31/5/08

KOPI LUWAC

Hacer telebasura no tiene por qué ser fácil. Es cierto que hay formas de telebasura que son tan ramplonas y evidentes que puede hacerlas cualquiera que tenga suficiente estómago. Basta con poner a que unos cuantos infelices para que vayan desfilando por un sofá contando su vida según los vaya llamando a plató Emma García, Patricia Gaztañaga, Juan y Medio o quien toque. Otras veces la telebasura tiene que currárselo más para vender su producto presentándolo con un envoltorio sofisticado y elegante del gusto de los clientes más exigentes.

Pasa igual que con el café Kopi Luwak. Se comercializa como el café más caro del mundo y hay incluso quien lo compra, pero es una mierda. De hecho, se obtiene de los excrementos de la civeta o gato de algalia. Sin embargo, quien lo consume está dispuesto a pagar una pasta porque la sofisticación y la elegancia tienen un precio. “Supermodelo” también se vende en un envoltorio de glamour para engañar al espectador. Para rematar, el director de Programas de Cuatro, Leonardo Baltanás, lo promociona diciendo que “una parte del público pide contenidos alternativos”, cuando el programa no es más que una mierda de reality como tantos.

El culto al cuerpo y a la tontería que excreta este reality encaja con los mensajes publicitarios de Corporación Dermoestética. No sé en qué acabarían las denuncias por estafa que tuvo esta empresa. Cobrar por unos implantes en sus despachos y que en sus quirófanos pongan unas prótesis de calidad inferior está feo, pero en sus anuncios hacen algo mucho peor: a los espectadores nos pillan desprevenidos en nuestras casas y nos implantan unas ideas de ínfima calidad que presentan en un envoltorio de sofisticación y elegancia. Puede ser en forma de programa o en forma de anuncio, no importa, creemos que estamos viendo buena televisión, pero es una mierda.

30/5/08

TÓPICOS Y ESTEREOTIPOS

Una duda: ¿y si el lunes por la noche Antena 3 hizo una prueba con los críticos de televisión, y nadie se enteró? ¿Y si emitió un programa para poner a prueba un tópico totalmente aceptado por la población: que a los críticos de televisión no nos gusta la tele y la vemos por obligación pero cogemos el mando a distancia como si se tratara de una taza de té a las cinco o’clock, apartando los dedos meñique y anular mientras ponemos cara de desagrado?

“GPS testigo directo” emite reportajes de investigación sobre diferentes asuntos (entre los que no puede faltar el sexo, pero es que a esas horas Antena 3 no lo puede evitar). Esta semana emitió una entrega titulada “Tópicos: tal como somos”. Lo pillé de casualidad y quedé atrapado mirando cómo el programa comprobaba si los estereotipos que todos aceptamos se cumplían. ¿Ayudan igual los conductores a una chica que pide ayuda cuando va despampanante que cuando parece la hermana de Betty la fea? ¿Son intransigentes los catalanes y vascos con los nacionalistas españoles? ¿Son intransigentes los españoles con los nacionalistas catalanes o vascos? ¿Somos realmente tan malos los españoles con el inglés que nos hace falta el “CQC english course”? Para saberlo crearon situaciones comprometidas y grabaron con cámara oculta la reacción de la gente

Habría dejado pasar el programa sin más si no fuera porque mi amiga Turanga me hizo acordarme de él. ¿Y si Antena 3 sólo quería comprobar si es cierto el tópico de que a los críticos no nos gusta la tele? ¿Y si están escudriñando este artículo para ver si por fin digo algo bueno de un programa suyo y confieso que me gusta la tele? ¡Pero es que me gusta la tele! ¿Y si Turanga tiene razón y resulta que es un estereotipo decir que los estereotipos son falsos igual que se puede comprobar que las encuestas mienten porque es lo que afirma el noventa por ciento de las personas encuestadas?

29/5/08

HAY UN AMISH EN MÍ

Todos llevamos un amish dentro. Por ahí dicen que llevamos un amigo, incluso un niño, pero de eso nada. Lo que llevamos es un amish. Ya saben: uno de esos fundamentalistas que asegura que el progreso técnico sólo trae problemas, que antes las cosas eran mucho mejores y que no hay nada como aquellos huevos de corral. En realidad, lo canta Javier Krahe, todo lo de antes era mejor porque era “de corral”: “Antes era el Cristo harina de otro costal, nos daban la eucaristía con hostias de corral. De aquellas sagradas formas íbamos siempre en pos porque eran trigo limpio, sabían como Dios. Ahora las envuelven en papel de celofán: hormonas, colorantes, ¡sabe Dios lo que tendrán!”.

A nada que dejemos que el amish que llevamos dentro asome la nariz, empieza con su cantinela retro y lo primero que manda es apagar la tele. La tele es malísima. La única tele buena es la tele muerta o al menos apagada. Esto, naturalmente, puede mejorarse renunciando también al automóvil y a la electricidad. Así que si dejamos salir al amish que todos llevamos dentro corremos peligro de terminar construyendo casas de madera y tomando limonada con Harrison Ford.

El pasado 10 de mayo la Federación Ibérica de Telespectadores y Radioyentes sacó su amish a pasear y pidió a la gente que apagara la tele. Lleva 10 años pidiéndolo. Y justo después nos enteramos de que una escuela francesa propone a sus alumnos que se hagan amish y pasen 10 días sin tele, ordenador ni videoconsola. Cuarenta años después de mayo del 68 ya nadie quiera hacer la revolución. Ahora quieren sacar el amish que hay en nosotros y devolverle a la arcadia feliz en una carreta tirada por caballos alumbrada con un quinqué. ¿Con un con qué? ¡Con un quinqué!

28/5/08

LA TIERRA YA NO ES PLANA

Esto no pasaba cuando la Tierra era plana. El que se alejaba, se alejaba, y ya está. Y el que se iba, se iba, y punto. Si se alejaba más de la cuenta, si se iba demasiado lejos, llegaba al borde de la Tierra, se caía y sanseacabó. Pero desde que la Tierra es redonda pasan cosas rarísimas. Ahora ya no se puede uno alejar todo lo que quiere ni se puede ir todo lo lejos que desea. La Tierra es una esfera e impone sus límites. Así que si uno se aleja mucho, pero mucho, lo que hace es acercarse. Y si se va lejos, pero muy lejos, lo que hace es volver. Le pasó a Juan Sebastian Elcano. Le pasó a Willy Fogg. Le pasó a José Vélez. Le pasó a Lolita (a la Flores, no a la de Nabokov). Le pasó a Goyo González. Y ahora le pasa a Nieves Herrero.

Cuando América era las Indias, los españoles que lo llevaban aquí un poco crudo se iban allende los mares a triunfar. La primera vuelta al mundo cambió las cosas al demostrar que, a la larga, el camino de ida y el de vuelta eran el mismo. Esto abrió las puertas a que en el siglo XX los artistas que aquí estaban de capa caída se fueran a Hispanoamérica a triunfar. Cuando ya no aguantábamos más el “Vino griego” ni el “Bailemos un vals”, José Vélez se iba a Hispanoamérica a triunfar y luego volvía con una inmensa sonrisa. Cuando ya no aguantábamos más el “Amor, amor” ni el “Amor, amor”, Lolita se iba a Hispanoamérica a triunfar y luego volvía más feliz que Sarandonga, cuchíbiri, cuchíbiri.

Los de la tele son más listos. Se van sin marcharse quedándose en las televisiones autonómicas. Se ahorran el pasaje de ida y vuelta y se marchan adonde están para poder quedarse. En la Televisión Autonómica del Principado teníamos a Goyo González con “El gusto es mío” y desde la semana pasada a Nieves Herrero en “Un día con…”. Se fueron hasta aquí para luego volver a contarnos lo bien que les va todo sin haberse ido. Esto no pasaba cuando la Tierra era plana.

27/5/08

LA PUTA DE BABILONIA

Por fin Jordi Évole (“El Follonero”) estrenó “Salvados por la Iglesia” el domingo por la noche en la Sexta. Y vaya cómo se pasó. No se cortó un pelo. Y vaya cómo se coló en todos los sitios. Menudo pitorreo se trajo con esos jerarcas que se creen intocables. Y lo de dar la guitarra de Chikilicuatre al Papa ya lo habíamos visto, pero eso de hacer estampitas para abogar por la beatificación de Jiménez Losantos fue lo máximo: “Ruego a dios, Nuestro Señor, que santifique a Federico por su carácter conciliador y su piadoso pico. Hijo de un zapatero, izquierdista en la brecha, no le llaméis chaquetero si ahora tiende a la derecha. Sutil y respetuoso, periodista de corazón, ama al prójimo sin acoso sea rojo o Gallardón. Ya somos unos cuantos y no es nada precipitado que os roguemos que Losantos sea Federico, El Ponderado. Amén”). Vaya cómo nos reímos.

¿Será que está llegando a la jerarquía católica el acoso a los famosos y a los personajes públicos? ¿Estamos ante una gamberrada como la de “CQC” pero centrada monotemáticamente en la Iglesia y realizada por un único reportero todoterreno? No: la Iglesia no sólo tiene los mejores sistemas de seguridad y más eficaces guardaespaldas (como ya vimos), sino que el programa sólo tendrá dos entregas y no dará tiempo a que Évole establezca con Rouco Varela una relación como la que en su día mantuvo Pablo Carbonell con Esperanza Aguirre, o, como él la llamaba, “Espe”.

“Salvados por la Iglesia” es sólo un buen programa de humor. Nada más y nada menos. Quien quiera afilar las uñas contra, o indignarse por la falta de respeto a tan vetusta institución, que deje la tele y lea “La puta de Babilonia”, de Fernando Vallejo. Está en Seix Barral y ya desde el subtítulo deja las cosas claras: “La católica, la apostólica, la romana, la jesuítica, la dominica, la impune bimilenaria tiene cuentas pendientes conmigo desde mi infancia y aquí se las voy a cobrar”.

26/5/08

CRITIQUEMOS EUROVISIÓN

Hoy vamos a criticar directamente Eurovisión. Así que no vamos a criticar a los que se enfadan con Chikilicuatre porque todavía piensan que “Eurovisión” es un programa musical y cuando TVE retiró el año pasado “iPop” (un informativo musical diario y posiblemente el mejor programa musical de su historia) nadie dijo nada. Ni criticaremos a quienes piensan que la tele no debía promocionar estos sucedáneos musicales cuando prácticamente todos sus programas musicales y todas sus galas se dedican precisamente a eso, ni a los que están indignados por el puesto 16 y se olvidan de que llevamos perdiendo desde 1969, ni a los que se echan las manos a la cabeza porque hicimos el ridículo al ir a Eurovisión con este representante cuando tenemos una sólida tradición de hacer el ridículo a la vuelta empeñándonos en demostrar que nuestros representantes perdieron pero son los ganadores morales.

Como vamos a criticar directamente Eurovisión, tampoco vamos a criticar a los que dicen que los humoristas no deben cantar y permiten que los cantantes cuenten chistes o se olvidan de genios de la música y el humor como Les Luthiers, ni a los que piden renovar el Festival pero no piden a TVE que se retire como hizo Italia hace una década, ni a los que demandan más calidad musical a nuestros representantes y no se dan cuenta de que lo que nos venden es un programa de televisión con pretexto musical cuya meta es conseguir audiencia: el segundo puesto de 1995 se quedó con una cuota del 35 por ciento de audiencia, pero en 2002 Rosa arrasó con una cuota del 80 por ciento de audiencia aunque la competencia televisiva era mayor. Su séptimo puesto fue, pues, irrelevante.

Y ahora, critiquemos Eurovisión: ¿Se puede saber por qué el año pasado nos castigaron con el tostón de D’Nash y no enviaron al Neng de Castefa en su buga con “Qué pasa Neng”?