28/2/09

PARÁBOLA DE LAS ALCACHOFAS CON JAMÓN

"¿Qué van a tomar los señores?" pregunta el camarero. "Yo tomaré de primero el arroz caldoso, y de segundo... a ver... el arroz caldoso también", dice el primer comensal. "Pues yo", dice la siguiente, "los tallarines de primero, y de segundo los tallarines". "A mí póngame de primero las alcachofas con jamón, y de segundo alcachofas con jamón" contesta el tercero, y luego añade "perdone, ¿las alcachofas con jamón de segundo podrían ser de ayer o de anteayer? Ah, y de postre ya le adelanto que voy a tomar alcachofas con jamón". El camarero asiente: "Por supuesto, caballero, pero permítanme una pregunta, ¿a que ustedes son programadores de televisión?". Los tres clientes quedan estupefactos y preguntan al hostelero cómo ha podido adivinarlo. "Muy sencillo", responde, "me puse el otro día a ver Antena 3 por la noche y me dieron como primer plato del prime time un capítulo de ‘Doctor Mateo’, y como segundo plato otro capítulo de ‘Doctor Mateo’; al día siguiente en La 1 el menú de la cena consistía en un primero de ‘Pelotas’ y un segundo de ‘Pelotas’. Y usted, el de las alcachofas con jamón, debe de ser el programador de Cuatro. Los martes Cuatro rellena su prime time nocturno con mucha variedad: un capítulo de estreno de ‘House’ de primero y dos capítulos de ‘House’ antiguos de segundo y de postre".



Sirva pues esta aleccionadora parábola, queridos niños, para reprender severamente a los programadores televisivos. Los prime time, amiguitos, hay que currárselos, como se hace en todas las grandes televisiones del mundo. No vale resolverlos con un único producto que se sobreprograma hasta el segundo ciclo de sueño REM. Jamás una serie se convertirá en la favorita de la audiencia si hay que dedicar dos horas y media a verla. De primero alcachofas con jamón, vale, pero de segundo... no sé... un lenguado a la plancha y un arroz con leche de postre.

PRODUCTO NACIONAL

Este año la serie “Farmacia de guardia” cumple 18 añitos. En 1991, las cadenas de televisión privadas acababan de inaugurar la lucha por la audiencia y una serie española demostraba por primera vez que podía ser un arma eficaz capaz de ganar una batalla cada semana. “Farmacia de guardia” cumple 18 años: si fuera un hombre podría votar y si fuera mujer se vestiría de largo (no se enfaden conmigo, es lo que dijo el hoy contertulio televisivo y por entonces portavoz del Gobierno popular Miguel Ángel Rodríguez cuando la Constitución cumplió 18 años).

Y tras haber alcanzado la mayoría de edad en esta época, la ficción nacional ha comenzado a arrasar. La ficción foránea sobrevive con dificultad en horario de máxima audiencia y sólo “CSI” y “House” (¡por muchos años!) mantienen el tipo. Aunque nunca faltó en nuestra parrilla, parece que la ficción nacional atraviesa un momento especialmente feliz y se realizan, emiten y estrenan más series que nunca ya sea en forma de adaptación de series extranjeras (“Doctor Mateo”), creación propia (“Pelotas”), revisión de formatos clásicos (como los grandes relatos en los que se inspira “Águila roja”), ficción con trasfondo histórico (las dos visiones del 23-F que vimos hace diez días) e incluso series incombustibles que son el spin-off de otras series incombustibles (“Aída”, dedicada a un personaje que ya no está procedente de “7 vidas”, una serie que ya no existe).

Si el éxito de la ficción nacional se debiera a un ataque de patriotismo audiovisual inspirado por el ministro de Industria, Miguel Sebastián, debería pasar lo mismo en el cine. Pero no pasa: llenamos el carrito con 150 productos televisivos nacionales, incluido “Muchachada nui”, cuando compramos en el supermercado televisivo, pero en el expositor de “cine español” apenas cogemos un par de películas y nos marchamos a la sección de importación a completar el carrito.

No parece que seamos peores haciendo cine que televisión, así que esta diferencia puede deberse a que somos mejores viendo televisión que viendo cine nacional. Quien se siente identificado con la ficción nacional televisiva encuentra lo que le gusta en las cadenas generalistas, en abierto y gratis, pero no va al cine. Quien sí va al cine es un público que busca determinados productos y ha sido expulsado de la televisión generalista porque en ella sólo encuentra tópicos y costumbrismo. Así que cuando ve la tele en casa busca la ficción que le gusta en los canales temáticos de la televisión de pago, la compra en DVD o la descarga de Internet 24 horas después de que hubiera sido estrenada en EEUU. De momento es una minoría, pero la ficción nacional debería tenerla en cuenta: la constante fragmentación del mercado televisivo nos está acercando a un escenario en el que el público es cada vez menos una masa homogénea y más un conjunto heterogéneo de minorías con criterios y gustos diferenciados.

Fuma negro sucio blanco, producto nacional, fuma negro sucio blanco, tralaralará, cantaban los grandes chicos de Siniestro Total. Aprendamos la lección. Veinticinco años después estamos dejando de fumar y quien fuma producto nacional fuma rubio.

27/2/09

LISA CONTRA BART

A veces uno se sorprende de que la gente se sorprenda. En el Reino Unido andan revueltos porque gracias a Jade Goody y Gail Trimble han descubierto que el gamberro Bart Simpson resulta más simpático que su trabajadora hermana Lisa. Qué sorpresa.

Goody saltó a la fama en 2002 como concursante de “Gran hermano”, donde destacó por ser una hortera ignorante y ordinaria. Gracias a esto se hizo famosa y concursó en una edición para celebrities de “GH”, donde destacó por sus ataques racistas a una concursante india. Gracias a esto fue expulsada y después invitada a participar en la versión VIP del “GH” indio. Estando en este programa, en directo le comunicaron que tenía cáncer cervical. Gracias a esto pudo vender a una cadena el seguimiento de su enfermedad hasta que se le comunicó que su muerte era inminente. Gracias a esto vendió a la tele su boda y dice que venderá el bautizo de sus dos hijos e incluso su propia muerte.

Por otro lado, Trimble acaba de demostrar que es la chica más lista de la tele tras su paso por el programa de preguntas y respuestas “To quiz”. Mientras que Goody es la reina de la popularidad, de Trimble se han dicho las siguientes lindezas: “sosa”, “engreída”, “petulante”, “esnob con dientes de caballo”, “loca” y “zorra viciosa”.

Así han descubierto una bonita tautología: los personajes que triunfan en los concursos de popularidad televisiva son más populares e incultos que los que triunfan en concursos de conocimientos en los que la popularidad no tiene ninguna importancia. En lo que aún no han caído es en la auténtica moraleja de esta historia: Goody dice que quiere todo el dinero que está ganando para que sus hijos tengan la educación y los recursos que ella no tuvo en su infancia y que la hizo ser lo que es. Los británicos deberían estar contentos: después de todo, Goody quiere que sus hijos no sean como ella, sino como Trimble. Acabáramos, al final Lisa vence a Bart.

26/2/09

COLAPSO GRAVITATORIO


Cuando una nebulosa de telespectadores cae bajo el influjo gravitatorio del televisor ocurren cosas sorprendentes. El proceso recuerda la formación de las estrellas, pero no es igual. Es que el comportamiento de las personas es más complejo y menos previsible que el de los átomos de hidrógeno. Bueno, no siempre. El caso es que los espectadores se arremolinan y, aunque cada uno esté sentado en el salón de su casa, se producen interacciones que aún no son bien conocidas.

En el caso de las estrellas, la nebulosa se condensa y atrapa la materia circundante. Si la enorme fuerza gravitatoria resultante no colapsa en un agujero negro es porque el aumento de la presión y la temperatura desencadenan reacciones termonucleares que sostienen la formación en equilibrio. Ha nacido una estrella (no, no estoy hablando de Penélope Cruz, qué pesaditos). ¿Colapsaremos los espectadores bajo la enorme fuerza de atracción de la ya no tan pequeña pantalla? ¿O se producirá algún tipo de fenómeno que nos mantenga en equilibrio? Veamos un par de ejemplos.

Los estudios sociológicos dicen que se producen menos relaciones sexuales porque la tele roba tiempo a todo incluido eso, que ya es robar. Pues en EEUU han descubierto ahora que ver en la tele realities o series como “Friends” aumenta el riesgo de embarazo en adolescentes. Bueno, vaya lo uno por lo otro. También se sabe que ver la tele aumenta la pasividad de los niños y los anuncios los hacen más proclives al consumo de comida basura. La tele los atonta y engorda, pero los refrescos, dulces y aperitivos que consumen porque los ven en la tele contienen aditivos a los que se acusa de causar hiperactividad. ¿Va lo uno por lo otro? Un tercio de los niños holandeses toma fármacos para la hiperactividad. ¿Será que están colapsando por ver demasiada tele o es que ven demasiada poca?

25/2/09

DOCTOR EN ASTURIAS

Procedente de Nueva York, tras trabajar en alguno de sus más importantes hospitales, un médico se traslada a un pequeño núcleo rural verde y agreste, de clima duro y muy peculiares personajes. Su carácter meticuloso, urbano, emocionalmente rígido, choca con el informal estilo de vida de aquel confín del mundo, que vive alrededor del bar y la emisora de radio, por donde pasean el maduro y respetable ex-militar, la extravagante recepcionista de la consultar, la chica encantadora con la que el médico mantendrá una relación llena de atracción y discusiones, el filósofo simplón y ensimismado. Atención, pregunta, ¿de qué serie estoy hablando?

"¡¡Doctor en Alaska!!", contestarán al unísono. Pues no. Lo que acabo de describirles no es el argumento de la inolvidable Northern Exposure, que tanto elevó el nivel de felicidad en el planeta entre 1990 y 1995, sino el planteamiento inicial de "Doctor Mateo", la valiosa nueva serie de Antena 3, que, según dicen, es la adaptación española de la británica y desconocida en nuestro país "Doc Martin". Cicely es ahora San Martín del Sella y Alaska se ha convertido en una Asturias convertida en una Arcadia cantábrica gracias a la fotografía precisa y cariñosa de José Luis Alcaine. Si Antena 3 no la maltrata, -es decir, si emite los capítulos uno a uno, no le exige grandes resultados de audiencia desde el primer día, y mantiene constante el día de emisión-, puede convertirse en una de las series de referencia de la temporada. Joel Fleischmann ahora pasa consulta en Lastres, y se merece que al menos le hagamos una visita de prueba.

¡NUI!

A alguna gente le gustará el humor de "Muchachada nui". A otra gente no. Pero nadie podrá poner en duda que Joaquín Reyes y su circo de sardinas ambulantes han cambiado para siempre el humor en nuestro país. Como en su día hicieron Tip y Coll, Martes y Trece, Faemino y Cansado. Como en su día no hicieron Los Morancos o Cruz y Raya. Alguna gente habrá disfrutado como loca con el estreno de la nueva temporada de "Muchachada" (La 2, miércoles, 0:00 horas). Otra no. Pero todos deben convenir en que la vuelta de tuerca que se inició con "La hora chanante" se ha consolidado como un paso adelante irreversible en la forma de construir (y deconstruir, reventar, triturar) el género de las parodias irreverentes. Será imposible que los humoristas del futuro puedan imitar la gracia borderline de Reyes, Sevilla & co. Será inevitable que sufran su influencia.

Nada vuelve a ser lo mismo después de visitar el absurdo. Tras la parodia de Cindy Lauper ya no se puede volver a ver a Cindy con los mismos ojos. Tras el Celebrities de Enrique Bunbury, Enrique Bunbury ha cambiado para siempre. Los psicoanalistas y los surrealistas defendieron apasionadamente que la verdadera realidad es justamente ésa, la onírica, la irracional, la que pellizca el humor. "Muchachada nui" va a seguir haciéndonos soñar de risa durante 2009. Nada será lo mismo después. De que sepan vencer eficazmente a la repetición y el estancamiento depende el futuro de la comedia nacional.