30 septiembre 2014

MERCEDES MILÁ DESCENDIÓ DE LOS CIELOS


Ay, que Mercedes Milá está perdiendo olfato televisivo. Ay, que ya no tiene aquella endiablada habilidad que tenía. Ay, que ya no es capaz de alimentar como debe al monstruo audiovisual que ella creó y ahora corre el peligro de que la sepulte cayéndosele encima. Ay, ay, ay, que la Milá se nos hace mayor.

Como en el estreno de cualquier reality, “GH15” intentó una salida explosiva atizando desde el primer día la caldera del programa con diferentes trucos, a la espera de que entre todos caldearan el ambiente y alguno tuviera la fortuna de provocar un gran incendio que arrasara los índices de audiencia. Pues algo va mal.

Esta vez, doña Mercedes ha intentado animar el cotarro invitando a varios famosetes de la cadena a visitar la casa de Guadalix de la Sierra, evidenciando con un test la ignorancia de los concursantes pasándoles un cuestionario básico de cultura general, o incluyendo entre los concursantes iniciales a una cabra y una gallina. También entró en la casa una chica musulmana para que hacer el papel de mojigata que no puede besar a un hombre sin casarse (¿era necesario que la chica fuera musulmana cuando en la España nacional católica de anteayer esta era una verdad que se enseñaba en las escuelas? Sí: la chica también sirvió para revolucionar las redes sociales porque tenía una foto en Twitter en la que degollaba un cordero). Pero entre uno y otro, Milá dejó pasar lo que debería haber sido el mayor golpe de efecto del programa: su propia entrada en la casa como concursante. Aleluya: el verbo se hizo mujer y habitó entre nosotros. Mercede Milá investida de una doble naturaleza, divina y mortal; diosa eterna y, a la vez, mujer pecadora. La suma hacedora, inteligencia omnisciente ajena al tiempo que fue, es y será, encarnada en humilde sierva, en hija de Eva, en carne mortal. Una revolución teológica capaz de hacer temblar al Dios de las televisiones que se deshizo en humo: tras dormir la primera noche, la Hija de la Madre ascendió a los cielos sin haber obrado ningún milagro ni dejar sucesor.

29 septiembre 2014

EL BAILECITO SUPERPIJO

Hola, Pablo Motos, ¿qué tal? No, no te extrañes. Comprendo que te tiene que parecer muy raro que nos hayamos juntado todos tus espectadores de “El hormiguero” y hayamos venido a hablar contigo. Vamos a decir que esto es una “intervencion”. Es por tu bien, en serio, te queremos. Siéntate. El programa que haces es bueno, de verdad, tiene secciones muy bien hechas y hay momentos verdaderamente divertidos. Todo lo de la ciencia está muy bien, y las cosas del Hombre de Negro, y la magia... Los juegos que hacen Trancas y Barrancas con los invitados... Hombre, no eres el mejor entrevistador del mundo, pero si sólo fuera ése el problema no habríamos venido todos hasta aquí. Que no te parezca mal. Tómalo como una crítica constructiva. Escucha con atención: tienes que abandonar el bailecito superpijo con el que entras todos los días al programa. No es discutible. No es negociable. No es opinable. Ya sé que a ti te parece superguay y que te encanta verte luego. Pero no. Mira detrás de mí. Mira cómo asienten los millones de espectadores que han venido conmigo. No le gusta a absolutamente nadie.

El primer día... bueno, pasó. El segundo... ayyy. Pero a partir del tercero cada arranque de “El hormiguero” añade dimensiones inusitadas a la sensación de grima. Este horror tiene que parar. Tenemos pesadillas. Ese pasito para alante, pasito para atrás... Esa vueltita sobre el pie izquierdo... Ese besito en la calva del tío que baila a tu lado... No. No. Nunca más. Haznos caso. No es nada personal. Nos caes muy bien y siempre que compites con algún invitado en algún juego queremos que ganes tú. Como quieres tú. Pero justamente porque te queremos, sentíamos que teníamos que decírtelo. No sabíamos cómo y yo me ofrecí a encabezar esta intervención. No niegues con la cabeza. No te obceques, Pablo. Lo del bailecito tiene que terminar. También pensabas que molaba sacar la guitarra y poner al invitado a cantar contigo, y mira cómo ha mejorado el programa desde que no lo haces.

28 septiembre 2014

LA BANALIDAD DEL TUIT

De verdad, da vértigo asomarse al abismo moral en el que viven los que han incendiado las redes sociales comentando de forma ofensiva el aumento de peso de Tania Llasera. Da vértigo imaginar sus pequeñas vidas, sus sudores y sus babas de bichillos acomplejados, ese chirrido en el que termina convirtiéndose siempre la fealdad de sus risas. Da vértigo imaginar qué necesidades inconfesables, qué carencias propias se están satisfaciendo mediante esos tuits tan cargados de maldad. En su última aparición pública la presentadora de Mediaset fue vista con unos cuantos kilos más de los que solía pesar anteriormente. Al cabo de pocos días esas fotos y sus comentarios eran trending topic, eran portada de varias revistas del corazón, se discutían en los programas de televisión basura.  Da vértigo intentar esclarecer la forma en cómo el resentimiento se transforma en envidia y cómo ésta da lugar a una profunda satisfacción cuando encuentra cualquier excusa ridícula que alivie el sentimiento de inferioridad.

O, a lo mejor, no. A lo mejor los tipejos que se han ensañado contra Tania Llasera estos días no son malvados acomplejados, sino simplemente bobos simplones, niños tan ensimismados que todo lo que quede a más de tres centímetros de su nariz -sus vecinos, la gente que trabaja en televisión, los dibujos animados- queda unificado tras esa enorme distancia en el reino de lo irreal. Se ríen de la presentadora con la inocencia podrida de los idiotas, hasta obligarla a dar explicaciones públicas sobre los motivos por los que ha engordado como si debiera a alguien alguna justificación de su peso. Hannah Arendt quedó aterrada al descubrir que buena parte de los colaboradores del nazismo no eran personas particularmente malvadas, sino meros indiferentes morales que se dejaron llevar por el curso de los acontecimientos. A una escala mucho menor de la que estudió Arendt, quizá estamos ante una lógica semejante.

No sé cuál de las dos posibilidades da más vértigo.

27 septiembre 2014

"LA CORPORACIÓN"


La Corporación RTVE debería apostar más por la producción propia. Un reality show hecho en casa es el pelotazo que necesita La 1 para salir del pozo y volver a ser La Primera. Se trataría, eso sí, de no presentarlo como un reality, sino como un nuevo informativo en directo para ofrecer un mejor servicio público a los ciudadanos. Tengo hasta el nombre: “La Corporación”.

“La Corporación” cumpliría el primero de los requisitos que se exige a todos los nuevos proyectos de TVE: es muy barato. Se aprovecharían las propias instalaciones de TVE como set de rodaje. Los participantes serían los trabajadores y directivos de la cadena, de modo que las cámaras que ahora solo enfocan una parte de lo que pasa allí y que solo muestran aquello que consideran oportuno, saldrían a los pasillos, entrarían en los despachos y lo mostrarían todo. Tal cual y sin censura. Ya saben cómo dicen que es un reality: la vida en directo.

La 1 emitiría una gala semanal y un resumen de los momentos más jugosos del día, pero en Canal24H abrirían una ventana en una esquina de la pantalla por donde irían desfilando en directo las imágenes que captaran las cámaras que andarían recorriendo las tripas de TVE. Y si hubiera movimiento, como anteayer, que Leopoldo González Echenique dimitió como presidente de RTVE, “La Corporación” saltaría a ocupar la parrilla de La 1 y nos mostraría lo que de verdad está pasando allí, de modo que no tendríamos que depender del modo en que el “Telediario” decide dar la noticia unas horas después. Y si, hubiera lío, como también pasó anteayer, que los periodistas se amotinaron indignados porque consideraban que el “Telediario” pretendía dar la noticia de modo tramposo, torticero y nada profesional, también lo veríamos tan ricamente.

Lo malo de esta propuesta es que está feo poner cámaras en el trabajo, pero es el signo de los tiempos. Ahí están los elogios unánimes que recibe la gestión de unos grandes almacenes que, sin pudor ninguno, avisan a sus empleados de que las cámaras de seguridad también están para vigilarlos a ellos.

26 septiembre 2014

INDEPENDENCIA, YA


Las noticias sobre la independencia de Cataluña me han hecho un ferviente defensor de la independencia de las noticias sobre Cataluña. Es decir, apoyo con auténtica pasión que las noticias sobre Artur Mas, el PSC, la V, la Ley de Consultas, el recurso contra la Ley de Consultas, las protestas contra el recurso contra la Ley de Consultas, Jordi Pujol, los hijos de Jordi Pujol, las novias de los hijos de Jordi Pujol, el nueve de noviembre como siempre sin tarjeta, Unió Democràtica de Catalunya y Convergéncia Democràtica de Catalunya se separen del resto del telediario y pasen a convertirse en un nuevo programa de televisión independiente dentro de la Unión Europea. Ya mismo. Igual que en su día se independizaron de los informativos las secciones de deportes y de información meteorológica. Ambas empezaron siendo regiones de los telediarios con un claro hecho diferencial, después gozaron de un importante estatuto de autonomía. Y en la actualidad son programas independientes que se manejan en un plano de igualdad con el resto del informativo.

Pues con la información sobre Cataluña lo mismo. Independencia. El telediario y el resto de la programación deberían reconocer al nuevo programa, que gozaría de una cabecera y unas cortinillas propias, una sintonía propia, unos presentadores propios. Se emitirá desde un plató propio. Los informativos normales perderían toda competencia para informar sobre el desafío independentista y tendrían que limitarse a hablar del Évola, de Ucrania y de Gallardón. Para dar justa satisfacción a los anhelos identitarios de la audiencia, el nuevo informativo se emitiría completamente desligado del telediario general, a otra hora muy alejada, preferentemente de madrugada tempranita. De esta forma también se equilibraría la balanza informativa entre Cataluña y el Estado español. Independencia de las noticias sobre Cataluña, ya. O, al menos, que se convoque una consulta para que los espectadores ejerzamos nuestro derecho a decidir.

25 septiembre 2014

THE WALKING GALLARDÓN

Volverá. No os quepa duda. Él dice que se ha ido y que abandona para siempre la política. Pero volverá. Los malos vuelven siempre. Es el recurso más viejo de las series de televisión. No importa lo que haga Patrick Jane en “El mentalista”; John el Rojo siempre vuelve. En la mitad de los capítulos de “House” parecía que el doctor había dado con la clave de la enfermedad en el minuto quince, pero cuando el paciente abandonaba feliz el hospital de pronto volvía a sufrir terribles dolores, o le salía una espuma marrón por todos sus orificios, o su piel comenzaba a echar humo al desplomarse sobre las losetas. “He decidido dar por terminada mi vida política”, “no volveré a desempeñar ningún puesto de responsabilidad política”. Ya. También en “True detective” parecía que el caso se había resuelto a mitad de la temporada y que el malo malísimo estaba entre rejas, pero el Rey Amarillo y Carcosa le iban a dar a Rust Cohle la oportunidad de volver a demostrar que es un anormal y un devorador feroz de mala literatura de autoayuda durante muchos años. El mejor ejemplo es el de “Sherlock”. Al final de la segunda temporada Moriarty muere bien muerto, muere del todo, muere a más no poder: se pega un tipo en la cabeza delante de Holmes y de todos los espectadores. Pues bien, en la última escena del último capítulo de la última temporada reaparece. Todos le dábamos por eliminado. Pero vuelve.

Y Gallardón volverá. Cuando menos lo esperemos. Volverá vivito y coleando o volverá zombi, arrastrando los pies y con la mirada perdida por los pasillos de algún ayuntamiento o de alguna subdelegación del gobierno. Es cierto que anteayer aseguró que se iba, pero “The walking dead” nos ha enseñado que para acabar definitivamente con el mal hay que actuar del cuello para arriba del encausado. A pesar de ese agujero en la cabeza con el que comienza la segunda mitad de la cuarta temporada, volverá el Gobernador a la serie de la AMC, y volverá Gallardón riéndose como Moriarty salvo que entre todos cancelemos la serie para la que trabaja.

24 septiembre 2014

VIRUS Y ZOMBIS

La mano del Michael Bay (ya saben, el director de la descacharrante “Armageddon”,  de las no menos descacharrantes “Pearl Harbor” y “La Roca”, de las ruidosas entregas de “Transformers” y de la desquiciadísima “Dolor y dinero”) es de todo menos invisible. Por eso la serie “The Last Ship” (TNT) necesita proclamar que está producida por Michael Bay tanto como la revolución rusa necesita dejar claro que está dirigida por Lenin. Después de los primeros planos y de los primeros diálogos del primer capítulo de “The Last Ship”, ya sabemos lo que nos espera: artillería visual y frases engoladas que, sin superar la cima que supone el papel de Bruce Willis en “Armageddon”, son capaces de hacernos sentir esa delicada vergüenza ajena que arranca con la melena canosa de Sean Connery en “La Roca”, pasa por la contemplación del careto de Ben Affleck en “Pearl Harbor” y termina con los músculos de Mark Wahlberg en “Dolor y dinero”. Y, por todo eso, “The Last Ship” tiene gracia.

Un virus se ha llevado por delante a toda la humanidad. ¿Toda? No. Un barco de la marina estadounidense, el “Natham James”, resiste ahora y siempre al invasor gracias a la valentía del capitán Chandler y la ciencia de la doctora Scott. En realidad, “The Last Ship” no es más que una variación de “The Walking Dead” pero con virus en vez de zombis. Es decir, lo importante no es el enemigo en forma de virus letales o zombis hambrientos, sino las relaciones entre los hombres que se enfrentan a los virus y a los zombis. Dice el gran Boni Pérez que el zombi es el más casposo entre todos los personajes terroríficos clásicos porque Drácula era conde, el monstruo de la cabeza plana fue creado por un científico, el hombre lobo estaba bien situado y la momia tuvo un pasado faraónico, mientras que un zombi sólo es carne sin voluntad y ojos saltones. Pero un virus es todavía más casposo que un zombi porque ni siquiera es carne y no tiene ojos, así que sólo sabemos que existe por el rastro de muerte que deja y por las caras de preocupación de los científicos cuando se inclinan sobre el microscopio. El virus es el límite del terror: más allá, sólo está el Dios del Antiguo Testamento y los proyectos de José Luis Moreno, horrores fuera del alcance de la mano de Michael Bay.

23 septiembre 2014

PECADORES AD LÍBITUM


Cuando TVE abrió los ojitos y comenzó a emitir sus sueños al espacio radioeléctrico, Forges ya estaba allí. Durante los 56 años transcurridos desde entonces, el gran dinosaurio televisivo albergó en sus entrañas a muchos más inquilinos reales e imaginarios que aquellas ballenas que tuvieron que conformarse con acoger a personajes de ficción planos y sin proyección como Jonás o Geppetto. Anteayer, en un acto de justicia poética que ya estaba tardando, por fin La 2 de TVE le dio su propio espacio a Forges para que diera rienda suelta a su mundo, que es, con su permiso, el nuestro.

¿Se acuerdan de aquella vez que hace unos años Buenafuente invitó a Forges a su programa y le recibió con un plató chulísimo decorado para la ocasión con tropecientas referencias a las viñetas del maestro? Pues ahora Forges ya tiene su propio plató decorado con ese trazo que tanto se esforzó en conseguir para que se reconociera de lejos (lo cuenta él: fue un consejo de su padre). Es más, no solo está rodeado de sus personajes, es que, ¡gensanta!, la mesa misma es uno de sus característicos bocadillos.

La fórmula elegida para dar contenido y cuerpo a tan gran ocasión televisiva recuerda la utilizada desde hace años por los geniales “Ilustres ignorantes” Javier Coronas, Pepe Colubi y Javier Cansado en Canal+: unos amiguetes se reúnen para dar rienda suelta a su magín mientras un público cómplice los ve muerto de ganas por sumarse a la fiesta y después ir a tomarse unas cañas todos juntos. La pena es que el programa de Forges nace con un pecado original: se llama “Pecadores impequeibols” porque está limitado a siete entregas dedicadas a los siete pecados capitales. No suframos, si dejan un poco suelto a Forges seguro que se le ocurren juegos de palabras ingeniosérrimos para añadir más programas sobre las tres virtudes teologales, los cuatro evangelistas, los siete sacramentos, los diez mandamientos, los doce apóstoles, las cien mil vírgenes y la multiplicación ad líbitum de los cinco panes y los dos peces. Así sea.

22 septiembre 2014

QUE NO TE ENTERAS, CONTRERAS


La incorporación de Chabelita Pantoja a la industria de la casquería televisiva avanza según el itinerario previsto. Tuvo un inicio explosivo con un embarazo que Telecinco rentabilizó desde el mismo minuto en que la criatura cumplió 18 años y la ley se la sirvió en bandeja dejándola expósita en el torno de “Sálvame”. Actualmente la mantienen contenta y dispuesta a tragar con todo lo que el guión vaya requiriendo dándole a cambio un “trabajo” en un programa de la casa (si admitimos como “trabajo” lo que ella hace en Telecinco, o antes hizo –y volverá a hacer en cuanto lo necesite–  su hermano Paquirrín). En el “Sálvame deluxe” del viernes, su joven marido cumplió con su parte del contrato llamando en directo a su amante, que está encantada de verse en el plató, en el negocio y en el reparto. Seguro que es filóloga (por lo menos), como la chica de gorra que sale en la gasolinera de aquel vídeo de Tito MC.

Pero no podemos consentir que esta puesta en escena de la habitual coreografía de amores y desamores, engaños y desengaños, rupturas y reconciliaciones, haya dado una vuelta más a la caja registradora sepultando el gran trabajo que hizo la semana pasada otro joven aspirante a vivir del cuento. Julián Contreras, hijo de Carmina Ordóñez lo hizo la semana pasada requetebién. Como un profesional. Se prestó a hacer todo lo que esperaban de él. Se quejó de lo dura que es su vida, se lamentó, se desesperó, se derrumbó en directo. Repartió juego, encajó los golpes, se dejó hacer. Y habló de su madre, de sus problemas, de su suicidio. Incluso echó unas lágrimas muy oportunas para que Wyoming tenga nuevo material para renovar sus vídeos manipulados en “El intermedio”.

Durante la semana pasada, Telecinco habló del chavalote en sus programas, pero corre el peligro de que lo olviden y Chabelita se lo coma todo. Te lo debería decir tu agente: tu birriosa vida es un buen comienzo, pero te hace falta algo más: hijos ilegítimos, amantes traicionadas y conflictos personales de largo recorrido. Me vas a perdonar lo que te voy a decir, pero es que lo estás poniendo demasiado fácil: ¡que no te enteras, Contreras!

21 septiembre 2014

LA AUDIENCIA UNIFORMADA


Discutía con Fran el otro día acerca del éxito de “El hormiguero”. Nadie puede ponerlo en duda: sus satisfactorios índices de audiencia, su mantenimiento a pesar de las muchas temporadas que va acumulando, la creciente lista de países que han comprado el formato y en donde buena parte de su población cena viendo a dos hormigas de peluche hablar con famosos. Yo entendía que la clave del buen funcionamiento del programa de Pablo Motos se encontraba en el amplísimo perfil de su audiencia: allí donde otros espacios -“El intermedio” sería el mejor ejemplo, pero también “A su aire” o “Zapeando”- chocan contra un rígido techo de audiencia debido a que trabajan con un target muy específico de edades o ideologías, el público de “El hormiguero” es extraordinariamente abierto, de los siete años a los cincuenta, para todas las clases sociales y todas las ideologías. Con ese abanico tan extenso de audiencia no es de extrañar que el programa siga triunfando, y probablemente seguirá haciéndolo durante mucho tiempo más.

“Y ese público tan amplio”, preguntó Fran haciendo una pausa dramática tras este primer sintagma, “¿es mérito de Pablo Motos, que ha sabido combinar ingredientes muy variados que atraen a todo tipo de espectadores? ¿o es señal de que vivimos en una época de uniformización social alarmante, en donde se han disuelto las diferencias de edad y una buena parte de la ciudadanía de entre siete y cincuenta años vive con la mentalidad de un adolescente de dieciséis? Quiero decir, ¿de verdad “El hormiguero” es un programa cuya amplitud de contenidos se corresponde con la amplitud de su audiencia, o las secciones de “El hormiguero” -la entrevista, la ciencia con Marron, el Hombre de Negro- tienen todas el mismo perfil, siendo que a ese perfil hoy en día se adecúan dos terceras partes de la población? Famoseo, noñería, un poquito de sexo light, cuatro curiosidades visuales y realización ágil...”

Yo, la verdad, no supe qué contestar.

20 septiembre 2014

CONTRA LO NUEVO

Uno de los mitos más extendidos en la sociedad actual tiene que ver con el valor positivo que se da al adjetivo “nuevo” y el plus de deseabilidad que cualquier fenómeno adquiere por tratarse de una “novedad”. Un país nuevo. Una nueva forma de hacer política. Nuevas experiencias. Un nuevo refresco. En principio, no habría ningún motivo para considerar que algo nuevo sea mejor o peor que algo que ya existe. Una nueva serie no tiene porqué atraernos más que una que vaya por su tercera temporada. Casi prefiero contraer una enfermedad ya conocida que una nueva enfermedad. Aunque el hecho de que uno de los contrarios de “nuevo” sea “viejo” -palabra con pésimas connotaciones en nuestra cultura actual- proporciona a aquel vocablo una cierta ventaja de partida, no cabe duda de que la tiranía de “lo nuevo” la implantó hace décadas la publicidad comercial que busca dar salida a un mercado sobresaturado de productos. Que algo sea bueno porque es nuevo -y por tanto hay que adquirirlo o votarlo o beberlo- lo inventaron la Coca Cola y la moda.

Viene esto a cuento de haber leído unas declaraciones de Andréu Buenafuente en donde aseguraba haber trabajado mucho para traer grandes novedades a su nueva temporada de “En el aire” -que comienza el próximo lunes-. ¿Por qué? Es el mejor comunicador de España y conduce como nadie un formato solidísimo con décadas de consolidación a sus espaldas. Jay Leno presentó durante veintidós años “The Tonight Show” sin introducir novedades cada otoño. Y sustituyó a Johnny Carson, que hizo lo mismo durante treinta años. Letterman lleva haciéndolo otros treinta años en su programa. Los tres son referentes de la buenísima televisión. La inmensa mayoría de las innovaciones genéticas que aparecen en los organismos consolidados son desadaptativas y malogran a sus ejemplares. Que Buenafuente siga haciendo el late night perfecto que sabe hacer y que “Gran Hermano” nos ofrezca en su nueva edición la novedosa novedad de que Mercedes Milá estará dentro de la casa. Fíjate.

19 septiembre 2014

¡EH!, MI AMIGO SÁNCHEZ


Hoy esas cosas ya no pasan, pero hace unos años hubo un ministro de Educación y Cultura que, durante el ejercicio de su cargo y en plena posesión de sus facultades mentales, accedió a salir en una serie de televisión en la que se interpretaba a sí mismo realizando un simpático caso de tráfico de influencias de andar por casa. Un cachondo, el tío. Se trataba de Mariano Rajoy y, aunque el resultado dejó mucho que desear, siempre puede alegar en su descargo que accedió a realizar el cameo en aquella serie de medio pelo (“Jacinto Durante, representante”) porque se lo mandó su asesor y no podía negarse a colaborar con TVE, la cadena de todos por todos con todos para todos y eso.

El miércoles por la noche, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, acudió como invitado a “El hormiguero”. Como hacen quienes promocionan una película, una serie o un disco, Sánchez participó en todas las bromas, juegos y actividades que le propuso Pablo Motos y su tropa con el buen rollo que la situación requiere (aunque con un poco menos de buen rollo que Diego “El Cigala”). El resultado es mejor que el que obtuvo Rajoy como actor hace catorce años, pero sigue siendo desconcertante. En su descargo no puede usar de coartada que se trataba de colaborar con TVE porque fue en Antena 3, pero sí que fue una decisión de su asesor, decidido a aplicar aquí el modelo de político norteamericano que acude a los shows televisivos a demostrar que no es un ser distante y acartonado, sino una persona con sentido del humor, ingeniosa, cercana, simpática y cómplice.

Vale, tío, eres mi colega, pero es que, también anteayer, llamaste en directo a “Sálvame” para hablar con Jorge Javier Vázquez y pedirle que no dejara de votar al PSOE por un quítame allá ese alcalde socialista que permite el Toro de la Vega en Tordesillas. Y, eh, mi amigo Sánchez, aquí no vale echarle la culpa a tu asesor porque la cuestión no es por qué llamaste a semejante programa sino qué demonios hacías viéndolo.

18 septiembre 2014

PETICIÓN DE PRINCIPIO


Los seriéfilos discutimos mucho sobre los finales en las series de televisión, tanto como si nos fuera la vida en ello, pero no sobre los inicios. Podemos organizar una bronca mundial sobre el final de “Perdidos”, de “House” o, lo hablamos ayer, de los “Los Soprano”, pero es difícil que el capítulo inicial levante siquiera la mitad de polvareda que el último capítulo. Es normal. En su recorrido, una buena serie va ganando seguidores que finalmente confluirán escrutando cada fotograma de su última entrega para dictaminar que ha tocado el cielo o ha sido una decepción. Lo importante en una serie no es, entonces, despedirse defraudando o no las expectativas creadas, sino crecer creando expectativas, interés, seguidores.

“Hermanos”, la última serie estrenada por Telecinco para la noche de los martes, debería tener esto en cuenta. Si se conforma con un planteamiento inicial flojito, da igual que tengan pensado rematarlo con un final descomunal porque no interesará llegar allí para verlo. Y si el aliciente está en que se ve mucho y bien a los protagonistas, siendo el guión solo un pretexto más o menos resultón para poder suspirar todo el rato admirando con detalle los requeteguapos que son, pues también.

En su estreno, “Hermanos” dedicó todo el primer episodio a crear una única carambola, un giro argumental en el que tras hora y media de preparativos cada pieza fue ocupando lentamente su lugar. Es cierto que la espera no fue en vano porque finalmente los acontecimientos, y con ellos el padre de los dos guapos, se precipitaron, pero aquello se hizo largo y pesado. Tal vez los guionistas también tengan pensado un gran final para la serie completa en el que todo confluirá magistralmente y los hilos de la trama quedarán maravillosamente anudados, pero, vistas las expectativas creadas, que no cuenten conmigo para unirme ni al bando de los admirados ni de los defraudados, porque para entonces estaré durmiendo muerto de aburrimiento por la larga espera.

17 septiembre 2014

VIVO O MUERTO

No sé si Tony Soprano fue asesinado en el último capítulo de “Los Soprano”, en esos segundos en los que la pantalla se volvió negra tras un corte violento y seco como el tajo de un verdugo experto, pero lo que sí sé es que lo que diga David Chase, el creador de la serie, es tan irrelevante como lo que piense el más erudito fan del “puto maleante gordo de Jersey” o lo que escriba un puto crítico televisivo. Supongo que Chase está harto de que le pregunten si Tony está muerto o sigue de parranda con sus amigotes, así que es fácil entender que unas declaraciones suyas tan ambiguas como aburridas produjeran un terremoto en el universo de los nostálgicos de “Los Soprano”: ¡Tony está vivo! Lo dijo su creador, luego es cierto.

Pues no. Resulta que David Chase no quiso decir que Tony seguía vivo. Es más, Chase insiste en que la cuestión de si Tony salió vivo del restaurante donde cenaba con su familia no es relevante. La escena final del último capítulo de “Los Soprano”, sigue diciendo Chase, plantea una pregunta espiritual que no tiene respuesta correcta o errónea. Vale. Este puto crítico televisivo insiste en que la opinión de David Chase es irrelevante hasta cuando dice que la cuestión de si Tony sigue vivo no es relevante. Lo que me inquieta es que David Chase diga que la escena final de “Los Soprano” plantea una pregunta “espiritual”, cuando lo cierto es que la pregunta es tan material como un plato de espaguetis o un striptease en el “Bada Bing”. ¿Tony está vivo, o fue asesinado delante de su familia en un restaurante mientras sonaba “Don´t stop believin´” de Journey? ¿Tony sigue sin hacer el bien que quiere, sino el mal que no quiere, como escribió san Pablo en la Carta a los Romanos, o lo que queda de su cuerpo está en un cementerio de Nueva Jersey? ¿Tony sigue sin encontrar la felicidad, como decía Jaime Balmes que les ocurre a todos los que desean elevarse a gran altura sin reparar en los medios, o está a dos metros bajo tierra? Quién sabe. Qué más da.

Ya no se busca a Tony Soprano. Vivo o muerto.

16 septiembre 2014

NO EXISTE EL FACTOR "G"

Los psicólogos llevan casi un siglo discutiendo sobre la existencia o no de un factor general de inteligencia. Quiero decir, ¿existe algo que pudiéramos llamar “inteligencia general”, que de una forma más o menos importante se halla presente en todas las destrezas y habilidades humanas? ¿O sólo existen “inteligencias” independientes, aisladas entre sí, de tipo numérico, o verbal, o social, o espacial, o memorístico? Una persona que posee una gran capacidad de, por ejemplo, razonamiento lógico, ¿tiene aunque sea sólo un poquito más probabilidad de puntuar también alto en habilidades numéricas o verbales? ¿O acaso es igual de probable que sean un desastre en números o palabras esa persona de notable razonamiento lógico y otra que sea incapaz de entender un silogismo? ¿Existe ese factor “g”, esos elementos comunes a toda la conducta inteligente humana?

Queridos psicólogos: dejen de investigar. Me alegro de informarles de que el “Saber y ganar. Edición Fin de Semana” del pasado domingo resolvió esta cuestión. Mercé Gil, una simpática y entrañable concursante del programa, resolvió de forma brillante y rápida todas las preguntas del “Pequeño gran minuto”. Contestó sin un solo fallo preguntas sobre medicina, literatura, deporte, religión... y se llevó merecidamente el bote de 30.000 euros que el programa había acumulado hasta el momento. Tal logro se celebró efusivamente en el plató: los demás concursantes la felicitaron con entusiasmo; Pilar, Juanjo y Jordi hicieron lo mismo; ella lloró de emoción -por favor, que no se diga “se emocionó hasta las lágrimas”, horrible calco del inglés-. Y finalmente la excelente concursante vinculó su acierto a un amuleto que llevaba, que además “es de mi suegra que ha muerto hace poco y sé que ella me ha ayudado”.

¿Lo ven, psicólogos? Se puede ser un auténtico genio para algunas cosas y un auténtico necio para otras. No existe el factor “g”. Asunto resuelto. Pueden ponerse a investigar el siguiente tema.

15 septiembre 2014

LA VIDA ESTÁ LLENA DE DECISIONES DIFÍCILES

Eva dice que tengo que ver la segunda temporada de “Orange is the new black”, que es de lo mejor que se está haciendo en series en el mundo. Enrique nos envía un email a unos cuantos contándonos lo buenísima que es “Fargo”, y yo recuerdo que Mónica ya me lo había dicho en el verano; me la había anotado para ver, pero luego se me pasó. Leo que en una lista elaborada por el British Film Institute en 2000 aparecía “Fawlty Towers” como la mejor serie británica de la historia; yo no la he visto. Juan cita con mucha frecuencia “House of cards”, y yo me quedé en la primera temporada. “Tienes que ver ‘Louie’. Si no ves ‘Louie’ no te enteras de cómo está evolucionando la comedia y el mundo de los monólogos. Louis C.K. es la hostia” me dijo Edu anteayer mismo y me juré a mí mismo que me pondría con “Louie” cuanto antes.

Pero es que resulta que aún no vi la cuarta temporada de “Treme” -para incredulidad de Jesús-, que es justo la que tenía pensado empezar a ver estos días. Y después no sé, porque ya faltan pocas semanas para que se estrene la cuarta temporada de “Homeland”; tras el final de la tercera temporada juré que la serie había terminado para mí, pero sé que no resistiré no ver a Carrie Mathison al día siguiente de la premiere en Estados Unidos. Y la tercera y última temporada de “The newsroom” también está al caer. Oigo a mi hija reír en la salita y me acerco: “¿Qué ves?”, “La última temporada de ‘Big Bang’”. Es verdad, la tengo pendiente. Y lo último de “Modern family”. Y la segunda mitad de la última temporada de “The walking dead”. ¿Cómo había terminado la primera mitad? Ana da por supuesto que he visto “Masters of sex”, pero la comenta mientras tomamos una caña y al notar mis evasivas descubre que no es así.

Así que lo siento, Laura, pero no voy a empezar a ver “American horror story”. Ya sé, ya sé que es la mejor serie del mundo y que no verla es un suicidio televisivo, pero sólo soy un ser humano cuyos días tienen veinticuatro horas. La vida está llena de decisiones difíciles.

14 septiembre 2014

NIÑOS FAMOSOS


Todo vale en la lucha por la audiencia. ¿Prohíbe la Constitución que las cadenas de televisión utilicen niños para ganar dinero? ¿Dice que no se puede usar el cebo de la fama para llenarles la cabeza de pájaros y aprovecharse de ellos? ¿Señala de forma específica que no se puede interferir en su proceso educativo, o de forma genérica en su formación? No, ¿verdad? Pues a ello, a ver si resulta que ahora vamos a ir en contra de la Constitución.

Y en eso están Telecinco y Antena 3. Estos días, con el inicio del nuevo curso, los niños vuelven a tener que madrugar y disponen de menos tiempo libre, por lo que es el momento ideal para estrenar programas infantiles que se emiten por la noche y acaban a las tantas. Por la mañana, los jovenzuelos estarán adormilados y no rendirán en clase, pero eso no importa. Lo importante es que querrán ver el programa porque salen famosos, y sus padres se lo permitirán porque concursan otros niños y eso no puede hacer daño a nadie.

Este trimestre, los niños españoles pueden trasnochar los martes para ver “Pequeños gigantes” en Telecinco. Seguro que les gusta porque el programa viene precedido por un gran éxito entre los niños de varios países hispanoamericanos. Y los niños españoles también pueden trasnochar los jueves para ver “Tu cara me suena mini” en Antena 3. Seguro que les gusta porque viene precedida por un gran éxito de “Tu cara me suena” entre los adultos de España. Así que los miércoles tendremos alumnos dormidos en clase de Matemáticas por haber visto la noche anterior a Jesús Vázquez, mientras que los viernes tendremos alumnos dormidos en clase de Lengua por haber visto la noche anterior a Manel Fuentes. Soñarán con dejar el tostón del cole y ser tan famosos como sus héroes televisivos. Y tendrán razón. ¿No dice el Gobierno que una mayor inversión en educación no garantiza mejores resultados académicos? Pues ánimo, que unos mejores resultados académicos tampoco garantizan una mejor vida. Mira a Angy y Melody, por ejemplo, qué famosas son.

13 septiembre 2014

"V"


La nueva temporada de Cuatro es basura. Como la anterior y la anterior de la anterior. Como llevan siendo todas desde que la cadena nació hace diez años. Acaban de presentarla con la ilusión de un niño con zapatos nuevos, pero esconden agujeros en los calcetines. Mienten cuando hablan de programas novedosos e innovadores. Mienten cuando dicen ser una cadena que apuesta por ser más joven y urbana. Y mienten con su nuevo lema: “Cuatro tiene mucho de ti”. Dicen cambiar, pero un año más mantienen en su parrilla el programa más carca y retrógrado, más rancio y reaccionario, más tramposo y dañino de la tele nacional: “Cuarto milenio”.

Íker Jiménez, nuestra traviesa mascota, conductor chiflado de la nave del misterio y presentador del timo televisivo, está encantado porque este año empezó por todo lo alto.  ¿Descubrió la baticueva del hombre del saco? ¿Investigó si la bruja Piruja aparca su escoba en doble fila mientras va un segundo al cajero? ¿Comprobó que el ratoncito Pérez no tiene permiso de Angela Merkel para repartir dinero y se va al paro? ¡No, dio otra vuelta de tuerca al cansino fraude de las caras de Bélmez!

En este género televisivo que vende ficción por realidad son muy importantes las “recreaciones”, y como el negocio va bien se permitió el lujo de fichar a la gran Terele Pávez para interpretar a María Gómez Cámara, la señora que aún después de muerta se ríe de todos pánfilos que anduvieron tras las caras de su casa. Viendo que Jiménez maneja la “hipótesis” de que la señora pudiera modificar las moléculas oscuras del cemento para generar caras (signifique lo que signifique esta palabrería), y visto su convencimiento de que en la vida diaria nos mienten (empezando por los informativos, no sé qué dirán sus compañeros de cadena), quedamos a la espera de que “Cuarto milenio” desvele el significado oculto de la enorme “V” que los Visitantes han formado en Cataluña para enviar un mensaje secreto a sus compañeros extraterrestres de la nave nodriza. Si no organizamos la Resistencia, seremos invadidos por lagartos carnívoros maquillados como en los ochenta.

12 septiembre 2014

INDEPENDENCIA POR HARTAZGO


Estados Unidos obtuvo la independencia del Reino Unido mediante una guerra que tuvo lugar entre 1775 y 1783. La antigua Checoslovaquia se disolvió en 1993 dando lugar de forma pacífica a los países de Eslovaquia y la República Checa. La India consiguió su independencia mediante el uso de la no-violencia bajo el liderazgo de Mahatma Gandhi en 1947. La independencia de países como Costa de Marfil, Mauritania o Senegal fue una mezcla de insurrecciones, negociaciones y referéndums. Noruega se independizó de Suecia en 1905 mediante las negociaciones de Karlstad. México se independizó de España en 1821 tras diez años de guerra. Si gana el “sí” en el referéndum del próximo día 18, Escocia se independizará del Reino Unido mediante una consulta popular. A la variedad de procesos mediante los cuales se han formado los países actuales -guerras, negociaciones, insurrecciones, referéndums-, Cataluña está a punto de añadir uno nuevo nunca usado hasta la fecha: la independencia por hartazgo, por soberano aburrimiento, mejor dicho, por aburrimiento soberanista.

Es un nuevo método que no se apoya en las armas, sino en los medios de comunicación. Requiere que todos los informativos de todas las cadenas de televisión, de todos los programas de debate, que todas las entrevistas, todos los programas de reportajes, hablen constantemente de las iniciativas independentistas catalanas hasta que la población española, por un proceso de saturación sensorial básica, se desensibilice del asunto y se abstraiga por completo de la cuestión. Requiere que en España se hable más de la fiesta nacional catalana que de la fiesta nacional española. Requiere manipular tan descaradamente TV3 como para que hasta los trabajadores de dicho medio emitan un comunicado quejándose de la manipulación. No sé si una mentira contada mil veces se convierte en una verdad, como decía Goebbels, pero está claro que una mentira contada mil veces hace que el que la oye se harte de oírla y se desinterese por ella. 

11 septiembre 2014

GRADUACIÓN ALCOHÓLICA


Como las bebidas alcohólicas, los concursos de preguntas de media tarde difieren entre sí en graduación. En el caso de los licores, la graduación se refiere a la cantidad de alcohol que contienen por unidad de volumen. En el caso de los concursos de preguntas de media tarde, la graduación hace alusión a la cantidad de preguntas que se formulan por unidad de tiempo. Existen concursos aguardentosos -cientos de preguntas por hora-, concursos espirituosos -se mueven en el rango de algunas decenas de preguntas por hora-, y concursos fermentados -en donde al término del tiempo reglamentario sólo se han realizado ocho, diez, doce cuestiones-. Un concurso no es necesariamente mejor o peor según su graduación; puede ser mejor un rioja que un ron de baja calidad; puede ser mejor un jack daniels que un lambrusco peleón.

Antena 3 estrenó el pasado martes “¡Boom!”, un concurso de preguntas de media tarde presentado por el siempre eficaz Juanra Bonet, y a pesar de su explosivo nombre la propuesta de la cadena de Atresmedia tiene más que ver con una agradable cañita tomada al atadecer en una terraza rodeado de amigos que con un güiscazo doble sacudido para poner el organismo patas arriba. En su baja graduación -diez grados, diez preguntas en cincuenta y algo minutos- está a la vez su handicap y su potencia: su handicap, porque se bebe después del coñac que es “¡Ahora caigo! -largo inciso: sugiero a los realizadores de Antena 3 que ahorren en la producción de ambos espacios utilizando los mismos planos de los espectadores que se asustan al ver cómo caen por la trampilla los concursantes de “¡Ahora caigo!” para indicar cómo se asustan los espectadores al ver la explosión de la bomba en “¡Boom!”-; y su potencia, porque su tempo más pausado y detallista se deja ver con mayor suavidad y frescura. No olvidemos que la Organización Mundial de la Salud ha señalado los beneficios de tomarse una cañita al día con los amigos al atardecer.

10 septiembre 2014

NO ES UNA CANCIÓN DE BONEY M


Supongo que no destripo nada si digo que la reina Isabel de Castilla muere en la tercera temporada de “Isabel” (TVE-1). Y espero que la última temporada de esta estupenda serie no despierte de nuevo a los demonios de la exactitud histérica, perdón, histórica. Como dice Julio Montero, una película o una serie histórica no tienen más remedio que decir la verdad mintiendo un poquito. “Isabel” no es una reproducción exacta de los hechos (los viajes de Colón, el atentado contra el rey Fernando en Barcelona, las intrigas en el Vaticano), sino un intento de explicar unos acontecimientos más o menos conocidos con una inevitable estructura dramática. Quizás lo que más rechina de “Isabel” sea también lo que más rechina en series como “Friends” o “Big Bang”: los personajes de las telecomedias siempre están haciendo chistes mientras toman café o ven “La guerra de las galaxias”, y los personajes de las series históricas siempre están muy serios mientras hablan de política y toman tremendas decisiones.

Si perdonamos a los chicos de “Friends” que pasen casi todo su tiempo sentados en un sofá y a los chicos de “Big Bang” que dediquen mucho más tiempo a reunirse en casa de Sheldon que a la universidad, tendremos que perdonar también a Isabel y Fernando que dediquen todo su tiempo a preparar un tratado con Francia. La vida de unos físicos no es una sucesión de chistes y la vida de unos reyes no es una continua reunión política. Pero así funcionan los códigos de la comedia y de la dramatización histórica. ¿Aprendemos historia viendo un capítulo de “Isabel”? Por supuesto. Nadie escucha la canción “Rasputín” de Boney M. para estudiar historia rusa, del mismo modo que la mítica “Waterloo” de Abba no es una lección histórica sobre Napoleón. Sin embargo, es posible aprender algo de filosofía presocrática escuchando “Anaximandro de Mileto” de Inkordio. Es decir, no es lo mismo la película “Cristóbal Colón, de oficio… descubridor”, que la serie “Isabel”. La intención de los guionistas de “Isabel” está muy cerca del esfuerzo de Inkordio para acercarnos a la filosofía de Anaximandro. Y en “Isabel”, además, sale el gran Eusebio Poncela interpretando a Cisneros, un personaje que nunca podría ser interpretado por Andrés Pajares ni  podría inspirar una canción de Boney M. Como Anaximandro de Mileto, vamos.

09 septiembre 2014

LIBERAL, LIBERAL, VIVA LA LIBERACIÓN


En “La mañana” de La 1 han despedido a un nuevo colaborador que acababa de estrenarse con la nueva temporada. Una injusticia. Se llama Juan Ramón Rallo, es economista y aún pueden ver en la web de “La mañana” cómo empezó ilusionado septiembre explicando con toda la paciencia del mundo a Mariló Montero –y a la audiencia que tiene la santa paciencia de verla en la tele– qué es una hipoteca, qué tipos hay, y si es buen momento para hipotecarse. Cosas de las que está bien hablar en un programa matinal aunque no sean sucesos, otra receta de cocina o la tabla de ejercicios número un millón. ¿Tan mal lo hizo Rallo para ganarse un despido fulminante? No, pero parece incómodo que un colaborador de la tele pública dijera hace unos meses que “no existe ni un solo motivo razonable para mantener abierta ninguna televisión pública” y que “no sólo Canal 9 debe cerrar: sino todas y cada una de nuestras televisiones estatales”.

Rallo es colaborador habitual de 13TV, donde imparte a diestro y ultradiestro su doctrina liberal y ultraliberal. En TVE no le dio tiempo a nada, por lo que la patada recibida es un ejemplo de injusto despido porque sí que no debería practicar una empresa pública por mucho que los liberales defiendan un mercado laboral “flexible”. Ya que en TVE alguien tuvo la genial idea de contratar a este señor, lo menos que podían hacer es mantenerlo en su sitio para que dijera todas las barbaridades que quisiera. Por respeto a los trabajadores y a la palabra dada. Por descargar un poco a Mariló del pesado trabajo de ser ella la que tiene que sacar los pies del tiesto todas las semanas para recordar a la audiencia que su programa sigue existiendo aunque cada día lo vea menos gente. Y por facilitar que en la tele surgiera un nuevo personaje televisivo que diera juego y alegrara el trabajo de los guionistas de “El intermedio”, de los humoristas en general, y de los redactores de las revistas “Mongolia” y “Orgullo y satisfacción” en particular. También eso es tele pública.

08 septiembre 2014

MARIPOSAS EN LA CABEZA


María Isabel Pantoja no va a presentar el “Telediario”. Y la hija de Isabel Pantoja –que es la misma chica– no va a trabajar en “La noche temática”. Ni la hermana de Paquirrín –o sea, la de antes– va a hacer reportajes para “Documentos TV”. Tampoco Chabelita –que es como llaman en el mundo del petardeo televisivo a este mismo ser que cuenta en su haber con ser de la familia que es y haber cumplido al fin los 18 añitos para que sea legal saltar sobre su cuello– no va a dar el pronóstico del tiempo en ninguna cadena; ni siquiera para hacer de reír en Comedy Central, la cadena anteriormente conocida como Paramount Comedy. Y tampoco Isa –que es como al parecer quiere la chica y su asesor de imagen que la llamen– va a ser tertuliana política en ninguna cadena; ni siquiera para hacer de llorar en 13TV, la cadena en la que la Conferencia Episcopal ha transformado aquellas lenguas de fuego que se posaron sobre los apóstoles para que anunciaran el evangelio con fidelidad por todo el mundo.

Lo que la chica va a hacer es presentar la sección “Yo soy Isa” en el programa “Cazamariposas” que Telecinco y Divinity dedican a usar la moda como arma arrojadiza y como relleno frívolo para vidas vacías.

Hay quien se echó las manos a la cabeza viendo su salto a la tele, pero antes de alarmarse hay que ver a qué tele da el salto. Unos señores de Telecinco, interesados en tenerla en nómina viendo lo rentable que resulta esta familia, le dirán lo que tiene que decir. Ella se limitará a decirlo, y no tendrá que hacer nada para lo que sea necesario tener algún tipo de estudios, preparación, competencia, habilidad, capacidad, aptitud, talento, destreza, maestría, pericia, experiencia, idoneidad, disposición, desenvoltura o cualificación personal o laboral. Así que no hay nada nuevo bajo el sol. Sigamos tranquilos y limitémonos a anotar otro nombre en la lista: “Cazamariposas”.

07 septiembre 2014

HATEWATCHER

Soy un hatewatcher. Hasta ahora pensaba que era gilipollas pero resulta que no, resulta que practico una compleja actitud respecto a los contenidos televisivos que tiene amplias repercusiones socioculturales. Tiene nombre en inglés, así que no puede ser una gilipollez sin más. Hatewatching. Literalmente significa “mirar con odio” o “mirar lo que se odia”. Consiste en ver los programas de televisión que no te gustan para después criticarlos en internet. Este movimiento cultural comenzó en Estados Unidos, principalmente en relación con determinadas series que despertaban atracción y rechazo a partes iguales -“Perdidos”, “Glee”, las últimas temporadas de “Cómo conocí a vuestra madre”-, pero después se ha extendido a otras partes del mundo y a otros géneros televisivos. Hay hatewatchers profesionales de “American Idol” o de “Jersey Shore”. Ver para criticar. Ver lo que no te gusta intencionadamente como manifestación existencial de compromiso alternativo contra el statu quo. Hasta ahora pensaba que era gilipollas, pero resulta que no. Soy un hatewatcher.

Por eso no me voy a perder la sección sobre moda y belleza que Chabelita Pantoja conducirá en el nuevo espacio “Cazamariposas” de la cadena... (a ver si la adivinan) ¡sí! Telecinco. No es por morbo, por unos niveles descomunales de mal gusto o por el efecto tardío de aquellas setas que me dieron a probar en California. Es una forma de compromiso social. Sobre su salto a la tele, dice la hermana de Kiko Rivera en una promo que ya rula por ahí “nunca me he planteado esto ni nada, y ahora que lo estoy conociendo me gusta porque me divierte haciéndolo. Me gusta hablarle a la gente y pues que vean cómo soy. Lo que me atrae es que me conozcan como soy y que pueda mostrarle a la gente mi personalidad y que no vean simplemente las imágenes, sino que me conozcan a mí como persona”. No me lo perderé. No soy gilipollas sino un activista social vanguardista. Soy un hatewatcher y tengo una misión.

06 septiembre 2014

EL ROLLITO DEL QUE VAYAS

Cada noche tiene lugar en España un durísimo enfrentamiento después del telediario de las nueve. Ver “El hormiguero” es mucho más que ver “El hormiguero”. Ver “El intermedio” es mucho más que ver “El intermedio”. Cada noche después de la cena luchan a muerte en nuestro país dos formas radicalmente diferentes de terminar el día, es decir, dos filosofías. Cada noche se juega un Madrid-Barça. Tienen lugar unas elecciones generales. Góngora y Quevedo se cruzan sonetos despiadados. No le demos vueltas: los seres humanos sólo podemos ser de dos formas diferentes y nunca podremos entendernos entre nosotros. Cada noche Milcíades y Darío I vuelven a comprometer en Maratón las dos posibles soluciones de la naturaleza humana.

Pablo Motos ha iniciado su show todos estos días bailando con su equipo una coreografía difícilmente adjetivable. El Gran Wyoming lo ha hecho hablando de Jordi Pujol. Marron nos ha explicado las características de una resina que vuelve irrompible cualquier objeto que cubre, sea un huevo o una sandía. Dani Mateo ha utilizado unos vasos de plástico de colores para explicarnos el pucherazo electoral que prepara el Partido Popular ante sus previsibles malos resultados en los comicios municipales. Pablo Motos, Trancas y Barancas entrevistaron al Joker de Batman disfrazado de Ana Obregón. Sandra Sabatés y Wyo entrevistaron al encargado de las Naciones Unidas de la protección de los derechos en Gaza.

Parecen únicamente dos programas de entretenimiento televisivo, pero enfrentan a la ciudadanía a una elección que les define y les compromete más que la religión que dicen profesar, una encuesta del CIS o el colegio al que envían a sus hijos. Cada noche renacen las dos Españas, reconvertidas a comienzos del siglo XXI en dos actitudes diferentes desde las que enfrentarse a la vida. Lo que te hace ser quien eres es el rollito del que vayas. Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, Pablo Motos o el Gran Wyoming han de helarte el corazón.

05 septiembre 2014

ESPAÑOLES EN AUSTRALIA


TVE también sabe hacer bien las cosas. Sabe distinguir cuáles son sus programas realmente importantes, sabe defenderlos como se merecen y sabe cuidarlos con mimo evitando las prisas y la improvisación en su realización. Es lo que está haciendo, con gran profesionalidad, con “Españoles en el mundo”.

Lo vimos en las noticias. José Manuel García-Margallo, ministro español de Exteriores, ha viajado estos días a Australia, donde ha logrado firmar un importante acuerdo con el gobierno australiano. Gracias a él, 500 jóvenes españoles de entre 18 y 30 años podrán trabajar y estudiar en Australia durante un año, no como hasta ahora que solo podían permanecer allí tres meses y no daba tiempo a hacer un “Españoles en el mundo” en condiciones. De momento son solo 500 visados, pero el ministro espera que la cifra aumente pronto.

A nada que uno saque una calculadora y divida los 500 nuevos españoles que viajarán a Autralia, entre los seis españoles que son necesarios para protagonizar cada una de las entregas de “Españoles en el mundo”, podrá comprobar la importancia de este acuerdo para garantizar el futuro del programa. TVE, que seguramente habrá movido los hilos a través de la Secretaría de Estado de Comunicación del Ministerio de la Presidencia para que el Ministerio de Asuntos Exteriores tomara cartas en el asunto, puede sentirse orgullosa del trabajo desarrollado.

Ahora solo hace falta con los españoles pongan algo de su parte y sigan marchando de España a marchas forzadas. Así, las cifras oficiales de paro no serán tan escandalosas y, además, de regalo, podremos seguir viendo desde el sofá de casa lo bien que les va por esos mundos a todos los españoles que marchan no por necesidad, qué va, sino por sus ansias de aventura, de vivir nuevas experiencias y de salir en la tele mandando besos a la familia en España. 

04 septiembre 2014

SÁLVESE QUIEN PUEDA


Nueva temporada televisiva. Jorge Javier Vázquez vuelve a “Sálvame”. Qué pesadez. Nueva temporada de crítica televisiva. Otro artículo sobre “Sálvame”. Y otra pesadez, sin duda. Lo cierto es que hablar cada dos por tres de este espacio no es conveniente, prudente ni sensato. De hecho, viendo las muchas horas que “Sálvame” llena la programación de una de las grandes cadenas españolas (y que luego rebotan en la TDT), deberíamos dedicarle aun más atención y más espacio. Y bien que fastidia.

Hace años que Telecinco es un canal temático de cotilleos frívolos y naderías horteras disfrazado de cadena generalista. Aun así, le parece un campo demasiado amplio y cada vez restringe más su oferta para concentrar ese horror en un único programa que ocupa toda la parrilla. “Sálvame” nació como un espacio destinado a amplificar el ruido de “Supervivientes”. Y empezó a crecer. Como daba mucho dinero con poca inversión, ocupó las tardes de lunes a viernes en forma de “Sálvame diario”. Como daba mucho dinero con poca inversión, pasó a durar más de cuatro horas diarias. Como daba mucho dinero con poca inversión, pasó a ocupar otras cuatro horas la noche del viernes en forma de “Sálvame deluxe”. Como daba mucho dinero con poca inversión, este verano ensayaron refritos de “Sálvame deluxe” para la noche de los sábados. La inversión era tan pequeña que no había inversión. Un chollo. Pero por primera vez los números no salieron. Por eso quitaron el refrito y pusieron más directo. La semana pasada tuvimos el viernes y sábado dos entregas nuevas de “Sálvame deluxe”. Y más: anteayer nos arrearon otro pepinazo con el pretexto de la vuelta de Jorjeja.

Esto fue Telecinco esta semana: de lunes a viernes, durante más de 20 horas, ocupó las tardes con cinco entregas de “Sálvame diario”. Y durante más de 12 horas, tres largas noches fueron para “Sálvame deluxe”. Allí seguían todos, pasadas las dos de la madrugada del martes, gritándose y discutiendo quién le lamía el culo a quién. Barato sí es. Lo terrible es que tenga audiencia.

03 septiembre 2014

"BIG BANG" NO JUEGA A LOS DADOS

La gran pregunta no es por qué Jim Parsons (Sheldon Cooper), Johnny Galecki (Leonard Hofstadter) y Kaley Cuoco (Penny) ganarán un millón de dólares por cada capítulo de la nueva temporada de “Big Bang” (lo que los productores privados de “Big Bang” hagan con su dinero privado y con su serie privada es cosa suya). La gran pregunta no es por qué el gran Simon Helberg (Howard Wolowitz) no gana también un millón de dólares (Iniesta no gana tanto como Messi, y Alfred Wallace es mucho menos conocido que Charles Darwin). La gran pregunta es por qué los guionistas de “Big Bang” no ganan más que Sheldon, Leonard y Penny juntos.

Ya sabemos que los personajes de “Big Bang” serán interpretados en la octava temporada con la misma gracia y precisión que en las siete anteriores. El éxito de la nueva temporada, pues, no dependerá de que Parsons, Galecki y compañía estén en forma, sino de que los guionistas acierten con los chistes y consigan que la serie avance sin que pierda frescura. No lo tendrán fácil. Terencio decía que la vejez en sí misma es una enfermedad, así que es posible que el paso de las temporadas haya enfermado de rigidez y previsibilidad a una de nuestras series favoritas. Pero Séneca escribió en “Sobre la vejez” que nadie es tan viejo que no piense que todavía podrá vivir un año más. O una temporada más. Indiana Jones pensó que podía vivir una aventura más, y ya sabemos lo que ocurrió con la calavera de cristal. “Perdidos” se creyó inmortal, y tuvo una mala muerte. Los guionistas de “Prison Break” leyeron a Séneca, y todos sufrimos las consecuencias. Pero yo confío en los guionistas de “Big Bang” y, sobre todo, confío en que los productores privados de la serie privada hayan aprendido la lección y, si han aceptado pagar un millón de dólares privados por capítulo a Parsons, Galecki y Cuoco, es porque están seguros de poder recuperarlos. El capitalismo, como Dios, no juega a los dados.

Y volviendo a la primera pregunta, Alfredo Di Stéfano decía que nadie es tan  bueno como todos juntos.

02 septiembre 2014

CON LA PRIMERA ENTREGA

No voy a hacer la colección de rosarios que anuncian en televisión. No voy a comprar las mil entregas de “Barcos y mares” que explican la evolución de los buques a lo largo de los siglos acompañadas de una pieza que permitirá montar en el pasillo de casa una réplica del USS Maine ACR-1 a tamaño real. Llega septiembre y llegan los anuncios publicitarios que prometen aliviar la ansiedad postvacacional mediante el coleccionismo compulsivo. No voy a hacer la colección de figuritas con los principales uniformes militares del mundo. De hecho, sólo estoy dispuesto a hacer estas tres colecciones:

1. Partidos de Izquierdas Españoles. Una colección imprescindible para conocer la realidad política de la España de hoy. Seiscientos treinta fascículos en donde se presenta una breve ficha de todos los partidos políticos nacionales que dicen representar exclusivamente a la verdadera izquierda. Con la primera entrega, una lista de todos los partidos de izquierda que llevan la palabra “unida”, “plural” o “abierta” en el nombre.

2. The Paco Marhuenda’s “sí, hombre, ahora va a resultar que...” Complete. Nunca se había hecho antes algo así en el mundo de los coleccionables. Una recopilación exhaustiva de todas las veces que Marhuenda ha comenzado una intervención en un debate televisivo diciendo “sí, hombre, ahora va a resultar que...”. Número uno: “sí, hombre, ahora va a resultar que Zapatero lo hizo todo bien”. Número dos: “sí, hombre, ahora a resultar que Rajoy lo hace todo mal”.

3. Prejuicios del mundo. Con cada entrega un prejuicio: sus orígenes, sus justificaciones, su función social, sus vínculos políticos. Ejemplificados con anécdotas e ilustraciones. Con la primera entrega, veinte páginas de frases que comienzan por “yo no soy machista, pero...” y otras veinte páginas de frases que terminan por “... y eso no es más que el machismo de toda la vida”

01 septiembre 2014

ADULTOS CONTRA NIÑOS


Año 2004. Episodio 8 de la decimoquinta temporada de “Los Simpson”. En “Marge contra solteros, ancianos, parejas sin hijos, adolescentes y gays”, diferentes colectivos de adultos quieren que la vida social de Springfield deje de girar en torno a los niños. Para librarse de la tiránica presencia de mocosos condicionando la vida adulta, son muchos los que se unen formando la asociación SAMPSHAYGCPP (Solteros, Adultos Mayores, Parejas Sin Hijos, Adolescentes Y Gays Contra Padres Parásitos). Marge contraataca formando “Las Familias, Primero”, que apenas cuenta con apoyos salvo la del anciano Sr. Burns, a quien sí le importan los niños, concretamente “sus jóvenes órganos”. ¿Comenzaba ya entonces la deriva de la serie amarilla hacia ideas flojas con guiones traídos por los pelos?

Año 2014. El canal Viajar emite una serie documental titulada “Viajar con niños”. Tiene buena pinta. Siguiendo las andanzas de la inquieta familia Roberts, la serie dice ofrecer trucos y consejos para que una familia viaje por todo el mundo. Es realmente sorprendente comprobar que una familia con dos niños pequeños puede pasarlo en grande visitando cualquier rincón por extraño o lejano que resulte. ¿O no?

Pues no. Ellos dirán lo que quieran, pero “Viajar con niños” no es un programa que muestre cómo los miembros de una familia viajan juntos, sino cómo unos padres dedican todo su tiempo a que los niños hagan cosas de niños. Las actividades familiares no son tales, sino actividades infantiles. En los viajes, los niños nunca acompañan a sus padres, sino que son los padres los que siempre acompañan a los niños. Todo está pensado para ellos y todo gira en torno a ellos. Un punto de partida mal planteado y un aburrimiento final garantizado en el que el mundo acaba reducido a un gigantesco parque infantil. Ay, Marge, apoyamos “Las Familias, Primero” contra la SAMPSHAYGCPP, pero solo si “familia” no se traduce automáticamente por “niños”. Y si “Viajar con niños” deja de ser el disfraz con el que quiere engañarnos la serie “Viajar para niños”.