30/9/08

LOS VIEJOS TIEMPOS

Antes de que “House” comenzara cada capítulo con una adivinanza, ya lo hacía “A dos metros bajo tierra” pero de forma más bestia. “A dos metros” no empezaba con un juego en el que el espectador debía averiguar quién enfermaría y acabaría en manos del Dr. House para que lo curara, sino que intentaba acertar quién moriría y acabaría en manos de la familia Fisher para que lo limpiara, arreglara, oficiara su funeral y lo incinerara. Eran buenos tiempos aunque La 2 no supiera tratar a la serie como se merecía, algo que Cuatro sí sabe hacer.

Hace tiempo que David Fisher (Michael C. Hall), el segundo de los hermanos de la familia Fisher, volvió a nuestras casas transformado en el psicópata Dexter. Comenzamos a verlo por los viejos tiempos, pero ahora lo vemos porque tiene razón mi amiga Piluca: “Dexter” es una serie estupenda. El que reapareció el domingo por la noche fue Nate Fisher (Peter Krause). Ahora se llama Nick George y es el abogado de la familia Darling en “Sexy money”, la serie que estrenó Antena 3 el domingo por la noche.

A pesar de que la serie tiene un nombre que espanta y de que la cadena se pasó el domingo sobreimpresionando en la pantalla un cartelito horrible que avisaba del estreno, le dimos una oportunidad por los viejos tiempos. Algo quedó claro: Nate no tuvo la suerte de su hermano psicópata en su nueva serie, que no deja de ser una versión actualizada de aquellos folletines norteamericanos de los ochenta (“Dallas”, “Dinastía”, “Falcon Crest”). Aun así, como no está mal hecha, vale la pena seguir echándole un ojo los próximos domingos, pero sólo hasta que regresen los nuevos capítulos de “Aída”. Entonces habrá que volver con la familia García, que no procede de “A dos metros” sino de “7 vidas”, pero también con ellos nos acordamos de los viejos tiempos.

29/9/08

CONTROL

Qué ganas tenemos de quejarnos. Criticamos que la tele se adueña de nuestras vidas, de nuestras familias, de nuestros niños, y va a resultar que tururú, que solo son ganas de quejarnos. Porque habrán visto que luego, cuando se lanza una bomba en forma de Encuesta de Infancia en España 2008, como ocurrió hace dos semanas, no pasa nada de nada.

Esta encuesta (hecha por varias organizaciones católicas, dicho sea de paso) nos cuenta lo malísimamente mal que le van las cosas a los niños: 350.000 chiquillos de 6 a 14 años pasan las tardes solos en casa, más de 70.000 cenan sin sus padres, el 27 por ciento (¡casi un millón!) dicen sentirse solos en casa al volver del cole, 350.000 piensan que sus padres están poco con ellos porque trabajan demasiado y 15.000 están en situación de incomunicación extrema. Coño, con este mercado potencial las teles tenían que estar haciendo su agosto aprovechándose de tanto rapacín suelto y no parece que lo estén haciendo.

Ya sabemos que el argumento que usan en estos casos las cadenas es el que les conviene: la responsabilidad de lo que ven los chavales no es suya sino de sus padres, que tienen que vigilar (sorprende lo parecida que fue aquella carta que envió a La Nueva España un pederasta diciendo que eran los padres quienes debían estar más pendientes de sus hijos para que no les pasara nada). Si los padres lo hacen (lo hacemos) tan mal como dice la encuesta del principio, ¿por qué no hay un millón de niños idiotizados en manos de la tele cada tarde? ¿Porque la tele renuncia a aprovecharse de ellos? No, claro, esto pasa porque la tele no es capaz de hacer bien su trabajo y hay un montón de chavales que cada día escapan a su maligna pretensión de control total sobre la población infantil. Así que podemos estar tranquilos y dejar de quejarnos sin motivo: la incapacidad y torpeza de la caja tonta juega a nuestro favor.

28/9/08

OLIENDO UN REPOLLO

Comencemos por lo elemental. Si busco a actores para una película que voy a dirigir, ¿a quién elegiría? Pues a los artistas que mejor puedan interpretar el papel, ¿no? Claro. Y si busco un lugar donde comer, ¿a dónde iré? Pues al restaurante que tenga los mejores cocineros, ¿no? Obvio. Y si soy el responsable de un programa televisivo de entrevistas, ¿a qué personajes escogería entrevistar? Pues a los que tengan más cosas interesantes que decir, a los que sean mejores conversadores, a los que consigan con su charla enseñar más a los espectadores, hacerles más útil estar delante del televisor viendo la entrevista, ¿no? Sería un error escoger como intérprete de mi película a alguien sólo por ser buen cocinero o buen conversador. Sería un error acudir a un restaurante sólo porque su cocinero es buen actor o buen conversador. Y Juan Ramón Lucas comete el error en "En noches como ésta" de entrevistar a invitados sólo porque son buenos actores o buenos cocineros.

Me consta que Antonio Banderas es un magnífico actor. Me encantaría contar con él si alguna vez en mi vida hiciera una película. Supongo que Juan Mari Arzak es un magnífico cocinero. Me encantaría ir alguna vez en la vida a su restaurante. Y el pasado jueves descubrimos que ninguno de los dos destaca como gran conversador, lo cual no tiene nada de sorprendente ya que, como es obvio, ser un gran actor o un gran cocinero no garantiza realizar entrevistas que mantengan en alto el prime time de una cadena pública compitiendo con informativos, películas y "Buenafuente". Una gran entrevista no sólo necesita un gran entrevistador, también requiere de un gran entrevistado, es decir, de alguien brillante en la labor de conversar, no en la labor de actuar o de cocinar. Lo dicen los proverbios tradicionales: las rosas huelen bien, pero para hacer una sopa es preferible un repollo aunque huela peor. Y durante el "En noches como ésta" del jueves tuve la sensación de estar tomando una sopa de rosas. Y oliendo un repollo.

27/9/08

TELECÍNICO

Tres ideas sueltas sobre el conflicto entre Telecinco y La Sexta a cuenta de "Sé lo que hicisteis...":

1. "Sé lo que hicisteis..." es un programa judoka. El judo es un arte marcial que tiene como idea principal aprovechar la fuerza del oponente contra el mismo oponente, hasta el punto de ejercer la menor cantidad de fuerza propia y limitarse a conseguir que el adversario se vea vencido por su propio impulso. SLQH lleva toda la semana teniendo los mejores shares de su historia gracias a lo bien que ha manejado el golpe recibido desde Telecinco. Han sabido recoger la fuerza del ataque y canalizarla en su ventaja. Anteriormente, Telecinco había estrenado "Las gafas de Angelino" (¿o "de Palomino"?) y "¿XQ no te callas?" como ataque contra esa franja horaria de La Sexta. Fueron golpes muy débiles que Patricia Conde y Ángel Martín aprovecharon en escasa medida. Pero la kata que lanzó Telecinco consiguiendo en los juzgados una condena contra La Sexta fue tan potente que el resultado ha dejado a la cadena de Vasile estrellada contra el suelo y a la chavalería de "Sé lo que hicisteis..." partiéndose el culo de risa sobre el tatami.

2. Coño, Telecinco, pero si la solución contra la chulería macarrita de SLQH es muy sencilla: tomáis la señal de La Sexta y emitís vosotros mismos "Sé lo que hicisteis..." con dos minutos de demora respecto de la emisión original. Decís que es un nuevo espacio en el que vais a comentar SLQH y metéis un minuto de comentario por cada media hora de emisión. Seguro que emitiendo SLQH al mismo tiempo que La Sexta teníais más audiencia que con la porquería de "¿XQ no te callas?". A ver si el listo de Ángel Martín seguía defendiendo que es muy bueno que las cadenas se intercambien imágenes y memeces así.

3. El título de esta columna mola, ¿eh? Se me ocurrió el juego de palabras "telecinco / telecínico" y estaba claro que tenía que ir de título. Pero no quiero decir con esto que Telecinco sea un canal telecínico. O sí.

26/9/08

PEQUEÑO BIG BANG

Lo del microagujero negro pase, pero no parece que corramos peligro de que en el LHC (Gran Colisionador de Hadrones) se produzca, como algunos dicen, un “pequeño Big Bang”. Y no porque esté averiado, que eso se arregla, sino porque iba a resultar imposible dar con la medida de una explosión que fuera a la vez lo suficientemente pequeña y lo suficientemente grande como para merecer tal nombre. A no ser, claro, que contrataran a los responsables de “Éstas no son las noticias”. En este programa les gustan las cosas imposibles y se han inventado el ‘late night’ que ni se emite por la noche ni mucho menos tarde. Han cogido el espacio “La noche Hache”, lo han refundado sin Eva Hache y lo han emitido antes de la hora de cenar. Los espectadores quedamos descolocados, pero peor lo tiene Iñaki Gabilondo que no sólo tiene que cargar con la credibilidad que confiere dar las noticias en la misma cadena en que trabaja Iker Jiménez, ahora además debe hacerlo entre dos programas de humor: a un lado éste y al otro “El hormiguero”.

Porque “Éstas no son las noticias” es un programa de humor y bien hecho. Tiene el valor de recuperar a mejor hora el equipo y las maneras de “La noche Hache”, de lo que se agradece especialmente que se mantenga a Quequé y muy especialmente al imprescindible Javier Coronas. La pena es que hayan dado trabajo a los cuatro bocazas que hacían las risas para Los Morancos y nos pongan de los nervios con esas carcajadas estrepitosas que nos hacen creer que de un momento a otro alguien va a gritar “¡Joshuaaa!”. Ah, sí, y esa cansina voz en off empeñada en mantener la molesta entonación que puso de moda “Aquí hay tomate” y que dejó de resultar simpática hace muchos años. Puliendo algunos detalles así, “Estas no son las noticias” incluso podrían optar a ser el primer ‘late night’ de la historia que se emitiera en ‘prime time’: un pequeño Bang para un programa, un Big Bang para la humanidad.

25/9/08

Y DICEN QUE ESTO ES FÁCIL


En el minuto 2:35 se explica todo

Hay quien acusa a Buenafuente de no haber inventado nada. Se limitó, dicen, a copiar el modo de hacer ‘late night’ que Pepe Navarro se había limitado a copiar de los norteamericanos. Pues no: lo importante no es si copia sino si lo hace bien o mal. Y lo hace endemoniadamente bien. Sólo un tipo muy seguro de sí mismo puede permitirse la osadía de celebrar las 500 emisiones de su programa enfrentándose a ciegas a una emisión en directo preparada íntegramente por su equipo a sus espaldas. Vamos, como aquello que hacía hace años entrevistando con una venda en los ojos a los invitados que le traía José Corbacho sin previo aviso, pero a lo bestia. ¿Cuál es su secreto para atreverse a tanto y que le salga tan bien?

La emisión 500 del pasado lunes fue especial. En un momento de confidencias, Buenafuente contó que intentaba seguir las dos máximas con las que Johnny Carson resumía todo lo que sabía. El que fue rey del género durante 30 años en su “The Tonight Show” decía que hablar de comedia es muy aburrido (hay que hacerla y punto) y añadía que todo tiene que parecer fácil. Ése es el secreto.

Que en un día haya logrado llamadas de felicitación de Tita Cervera, Jordi Pujol, Julio Iglesias y Alejandro Sanz, que fuera nombrado en directo vicepresidente de la cadena por el presidente (que además le cantó una canción al piano), que fuera capaz de improvisar un monólogo o de inventarse un poema supuestamente compuesto por Bin Laden (entre otras muchas barbaridades) no es lo que hizo especial la celebración. Lo importante es que esa noche, como las 499 anteriores, no nos aburrió hablando de comedia sino que nos divirtió haciéndola, hizo que todo pareciera fácil y remató aplicando dos máximas de regalo: ten un equipo cojonudo y haz que dé la impresión de que formáis un grupo de amiguetes muertos de risa pasándoselo de miedo. Claro: así sí que parece fácil cualquier cosa.