31 agosto 2014

OPERACIÓN RETORNO


Desde primera hora de esta mañana se encuentra activada la “operación retorno” de programas televisivos. Como es habitual todos los 31 de agosto, nos encontramos en la fecha en la que se registra un mayor número de desplazamientos debido al regreso masivo a nuestras pantallas de espacios televisivos que se habían marchado durante los meses de verano. La Dirección General de Tráfico Televisivo (DGTT) estima que hoy saldrán a nuestras carreteras catódicas cerca de tres docenas de programas para comenzar a incorporarse a sus horarios de emisión habituales a partir de mañana lunes. Por ello, se ha desplegado el habitual contingente de seguridad en nuestras vías y se hace un llamamiento para que los programas extremen las precauciones al volante, se respeten los límites de velocidad y se eviten las horas punta durante la conducción.

Magacines de mañana y de tarde, programas concurso, pero también series de televisión nacionales y extranjeras, componen el perfil de los espacios que saldrán hoy a la carretera. Lamentablemente, jornadas como la de hoy siempre registran trágicos accidentes y niveles de siniestralidad que debemos lamentar, de forma que algunos de los programas que se despidieron de sus audiencias el pasado junio tristemente no volverán a emirtirse. Mediaset y Atresmedia han puesto todos sus recursos al servicio de la seguridad de “El programa de Ana Rosa”, -¡que vuelve mañana con un programa desde Palestina!-, y “El hormiguero” -¡que en esta temporada enviará a Mario Vaquerizo a Alaska!-. También los agentes de tráfico vigilarán estrechamente el retorno de “Sálvame Deluxe” y “Vive cantando”, cuyo primer enfrentamiento está previsto para pasado mañana martes, para evitar cualquier agresión o ataque previo por cualquiera de las partes.

La DGTT concluirá la “operación retorno” durante la madrugada del lunes 1 de septiembre, justo en el momento en el que Telecinco comenzará la emisión de las promos de GH15 y el Ministerio de Sanidad Televisiva inicia su “operación depresión postvacacional”.

30 agosto 2014

"ZOOM TENDENCIOSO"


El elitismo molesta. Como planteamiento, como pose o como actitud, da igual, el elitismo siempre es incómodo. Es un pecado que a veces hay que soportar en las cadenas privadas (más en las de pago, claro), pero que no se puede perdonar en la televisión pública, que por definición tiene que aspirar a trabajar para toda la población. Pedro Erquicia nos regaló hasta su jubilación una magnífica selección de reportajes en el “Documentos TV” de La 2, pero a cambio teníamos que aguantarle diciendo cada semana una tontería elitista que se ve que le había hecho gracia y no había manera de quitársela de encima. “Un programa para espectadores como usted”, nos disparaba el tío a bocajarro pensando que eso nos hacía sentirnos “especiales” y en definitiva, mejores. Y se quedaba tan contento porque creía entonces que de esa manera justificaba unos bajos niveles de audiencia en La 2 que hoy firmaría con gusto La 1.

“Zoom tendencias” no dice esas cosas, pero es peor: las hace. Cuando se tropieza este magacín en La 2 o en Canal 24H. se queda mirando con gusto. Muestra lugares interesantes –la mayoría nacionales, y por tanto, más asequibles–, y nos acerca sus paisajes, sus costumbres o rincones por los que uno daría gustoso un paseo con los ojos bien abiertos. Pero cuando la mirada ha mordido el anzuelo, el programa se pone elitista y nos lleva a algún restaurante de postín, a algún hotelito superexclusivo o nos propone cualquier otra actividad megafashion al alcance de muy pocos bolsillos. Vinos que son “caldos”, platos que al parecer resultan “divertidos” y masajes pringosos que siempre se presentan con la coartada subeprecios de ser una nueva forma de “loqueseaterapia” (todo vale: chocolaterapia, uvaterapia, cerezaterapia…)  ocupan el pódium de elitismo pijotero que obligan a uno a cambiar de canal.

“Zoom tendencias” destila una vocación minoritaria en el peor sentido de la expresión. Si se llamara “Zoom tendencioso” resultaría igual de molesto, pero al menos el nombre sería más acertado.

29 agosto 2014

PERET EN EL ANTIGUO EGIPTO


Peret nació hace 79 años cuando concluía la estación de peret. Hoy las estaciones son otras, pero los antiguos egipcios le llamaban “peret” a una de las tres estaciones en las que habían dividido el año porque así es como se decía entonces “siembra”. Peret y peret, la rumba catalana y la siembra, tiene bemoles la cosa. No hay cosecha sin sembrado, y todos los que después transitaron por el fecundo terreno musical de Peret recogiendo grano en grandes haces, o espigando un poco aquí y allá, deberían saberlo. También estamos en deuda con él los amantes de la música popular. Y los que algún día –siempre lo hay– hayan prolongado más de la cuenta una parranda o hayan cantado “No estaba muerto”.

Anteayer, el mismo día de la muerte de Peret, TVE reaccionó rápidamente y le rindió homenaje reemitiendo el reportaje “Peret, mucho más que rumba” en La 1. Setenta minutos intensos de imágenes de archivo, entrevistas y declaraciones para resumir una fértil vida de siembra en la que en vez de azada (“mer”) usó modernos aperos de labranza como el ventilador y las palmas. Solo les traigo aquí un dato que deberían tener en cuenta esos pesados eurofans: Peret participó en “Eurovisión” en 1974 porque le obligaron y no le quedó más remedio, pero no tenía ningún interés en ir. A ver si, aunque sea cuarenta años después, vamos entendiendo la lección.

“Peret, mucho más que rumba” solo tuvo un inconveniente: se emitió a las tantas y de improviso. Sería injusto dar el trámite por cumplido y dejar una figura así abandonada como pasto para “Cine de barrio” y “¡Qué tiempo tan feliz!”. Habría que remitir el reportaje en La 2 con un mejor horario y una buena promoción, pero sería mejor aún completar la siembra de Peret con un repaso a todo lo que el mundo de la música cosechó y sigue cosechando desde entonces gracias a su siembra.

28 agosto 2014

EL SUELDO DE JORGE JAVIER VÁZQUEZ





Es indecente la pasta que se está embolsando Jorge Javier Vázquez. Estos días se ha publicado de lo que ganan los personajes televisivos y lo de Jorjeja no tiene perdón de Dios. Un personaje como él, dispuesto a hacer cualquier programa humillante que le proponga Telecinco sin ponerse exquisito, capaz de enfrentarse con una sonrisa cínica a formatos que harían morir de vergüenza a cualquier persona consciente de la importancia y repercusión social de su trabajo, con un estómago que no le hace ascos a porquerías que llevarían a potar al más templado, y que, además, es le añade su propio marca y estilo para que el producto final resulte aún más molesto de lo que podrían hacer imaginado sus creadores no debería ganar tres millones de euros por temporada. ¡Tres millones! ¡No se los merece!

Se merece más. Mucho más. A ver de dónde iba a sacar Paolo Vasile, mientras no se perfeccione la ingeniería genética, un personaje con sus prestaciones sin recurrir a arriesgados pactos con Belcebú. Mermelada ha demostrado ser eficaz en cualquier tipo de porquería. Da igual el horario, ahí está él siempre dispuesto. Si hay que vivir en un plató para rellenar horas y horas, lo hace. Y si hay que grabar para emitir enlatado, también. Tanto sirve como domador de fieras en “Sálvame”, como de entrevistador de famosos de medio pelo o personas anónimas que confían en él para contarle sus miserias en “Hay una cosa que te quiero decir”. Profesional trabajador y resuelto, hace de pararrayos de la cadena recibiendo palos de todas partes; y ni siquiera necesita una coartada similar a la que utiliza Mercedes Milá, que solita se metió en el pozo de “Gran hermano” pero como empezó a verlo muy negro le pidió al jefe que le dejara hacer “Diario de…” para disimular un poquito.

Vasile: ya que Vázquez hace la tele más barata y rentable del mundo, y lo hace por dinero, al menos debería ser quien más ganara en esa casa… incluido el jefe.

27 agosto 2014

DJANGO HERMÉTICO

Para los chicos de Canal +, “Django desencadenado” es cine. Lo dice el cartelito, cortesía de la casa, que aparece al pulsar el botón “piloto” en el mando a distancia. Bien. Pero el cartelito no sólo aclara que la película de Tarantino “Django desencadenado” es cine, sino que apostilla que la tremenda historia de crueldad y venganza del esclavo negro Django es una “comedia”. Ay. Una de dos, o la comedia es un género en el que caben desde las películas de los Hermanos Marx a la trilogía de la depresión de Lars Von Trier, o alguien ha metido la pata y ha confundido los cartelitos. Si es lo primero, supongo que tendremos que acostumbrarnos a ver “Juego de tronos” cono una telecomedia de larga duración y a Michael Haneke como un nuevo Jerry Lewis levemente austriaco. Si es lo segundo, entonces se trata de una epidemia.

La semana pasada, en el telediario de La 1, Iliana Viera informaba desde Queralbs, en Girona, acerca de la negativa de Jordi Pujol a hacer nuevas declaraciones sobre sus vergonzosos líos de la siguiente manera: “Aquí, en la casa de Queralbs, donde se refugia Jordi Pujol, el absoluto es hermetismo”. Enorme. Ya sabemos que el hermetismo siempre es absoluto, como los espectáculos son dantescos o las emociones no se pueden expresar con palabras, pero desde ahora el absoluto es hermetismo. Hegel debe estar aplaudiendo desde su tumba berlinesa. Si, como dice Katharine Hepburn interpretando a Leonor de Aquitania en “El león en invierno”, todo es posible en un mundo en el que los carpinteros resucitan, todo es  posible en un mundo televisivo en el que los cartelitos se mezclan convirtiendo a “Django desencadenado” es una comedia y los periodistas se confunden haciendo del absoluto un hermetismo. Me gustaría contribuir a este bonito lío diciendo que Django es un absoluto hermético de la esclavitud y que el absoluto hermético de Jordi Pujol en su casita de Queralbs es una comedia. Le toca.

26 agosto 2014

NO SE SIENTA FRACASADO


¿Es usted un fracasado? ¡Pues claro! Somos muchos los fracasados que, por ejemplo, no conseguimos que algún famoso nos lance el reto del cubo del agua helada porque no somos de su exclusivo círculo de amigos famosos haciendo el gilipollas. Si estarán mal las cosas que ni el mismísimo cubo de agua helada ha podido aceptar el reto del cubo de agua helada y tirarse por encima un cubo de agua helada porque ningún famoso se tiró por encima un cubo de agua helada retándole a tirarse por encima un cubo de agua helada. Pobre, con lo bien que le vendría esto para mejorar su vida social. Pero, coño, una cosa es que seamos unos fracasados y otra muy distinta es que nos sintamos unos fracasados. Y eso sí que no.

Un estudio científico de esos que salen en verano para rellenar asegura que ver la tele después del trabajo hace que uno se sienta un fracasado. Una tontería, vale, pero ¿y si añado que el estudio fue realizado por la Johannes Gutenberg University de Alemania y la VU University de Amsterdam, publicado por la revista Journal of Communication, y recogido por el diario británico The Independent? Aprovecho su boquiabiertez para extrapolar como un campeón: si uno se siente fracasado por ver la tele tras una jornada laboral en la que al menos hizo algo antes de vegetar ante la pantalla, qué no pasará si se dedican las vacaciones a ver la tele. Seguro que hay tal sensación de fracaso que uno luego es incapaz de volver al trabajo con depresión postvacacional. Y eso sí que tampoco.

Así que ahí va el mismo consejo veraniego de todos los años: apague la tele, salga a dar una vuelta, camine, suba y baje, tome el aire, aproveche las vacaciones para ventilar. Sea usted un fracasado, pero de sentirse fracasado nada. Y ya verá cómo, al volver al curro y a la tele, tendrá tal bajón que podrá pasarle por los morros a sus compañeros una hermosa y envidiable depresión posvacacional.

25 agosto 2014

SUPERNATURAL EN PELOTA


La ropa tradicional ha muerto, viva la ropa digital. La confección de vestidos binarios hechos con unos y ceros ha llegado. El futuro ya está aquí. El pixelado tapa nuestras vergüenzas y nos protege de miradas indiscretas. El corta y cose ha muerto, viva el corta y pega. Los diseñadores aprenden matemáticas en base dos para diseñar trajes hechos de datos más finos y ligeros que la seda. Y en las virtuales fiestas de los maniquíes (esos seres humanos a los que, contra Platón y la sensatez, hay quien llama “modelos”), seguiremos sin tocarlos, por favor.

Pero bajo los datos, igual que ocurría hasta ahora bajo las telas, continuamos estando desnudos. Igual que nadie estaba libre de que, en un descuido, una falda, un pliegue o un escote se abrieran; ahora corremos el peligro de que los píxeles no nos cubran adecuadamente y dejen ver más de lo debido. Es lo que ha ocurrido en uno de esos programas de televisión en los que los participantes están desnudos pero en la tele los vemos vestidos con trajes pixelados elaborados en posproducción (en EEUU abundan estos programas. Aquí, unos se emiten doblados, como “Aventuras en pelotas”, en Discovery Channel; otros se han copiado y pronto se estrenarán, como “Adán y Eva” en Cuatro).

El caso es que una chica estadounidense que participaba en “Dating Naked”, un programa de citas en el que los concursantes graban sin ropa textil para poder salir en la tele vestidos con ultramoderna ropa pixelada, ha presentado una demanda a la cadena porque, en un descuido digital, se le vio todo. Dice esta alma de cántaro que ahora su abuela no le habla y su novio no la llama. Es lo que tiene ser una papanatas que se cree que mola estar desnuda (o sea, vestida con el “traje cero”, como dice Gustavo Bueno) para que después te pixelen con una tecnología hipersofisticada porque es algo supernatural que te pone en comunión con la pura esencia original de la naturaleza primigenia de mierda. Hay que ver cuánta tontería anda suelta.

24 agosto 2014

A DEGÜELLO



Estaba claro que solo había que esperar un poco para que ocurriera. Y ha ocurrido. Tras la decapitación del fotoperiodista estadounidense James Foley, era cuestión de tiempo que nos enteráramos de que una cadena de televisión había metido la pata y no las había utilizado adecuadamente. En efecto, todos los informativos de todas las cadenas emitieron imágenes del vídeo del cruel asesinato, pero las editaron para que no se viera el momento en el que el asesino acerca el cuchillo al cuello y empieza a cortar. Pero Telemadrid no tuvo tanto cuidado. En las redes sociales se organizó una buena porque parece que en la presentación de los titulares del día se les fue la mano y no detuvieron el vídeo a tiempo.

Ver las imágenes de la víctima arrodillada y a su asesino hablando cuchillo en mano ya es suficientemente duro. Sirve de sobra para ilustrar la noticia. Y puede tener incluso un sentido periodístico añadido porque desde un primer momento se utilizó el acento y la pronunciación inglesa del homicida encapuchado como pista para identificarle. Pero tener que ver sin previo aviso cómo le acerca el cuchillo al cuello (cuando, además, su familia pidió que no se difundiera) parece algo innecesario.

Por otro lado, mostrar estas imágenes no es nada ilegal, no está prohibido por la ley y puede lograr que aumenten los datos de audiencia, la facturación de la cadena y los beneficios de la empresa que no se ande con tantos remilgos. De hecho, no habría por qué limitar su emisión a los informativos. Los programas de vídeos con imágenes impactantes y sorprendentes tienen su público, y ya no se conforma con resbalones y niños que se caen del columpio. Así las cosas, no sé qué pensarán ustedes, pero me parece claro que la gran pregunta que suscita la emisión de las imágenes del asesinato es esta: ¿cómo puede ser que Telecinco haya dejado pasar de largo una oportunidad así?

23 agosto 2014

TRIBOLOGÍA


Habrán visto que “Antena 3 noticias” se hizo eco del malestar provocado porque la nietísima del generalérrimo hace caja vendiendo al papel couché una exclusiva fotográfica desde el pazo de Meirás. El mismo pazo de Meirás que tan bien rimaba en ese “Miña terra galega” que debía ser himno oficial de nosa terra galega. Bien por Antena 3. El “Telediario”, en cambio, no dijo ni pío. Al menos por ahora. Será que en TVE el mundo de los cotilleos solo es importante si se trata de ponerse empalagoso en “Corazón”, pero no si tiene implicaciones políticas, históricas y afecta a lo que somos y el país que queremos. Ya que no se ocupa de estas menudencias, el “Telediario” al menos debería dar cuenta de cómo van las cosas por otras publicaciones de más enjundia como la revista “Tribología”.

Anteayer, la nadadora Mireia Belmonte ganó la medalla de plata en los 800 libre. Todos los informativos de todas las cadenas acompañaron la noticia del éxito con el revés que supuso el último puesto con el que tuvo que conformarse en los 200 estilos, final que disputó apenas dos minutos después de ganar la plata. Cada cadena explicó a su manera este revés: cansancio, fatiga, esfuerzo sobrehumano, agotamiento, extenuación, sueño imposible. Las mismas palabras que hace días acompañaban las imágenes de los inmigrantes que aguantaban hasta desfallecer subidos en la valla de Melilla antes de caer derrotados y ser devueltos a Marruecos sin miramientos, sin medallas, sin compasión. TVE fue la más exacta. El “Telediario” escogió la palabra “desgaste”.


La revista “Tribología” publica estudios sobre el desgaste de los materiales. Pero, como los engranajes y los rodamientos, las nadadoras también se desgastan. Y los sueños de quienes van más allá de lo imaginable e intentan batir el récord mundial de divisar la tierra prometida desde lo alto de una valla. Y las palabras, que sometidas a un uso intenso, se agrietan y rompen. Cansancio, fatiga, esfuerzo sobrehumano, agotamiento, extenuación, sueño imposible.

22 agosto 2014

HOMBRES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS


Puedo asegurarles que “La mañana de verano” es la misma birria de magacín que “La mañana de La 1”, pero de verano. Así mismo, puedo decirles que la sustituta Inés Ballester es la misma chapa de presentadora que Mariló Montero, pero en sustituta. De lo que no puedo contarles nada es de la nueva tertulia “Amigas y conocidas” que Ballester preside en “La mañana de verano”. Me pasa algo parecido a lo que le ocurría a la portera testiga de Jehová interpretada por Chus Lampreave en “Mujeres al borde de un ataque de nervios”. “Ya me gustaría a mí mentir, pero eso es lo malo de las testigas: que no podemos”, decía ella con pesar. Pues ya me gustaría a mí comprobar si “Amigas y conocidas” es la misma birria que “La mañana de verano” y “La mañana de La 1”, pero eso es lo malo de los varones: que no podemos.

En “Amigas y conocidas” se reúnen seis mujeres de distinta edad, procedencia, opinión, cualificación, trayectoria, profesión y trayectoria vital. Cada una es de su padre y de su madre, pero todas comparten algo que las iguala y las capacita para estar reunidas en esa tertulia: todas son mujeres. Yo, como un solo hombre, puedo ponerme a ver “La mañana de verano”: compruebo que es una birria como “La mañana de La 1”, y luego se lo cuento. Bueno soy yo. Pero cuando empieza la tertulia, aparto la mirada, me pongo colorado y marcho murmurando una disculpa. Como me pasó cuando abrí la puerta de los servicios de un bar y vi dos chicas que serían muy distintas, pero que como mujeres amigas y conocidas que eran, habían ido a mear juntas.

Así que no puedo decirles nada de esta tertulia: no soy ni amiga, ni conocida, ni mujer. Cuando empieza, tengo la abrumadora sensación de estar de más, de sobrar, de ser un extraño que allí no pinta nada. A ver, podría caer muy bajo y mirar por una rendija, pero ¿y si los gilipollas que crearon esta sección piensan que tanto para hablar como para oír y entender lo que allí se dice hace falta ser mujer?

21 agosto 2014

EL RETO DEL AGUA HELADA


Gracias, telespectadores. Gracias a todos. Gracias por vuestro apoyo desinteresado a la lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Sin vuestra colaboración, la actual campaña del cubo de agua helada no habría sido posible: no habría tenido el seguimiento de todos los famosos que se están sumando a ella, no se habría difundido como lo está haciendo por todo el mundo, no habría tenido la repercusión mediática que está obteniendo en todas las cadenas, y, sobre todo, no habría recaudado tanto dinero para luchar contra esta terrible enfermedad.

Todos vosotros habéis aceptado, generosos y desinteresados, el reto: ver cómo un montón de famosos se tira por encima un cubo de agua helada. Ver a tantos tíos y tías, uno detrás de otro, tirarse agua todo el rato es un coñazo, para qué nos vamos a engañar; pero había que hacerlo y habéis cumplido como unos campeones. Sin espectadores como vosotros viendo la tontería, solo cuatro gatos se habrían sumado a la iniciativa contra la ELA. En su casa y sin cámaras, se tirarían el agua helada, harían un donativo, avisarían a otros tres para que hicieran lo mismo, y la cosa moriría a los dos días. Es vuestra mirada, vuestra atención, la que ha logrado que eso no ocurriera, la que ha conseguido que esta campaña haya sido un éxito. Parece que son muchas las personas dispuestas a hacer donativos con tal de que otras las vean enfrentarse a retos tontorrones con una pose guay. Vosotros habéis aceptado el ingrato papel de espectadores altruistas, por lo que merecéis este reconocimiento.

Solo me queda pediros que aguantéis un poco más para que la iniciativa se mantenga y, así, la recaudación crezca. Si vuestros amigos empiezan a imitar a los famosos, ya sabéis: a mirar sus vídeos, que de eso se trata. Y si, tras la inmensa labor recaudatoria que habéis desarrollado, además queréis dar vuestro propio donativo, os recuerdo que podéis hacerlo sin falta de enviar ningún vídeo chorras a nadie.

20 agosto 2014

"PUJOL"

Una de las frases más repetidas del verano asegura que si el escándalo Pujol hubiera ocurrido en los Estados Unidos de Norteamérica el ex-president ya estaría encarcelado -existen otras versiones que señalan que Artur Mas ya habría dimitido, que Convergència i Unió ya se habría disuelto o que un tsunami gigante ya hubiera hundido todo el territorio catalán en el proceloso Mediterráneo; lo fundamental es que la frase lleve en algún lado el adverbio “ya”-. No lo sé. De lo que no tengo ninguna duda es de que si el escandalo Pujol hubiera ocurrido en los Estados Unidos el ex-president ya -¿ven?- sería el protagonista de una serie de televisión extraordinariamente buena realizada por la HBO, Netflix o Showtime. Una miniserie. Cinco episodios, como mucho. Seis. Pero cubriendo los últimos treinta y cinco años de la historia de España. Del “tranquilo, Jordi, tranquilo” al “¿pero de qué herencia hablas, Jordi?”.

Danny DeVito espectacular en su recreación del político catalán. Meryl Streep como Marta Ferrusola -no tanto por su parecido con la esposa del mandatario, como por la certeza indiscutible de que Streep es la actriz idónea para encarnar cualquier papel femenino en este planeta y una parte no despreciable de los masculinos-. Artur Mas, Andy García. Morgan Freeman -esto no es negociable, hay que meter a Morgan Freeman como sea- haciendo de... Tarradellas, o de Felipe González, o de Pilar Rahola. El cartel, Danny DeVito hablando a la multitud congregada en la Plaza de Sant Jaume subido a unos cuantos maletines para poder alcanzar la altura del balcón. El eslogan, “Mintió durante 30 años a su pueblo. Tal como le había pedido su pueblo”.

“Pujol”. Si la vida te da limones, haz limonada. Y si la vida te da biografías públicas tan monstruosamente brutales como la que acaba de cuajar Jordi Pujol con su confesión, haz series de televisión. Pero esto es España; podemos despedirnos de la serie que los estadounidenses hubieran disfrutado si la familia Pujol Ferrusola fuera de Tejas. Antes un tsunami gigante hundiría todo el territorio catalán en el proceloso Mediterráneo.

19 agosto 2014

LA BOTELLA DE AGUA Y EL AMOR


Se coló una botella de agua moderna en la fotografía oficial de promoción de la quinta temporada de “Downton Abbey”. Entre jarrones antiguos, al lado de un marco dorado y encima de una chimenea de mármol aparece uno de los objetos más representativos de la era del plástico: la botellita de treinta y tres centilitros, transparente, rodeada por su etiqueta a media altura y coronada por su taponcito azul. Lord Gratham y su hija Edith posan exhibiendo la dignidad de su condición social, pero a su derecha se cuela el siglo XXI de forma insolente. Esa botella lo cambia todo. Evidentemente la productora ITV ha retirado la foto de la campaña promocional de la nueva temporada. Evidentemente no ha servido para nada y esa foto con esa botella ha sido uno de los trending topics más difundidos por todo el planeta en los últimos días.

A la gente le hacen gracia los anacronismos siempre que sean de objetos. No pasa nada si los anacronismos tienen que ver con emociones, con actitudes o con formas de ser. Sybill Gratham, la hija pequeña de la dinastía, puede mostrar comportamientos inimaginables en un miembro de la nobleza de hace cien años sin que las redes comenten entre risas que en medio del guión de la T3 se ha colado una actitud que sólo comenzó a partir de la aparición de la sociedad opulenta basada en los medios de comunicación posterior a los años 50. Sarah O’Brien puede estar perfectamente dibujada en el argumento y sus líneas de diálogo, y si de pronto aparece un detalle de maldad demasiado sofisticado como para haber ocurrido en un mundo que aún no había perdido la inocencia del todo la productora ITV no retira la escena y pide disculpas por el gazapo.

Conocemos el carácter efímero de los objetos que nos rodean, mientras que creemos perpetuas las pasiones en las que ardemos. Pero todo es social, tanto la botella de agua como el amor romántico. Vivimos en el tiempo y la cultura. Pensamos que dentro del disfraz hay algo verdadero, cuando dentro del disfraz sólo hay otro, y dentro de éste, otro y otro y otro.

18 agosto 2014

LA PIZZA ME GUSTA SIN PIÑA

Apoyo a AXN en su política de saturación masiva de series. A cascoporro. Eso de que una cadena televisiva de series de acción cuente con doce o quince series en su fondo de armario para ir combinándolas y creando una programación variada es cosa del pasado arcaico. A saco. Atiendan a estos datos (rigurosamente ciertos, lo juro): el lunes de la semana pasada AXN emitió trece capítulos de “CSI: Nueva York”. Trece. Más de media temporada anual en un día. El martes emitió otros trece, esta vez de la serie “Mentes criminales”. Toma. ¿Hay alguien a los que les gustan los casos de “Castle”? ¿Parecen un exceso los tres o cuatro episodios que ofrece Cuatro en la media tarde? Pues AXN programó ¡catorce! capítulos de “Castle” el miércoles de la semana pasada. El jueves es el día de “Navy”: ¡diecisiete episodios! (recuérdese que no son sitcoms de veintidós minutos de duración, sino procedimentales de acción de cuarenta y cuatro). “Perception” se pudo ver otras trece veces el viernes. Capítulos diferentes, quiero entender.

Pues me parece bien. No bromeo. ¿Alguien ha visto alguna vez a un apasionado de las series de televisión llegar pálido y ojeroso a un bar y comentar a su grupo de amigos frikis “jo, tíos, llevo catorce horas viendo episodios variados de ‘El mentalista’, ‘Bones’, ‘Elementary’ y ‘The good wife’”? Jamás. Los verdaderos connaisseurs de las series contestan al teléfono tras veinte o veinticinco tonos y, con una voz de ultratumba, mascullan: “¿Quién eres? Llevo dieciocho capítulos seguidos de ‘The killing’ y me siento un poco aturdido. Traedme pizza”. Exposición masiva. Atracones. Sobredosis. No pierdo el culo por “CSI: Nueva York”, ni por “Mentes criminales”, ni por “Castle”, ni por “Navy, investigación criminal”. Nunca en mi vida he visto “Perception”. Pero el día que AXN haga un hueco en su programación para una emisión masiva de “Homeland”, “True detective” o “The walking dead” habrá ganado un nuevo espectador fiel y harán falta veinte o veinticinco tonos para que conteste el teléfono. La pizza me gusta sin piña. Ni peperoni. O como se escriba.

17 agosto 2014

MÁS FRANCISCANOS QUE FRANCISCO


Sí, en efecto, ésta es otra columna más en contra de la presencia de la religión católica en nuestra televisión pública. No se me enfaden. Ya sé que es un tema al que le doy muchas vueltas, pero es que acabo de darme cuenta de que los domingos por la mañana -no los martes en la sobremesa, ni los jueves al anochecer; los domingos por la mañana: el momento más católico de la semana- hay más programación religiosa cristiana en RadioTelevisión Española que en la mismísima 13TV. Si no lo creen y están leyendo esta columna a primera hora de la mañana de hoy domingo, podrán comprobarlo por ustedes mismos: corran ante la pantalla de su televisor y vayan anotando el número de programas religiosos y el tiempo que ocupan tanto en la televisión pública de un Estado aconfesional moderno como en la cadena televisiva oficial de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica de ese mismo país. No se preocupen. Háganlo ahora antes de seguir leyendo la columna. El siguiente párrafo no se va a mover de aquí abajo en todo el día.

¿Ya? Sorprendente, ¿no? ¿Se imaginan que en los colegios públicos se diera más importancia a la religión que en los colegios religiosos? O que en los hospitales públicos hubiera más crucifijos que en los hospitales religiosos, o que se celebrasen más ceremonias religiosas en el Ministerior del Interior que en las catedrales... ¿No chirría un poquito? ¿Y si hubiera más programas de cocina en TVE que en Canal Cocina o más programas de viajes que en Canal Viajar? Cuando se incluyó TeleDeporte en la TDT, La 2 prescindió de sus retransmisiones deportivas de los domingos alegando que ya existía un canal completamente dedicada a ello. La concesión de una cadena a un grupo ideológico-religioso, ¿no es ya un privilegio suficiente como para que el Estado se libere de la necesidad de atender en su propia televisión a las nece(si)dades espiritistas de los creyentes en esos dioses? ¿O es que, una vez más -y ya van miles- la Iglesia Católica se vuelve a apañar para que el Estado español sea más papista que el Papa?

16 agosto 2014

EL BOSÓN DE HOMER



Se ha anunciado en la última Comic-Con, celebrada en San Diego hace escasas semanas, que en septiembre todos los aficionados a las series de televisión asistirán al acontecimiento planetario del milenio, al emitirse por la cadena FOX un cross-over entre “Los Simpsons” y “Padre de familia” en el que los Griffin llega hasta el pueblo de Springfield y sufren todo tipo de encuentros y fricciones con los Simpson. Desde el primer momento la noticia fue recibida con júbilo y alborozo por parte de los seguidores de ambas ficciones, especialmente a partir del momento en el que se supo que este capítulo histórico de la serie de dibujos animados más famosa de todos los tiempos es en verdad un experimento de física televisiva subatómica que podrá resolver cuestiones conceptuales de televisión cuántica que vienen discutiéndose desde hace décadas.

El modelo es el Gran Colisionador de Hadrones ubicado en Suiza, que busca encontrar los componentes últimos de la materia acelerando partículas subatómicas a velocidades cercanas a la de la luz y haciéndolas chocar para poder registrar qué clase de subpartículas se obtienen. De la misma manera, el catedrático en Física Televisiva Richard Feynman lleva varios años intentando convencer a la FOX para que junte a sus dos personajes más atómicos, los acelere y los haga chocar en un capítulo de televisión, a sabiendas de que el estudio de tal colisión dará lugar a información valiosísima acerca de la composición más elemental de los personajes televisivos.

Y finalmente la FOX ha accedido. Tal como se ve en el trailer que se exhibió en la Comic-Con, el choque entre Homer Simpson y Peter Griffin será de una intensidad inusitada y provocará la liberación de cantidades de energía difícilmente manejables. Ya hay quien ha advertido de la posibilidad de formación de un agujero negro en el preciso instante en el que ambas barrigas entren en contacto, aunque Feynman ha descartado tal eventualidad. Él sabe que está en juego algo mucho más importante que un agujero negro. Se trata de aislar la partícula del Dios de las Televisiones. Se trata de capturar el bosón de Homer.

15 agosto 2014

JOHN CLEESE BOSTEZA

Lo que le da sueño a John Cleese me lo quita a mí. John Cleese charla acerca de las trayectorias que siguieron él y los demás miembros de Monty Python durante las últimas décadas. Elogia las películas de Terry Gilliam y los libros que escribió Terry Jones. Cuando llega a Michael Palin alaba sus documentales televisivos sobre viajes, pero lo hace bostezando aparatosamente. Eric Idle hace lo mismo cuando se refiere a las series que Palin hizo siguiendo a Hemingway, o visitando el Himalaya o recorriendo Brasil: dice que son muy interesantes, pero al decirlo intenta reprimir un bostezo que finalmente le vence. Es una broma interna de los Monty Python; todos hablan bien de lo que hacen los demás, pero cuando nombran las series de Michael Palin fingen no poder evitar bostezar. A su lado Palin -“desde la aparición de Sarah Palin, Michael ya no es el único Palin que nos hace reír”, también John Cleese dixit- no deja de reír divertido.

Y a mí me pasa exactamente lo contrario. La 2 nos está ofreciendo estos días “Sahara”, una serie documental del python que aseguraba que el loro que le había vendido a John no estaba muerto sino que añoraba sus fiordos natales. La emite en la sobremesa veraniega, una hora y una estación muy proclive a los bostezos de Cleese e Idle. Y a mí, sin embargo, me basta con ver aparecer el logotipo de la BBC y las primeras imágenes de Michael Palin en un haman de Marruecos o hablando con el imán de la mezquita construida con barro en Tombuctú para que cualquier efecto somnífero del vino o de la paella desaparezcan. No puedo estar más despierto. No puedo estar más alerta. No puedo contagiarme más del brutal sentido que tiene el recorrido que Palin realizó durante noventa y nueve exactos días.

Así que mientras Cleese se adormila yo me espabilo. No importa. Estamos de acuerdo en cosas más importantes que el interés de los viajes del queridísimo Michael -y aunque no fuera así, no voy a pagar las libras que cuesta mantener una discusión de cinco minutos con John Cleese-.

14 agosto 2014

OH, CAPITANA, MI CAPITANA

Sinceramente, no sé con cuál de las dos escenas quedarme. Aunque por diferentes motivos, ambas me conmueven. En la primera, Robin Williams se sienta en el regazo de Humphrey Bogart y le besa apasionadamente; después se levanta y, según está saliendo de la habitación, le recuerda que si el marinero quiere volver a verle sólo tiene que silbar -es fácil, se juntan los labios y se sopla-. En la segunda escena, la profesora Lauren Bacall abandona un aula de un colegio privado británico tras haber sido despedida por la dirección del centro, que no aprueba sus métodos didácticos; los alumnos, profundamente afectados por la marcha de su docente más querida, se rebelan simbólicamente poniéndose en pie encima de sus pupitres y recitando un verso de gran complicidad -oh, capitana, mi capitana-. He visto tantas veces estos días las dos secuencias en todos los informativos de todas las cadenas que ya me las sé de memoria.

La forma en como han sido recogidas en los telediarios las muertes de Robin Williams y de Lauren Bacall reflejan hasta qué punto el cine ha producido la mitología más potente de la historia de la humanidad, superando a las mitologías clásicas en su capacidad de describir y prescribir la estructura y los componentes básicos de la vida personal y en sociedad gracias a la potencia del lenguaje audiovisual. Y, como en la mitología griega, los mitos cinematográficos, aunque separados, terminan formando un todo. Aunque cada película tiene un comienzo y un final, la densidad y la coherencia de historias y de mensajes ha terminado fundiéndolo todo en una cosmogonía total en cuyas diferentes ramas se encuentran todos sus personajes.

Seguro que si investigamos descubriremos que la Slim Browning de “Tener o no tener” es la tía segunda o la hermana del casero del profesor Keating de “El club de los poetas muertos”. Toda la mitología hollywoodiense, compacta y unificada tras cien años de cine, acaba de perder a dos de sus más brillantes aedos.

13 agosto 2014

CHAPLIN, BERNINI Y SIMON

A “Luces de la ciudad” de Charles Chaplin le ocurre lo mismo que a “Dafne y Apolo” de Bernini o que a “Graceland” de Paul Simon. Uno puede exponerse a la experiencia directa de escuchar el disco del neoyorquino y disfrutar como un animal freudiano sin necesidad de conocer las tripas de su propuesta musical; o puede acercarse a la grabación entendiendo el experimento que supone, al unir ritmos sudafricanos con estilos del gran cancionero popular norteamericano, recorriendo un Mississippi transfigurado que pasa por Memphis y desemboca en Ciudad del Cabo. También uno puede estudiar el mito de Apolo y Dafne, conocer la historia del dios enamorado de la ninfa que prefiere convertirse en árbol antes de ser capturada y haber leído sobre el pulso entre la castidad y la lujuria que esculpe Bernini como forma de disfrutar de esta obra; o puede cerrar los ojos completamente ignorante, permitir ser guiado por alguien sabio hasta la sala de la romana galería Borghese donde se expone, abrirlos y dejarse arrollar, perder el aliento por la sacudida de belleza que propina la estatua menos inmóvil de la historia.

Es lo que tienen las grandísimas obras de arte. Nadie sabe hasta qué punto Chaplin era consciente de que con “Luces de la ciudad” estaba filmando el primer gran análisis cinematográfico de la vida en la ciudad moderna, ese nuevo escenario que altera para siempre el psiquismo del hombre, y que está compuesto de anonimato y falta de identidad, de azar y de soledad. El vagabundo, la florista ciega y el millonario borracho ven sin ser vistos, son vistos sin ver, se encuentran y desencuentran en cruces casuales que cambian sus vidas, y están los tres terriblemente solos. Pero no es necesario conocer nada de eso para caer fascinado por una película que desborda belleza en cada plano y que tiene sin duda el final más conmovedor de la historia del cine.

“Luces de la ciudad” se está emitiendo estas semanas en TCM. Sea por su lúcida disección de los tiempos modernos o por su lirismo químicamente puro, es una obra maestra de inexcusable visión.

12 agosto 2014

RECORDAD LO QUE DIJO LA ALCALDESA

Estoy a favor de las parejas interraciales, de las parejas de diferente edad, de las parejas de diferente religión, nacionalidad o ideología política. Por estar, incluso estoy a favor de las parejas de diferente sexo. Pero todo tiene que tener sus límites, porque si no esto se convierte en un putiferio en el que se confunde libertad con libertinaje. Alguien tiene que decirlo en voz alta y clara: son intolerables las parejas amorosas de diferentes géneros televisivos, o, dicho de otro modo, María Teresa Campos y Bigote Arrocet, lo vuestro tiene que acabar.

Lo siento mucho. No es nada personal; es un asunto estrictamente ontológico. Los humoristas con los humoristas. La gente del corazón con la gente del corazón. Mira a Íker Casillas y a Sara Carbonero: deporte y deporte - bien. Mira a Ana Pastor y a Antonio García Ferreras: informativos e informativos - como tiene que ser. Mira a Eduardo Inda y a Pablo Iglesias -bueno, éstos no son pareja del todo, pero trabajan el mismo ramo televisivo y cada vez se miran con ojos más tontorrones-. La noticia del romance entre Campos y Arrocet desasosiega al más pintado, marca el fin del mundo as we know it, hace que cada día sea un sinvivir por la posibilidad de ver en las revistas unas imágenes de un piquito entre Josep Pedrerol y Belén Esteban a la salida de un restaurante o de un morreazo entre Jesús Vázquez y Hermann Terstch (creo que he escrito bien el apellido, tampoco es un tema que me importe mucho; ah, y perdona, Jesús, por el mal gusto del ejemplo, pero es la pareja más surrealista que se me ha ocurrido) en la cubierta de un yate.

Se le acabará escapando a Campos un “piticlín, piticlín” en medio de “Qué tiempo tan feliz”. Veremos a Arrocet en alguna lista nostálgica de las “chicas Hermida”. En “Sálvame” no sabrán si despellejaros o respetaros, ya que uno de los miembros está protegido por la cadena y el otro no. España no está preparada para estas moderneces. Tú, María Teresa, eres pera; y tú, Bigote, eres manzana. Recordad lo que dijo la alcaldesa.

11 agosto 2014

AL MENOS, QUE LE RASPE


Estimado director del periódico en el que se publican estas críticas de televisión: sé que la petición que voy a hacerle hoy es anómala y desconcertante, pero confío en poder convencerle de su idoneidad en las líneas que siguen. Lo que le pido -fíjese qué extravagancia- es que el papel en el que se imprima y se distribuya la columna de hoy sea especialmente grueso, tosco, áspero. Lo ideal es que fuera papel de lija, aunque sé que eso ya es muchísimo pedir. El motivo de este extraño ruego, inédito en la prensa española, es que voy a referirme a continuación a “Sábado Sensacional”, la gala con Ana Obregón, Mar Saura, Kiko Rivera, Isabel Pantoja et cetera que TVE nos asestó a todos los televidentes el pasado sábado 9. Resumiré en frases cortas mi valoración del evento: el guión fue ramplón, extremadamente vulgar y rancio; la selección de artistas no podía ser más caricaturesca; la infografía parecía hecha con un programa de ordenador guardado en disquettes floppy y ejecutado desde el sistema operativo MS-DOS; la labor de presentación de Obregón, Saura y los otros dos garçons provocaba la extraña sinestesia de sentir que estabas saboreando cucharadas de caspa; la onda geológica del dúo Rivera-Pantoja se pudo detectar hasta en sismógrafos ubicados en los montes Urales.

Y sé que el autor de semejante basura, José Luis Moreno, habrá leído los satisfactorios datos de audiencia de este programa, habrá estallado en una sonora carcajada, y, a continuación, ordenará a algún secretario que le reúna todas las críticas de prensa -en las que unánimemente se señala que “Sábado Sensacional” fue lo peor que se ha visto en la televisión pública desde que La 2 se llamaba “el UHF”- para usarlas como papel higiénico a lo largo de la próxima semana. Y hará bien. Pero de ahí mi extravagante petición de que el papel en el que se imprima esta columna sea grueso y áspero. Ya que Moreno y todo el equipo de su bodrio se van a limpiar el culo con esta crítica, al menos que les raspe bien y les irrite el ojete.

10 agosto 2014

VERANO AZUL ZOMBI (a.k.a. THE WALKING CHANQUETE)


Pancho atraviesa la playa corriendo. “¡Chanquete ha muerto! ¡Chanquete ha muerto!”. En los últimos años ha recorrido tantas veces la playa dando la misma noticia que la pandilla no se apena tanto como en las primeras emisiones. Tal vez por eso todos bajan la guardia y no prestan la debida atención a Tito cuando, como siempre, dice a Julia: “¿Pero ha muerto del todo?”. Imperceptiblemente, Chanquete comienza a moverse.

“Verano azul” es una serie antigua, de cuando no había más televisión que TVE. No está preparada para enfrentarse a la potente tecnología de la TDT. “The Walking dead” contamina Nerja. Comienza la caza. El primero en caer es Quique. Se enfada porque, para una puñetera vez que es el protagonista de algo, tiene que ser porque le muerda un muerto de mierda y lo transforme en zombi. Hala, otro capítulo sin un diálogo que llevarse a la boca. Así no va a ligar en la puta vida.

Uno a uno, los integrantes de la pandilla van cayendo. Pasa como siempre pasan estas cosas. Todos se reúnen en La Dorada a recordar al viejo pescador. Desi sale un momento a no sé qué y no vuelve. Julia extraña su falta. Sale a buscarla y tampoco vuelve. Se oyen ruidos raros provenientes del exterior. Algo ocurre. Una vez más, Javi y Pancho compiten por Bea. Deciden ir juntos a rescatarla. A Desi que le den. Se oyen carreras, golpes, gritos. Y el silencio. No se ve nada porque el presupuesto de “Verano azul” no es el de “The walking dead” ni va para allá. Los supervivientes aguantan encerrados dos días en el viejo barco varado hasta que Piraña sale a buscar comida. Vuelve convertido en zombi con unas ganas terribles de morder. Para eso no hace falta tanto presupuesto. No hay escapatoria. Atrapados, Julia y Tito deciden enfrentarse al peligro como sólo ellos saben. Cogen la guitarra y salen cantando: “¡Del barco de Chanquete…! ¡No nos moverán!”. Antes de llegar al estribillo son despedazados.

09 agosto 2014

PERRO MUERDE A HOMBRE

Los perros muerden. Tanto repetir que la noticia no es que un perro muerda a un hombre, sino que un hombre muerde a un perro, que acabamos creyendo que son los hombres, y no los perros, los que muerden. Pues no. Muerden los perros. Y tenemos confirmación televisiva de este acontecimiento gracias al televisivo César Millán, el encantador de perros encantadores del programa “El encantador de perros”.

¿Es usted una de esas personas que, como se considera “amante de la naturaleza”, lleva por la calle un perro que ladra como un perro cuando se cruza con un transeúnte, gruñe y corre hacia él en actitud amenazadora hasta que se le acaba esa correa extensible que parece que no se va a acabar nunca? ¿Y se extraña usted de que el ciudadano acosado se asuste, retroceda o se queje, y entonces le explica condescendiente que no pasa nada, que no es para tanto, que el perro no muerde, que solo quiere jugar? Bien, pues, por favor, en lo sucesivo tenga en cuenta dos datos. Uno: hace varias semanas un perro mordió a Millán mientras grababa uno de sus programas. Y dos: hace unos días uno de los perros con los que paseaba Millán por la calle mordió a un vecino. De lo que debería extraer una conclusión: los perros muerden, es lo que tiene ser perro.

Quienes vimos alguna vez en la tele “El encantador de perros” sabemos que hay perros muy mal enseñados y, por tanto, peligrosos; pero resulta que incluso los encantadores perros del encantador de perros muerden. Que lo sepan también los dueños de perros que “solo quieren jugar” y “no muerden”. No queremos un consejo condescendiente después de llevar un susto, queremos no llevar sustos. Queremos que, cuando vamos por la calle, la tranquilidad vaya más allá de ese dulce momento en que pisamos una cagada perruna y nos alegramos porque eso quiere decir que ese juguetón perro que ladra, gruñe y te persigue hasta que se le acaba la correa, ya marchó.

08 agosto 2014

DOS HOMBRES Y MEDIO EN EL OESTE

Me gusta el terapeuta Charlie Goodson interpretado por Charlie Sheen que protagoniza “Terapia con Charlie”, pero echo mucho de menos al gran Charlie Harper de “Dos hombres y medio”, interpretado también por Charlie Sheen. En realidad, no sé si era Charlie Sheen quien interpretaba a Charlie Harper o era Charlie Harper quien interpretaba a Charlie Sheen, pero el espacio en el que no está no ha podido ser llenado por Walden (Asthon Kutcher). Eso sí, que levante la mano quien no se haya divertido con la undécima temporada de “Dos hombres y medio”, a pesar de la ausencia de Charlie, la deserción de Jake y la aparición de nuevos personajes, como la hija de Charlie, que no aportan gran cosa. Pero no basta con hacernos reír.

Cuando en la película “Los siete magníficos” Steve McQueen le pregunta a Yul Brynner a dónde se dirige, el líder de los siete pistoleros contesta: “Hacia el sur, más o menos”. La clave de la respuesta no está en la palabra “sur”, sino en el “más o menos”. Creo que el fallo de la undécima temporada de “Dos hombres y medio” no es que no esté claro si la serie ha tomado el camino de un norte sin Charlie o de un sur con nuevos personajes, sino en que sus creadores han embarcado a sus seguidores en un viaje hacia el norte o hacia el sur… más o menos. Un pistolero profesional del viejo Oeste se puede permitir decir las cosas que dice Yul Brynner en “Los siete magníficos” o Gary Cooper en “El forastero”, cuando reconoce ante Walter Brennan que no se dirige a ningún sitio en particular porque todos los sitios son buenos para pasar de largo. Pero una serie televisiva no es un western. No se puede llenar una temporada de “Dos hombres y medio” (ni, ya puestos, de “Bones”) con capítulos que se dirigen más o menos hacia el norte o hacia el sur, ni los guionistas pueden tratar a sus personajes como si no se dirigieran a ningún lugar porque cualquier chiste es bueno para hacer reír y pasar de largo.

La última temporada de “Dos hombres y medio” nos hará reír, como siempre, pero sería bueno que cuando alguien nos pregunte si nos gustó podamos decir que sí o no, pero nunca que sí o no… más o menos.

07 agosto 2014

VIVA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Tengo mucha confianza en mi book. Sólo quiero perseguir mi sueño. Tengo la barbilla demasiado grande. Me decepciona muchísimo no haber conseguido el puesto de modelo recepcionista en la tienda. Soy cazatalentos de una agencia de Nueva York, ¿te interesaría trabajar como modelo? Hay que creer en lo que se hace, sólo así se puede llegar a lo más alto. La gente guapa tiene mejor calidad de vida, a diferencia de la gente corriente. Charlize Theron gana tanto en un solo día de trabajo como modelo como con una película que le ocupa unos seis meses de su vida. Pertenecí veinte años a una secta dirigida por un hombre que afirmaba proceder de la estrella Taurus. Quiero ser modelo porque hay muchas chicas guapas, y me gustan. El 25% de las jóvenes estadounidenses preferiría ganar “America´s Next Top Model” al premio Nobel de la Paz. Mis clientes no preguntan cuánto pesa una modelo, sino qué talla tiene. Yo era vegetariana anoréxica. Durante dos meses sólo comí zanahorias. El 23% de las jóvenes estadounidenses preferirían perder la capacidad de leer antes que su figura. En la próxima comida familiar, fijaos en lo que comen vuestros hijos si son modelos. Los diseñadores hacen la ropa, y son ellos los que fijan los parámetros. Es hora de arreglarme la cara, porque así no es nada atractiva. En algunos desfiles de moda, nos pagan con la mercancía. La moda es mejor que ir a la universidad. El rechazo no es divertido en ninguna profesión, pero en esta es más duro que en las demás. Conseguí que pagaran 5.000 dólares a una amiga por cenar con un tipo, me llevé un pequeño porcentaje y le dije a mis amigos que si conocían a alguien que necesitara compañía me lo dijera: por una módica cantidad podrían estar con alguien como yo. En el fondo soy una chica rebelde que quiere trabajar, y si creen que debería raparme la cabeza lo haré. Después de los 22 o 23 años, las mujeres empiezan a cansarse de esta industria y empiezan a mostrar su alma. La belleza está en el interior. Me ofrecían trabajo sólo por mi aspecto, fue una de las mejores épocas de mi vida.

Gracias a “Chasing Beauty (El lado oscuro de la belleza)” (Canal+) por dejar hablar a modelos, aspirantes a modelos, exmodelos, representantes de modelos, estilistas, maquilladores y directoras de revistas de moda. Viva la libertad de expresión.

06 agosto 2014

BECKHAM EN BECKHAM


Harrison Ford deja claro a Anne Heche en “Seis días y siete noches” que la isla en la que ella y su pareja van a pasar unos días de vacaciones es demasiado pequeña como para encontrar nada, y mucho menos el amor. Si no traes el amor puesto de casa, viene a decir el aviador interpretado por Ford, no lo encontrarás en una isla tropical. Y quien dice una isla, dice el Amazonas. Supongo que David Beckham no ha visto “Seis días y siete noches”, así que no sabe que uno no puede encontrarse a sí mismo ni en una isla tropical ni en una selva si no trae ese conocimiento puesto de casa. Por eso “David Beckham en Brasil” (Odisea) fracasa como aventura interior y, por supuesto, como aventura a secas.

Beckham y sus amigos buscan el contacto con la naturaleza y el peligro controlado de una expedición en el Amazonas, pero el futbolista termina cayendo en los topicazos más malolientes del nauseabundo género de famoso-metido-en-una aventura-guay: “Cómo me gustaría comerme un filete con patatas”, “echo de menos una buena ducha”, “echo de menos a mi familia”, “quería tener esta experiencia”, “estoy celoso de la vida sencilla, comer pollo con las manos”, “es genial despertarse en medio de la jungla”… Cuando Beckham mira a la cámara y reflexiona sobre sí mismo, nos revela que “David Beckham en Brasil” es en realidad un documental sobre Beckham rodado en unos decorados exóticos. Es decir, “David Beckham en Brasil” debería haberse titulado “David Beckham en David Beckham” y emitirse en MTV España después de “Alaska y Mario”.

Si Beckham quiere reflexionar sobre algo importante, debería hacerlo sobre la carta que su hijo Romeo le escribió como despedida: “Querido papá, espero que no te coma un hipopótamo”. En Brasil no hay hipopótamos, Romeo. Papá Beckham debería tener cuidado con los jaguares o las serpientes y, sobre todo, con la educación de su hijo Romeo. Porque, a pesar de la visita de Beckham a los yanomani, es probable que Romeo aprenda en casa que, como decía Groucho Marx, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión y una pequeña fortuna.

05 agosto 2014

ÁNGELUS DESANGELADO

Al “Angelus” de 13tv le falta ángel. Todos los días a las doce de la mañana el mismo programa -programa breve, es cierto, pero programa al fin, tal como se recoge en la programación oficial de la cadena-. Los mismos rótulos, las mismas imágenes de fondo, las mismas voces inexpresivas. La misma letanía sin advertir de ello con un rótulo en una esquina en el que se leyera “reemisión”. Sólo los domingos -y supongo que por aquello de trabajar para una cadena en la que tu jefazo supremo ha puesto nombre a uno de los días de la semana- los programadores episcopales introducen una pequeña variación y emiten el rezo desde el Vaticano a cargo del gran papa Francisco. Es cierto que a las religiones en general les gusta mucho el puntito éste de hacer todos los días las mismas cosas a la misma hora. Ritos, ritos, ritos, ¿qué sería de la vida en general y de las religiones en particular sin las ceremonias de seguridad y confirmación que son los ritos? Pero aun así los espectadores españoles sentimos que ha llegado el momento de aggiornare la emisión del ángelus.

“El Ángel del Señor anunció a María y concibió por obra del Espíritu Santo”. Colocar de fondo cada día paisajes enviados por la audiencia, estampitas motivacionales, anunciaciones famosas de Fran Angelico o de Murillo. “He aquí la esclava del Señor”. Mensajes SMS enviados por los espectadores en la parte de abajo de la pantalla, un hashtag en la esquina superior izquierda al que los seguidores más acérrimos del espacio puedan enviar sus tweets, página abierta en facebook con los podcast de cada emisión. “Y el verbo de Dios se hizo carne”. Unos presentadores molones, una mesa de debate para comentar las incidencias de cada rezo, conexiones con diferentes playas de España en donde se esté rezando el ángelus. Lo que sea con tal de colocar “Ángelus” en la vanguardia de los formatos televisivos contemporáneos. Lo que  sea con tal de acabar con el ángelus desangelado que nos ofrece la iglesia católica a través de su televisión.

04 agosto 2014

LA SEXTA PELOTA


Hace falta sobreimpresionar marcadores a lo largo de los debates de “La Sexta Noche”. Igual que en las retransmisiones de partidos de fútbol. Si durante un encuentro futbolístico nos ofrecen información sobre el tiempo de posesión de la pelota de cada uno de los dos equipos, los realizadores de laSexta deberían colocarnos un cartelín en la pantalla que nos advirtiera de los minutos que han tenido la palabra los dos equipos ideológicos que se enfrentan desde ambos lados del plató. Sería sencillo de hacer y técnicamente posible. Lo cambiaría todo. “Los de derechas: 25,8 minutos - Los de izquierdas: 27,1”.

Y mucho más. Durante las retransmisiones deportivas van apareciendo todo tipo de datos y de estadísticas sobre lo que está ocurriendo en el terreno de juego. Número de faltas, número de saques de esquina, número de fueras de juego. ¿Por qué no sobreimpresionar en “La Sexta Noche” la ficha técnica de cada jugador cada vez que toma la palabra? Supongamos que Paco Marhuenda acaba de intervenir y toma la palabra el miembro del PSOE que se le suele sentar enfrente. Aparece entonces durante los primeros segundos de su intervención su foto oficial y un recuadro en donde se lee en una infografía molona Antonio Miguel Carmona - Tiempo de posesión de la palabra: 6,3 minutos - Interrupciones sufridas: 4 - Interrupciones realizadas: 5 - Descalificaciones personales sufridas: 2 - Descalificaciones personales realizadas: 1”.

Los físicos cuánticos aseguran que la medida de un fenómeno lo altera, por lo que es imposible conocer cómo son los asuntos subatómicos “en sí”. Nunca lo entendí hasta ahora. Si “La Sexta Noche” insertara durante sus debates esta información sobre los participantes, inmediatamente empezaría a cambiar su conducta y quizá pudiéramos detener el proceso galopante de salvamización al que se encuentra sometido. El fútbol como vacuna contra la telebasura. Y que después Pedrerol haga un espacio titulado “La Sexta Pelota”.

03 agosto 2014

MASTERSEX 2014

Y llega ahora el momento más importante de la final de “Mastersex”. Nuestros dos concursantes, Carla y Álvaro, ya han mantenido una relación sexual completa con sus respectivas parejas, incluyendo una seducción inicial, una fase de meseta y unos clímax finales, todo bajo la atenta mirada de nuestro jurado, que ha tomado nota de lo que ha ido sucediendo. Y llegó el momento de escuchar sus comentarios. Empezamos por ti, Carla. ¿Quieres antes explicarnos lo que has hecho? “Bueno, yo he ejecutado una postura del perrito con seducción inicial apoyada en lencería y sexo oral intenso. Ha sido un coito muy intuitivo, quise que fuera divertido, he querido probar una presentación nueva del perrito tradicional dándole un toque de bondage ligero y acortando los preliminares”. “A mí me ha parecido estupendo, Carla. En el jurado valoramos mucho tu evolución desde los orgasmos de los primeros programas a lo que has hecho hoy en la final. Ha sido una combinación muy buena, armoniosa, compensada a nivel de sabores. Al mismo tiempo, sorprende lo bien que ligaste el ritmo de la felación con la penetración posterior”.

Y ahora llegamos al momento de Álvaro, ¿cómo te planteaste el reto de esta semana?. “Yo sabía que en una final de ‘Mastersex’ lo tienes que dar todo, así que me he arriesgado y he optado por un largo sesenta y nueve con gemidos muy intensos y contracciones rítmicas precedidas de un juego erótico con elementos fríos y calientes sobre un fondo musical funky”. “Has estado magnífico, Álvaro. Es cierto que hacia el final apareció un cierto problema de arquitectura, pero lo resolviste bien con ese gemido que dio entidad al momento y dialogó de forma brillante con el tono que venías manteniendo desde la fase de seducción. Jugaste muy bien con la integración entre la oralidad y el tacto sin perder en ningún momento esos atavismos animales a los que ya nos tienes acostumbrados. Un polvo bien ejecutado, Álvaro. Te felicito”.

Pues bien, tras la opinión de nuestros expertos, el ganador del “Mastersex 2014” es...

02 agosto 2014

SALVAME LITERARIO DELUXE

(Columna inspirada por el gran Juan José Riaño Alonso)

Gustave Flaubert escribió que George Sand era una gran vaca llena de tinta. Friedrich Nietzsche aseguró en una ocasión que Dante Alighieri era una hiena que escribía poesía sobre tumbas. H.G. Wells dijo que George Bernard Shaw era un niño idiota gritando en un hospital y que Henry James era un hipopótamo intentado atrapar un guisante -sobre éste último, Lawrence Durrell afirmó que prefería que le aplastaran la cabeza entre dos piedras que tener que leer un libro suyo-. Joseph Conrad calificó de “basura” a D.H. Lawrence, pero, a su vez, de él dijo Vladimir Nabokov que no podía soportar su estilo de tienda de souvenirs, llena de barquitos embotellados y collares de conchas. Mary McCarthy comentaba a sus amigos que cada palabra que escribía Lillian Hellman era mentira, incluidas las palabras “y” y “el”. Mark Twain presumía de que su biblioteca no tenía ni un solo libro de Jane Austen: “solamente eso ya hace que cualquier biblioteca sea una buena biblioteca”. Para Gore Vidal la obra de Norman Mailer “El prisionero del sexo” era “como tres días de flujo menstrual”. Oscar Wilde consideraba que había dos formas de odiar la poesía: una era odiar la poesía, la otra era leer a Alexander Pope. Ernest Hemingway y William Faulkner no tenían buen concepto el uno del otro; Hemingway dijo de Faulkner que era un pobre hombre que creía que las grandes emociones las producían las palabras largas, y Faulkner dijo de Hemingway que nunca había usado una palabra que hiciera que un lector consultara un diccionario. Truman Capote señaló que lo que hacía Jack Kerouac no era escribir sino teclear.

Aceptando ya como algo completamente irreversible que Telecinco esté dedicada las veinticuatro horas del día durante los trescientos sesenta y cinco días del año a emitir insultos entre gente muy enfadada, ¿no podría al menos tomar nota de los ejemplos anteriores y ofrecernos insultos entre gente muy enfadada que no sea imbécil?

01 agosto 2014

VERANO AZUL 2.0


La cabecera de “Verano azul 2.0” conserva la famosa sintonía de la serie original, pero en vez de mostrarnos imágenes de la pandilla de amigos en bicicleta, vemos planos medios de cada uno de los jóvenes chateando a través de whatsapp o haciéndose selfies. La serie narra el verano que  pasa en Nerja un grupo de jóvenes acostumbrados a vivir en la ciudad. En el primer capítulo vemos a Bea -diecisiete años, sosita- y a su hermano Tito -diez años, simpático- chateando a través de whatsapp sentados en un bar del pueblo; entra Desi -quince años, tímida- y se acerca a la barra, pregunta al camarero la contraseña de la wifi y se sienta en una mesa cerca de Bea y Tito para chatear a través de whatsapp. De pie en la entrada está Javi -diecisiete, chulito- chateando a través de whatsapp. Al final del episodio entran Quique -dieciséis, pánfilo- y sus padres, se sientan en una mesa del fondo y Quique comienza a chatear a través de whatsapp. En la última escena, Bea y Tito se levantan y salen a la calle. Bea se hace un selfie.

Durante los siguientes capítulos estos chicos, cada uno por su lado, vivirán múltiples peripecias, como cuando a Quique se le está acabando la batería y tiene que volver a su casa porque no se ha traído consigo el cargador. La serie refleja muchas de las encrucijadas en las que se encuentra atrapada la juventud actual: la angustia de los que no tienen datos móviles y se encuentran en una zona en la que es difícil pillar wifi, cómo lidiar con los pesados que se meten siempre en los selfies, la disyuntiva entre el uso de los mensajes de texto habituales o el uso de los mensajes de audio que ahora permite whatsapp. El último episodio promete ser particularmente intenso y reemplazar en la memoria colectiva a las escenas más famosas de la serie original. En él, Pancho, un joven de la localidad que no había aparecido hasta ahora, entra en el bar gritando entre lágrimas que Chanquete ha muerto. Bea y Tito, Desi, Javi y Quique, que no han llegado a conocerse en toda la serie y están sentados en mesas separadas, no levantan la vista del smartphone.