31 agosto 2011

SERÁ MEFISTÓFELES

Sabíamos que el Motorista Fantasma disfrutaba de varios superpoderes obtenidos de sus pactos y traiciones con las fuerzas demoníacas que pueblan las dimensiones no mortales. Es capaz de lanzar llamas de larguísimo alcance y devastador efecto; en su moto tuneada puede recorrer gansísimas distancias, -un momento, mi corrector de estilo me advierte de que ya nadie usa “ganso” con el significado de “grande”, ustedes sabrán perdonarme-, en menos de lo que se tarda en leer esta columna; tiene una cadenaca enrollada en el pecho que avergonzaría al mismísimo Mr. T,-un momento, mi corrector de estilo me advierte de que ya nadie cita a Mr. T como ejemplo de persona amacarradamente hortera-, con la que lo mismo te derriba un edificio que te lima las uñas estando al otro lado de la ciudad. Lo que nadie conocía hasta ayer era que la habilidad suprema de Johnny Blaze cuando se enfada es la de ganar en el prime time de los domingos por la noche con películas que describen sus hazañas.

Y eso sí que es un superpoder, porque “El motorista fantasma”, -filme dirigido en 2007 por Mark Steven Johnson y emitido el otro día por La 1 en su “Película de la semana”-, es un truño, pero un peazo truñaco tan descomunal que si no es por la intervención de compra-ventas de almas con Belcebú no sería capaz de ganar en audiencia a un informativo de Veo7, un “making of” de “Jara y sedal” o el seguimiento de “Agrosfera” por el Canal Internacional de RTVE. Desde la elección de Nicholas Cage para el papel protagonista hasta la resolución de la trama que hubiera superado Buster Keaton en los años 20 pasando por la pobreza en la definición de los personajes, “Ghost Rider” es, con mucho, la peor adaptación que se ha hecho de un superhéroe o antisuperhéroe Marvel desde que el primer y maravilloso “Spiderman” de Sam Raimi (2002) llegó a las pantallas. Y aun así venció el domingo a “El club de la comedia”, “Callejeros viajeros” o “La que se avecina”. Será la Operación Retorno. Será el Síndrome Postvacacional. Será Mefistófeles.

30 agosto 2011

VIGÉSIMOOCTAVA ENMIENDA

Ha llegado el momento para la vigésimooctava enmienda de la Constitución de los EE.UU. Hemos visto infinidad de veces en las películas cómo un individuo apela a una enmienda para reclamar derechos variados en su condición de ciudadano norteamericano. El derecho a la libertad de expresión. El derecho a disparar una Magnum en Las Vegas. El derecho a un juicio ante jurado en casos civiles. Así hasta veintisiete. Pues bien, ahora yo, como ciudadano de los EE.UU. que no soy, reclamo mi derecho a que el final de las temporadas de mis series favoritas no nos deje en el punto de mayor emoción del momento culminante de la trama. Técnicamente se llama “cliffhanger”. Yo prefiero llamarlo “me-cago-en-la-madre-de-los-guionistas”.

Me refiero a “Falling skies”, excelentérrima serie de ciencia ficción sobre la típica invasión extraterrestres de toda la vida cuyo único defecto consiste en ser demasiado clásica como para llegar a convertirse en un clásico. A algunos amantes del rock and roll no les están apasionando las aventuras de Tom Mason y la Segunda de Massachusetts. A mí, sí. Tanto como para cometer pecadillos que me permitan adelantar la visión de capítulos antes de su emisión en TNT España. Ayer vi el doble con el que termina la temporada y... y... me muerdo la lengua para no spoilear el argumento pero me permito apuntar que todos sus seguidores aullarán de nervios y frustración cuando descubran el terrible cliffhanger final que les hará esperar un año para saber si Tom... si la fortaleza alienígena de Boston... si los puñeteros niños éstos...

Exijo cobertura legal que nos defienda de estos abusos. Tom es un profesor de historia que se pasa la serie invocando la historia de los EE.UU., citando a Lincoln y refugiándose en I.E.S. John F. Kennedy. Pues eso. Vota “sí” a la vigésimooctava enmienda. “Ninguna serie terminará una temporada en un momento de gran emoción obligando a los espectadores a esperar un año para ver cómo continúa la trama”. Este cambio en la Constitución sí que me parece bien.

29 agosto 2011

"LOS BORBÓN"

Cuando la semana pasada La 1 emitió el último capítulo de la última temporada de “Los Tudor” nos quedamos pensativos y boquiabiertos. Menuda caña que le dieron a la dinastía Tudor. Cada capítulo era más descarado que el anterior. Canal+ ya había emitido la serie, pero que nos dé esa imagen de una casa real una cadena estatal -de la que cabría esperar un retrato más comedido e institucional- nos avisa de que vivimos en un país en el que realmente la libertad de expresión ha triunfado sobre la mojigatería y la manipulación de lo políticamente correcto.

A propósito, vimos hace unos días en La 2 el reportaje “El Papus. Anatomía de un atentado” sobre el atentado, aún impune y cuya documentación aún no se permite consultar, que obligó a cerrar la revista satírica “El Papus” (y, de paso, sobre lo dura que fue la hoy idealizada transición y lo oscuras que eran sus alcantarillas). Viéndolo, recordamos un chiste de la época, aquella en la que Tip y Coll cerraban sus apariciones televisivas anunciando un “La próxima semana… hablaremos del gobierno” que nunca terminaba de llegar… por la cuenta que les traía. Decía algo así: Por fin en España tenemos democracia como tienen en países como Inglaterra. En Inglaterra cualquiera puede decir públicamente lo que quiera sobre la reina Isabel II y no pasa nada. En España también. Aquí cualquiera puede decir públicamente lo que quiera sobre Isabel II y tampoco le pasa nada.

Más de 30 años después seguimos igual. TVE muestra en “Los Tudor” la impunidad con que Enrique VIII comete cualquier tropelía, los atropellos que impone el monarca a sus súbditos, lo inmoral de un sistema de privilegios construido sobre una desigualdad esencialmente injusta. Sólo podemos soñar con que aquí se realice una serie similar titulada “Los Austria”. O, mejor aún, con que hoy Tip y Coll cerrarían sus apariciones televisivas anunciando “La próxima semana… emitiremos ‘Los Borbón’”.

28 agosto 2011

PLANETA RARO

La serie documental “Planeta humano”, que este verano reemite Canal+, es una fascinante apología de la especie humana que debería ser enviada al espacio por si acaso una civilización extraterrestre con malas pulgas tiene intención de visitar la Tierra en plan “Independence day”. Mi capítulo favorito de la serie es “Praderas”. Y mi parte favorita de “Praderas” es la protagonizada por dos jóvenes masái, en África oriental, que han aprendido a colaborar con un ave salvaje a la que llaman “Indicador Grande”. El ave guía a los masái hasta un panal de rica miel utilizando un gorjeo que sólo utiliza para hablar con los humanos y, después de que los jóvenes calmen a las abejas con humo y extraigan la miel, dejan un trocito del panal rebosante de miel y de larvas para que el “Indicador Grande” se dé un festín. Prodigioso.

"Planeta humano” es la prueba irrefutable de que es el ingenio, el trabajo en equipo, la inteligencia y el valor lo que ha llevado a nuestra especie a conquistar la Tierra, al menos hasta que los simios dirigidos por César cambien las cosas. Mi pregunta es la siguiente. ¿Cómo es posible que una especie capaz de colaborar con un ave para conseguir miel y de adaptarse a cualquier medio, sea también capaz de producir cosas como la ablación de clítoris, las agencias de calificación o el Fondo Monetario Internacional? Y más. ¿Cómo es posible que los amos del mundo se parezcan tan poco a esos inteligentes, prudentes, sensibles y alegres jóvenes masái? ¿Por qué esos tipos de esa cosa llamada Standard & Poor´s o esos tipos de esa cosa llamada “mercados” son tan increíblemente estúpidos, imprudentes, toscos y cenizos? ¿Cómo es posible que la especie humana haya conquistado las estepas de Mongolia y aprendido a fermentar la leche de yegua para obtener un yogur ligeramente alcohólico, y a la vez sea incapaz de conducirse con el mismo ingenio en la estepa de Wall Street?

Todos los niños masái saben que si no llevan al Indicador Grande a un panal, la próxima vez les conducirá a la guarida de un león. ¿Cuándo aprenderán esta lección los hipersensibles inversores capitalistas?

27 agosto 2011

PRESENTADORES GENÉRICOS

En verano las cadenas sustituyen a sus presentadores de marca en sus espacios matinales y colocan en su lugar presentadores genéricos. Los presentadores genéricos son presentadores que contienen exactamente los mismos principios activos que los presentadores de marca, pero que resultan mucho más baratos. Un presentador de marca puede cobrar ni se sabe cuánto dinero al mes, mientras que un presentador genérico tan sólo cuesta a la cadena puff mucho menos dónde va a parar. Y sin embargo funcionan igual. José Ángel Leiras actúa en agosto presentando una información sobre los chicos que regalaron estramonio en la fiesta rave de Getafe con la misma eficacia clínica con la que actúa Mariló Montero de septiembre a junio en La 1. Alicia Senovilla es capaz de contar en Antena 3 la historia de una familia de Ronda que está muy asustada porque hay un hombre que la anda amenazando y así no hay quien viva y los niños no se atreven a salir a la calle y hemos avisado a la policia pero nada, de forma indistinguible a como lo hace Susanna Griso. En Telecinco Ana Rosa Quintana tiene la misma eficacia presentando un reportaje sobre las caras de Bélmez en Bélmez que Máxim Huerta, Joaquín Prat y Carmen Alcayde, según un ensayo clínico cuyos resultados se han publicado recientemente en algún lado que lo vi yo.

Por todo ello, cada vez más autoridades televisivas recomiendan a las cadenas que prescriban presentadores genéricos para sus programas matinales, aunque aquéllas todavía se resisten a hacerlo. Los canales se defienden diciendo que los presentadores de marca incorporan un efecto placebo que les hace ser más eficaces, y que la igualdad en los principios activos no garantiza que molecularmente sean idénticos los presentadores fabricados en laboratorios prestigiosos y los presentadores fabricados en laboratorios de baratillo. El verano, como todo, languidece y se acerca a su fin. Pronto llegará septiembre y los grandes laboratorios televisivos volverán a ejercer su hegemonia sobre los pacientes espectadores.

26 agosto 2011

VARIABILÓMETRO TELEVISIVO MARCA ACME

El variabilómetro televisivo marca ACME no dejaba lugar a dudas: 13TV el canal católico de TDT, antiguo Popular TV, llevaba emitiendo el mismo programa desde su nacimiento. Pasaban las horas, los días y los meses, cambiaban las cabeceras de los programas y los presentadores, pero el variabilómetro televisivo señalaba que 13TV seguía emitiendo lo mismo que el primer día. En realidad, aleatoriamente marcaba oscilaciones mínimas que los expertos despreciaban como ruido por estar por debajo del nivel de precisión marcado por la norma ISO nueve mil y pico.

Como incluso los anuncios de teletienda presentaban una mayor variabilidad que la programación de 13TV, se empezó a tramitar la inclusión de esta cadena en el Libro Guinness de los Récords por emitir el programa más largo de la historia. Tan sorprendente hito lograría que por fin los espectadores se enteraran de que existía esta cadena minoritaria y dejara de confundirla con la cadena de series de pago Calle 13.

Sin embargo, la tramitación del libro Guinness ha sido interrumpida cuando 13TV anunció que, con motivo de la llegada del Papa, emitiría durante días el programa más largo del mundo siguiendo constantemente la visita del pontífice a España. El variabilómetro ACME confirmó que, efectivamente, el programa emitido durante los días de la Jornada Mundial de la Juventud era el mismo, pero también era el mismo que ya estaban emitiendo desde que nació la cadena mucho antes. Tan desconcertante situación no permitía a la organización del Guinnes delimitar si la duración del programa más largo del mundo era una birria de unos pocos días o un gigante colosal de varios meses. De momento, Guinness someterá al variabilómetro a una comprobación rutinaria para medir su fiabilidad, para lo que se le entregará un aparato al Coyote para ver si le sirve para cazar por fin al Correcaminos, o tiene un muelle suelto por algún lado que hará que el aparato estalle, le caiga encima al Coyote desde lo alto de un acantilado o ambas cosas.

25 agosto 2011

SUPERSPREADERS

Se llaman en epidemiología “superspreaders” (algo así como “superdifusores”) a los agentes capaces de transmitir una infección a gran cantidad de población, más allá del contagio habitual que una persona puede realizar sobre las de su entorno. Cuenta la leyenda que Mary Mallon era una cocinera neoyorquina que, habiendo sufrido tifus tiempo atrás, contagió tal enfermedad a cientos de sus clientes a través de sus guisos. Las autoridades sanitarias consiguieron identificarla y la sometieron a un severo protocolo de cuarentena. Quince años después otro brote de fiebres tifoideas causó estragos en una maternidad neoyorquina... en donde Mallon trabajaba de cocinera.

La televisión es una superspreader construida a base de superspreaders. Superdifunde enfermedades gravísimas y superdifunde incalculables beneficios para la salud. El martes La 2 emitió a medianoche un increíble documental sobre la relación entre arte y gastronomía. Una buena charla con un amigo puede contagiarte de belleza y sabiduría, pero los platos que cocina La 2 superdifunden esas virtudes a decenas o incluso cientos de miles de personas a la vez. Y a la misma hora en Telecinco, Santiago Acosta se sonaba sus mocos tifoideos sobre la comida que preparaba en “Enemigos íntimos”. Como Mary Mallon, la tarea de superspreader que Acosta realiza de enfermedades como la mentira, la frivolidad, la humillación o los pésimos valores sociales, ya era conocida desde el brote que a mitad de la década pasada se dio en llamar “Salsa rosa”. Y tras unos años con la mascarilla puesta, reaparece de nuevo con un foco de propagación bacteriana vinculado a su productora TotalTV. Uno puede aprender mezquindad o egoísmo de un hermano o de un colega, pero la labor de Acosta multiplica por millones el contagio individual de estos trastornos. Pobre Mary Mallon; después del segundo contagio de tifus que realizó en la maternidad las autoridades sanitarias la colocaron en cuarentena perpetua y le prohibieron trabajar para siempre.

24 agosto 2011

TENESMO

Lo que tiene Telecinco es tenesmo. Si hay quien se dedica a la paragnosis, o sea, al diagnóstico de la enfermedad que padecía un personaje histórico mediante el estudio de documentos de su época, aquí nos dedicamos a la telegnosis: el diagnóstico de la enfermedad que padece una cadena de televisión mediante el estudio de sus emisiones. Si otros diagnostican a Napoleón, Mozart o Alejandro Magno, aquí diagnosticamos a Telecinco. Y lo que tiene Telecinco es tenesmo.

El tenesmo produce evacuaciones constantes, pero con la molesta sensación de que son incompletas y perduran las ganas de defecar nuevamente. Pues eso: lo que le pasa a Telecinco. Lleva 20 años, desde su aparición, evacuando sin parar y nunca le parece bastante. Empezó con las Mamachicho y todavía no ha parado. Se ve que no se queda a gusto. En cuanto termina una deposición, ya está tramando otra. Si termina “Gran hermano”, anuncia un próximo “Supervivientes”; si acaba “Dolce vita”, empieza “La noria”; si cierra “Aquí hay tomate”, no paran hasta que dan con “Sálvame” (en su día oportunamente patrocinado por una marca de papel higiénico, un ejemplo de justicia poética no demasiado poética).

Hace unas semanas, el fin de “Supervivientes” dejó nuevamente a Telecinco con esa incómoda sensación de no haber terminado del todo, lo que la obligó a añadir unos cuantos programas especiales más para intentar completar la deposición. Fue en vano. El tenesmo obliga a la cadena a anunciar ya una nueva tanda de deposiciones con el formato de “La granja de los famosos”. Será en septiembre, con Jorge Javier Vázquez en su habitual papel de laxante. De lo que se tiene que preocupar ahora Telecinco es de buscar un nuevo nombre para el apretón granjero-famosil que no choque con los ya registrados por una productora que lo realizó para Antena 3 hace unos años. De lo que tenemos que preocuparnos nosotros es de que no nos caiga la mierda encima.

23 agosto 2011

EL SILENCIO DE WYOMING

El paso del Santo Padre por nuestro país ha provocado todo tipo de reflexiones y reacciones emocionales, pero creo no equivocarme si señalo que son muchos, muchísimos, los españoles que se han sentido profundamente decepcionados por la ausencia del Gran Wyoming y su silencio ante la gravedad y la urgencia de los acontecimientos producidos. Recordemos a otro superhéroe diferente del que tanto se ha hablado estos días, Spiderman: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Si la chavalería británica se sulibeya y comienza a derribar farolas y a quemar coches de gama alta, David Cameron interrumpe sus vacaciones de primer ministro y vuelve a Downing Street a repartir la leña que proceda. Si un incendio forestal, o un petrolero que se parte en dos, o un huracán demasiado cercano a una gran ciudad del sur de los EE.UU., tienen lugar en mitad de agosto, el ministro del ramo cambia el bañador por el tweed y regresa a su despacho. Hay cargos cuyas vacaciones son condicionales a los acontecimientos.

Pues tú igual, Wyoming. Cobras un sueldazo lo suficientemente descomunal y eres el referente de un número de espectadores lo suficientemente incondicional, como para que estar de vacaciones no excuse no haber realizado una serie de especiales de “El intermedio” llenos de falsos doblajes, montajes inverosímiles y agudísimas ironías que llevasen un hálito de paz y sosiego espiritual que balsámicamente intercediera ante la nada y el espanto que se ha sufrido en España durante estos días. Ante una explosión nuclear de irracionalidad, miseria moral y cursilería como la que nos ha devastado la semana pasada, alguien como tú ha de decir al camarero que anule el pedido de tortillitas de camarones, plantarse inmediatamente en Madrid y empezar a repartir humor malintencionado y inteligente, único alivio posible para tantos de nosotros. Grandes teólogos se pasaron el siglo XX reflexionando acerca del silencio de Dios. Yo debo de ser medio tonto, porque lo que más me molesta es el silencio de Wyoming.

22 agosto 2011

DE LA HIGUERA, LA SOMBRA NO ES BUENA

Es broma, vale, pero parece que creemos en el refranero porque dice las cosas rimando, como si la rima añadiera verdad a lo afirmado. Estamos más dispuestos a creer que “En abril, aguas mil” que “En abril llueve mucho”. También estamos más dispuestos a creer que “De la higuera, la sombra no es buena; y la del nogal trae mucho mal” aunque no conozcamos ningún caso en el que este refrán se cumpliera, y, a la vez, no nos creemos sin más que “De Telecinco, la sombra no es buena y trae mucho mal”. Claro: es que no rima.

No hace mucho que María Teresa Campos se puso digna en “Sálvame” porque la obligaba a participar en un espectáculo que no iba con ella (ya se le pasó el disgusto a la señora, y allí sigue, a la embriagadora sombra de Telecinco). Tras el edificante espectáculo que ofreció Mila Ximénez anteayer en directo, fue Sandra Barneda, copresentadora de verano en “La noria”, la que soltó en medio del programa: “Lo siento, no estoy acostumbrada a este tipo de televisión y estoy viviendo un espectáculo bochornoso. Os lo digo de verdad”. ¿Será culpa de la telebasura, que produce una sombra incómoda? Milena Martín, copresentadora veraniega de “La noria” junto a Barneda, diría que no. Cuando la destinaron a tan altas labores televisivas, encantada y servil a partes iguales, proclamó que Telecinco no hace telebasura para lo que reformuló el conocido argumento que afirma que hay que comer mierda porque tantos millones de moscas no pueden equivocarse: “Con la audiencia que tiene, Telecinco está muy lejos de ser cadena basura”.

La semana que viene veremos de nuevo a Barneda copresentando “La noria” como si nada hubiera pasado, encantada porque la sombra que la cobija no es ni una higuera ni un nogal. Piensa que el calentón del sábado fue un accidente. Como solo acepta los refranes rimados, no cree que “De Telecinco, la sombra no es buena y trae mucho mal”. Claro: es que no rima.

21 agosto 2011

LA PIEL DE BELÉN ESTEBAN

Lo que Belén Esteban puede aportar al mundo de la televisión y al mundo en general no va más allá de su piel. Muecas, poses, gestos, mohínes, ademanes, posturas, contorsiones y aspavientos. Eso es todo. Su herramienta de trabajo es su propio cuerpo y, por extensión, Andreíta, que si todo le va bien algún día desempeñará la misma labor ocupando el mismo puesto en la misma industria al servicio del mismo patrón para abastecer el mismo mercado. Ese es todo su capital: su cuerpo y su prole. Cuando Esteban se opera no hace ninguna tontería. Actúa sobre su herramienta de trabajo para mejorar la productividad de la empresa a la que vende sus servicios. Pero cuando va más allá de su piel, se equivoca.

Telecinco acaba de rechazar un programa en el que Esteban recorría España mostrando lugares, costumbres y personajes de diferentes provincias. Grabó dos pilotos en Granada y Asturias, pero no funcionaron y frenó el proyecto. Aquellas visitas esperanzaron a quienes creyeron que este programa de la ex esposa del ex torero atraería visitas y mejoraría el turismo en la zona. También preocuparon a quienes pensaron que, aunque así fuera, preferirían no deberle nada a Belén Esteban: “No en mi nombre”. Pero se trató de una falsa esperanza y de una falsa alarma.

Es que Esteban recorriendo España se aleja demasiado de su piel, que es el límite de sus dominios. Y más allá de este límite, no aporta nada, no es nada, no funciona. La presencia de la princesa del pueblo en nuestras calles no supone el culmen de un viaje de ida y vuelta desde el pueblo del que procede hasta el pueblo que la acoge. No dispone de ningún protocolo real que la proteja, así que no puede romperlo, como hace la real Familia Real, para reunirse con los suyos. Solo es la princesa del pueblo cuando hay una pantalla de por medio envolviendo su piel. Y la pantalla confirma que, más allá de sus muecas, poses, gestos, mohínes, ademanes, posturas, contorsiones y aspavientos, no es nada.

20 agosto 2011

AY DE QUIEN ESCANDALICE

Enciendes la tele por la mañana. Pones cualquier cadena. Una joven, encantada de asistir a los actos de la Jornada Mundial de la Juventud y del hondo simbolismo que encierra este acontecimiento, explica entusiasmada que vive en las afueras de Madrid y no ha querido perderse una ocasión tan especial: “Los jóvenes de Madrid estamos con el papa”.

Enciendes la tele al mediodía. Pones cualquier cadena. Un joven, encantado de asistir a los actos de la Jornada Mundial de la Juventud y del hondo simbolismo que encierra este acontecimiento, explica entusiasmado que no vive en Madrid pero no ha querido perderse una ocasión tan especial: “Los jóvenes españoles estamos con el papa”.

Enciendes la tele por la tarde. Pones cualquier cadena. Una joven, encantada de asistir a los actos de la Jornada Mundial de la Juventud y del hondo simbolismo que encierra este acontecimiento, explica entusiasmada que no vive en España paro no ha querido perderse una ocasión tan especial: “Los jóvenes europeos estamos con el papa”.

Enciendes la tele por la noche. Pones cualquier cadena. Un joven, encantado de asistir a los actos de la Jornada Mundial de la Juventud y del hondo simbolismo que encierra este acontecimiento, explica entusiasmado que no vive en Europa pero no ha querido perderse una ocasión tan especial: “Los jóvenes americanos estamos con el papa”.

Madrid, Toledo, Cantabria, Portugal, Polonia, Estados Unidos, Brasil, México, Colombia, Ecuador, República Dominicana. Cientos de miles de peregrinos de todo el mundo se reúnen en Madrid llevados por sus creencias peregrinas. Cuanto más lejos viven de Madrid, más caro resulta el viaje que han realizado y más necesario se hace disponer de recursos sólidos para afrontarlo. Cuanto más pobre sea el país desde el que han viajado, más probable es que sea mayor la diferencia entre la renta de los asistentes y la renta media del país del que proceden. Encantados, se agolpan tras los reporteros de calle a proclamar el escándalo moral que supone desplazarse desde todos los rincones del mundo para asistir a los actos de la Jornada Mundial de la Juventud sin percatarse del hondo simbolismo que encierra este acontecimiento.

19 agosto 2011

EL ODIO



“Chicago”. Musical ganador de seis Oscars de la Academia en el año 2003. Tras mil enredos legales gracias a los que han conseguido ser declaradas inocentes de los respectivos asesinatos que cometieron, Roxie Hart y Velma Kelly charlan acerca del futuro que les espera ahora que han salido de la cárcel. Se odian. Su odio a muerte es una mezcla de celos profesionales y resentimientos por agravios cometidos durante los meses de prisión. “Podríamos trabajar juntas. Por separado no interesamos a nadie, pero los empresarios nos ofrecen varios miles de dólares por juntar sobre el mismo escenario a las dos asesinas más famosas de Chicago”, propone Velma. Roxie duda, su cara indica que está a punto de aceptar pero finalmente rehúsa: “No, no funcionaría”. “¿Por qué?”. “Por que nos odiamos”. “Pero, querida”, zanja Velma, “nuestra profesión es la única en la que eso no es ningún inconveniente”. Y la película termina con el perfecto “Nowadays”.

Si en el Chicago de los años 20 el odio entre los participantes de un espectáculo no era inconveniente para su éxito, en la televisión de los años 10 del siglo siguiente dicho odio no sólo no es inconveniente para triunfar entre la audiencia, sino que parece ser el único ingrediente que garantiza con seguridad la permanencia en pantalla de forma indefinida. ¿Todo lo que necesitas es amor, como cantaban los Beatles? No, colega, todo lo que necesitas es odio. ¿De qué se ha nutrido “Sálvame” durante toda la temporada 2010-11? De odio. ¿Y “Supervivientes”? De odio. ¿Y “Enemigos íntimos”? De odio. Allá donde hay dos famosos que algún día creyeron quererse y ahora se odian, o que algún día creyeron odiarse y ahora se odian, hay un periodista carroñero vinculado a la televisión ofreciéndoles dinero por acudir a un plató de Telecinco. Permítaseme sólo una pequeña licencia en frase final de “Chicago”: “Quizá todo esto cambie dentro de cincuenta años, ya sabes, pero hoy en día el odio es el cielo”.

18 agosto 2011

SANTA CLARA DE ASÍS

Todas las profesiones tienen su patrón. Y casi todas las profesiones descansan ese día. San Ambrosio es el patrón de los apicultores. San Patricio, el de los barberos. Santa Cecilia es la patrona de los músicos y san Lorenzo el patrón de los fogoneros. Ustedes seguramente conocen mil detalles sobre la televisión, pero no sabrían decir cuál es el santo patrón de este oficio. Pues tuvo su celebración la semana pasada, el día 11 de agosto, aunque ningún espectador se enteró. Todos nos estamos enterando del fulano éste que nos visita estos días con su acostumbrada gracilidad. Pero del patrón de la tele, nada. No lo citó Rafa Méndez en “Mójate”, los capítulos de “Los Simpsons” que emitió Antena 3 ese día no se refieron al tema, ni siquiera una triste cadena de televisión tedetera suspendió sus emisiones durante un rato como señal de respeto al patrón. Mejor dicho, a la patrona: Santa Clara de Asís, nombrada rectora de la profesión televisiva por Pío XII en 1958. No es coña.

¿Y por qué? Pues por haber sido la primera telespectadora de la primera emisión televisiva de la historia ¡¡en el siglo XIII!!. Yacía la santa, -discípula predilecta de san Francisco de Asís y fundadora de las clarisas-, postrada en el lecho de la enfermedad de su celda del Monasterio de San Damiano, -cuatro “de” seguidos, intenten superarlo-, sufriendo la lacerante pena de no poder asistir a la misa de Navidad que se celebraba a pocos kilómetros de distancia en la pequeña iglesia de la Porciúncula cuando, sin mando a distancia ni pantalla de plasma que intermediara, comenzó a verse en la pared del aposento tal eucaristía. También se oía, aunque las hagiografías no aclaran si el sonido procedía también de la pared o de varios puntos situados alrededor de la enferma rollo home cinema. Cien por cien de share: todo el mundo que estaba viendo la televisión en el siglo XIII estaba viendo la retransmisión de dicha misa.

Así que ya lo saben. No es Belén Esteban, Ana Rosa ni Jaime Cantizano. La patrona de la televisión es santa Clara de Asís, y celebró su día hace una semana. Encomiéndense a ella cuando terminen sus vacaciones y vuelvan a ver a Belén Esteban, Ana Rosa y Jaime Cantizano.

17 agosto 2011

VISITA POP

Lady Gaga visita España. Miles de personas la esperan. Viajan desde todos los rincones, soportan colas, aguantan penalidades para verla con sus propios ojos. Cuando una cámara de televisión los enfoca, se arremolinan alrededor; muestran camisetas, gorras, carteles que los identifican como seguidores incondicionales. En los informativos sale gente acampada para coger sitio: “Es que para mí Lady Gaga es superimportante, es lo más”.

Johnny Depp visita España. Miles de personas le esperan. Viajan desde todos los rincones, soportan colas, aguantan penalidades para verle con sus propios ojos. Cuando una cámara de televisión los enfoca, se arremolinan alrededor; muestran camisetas, gorras, carteles que los identifican como seguidores incondicionales. En los informativos sale gente acampada para coger sitio: “Es que para mí Johnny Depp es superimportante, es lo más”.

La Selección Española de Fútbol regresa a España. Miles de personas la esperan. Viajan desde todos los rincones, soportan colas, aguantan penalidades para verla con sus propios ojos. Cuando una cámara de televisión los enfoca, se arremolinan alrededor; muestran camisetas, gorras, carteles que los identifican como seguidores incondicionales. En los informativos sale gente acampada para coger sitio: “Es que para mí la Selección es superimportante, es lo más”.

Benedicto XVI visita España. Miles de personas le esperan. Viajan desde todos los rincones, soportan colas, aguantan penalidades para verle con sus propios ojos. Cuando una cámara de televisión los enfoca, se arremolinan alrededor; muestran camisetas, gorras, carteles que los identifican como seguidores incondicionales. En los informativos sale gente acampada para coger sitio: “Es que para mí Benedicto XVI es superimportante, es lo más”.

Estos días la visita del papa llena los informativos en la tele. Es normal, deben estar atentos para mostrar el ritual y los tópicos que siempre acompañan la llegada de un ídolo pop.

16 agosto 2011

MISERIA EN TELEVISIÓN Y TELEVISIÓN MISERABLE

Hay que hacer algo en África. No podemos seguir viendo las imágenes que nos ofrecen los informativos sin hacer nada. Este es el Cuerno de África que vemos en la tele: niños moribundos, adultos desnutridos, caminos polvorientos, ojos hundidos, bocas resecas, estómagos hinchados, campos de refugiados abarrotados. Miseria y tristeza, una infinita tristeza. Está claro que lo que hemos hecho hasta ahora no es suficiente. Pasan los años y seguimos enviando periodistas a que nos cuenten y nos muestren el horror que se vive allí. Y el horror que se vive hoy resulta ser el mismo horror que nos contaron mil veces los periodistas que fueron antes. Desde que hay tele se captan las mismas imágenes, solo cambia la tecnología de la que disponemos para grabar mejores imágenes y mejor sonido con los que alimentar los televisores cada vez más sofisticados en nuestras casas. ¿Vamos a seguir mirando con desdén, tomando medidas pasajeras que no encaran el problema de fondo? ¿Acaso no nos afecta lo que vemos?

Las primeras imágenes de las hambrunas eran de mala calidad, en blanco y negro, con un sonido deficiente. Los siguientes equipos nos enviaron imágenes en un color cada vez más luminoso, un sonido estéreo cada vez más afinado. Está claro que no basta con que ahora los enviados especiales a la miseria en el mundo lleven cámaras digitales: cuando la hambruna se repita nos veremos obligados a mandar otros equipos a que tomen las imágenes en 3D que demandarán los televisores que tendremos entonces.

Rindámonos a la evidencia. Las medidas que tomamos hasta ahora con los enviados especiales son parches provisionales. No basta con enviar equipos progresivamente más sofisticados. Debemos agarrar el toro por los cuernos y resolver la situación enviando el mejor equipo existente que nos ofrezca imágenes que puedan servirnos para ilustrar la miseria en África durante los próximos años sin quedar obsoletas y sin necesidad de sustituirlas por otras nuevas.

15 agosto 2011

¿ESTÁN LOS MERCADOS? QUE SE PONGAN

¿Están los Mercados? Que se pongan. Estos me van a oír. Verán, señores Mercados, es que nos están dando un verano que no tiene ninguna gracia. Y mira que en este pueblo nos gustan las bromas. Pero es que esto que están haciendo ahora ya no es tan gracioso como al principio, que se limitaban a hundir la economía mundial, cerrar empresas, interferir en las políticas de los gobiernos elegidos democráticamente, poner a países enteros al borde de la quiebra, frenar las inversiones, encarecer el precio del dinero, obligar a hacer recortes sociales, mandar a miles de personas al paro… ¡Nos habéis dejado en la bancarrota, pero lo que nos hemos reído! ¡Se nos caían unos lagrimones! Pero es que ahora se están pasando. Con lo apacibles que resultaban los telediarios en verano para dormir la siesta, y ahora con tanto susto no pegamos ojo. Y en este pueblo la siesta es sagrada todo el año, pero en verano le tenemos más devoción que al Santísimo Sacramento.

¿Y podrían decirnos si van a especular mañana? Ya. ¿Y no podían dejarlo para otro día? Mañana nos viene fatal. Bueno, mañana y en los próximos meses. Es que andamos con sueño atrasado. Y sepan que esa prima de Riesgo que dicen no es de la familia. Seguro. A lo mejor es prima del señor de marrón que vive en el pasillo de casa, pero nuestra no. Aquí no la conoce ni la portera, que conoce a todo el mundo. ¿Y qué es eso de que tenemos que pagar un dineral porque los Mercados no tienen confianza en nosotros? Pues podíamos ir a medias como en el desgaste de patio del colegio: nosotros tampoco nos fiamos de ustedes y no les apretamos el cinturón, con lo bien que les vendría. Que nosotros lo tenemos tan apretado que mi suegra ya no necesita faja. Así que no se hable más, hasta nueva orden en vez de jugar en Bolsa van a jugar al Monopoly, que se pueden reír lo mismo pero sin fastidiar la siesta a nadie. Y si no saben aguantar una broma, márchense del pueblo.

14 agosto 2011

NAVIDADES DE VERANO PARA MÍ, NAVIDADES DE VERANO PARA TI

Que no es por mí, que es por ustedes. Que si pido un cambio de calendario a nivel planetario es por hacerles la vida más cómoda. Es como lo del cambio de horario que se hace un par de veces al año moviendo una hora la manecilla de los relojes para aprovechar mejor la luz solar: puede ser un tanto molesto al principio, pero luego compensa. Pues este cambio de calendario es igual, pero a lo grande.

Es que ya está bien de que los habitantes del hemisferio sur sean unos privilegiados y siempre seamos los del norte los que carguemos con el calendario malo, el calendario en el que el año televisivo es un coñazo porque en invierno la tele se llena de programas navideños y en verano la tele se llena de programas veraniegos. En el sur solo aguantan una mala temporada allá por diciembre. Es entonces cuando pasan el sarampión de la navidad y el verano a la vez, aguantan los programas televisivos veraniegos y navideños juntos como unos valientes y luego ya pueden pasar el resto del año tranquilos, sin más sobresaltos.

Así que ahora nos toca a nosotros. Queremos que ahora seamos nosotros los que celebremos la Navidad en verano. Así tendremos programas navideños de verano, a papá Noel entre medusas, a los Reyes Magos en traje de baño, villancicos en macrodiscotecas, espíritu navideño con crema solar, cenas de Nochebuena en chiringuitos de playa, turrón de gazpacho, brindis de horchata. Y, en medio, interminables pausas publicitarias con anuncios de colonia mezclados con anuncios de desodorante. Toda esta la avalancha reconcentrada haría posible que la turra de pesados artículos de crítica televisiva dedicados a despotricar contra la tele veraniega primero y la tele navideña después se concentraran en un mes insufrible. Y el resto del año, tan ricamente. Imagínense cuánto mejor así. Que no es por mí, que es por ustedes.

13 agosto 2011

MIEL SOBRE HOJUELAS

El culebrón de los debates electorales se mueve. Pero no sabemos si los preparativos van deprisa o despacio, si las negociaciones entre las cadenas y los partidos políticos son de trámite o ya hay reuniones en la cumbre, si las declaraciones que van trascendiendo son meros globos sonda o marcan territorio. ¿Y qué queremos? Saberlo. ¿Y cuándo lo queremos? Ya. Lo dijimos cuando se empezó a hablar de debates nada más anunciarse la fecha de las próximas elecciones generales, y lo repetimos ahora que empieza a trascender la posición de los dos grandes partidos.


No nos conformamos con la información medida con cuentagotas que PSOE y PP sueltan según les conviene. No queremos el resultado de la partida de ajedrez, queremos que nos muestren cada jugada, los movimientos de cada pieza, y que las cadenas nos cuenten en sus telediarios por qué creen que los partidos mueven la fichas que mueven, cuál es su estrategia, que les pregunten qué esperan perder y qué esperan ganar con cada concesión y con cada posición de fuerza en la negociación. Ahora nos ofrecen los ecos, pero aspiramos a oír las voces.

Tras la petición de Telecinco, Antena 3, laSexta y la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión para organizar debates electorales, el PSOE contesta estar dispuesto “en los términos que se acuerden con vosotros y con el candidato del PP”. Nosotros queremos saber cuáles son los términos que le interesan al PSOE y por qué. El PP dice que “Rubalcaba tendrá oportunidad de debatir con Rajoy siempre y cuando se hayan negociado las condiciones”. Nosotros queremos saber qué condiciones establece el PP y por qué prefiere esas y no otras. Rajoy dice estar “encantado” de debatir con su rival. Rubalcaba remata “Miel sobre hojuelas, ya somos dos”. Nosotros queremos que nos enseñen cómo ambos cocinan este debate ante nuestros ojos, ver qué ingredientes utilizan y comprobar que los utensilios de cocina están en las debidas condiciones higiénicas para poder zamparnos después la miel sobre hojuelas sin la mosca detrás de la oreja.

12 agosto 2011

BARBARIDAD BÁRBARA

Esta semana, el canal TNT anuncia la programación de la película “Gladiator” emitiendo una especie de videoclip en el que se unen imágenes de Máximo luchando en el Coliseo de Roma con la voz del inolvidable payaso Fofó cantando “Había una vez un circo”. Genial. Eso sí, las aventuras de Máximo en el Coliseo nunca volverán a ser lo mismo. “¿Cómo están ustedeeeeeeeees?”. Y los romanos se levantan de sus asientos en el anfiteatro mientras escuchamos: “Bieeeeeeeen”. “Había una vez un circo, que alegraba siempre el corazón”. Y la pantalla se llena con la sangre de los gladiadores mientras el emperador Cómodo saca la lengua de placer. Tremendo.

Supongo que la serie “Spartacus: dioses de la arena” (lunes, Canal +) perdería gran parte de su potencia visual si la banda sonora de las horribles peleas en la arena de la escuela de gladiadores de Capua fuera “Había una vez un circo”, o si cada vez que Batiato se dirige a sus esclavos gladiadores escucháramos las notas de “Hola, don Pepito”. En la brutal serie, que narra los acontecimientos en la escuela de gladiadores propiedad de la casa Batiato antes de la llegada de Espartaco, hay mucha sangre, mucho sexo (a veces tan inquietante como el sexo enmascarado de la película de Kubrick “Eyes Wide Shut”) y frases demoledoras como: “Es una Gorgona con polla que convierte todo lo que mira en piedra”. Pero la sangre de los gladiadores que ensucia la arena sería menos terrible si sonara “Pepe, trae la escoba”. Las orgías sexuales en casa de Batiato serían menos orgías con la música de “La familia unida”. Las frases tremebundas lo serían menos si sonara a la vez “Susanita tiene un ratón”. Y si cada vez que aparece Lucrecia, la mujer de Batiato, escucháramos a Fofó decir: “Señorita, es usted muy bonita, y tiene cara de patata frita”, los niños podrían ver “Spartacus: dioses de la arena” sin que sus padres se agitaran incómodamente en el sofá.

La vida en la escuela de gladiadores de Capua es muy dura. O, como dirían los payasos de la tele, una barbaridad muy bárbara.

11 agosto 2011

ZAP

Vaya día más largo. Por fin tenemos un rato para relajarnos viendo la tele tranquilamente. Después de tanto jaleo un rato viendo la tele antes de ir a dormir es lo mejor para desconectar. Por fin la paz, la tranquilidad, el relax, dejarse llevar sumergiéndose de lleno en una historia que nos aleje de la urgencia diaria.

A ver qué echan en La 1. No sé quiénes son esos. Mejor subo un canal, a ver si hay suerte. Mucho habla ese tío. ¿Qué dirá? A ver un canal más arriba. Esto parece una serie española. No conozco a los personajes. Da pereza ponerse a ver quiénes son. Subo un canal. Una película empezada. Qué pena, ¿de qué irá? Uno más. Anuncios. Otro más. Continúa el mismo anuncio. Otro más. Continúa el mismo anuncio. Pasar por estas cadenas que echan los mismos anuncios a la vez es un coñazo. Subo otro. Película empezada. Otro. Serie extranjera. Un día vi un poco y no estaba mal. Si eso luego vuelvo. Subo. Salen unos riñendo. Todos hablan a la vez y no entiendo nada pero me quedo mirando como un tonto hasta que ponen anuncios. A lo mejor ya terminaron los anuncios de antes. Bajo, bajo, bajo. Un concurso. No entiendo la dinámica. Bajo. Un programa de zapping. Ese resbalón tuvo gracia. Hay que ver qué perro más simpático. Otro que cae a la piscina. Vaya sueño. Mejor subo, subo, subo, subo, subo. Teletienda. Subo. Serie. Subo. Reportaje. Subo. Película. Una persecución. Le coge, le coge, le coge… por poco. Hala, qué exageración. Dispara, idiota. A que se la pegan. Menuda explosión. Subo. Tertulia de ultraderecha. Envía un SMS votando si crees que es un traidor o si es un incompetente. ¿De verdad hay pardillos que pagan por votar estas cosas? Subo. Anuncios. Subo. El mismo anuncio. Qué pesadez. Subo. Subo. Billar. Subo. Vídeo de un rapero. Subo. Dibujos animados. Subo. Un tiroteo. Cristales rotos. Llega la poli. Subo. Culebrón. Subo. Primer plano de un señor que va a decir algo, pero antes de que abra la boca subo. Subo, subo. Ay, que me pasé. Bajo. ¿Qué hora será ya? Un poco más de relax, de dejarse llevar sumergiéndose de lleno en una historia que nos aleje de la urgencia diaria, y a la cama.

10 agosto 2011

BIODIARIO SE PASA DE FRENADA

Primero algunas preguntas. ¿Es elegante salir de casa con unas bolsas con papel, envases y vidrio que no conjuntan con la corbata, andar por la calle con ellas a la vista de todo el mundo, cruzar hasta los contenedores de reciclaje más próximos y echar cada material en su lugar? ¿Es refinado cerrar el grifo del lavabo y apagar la luz al salir de un servicio público si no es tu trabajo? ¿Puede un profesor considerar que el ejercicio de un alumno está bien presentado si lo hizo en papel escrito por las dos caras en vez de solo por una, que es más elegante? ¿Está bien vestida una persona que no trabaja con chaqueta y corbata en verano porque cree que no consumir aire acondicionado es más importante que una pasajera convención social originada en condiciones sociales ya superadas diferentes a las actuales? ¿Por qué un macarra y un hortera no va a pisar a fondo el acelerador para no quemar combustible de forma innecesaria si precisamente lo que quiere es demostrar que tiene dinero de sobra para quemarlo yendo a toda hostia por la carretera? ¿Tiene sentido que se le demuestre matemáticamente que el poco tiempo que se gana acelerando durante una hora es menor que el que gasta en escoger corbata, hacerle el nudo, ponérsela, abrochar la chaqueta y después esperar el ascensor en vez de bajar por la escalera veinte peldaños?

Pongámonos en lo peor: Luis Miguel Domínguez no tiene nada que hacer con su miniprograma “Biodiario”. Cada dos por tres nos lo tropezamos por La 2 intentando enseñarnos a vivir de forma más sensata, pero comete el error de presuponer que la peña prefiere ser razonable a hacer lo que le apetece o lo que le sale de las narices porque sí. Anna Grimau también lo intenta en Radio 5: “Haz gestos. Los pequeños gestos son poderosos. Haz gestos para conservar tu planeta vivo”. Viendo lo que se dice en el debate de los 100 o los 90 Km/h, y antes en el de los 110 o los 120, podemos ponernos chulos y responder: ¿Y quién le ha dicho a usted que quiero que me diga a mí cómo comportarme de manera más sensata?

09 agosto 2011

EL ESPECTRO RADIOELÉCTRICO Y LOS ESPECTROS ESPECTRALES

Bueno, venga, pues vale. Nos rendimos. Aceptamos “espectro” como animal de compañía. Y admitimos que Anne Germain es médium y realmente entrevista espectros en “Más allá de la vida” (Telecinco) igual que en su día tuvimos que tragar con que al doctor Jiménez del Oso se le llamara “doctor” aunque no lo fuera porque no tenía el título académico. Ahora solo hace falta que el Estado Español lo reconozca también, cree una nueva categoría fiscal para que los que hasta ahora eran simples timadores que cobraban en negro sus conexiones telefónicas con el más allá pasen a cotizar como teleoperadores astrales, y remate el proceso de nacionalización de los recursos naturales nacionalizando también los recursos sobrenaturales.


¿Qué es eso de que la ley se conforme con establecer que el espectro radioeléctrico pertenece al Estado? ¿Qué es eso de limitarse cobrar a las empresas privadas por explotar el espectro radioeléctrico? Nacionalicemos, además del espectro radioeléctrico, también todos los demás espectros, sean los que sean y estén donde estén. Y si alguien quiere hacer negocio con un espectro, da igual cuál, que solicite una concesión y prepare la cartera para poner el huevo porque le va a costar una pasta. Anne Germain dice que los espíritus le dicen cuándo tiene que cobrar y cuándo no por prestar sus servicios, ya va siendo hora de que alguien le diga además a esta chica cuándo le toca pagar a ella.

De todas formas, como llevamos ya un año que no ganamos para sustos viendo cómo cada dos por tres Telecinco nos coloca sesiones a cual más infumables de la correveidile del más allá Anne Germain con todo tipo de fauna famosil, creo que se impone una moratoria de 50 años prorrogable por otros 50 durante los cuales no se podrá hacer espiritismo ni gilipolleces por el estilo. Sobre todo en la tele. Así, además de librarnos de “Más allá de la vida”, nos libraríamos de todos los echadores de cartas -y echadores de morro en todas sus variables- que pueblan la insondable y negra noche televisiva.

08 agosto 2011

SEXO DESDE PRINCIPIOS DE LA HUMANIDAD

Es que me voy a la playa y hoy por la tarde no puedo ver el estreno de “Otra movida” en Neox. Así que no voy a poder contaros qué tal estuvo y esas cosas. Podía grabar el programa y verlo después, pero luego quedé para hacer parapente y doblar el chisme nos va a llevar horas. Pero no os preocupéis. Os dejo preparados en la nevera unos tupervares con todo listo para que os preparéis vosotros solitos la crítica televisiva. Solo tenéis que aliñarlo al gusto y calentarlo en el microondas.

El ingrediente fundamental es, claro, si el nuevo programa de Flo, Anna Simón y Dani Martínez es realmente otra movida, diferente al “Tonterías las justas” que hacían en Cuatro hasta hace un mes a la misma hora, o es la misma movida. Fijaros en cada detalle para que el plato quede consistente: las secciones, las imitaciones, los doblajes de Flo. Esto podéis rociarlo con un desconcertante promo del estreno que decía: “Quiero que toméis conciencia de que nada cambia: nos reiremos de todo, pero primero nos reiremos de nosotros. Evolucionaremos, cambiaremos y vendrá gente nueva”. ¿Nada cambia o hay cambios, en qué quedamos? Ahí tenéis donde morder.

Otro ingrediente es ver qué tal está Cristina Pedroche. Y no, no me refiero a eso, ay cómo sois, me refiero a que miréis a ver si parece que sigue en “Sé lo que hicisteis” o amplía horizontes. Fijaros también en si vale la pena la fuerte apuesta de Antena 3 promocionando un producto de Neox, que hasta castigó al pobre Bart Simpson a anunciarlo todos los días en la pizarra de la escuela. Y, allá vosotros, pero si yo tuviera que hacer la crítica de este estreno, la rebozaría en una comparación con su competidor directo: el “No le digas a mamá que trabajo en la tele” de Cuatro. Van dirigidos al mismo público, y si empataran, no hay duda: David Neox vencería a Goliat. Y la victoria parece fácil, basta con que en “Otra movida” nadie suelte una gilipollez como la que oímos estos días una reportera de “No le digas a mamá que trabajo en la tele”: “Los hombres han practicado sexo desde principios de la humanidad”. No me digáis que no es buena.

07 agosto 2011

HALAGA LA GALA

A lo que llega uno. Años renegando de las galas televisivas y ahora se echan de menos. Años despotricando de que en la tele cualquier cosa se celebraba organizando una gala, de que “Murcia, qué hermosa eres” no se limitara a ser un verso encerrado en una zarzuela localista y se hubiera transformado en una hortera gala nacional que cada año nos machacaba las neuronas, de que las cadenas de televisión rellenaran la programación con galas los días que no se les ocurría otra cosa que hacer, y ahora estamos peor. Mucho peor.

Ahora las cadenas han descubierto que pueden producir programas mucho más baratos que las galas. Se pone a unos cuantos en un plató a gritar a la vez, a despellejar a la vez, a alborotar a la vez y ya está. Antes al hacer zapping se corría el peligro de encontrarse a una pareja de presentadores sonrientes. Ella era sosita, guapa y con vestido escotado; él simpático, feúcho y con pajarita). Uno hablaba mientras el otro sonreía y asentía con la cabeza para que viéramos que lo que decía el primero era verdad. Y entre actuación y actuación interpretaban diálogos surrealistas para dar paso al siguiente número.
- Con este calor apetece darse un chapuzón.
- Sí, pero estamos muy lejos del mar.
- No importa, nuestros próximos invitados son Los del Río y podemos refrescarnos con ellos bailando “Macarena”.



Hoy llaman galas a los concursos y sus sucedáneos. Se hace la gala de “OT” para que canten los concursantes, se hace la gala del programa anteriormente conocido como “Mira quién baila” para que bailen los concursantes, se hace la gala “Supervivientes” para que can… para que bai… para que los concursantes ofrezcan un pretexto para hablar de ellos durante horas. Las galas de hoy dan respigos, producen pesadillas y ganas de vomitar. Las galas de antes sí que eran buenas, solo daban respigos.

06 agosto 2011

PIRAGÜISMO: DEPORTE DE COBRO

Si usted no sintoniza en su casa la TPA (Televisión del Principado de Asturias) porque, por ejemplo, no vive en Asturias, hoy no podrá ver la retransmisión del Descenso Internacional del Sella, la más importante carrera de piraguas de España y la más multitudinaria del mundo en su género, con mil piragüistas compitiendo simultáneamente ante un cuarto de millón de personas. No lo podrá ver en La 2, ni en Tododeporte, ni en Sportmanía, ni en Canal+ Deportes, ni en Eurosport, ni en Eurosport 2. Se fastidia.

Creíamos que hay dos formas de ver deporte en la tele: en abierto y de pago. En el deporte de pago una cadena hace un gasto tan grande que tiene que repercutirlo en sus espectadores, así que el que lo quiere ver, tiene que apencar. En el deporte en abierto, una cadena hace un gasto que no repercute a los telespectadores, sino que lo recupera con ingresos publicitarios, en imagen o lo asume porque ofrece un servicio público por tratarse de una cadena pública. Pues sepan que, además, existe el deporte de cobro.

Hasta hace unos años, La 2 retransmitió la prueba del Sella gracias a las gestiones del gran Emilio Llamedo y a que había que pagarles a tocateja hasta 170.000 euros por ofrecer ese servicio público. Ahora solo se puede ver en la TPA, que el año pasado cobró 93.000 € por ofrecer la carrera solo a los asturianos. Los demás españoles se tienen que aguantar y no pueden verla en la tele porque no se trata de deporte en abierto ni de pago, se trata de deporte de cobro. Es que hay dinero para lo que lo hay, pero no para difundir a nivel nacional una prueba minoritaria que sigue in situ un cuarto de un millón de personas de un deporte sin trascendencia en el que poseemos en activo más campeones del mundo y más laureados que, por ejemplo, el automovilismo, ese deporte de masas gracias al cual hay miles de niños españoles federados haciendo ejercicio cada día en pequeños clubs repartidos por toda la geografía nacional.

05 agosto 2011

TELEBASURA Y MALA TELEVISIÓN

Según Manuel Villanueva, director de Contenidos de Telecinco, decir “telebasura” es propio de gente que no ve la televisión, o no le gusta o la desprecia. Si entrara en Wikipedia vería que estos desaprensivos son numerosos y han elaborado, por ejemplo, la entrada “Telebasura” dando todo lujo de detalles sobre los contenidos, los programas y las cadenas (en este caso la cadena) que no ven, o no les gusta o desprecian. Es un poderoso lobby que al parecer impide a los seguidores de Telecinco editar esa entrada y eliminar datos molestos. ¿O es que los seguidores de Telecinco son gente que no usa Wikipedia, o no le gusta o la desprecia?

Peor aún: los desaprensivos se han apoderado de la Real Academia y definen “Telebasura” como “Conjunto de programas televisivos de muy baja calidad”. Y para dejar claro que no ven la tele, no les gusta o la desprecian en la revisión de la próxima edición la entrada dirá “Conjunto de programas televisivos de contenidos zafios y vulgares”. Qué malotes.

Para librarse de cualquier responsabilidad sobre su trabajo, Villanueva añade: “Telebasura es un término despectivo con el público. Él elige lo que quiere ver, se divierte con lo que quiere y selecciona su compañía”. Traslademos este argumento a la expresión “Comida basura”: no es comida de mala calidad, sino un insulto para el público que se alimenta como quiere. Pues vale.

Lo divertido es que, a la vez, Villanueva considera que, en la industria del ocio y la cultura, se producen malos, regulares y buenos programas de televisión, películas, libros o programas de radio. Moraleja: quienes sí vemos la tele, nos gusta y no la despreciamos no debemos usar el término “basura”, por Dios, sino “mala”, que suena mejor y no denota desprecio, sino un enorme aprecio hacia la tele de mierda que hacen algunos.

04 agosto 2011

UNAS GANAS LOCAS, LOCAS

A colaboradora de “Sálvame” de cabeza. Noemí Martínez, la concejala del PP en Manises (Valencia) que marchó el otro día de un pleno municipal para asistir como público en “Sálvame Deluxe” se merece un ascenso. Es cierto que ocupar la concejalía de Bienestar y entrar y salir de los plenos cuando le da la gana ya aporta a Martínez un bienestar considerable (tiene dedicación exclusiva en un ayuntamiento que acaba de subir el sueldo a sus ediles), pero se merece un bienestar mayor.

La política municipal es ingrata. Y en “Sálvame” puedes trincar mucho más rápido y además ser más famoso que ocupando una oscura concejalía municipal. Martínez tiene madera y ya logró salir dos días en su programa favorito. Primero tuvo la inmensa suerte de sentarse detrás de Kiko Matamoros en “Sálvame Deluxe”, ¡lo que darían los habituales del programa por salir vestidos de verde detrás de Matamoros cada vez que le enfocan las cámaras porque es el contertulio que más grita de los cuatro que están hablando en ese momento! Luego salió en “Sálvame diario” dando explicaciones, desmintiendo, negando, diciendo que no hay nada. ¡Nada! Justo la especialidad del programa.

Esta chica se merece un ascenso y, pizpireta, ya ha elegido el bando que quiere ocupar en las trifulcas diarias: “Matamoros tiene un corazón enorme”. Sus compañeros del Ayuntamiento dicen estar “muy contentos de que la concejala fuera al programa, acompañando a un grupo de vecinos. Y muy orgullosos de que se pusiera en primera fila y saliera en la pantalla detrás de Kiko Matamoros”. Pues que la premien dándole una patada hacia arriba, que seguro que nunca marchará de un plató de Telecinco para ir a sentarse detrás de un don nadie en un pleno municipal sin importancia. Puede empezar discutiendo y gritando sobre sus propios trapos sucios para ir entrando en ambiente. Seguro que tiene unas ganas locas, locas, de explicar públicamente todo lo que hay, que es nada. ¡Nada! Justo la especialidad del programa.

03 agosto 2011

SEÑORAS QUE SE LLAMAN MARCIANA

Mira tú, esta campaña publicitaria de Aquarius sí que está bien. Primero hicieron un anuncio montando una gestoría para ayudar a la gente que quisiera cambiar de nombre. Sí, hombre, sí; ya que podemos escoger aspectos tan fundamentales de nuestra vida como qué música escuchar, cómo bailar o el corte de pelo, celebremos nuestra libérrima condición metafísica cambiando de nombre si nos sale de las meninges. Seguro que Mel Gibson lo hubiera hecho en “Braveheart” si no hubiera estado tan ocupado pintándose de azul para las batallas.

Pero es que en los anuncios de ahora están desarrollando la idea en plan simpaticote total. Si antes bromeaban con un Xavi que no tenía cara de Xavi y una modelo que tenía que dejar de ser modelo porque se llamaba Domitila, ahora bromean con vecinos de Huerta del Rey (Burgos) que se llaman Filogonio, Quintilia, Firmo o Filonila, y con señoras que se llaman Marciana.

Vale, pues venga tipismo y desenfado a raudales. Hay un filón estupendo entre la nobleza para continuar la campaña: la duquesa de Cardona se llama Casilda; el duque de Medina-Sidonia, Leoncio; la marquesa de Velada, Ignacia; la condesa de Ezpeleta de Veire, Roberta; el conde de la Cañada, Gervasio. Seguro que Margarita María de la Victoria Esperanza Jacoba Felicidad Perpetua de Todos los Santos, duquesa de Soria, y María del Pilar Alfonsa Juana Victoria Luisa Ignacia de Todos los Santos, duquesa de Badajoz bromearían encantadas con su nombre en la tele para vender Aquarius. ¿Y qué me dicen de la duquesa de Olivares? A lo mejor María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca quiere cambiarse algún nombre. ¿Y si rematan la campaña con Elena María Isabel Dominica de Silos, Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad y Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos para así poder reírnos todos, incluidos los dibujantes de “El Jueves”?

02 agosto 2011

¡MENOS GENTE!

Líbrenme los coros celestiales de comparar a Pedro J. Ramírez, ese señor de tirantes que no es el Gran Wyoming, con Plauto, un señor que nunca usó tirantes porque la túnica con fíbula pitaba más allá por el siglo III antes de Cristo.


Plauto nos dejó en la comedia “Gorgojo” una descripción del perfil (eso que hoy se dice ‘target’) de los habituales visitantes del Foro romano: “Allá, en el Comicio, en donde están sentados los jueces y desde la tribuna en donde hablan los oradores, ves a los perjuros, mentirosos y simuladores; cerca de la estatua de Marsia, abajo en la plaza, los abogados, pleiteantes y testigos; cerca de las tiendas viejas y nuevas frente a la basílica, las rameras, los banqueros, usureros y corredores; en el ínfimo foro, las personas serias y de bien que tranquilamente se entretienen; en el medio, al lado del canal, la canalla, los parásitos que esperan las propinas de los ricos, y los ebrios; en la parte alta, los murmuradores y maldicientes. Detrás del templo de los Cástores y del Vico Tusco, se reúne la gente asquerosa y de mala fama; en el Velabro vemos a los horneros, carniceros, arúspices, jóvenes afeminados; junto a la fuente de Juturna, los enfermos que beben su agua milagrosa; en el cercano mercado del pescado, los sibaritas. Además, por doquiera, una muchedumbre de ociosos y vagabundos, los forenses, que cuando no están ocupados en juegos de azar, se dedican a propagar noticias falsas y juzgan con la mayor ligereza los actos del gobierno...”

Pues resulta que el otro día Paolo Vasile se enfadó con Ramírez por hacer algo parecido con el perfil de los espectadores de Telecinco. No usó las palabras gruesas de Plauto, dijo algo mucho peor: que había miles de personas que no ven Telecinco ni cuando hacen zapping: “Es la primera vez que la cadena más vista es la que llega a menos gente”. Plauto daba caña, pero Ramírez publicó justo las dos palabras que más daño hacen a una cadena que vive de vender espectadores en el mercado publicitario: ¡menos gente!

01 agosto 2011

SEXO Y GUERRA: ANTES Y AHORA

En los canales de pago se emiten cosas que en los canales en abierto no se ven. Y sin tener en cuenta horarios de protección infantil ni pamplinas. El que no lo quiera ver que se dé de baja y arreando.

Este fin de semana emitieron un especial en tres entregas titulado “Sexo: antes y ahora” que no dejaba nada a la imaginación. ¡Y a media tarde! Al principio dieron algunos rodeos hablando de simbolismo y tal, pero enseguida entraron en harina y pasaron a la pornografía, el sexo explícito, las posturas y todas esas cosas. Abrieron el viernes con “Sexo en el mundo antiguo: Egipto”, analizando el papiro erótico de Turín. Uf, vaya con el hieratismo y la rigidez del arte egipcio. Siguieron el sábado con “Sexo en el mundo antiguo: Pompeya”, no saben lo frescos que pueden ser los frescos y los grafitos de entonces. Remataron el domingo con “Sexo en el 69, la revolución sexual”, no demos detalles.


Es que en Canal Historia, como es de pago, no se muerden la lengua. Unas horas antes del viaje a Egipto, un viejecito que había luchado en la I Guerra Mundial, contaba en “Francisco José y la I Guerra Mundial” sus batallitas: “El sistema de reclutamiento era una farsa. En cada pueblo había un abogado y un oficial civil que lo arreglaba todo. Los ricos sobornaban a los médicos y a los oficiales. Delante de mí iba el hijo de un granjero rico, era un hombre grande, muy robusto, pero el oficial le dijo que no era apto. A mí, que era menudo, me alistaron. Quienes iban a la guerra eran bendecidos por un sacerdote y nos bendecía a nosotros y a las armas. Se celebró una misa y bendijo nuestras armas. El sacerdote católico nos animaba a destruir al enemigo y a salvar el trono. Todos éramos hombres jóvenes, en los dos bandos, y nos animaba a matarnos unos a otros. Desde entonces no he vuelto a la iglesia: los curas no me gustan, incluyendo al papa”. En los canales de pago se emiten cosas que en los canales en abierto no se ven, pero ya molaría.