30/11/08

MÁLAGA

La entrevista a Julián Muñoz consiguió un 20% de audiencia el pasado viernes. Una de cada cinco personas que estaba viendo la tele en ese momento contemplaba el programa más polémico de la historia reciente de la televisión. Como en mi familia. Yo había convencido a mis padres de que no perdieran el tiempo con la melonada de Telecinco. Mi hermano Alfredo no vería la entrevista ni arrastrado por un carro de bueyes. Pero mi cuñada Conchi ya me había comentado hacía semanas que no se perdería el primer interrogatorio al ex-alcalde de Marbella donde y cuando quiera que tuviera lugar. Ella fue el 20% de la familia Rico.

Pero al menos la traición de mi cuñada me ha servido para tener una fuente de información acerca del espacio. Tan rigurosa como cualquier otra fuente de información que usa la telebasura. "Conchi, ¿qué pasó ayer en lo de Cachuli?". "Bueno, no te imaginas todo lo que dijo". "Cuéntamelo tú, anda, que tengo que escribir una columna sobre el asunto". "Es un jeta, un sinvergüenza, un mentiroso, es... es... indignante lo de ese tío". "Ya, pero ¿qué dijo?". "¿Qué va a decir? Mentiras. Muy modosito, que la cárcel es muy dura, que pide perdón a todo el mundo, a la Zaldívar, a sus hijas, que querrá para siempre a la Pantoja, que no hay todavía ninguna condena contra él por quedarse una peseta. Es asqueroso. Yo no sé por qué Telecinco le da dinero a esa gentuza". "Ya te lo explico la próxima vez que nos veamos, Conchi, ¿dijo algo más?". "Anda que le dieron bien en el plató. Estaba Jorge Javier y la Milá Ximénez lo puso a caldo. Qué sinvergüenza. Como la Pantoja. Y pensar todo el dinero que sacó con la entrevista... Que bien que se lo cantó Jimmy en el programa. Que no había derecho al programa". "Venga, Conchi, gracias".

Simultáneamente a la entrevista celebrada en algún lugar de Málaga, "Callejeros" emitía uno de sus habituales reportajes escalofriantes sobre la marginalidad en nuestro país. El malintencionado azar quiso que se centrase en el barrio también malagueño de Palma-Palmilla. El contraste entre ambos espacios, tan cercanos en los mapas y en los mandos a distancia, convertía a toda Málaga en una metáfora surrealista, espectral y desasosegante de la miseria humana. Entre ratas, casas insalubres y heroinómanos, yo escrutaba el horizonte en busca del lujoso hotel donde en ese momento Jordi González y Julián Muñoz se reían del 20% de España.

¡A MANIPULAAAR!

“¡A jugaaar!” fue el grito de guerra del veterano Joaquín Prat cuando presentaba “El precio justo” en los 90. Tal fue su éxito que el movimiento de brazo que lo acompañaba se considera aún hoy sinónimo de “¡A jugaaar!”, aunque cualquiera que lo viera juraría que significa “aterrizaje”. El caso es que, como los años no pasan en balde, aquí proponemos actualizar ese viejo grito por otro más actual y combativo: “¡A manipulaaar!”.

Llevo años observando que la probabilidad de que se produzca una apuesta por la programación infantil en televisión es directamente proporcional a lo cercano que está el mes de diciembre. En años anteriores, antes de diciembre se estrenaron programas infantiles (un ejemplo: “Los Lunnis”), se recuperó la franja infantil vespertina en la parrilla o se renovó la programación para adaptarla a los gustos de la grey infantil (no me miren así, a los rapaces siempre se los llamó “la grey infantil” y nunca pasó nada). Es después de diciembre cuando las cosas empeoran, como pasó la última vez que TVE recuperó la franja infantil vespertina: antes de diciembre reapareció y después de diciembre desapareció. ¿Por qué ocurre esto? ¿Tendrá algo que ver con interés de los anunciantes en tener controlados a los niños frente al televisor para poder dictarles su carta a los Reyes Magos?


Es casualidad, ya lo sé, pero Telecinco acaba de anunciar “una nueva vertebración de su programación infantil”. No declaran que quieren decir a los niños lo que tienen que pedir a los Reyes, claro, sino que abren “nuevas vías de comunicación publicitaria a sectores de la economía que dirigen sus productos hacia el target infantil y juvenil”. Qué sutiles. Aquí somos más bastos. Y ya que cada vez son más los que piensan que defender públicamente criterios propios frente a lo que dice la tele es una forma de manipulación, no nos queda otra: ¡A manipulaaar!

29/11/08

CUERNO DE RINOCERONTE


Sorprendente: Txumari Alfaro enseña a curar verrugas matando animales en horario de protección infantil. No se escandalicen que la frase tiene truco. Es verdad que Txumari presenta un programa por las mañanas en La Sexta en horario de protección infantil. También es verdad que mata animales ante las cámaras y esparce sus jugos sobre la piel. Lo que no es verdad es que cure verrugas.

Txumari, ese defensor de la urinoterapia que sigue por ahí suelto, se guía por unos principios metodológicos simpatiquísimos. Dice que una persona no debería tomar ningún medicamento que contuviera sustancias de nombre impronunciable. ¿Quiere mejorar nuestra dicción? Ojalá, pero no: quiere que no tomemos cosas raras de nombre impronunciable como, qué sé yo, ácido acetilsalicílico. También dice que lo mejor para la piel son productos que también pueden comerse. Platón decía hace 2400 años que una misma cosa como el estiércol puede ser buena para las raíces pero mala para las yemas de las plantas. Txumari no anda con tanta sutileza, así que nos irá de perlas si nos embadurnamos con comida o nos zampamos los potingues que nos untamos. ¿Y lo que decíamos al principio? Pues que para curar verrugas hay que coger unas babosas vivas y frotarse enérgicamente con ellas sin hacer ascos, después hay que atravesarlas con un palo y dejarlas aplastadas bajo una piedra. Magia potagia: las verrugas desaparecen al día siguiente porque se van a pedir asilo político a algún lugar de la Tierra donde aún reine la racionalidad y las afirmaciones gratuitas deban ser demostradas.

Y ahora, las conclusiones. Primero: si valen para untar será porque las babosas son un plato delicioso. Segundo: sus babas rebosan compuestos con unos nombres facilísimos de pronunciar. Y tercero: la medicina tradicional no se limita a las plantas, la miel y el limón, también incluye a los animales. Abandonemos el citrato de sildenafil del Viagra y volvamos al cuerno de rinoceronte. Es más natural.

28/11/08

MONOTREMA MUÑOZ

Los géneros televisivos son como las especies animales. Si triunfan se extienden por todo el ecosistema y ponen en peligro el futuro de especies menos competitivas. Si fracasan se extinguen y sólo existen para los paleontólogos que las encuentran convertidas en fósiles aplastados bajo toneladas de estratos geológicos. Hace 195 millones de años apareció el monotrema, hijo de reptiles, parecido a éstos pero iniciador de una nueva clase de vertebrados, los mamíferos. El monotrema triunfó y provocó que hoy en día existan 5.000 especies de mamíferos extendidas por los cinco continentes. ¿Se imaginan cómo sería el planeta hoy si al primer monotrema lo hubiera aplastado un árbol antes de su reproducción? ¿Se imaginan la Tierra sin mamíferos?

¿Se imaginan que hubiera fracasado el primer "Gran Hermano"? ¿Se dan cuenta de que entonces hoy no existiría GH, pero tampoco "Operación Triunfo", "Supervivientes" o "Factor X"? ¿Se imaginan que hubiera fracasado el primer programa de cocina, el primer programa de clips breves del humor, el primer coach de Cuatro? ¿Pueden imaginar la programación actual si los primeros monólogos de "El club de la comedia" o el primer monólogo de Buenafuente no fuera más que fósiles encontrados por un paleontólogo televisivo que nos hablasen de especies extintas?

Hoy por la noche en Telecinco va a aparecer una nueva especie televisiva: el chorizo-show. Desciende de los programas del corazón, pero tiene características propias suficientes para crear un nuevo género. Si le cae un árbol en la cabeza, dentro de mil años los científicos encontrarán un fósil televisivo con bigote y pantalones subidos a la altura del diafragma. Si triunfa se extenderá por las cinco cadenas y serán los demás géneros los que aparecerán empotrados en piedras milenarias. En la nochevieja de 2004 toda España se puso de acuerdo en corearle una simpática rima a Ramón García. Carajo, ¿no podemos hoy volver a unirnos todos gritándole a Telecinco la misma rima y derribando el árbol sobre la entrevista a Julián Muñoz?

27/11/08

HOLA, SOY JULIÁN MUÑOZ

(Autoconfesión hipotético-virtual inventada por Antonio Rico)

Hola, soy Julián Muñoz, y quisiera pedirles que por favor no se pierdan la entrevista que concederé mañana en Telecinco. Sé que estos días están ustedes oyendo por todas partes voces que les proponen que me hagan un boicot. Miles de blogs están apoyando la campaña. Hay páginas web creadas expresamente para difundir esta idea. Decenas de miles de espectadores se han tomado esta cuestión como algo personal y están hablando con sus familiares que no usan internet. Desde estas "625 ranas" se ha animado a los lectores mil veces a que mantengan esa noche el televisor encendido, pero sintonizado en otra cadena. Y siempre el mismo ridículo argumento: que soy un delincuente que va a cobrar 350.000 euros por hablar de sus delitos y de sus amores.


Los que han montado esta campaña no entienden nada. No voy a soltar ni media palabra de mis delitos ni de mis amores, y los 350.000 euros me los voy a embolsar pase lo que pase. Me da igual hacer la birria del 11,5% del otro viernes que hacer un 1%. Lo que yo me juego mañana son las decenas de entrevistas que vendrán después. Y ésas no van a sumar 350.000, sino muchos millones de euros. Si mañana soy el programa más visto, me van a llamar de todas partes. "Dónde estás corazón", "La Noria", "Tal cual lo contamos". Varias veces en cada programa. Me van a ver hasta en "Pasapalabra". A, por ejemplo, 150.000 euros por aparición. Multipliquen ustedes. Voy a ganar en dos meses lo que no ganará en cien años toda su comunidad de vecinos. Pero como mañana no llegue al 15% no me van a llamar ni de TeleVillamatas del Marqués.

Así que, por favor, qué más les da a ustedes, vean mañana mi entrevista. Yo siempre he servido fielmente a la sociedad. Que la sociedad me ayude ahora a ganar unas perrillas. No me vengan con morales y con idioteces. Ustedes no entienden este mundo de la telebasura. Dejen que sea Telecinco la que les diga lo que tienen que ver. Hagan el favor de seguir haciendo lo que han hecho siempre: vean la entrevista de mañana viernes sin rechistar y dejen de joder, hostia.

26/11/08

PABLO, ENRIQUE Y HOUSE

Julia Leonardo y Lara Amat me informan de que House tendrá un lío amoroso en el capítulo del próximo dos de diciembre. Vale. Yo informo a Julia y a Lara de que Enrique VIII tendrá un lío amoroso en la segunda temporada de “Los Tudor” (Canal +). Como Julia y Lara son muy jóvenes, conocen perfectamente a House y lo ignoran absolutamente todo de Enrique VIII. House es un personaje fascinante en un mundo, el de la medicina, que no se diferencia mucho del laboratorio del doctor Frankenstein. Los médicos también son modernos Prometeos. Enrique VIII es un personaje fascinante en un mundo, el de Inglaterra en el siglo XVI, que no se diferencia mucho del laboratorio del doctor Maquiavelo. Con un poco más de sexo.

¿Os gusta la serie “House”? Entonces, no os perdáis “Los Tudor”. Desde luego, no tendréis que esperar hasta el dos de diciembre para ver una escena amorosa entre el rey Enrique VIII y Ana Bolena. Pero es que, además, en esta temporada tendremos las mismas dosis de alta política (o sea, bajas pasiones), intrigas, ejecuciones y sexo que en la anterior y, de regalo, un nuevo personaje interpretado nada más y nada menos que por Peter O´Toole. ¿Es una nueva amante? No, aunque una escena de cama entre Jonathan Rhys Meyers y Peter O´Toole sería muy interesante (pero también nos recordaría demasiado a películas como “Calígula”, aquél espanto de Tinto Brass). ¿Un nuevo canciller? ¿Un nuevo Primer Ministro? ¿Un nuevo arzobispo de Canterbury? Sí, pero no. Peter O´Toole interpreta al papa Pablo III. ¿Que quién fue Pablo III? Un hombre con muchos más recovecos que House, mucho más poder, mucha más influencia en la historia, muchos más lados oscuros y muchísimas más contradicciones. Pablo III es un House de Dios y, a veces, del demonio y de la carne.

La Roma de Pablo III no es el Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey en donde trabaja el doctor House. Qué va. La Inglaterra de Enrique VIII tampoco se parece en nada a un Hospital Universitario de Nueva Jersey. Pero recomiendo a Julia, a Lara y a todos los espectadores de buena voluntad que se dejen caer por “Los Tudor” y que, el próximo dos de diciembre, vean “House”. Pablo III, Enrique VIII y House I. Hágase la luz, el demonio y la carne.