31 diciembre 2011

TARANCAMOS/TARANCÓN

- Comenzamos
- Comenzón
- Empezamos
- Empezón
- Tarancamos
- Tarancón

Para llenar un telefilme basado en la vida de una persona de forma que no se desparrame todo por el suelo hay que tomar tantas precauciones como las que tomaban “Tip y Coll” para llenar un vaso de agua. Y, por lo visto anteayer por la noche en La 1, para hacer “Tarancón, el quinto mandamiento” se las tomaron. Así se explica que tantos espectadores optáramos por beber este vaso de agua fresca y bien servida, y no el que rellenó Telecinco con las aguas estancadas de “Acorralados”.

Para basar un telefilme en una persona hace falta que tenga un perfil sólido, hace falta que su vida tenga un calado y recorrido que garantice un guion consistente, hace falta que haya vivido y participado en acontecimientos relevantes, y hace falta que quien lleve adelante el proyecto crea en él y apueste por el rigor y la calidad. El jueves por la noche TVE nos ofreció todo esto demostrando que la palabra telefilme suele esconder malos productos, pero no tiene por qué ser así.

“Tarancón, el quinto mandamiento” fue más que un capítulo especial de “Cuéntame cómo pasó” dedicado a recordar lo intensa que fue la Transición, cuánto fumaba entonces todo el mundo y cuánto humo había en todas partes. Fue un recorrido por nuestra historia y la de la Iglesia Católica desde la Guerra Civil: nos recordó que Franco era considerado un enviado de Dios, designaba obispos y desfilaba bajo palio, y mostró que la Iglesia del Concilio Vaticano II de Juan XXIII y Pablo VI que defendía monseñor Tarancón era diferente a la que en 1981 aceptó “sorprendentemente” su renuncia y a la que, en definitiva, tenemos hoy. Anteayer solo faltó una cosa: incluir entre las imágenes de ambientación el gag del vaso de agua de “Tip y Coll” diciendo aquello de “Tarancamos/Tarancón”: todos lo entendíamos, algo impensable si alguien intentara hoy hacer algo similar con Rouco Varela.

30 diciembre 2011

AHORA CAIGO DE LA MESA

No, en serio, ¿de verdad ha salido al mercado el juego de mesa del concurso de Antena 3 “Ahora caigo”? ¿Es que nos hemos vuelto todos locos? ¿Cómo va a poder reproducirse en un juego de tablero el meollo, el puñetero tema central del programa, que no es otro que la plomiza caída del concursante perdedor por un agujero que lleva a un inframundo ignoto? (Spoiler: en “Ahora caigo” los concursantes perdedores se caen por un agujero. Lo aviso porque los gritos de sorpresa de las señoras del público cuando tales precipitaciones ocurren hacen sospechar que las espectadoras creían estar asistiendo a la grabación de “Saber y ganar”).

¿Vienen dentro de la caja del juego unos muñequines ad hoc que representan a los jugadores y se colocan sobre unas trampillinas al efecto, de tal manera que cuando retamos y ganamos a nuestro cuñado, éste aprieta un botonín y su avatar de plástico hace plin plin cayendo a un agujero? No es lo mismo, se mire como se mire, ese juego no es “Ahora caigo”. ¿Advierten inequívocamente las instrucciones que acompañan al tablero que cuando un participante se quede sin comodines y falle una pregunta deberá tirarse por el hueco de la escalera del inmueble en el que se hallare sin más precaución que la retirada de las gafas si las hubiere? Vale, bien, eso ya se va pareciendo más a mi concurso favorito, pero dudo mucho que un juego de esas características hubiera pasado los controles de Sanidad que tan meticulosamente cuidan de que ningún juguete destinado a niños menores de tres años contenga piezas separables pequeñas.

Cuanto más lo pienso menos lo entiendo. Ya en su día comentamos la aparición del juego de “Pekín Express” (¡!) y no me extrañaría que la próxima campaña de Reyes contara con el juego de “Supernanny” o el de “Granjero busca esposa”. Pero sigo sin saber en qué se puede parecer un juego de mesa al concurso de Arturo Valls. Nada, me rindo, y como ya no tengo comodines, se abrirá el suelo bajo mis pies y me precipitaré al Más Abajo mientras algunas señoras gritan sorprendidas.

29 diciembre 2011

LA NAVIDAD SE SUSPENDE DOS HORAS

Es fácil notar que últimamente, cada vez de forma más descarada, algunas personas no tienen reparos en hablar bien de la Navidad. Suelen ser los mismos que han empezado a llamar a los empresarios “emprendedores”, que se refieren a los especuladores internacionales como “los mercados” o que consideran que la vuelta de Ana Obregón a TVE de la mano de José Luis Moreno supondrá un soplo de aire fresco que renovará el ambiente enrarecido y monocorde que había hasta ahora. Antes fingían ser personas decentes y criticaban, aunque levemente, el espíritu navideño. Pero ahora la brutal victoria ideológica en la que están instalados les envalentona hasta la falta de vergüenza, y son capaces de negarte, a careta y calzón quitado, que la Navidad es la época del año más babosamente cursi, construida en su totalidad por intereses comerciales que no reconocen serlo, y en donde la hipocresía, la falsa conciencia y las grasas industriales en los polvorones triplica el nivel que la OMS considera máximo para que el ambiente sea respirable.

Hasta ayer, cuando por una torpeza inexplicable del mago, todos le vimos el doble fondo a la Navidad. Kiko Rivera y su novia han roto, informó el programa de Ana Rosa. Desayuné, me afeité, me duché, miré media docena de páginas de internet y volví a Telecinco. Kiko Rivera y su novia han roto, seguían informando. Bajé a la compra, llené un carro y me puse a la cola de muchos carros llenos. Llegué a casa y Ana Rosa disfrazada de Maxim Huerta seguía dando la noticia: Kiko Rivera y su novia han roto. Isabel Pantoja y su hijo Kiko son la imagen de la Navidad telecinquera. Protagonizaron la Nochebuena y protagonizarán la Nochevieja. Pero la misma cadena dedica dos horas de mal rollo a amasar e inflar una infranoticia que se agota en nueve palabras. Como si de pronto Papa Noel apareciera implicado en el caso Urdangarín. Como si se descubriera que San José participó en una edición del Gran Hermano palestino. Perdonen las dos horas de interrupción de la Navidad. Inmediatamente continuamos con la farsa.

28 diciembre 2011

JAMES STEWART JUEGA EN EL CÁDIZ

Creo que “Barcelona 92. Donde todo empezó” (“Informe Robinson”, Canal+) es la versión olímpica de “¡Qué bello es vivir!”, así que su lugar natural es la Navidad. El final de la gran película de Frank Capra, con James Stewart recibiendo el cariño (y, aunque eso sea secundario, el dinero) de sus amigos y vecinos, es un elixir contra el pesimismo, como la guitarra de Woody Guthrie era una máquina que mataba fascistas o los terremotos son fábricas de ateos. El final de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en el lejano 1992, también supuso un elixir contra el pesimismo de los que estaban convencidos de que la flecha de Antonio Rebollo no encendería el pebetero y, a partir de ahí, todo iría a peor. Barcelona 92 fue una máquina que mató a los cenizos que sostenían que los deportistas olímpicos españoles harían el ridículo, y una fábrica de nuevos deportistas sin complejos que acabarían comiéndose el mundo.

Mi medalla de oro favorita de los Juegos Olímpicos de Barcelona fue la que ganaron aquellas chicas completamente desconocidas en hockey femenino, porque esa medalla de oro fue tan emocionante como ver al sombrío inspector de Hacienda de “¡Qué bello es vivir!” unirse a la causa de James Stewart. Pero uno de los mejores momentos de “Barcelona 92. Donde todo empezó” es la narración de Kiko de su gol a Polonia, que significó otra medalla de oro para España. “¡Pita el final! ¡Pita el final! Sabrá Dios cuándo voy a ganar yo algo, que estoy en el Cádiz”, le decía Kiko al árbitro mexicano. ¿No pedimos también a Capra, cada vez que vemos “¡Qué bello es vivir!”, que pite el final? ¿No somos todos jugadores del Cádiz en este mundo sometido a las reglas de juego dictadas por los mercados? Capra pita el final de su película en el momento adecuado, justo antes de que podamos ver al horrible señor Potter saliéndose con la suya y convirtiendo de una vez a la entrañable Bedford Falls en la fea Potterville.

El capitalismo no está dirigido por tipos como James Stewart, sino por tiparracos que se parecen mucho al señor Potter. Los tiparracos de Standard & Poor´s saben lo que pasa después de que el árbitro pite el final del partido en “¡Qué bello es vivir!”, pero jamás disfrutarán del gol de Kiko en Barcelona 92 ni de la enorme sonrisa de James Stewart. Que se jodan.

27 diciembre 2011

NI INOCENTE, INOCENTE; NI SORPRESA SORPRESA

Mañana es 28 de diciembre, día de los inocentes. Antena 3 anuncia que emitirá una nueva edición de la “Gala Inocente, Inocente”, ya saben, ese programa que pretende hacer bromas a famosos, sorprender a los espectadores y recaudar dinero para la Fundación Inocente, Inocente. Recaudar dinero es difícil, pillar desprevenidos a los famosos lo es más, pero sorprender a los espectadores… anda ya, a los espectadores ya no nos sorprende nada.


Los espectadores ya estamos de vuelta de todo y no arqueamos una ceja veamos lo que veamos. Ver la tele es lo que tiene. Si mañana va Hilario Pino y en medio de las “Noticias Cuatro” se quita ese tupé redivivo que luce desde hace unos días y rompe a reír desaforadamente, diremos sin aspavientos: “Eso ya me lo parecía a mí”, “Estaba claro que era una broma desde que empezó” y “Es que ni El Dioni se hubiera pasado tanto con el flequillo”.

Cada dos por tres asistimos a campañas promocionales de nuevos programas televisivos que van a hacer historia y días después desaparecen sin que nadie diga ni pío. Nos avisan de que el día de año nuevo TVE no va a retransmitir saltos de esquí, esos saltos de esquí de la dura mañana del uno de enero que son anteriores a la tradición del turrón, de las uvas, de los villancicos, anteriores al nacimiento de Cristo, al solsticio de invierno, a la gravitación universal… y seguimos haciendo zapping como si nada. En Telecinco graban un anuncio en el que los famosos de la cadena se ponen simpaticotes y dicen “Con la variedad y la libertad. Con las marcas” y ni ellos se ponen colorados ni nosotros reparamos en que deberían ponerse. A ver cómo se lo digo: es que leemos que Anne Germain, la médium timadora (perdón por la redundancia) de “Más allá de la vida” dice que en Navidad no suele echar de menos a su familia fallecida porque puede verla… ¡y hasta nos parece lógico!

26 diciembre 2011

EL RECURSO DEL REY

Éxito absoluto. La maniobra de distracción urdida por la Casa real para limpiar su imagen ha sido un éxito. Este año el mensaje navideño del rey ha cerrado el círculo logrando su objetivo central: dejar la Corona reluciente y libre de cualquier sospecha que pudiera dañar su imagen y afectar a su solidez institucional.

En efecto, todos los españoles, como un solo papanatas, hemos estado pendientes de las palabras del rey prestos a desentrañar cualquier alusión directa o indirecta al caso Urdangarín. Y como soltó cuatro generalidades sobre el asunto, quedamos tan contentos sin darnos cuenta de que no dijo nada de lo fundamental, de lo que debería haber hablado, de lo que realmente afecta a la credibilidad de la institución monárquica: el peligrosísimo acercamiento de la rama bastarda de la familia Borbón a Telecinco con la participación de Leandro de Borbón y Ruiz Moragas en “La caja Deluxe” y de Blanca de Borbón en “Acorralados”, siendo la comidilla de “Sálvame” y “El programa de Ana Rosa”, o sea, de la cadena entera.

En efecto, ¿por qué se destapó estos meses el caso Urdangarín si su conducta viene de años atrás? ¿Por qué se debate ahora el tráfico de privilegios de un miembro de una casta especial, cuando todos sabemos que esta casta es precisamente el resultado de siglos de privilegios e impunidad? ¿No es muy raro todo esto? Tal vez estemos ante una sutil maniobra para distraer la atención de lo realmente importante: la posible visita de Blanca o Leandro a “Más allá de la vida” para hablar con los insignes muertos de su familia. Repasemos el mensaje del rey: primero dice que quiere hablar “con realismo” y luego solicita un “necesario realismo”. ¿Realismo? El realismo es estar pegado a la realidad y no creer en espíritus, pero también es la doctrina u opinión favorable a la monarquía. A ver si lo de Urdangarín va a ser solo un recurso útil del hábil redactor que escribió este año el discurso del rey.

24 diciembre 2011

CÓMICOS



Son gente rara. Tienen que serlo porque trabajan intentando manejar uno de los fenómenos más intrigantes de la condición humana. Nadie entiende qué es el humor, qué sentido tiene su existencia, cuáles son las variables a las que responde. Pero ellos tienen como tarea intentar atrapar el humo y tener éxito en la labor de hacer que funcione un mecanismo incomprensible. Son miserables, competitivos, envidiosos. En eso no se diferencian de cualquiera de nosotros. Pero también son extraordinariamente creativos, y la impredecibilidad del arte desde el que crean les provoca necesariamente niveles de neurosis y de inseguridad tan altos como solamente pueden sentir los que trabajan permanentemente al borde del fracaso. Viven obsesionados por gustar, que es una de las formas más infernales que existen de vivir. Algunos se creen intelectuales. Otros no. Algunos usarán el humor como trampolín para otras actividades creativas. Otros no. Algunos pasarán a la historia. La inmensa mayoría, no. Si tienen suerte conseguirán éxitos moderados, por lo que sus inevitables fallos no les provocarán caídas desde mucha altura. Si no tienen suerte conseguirán llegar a ser auténticos fenómenos sociales gracias a un éxito arrollador desde el que despeñarse tarde o temprano con gravísimos daños personales. Su decadencia, habitualmente, es entrañable y patética. Y, por algún extraño motivo tan inexplicable como la propia naturaleza del humor, una vez que su vida pública ha terminado, los espectadores les recordamos siempre como gente muy cercana a nosotros, muy querida, muy conocida.

(Campofrío estrena hoy “Cómicos”, uno de los mejores anuncios de la historia de la publicidad nacional. Decir “estrena” es una ingenuidad, porque absolutamente todo el país lo ha visto en internet, -y algunos lo llevamos viendo una y otra vez durante la última semana-. Trata sobre cómicos, sobre la tristeza, la muerte y Miguel Gila. Pero, de nuevo de forma incomprensible, sentimos que trata sobre nosotros. Un abrazo a todos.)

23 diciembre 2011

BIBLIA-CONSTITUCIÓN: 20-19

Da igual que el 21-12-2011 ya solo faltaran 101 años para que se diera una fecha tan chula como será el 21-12- 2112: la tele no dijo ni pío. Habría dado igual, incluso, que hubiera nacido Abenámar, Abenámar, moro de la morería, la mar estuviera en calma, bajo la Luna crecida. Es que anteayer había mucho jaleo y la tele tenía que andar a lo que tenía que andar.

En los informativos y en los magacines no podía faltar el reportaje sobre los preparativos del sorteo de la lotería, lo que incluía (único día del año) hablar de matemáticas y cálculo de probabilidades… no para desanimar a los espectadores sino para hacer mayor el milagro de los premiados y el cava por los aires que nos esperaba al día siguiente.

En la primera mitad del día la imagen era la de Rajoy jurando el cargo primero con la mano en la Biblia y luego en la Constitución. Tanto la vimos que solo faltó que alguien hubiera contado cuántas, de las 39 palabras que pronunció, las dijo con la mano sobre la Biblia y cuántas sobre la Constitución. Se lo decimos aquí: ganó la Biblia por 20-19. A las siete y media de la tarde el Presidente ungido y constitucional se dio el gustazo de interrumpir la programación de La 1, Antena 3, Telecinco y laSexta para desvelar el secreto de su alineación titular. Solo el mensaje del Rey tiene más cobertura. Cuando devolvieron la conexión, a Jorge Javier Vázquez le costó asimilar a Ana Botella como alcaldesa de Madrid, empezó a hablar de “peras” y “manzanas” y le tuvieron que echar el alto por el pinganillo para que se limitara a analizar las gilichorradas habituales, que es para lo que está ahí.

Ya por la noche, “El Intermedio” despidió Beatriz Montañez por todo lo alto. El premio gordo de ocupar su lugar junto a Wyoming en un programa que sigue creciendo le ha tocado íntegramente a Sandra Sabatés. Enhorabuena a la premiada.

22 diciembre 2011

GOMAESPUMESCO

Gracias al gran Cantinflas los hispanohablantes podemos decir “cantinflear” (hablar o actuar de forma disparatada e incongruente) sin que nos acusen de estar cantinfleando sin ton ni son. También podemos decir con total corrección “Es un tipo cantinflesco porque se porta de forma acantinflada” o “Es un cantinflas que solo hace cantinfladas”. Entrar así en el Diccionario de la Real Academia es un honor reservado a pocos, pero después de tantos años siguiendo al dúo “Gomaespuma” en la radio, los libros, la música, la cooperación internacional y la tele, parece que la mejor manera de referirse a su último proyecto televisivo es decir que es “gomaespumesco”.


Desde principios de octubre, La 2 emite los sábados por la noche “Yo de mayor quiero ser español”, un acercamiento a la labor profesional que diferentes compatriotas desarrollan por esos mundos en diferentes campos profesionales como el deporte, el arte, la ciencia, etc. El otro día conocimos a la neurocientífica Susana Martínez-Conde que dirige en Phoenix (Arizona), el Laboratorio de Neurociencia Visual del puntero Barrow Neurological Institute, y es miembro de la Sociedad Americana de Magos. Investiga las bases neuronales de la percepción y la experiencia a través de los trucos de magia, así que si quieren conocer algunos descubrimientos jugosos vean el vídeo en rtve.es o su libro “Los engaños de la mente”. Aquí solo les recordamos una idea básica que sorprendentemente Martínez-Conde no conocía al empezar su investigación: hay dos grupos de magos enfrentados, los que dicen o hacen creer que “tienen poderes”, y los que dicen que solo hay trucos de magia (con los que colabora).

Como en aquella carta navideña (“¡Qué huevos los tuyos, Santa Claus!”), el “Flamenco Pa Tós” o el curso de inglés para lechones “Gomaespuminglish”, este programa de entrevistas locas es hermoso y gomaespumesco.

21 diciembre 2011

TE VEO, TEBEO

El precioso documental “La historia de los tebeos” (Canal Historia) no sólo es una excelente historia de los cómics en España desde la Guerra Civil hasta los años setenta del pasado siglo, sino también la prueba de que Heráclito de Éfeso dio en el clavo cuando dijo que los ojos son mejores testigos que los oídos. Las aventuras de Roberto Alcázar y Pedrín, del Guerrero del Antifaz, de Diego Valor, del Capitán Trueno o de Mortadelo y Filemón fueron algo más que chicle para los ojos de millones de lectores, que veían en las viñetas un mundo que los oídos negaban. La triste España de la posguerra intentaba engañar los oídos de los españolitos utilizando la palabra, pero cuando esos mismos españolitos clavaban los ojos en un cómic del Capitán Trueno, el mundo se abría como un melón entre las fuertes manos de un melonero orgulloso.

Es cierto que, durante la Guerra Civil, horribles personajes decían cosas como: “Tengo sed de robar y asesinar, por eso soy rojo”, como es cierto que Popeye luchó en el bando republicano. Cosas de la guerra. Tras la victoria de Franco, el cómic dejó de ser un altavoz de la propaganda para convertirse, casi sin querer, en un alivio para los ojos. “La historia de los tebeos” presenta a Roberto Alcázar no como un fascista clavado a José Antonio Primo de Rivera, sino como un aventurero. Del mismo modo, las aventuras del Guerrero del Antifaz en los últimos años de la Reconquista eran un entretenido culebrón, y lo demás era una excusa. El Capitán Trueno y sus compañeros siempre estaban de buen humor, luchaban por la justicia y liberaban a los pueblos de la tiranía. El Jabato era un independista español contra el Imperio romano. La revista “Pulgarcito” estaba llena de personajes antisistema, como el inmortal Carpanta o doña Urraca. Y nadie podía igualar a Mortadelo, un superhéroe capaz de transformarse en lo que le daba la gana cuando le daba la gana.

Muchos niños pudieron soportar lo que les contaban gracias a lo que veían en los cómics. Les decían que el mundo era muy pequeño, pero viajar en globo con el Capitán Trueno o buscar con Carpanta la manera de poder comer un pollo ensanchaba el mundo, la vida y el futuro.

20 diciembre 2011

PERDICIÓN

AVISO PREVIO: Esta columna contine frases que pueden herir la sensibilidad de los mitómanos del cine clásico. Si usted considera un a priori kantiano que figuras como Alfred Hitchcock o Woody Allen son absolutamente perfectas e insuperables en todos y cada uno de sus aspectos, consulte a su médico antes de seguir leyendo la columna.

Veo “Crimen perfecto” en TCM Classics por enésima vez. Vuelvo a quedar fascinado por el pulso rítmico y quirúrgico de la historia inesperada de crímenes y contracrímenes que nos cuenta Hitchcock. La realización es perfecta, los actores irrepetibles, y la historia... eh... la historia podría ser el argumento de un capítulo del montón de “El mentalista”. Veo “Annie Hall” en MGM. Decir que es la enésima vez que la veo es quedarme corto: es una de las películas fundamentales que me formaron como espectador. La veo murmurando los diálogos milisegundos antes de que se oigan en el televisor, buscando algún detalle al fondo de los planos o en los microgestos de Allen y Keaton en el que aún no haya reparado. Termino la película con esa vieja sensación que ya tengo identificada como anniehallalgia, pero la persona que la ha visto conmigo dice “qué bien está, es como un capítulo de ‘Cómo conocí a vuestra madre’, pero en largo”. Y tiene razón. La muy jodida.

Vivimos cayendo por una catarata. Los siglos que siempre duraron cien años duran ahora dieciséis. Los expertos calculan que el próximo ocupará tan sólo unos meses. La ficción televisiva ha experimentado una mejoría tan brutal en los últimos veinte años que se fabrican como churros temporadas de series humorísticas o dramáticas compuestas por veintipico capítulos cuyos guiones habrían dado lugar a veintipico películas míticas en la historia del cine previo a los años 90. “El guateque” entero es peor que algún episodio de “Larry David”. Cada capítulo de “Glee” tiene el nivel de “Funny girl”. Anuncian para hoy “Double indemnity”. No me la pienso perder.

19 diciembre 2011

TODOS A SUS PUESTOS

Digámoslo alto y claro: José Mota está haciendo estos últimos años una labor contra la telebasura tan importante como la que Iñaki Urdangarín lleva desempeñando contra la monarquía desde hace una década. Los críticos televisivos podemos escribir sesudas e inflamadas columnas denunciando los excesos y las indecencias de los excrementos que presentan Jorge Javier González y Jordi Vázquez. Podemos fundar una Asociación por la Regeneración Ética de la Televisión que reúna a toda la ciudadanía preocupada por los pésimos ejemplos de valores democráticos que desde Telecinco se fumigan día sí y día también sobre la población. Vayamos más allá aun: montemos campañas en internet, logremos que las empresas retiren su publicidad de ciertos espacios, endurezcamos la legislación para la protección de los menores. Todo esto tiene menos efecto sobre la telemierda que uno sólo, uno, de los muchísimos viernes que José Mota va y zás en toa la boca le pega un viaje de audiencia al “Deluxe” adyacente.

“La hora de José Mota” nos podrá gustar más o menos. Seguro que podemos ponernos todos de acuerdo en que es un programa de humor muy digno, que va lentamente mejorando temporada tras temporada, al que sin embargo todavía le falta un como un no sé qué no sé si sabes cómo te digo para convertirse en el referente que ya debería empezar a ser dentro de la televisión pública. Pero realiza de hecho cada semana un servicio sanitario, una labor de neutralización de residuos tóxicos a la que no es fácil encontrar un rival. Ganando a “Sálvame” más veces que Guardiola a Mourinho, José Mota hace por la convivencia democrática en nuestro país, -y esto no es una boutade, ni una coña ni una hipérbole-, más que todas las ilustradas reflexiones que Amelias Valcárceles y Javieres Sádabas largan desde sus patronatos en “Pienso, luego existo”. Todos a sus puestos. Urdangarín contra la monarquía. “Sálvame Deluxe” contra usted y contra mí. “La hora de José Mota” contra la falta de escrúpulos.

18 diciembre 2011

CRISTINA Y URDANGARÍN. INDIGNADOS EN NUEVA YORK

Darse uno la razón a sí mismo es un error que, encima, queda muy feo, pero es tan fácil, socorrido y satisfactorio que allá vamos: ¡Qué razón teníamos cuando hace casi un año dijimos que tenemos que currárnoslo más si queríamos hacer del biopic monárquico lírico-sentimental un nuevo género televisivo que desplazara al pulpo como animal de compañía! Pues nada. Pasan los días sin que ninguna cadena imbuida por el sentido del deber del espíritu patrio que debería inundar nuestros corazones dé un paso al frente y anuncie que va a rodar por vía de urgencia la miniserie “Cristina y Urdangarín. Indignados en Nueva York”.

El 10 y el 12 de febrero de 2009, TVE imbuida por el espíritu del deber del sentido patrio que inundaba su corazón dio un paso al frente y emitió los dos capítulos del telefilme “23-F: el día más difícil del Rey”. Y resultó ser la miniserie con mayor índice de audiencia de la historia de España. A Telecinco le gustó la idea y el resultado, así que el 25 y 27 de octubre de 2010, imbuida por el corazón del sentido del deber patrio que inundaba su espíritu dio otro paso al frente y emitió “Felipe y Letizia, deber y querer”. Tuvo tanto éxito que otro día reemitió los dos capítulos seguidos. Antena 3 no iba a ser menos, así que el 19 y 26 de enero de 2011, inundado por el deber del sentido del paso del espíritu del corazón patrio que le imbuía al frente emitió “Sofía”. No tuvo tanto éxito, así que nadie continuó con el género.

Lo menos que podían hacer ahora Cuatro o laSexta es tomar el relevo e imbuir su frente con el corazón del paso patrio inundando el sentido espíritu con deber y emitir el 28 de diciembre “Cristina y Urdangarín. Indignados en Nueva York”. Las TV movies cobran su pleno sentido cuando se pegan a la actualidad. Pues si se ponen rápido a ello todavía les da tiempo a preparar aunque solo sea un capítulo que nos alegre el día de los inocentes con lealtad institucional, por supuesto.

17 diciembre 2011

CUÉNTAME CÓMO RECORDÓ

El pastel de sobras que prepara Marge Simpson será bueno porque para eso es un pastel y a Homer le encanta, pero no por eso deja de estar hecho de sobras. A los capítulos especiales recopilatorios con los que de vez en cuando se descuelgan las series de televisión cuando están consolidadas les pasa lo mismo. Serán buenos porque para eso son especiales y gustarán a sus seguidores porque pueden verlos de forma especialmente cómplice, pero no por eso dejan de estar hecho de sobras. Sin embargo, la cosa puede ser aún peor: puede tratarse de un especial recopilatorio de “Cuéntame cómo pasó” como el que anteayer nos colocó La 1.


El capítulo “El día de la mujer” estuvo dedicado a la forma en que las mujeres de la serie encararon el 8 de marzo de 1980. Así que las mujeres de la serie se nos pusieron reivindicativas, lo que está muy bien, demostrando una vez más que los que se quedan atrás cuando los tiempos están cambiando viven convencidos de que las cosas deben seguir siendo como fueron hasta entonces, pero cometen el error de observar el espejo retrovisor y creer que están mirando hacia adelante. “El día de la mujer” evidenció que el viejo discurso machista cada vez huele más a rancio, pero lo hizo pagando un precio muy alto: hizo sufrir innecesariamente al pobre Carlitos Alcántara.

En efecto, con una trama raquítica, el capítulo del jueves se rellenó haciendo una semblanza de los personajes femeninos con refritos de viejos capítulos de la serie. Carlitos se quejó en Twitter de este pastel de sobras y con razón. Si a nosotros se nos hizo pesado, imaginad a él, que primero lo vivió todo; luego, semana a semana, lo tiene que recordar con la voz de Carlos Hipólito; y, para rematar, en el recopilatorio de anteayer el pobre se vio obligado a recordar -de adulto- cómo se acordaba -de joven- de lo que había vivido… de niño. Como para no quejarse.

16 diciembre 2011

“EL HORMIMEDIO”, “EL INTERGUERO”

Por fin, tras largos meses de negociaciones, conocíamos estos días los términos del acuerdo final por el que “El hormiguero” se fusiona con “El intermedio”. El panorama de alianzas entre empresas audiovisuales, así como las dificultades económicas que la crisis generalizada ha provocado a todos los miembros de este sector, ha abocado finalmente a las partes a encontrar una solución satisfactoria para ambas. No ha sido fácil, ya que los dos programas estrella de las cenas televisivas tienen diferentes perfiles y diferentes audiencias, pero Pablo Motos y el Gran Wyoming han conseguido llegar a un acuerdo cuyos detalles estamos conociendo poco a poco.

Básicamente, “El hormiguero” absorberá a “El intermedio”. Ambos programas se fundirán en un único programa que se emitirá a las 9:30 de la noche, aunque se respetará la línea editorial que ha caracterizado al programa de LaSexta. Pablo Motos controlará el 86% del tiempo de emisión, se mantendrán las secciones de Trancas y Barrancas, la ciencia con Marron y los productos de teletienda de Juan y Damián. Por su parte, “El intermedio” será responsable del 7% del tiempo de emisión, ampliable hasta el 14% en función de los resultados de audiencia pormenorizados que vaya obteniendo el nuevo programa. Esto obligará al programa de Wyoming a reducir notablemente sus contenidos, y Usun-Yoon y Gonzo ya han expresado su preocupación respecto de la continuidad del trabajo que actualmente vienen desempeñando en LaSexta. Un pequeño porcentaje del tiempo compartirán pantalla ambos presentadores, manteniendo divertidos diálogos en los que ya están trabajando los respectivos equipo de guionistas.

Ambas partes han manifestado sus satisfacción por el acuerdo alcanzado. “Estamos encantados de que Wyoming y su equipo hayan venido por fin a divertirse a ‘El hormiguero’”, declaró Pablo Motos. “Yo también estoy feliz. Llevaba mucho tiempo queriendo cantar el ‘Vete a dormir’”, añadió Wyoming, tras lo cual se disculpó para ir apresuradamente a encerrarse en el baño.

15 diciembre 2011

"DOWNTON ABBEY" ES UN MAMUT

La aparición de “Downton Abbey” en el ecosistema televisivo ha obligado a los telebiólogos a replantearse algunas creencias que se encontraban firmemente establecidas dentro de la teoría de la evolución de las series. Hasta la fecha se daba por cierto que las grandes series de televisión norteamericanas y los culebrones latinos procedían de ramas muy alejadas en su evolución, probablemente separadas en los primeros momentos de la vida catódica, hace ya casi 50 años. Pero “Downton Abbey” posee características anatómicas propias del género “gran serie” y otras propias del género “culebrón”. La comunidad científica se encuentra desconcertada. Que una serie actual parezca ser el eslabón perdido entre “Boardwalk Empire” y “Pasión de gavilanes” sólo puede deberse a dos motivos: o todo lo que sabíamos hasta ahora sobre evolución de las especies televisivas es falso, o “Downton Abbey” es una especie extinguida anacrónica que casualmente sobrevivió congelada hasta su actual despertar.

Repasemos los datos: “Downton Abbey” tiene una realización excelente y preciosista propia de las grandes series actuales; pero también sus personajes protagonistas son unidimensionales y monocolor, como corresponde a los personajes de los culebrones. Sus diálogos podrían tener lugar en una explotación venezolana de cacao, pero están dichos con una dicción y una prosodia de una belleza westminsteriana tal, -por Dios, es obligatorio ver esta serie en VOS-, que uno se pasa los cuarenta minutos de cada capítulo buscando y no encontrando el logotipo de la BBC por alguna esquina. Algunas de sus tramas amorosas se ajustan a clichés folletinesco-culebreros, pero también están entrelazadas con referencias al contexto social y cultural, -al Titanic, a la Primera Guerra Mundial-, como siempre hicieron las grandes series históricas. Habría que abrirle las tripas en busca de restos digestivos de otras eras televisivas para confirmar que “Downton Abbey” es en verdad un mamut cuya segunda temporada llegó el otro día a Antena 3.

14 diciembre 2011

DIÓGENES Y VERSACE

Los documentales “Inside job” y “Antes del desfile” (Canal+) diseccionan las causas de la crisis financiera en Estados Unidos (y luego en el mundo) de 2008 y las horas previas a un gran desfile de moda, pero lo hacen desde posiciones filosóficas completamente diferentes. En “Inside job”, Charles Ferguson entrevista a los tiburones del sistema financiero como Gil Grissom se enfrenta en su laboratorio a las pruebas de un crimen o como Temperance Brennan examina unos restos humanos, mientras que en “Antes del desfile” Loic Prigent es como un periodista de la revista “¡Hola!” informando sobre los millonarios chanchullos de Iñaki Urdangarín. ¿Qué ocurriría si la doctora Brennan examinara el trabajo de Donatella Versace? ¿Y si la revista “¡Hola!” informara de los movimientos políticos que llevaron a la desregulación del sistema financiero?

La trastienda de la política y de la economía es tan difícil de entender como la trastienda de la moda, pero la obligación de un buen documental es precisamente que los espectadores entiendan, no que crean. Después de ver “Inside job”, hasta el señor Burns, dueño de la central nuclear de Springfield, se indignaría con esos tiparracos cuya avaricia y falta de escrúpulos están ejemplificadas en el señor Potter de la película “¡Qué bello es vivir!”. Entender las causas de la crisis nos ayuda a no creer que el capitalismo es el fin de la historia. Después de ver “Antes del desfile”, sin embargo, hasta Diógenes el cínico creería que un desfile de moda es algo tan complejo como el acelerador y colisionador de partículas del CERN. Creer la palabrería de Donatella Versace acerca de la inspiración no nos ayuda a entender lo que hay verdaderamente detrás de un desfile de moda.

Sólo por diversión, me gustaría que la revista “¡Hola!” nos presentara la corrupción de la industria financiera de una forma amable y glamurosa. Sólo por diversión, estaría bien que la doctora Brennan examinara esos cuerpos que se mueven por las pasarelas con cara de mala hostia. Sólo por diversión, me encantaría ver al señor Burns sentado en primera fila en un desfile de Versace y a Diógenes en el consejo directivo de un banco de inversión. Ver para entender.

13 diciembre 2011

TRANSFUSIONES Y TRASPLANTES

El sábado “La noche temática” emitió un reportaje muy raro. Un reportaje bueno y bien hecho, como los que habitualmente emite el programa, pero raro. Ese día, 10 de diciembre, la edición estaba dedicada a los Derechos Humanos. Primero emitió el demoledor “Cerca de tus ojos” de Elías Querejeta, un repaso por el incumplimiento de los Derechos Humanos que helaba la sangre. Pero luego emitieron “La caza de albinos en África”, un reportaje tenía más que ver con las chifladuras que hace la gente cuando cree en chifladuras que con los Derechos Humanos.


Resulta que en Tanzania hay curanderos y brujos que con trozos del cuerpo de los albinos fabrican amuletos y con su sangre elaboran pociones que consiguen que sus clientes se curen, ganen mucho dinero, les vaya bien en los negocios y se hagan ricos. Como consecuencia de semejante creencia bárbara y estúpida se hacen muchas barbaridades y estupideces: se ponen trozos de pelo albino en las redes para pescar más, se roba el cuerpo de los albinos muertos y se les llega a matar y mutilar para abastecer un macabro y lucrativo mercado paranormal. Sin embargo, no decían lo fundamental: excepto por el hecho de que se vulnera el derecho a la vida, todo lo demás que hacen estaría requetebién… si no fuera porque parten de una creencia falsa.

La ciencia occidental asegura que con la sangre de unas personas se puede ayudar a otras. Así que fomentamos la donación de sangre para lograr una sociedad mejor. También utilizamos los cuerpos de los muertos para estudiarlos o para salvar vidas realizando trasplantes. Incluso hacemos trasplantes de personas vivas. El límite es que esto no se puede hacer contra la voluntad del donante o matándolo. El error de los curanderos y brujos tanzanos no es que hagan amuletos y pociones, sino que los amuletos (todos) y las pociones (todas) son supersticiones que, como todas, hacen que el mundo sea peor.

12 diciembre 2011

PAX HORMIGUERIANA

Hay que dar al César lo que es del César y a Pablo Motos lo que es de Pablo Motos. Nos podrá parecer más o menos cargante o egocéntrico, -Pablo Motos, no César-. Quizá opinemos que justamente “El hormiguero” ha ido sufriendo un empeoramiento gradual en las últimas temporadas debido al aumento de estas características, -de Pablo Motos, no de César-. Habrá quien crea que la ruptura de su alianza con Marco Antonio y todas las desavenencias que vinieron después desembocando en la muerte del amante de Cleopatra fueron una equivocación que la Historia jamás perdonará, -a César, no a Pablo Motos-. Pero cuando un programa de entretiempo, -o “access time” para los eruditos-, se trae a hacer monerías y jueguecitos científicos al mismísimo Tom Cruise y lo pone a charlar con dos hormigas lilas de tela y polispán como va a ocurrir esta noche, nobleza obliga a dejar de lado cualquier menudencia y quitarse rendidamente el sombrero ante el exitazo que se apunta la cara visible del programa, -Pablo Motos, no César-.

Y además se lo debemos. Porque simpatías o antipatías personales nos han impedido en ocasiones celebrar como sería de justicia algunos de sus logros. Exportar “El hormiguero” a Chile y conseguir que en Portugal y Brasil se emita “O formiguero” es un mérito indiscutible, -de Pablo Motos, no de César-. Haber sido nominado para un Emmy es algo que pasará a la historia de la televisión en nuestro país gracias a él, -a Pablo Motos, no a César-. Utilizar el control de las legiones como amenaza para eliminar la posible oposición del Senado fue una hábil estrategia de la que se benefició durante buena parte de su mandato, -César, no Pablo Motos-. No vale decir que Tom Cruise viene hoy a promocionar su última película y es el primer interesado en asomar el careto a la televisión española aunque tenga que ponerse a bailar como Marron durante un ratito. Para otros sería una misión imposible, pero Pablo Motos lo ha conseguido. Felicitémosle a él por ello y a César por la pax romana.

11 diciembre 2011

CANAL BWIN-QATAR

Es difícil detener ciertos desórdenes mentales una vez que aparecen llevándose por delante algún elemento fundamental de la lógica normal. ¿Cuáles fueron los criterios que llevaron ayer a laSexta a dedicar once horas ininterrumpidas de su programación al encuentro de fútbol que disputaron la casa de apuestas online Bwin contra la Qatar Foundation dentro de la liga del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria? ¿Por qué once y no veintidós u once mil o veintidós millones? Una vez que se rompe ese delicadísimo vínculo entre los humanos que llamamos “realidad”, ¿cómo evitar que el delirio crezca sin freno y lo invada todo, como hacen el espacio, la materia y el tiempo con nuestro universo? “Creo que deberíamos dedicar once horas de programación al Bwin-Qatar del sábado”, dijo alguien importante de laSexta a otras personas igualmente notables dentro de la cadena. Más que a las elecciones generales, al terremoto de Lorca, a las guerras de los Golfos. Más incluso de lo que Televisión Española dedicó a su emisión de la última final de la Copa del Mundo. “Vale”, contestó alguien. Y un ¡crack! resonó por los despachos de laSexta indicando que algo muy básico se había roto abriendo la posibilidad de cualquier psicosis futura.

España tiene un grave problema de bipartidismo, sí, pero no tiene que ver con el PSOE y el PP, sino con el Madrid-Barça y el Barça-Madrid de la Liga de Fútbol. LaSexta dedicó integramente su emisión entre las 3 de la tarde y las 2 de la mañana al Bwin-Qatar de ayer. Dedicará su programación completa del mes de abril al Qatar-Bwin de la segunda vuelta. “Creo que deberíamos dedicar una cadena íntegramente a los partidos entre el Bwin y el Qatar que emita veinticuatro horas al día durante todos los días del año”, dirá dentro de un año alguien importante de laSexta a otras personas igulamente notables. Más que al cine negro, al rock and roll o a la medicina. “Vale”, contestará alguien. Y no se oirá nada. No se oirá nada porque la lava y el delirio no hacen ruido mientras avanzan lentamente quemándolo todo a su paso.

10 diciembre 2011

ANA Y LOS CANGUROS

Qué feo está quitarle la ilusión a alguien. Le pongo un ejemplo. A usted siempre le hizo ilusión que la palabra más famosa que cedió un idioma originario de Australia al resto del mundo fuera “canguro”. ¿Por qué? Porque le hace gracia que venga de un equívoco: en 1770, los aborígenes contestaron a los marineros que acompañaban al capitán Cook que aquel extraño animal saltador se llamaba “canguro”. Como después nadie encontró ninguna lengua aborigen que llamara a los canguros de forma ni remotamente parecida, se concluyó que cuando los nativos contestaron “canguro” estaban diciendo “No entiendo”, y no el nombre del animal. Precioso, pero le traigo malas noticias. En 1971 el antropólogo John Haviland encontró que en la lengua ‘guugu yimithirr’ llaman “gangurru” a un tipo de canguro grande y gris. Así que no hubo equívoco, la historia pierde emoción y usted se queda sin un bonito chisme que contar y con una ilusión menos en esta vida. ¿A que fastidia? Pues a Ana Obregón le está pasando algo igual, qué pena.

Tras triunfar como autora, guionista, directora, actriz principal y la de mi madre de cosas en la serie “Ana y los 7”, ‘Anita la Fantástica’ andaba por ahí proclamando que ya había creado otra serie que iba a ser un bombazo, y que ella iba ser también la guionista, directora, actriz principal y la de mi madre de cosas. Para hacer méritos en Telecinco pasó por el humillante aro de “La caja Deluxe” y “Más allá de la vida”. Y, total, para nada. La cadena dice que no ve la serie, que no la quiere, que ni la va a hacer ni la va a emitir.

Pues muy mal. Si hay una cadena capaz de mejorar incluyendo en su parrilla una serie de la Obregón, esa es Telecinco: tiene una programación tan birriosa que cualquier cambio realizado al azar mejoraría lo que hay. Además, está muy feo quitarle la ilusión a alguien, pero más a la fantástica stripper-canguro de “Ana y los 7”. Sí, "canguro", ¿qué pasa?

09 diciembre 2011

LA BOLA NO ENTRÓ


Dos horitas perdidas. De doce de la noche a dos de la mañana del pasado miércoles pendientes de Telecinco para nada. Emitieron, como habían anunciado, el especial “1000 días sin Marta del Castillo”, pero no dijeron nada de lo que estábamos esperando. Cada vez que un invitado analizaba el caso, aparecía, junto al cartelito que lo identificaba, un contador que avanzaba hasta detenerse en el número mil: “1000 días sin Marta del Castillo”. Pero aunque el recorrido por lo pasado en estos mil días fue minucioso, no fue exhaustivo: no dijeron ni pío de lo ocurrido el día que se cumplían 961 días sin Marta. La historia es un ejercicio de memoria interesada en el que el olvido es protagonista.

El día 961, “La noria” emitió una entrevista pagada a la madre de “El Cuco” que la montó buena. Anteayer en Telecinco prefirieron no decir ni pío de lo ocurrido en los 39 días siguientes. No dijeron nada de la influencia que tuvo lo sucedido entonces ni la que tuvo en que después la cadena, escaldada, suavizara alguno de sus programas más zafios y retirara otros (como “Enemigos íntimos” y “Resistiré, ¿vale?”). Tampoco dijeron nada de cómo “La noria”, sin publicidad, intenta recuperarla haciendo ofertas o regalándola, de cómo apenas alguna empresa decide volver a anunciarse, de cómo tras una noche de sábado anunciándose prefieren volver a retirarse porque la reacción social se mantiene.

Pero, sobre todo, en Telecinco tampoco dijeron nada sobre su decisión de emitir “1000 días…” para intentar congraciarse con los padres de Marta y con la audiencia, nada sobre cómo abandonaron por un día el enfoque truculento del lado truculento de la vida que tan buenos resultados les había dado siempre, para sustituirlo por un enfoque más amable del lado truculento de la vida. ¿Coló? ¿La bola entró? En su casa, usted dirá; en la mía le aseguro que no.

08 diciembre 2011

¡CÓMO ESTÁ EL SERVICIO!

Eran otros tiempos. En cualquier película española podías encontrarte a Gracita Morales con cofia lamentándose ante su compañera Rafaela Aparicio de lo dura que es la vida de sirvienta (hoy “empleada del hogar”) en casa de los señores: “¡ay, las que tienen que servir!”. Mientras, los señores se quejaban a las visitas de lo mal que hacían su trabajo las empleadas del hogar (antes “criadas”): “¡Cómo está el servicio!”. Era la lucha de clases de aquellos tiempos, cada uno en su papel y Dios en el de todos y aquí paz y después gloria. Es ahora cuando se ven cosas más raras.

“Comando actualidad” (noche de los miércoles en La 1) es un buen programa, pero hay veces que se atraganta. Pasó hace unos meses con las entregas “¿Este trabajo es un chollo?” y “Zona noble”. La semana pasada reemitieron el primero, así que en navidades irá el segundo. En “¿Este trabajo es un chollo?” salen diferentes trabajos que pueden parecer envidiables. Ninguno era administrar y disfrutar de la enorme fortuna y títulos familiares heredados, y mira que sería fácil hacer el reportaje de un trabajo así. En cambio, sí mostraban como trabajo-chollo servir a un señorito cuidándole sus coches de lujo y de época en las enormes salas de un palacio o castillo de esos que no caben en un piso de noventa metros cuadrados. ¡Qué suerte, nosotros, los que tenemos que servir!

En “Zona noble” salen unos cuantos anacronismos nobiliarios de carne y hueso comentando que esto ya no es lo que era, vaya por Dios. Qué majos son: “Me puedes tratar de tú, no soy excesivamente protocolario”, “Los títulos ya no conllevan privilegios, sirven para cosas como reservar en un restaurante de lujo en París”. Acertó más el ‘urdangarinesco’ “El título lo utilizo cuando corresponde donde corresponde”, pero este es el mejor: “La nobleza molesta al que tiene envidia”. Es cierto, ¡cómo está el servicio!

07 diciembre 2011

ZOMBIS, CÍCLOPES, VAMPIROS Y NAZIS

Los zombis de “The Walking Dead” (laSexta y Fox) no son ni malos ni buenos porque ya no son hombres: hacen lo que tienen que hacer, como los leones o las arañas. Los cíclopes de la mitología griega tampoco son hombres porque son criaturas sin leyes, sin agricultura, que viven separados unos de otros y que ignoran la práctica de la hospitalidad hasta el punto de ser antropófagos. ¿Polifemo es malo cuando come crudos a los compañeros de Ulises? ¿Un zombi es malo cuando quiere comer carne humana? ¿Un vampiro es malo cuando desea morder un cuello humano? Los cíclopes, los zombis y los vampiros no son ni malos ni buenos. Ahora bien, gracias a “True Blood” (Canal+) sabemos que hay vampiros buenos, mientras que es imposible que los protagonistas de “The Walking Dead” se encuentren con un zombi bueno, ni Ulises puede confiar en que un cíclope bueno cumpla las leyes de la hospitalidad.

El zombi de Berto Romero no es un zombi bueno cuando nos hace reír con sus monólogos, porque sus chistes tratan de comerse a la gente. Polifemo borracho no es un cíclope bueno, porque después de que Ulises le enseñe lo que hay dentro de la uva sólo dice que en agradecimiento le comerá el último. Pero no todos los vampiros son malos. El último capítulo de la serie documental “Apocalipsis: la Segunda Guerra Mundial” (La 2) mostró, una vez más, que los seres humanos a veces nos parecemos mucho a los zombis, a los cíclopes y a los vampiros, aunque sin disculpa para comernos a nuestros semejantes. Pero ver a Hitler disfrutando de la compañía de Eva Braun y de su perro Blondi era como ver a un vampiro en uno de sus momentos buenos. Magda Goebbels jugaba con sus rubísimos hijos y casi queríamos olvidar que esta vampira nazi asesinó a sus pequeños antes de suicidarse, cuando el Ejército Rojo llamaba a las puertas de Berlín. Las calles de París reventaban de alegría tras la liberación, pero luego cayeron las vampíricas bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. ¿Es posible un nazi bueno o una bomba atómica buena? ¿Los nazis eran malos, vampiros, o zombis? ¿Las bombas atómicas eran malas, cíclopes, o vampiros? Quiero creer que nazis y bombas son sólo vampiros a los que se les puede enseñar las leyes de la hospitalidad.

06 diciembre 2011

BURIDÁN Y LA NOCHE

El asno de Buridán llegó a un punto en el que el camino se bifurcaba. Un sendero conducía hacia la FOX; si lo tomaba quedaría obligado a ver únicamente la FOX durante el resto de los días. El otro sendero conducía hacia TNT; optar por él supondría no poder ver ninguna cadena que no fuera TNT durante toda la vida. Se detuvo en la encrucijada, a pesar de que ardía en ganas de ver buena televisión. Vio al fondo del primer camino a los protagonistas de “Cómo conocí a vuestra madre” y durante un milisegundo pareció iniciarse una respuesta de orientación hacia la FOX, pero se interrumpió al ver al detective Aurelio Zen conduciendo por las calles de Roma en la segunda opción. Vio la cabecera de “Treme” flotando en los cielos de TNT, y cuando iba a comenzar a dar el primer paso en esa dirección volvió a dudar al escuchar la sintonía de “Futurama” proviniente del otro lado.

¿Cómo valorar tantos contenidos? Por un lado, “American Horror History”, “Malcolm in the middle”, “Californication”, “Miénteme”, “Padre de familia”. Por el otro, “Larry David”, “The office”, “Wallander”, “El mentalista”, “Big bang theory”. No se trataba de realizar una elección, sino de tomar una decisión. Hacia “Bones”. Sí. No. Hacia “Dos hombres y medio”. No. Sí. ¿Valía la pena disfrutar de la brutalmente humana “En terapia” si eso implicaba perderse la próxima primavera la nueva temporada de “Sherlock”? ¿El equilibrio entre “Falling skies” y “The walking dead” no es irresolublemente perfecto? ¿Cómo escoger entre la mejor comedia reciente, -“Modern Family”-, y el mejor drama reciente, -“The wire”-? Por un lado, “Seinfeld”, “The event”, “Friday night lights”. Por el otro, “Miénteme”, “Cinco hermanos”, “House”...

Encontramos el esqueleto del asno de Buridán cuando llegamos a esa encrucijada. Se encontraba exactamente en el vértice entre ambos caminos. Ahora nos toca a nosotros tomar la decisión. Llega el invierno y los días son muy cortos. Está haciéndose de noche.

05 diciembre 2011

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

“Bien”, House trazó una línea vertical con la que dividió la pizarra en dos partes; escribió a la derecha “Ahora caigo” y “Atrapa un millón”, y a la izquierda “El comecocos” y Salta a la vista”, “éste es el misterio de hoy: cuatro concursos diarios de media tarde; los dos de Antena 3 triunfan, los dos de Cuatro fracasan. Todos tienen una dinámica sencilla y tontorrona. ¿Por qué?”. Tomó un trago de café. “¿Quién empieza con el diferencial? Trece, ¿estás atendiendo o estás pensando en qué sexo tendrá tu próximo amante?”

“Yo creo que la clave está en los presentadores. Valls y Sobera lo hacen verdaderamente bien; tienen carisma televisivo y su simpatía salva los tiempos entre preguntas. Por otro lado, el presentador de 'Salta a la vista' es un desconocido muy cargante, y en 'El comecocos' está una Mercedes Milá en caída libre y ese Albert Rivera tan jaimito empollón, tan inquietante... “. Taub interrumpió a Trece sin levantar la mirada: “O a lo mejor es la hora de programación, Cuatro emite sus concursos una hora antes que los demás. No sé... existen ciertas reglas inalterables en televisión... los concursos siempre al atardecer, nunca antes, mira ‘Pasapalabra’”. “Pues yo creo que los dos os equivocáis”, terció Chase, “todo es una cuestión de imagen de la cadena. Antena 3, con mucho esfuerzo, está renovando su imagen, centrándose en la diversión familiar vivaz y colorista. Está dejando de ser la ‘cadena triste’ para pasar a ser la ‘cadena de entrenimiento de calidad’ por oposición a Telecinco. Pero a Cuatro le está pasando lo contrario, poco a poco su imagen corporativa, que antes sugería sofisticación y diseño, está pasando a connotar cutrez, serie B, marca blanca. Esos rojos... esa tipografía invadiéndolo todo. Cuatro ya no es lo que era”.

“Pues ya sabéis”, zanjó House, “haced que Cuatro emita ‘Ahora caigo’ presentado por Mercedes Mila y Antena 3 programe ‘El comecocos’ presentado por Sobera a las cinco de la tarde. Resolveremos la cuestión.”. Los tres médicos se levantaron y salieron de la sala de diagnósticos. House siguió convencido de que Cuatro padece lupus.

04 diciembre 2011

CUESTIÓN DE PELOTAS

El viernes, La 1 no emitió el “Telediario” a las tres de la tarde. Tampoco lo emitió a las nueve de la noche. Desde que hay tele aprendimos que el Estado emite los telediarios a su hora como aval de que todo va bien, de que la naturaleza sigue su curso sin sobresaltos. El “Telediario” estará repleto de malas noticias, pero la emisión misma garantiza que el universo sigue su curso. Así que, si los telediarios no están a su hora algo va mal, muy mal. Es como si el faraón no consiguiera que la inundación anual del Nilo o la salida diaria del Sol que dan la vida a Egipto llegaran a tiempo. Es algo peor que una mala cosecha: es el fin de todo porque no habrá cosecha, no habrá pan, no habrá cerveza.


El motivo de la debacle televisiva de anteayer radicó en que unos señores estuvieron jugando al tenis durante horas y no debíamos perdérnoslo, de eso nada. Tiene su razón: es que son los mejores tenistas del mundo jugando el mejor tenis del mundo para ganar el mejor premio del mundo. Una gesta épica, gloriosa, heroica. Y además, como son españoles, allí estaba el rey de España sentado viéndolo. Y los españoles debemos ver cómo los españoles ganamos al tenis y cómo el rey hace su trabajo. ¿Anteayer no hubo telediarios a su hora por hacer la pelota al rey o por ver jugar a la pelota a unos campeones? No lo sé, dejémoslo en que fue cuestión de pelotas.

Se aproximan tiempos duros para la televisión pública. Si hay algo que la justifica y le da sentido es la función informativa y formativa que puede desempeñar. Tenemos la fortuna de tener en nuestra TVE los mejores servicios informativos del país. Los más premiados. Los más reconocidos. Los más seguidos. Unos servicios informativos que, como debe ser, valen lo que cuestan. A lo mejor, el viernes a las tres y a las nueve, La 1 debería haber echado pelotas fuera y pasar la Copa Davis a Teledeporte, que para eso está.

03 diciembre 2011

REFUNDAR EL CAPITALISMO, EUROPA Y TELECINCO

Lo de siempre: que cuando no queremos ver algo en la tele nos lo ponen a todas horas, y cuando hay algo que nos parece interesante no nos lo dejan ver. Esta vez pasó con una gala de Telecinco. Tiene que haber sido algo bueno para que, siendo una gala y siendo de Telecinco, nos interesara. Y lo era. Fue la gala en la que Mediaset (dueño de Telecinco y mucho más) presentó esta semana en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid las novedades previstas para el próximo año en su grupo… en exclusiva a las empresas que insertan su publicidad en las pausas publicitarias de la casa.


Hubo muchas caras famosas, pero el plato fuerte del espectáculo fue la intervención del gran jefe de televisión Paolo Vasile y del gran jefe de publicidad Giuseppe Tringali. Vasile explicó que la tele comercial es un triángulo formado por el público, la tele y la publicidad: “Hacemos televisión para que la gente se reúna en una plaza virtual donde los anunciantes puedan alcanzar a su cliente presentando su producto”. Pero aunque los triángulos valen para hacer pirámides y señales de tráfico, no son muy sólidos como modelo en las relaciones humanas: siempre hay un vértice que se resiente y sufre. Antes el peso de la relación lo soportaba el público, que aguantaba carros y carretas. Pero, harto, el público descubrió hace unas semanas que podía reunirse con los anunciantes y ponerse acuerdo con ellos sin tener que pisar la plaza virtual televisiva.

En la gala que no nos dejaron ver, Vasile no nombró “La noria”. Pero sí lo hizo Trincali, que dejó las cosas claras al señalar que la audiencia les interesa, pero el apoyo de las empresas publicitarias les interesa mucho más. Vaya, parece claro que el vértice del triángulo que sufre ahora es la tele. Un día de estos, en cuanto termine de refundar el capitalismo primero y Europa después, Sarkozy debería echarles una mano para refundar Telecinco.

02 diciembre 2011

DE POSTRE, "BIG BANG"

Lunes: de primero, patatas a la riojana; de segundo, albóndigas de pollo; pan y de postre, cuatro capítulos de “Big Bang Theory” en TNT. Martes: de primero, lasaña; de segundo, parrochas con jamón; pan y de postre, cuatro capítulos de “Big Bang Theory” en TNT. Miércoles: de primero, ensalada de pasta; de segundo, revuelto de setas y ajetes; pan y de postre, cuatro capítulos de “Big Bang Theory” en TNT. Y así también el jueves, el viernes, el sábado y el domingo. La Organización Mundial de la Salud ha publicado recientemente una nueva pirámide alimenticia que retoca la anterior: sigue recomendando comer grasas de forma ocasional, pero en la base de la pirámide, al lado del pan, se ha añadido “Big Bang Theory” como un producto cuyo consumo diario mejora la salud de las personas. TNT, a la que no le mueve más norte que el bienestar de sus espectadores, nos ofrece todos los días cuatro capitulacos, cuatro, de las aventuras cuánticas de Leonard, Sheldon, Penny, Wolowitz y Rajesh en plena sobremesa. A comer.

Existen series magníficas cuyo consumo, no obstante, ha de moderarse ya que contienen ciertos nutrientes cuyo abuso puede ser perjudicial para la salud (“Falling skies”, “House”). Otras pueden consumirse con tranquilidad una vez cada tres o cuatro días (“Dos hombres y medio”, todos los “CSI”). Algunas son inofensivas y sólo requieren la precaución de no ser objeto de atracones por parte de sus seguidores (viva Patrick Jane en “El mentalista”, viva el señor Bates en “Downton Abbey”). Pero “Big bang theory” añade a su delicioso sabor una composición tan inocua, tan ligerita, básica y refrescante, que podemos ver cien, mil veces al día a Sheldon Cooper llamar a la puerta de su vecina (“knock, knock, ¿Penny?, knock, knock, ¿Penny?”) sin que nuestro sistema digestivo televisivo sufra la menor alteración.

Indicado para dietas blandas, hipocalóricas y disociadas. Todos los días, de postre, cuatro capítulos de “Big Bang Theory” en TNT. Si sólo pudieras ver una serie de ese canal.

01 diciembre 2011

"CADENA MALA"

Si ilustres economistas proponen la creación de un “banco malo” como solución a la crisis económica, ¿por qué los críticos de televisión no tomamos ejemplo y proponemos la creación de una “cadena mala” como solución a todos los problemas que tiene nuestra televisión? Un “banco malo” es una entidad financiera virtual que compra todos los activos tóxicos de entidades financieras reales para sanearlas. Personas trajeadas salen en televisión defendiendo esta idea sin que se escuchen risas de fondo, -esto último, es ya el único criterio que le queda a un ignorante en economía como yo para distinguir cuándo estamos escuchando a un economista y cuándo a un humorista-. Pues bien, garantizo que estoy escribiendo esta columna con traje y corbata y aconsejo la creación de una cadena televisiva virtual en donde se emitan todos los programas tóxicos de las cadenas televisivas reales. Después los publicistas se retiran de esa “cadena mala” y la cadena desaparece en virtud de la quinta ley de la termodinámica. Fin del problema.

Supongamos que cogemos, por ejemplo, “Sálvame diario”, “Sálvame Deluxe”, “La noria”, “Enemigos íntimos”, “Más allá de la vida”, “El programa de Ana Rosa”, “Acorralados”, “Tú sí que vales”, “Gran Hermano”, “Mujeres y hombres y viceversa”, “De buena ley”, “Resistiré, ¿vale?” y “Vuélveme loca”, y los concentramos todos en una única cadena, una “cadena mala” más tóxica que una mayonesa verde, capaz de hacer aparecer verrugas en el índice sólo con pulsar su botón en el mando a distancia. A continuación desintonizamos esa cadena en nuestros televisores o reorientamos sus emisiones para que sólo puedan ser captadas en el espacio exterior. La Televisión Central Europea da su visto bueno, desciende drásticamente la Prima de Riesgo Televisivo española y desaparece por completo la posibilidad de una intervención como las sufridas por Grecia, Portugal o Irlanda. Pensémoslo, si vale para la economía, ¿por qué no para la televisión? Sólo nos falta pensar qué nombre le pondríamos a esa cadena. (Risas de fondo)