31/7/09

ALARMISMO NUMBER NINE

Los alarmistas son ellos. Los que ponen el grito en el cielo acusando a la sociedad civil de alarmista ante la Gripe A (es una pena, pero el nombre de Gripe Rara Esta no termina de cuajar). Son unos alarmistas cuando proponen que la tele ofrezca menos información de los casos individuales porque según ellos esto fomenta el alarmismo. No hay duda, los que se alarman porque dicen que los demás se alarman son unos alarmistas. ¡Unos alarmistas!

Los espectadores somos gente tranquila que se limita a ver cómo van contagiándose cada vez más personas. Todos los días. En todo el mundo. Y en nuestra provincia. Dios mío, y al lado de casa. Nos limitamos a constatar que estamos rodeados. ¡Rodeados! Y no tenemos escapatoria. ¡No tenemos escapatoria! Y en todo el mundo se van muriendo cada vez más infectados. ¡Cada vez más! Y en España también. ¡No hay ningún lugar seguro! ¡Cualquier persona con la que te cruzas por la calle puede ser la siguiente! ¡Y cae un enfermo detrás de otro sin que nadie pueda evitarlo! ¡Estamos perdiditos! ¡Perdiditos! ¿Es que nadie va a hacer nada? ¿Por qué nos abandonan a un destino tan cruel? ¿Por qué?

¡Medidas! ¡Pedimos medidas! ¡Sólo queremos que nos garanticen que nunca vamos a enfermar de nada ni nosotros ni nuestra familia! ¿Es tanto pedir? ¿Qué es eso de vacunar sólo a los grupos de riesgo? ¿Se quieren reír de nosotros haciendo que los únicos seguros sean los que corren riesgo? ¿Y los demás? Por ejemplo, ¿qué es eso de vacunar a los profesores y no a los alumnos? ¿No se dan cuenta del enorme peligro que se corre? ¿No saben que en Gran Bretaña estudian la posibilidad de que el Gobierno utilice la BBC para dar clase a los alumnos si se tienen que cerrar los colegios por la pandemia? ¿Se imaginan que aquí pasara lo mismo? ¡La tele repleta de programas culturales y educativos! ¡¡¡Repleta!!! ¿Se lo imaginan? ¡Y luego nos llaman alarmistas!

30/7/09

CANIBALISMO HIGH-TECH

Este mes de julio se ha cerrado un círculo. A principio de mes hallaron en Atapuerca los restos de lo que parece ser el ejemplo más antiguo de canibalismo humano. Y anteayer estrenaron en Telecinco lo que sin duda es el ejemplo más moderno de canibalismo humano. Los yacimientos de la sierra de Atapuerca y el vertedero de Telecinco, un trozo de húmero fosilizado y “Factor ADN”, la paleontóloga Gala Gómez y la presentadora Lucía Riaño, todos unidos por un lazo invisible que abarca 1,3 millones de años. Si es que se le saltan a uno las lágrimas cuando se entera.

El húmero presenta las típicas marcas que realizaban nuestros tatarabuelitos cuando intentaban extraer la médula del interior de los huesos para zampársela. Ya se habían encontrado antes marcas similares en otros huesos humanos más recientes, y en Atapuerca hay varios ejemplos. Lo que ha hecho este descubrimiento es retrasar hasta los 1,3 millones de años el inicio de lo que parece una costumbre sólidamente asentada en nuestro linaje evolutivo: el canibalismo gastronómico. También en “Factor ADN” se encuentran las típicas marcas que realizan nuestros contemporáneos cuando intentan aprovechar hasta el tuétano las miserias humanas de los invitados al plató. Lo que ha hecho su reciente estreno es actualizar hasta hoy lo que es sin duda una tradición sólidamente asentada en nuestra especie: el canibalismo económico.

Los operaciones de descarnamiento y rotura ósea se realizaban hace 1,300 millones de años con útiles de piedra. Eran herramientas líticas eficaces, pero rudimentarias si las comparamos con las modernas técnicas que se utilizan en “Factor ADN”. Ahora hacen pruebas genéticas de ADN para realizar “match biológicos” a niños adoptados, padres desconfiados o familiares perdidos. El descuartizamiento ‘high-tech’ no evita que la antropofagia siga dando repelús, pero es tan sofisticado que mola un montonazo.

29/7/09

LOS LUNES, ASESINATO

El principal misterio de “Los misterios de Laura” (la nueva apuesta de La 1 para la noche de los lunes) era averiguar qué haríamos con los próximos capítulos de la serie: ¿los dejaríamos sueltos tras esta primera rueda de reconocimiento fallida o los retendríamos con nosotros durante unas cuantas semanas hasta que todo se resolviera y volviera a la normalidad?

Mientras los polis encargados de resolver “El misterio de la habitación sellada” hacían sus pesquisas en el primer caso de la serie, los espectadores hacíamos las nuestras. Teníamos, como ellos, que evitar falsas pistas que podían confundirnos (esos encantadores niños terribles colocados estratégicamente para conquistar la cuota infantil que debe pagar cualquier serie que quiera triunfar en horario de máxima audiencia) y desenmascarar qué personajes secundarios podían estropearnos la serie por estar mal dibujados o mal interpretados (la inspectora Martínez, más plana que el electroencefalograma de Belén Esteban). Pero, sobre todo, los espectadores teníamos que mirar a los ojos y estudiar cada movimiento de la principal sospechosa y protagonista: la inspectora Laura Lebrel, eficazmente interpretada por María Pujalte. ¿Sería una matemática genial, médium autista tuerta, adorable ancianita paracaidista, superdotada introvertida coleccionista de yo-yós, esquizofrénica multiorgásmica de memoria prodigiosa, cantante calva con cara de rinoceronte? No, qué alivio, no se trata de uno de esos personajes retorcidos más raro que el currículum de Belén Esteban, es sólo una poli que tiene la suerte de estar ante un guión que permite resolver de forma ingeniosa enigmas planteados a la vieja usanza. Caso resuelto.

Vendrán más capítulos de “Los misterios de Laura” y los seguiremos viendo porque el misterio que uno debe aclarar como telespectador ha sido felizmente desentrañado. Así que en adelante, los lunes, asesinato.

28/7/09

THE BIG BANG THEORY


Todo comenzó con un Big Bang. The Big Bang Theory también empieza así.

Aristóteles decía que el hombre es un animal que ama el conocimiento. Dicho así suena muy elegante, así que quien lo suelta por ahí queda como un señor. Quien lo oye asiente pensativo y luego cambia de tema porque no sabe qué decir, pero para sus adentros está convencido que ese tal Aristóteles era un varas que no se enteraba de nada y seguramente aburriría a las piedras con su blablablá. Como sinceramente creo que el maestro de Alejandro Magno tenía razón (hay gente pa’ tó), me gusta defender su tesis con un argumento sacado de la chistera: el hombre ama el conocimiento aunque sólo sea porque nos permite reírnos de más cosas.

Ver a un hombre vestido de mujer gritando “¡Joshuaaa!” está muy bien la primera media hora, pero luego cansa. Es un humor muy limitado porque está confinado en una distinción pacata entre hombre y mujer que aprendimos a los dos años. Si, con permiso de Wittgenstein, los límites de mi conocimiento son los límites de mi capacidad de reírme del mundo, debemos aprender cada vez más cosas aunque sólo sea porque nos permite reírnos de algo más que de un hombre vestido de mujer.

Me gusta “The Big Bang Theory” porque es una comedia de situación descacharrante en la que te ríes de un montón de cosas que se estudian en bachillerato y que hasta entonces podían parecerte aburridas. Me la descubrió Héctor Martínez, un amigo al que le gusta la Física y reírse de la Física, lo que es lo mismo. El año pasado se emitió en Antena Neox por TDT, pero este año la podemos ver en Antena 3 los sábados y domingos antes de “Los Simpson”. Es cierto que la Física de la que se ríe “The Big Bang Theory” no es la que defendía Aristóteles hace 2.300 años, pero seguro que el viejo maestro, amante del conocimiento, estudiaría con gusto la Física de hoy y luego se moriría de risa viendo en la tele algo más grande que el pequeño mundo en el que están encerrados Los Morancos.

27/7/09

AL INFIERNO EN CALESA

Y dijo el australopiteco: “Hágase la locomoción bípeda”, y fue la locomoción bípeda. Y vio el australopiteco que era buena; y separó las extremidades superiores de las inferiores. Y dijo el homo habilis: “Hágase la piedra tallada”, y fue la piedra tallada. Y vio que era buena; y separó el filo del percutor. Y dijo el homo habilis a sus descendientes: “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, las aves de los cielos, y todas las bestias que se mueven sobre la tierra”. Pero el homo sapiens plantó una semilla y comió de su fruto prohibido. Entonces fueron abiertos sus ojos, y conoció que estaba desnudo; cosió hojas de higuera, y se vistió. Y el pudor no hizo sino empeorar las cosas.

Los amish son cristianos que consideran que los cambios culturales y tecnológicos anteriores al siglo XVII eran estupendos, pero los posteriores ofenden a Dios y traen el pecado, como la electricidad, los automóviles y, claro, la televisión. Los demás no los entendemos porque pensamos que la humanidad alcanza su cima cuando cumplimos 20 años y creemos que los cambios malos son los que vienen después y ya nos pillan mayores. Pero yo soy más radical que los amish y los considero unos tibios. Yo creo que todo iba bien hasta que empezó la talla de madera y la agricultura, se inventó la rueda, se domesticaron animales y se creó la escritura. Eso fue el acabóse. Por su culpa aparecieron grupos de agricultores que hacen casas de madera, creen que lo que trae escrito un libro es verdad al pie de la letra y se desplazan en calesas tiradas por caballos domesticados. Es la conclusión a la que llegué tras ver la noche del sábado un reportaje espeluznante sobre los amish en “La vuelta al mundo”, el programa de Toni Rodero en la TPA.

Por cierto, antes a esa hora sólo se podían ver los reportajes de “Informe semanal”. Luego se sumaron los de “La vuelta al mundo”, las cadenas temáticas, y ahora laSexta. Nos los pone ahí el Dios de las televisiones para tentarnos y pecar.

26/7/09

ASTRONOMÍA RAZONABLE

La noticia no es que en España ya haya más ojos viendo la nueva tele digital que la vieja tele analógica, la noticia es que hay más pupilas escrutando un punto remoto del cielo que las que ven el programa televisivo más visto del día. Lo dijeron en todos los informativos: el Gran Telescopio de Canarias inaugurado anteayer tiene un poder de visión que equivale a cuatro millones de pupilas humanas. Y cuatro millones de pupilas son muchas pupilas.

Se nos va la fuerza por la boca coronando la TDT como nueva reina de las miradas. Asumimos que, en una escalada que no tiene fin, cada vez hay más televidentes, cada vez vemos más horas de tele y cada vez hay más oferta televisiva. Pero no debemos olvidar que el resultado es una audiencia estrábica que con un ojo mira una cosa y con otro otra, incapaz ya de aunar miradas y generar aquellas cifras millonarias de espectadores en torno al mismo programa que se reunían hace un puñado de años. Ahora las estrellas que alcanzan la unanimidad visual no son las televisivas sino las de verdad. Desde el Gran Telescopio de Canarias, cuatro millones de pupilas las contemplan.

Nuestros televisores son cada vez mayores, pero cada uno apunta en una dirección. Cada año la cadena más vista lo es con un menor porcentaje de espectadores, porcentaje que desciende más de un punto al año. En 2010 ganará quien logre un 15 por ciento de audiencia, lo que hace cinco temporadas habría sido el más estrepitoso de los fracasos. Ya no se puede salir a la calle y pretender hablar con cualquiera sobre el programa más visto de la noche anterior porque es prácticamente imposible encontrar a alguien que lo haya visto. Si de verdad queremos mirar algo que nos una a los demás, si queremos mirar solos sintiéndonos acompañados, apaguemos todas las luces, vayamos a un lugar poco iluminado y miremos hacia arriba.