31/1/08

YO NO SOY UN BERLINÉS


La despedida

No lo había confesado, pero deben saber que yo nací en el barrio sevillano de Triana en 1956 y soy hijo del letrista de fandangos Juan Pantoja, y hermano del cantante Agustín Pantoja. Lo dice la Wikipedia. Comencé mi carrera musical a los seis años con mi primo Chiquetete. Con 17 años conocí en Madrid al Maestro Solano, quien compuso junto a Rafael de León mis primeros trabajos discográficos. Cultivando la copla, pronto formé compañía propia y en 1985 obtuve uno de mis mayores éxitos discográficos con “Marinero de luces”, compuesto por José Luis Perales. En 1990 protagonicé la película “Yo soy ésa”, a la que siguió “El día que nací yo”. También soy muy conocido porque me casé con el torero Paquirri. Las imágenes de la cogida que me dejaron viudo dieron la vuelta al mundo. Al principio mi hijo fue mi consuelo, luego fui rehaciendo mi vida junto a Julián Muñoz. Mi popularidad acabó siendo la materia prima de la que se alimenta una pujante una industria del cotilleo faltón liderada por “Aquí hay tomate”. Por fin, el pasado martes, este programa de Telecinco anunció la noticia que yo más esperaba: “La vida de Isabel Pantoja va a cambiar radicalmente dentro de 3 días. Es la noticia con la que la tonadillera sueña cada noche desde hace cinco años, por la que ha rezado, por la que ha suplicado y por la que daría toda su fortuna. Dentro de 3 días Isabel saldrá de su casa y abandonará su encierro. Volverá a sonreír pero estamos seguros de que no tardará en echarnos de menos. Porque ‘Aquí hay tomate’ se acaba para siempre”.

Cambian los tiempos. No acaban de levantar en Berlín el muro que hizo proclamar a Kennedy “Yo soy un berlinés” como muestra de solidaridad. Ahora anuncian la caída del muro de la vergüenza que Jorge Javier Vázquez construyó en las sobremesas de Telecinco. Por eso me alegro, me río (“Dientes, dientes, que es lo que les jode) y proclamo que yo soy Isabel Pantoja. Y no los voy a echar de menos.

30/1/08

PIANO USADO


El arranque de "Vientos de agua"

El pasado lunes, la TPA estrenó la serie “Vientos de agua”. ¿Estrenó? ¿Pero no la había estrenado ya Telecinco? ¿No fue la cadena de “Escenas de matrimonio” la que trató “Vientos de agua” con la misma delicadeza con la que Adolfo Hitler trató a los judíos? ¿No fue Telecinco la que relegó la historia de José Olaya, que tuvo que lanzarse a la aventura americana con la identidad de su hermano Andrés, al gueto de la madrugada para después aplicar sin misericordia la “solución final”? ¿Se puede decir, entonces, que la TPA estrenó el pasado lunes la serie “Vientos de agua”? Por supuesto. Claro que sí.

En “Cuando ruge la marabunta”, esa película erótica disfrazada de hormiga roja, Christopher Leningen (Charlton Heston) se enfada con su mujer (Eleanor Parker), con la que se ha casado por poderes, cuando se entera de que ya estuvo casada. Los dos están en salón, y ella toca un piano de cola. Laningen pronuncia entonces esta tremenda frase: “La única condición que puse cuando construí esta casa es que todo fuera nuevo. Este piano nunca había sido tocado por nadie”. Su mujer, entonces, replica de la forma más inteligente y sutil posible: “Si supiese algo de música, se daría cuenta de que un piano suena mejor cuando se ha tocado”. El gran Christopher Leningen, creador de un imperio en medio de la jungla, no sabe nada de pianos. No sabe nada de mujeres. No sabe nada de nada. Telecinco, como Leningen, quiere ser la primera cadena en todo. Fue la primera en emitir “Vientos de agua”, por ejemplo. Pero la TPA debe entender que un piano, y una serie televisiva, suena mejor cuando se ha tocado o cuando se ha emitido. Sobre todo, cuando se ha tocado y se ha emitido mal.

Al final de “Cuando ruge la marabunta”, Leningen reconoce que su mujer tenía razón al hablar del piano: suena mejor cuando ya se ha tocado. Siéntense a ver “Vientos de agua” en la TPA y llegarán a la misma conclusión a la que Leningen le costó tanto trabajo llegar. No esperen a que ruja la marabunta. No esperen a que un ejército de hormigas rojas ponga las cosas en su lugar. Ya verán qué bien suena el piano usado de “Vientos de agua”.

29/1/08

MENANDRO Y EL RUBOR


Menandro. El mármol no permite garantizarlo, pero probablemente estuviera sonrojado en este momento viendo "Tienes talento" o "Tú sí que vales"

Terencio nos la transmitió, pero parece ser que fue Menandro el autor de la famosísima sentencia que afirma "humano soy y nada humano me es ajeno". Junto a esta frase también dejó escrita Menandro otra que se me está revelando como la más potente herramienta para hacer crítica televisiva durante estas semanas: "Cualquier hombre que puede sonrojarse guarda algo de honestidad en su interior". Es fascinante, porque apunta al rubor no como indicio de culpabilidad sino de inocencia: es el hombre que transita por la vida sin que en ningún momento aparezca el menor asomo de sonrojo en sus mejillas el que ha perdido ya hasta la última hebra de honradez. En este tiempo metálico y estridente, en esta Europa amarilla y tóxica, la conciencia limpia sólo puede ser compañera de la victoria del narcisismo, la somnolencia o el fraude.

Así que me he puesto a ver la televisión buscando muestras de rubor en sus protagonistas. Me he acercado mucho a la pantalla para que no se me escapara una mejilla sonrosada involuntariamente. Crítico televisivo soy y nada televisivo me es ajeno. Quizá Karmele Marchante al borde del mar protegiéndose del sol dejara asomar una brizna de la vergüenza que alababa Menandro. No. A lo mejor se vería en Mario Picazo enfermo. Nada. Tengo una lupa nueva y revisé los 625 hilos de mi televisor durante un "A3Bandas" buscando algo de honestidad: Jesús Mariñas, Rosa Villacastín, María Patiño. Tampoco. Pudiera ser que una forma salomónica de resolver el conflicto en el que andan liados Cuatro y Telecinco a cuenta de quién es el copiador legal de "Britain’s got talent" tuviera esta inspiración menandriana: se cogen a los dos tríos de jurados, a Sardá, Galera y Llácer, y a Summers, Millán y Vincent, y se descubre quién se está sonrojando, aunque sólo sea un pasajero y leve rubor, por la birria solemne y aburridísima de concurso con la que están abofeteando a la audiencia. Ése sería el inocente y no el culpable del rubor ajeno que nos hace sentir a los demás.

28/1/08

DESARROLLO Y EVOLUCIÓN

En la clase de hoy intentaremos distinguir entre desarrollo y evolución. Son conceptos que en ocasiones se usan indistintamente o se consideran sinónimos, por más que estén aludiendo a dos tipos de procesos completamente diferentes. Se diría que el desarrollo es un proceso en el cual el estado final al que llega un sistema se encuentra ya previamente configurado en su estado inicial, de forma latente, atenuada, encriptada, o como fuera. Así, en la semilla del manzano ya se encuentra el manzano, de forma que el árbol se desarrolla a partir de su semilla, esto es, despliega las características que ya se encontraban preconfiguradas. En la evolución el resultado final del sistema no se encuentra prefijado en el original, ya que depende de la interacción con terceros elementos. En los primeros organismos pluricelulares que existieron no se encontraban de ninguna manera los mamíferos o peces actuales, ya que éstos han sido conformados en interacción con los ambientes en donde ha tenido lugar la evolución de las especies animales.

Ayer domingo tuvimos a las diez de la noche dos ejemplos perfectos de evolución y de desarrollo en nuestras pantallas. Antena 3 emitió "Hecho en Manhattan". La TPA emitió "Frankie y Johhny". "Hecho en Manhattan" es un ejemplo de desarrollo: en el primer fotograma de la película ya está prefigurada toda ella, de forma que analizando la primera aparición de Jennifer Lopez y de Ralph Fiennes ya podemos conocer el resto de los 105 minutos: cómo se va a plantear la historia, cómo va a ir progresando, cómo va a terminar. Todo tan previsible como un manzano a partir de su semilla. "Frankie y Johnny" es un ejemplo de evolución: Al Pacino y Michelle Pfeiffer componen personajes vivos que van creándose a lo largo del filme, de forma que la delicadísima secuencia final de Frankie con el cepillo de dientes no es un mero despliegue de su primera aparición como camarera en el bar. Todo tan fascinante como el proceso que media entre una célula eucariota y Pfeiffer y Pacino.

27/1/08

ESPEJODE LO QUE SOMOS

Por si no lo sabían: en Telemadrid está la cosa tan mal que no se les ocurrió otra cosa que denunciar la situación con una campaña publicitaria desconcertante y rompedora. En ella la cadena tuvo el valor de criticar nada menos que a Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad y última responsable de Telemadrid. Empapelaron la Comunidad con el eslogan “Espe jode lo que somos” para denunciar cómo la manipulación política interfería en lo que debería ser la auténtica labor de una cadena de televisión pública; tarea que, ojo a la jugada, puede descubrirse si se agrupan las sílabas del eslogan de otra forma. Porque, ésa es la gracia, “Espe jode lo que somos”, también puede leerse como “Espejo de lo que somos”. Bonito calambur.

¿Verdad que es una noticia sorprendente? Lo es y mucho. El único problema que tiene es que es mentira. Es un montaje que nos sirve para denunciar una situación escandalosa: que para denunciar una situación escandalosa Telemadrid emitió hace unos días un reportaje que resultó ser mentira. En él, una periodista se coló en la T-4 de Barajas tal y como, según decía, hacen miles de inmigrantes. Resultó sorprendente. Y mucho. El único problema que tenía es que era mentira. Un montaje.

Lo mejor del caso es que los responsables de Telemadrid defendieron el reportaje porque, decían, aunque era falso eso no tiene ninguna importancia frente a lo verdaderamente fundamental: que la T-4 de Barajas es un coladero. Es ésta una doctrina difícil de asumir, pero hay que estar a la altura de los nuevos tiempos. Ellos jugaron con las imágenes, nosotros jugamos con las palabras (en realidad, el eslogan –retirado ya hace meses- fue “Telemadrid. Espejo de lo que somos”). Es cierto que este artículo es falso pero eso no tiene ninguna importancia frente a lo verdaderamente fundamental: que en una cadena pública de televisión tienen una forma de explicar las cosas muy poco recomendable. Y, lo que es peor, muy contagiosa.

26/1/08

CON LA MENTE ABIERTA

No puedo dormir. Hace ya una semana que Javier Sierra pedía que tuviéramos “la mente abierta” en el especial de La 1 “Enigmas. Historias inexplicables”. Aquí no lo tomamos en serio, pero ¿y si el mundo fuera realmente como dice su programa? (pudiera ser: ¿acaso no es Felipe de Borbón tal y como nos cuenta la tele estos días?)

Con “la mente abierta” nos encontramos con que antes de nacer ya existíamos viviendo otras vidas en otros cuerpos. Los monjes budistas vuelven a nacer como monjes budistas bebés. Cuando unos padres pierden a sus hijos, pueden recuperarlos reencarnados en sus nuevos hijos recién nacidos. La muerte no existe. Cuando muere el cuerpo, primero vamos por un túnel blanco lleno de gente con alas en la espalda. Luego somos espíritus y debemos comunicarnos con una casta especial de personas llamadas “médiums”. Debemos responder a sus preguntas, pero con el dinero que ganan no van a medias. Cuando nos invocan niños o adolescentes jugando también hay que aparecer y mover alguna cosa para que no se aburran y tengan algo que contar en las reuniones de campamento en verano. Entre la vida humana anterior y la vida de espíritu posterior está la vida de aquí, que tampoco está mal. Si de niño te pierdes te encuentran haciendo un péndulo con un medallón y te salvan. Si enfermas, te operan sin anestesia con un bisturí sin desinfectar, te quitan el mal con la mano desnuda, te cierran con un esparadrapo, y arreglado. Si enfermas mucho y te mueres, pero te viene mal, te echan agua milagrosa y resucitas. Y mientras vives puedes, entre otras cosas, tener sexo con Belcebú en un aquelarre, escuchar música hecha por fantasmas, predecir el futuro leyendo a Nostradamus, hospedarte en moteles encantados, ver platillos volantes hechos por nazis o por extraterrestres (según el platillo) o visitar la Sábana Santa que cubrió el cuerpo muerto y resucitado de Jesucristo.

Con “la mente abierta” no hay quien duerma. Uno no puede parar de reírse.