30 noviembre 2012

DANDO AL PÚBLICO LO QUE PIDE



La tele da al público lo que pide. Qué hermoso negocio este en el que se puede vender cualquier producto audiovisual sin preocuparse de si es tóxico, está contraindicado, lleva años caducado o simplemente es malo de solemnidad. Sólo hace falta que dé dinero y que siga colando eso de que se trata de un negocio que da al público lo que pide. Decía el otro día en una entrevista Jorge Javier Vázquez que no le afectan las críticas. Normal: gana tres millones de euros al año y encima puede dormir tranquilo creyéndose que da al pueblo lo que es del pueblo.

Además, siempre hay mecanismos para evitar que el público se ponga tonto y estropee el negocio. Estos días, por ejemplo, el público está pidiendo a gritos programas de cotilleo en los que se den los números de teléfono personales de los famosos. Pues mira que en la tele hay personajes en nómina que se dedican al cotilleo, pero ninguno se ve en la obligación de dar al público lo que pide revelando su propio número. Es que, cuando no conviene, no conviene, así que los gustos del público dejan entonces de ser sagrados.

Un truco diferente es el que está utilizando estos días TVE. Como sus informativos pierden seguidores de forma alarmante, ha dividido los telediarios en dos programas independientes: los minutos iniciales del sumario, como tienen menos audiencia y bajan la media, los considera un programa diferente. Así los números del resto del “Telediario” en vez de ser escandalosamente malos, son solo malos y los responsables del desmantelamiento de los mejores servicios informativos de la historia de España se sienten justificados para seguir ofreciendo el sesgo ideológico que el público pide, que casualmente coincide con el suyo.

¿Y qué pasa con la derrota de Telecinco y “La noria” por parte de una parte del público que, además de decir lo que quiere, pretende ejercer su derecho a hablar y actuar sobre lo que no quiere? Este es un cambio tan grande en las reglas de juego que merece capítulo aparte.

29 noviembre 2012

"LA GRAN FAMILIA", HOY


“Fenómenos”, la nueva serie de Antena 3 para la noche de los martes es una serie de ambientación familiar en un entorno laboral. No queda otra. Nuestras tasas de natalidad no dan para familias numerosas como las de “La gran familia”, “Médico de familia” y “Ana y los siete”. Ni aunque las patrocine san Ogino, ruega por nosotros. Una serie familiar actual está condenada a tener dos o tres personajes, y eso no da para nada. Así que, o se amplía la familia al barrio, como en “Aída”, o se amplía al vecindario, como en “Aquí no hay quien viva” o “La que se avecina”. Y, si no, se hace lo mismo que en “Fenómenos”: se utiliza el lugar de trabajo (una emisora de radio) como pretexto para formar una gran familia… laboral. ¿Verá Chencho por la tele cómo cambió España desde los sesenta? ¡Chencho! ¡Chencho!


Ya tenemos formada una familia en el trabajo. El siguiente problema es que el público se aclare: los roles familiares son muy reconocibles, pero los laborales (a excepción del jefe memo y del pelota sobón) no tanto. Pues se ponen esos dos estereotipos por delante y se añaden más: pija inconsciente, becario pringao, rubia tonta, listillo, patita fea, chismosa basta (“Amigo o no amigo, primero que te coman el higo”). El mejor es el especialista en informática sin vida social: tan poca tiene que en el estreno solo le dieron dos frases. Al menos tuvieron el detalle de no incluir un gitano vago, un mariquita chillón y un catalán tacaño. Resueltos los personajes solo falta alimentar el guion con un puñado de tensiones sexuales no resueltas y un pretexto laboral que vertebre cada capítulo: en su estreno, tocó un “homenaje” a “Buried” con final feliz: “Recuérdame que en mi testamento ponga que me incineren”.

“Fenómenos” tiene, en fin, las limitaciones del producto nacional, pero también alguna ventaja. Se agradece que, por ejemplo, el pelota no siga el modelo de Smithers en “Los Simpson”, sino el de José Luis López Vázquez en “Atraco a las 3”: Benito Villar. Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo”. Es un detalle que hace la serie más familiar.

28 noviembre 2012

"CASABLANCA" Y LA HUMANIDAD

No se pusieron de acuerdo. TCM celebró el pasado lunes los setenta añitos de la inmortal película “Casablanca” y Canal Historia emitió ese mismo lunes los primeros capítulos de la serie documental “La humanidad”. No entiendo por qué TCM y Canal Historia no llegaron a un acuerdo para evitar la coincidencia del homenaje a “Casablanca” y los primeros capítulos de “La humanidad” porque, en verdad, “Casablanca” y “La humanidad” hablan de lo mismo. Para entender “Casablanca”, es bueno ver “La humanidad”. Y para seguir con provecho “La humanidad”, está bien haber visto antes “Casablanca”. Pero TCM y Canal Historia no se pusieron de acuerdo, así que el lunes tuvimos sobredosis de humanidad.

El 26 de noviembre de 1942 se estrenó en Nueva York la película “Casablanca”. Hace cien mil años, unos pocos miles de cazadores recolectores luchaban por sobrevivir en la sabana africana. Del amor de Rick e Ilsa en París, al adiós para siempre en el aeropuerto de Casablanca y el comienzo de una hermosa amistad entre Rick y el capitán Renault. Del descubrimiento del fuego y la agricultura, las primeras ciudades y el invento del comercio, a siete mil millones de seres humanos desplegados por el globo terráqueo. “Casablanca” y “La humanidad”. En “Casablanca” está lo mejor y lo peor del ser humano: el amor, el odio, la amistad, la guerra, el idealismo, la barbarie, la fidelidad, la traición, la ternura, el desconsuelo, el deber, el egoísmo, la razón, la sinrazón, la pasión, la indiferencia, pero todo ello sin las espectaculares recreaciones de “La humanidad”. En “La humanidad” está lo mejor y lo peor del ser humano pero sin el magnetismo de Humphrey Bogart, los ojos llenos de luz de Ingrid Bergman y el elocuente bigotito de Claude Rains. Cuanto más conocemos a Rick, más conocemos a la humanidad. Cuanto más conocemos a los cazadores recolectores de la sabana africana, más conocemos a Rick.

El último capítulo de “La humanidad” se titula “A dónde vamos”. Es exactamente la pregunta que surge en los últimos segundos de “Casablanca”, cuando Rick y el capitán Renault se pierden en la niebla para continuar su viaje. Nuestro viaje.

27 noviembre 2012

ÉSE SOY YO


"That's me. Early me. That's me"
Paul Simon

Regla fundamental de la vida, el universo y todo lo demás: para cada uno de nosotros la gente siempre tiene la edad con la que la conocimos. Paseo por la ciudad con mi hija y veo en la acera de enfrente a mi amigo Ramón. “Mira, ese chaval que va por ahí enfrente es amigo mío. Fuimos juntos al colegio”. “¿Qué chaval, papá?”. “Coño, ése... el único que está ahí, el de al lado del semáforo”. “Papá, eso es un señor calvo y con barriga”. “¿Qué señor? Ahí no hay ningún señor. Es Ramón, Ramonín... Es un chaval como tú”. “Papá, vuelve en ti, a veces me das miedo”.

Por eso la muerte de personas que conocimos de jóvenes nos impresiona más que la muerte de personas que conocimos de ancianas, especialmente si llevábamos años, décadas, sin saber de ellas. Especialmente si eran personajes mediáticos repletos de vitalidad y presencia física. ¿Cómo va morir Tony Leblanc, que tendría.. no sé... cincuenta años? ¿Cómo va a morir J.R., si era un adulto ágil e impetuoso en la Texas de 1980? No conscientes del propio río que nos arrastra, nuestro imaginario se va llenando de personajes que recordamos con edades más jóvenes de las que ahora tenemos nosotros, por más que siempre les vayamos a seguir viendo como gente mucho mayor que nosotros. El Miliki que yo seguía viendo en todos los Milikis que vi durante estas últimas décadas continuaba siendo un adulto joven, pero en todos los casos era mucho mayor que yo a pesar de que ya soy un adulto maduro. ¿Cómo va a morir Miliki?

Siempre nos parece que las personas siguen teniendo la edad con la que las conocimos. Y eso no nos excluye a nosotros mismos. La pregunta que inmediatamente surge es con qué edad nos vemos a nosotros mismos, es decir, con qué edad nos conocimos y a qué diferentes edades nos hemos ido reconociendo. Y no sé ustedes, pero yo me veré siempre con la edad en la que disfrutaba viendo en la televisión a Miliki, a Tony Leblanc y a J.R. Ése soy yo y seguro que ése también es mi amigo Ramón. Ése es el momento de mi vida en el que me conocí.

26 noviembre 2012

LAS PÁGINAS TONTAS

Una vez más tenemos que denunciar desde estas líneas el papel de aborregamiento y frivolización de la sociedad que desempeñan los libros, especialmente entre la gente más joven.  Las “páginas tontas”, -como se conoce popularmente a los libros-, son en buena parte responsables del ínfimo nivel cultural de la ciudadanía. Mientras una crisis económica sin precedentes está poniendo en peligro las conquistas sociales del último siglo y coloca en situaciones dificilísimas a millones de familias en nuestro país, los libros siguen dedicándose a entretener con banalidades a los lectores, haciéndoles vivir en un mundo de cotilleos, sensacionalismos e ignorancia.

Basta darse una vuelta por cualquier librería para encontrar innumerables ejemplos. “La vida según Trancas y Barrancas. Porque para llegar lejos hay que ser una hormiguita”; una sucesión de chascarrillos chuscos y ñoñerías supuestamente transgresoras a cargo de estos dos conocidos personajes infantiles. “Parece difícil pero no lo es”, de Ángel Llácer; dentro del abominable género de la autoayuda y las exhortaciones al éxito desde el optimismo más ramplón no parece fácil encontrar un libro peor escrito que éste, con peores valores y peor enfocado para el lector de una sociedad democrática. “#annoyomics: el arte de molestar para ganar dinero”; Risto Mejide y su emofascismo soft hace con este libro lo que el propio título apunta: molesta y gana dinero. Y a su lado, la aburridísima autobiografía de Jorge Javier Vázquez “La vida iba en serio”, Tania Llaseras confundiendo el sexo con la gimnasia y las cosquillas en “El sexo sentido”, María Teresa Campos se pone en la piel de la princesa Letizia en... oh, no... “Princesa Letizia”.

Los especialistas recomiendan limitar el acceso de los jóvenes a los libros y establecer un número máximo de horas de lectura para evitar el atrofiamiento del desarrollo intelectual. Tras el repaso del párrafo anterior casi recomendaríamos la abstinencia completa de la lectura. Yo, por supuesto, no leo libros. Soy un intelectual: prefiero cultivar mi intelecto oyendo la radio.

25 noviembre 2012

AY, AY, AY


Una madrina de boda no debe llevar un vestido más deslumbrante que el de la novia. Queda feo. El presentador de una conferencia no debe hablar más que el ponente. No procede. Un notario del “Libro Guinness de los récords” no debe acudir a un intento de récord para entrar en el “Libro Guinness de los récords” señalando que, si hay récord, él habrá batido el récord de ser el notario Guinness de los récords que más récords ha certificado para el “Libro Guinness de los récords”, lo que le permitirá entrar en el “Libro Guinness de los récords”. Queda feo, no procede y encima es un lío.

“Informe semanal” es noticia. Mal vamos. El Consejo de Informativos de TVE denuncia que el equipo del programa sufre presiones y expulsiones por negarse a firmar reportajes con una línea editorial impuesta. El director del programa, Jenaro Castro, responde negándolo y denunciando estar no ante “un comunicado profesional sino una estrategia política”, lo que también podría ser no un comunicado profesional sino una estrategia política.

Allá los contertulios de “Sálvame” si han decidido imitar la mediática y económicamente muy provechosa estrategia de Belén Esteban: ser a la vez objeto, sujeto y comentarista de la noticia. Pero los servicios informativos de TVE deberían difundir noticias, no generarlas. Y si lo hacen, algo va mal.  Hubo quejas porque la noche de las elecciones vascas TVE primó la comparecencia del representante del PP (cuarto partido más votado) sobre la del de EH Bildu (segundo más votado). Las hubo cuando el informativo relegó a segundo lugar el rechazo del Tribunal Constitucional al recurso de inconstitucionalidad del PP a la legalidad de los matrimonios homosexuales. Las hubo cuando Canal 24H desconectó con la rueda de prensa de Ana Botella sobre la crisis del Madrid Arena justo cuando llegaban las preguntas… para hablar de “Un juguete, una ilusión”. Las hubo tras el panegírico que “Informe semanal” dedicó a Esperanza Aguirre cuando abandonó la política activa. “Pragmática y defensora a ultranza de sus principios liberales, Esperanza Aguirre es una superviviente y una luchadora”. Ay. “Considerada el ariete, el bastión liberal del PP, muchos aseguran que ha hecho durante su mandato despuntar Madrid”. Ay, ay. “En su despedida fue igual de sincera y práctica que siempre”. Ay, ay, ay.

24 noviembre 2012

LAS IRONÍAS, CON GASEOSA


Eugenio D’Ors, lúcido y contundente, comprimió en una frase mínima la máxima que debe guiar una vida prudente. Platón debería haberla grabado a la entrada de su Academia si en vez de buscar la sabiduría hubiera buscado la prudencia: “Los experimentos, con gaseosa”. Pero pone uno la tele en la sobremesa, aprieta el botón seis y comprueba que hay que actualizarla.

Hace apenas un mes ironizábamos por aquí sobre la aparición de “Baby Sálvame”, un nuevo programa para los niños que en un futuro verán “Sálvame”. Un “Mi primer Sálvame” en el que los peques se fueran acostumbrando al chismorreo, al comadreo, al cotilleo, al chisme, al despelleje, a vincular el noble acto de sentarse a ver la tele con el constante y repetitivo revoloteo circular sobre esas flores que crecen en lo más mezquino de la crónica social, ese colorido sucedáneo de noticias que exudan “los famosos” que, si ellos lo dicen, serán flores, pero huelen a mierda.

¡Zas!, en toda la boca. Desde la semana pasada, de lunes a viernes, laSexta emite “Alguien tenía que decirlo”. Media tarde olfateando las no-noticias de los famosos. Media tarde a la mierda. No han creado el “Sálvame de los Jóvenes Castores”, pero casi. Es el espacio que trasformará a la muchachada que por la mañana tuvo clase en el instituto o la facultad en futuros consumidores de “Sálvame” y similares. “Alguien tenía que decirlo” será de mucho jijí jajá, pero sobre los famosos; será muy cañero, pero sobre los famosos; será muy dinámico, interactivo, juvenil, multimedia y lo que quieran, pero sobre los famosos. En su día “El informal” te obligaba a estar informado, siquiera un poco, para poder lograr cierta complicidad y reírte con él. El tributo que hay que pagar ahora para alcanzar esa complicidad y reírse con “Alguien tenía que decirlo” es demasiado alto.

¿“Baby Sálvame”? Ostras, Pedrín: las ironías, con gaseosa.

23 noviembre 2012

QUE NOS DENUNCIE TELECINCO A TODOS


Ésta es una llamada urgente para la acción. Solicito de todos los lectores de esta columna que dejen de comprar los productos que se anuncian en “Sálvame”. Y, sobre todo, solicito de todos los blogueros, de aquellos que poseen un facebook, un twitter o cualquier altavoz desde cualquier red social, que soliciten en sus páginas que se dejen de comprar los productos que se anuncian en cualquier programa de Telecinco. Que cada uno escoja el suyo, da igual, “Mujeres y hombres y viceversa”, “De buena ley”, “Informativos Telecinco”, “El programa de Ana Rosa”...

Hace un año, Pablo Herreros, desde la dignidad de la indignación ante la vileza del pago que Telecinco hizo a la madre de El Cuco por hablar del asesinato de Marta del Castillo en “La Noria”, propuso desde su blog que se dejaran de comprar los productos anunciados en la basura presentada por Jordi González. Porque a veces los planetas se alinean y porque, -es verdad, qué carajo-, el pueblo unido jamás será vencido, la iniciativa germinó y provocó acontecimientos en cadena que llevaron a la desaparición de la publicidad en “La Noria” y, por tanto, a la desaparición de “La Noria”. Nunca tan pocos hicieron tanto por tantos en la historia de nuestra televisión. Y ahora Telecinco ha llevado al Juzgado de Instrucción nº 14 de Madrid a Pablo Herreros, bajo la acusación de un supuesto delito de amenazas y coacciones.

Ésta es una llamada urgente para apoyar a Pablo. Tenemos que ser decenas, cientos, miles, los espectadores que usemos la red para solicitar que no se compren productos que financian a medios que intimidan desde su prepotencia a ciudadanos que se oponen activa, legítima y pacíficamente a la degradación de los valores deseables en una sociedad democrática. Yo solicito que no se compren los productos anunciados en “Sálvame”. Que cada uno elija su programa y mantenga su petición hasta que sea retirada la denuncia contra Pablo Herreros. Que nos denuncie Telecinco a todos. Que la “cadena amiga” lleve a miles de personas ante el juez.

(Post scriptum: Una vez escrita esta columna hace un par de días, enviada a la prensa para su publicación y programada para su aparición en el blog, descubro sorprendido que desde la página Change.org ya se está organizando previamente una campaña muy similar a la que yo propongo en esta entrada. Así que me sumo por completo a la iniciativa de Change.org y solicito a todos los lectores que firmen la petición de ayuda para Pablo, al margen de que publiciten en sus redes sociales la injusticia que se está cometiendo con él y la petición a las marcas para que dejen de anunciarse en Telecinco hasta que se retire la denuncia).

22 noviembre 2012

APRENDE, GABILONDO, CHATÍN



A ver si te enteras, Ignacio Escolar. A ver si os ponéis las pilas, Edurne Uriarte, Enric Juliana, Marisa Cruz y demás tertulianos de “Los desayunos de TVE”. ¿No os da vergüenza, Antonio Miguel Carmona, Jesús Maraña, “Chani”, Fernando Berlín, que tenga que venir un ciudadano ajeno a la política a hacer el mejor análisis de las manifestaciones de la huelga general que hemos podido escuchar en los programas de análisis político de nuestras televisiones? ¿A qué esperáis, responsables de “Las mañanas de Cuatro” para sentar en vuestra a mesa al mismísimo Arturo Fernández? Ferreras, déjate de paridas y paridades, y tráete a “Al rojo vivo” a Arturo Fernández si quieres contar con la opinión más lúcida que se puede encontrar actualmente en España.

Porque es Arturo Fernández, -nuestro maduro galán de Gijón-, a quien me estoy refiriendo, después de que en “El gato al agua”, -nuestra madura tertulia política de Intereconomía-, diseccionara brillantemente lo ocurrido el 14-M de la siguiente manera: “Lo que pasa es que no hay que salir a la calle. Y cuando se sale a la calle, coño, sal con gente guapa, porque las manifestaciones... yo en mi vida he visto gente más fea, mecagüen la leche. Dije, ¿pero cómo es posible? A éstos no los veo por la calle. Deben de tenerlos en campos de concentración, porque no lo puedo entender. Y dicen: que salga la manada, y ahí van. No, hombre, no. Mira: los países que viven exclusivamente del turismo, si un día les da por poner en grandes fotografías en sus países la fotografia de cuando salen a la calle aqui, y ponen ‘con lo que te vas a encontrar’, aquí no viene ni el Tato. Hay que poner gente guapa. La gente guapa siempre funciona, y no hay gente fea, excepto éstos, que yo no sé dónde fueron a por ellos. Sinceramente, y me fastidia, porque yo quiero lo mejor para mi país”.

Los tertulianos de Intereconomía se desternillaban sonoramente y Miguel Durán califico a Arturo Fernández de “revolucionario”. Mientras tanto, Iñaki Gabilondo sigue con sus decimonónicos editoriales hablados en la red. Voy a echar la pota.

21 noviembre 2012

PONTE TRAJE, JENNY

Si vas a decir cosas radicales, ponte un traje. Esta sugerente frase no la pronunció Barney Stinson en “Cómo conocí a vuestra madre”, sino el político escocés Alex Salmond. Con permiso del señor Salmond, vamos a retocar su frase añadiendo sólo un par de palabras: si vas a decir cosas radicales, ponte un traje de enfermera. Y ya estamos en la serie “Llama a la comadrona” (AXN White).

Me gustan las camareras protagonistas de “Dos chicas sin blanca” (TNT), en especial la deslenguada Max Black (“El sushi es de vagos: ¡cocina ese pescado!”). Me encanta Carrie Mathison, la protagonista absoluta (mucho más que Nicholas Brody, ese Anakin Skywalker al que en principio la fuerza de Abu Nazir transforma en un Darth Vader algo desganado) de “Homeland” (Fox). Adoro a la agente del FBI Olivia Dunham asignada a la división “Fringe” (Canal +), y no me importa acompañarla más allá de las leyes de la física. Desde el primer capítulo de “Isabel” (TVE), la fuerte fragilidad de Isabel me ganó para su causa. Pero hay una nueva mujer en el Olimpo femenino televisivo. Es una joven comadrona llamada Jenny que recorre en bicicleta las calles del East End londinense a finales de los años cincuenta del pasado siglo. La sencilla vida cotidiana de Jenny en el hogar de las enfermeras monjas de San Ramón Nonato, sus momentos de descanso, sus conversaciones con otras enfermeras o con las monjas, todo eso queda atrás en cuanto Jenny se pone el traje de enfermera y se sube a la bici. Jenny puede decir cosas importantes cuando está en bata y camisón, pero dice cosas radicales cuando lleva puesto su delicioso uniforme de enfermera (con gorrito incluido) y se enfrenta a la dura realidad.

Hay que escuchar a Jenny cuando se pone traje porque habla de cosas tan radicales como el respeto al cuerpo y la lucha del hombre para domesticar el sufrimiento. Vestida para ayudar a la vida, armada con un sencillo maletín, segura de sus conocimientos, convencida de que las verdaderas heroínas son las mujeres que paren con dolor en medio de la miseria material, Jenny es una comadrona radical oculta tras la dulce mirada de la actriz Jessica Raine. Ponte traje, Jenny, y ayúdanos a entender no sólo cómo, sino de dónde venimos.

20 noviembre 2012

VER. SABIDURÍA. VERDAD. IDEA


Oír la radio también sirve para ver la tele. Bueno, sirve para ver mejor la tele o, al menos, con otros ojos. Pero hay que fijarse. Por ejemplo en “El palabrero”, una nueva minisección que hace Juan Antonio Vázquez (el de “Mundofonías”) en Radio 5:

«“Vídeo” procede de la primera persona en singular del verbo latino “uidere” (‘ver’), y quiere decir ‘veo’. En el origen de ese “video” hay una forma indoeuropea que está en la raíz de centenares de lenguas actuales: la forma “veit” o “ueit”. De ahí, por ejemplo, surgieron los “vedas”, los libros fundamentales de la religión “védica”, precursora del hinduismo. “Veda” en sánscrito quiere decir ‘conocimiento’. Esa misma raíz dio lugar en latín a “ueritas”, de donde viene nuestra ‘verdad’; o al inglés “wisdom”, ‘sabiduría’. En griego antiguo el equivalente a nuestro “veo” y al latín “uideo”, sería el “eido”, y de ahí deriva la palabra “idea” que originariamente significa ‘el aspecto o la forma de aquello que se ve’. Una palabra que ha dado mucho juego, mucha literatura, mucha filosofía y muchos derivados y variantes. Por ejemplo, “ídolo”, que originalmente era ‘la imagen de una deidad adorada como si fuera la deidad misma’. O “idilio”, que hoy es ‘amorío’, pero cuyo significado era el de ‘poema generalmente pastoril’; y que deriva del griego “eidilion”, ‘pequeña imagen’. O palabras como “androide” o “asteroide”, que incorporan el elemento “oide”, que es una variación de griego “eidos”, ‘forma’, por lo que vienen a querer decir ‘con forma humana’ o ‘con forma de astro’. “Envidia” es otra palabra con el mismo origen. Viene del latín “in uidere”, ‘poner la mirada en algo’. Curiosamente, en francés quiere decir también ‘ganas’, así que en francés se puede decir “tengo envidia de un bocadillo de tortilla”».

¿Recuerdan la última huelga, manifestación o protesta popular? Lo que sabemos y pensamos depende de lo que hayamos visto. A ver en qué para el anuncio de una Ley de Seguridad Ciudadana que prohíba la captación y difusión de imágenes de la actuación policial, de cómo nos trata el Estado. Ver. Sabiduría. Verdad. Idea.

19 noviembre 2012

ADIÓS, DON MILIKI


Eran tres: siempre los tres. Gaby, Fofó y Miliki. No se reunían en el prao Somonte, como contó Clarín que hacían Rosa, Pinín y la Cordera; ellos se reunían en “El gran circo de TVE”. Pronto los acompañó Fofito, luego Milikito y después Rody. También el Sr. Chinarro los perseguía cada semana al final de sus locas aventuras dando vueltas por el escenario. Después ya venía la canción de despedida en la que los tres demostraban que todos los niños del mundo, sin necesidad de ser Billy Elliot, están dotados para el baile a nivel de usuario.

En 1976 se produjo una de las muertes de un personaje televisivo que marcó a toda una generación junto a la de Félix Rodríguez de la Fuente y Chanquete, muertes que nos prepararon para mirar después con distancia la muerte de J. R. en “Dallas”. Pero Los Payasos de la Tele explicaron que quien había muerto no era Fofó, sino Alfonso Aragón. Así que daba igual que no estuvieran todos los que eran ni fueran todos los que estaban: los payasos de la tele eran tres, siempre tres. Gaby, Fofó y Miliki.

Ayer Miliki dejó a sus niños de diez, veinte, treinta, cuarenta y cincuenta años para irse al cielo de las televisiones. Mientras aquí nosotros decimos “Adiós, don Miliki”, él allí dice “Hola don Gaby” y “Hola, don Fofó”. Nos dejan su recuerdo y sus canciones. Mi favorita es esa que eran todas a la vez, la que tarareaban cuando estaban enfrascados en alguna tarea, justo antes de armar una de las suyas: “Trananiana naniana”. Prueben a hacer cualquier cosa mientras tararean aparatosamente “Trananiana naniana”: no podrán evitar ponerse de buen humor. Pero en un día como hoy sería más apropiado brindarles como ofrenda “La gallina Turuleca” (y en vez de colocarla en el altar del sacrificio, cantar con ella hasta diez). O “El auto de papá”. O “Mi barba”, que tiene tantos pelos como payasos había una vez en un circo que alegraba siempre el corazón. Si no fueran tres, siempre los tres: Gaby, Fofó y Miliki, ya no sería mi circo.

18 noviembre 2012

¿QUÉ ES DE ANITA PÁSTOR?

La televisión pública española no es la británica. Allí pasan cosas que aquí no pasan y aquí pasan cosas que allí no podrían pasar. Parece una situación simétrica, pero no lo es.

Estos días hubo varias dimisiones en la BBC. Helen Boaden, directora de informativos, y Steve Mitchell, su “número dos”, dimitieron porque se está investigando por qué no se emitió en su día un reportaje de la cadena sobre los presuntos abusos cometidos por quien fue su presentador estrella, Jimmy Savile. George Entwistle, director general de la cadena, dimitió porque se emitió otro reportaje sobre abusos a menores que apuntaba erróneamente a un miembro del Partido Conservador. Eso aquí no pasa.


Estos días, Rafael Correa, presidente de Ecuador aprovechó la Cumbre Iberoamericana para terminar un asuntillo pendiente que tenía con Ana Pastor. En marzo había sido entrevistado en “Los desayunos de TVE” y mientras ella se dirigía a él como presidente, él la llamaba “Anita”. Del buen rollo inicial (“Ya ven que las formas son diferentes aquí”) se llegó a cierta tensión, entre otros motivos por la posición beligerante que mantenía Correa respecto al papel de los medios de comunicación de masas en una sociedad democrática. Pastor le paró los pies: “No estoy acostumbrada a responder preguntas en las entrevistas ni a que me llamen Anita, ya se lo digo”.


Ahora, Correa concedió una entrevista a Erika Reija, del Canal 24H de TVE, y aprovechó la despedida para preguntar: “¿Qué es de Anita Pástor?”. “¿Perdón?”. “¿Qué pasó con Anita Pástor?”. Reija sonríe nerviosa y titubea: “Ya no está”. “Bueno, ¿no decían que había independencia en los medios y que por el profesionalismo los periodistas garantizaban que hay independencia? Vea: desde que se inventó la imprenta, la libertad de prensa es la voluntad del dueño de la imprenta, no nos engañemos”. Esto en la BBC no puede pasar. Allí los responsables de la cadena son servidores públicos, no los dueños de la imprenta, y no pueden echar al personal como se echó aquí a Pastor sin que pase nada. Allí, Correa tendría que callarse. Aquí, no. Ya nos vale.

17 noviembre 2012

¡SUPERA ESO, NEGRO!


Puede que José Corbacho haya estrenado un nuevo programa en Telecinco. No estoy seguro. Sí sé que la cadena amiga (es que antes quería llamarse así) emitió una cosa llamada “Cabaret Olé” presentada por Corbacho. Pero no promocionó el producto. Tampoco aclaró si se trataba de una emisión aislada o de un programa con continuidad. Aunque eso no es lo peor. Lo peor es que esa “cosa” se emitió el día de la huelga a las tantas tras un refrito de “La voz”. ¿O es que Corbacho fue la gran estrella de la noche tras tener de telonero el refrito de “La voz”.


Cuentan que en una ocasión el sureño y egocéntrico Jerry Lee “The Killer” Lewis tuvo que actuar como telonero de Chuck Berry. “El cantante más salvaje de la historia del rock” (si Roy Orbison le llamaba así, por algo sería) terminó su actuación prendiendo fuego con gasolina al piano, salió del escenario y le espetó a la estrella “oficial” de la noche: “Top that, nigger” (“¡Supera eso, negro!”). A veces es mejor actuar sin teloneros.

Lo tuvo peor anteayer “Hospital Central”. Fue peor que tener de telonero un refrito de “La voz”. ¿Se acuerdan de Tania Llasera, esa chica que tiene Telecinco para incendiar debates prefabricados around and around del programa-estrella de la temporada? Pues igual que lo hizo con “Gran hermano” ahora lo hace con “La voz”. La veterana serie “Hospital Central”, la que otrora reinaba en el horario de máxima audiencia, estrenó anteayer su última temporada emparedada entre dos programas de Llasera. Uno se llamaba  “La voz: La hora de los elegidos”. El otro, también. Imagínense ser telonero de tu telonero… teniendo un telonero así. “Hospital Central” pinchó, claro. Si Chuck Berry hubiera tenido que actuar en esas condiciones habría aprovechado su “andar de pato” para irse, pasito a pasito, a un escenario más acogedor con un piano ardiendo empapado de gasolina.

16 noviembre 2012

JULIO IGLESIAS QUEDÓ EL CUARTO


Una de las anécdotas más chiripitifláuticas de la historia de nuestra televisión fue protagonizada por Julio Iglesias y el presentador Miguel de los Santos durante el festival de Eurovisión de 1970. Miguel debía marcharse inmediatamente en cuanto terminara la retransmisión del certamen, por lo que ambos resolvieron grabar previamente al festival la entrevista que supuestamente se realizaría después. Como ninguno de los dos podía adelantar el puesto en el que quedaría Julio, optaron por una ingeniosa solución: grabar tres entrevistas diferentes, una en la que España quedaba en la parte central o inferior de la clasificación, otra en la que nuestro puesto estaba entre los primeros y una tercera final en la que Julio Iglesias comentaba su victoria con “Gwendolyne”. Después el realizador incluiría en un falso directo la que procediere.

Miguel de los Santos fue un tibio y demostró no tener el fuste y la raza periodística de Hermann Tetsch. El editorialista de Telemadrid debía grabar el miércoles su crónica habitual, obviamente centrada en la glosa y el desglose de la huelga general. Como el propio paro le dejó sin equipo para hacerlo, Tersch, corto y perezoso, grabó su intervención el martes. Podría haber comentado en el texto la extemporaneidad de su discurso, podría haberse presentado como una víctima de la dictadura sindical cuya única rebeldía pasaba por grabar una crónica anacrónica. Pero, siguiendo ese principio de cierto periodismo que se pregunta por qué la realidad no va a ser lo que a uno le salga de los huevos, Tertch decidió fingir que hablaba tras la jornada de huelga. Podría haber grabado tres editoriales; en uno comentaría el fracasazo sindical, en otro aceptaría un cierto empate entre él y el mundo, en el tercero cantaría el éxito de los convocantes. Pero eso para Tertsh habría sido cosa de cobardes, así que sólo grabó el primero. Si hubiera estado en la Eurovisión de 1970, Tertsc sólo hubiera grabado la entrevista que lamentaba la derrota del cantante. Ya se las apañaría después el realizador al comprobar que Julio Iglesias quedó el cuarto.

15 noviembre 2012

¡TELEVISIÓN PÚBLICA, TE NECESITAMOS!


Rupert, no te necesito. No necesito una televisión pública con un programa como “+gente” que dedica dos horas y media diarias, cinco días a la semana, al glamour, las tendencias y el pijoterío fashion. No necesito ver a la sosaina Anne Igartiburu recorrer un enorme plató lleno de colaboradores sonrientes para endilgarnos un espacio con secciones como “Luis Nemolato analiza el estilismo de las famosas”, “¡Lomana, ayúdame!” y “¡Rupert, te necesito!”.

Pero hay momentos de luz. El otro día, por un hueco se coló Luis Pineda, presidente a Ausbanc: “Los juzgados parecen los cobradores del frac de la mala banca, y últimamente se están convirtiendo en los mamporreros. Tenemos que buscar herramientas para no machacar a quien no paga por causas sobrevenidas, porque si no este país se viene abajo. Y existen: imponer la mediación previa, paralizar el procedimiento ejecutivo, ver si el título es absolutamente legal y si tiene algún defecto (por ejemplo, cláusulas suelo, redondeo). Lo dice Luxemburgo, no nos lo hemos inventado.  Se debe difundir la información que no se conoce. Hay gente que cuando se resuelve el contrato se le pide lo que no ha pagado esos meses más los años que debe. Si no pudo pagar unos meses, ¿cómo va a pagar lo demás? Pero es que se puede rehabilitar el préstamo hipotecario acudiendo a un artículo 693.3 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. La banca hacía contratos en los que obligaban a firmar con un tipo de interés sabiendo ellos que los tipos de interés iban a bajar. Llevamos 450 sentencias ganadas. Es bueno que haya un medio de comunicación que lo diga en voz alta, porque hay otros que están tan endeudados que respiran porque la banca les permite vivir. Necesitamos una televisión pública y necesitamos que las leyes sean la expresión de la voluntad soberana del pueblo y no de unos lobbies”.

Cuando Pineda pidió dar el teléfono para ayudar a los desahuciados, Igartiburu le arreó: “Rapidito, a ver cuál es”. Tenía prisa por ir a lo suyo. No necesitamos una presentadora así. Ni a Nemolato, Lomana o Rupert. Necesitamos una televisión pública que sea una televisión pública.

14 noviembre 2012

¿ERA EURÍPIDES COMUNISTA?

Los que hemos acompañado a James Bond desde que Sean Connery liquidó al doctor Julius No en “Agente 007 contra el doctor No” hasta el enfrentamiento de Daniel Craig con Raoul Silva en “Skyfall”, hemos disfrutado estas últimas semanas en Antena 3, laSexta y laSexta 3 con el caótico pero completo repaso a la carrera del agente británico con licencia para matar. Los viejos seguidores de Bond estamos dispuestos a discutir si el mejor 007 es Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan o Daniel Craig. También aceptaremos discutir si “Desde Rusia con Amor” es la mejor película de Bond, si “Vive y deja morir” es la peor, si Ernst Stavro Blofeld es el mejor malo e incluso si Vesper Lind debería resucitar para que todos (incluido Bond) tuviéramos el placer de disfrutar una vez más con Eva Green. Personalmente, estaría dispuesto a discutir con cualquiera que no estuviera de acuerdo con mi correcta opinión acerca de la mejor “chica Bond”: no es Ursula Andress ni Halle Berry, sino Judi Dench interpretando a M. He dicho. Lo que ningún adicto a las aventuras de 007 discutirá jamás mientras ve una película de 007 es si Bond es un fascista o sólo un caza recompensas con pajarita.

Si queremos encontrar en las películas de Bond rasgos fascistas, machistas o racistas, los encontraremos. Bond puede ser un idiota moral, un acosador, un cínico, un asesino a sueldo o un despilfarrador de recursos públicos. Un hombre sin ideología ni corazón, un tipo brutal al que no le importan los medios y no cuestiona los fines. Discutamos todo eso, pero en la calle. No en el cine. No en el sofá, mientras vemos en laSexta 3 cómo Bond se enfrenta a Francisco Scaramanga en “El hombre de la pistola de oro”. El congresista estadounidense Joe Starnes afirmó en 1938 que en el teatro griego había comunistas, y que el “señor Eurípides” era culpable de enseñar conciencia de clase. Hasta esa enorme tontería puede ser discutida. Pero en la calle, por favor. No en el teatro. No en el sofá, mientras leemos cómo Electra y Orestes planean el asesinato de Clitemnestra. Discutamos en la calle si Bond es fascista y si Eurípides es comunista, pero dejemos en paz la magia del cine y el teatro mientras dure la película y la representación. Ssssshhhhhhhhh.

13 noviembre 2012

CASA DE CITAS


“Todo es relativo”, dijo Einstein, pero lo dijo porque vivió en la primera mitad del siglo XX. Si hubiera vivido en la actualidad el padre de la Teoría de la Relatividad hubiera matizado su afirmación: “Todo es relativo, salvo el hecho de que la escenita de la regresión hipnótica de Víctor Sandoval a sus pasadas vidas, en el último ‘Deluxe’, fue la mayor mierda jamás emitida en la historia de la televisión mundial”. “Sólo sé que no sé nada”, dijo Sócrates, pero, claro, en la Grecia del siglo V a.C. Telecinco se sintonizaba fatal. Si Sócrates hubiera vivido por aquí en el siglo XXI su aforismo hubiera sido un poco más extenso: “Sólo sé que no sé nada... bueno, sí sé algo: que jamás se vio en televisión una pantomima más ridículamente nauseabunda como la intepretada por Sandoval, JJ Vázquez y el hipnotizador contándonos que Sandoval había sido prostituta en la antigua Roma”. “Pienso, luego existo” es la certidumbre sobre la que se funda toda la filosofía cartesiana, pero esto es debido a que ser el tutor de Cristina de Suecia no le dejaba tiempo a Descartes para ver telebasura. De no haber sido así, el cogito cartesiano tomaría una forma parecida a “Pienso, luego me dio vergüenza ajena ver a Sandoval supuestamente hipnotizado inventarse que había sido una niña abandonada en un orfanato de Londres”.

“Hay millones de facetas de la verdad, pero una sola verdad”, dejo escrito Hermann Hesse. Es lo que tiene vivir en Alemania. De haber vivido en España, el autor de “El lobo estepario” habría sentenciado: “Hay millones de facetas de la verdad, pero una sola verdad : que da asco que Vázquez, el hipnotizador y Sandoval aceptasen que la homosexualidad de Sandoval es debida al hecho de que fue mujer en todas sus anteriores vidas”. “Se puede engañar a alguna gente durante todo el tiempo y se puede engañar a toda la gente durante algún tiempo, pero no se puede engañar a toda la gente durante todo el tiempo”, dijo Abraham Lincoln comentando la victoria en audiencia del “Deluxe” del pasado viernes.

12 noviembre 2012

BISBAL EN LA ÍNSULA BARATARIA


Sharay Abellán no tiene mal perder, es que le gustan los acertijos, los juegos de ingenio, caminar por el filo cortante las paradojas lógicas. La chica es hija del locutor de radio José Antonio Abellán y hasta la semana pasada participó en el programa “La Voz” de Telecinco formando parte de la cuadra del ganadero vocal David Bisbal. Aprovechó la tensión del momento en que fue eliminada para regalarnos un acertijo: ¿se cabreó y amenazó o no amenazó a Bisbal diciendo“Tú no sabes quién es mi padre”? ¡Ah!

Siendo Sancho Panza gobernador de la ínsula Barataria se encuentra con que el dueño de unas tierras exige a quien entra en sus dominios que diga el propósito de su visita. Si dice la verdad, pasa sin problemas; y si miente, se le ahorca allí mismo. Pero llega un viajero y dice que va a ser colgado en la horca que hay allí. Menudo lío: si le ahorca, comete una injusticia pues dijo la verdad; pero si le deja pasar, también comete una injusticia pues mintió. Ay, Sancho, a ver qué haces.

En la emisión de “La voz” de la semana pasada no se vio que Sharay dijera nada al ser eliminada, pero Kiko “Eldesálvame” (AKA “Eldegranhermano”) añadió otro motivo a su lista de méritos para ganarse el infierno y contó que Sharay desafió a Bisbal con un “Tú no sabes quién es mi padre”. El regidor de “La voz”, en su legítima aspiración a ascender en su trabajo, confirmó la versión de Kiko y se sentó a esperar que le llamaran los de “Sálvame deluxe”. El caso es que papá Abellán, viendo hervir las redes sociales, organizó una muy gorda anuciando que repudiaría a su hija si se confirmaba su fea reacción, exigiendo a Telecinco que difundiera la grabación original de lo que ocurrió aquel día y acusando a Bisbal de participar en el linchamiento de su hija por no confirmar ni desmentir lo sucedido. Menudo lío: si Sharay dijo “Tú no sabes quién es mi padre”, debe ser repudiada por decir algo tan feo; y si no lo dijo, debe ser repudiada por ser ella la que no sabe quién es su padre. Sancho, amigo, ayúdanos tú que ya estuviste en Barataria antes que nosotros.

11 noviembre 2012

ALGUNAS SEMANAS Y TREINTA AÑOS

Hace poco, algunas semanas, se estrenó una importantísima serie de divulgación científica que bate marcas de audiencia en todo el mundo. Se trata de “Cosmos”, obra de Carl Sagan, reconocido astrónomo de la Universidad de Cornell, y se emite en TVE. Vale, es ligeramente impreciso decir que la serie se estrenó hace poco, algunas semanas. Siendo extremadamente puntilloso y afinando con rigor exquisito, habría que aclarar que la serie se estrenó en España en... 1982. Se estrenó hace poco, algunas semanas o, lo que viene a ser lo mismo, algunas semanas y treinta años. Dice Enric González que cuando en Madrid son las seis de la tarde, en Nueva York son las doce del mediodía de diez años después. Los espectadores que asistimos fascinados a “Cosmos” vivimos el año 2012 en 1982. La máquina del tiempo existe: es la buena divulgación científica, la que hace que nos adelantemos en el tiempo sin necesidad de viajar a velocidades cercanas a la de la luz. Por eso es este momento, el año 2012, cuando procede escribir la reseña de “Cosmos”.

“Cosmos” fue, sin duda, la serie de documentales más importante de la historia y, -permítanme compartir con ustedes esta trivialidad-, uno de los cinco o seis fenómenos televisivos que marcó mi vida para siempre. Es una bellísima defensa del pensamiento racional y quizá el canto de amor más apasionado nunca visto a lo que todos tenemos en común y por tanto es esencial a nuestra condición humana. Nunca un científico enseñó tanto y tan bien a tantos millones de personas de todas las partes del planeta sobre aspectos tan variados de la ciencia, y es imposible no emocionarse al pensar qué hubiera podido hacer posteriormente si la enfermedad no hubiera acabado con él de forma tan prematura. Sagan hubiera celebrado este 7 de noviembre su 78 cumpleaños en lo que ya se conoce en todo el mundo como el Carl Sagan Day. De seguir vivo probablemente estaría emitiéndose en las televisiones de todo el mundo una serie documental que debería esperar a 2042 para ser comentada con justicia por la crítica televisiva. Sólo por eso TVE debería volver a a emitir ahora la serie que acaba de estrenar hace poco, algunas semanas. Algunas semanas y treinta años.

10 noviembre 2012

BIENVENIDOS A LA SARDINA DEL MISTERIO


Pobre Mariló Montero. Ahora sí que tiene un problema: ¡el caballero andante Íker Jiménez ha salido en su defensa! Mariló metió la pata al plantear sus dudas “científicas” respecto a si se trasplanta el alma cuando se trasplanta un órgano. Como diría Forrest Gump, es tonta porque dice tonterías, vale, pero no se merece esto. Hubiera sido menos dañino para su carrera que la defendiera, qué sé yo, Fernando Sánchez Dragó o incluso Hermann Tertsch, que ya es decir; pero esta maniobra oportunista de Jiménez es un golpe bajo que puede hundirla para siempre.

Pobrina Mariló. Llevaba unas semanas tachando en el calendario cada día que pasaba a la espera de que olvidáramos su error. Corría el tiempo a su favor igual que corrió cuando tuvo aquel “desencuentro” con Anne Igartiburu (otra buena). Ya se las prometía muy felices cuando el domingo pasado el caballero de la triste impostura desenterró el asunto diciendo que le llamaba la atención que las declaraciones de la presentadora de “La mañana de La 1” hubieran producido una reacción tan unánime. Prometía, además, que el próximo domingo iba a seguir escarbando en la porquería invitando “a médicos que están en contra y médicos que están a favor para tratar este asunto”. Como si un médico tuviera algo “científico” que decir sobre la epigenética del alma en la reencarnación o sobre el lamarckismo del espíritu en la transmisión del pecado original desde Adán hasta hoy.

Pobritina Mariló. El daño que le hacía la reacción unánime no es nada comparada al peligro que supone el apoyo de un caballero empeñado en pilotar una nave inmóvil (ese es el misterio de la nave del misterio: ¿por qué llama nave a un plató que ni flota ni vuela?). Mariló merece ser corregida porque es una persona que debe ser tratada con respeto. No merece ser tratada con condescendencia por alguien con reconocida afición a las chifladuras. Los trasplantes salvan vidas. Tal vez por eso no haya que perdonar a Mariló por lo que dijo. Pero una cosa es eso y otra el ensañamiento dañino y cruel de quien quiere arrimar el ascua a su sardina del misterio.

09 noviembre 2012

LILY TUCKER-PRITCHETT


Lily Tucker-Pritchett, hija de Cameron Tucker y Mitchell Pritchett, no entenderá nada cuando dentro de unos años vaya al instituto y estudie la historia de la consecución de los derechos de las parejas homosexuales. Ella es la niña vietnamita adoptada por el matrimonio gay de “Modern family”. Estudiará que en 2012 Maryland y Washington aprobaron el matrimonio homosexual y todas las fechas del resto de Estados que finalmente terminaron legalizándolo, y le sonará tan extravagante como nos resulta hoy en día estudiar las fechas en las que la mujer obtuvo su derecho al voto, -¡Suiza en 1971!-, o se legalizó el divorcio, -¡España en 1981!-. Para ella será como si estudiase la historia del derecho a tomar sopa o ir a la playa. Es posible que vaya al mismo instituto que los futuros hijos de Arizona y Callie, la pareja lesbiana de “Anatomía de Grey”, o que los hijos de Santana y Brittany, de “Glee”, o los de Kurt y Blaine, de la misma serie. Se mirarán extrañados. “¿De qué carajo habla el profesor de ‘Historia de los derechos civiles’?“.

Lily volverá a casa en autobús, y es posible que comente con sus padres durante la cena lo que le explicaron en clase ese día. Cameron y Mitchell se mirarán, ya casi en la cincuentena, con el cariño y la complicidad de los que combatieron en el mismo bando una batalla absurda; quizá comiencen a contarle a su hija anécdotas de estos años extraños, interrumpiéndose mutuamente, conmovidos ante la urgencia de los recuerdos despertados. Igual que el planeta en donde se aloja, nuestra sociedad se mueve a cientos de miles de kilómetros por hora sin que nos demos cuenta, -hace cuatro años todos destacaron la circunstancia racial de Obama; ya nadie lo hizo esta semana-, y Lily no podrá creer lo que le cuenten sus padres. Sobre todo no podrá creer el final de la conversación: “¿Y sabes quién jugó un papel fundamental para que todo esto cambiara? Tú, Lily, tú, y nosotros dos. Y Santana y Brittany, y Arizona y Callie, y Kurt y Blaine. Sólo después vinieron los Tribunales Constitucionales”. Lily correrá a consultar su libro de texto y comprobará que, efectivamente, su foto aparece unas páginas más adelante.

08 noviembre 2012

"OBAMA", QUINTA TEMPORADA

Se confirmó ayer: “Obama” ha renovado para cuatro temporadas más. Durante las últimas semanas se valoró la cancelación de la serie debido al descenso de audiencia registrado durante estos últimos años. Como antes le había pasado a “Prison break” o a “Perdidos”, “Obama” se estrenó con un espectacular éxito de público, que depositó en esta serie enormes esperanzas de una completa renovación de las ficciones narrativas a comienzos del siglo XXI. El extraordinario carisma mediático del personaje central y la presencia de unos secundarios sólidos que componen la red de relaciones en la que aquél se ve envuelto, -excepcionales Hillary Clinton, Michelle Obama y Angela Merkel en sus respectivos papeles-, parecían augurar una larga continuidad a la trama de “Obama”, y, sin embargo, los guiones fueron perdiendo fuerza en la T3 y la T4 enredando al protagonista en unas confusas historias sobre crisis económica y lucha contra el terrorismo en donde se diluían los aspectos más seductores del personaje. La extravagante pero efectista idea de hacer aparecer un huracán sobre Nueva York en el último capítulo de la última temporada permitió una cierta recuperación del crédito que caracterizó el boom inicial de la serie.

De hecho, la ABC, productora de la serie, -“American Banks & Capitalism”-, valoró hasta el último momento la sustitución de “Obama” por “Romney”, una comedia friki sobre un individuo que quiere ser presidente del país más poderoso del mundo a pesar de estar convencido de que Dios creó las especies animales actuales una a una y de que el ser humano convivió con los dinosaurios. Pero finalmente decidió dar una nueva oportunidad a “Obama” ya que la potencial audiencia de “Romney” estaría ocupada por series como “The office” o “The Big Bang Theory”. Los amantes de la buena ficción televisiva celebramos la renovación de “Obama” y esperamos ansiosos los nuevos capítulos de las nuevas temporadas en versión original subtitulada. Como hay que ver “Homeland” y “The newsroom”.

07 noviembre 2012

NO TIENE PRECIO


No sé cuántos cientos de miles de euros costó la serie “Isabel” (TVE), pero que mi madre me llame por teléfono para preguntarme si Juan Pacheco era tan astuto y retorcido como muestra la serie de televisión y si es verdad que Fernando tenía una amante antes de casarse con Isabel, no tiene precio. Entiendo que el presupuesto de TVE haya disminuido tanto como la autoestima de los jugadores del Castilla después de las declaraciones de Mourinho acerca de la utilidad de la cantera del Real Madrid, pero que los protagonistas de “Isabel” compitan en los recreos de los institutos con los hinchados figurantes de “Gandía Shore”, no tiene precio. Comprendo que trasladar los “Clásicos de la 1” a la noche de los lunes sería mucho más barato que grabar la segunda temporada de “Isabel”, pero que una serie televisiva más parecida a “Yo, Claudio” que a “Spartacus: venganza” triunfe en la televisión pública, no tiene precio.

No me extraña que la cofradía del santo reproche se dedique a fastidiarnos con ese rollo de que Michelle Jenner no es una buena Isabel o se rasgue las vestiduras con cada detalle del guión que no esté avalado por las sagradas escrituras de la Historia, pero que “Isabel” haya conseguido que veamos a Sergio Peris Mencheta como un excelente Gonzalo Fernández de Córdoba y no como un decepcionante Capitán Trueno, no tiene precio. Era de suponer que los de siempre pusieran el grito en el cielo al ver algún que otro culo y alguna que otra teta en “Isabel”, pero que gracias a una serie de televisión los españoles recordemos que Portugal existe y conozcamos a la portuguesa Juana de Avis, esposa de Enrique IV, interpretada de forma fascinante por Bárbara Lennie, no tiene precio. Es posible que “Isabel” parezca a veces un culebrón ambientado en la Castilla medieval, pero que tantísimos defensores de la educación “de antes” tengan que reconocer que en realidad no saben nada ni de Isabel ni de Fernando porque se lo enseñaron mal y por eso suspenderían un examen de 2º de ESO, no tiene precio. Podría admitir que “Isabel” forma parte de un plan para frenar el desprestigio de la monarquía española, pero imaginar a un Enrique IV interpretado por Pablo Derqui dirigiéndose a los españoles en el tradicional mensaje de Navidad, no tiene precio. No tiene precio.

06 noviembre 2012

¡CANTA! ¡CUENTA! ¡DIME, TELE! ¡QUÉ FUE DE LOS MITOS!


Ya nadie cree en los viejos dioses. Lo dijo, cantó y contó tocado por las musas Rafael Álvarez “El Brujo” este verano en el teatro romano de Mérida: “¿Alguien pone hoy en día en la casilla de la Declaración de la Renta ‘lo mío para Apolo’. No. Ya se sabe que lo de Apolo va todo para el obispado”. Pero una cosa es que hoy no creamos en los viejos dioses y otra que olvidemos los mitos y leyendas de aquellos lejanos días en que los hombres se quejaban de los dioses y les culpaban de sus males cuando eran ellos los que, por su demencia, agravaban su propio destino.


El maestro Santiago Escudero nos enseñó que los mitos de ahora se cuentan en el cine y la tele. Es de justicia, entonces, que sea la tele la que, además de cantar a los modernos héroes de la cultura popular (de Homer Simpson a Messi, de Juan Pablo II a Obama), resucite las viejas historias que fertilizaron el suelo que pisamos. Desde hace mes y medio lo hace La 2 emitiendo cada domingo por la noche una entrega de la serie “Mitos y leyendas”. Ojo a esto: es una serie nacional con una factura impecable y está apoyada por una página web en rtve que hará la delicia de aficionados, curiosos y profes de instituto (va por ti, Monse).


Háganse una idea de lo cuidadas que están sus imágenes y las animaciones por ordenador que cae en los errores de quien apunta tan alto que olvida lo básico. Anteayer hablaron de los 12 trabajos de Hércules muy por encima porque cada capítulo dura menos de 25 minutos. Nombran el primero, la muerte del león de Nemea, y mostraron la silueta de un guerrero que mata un león con su espada y la sangre sale a borbotones (en plan “300” y “Spartacus”, esto que se lleva ahora). Muy chulo y técnicamente perfecto, pero la gracia de ese trabajo está en que la piel del león de Nemea era impenetrable y tuvo que matarlo estrangulándolo. Después se fabricó una armadura de piel invulnerable gracias a que lo desolló usando las garras del propio león. Una treta propia de Ulises, aquel hombre astuto que vagó largo tiempo después de destruir el alcázar sagrado de Troya.

05 noviembre 2012

CUECES PARA LA DEMOCRACIA


El cocinero Alberto Chicote va de restaurante en restaurante aplicando sus métodos poco ortodoxos. El programa se llama “Pesadilla en la cocina” y triunfa en la noche de los viernes de laSexta desde hace dos semanas. Qué lejos quedan los días en que los métodos poco ortodoxos eran exclusivos de los policías resabiados y detectives privados del cine negro. Le dedicaríamos al espacio una crítica poco ortodoxa si no fuera por que los métodos poco ortodoxos son ya tan habituales que ahora lo poco ortodoxo es usar métodos ortodoxos.

Chicote visita restaurantes en los que el negocio está al borde de la quiebra, la cocina no funciona, la carta está descuidada, la decoración está abandonada, la familia que lo regenta está a punto de saltar por los aires y la vida personal del dueño navega a la deriva. Todo lo arregla Chicote después de soltar dos docenas de frases lapidarias y un par torpedos a la línea de flotación al cernícalo que regenta el negocio. Es un planteamiento de programa que no me interesa y sin embargo he visto las dos primeras emisiones boquiabierto. ¿Por qué? Porque permite comprobar que en España hacen más falta inspecciones de Sanidad que inspecciones de Hacienda, que ya es decir.

Cocinas con moscas, cucarachas y arañas, posos en el fondo del aceite de freír, cuencos con carne y pescado mezclados, frutas y verduras que se sirven sin lavar, grasa pegada por todas partes, cepillos de dientes entre los vasos, latas de conserva caducadas, neveras con comida amontonada sin orden ni concierto, platos congelados sin envasar para servir recalentados, salsas mohosas, carne cortada en una tabla con las escamas de haber cortado antes pescado, porquería por doquier. Al final todos se abrazan porque Chicote ha redecorado el local, el cernícalo se ilusiona y promete hacer las cosas mejor. Quita las ganas de comer fuera de casa. ¿De verdad, tío, quieres que creamos que ahora vas a limpiar porque te lo dijo Chicote? Tanto como nada. Tanto como si dijeras que cuando cocinas cueces para la democracia.

04 noviembre 2012

JUZGADOS CON TASAS SIN TASA

¡Alberto, tío, páralo todo que esto te lo arreglo yo! Va en serio, colega, detén esa reforma judicial que te traes entre manos que… Ay, perdón, señor Ruiz-Gallardón, es que me entusiasmo, me acelero y con las prisas pierdo las formas. No debería tomarme tantas confianzas, pero es que esto que traigo entre manos es gordo. Tan gordo como que no va a hacer falta condenar al repago a los ciudadanos por acudir a la justicia…¡y a la vez tu colega Cristóbal Montoro va a recibir lo que quiere: engordar Hacienda haciendo caja en los juzgados, que es de lo que se trata!


Andan las cosas tan mal que si los españoles tuviéramos presupuesto para viajar, por ejemplo a la India, podríamos decir que desde fuera España se ve mejor pero desde dentro dan ganas de llorar. Mantengamos la calma. ¿No disponemos de una burbuja aún mayor que la burbuja inmobiliaria, pero con la ventaja de que aún sigue creciendo y no corre peligro de estallar? Sí: la inmensa burbuja rosa del corazón y el famoseo. Pues que paguen quienes viven de ella. Que lo paguen todo. Lo suyo y lo de los demás. Un pastizal cada vez que pasen por un juzgado a dirimir esas trifulcas artificiales que generan constantemente como parte del espectáculo.


¿Es injusto? Si, por supuesto, pero es más injusto que, mientras en el Parlamento Gallardón aprueba que los ciudadanos tengamos que pagar por acudir a los juzgados a resolver nuestros problemas, los jefazos del imperio Mediaset (capital Telecinco) emitan un comunicado enfadados porque hay juzgados que se quejan de estar colapsados con el trabajo que generan los constantes pleitos, demandas, denuncias y querellas que genera la industria televisiva del corazón para alimentarse a sí misma, para mover el motor que mantiene el negocio en marcha, para mantener encendida la hoguera en la que nos están cocinando a fuego lento. A por ellos, que esos sí que pueden pagar tasas sin tasa. 

03 noviembre 2012

LA COZ


Qué pesaditos están todos esos de “La voz” (noche de los miércoles, en Telecinco). Se comprende el entusiasmo en los jefazos porque se están forrando. También se entiende en los “coaches” (¿por qué no “asesores”?) y en sus asesores (¿por qué no “coaches de coaches”) porque disfrutan de una campaña promocional que vale más que todo lo que les puedan pagar… y encima les pagarán, claro. Lo que no se explica es el entusiasmo de los concursantes.

Los concursantes de “La voz” ya deberían estar de vuelta de todo. Casi todos tienen el culo pelado de participar en concursos de talento que no les han servido de nada porque siguen en el mismo sitio a pesar de que en ellos les han dicho hermosas palabras como tú sí que vales, tienes talento, eres el número uno, tienes factor X, eres gente de primera, eres eurojunior, ven a misión Eurovisión, sométete a la operación triunfo ocho o canta copla porque estamos en Canal Sur y esto se llama copla.

Que quede claro. El proceso de selección, el numerito del pulsador y el sillón giratorio, la tensión de los combates, los lloriqueos ante lo difícil que es elegir a un ganador solo evidencian que quienes concursan, compiten y se juegan su carrera no son los concursante oficiales sino los asesores (“coaches”) y los coaches de los coaches (“asesores”). Da igual que nadie girara su sillón cuando cantó Alfonso Aibar (ex Tony Las Vegas en “La parodia nacional” de Antena 3) o los cuatro giraran su sillón cuando cantó Paco Arrojo (exconcursante de “Gente de Primera” en La 1 y excantante en plantilla de “Toma nota” en Telecinco). Da igual que Melendi eligiera Susana y no a Mercedes, Malú a Rebeca y no a Bea, Bisbal a Mara y no a Eva, Rosario a Juan Carlos y no a David, y Tiziano Ferro no quisiera eliminar ni a Eli ni a Efrén: solo competían entre ellos a ver quién era mejor “asecouch” para ganar el puesto de “couchsesor” en “La voz II”. Tarde o temprano, a los aspirantes solo les quedará el recuerdo de haber sido centrifugados tras participar en “La coz”.

02 noviembre 2012

ESO NO ES CRÓNICA SOCIAL. ¡ESTO ES CRÓNICA SOCIAL!


Necesitamos más crónica social en la tele. No lo que entiende por “crónica social” Anne Igartiburu. Ni Paz Padilla. Ni Ana Rosa Quintana. Más crónica social como la que hace “Comando actualidad” (noche de los miércoles, en La 1). O sea, reportajes “sobre temas de actualidad” (DRAE), pero que son realmente actuales, que muestran lo que somos y el mundo en que vivimos. No fuegos fatuos sobre la última cirugía estética de una advenediza que se aburre, sobre la nueva casa de una petarda con su correspondiente petardo y sus petarditos, o sobre la constante explosión controlada de una caja de cohetes que vive la farsa en directo en un plató televisivo con Jorge Javier Vázquez de jefe de pista.

La crónica social que necesitamos la sirvió anteayer “Comando actualidad” por partida doble. Primero “¿Quién me ayuda?” metió en nuestras casas lo que muchos no quieren ver: que hay millones de personas desconsideradas y egoístas que tienen necesidades por encima de sus posibilidades. Semejante insolencia la pagan 8 millones de personas viviendo de la ayuda de los Servicios Sociales. Otros no. A otros muchos se les ha reconocido que tienen derecho a una ayuda, pero no la reciben. Para que aprendan.

Después reemitieron “Buena gente” y completaron la entrega anterior: son muchos los ciudadanos que dedican su tiempo, su trabajo y sus recursos para ayudar a los demás. A primera vista parecen, en efecto, “buena gente”, pero no nos debemos engañar: el cielo está empedrado de buenas intenciones y los contertulios de TVE dicen que quienes realmente deben recibir la ayuda para que a todos nos vaya bien son los bancos y los grandes empresarios que necesitan dinero y leyes hechas a su medida. ¿Habría que crear un neoneomaltusianismo que resucitara aquél neomaltusianismo que resucitaba a Malthus? Quien piense que sí ya sabe por dónde tiene que empezar: debe hacernos creer que la crónica social es lo que, en efecto, hacen Anne Igartiburu, Paz Padilla y Ana Rosa Quintana.

01 noviembre 2012

HERE COMES JÁLOGÜIN

La fiesta de Halloween ya está aquí. No es que ya haya llegado de EEUU la edición de este año, es que ya es nuestra fiesta. Hasta hace poco nos llegaba a la tele cuando las series americanas incluían un capítulo dedicado al lejano Halloween igual que había otro para la cercana Navidad. Ahora el Halloween nos inunda con la misma naturalidad que un huracán inunda Manhattan. Puedo probarlo.

La primera vez que “Los Simpson” se ‘halloweenizaron’, el delincuente Snake es condenado a muerte porque tras prender fuego a un orfanato y volar un autobús con monjas, ¡se saltó la prohibición de fumar en el badulake! Vale, pues ahí está: en “Gandía Shore” (domingos, en la MTV cañí) llevan un mes pisando el acelerador intentando escandalizar a la peña con telebasura recauchutada para ganar un poco de presencia mediática dando que hablar… y ahora nos vienen con que van a difuminar los cigarrillos para que no se vea cómo fuman los especímenes que participan en esa feria de ganado. Si lo que quieren es portarse bien, sería mejor que dejaran de incendiar orfanatos y volar autobuses con monjas, o, si no, difuminar el programa completo. Por cierto, en ese mismo capítulo, al trasplantar el tupé infernal de Snake a Homer se le trasplanta su alma malvada. Ya saben que aquí fue Mariló Montero la que inauguró el Halloween 2012 contando en directo por dos veces sus dudas acerca de si está demostrado científicamente que al trasplantar un órgano no se trasplanta el alma (y al decir “científicamente” demuestra científicamente que no sabe lo que dice).

¿Tan americanizados estamos que hasta nuestro Jálogüin parece yankee? No. Ayer, entre esos titulares que recorren la parte inferior de la pantalla en las noticias de la mañana de La 1, salía una y otra vez el mismo aterrador aviso: en Canarias se quedaron sin luz por la caída de un “póster” (un “póster” de la luz, claro). ¿A que da miedo pensar lo zombis que están los pobres redactores que se pegan esos terroríficos madrugones para que los demás podamos desayunar viendo las noticias?