31/10/10

EL DIVINO PULPO PAUL

No nos pueden dejar así. Esto es una “notitia interrupta”. No fastidia tanto como un “coitus interruptus”, pero casi. Que hagan el favor en la tele de seguirla hasta el final, a ver en qué acaba. Las noticias importantes no pueden dejarse caer como bombas, y luego no hacerle caso a la enorme onda expansiva que generan. Y si hace una semana los telediarios abrieron informando de la muerte del pulpo Paul, no se explica que pasen los días y no sepamos qué ocurrió después.

Los espectadores no tenemos tres corazones y nueve cerebros como Paul, pero tenemos un corazoncito que sufre y un cerebro que no para de darle vueltas a las grandes incógnitas abiertas tras su muerte: ¿fue finalmente su cuerpo vendido al Museo del pulpo de O Carballiño por una pastón que parece más propio del Museo de la angula? ¿Fue incinerado y sus cenizas esparcidas para evitar que su tumba se convirtiera en lugar de peregrinación de los seguidores de “Cuarto milenio”? ¿Nombraron ya un Paul II formando una dinastía de pulpos adivinos tan surrealista (más es imposible) como la surrealista dinastía que gobierna en Corea del Norte? ¿Se ofreció Aramís Fuster a cubrir el vacío de poder taumatúrgico producido tras su muerte? ¿Fue asesinado por su enemigo, John el mejillón? ¿No será su vida, en la que apenas pudo disfrutar de la jubilación, un aviso de la larga vida laboral que nos espera antes de morir en una pecera?

Y da igual que abrir los telediarios con esa noticia fuera una broma. Tampoco las bromas pueden dejarse a la mitad. Queremos saber cómo sigue la guasa. El “Todo está lleno de dioses” de Tales de Mileto, nos sitúa en la antesala del ateísmo porque si todo lo real es divino, los dioses no existen. Paul demostró que todos, hasta los pulpos, pueden ser adivinos. Y si todos somos tan especiales, los seres especiales -los adivinos- no existen. Alabado sea el dios Paul, el pulpo más cachondo del acuario Sea Life de Oberhausen.

30/10/10

SHAKESPEARE EN "SÁLVAME"

“Sálvame” nos ha traído la desgracia y nos ha hecho perder medio millón de horas de nuestro tiempo, se ha reído de estas pérdidas, se ha burlado de lo que ganamos viendo otros programas contagiando la tele entera con sus chismes y mezquindades, ha despreciado nuestro criterio, ha desbaratado nuestra televisión en abierto, ha alejado a nuestros amigos hacia cadenas minoritarias, ha alentado a nuestros enemigos, y ¿por qué motivo? No soy telespectador de las gilichorradas de “Sálvame”… ¿Acaso no tiene ojos un telespectador que no ve “Sálvame”? ¿No tiene un telespectador que no ve “Sálvame” manos y órganos, medidas, sentidos, afectos y pasiones? ¿No se alimenta de la misma comida, se hiere con las mismas armas, está expuesto a las mismas enfermedades, se cura con los mismos medios, se acalora y se enfría en los mismos inviernos y veranos que un telespectador que ve “Sálvame”?

¿Si nos picáis, ¿no sangramos? Si nos hacéis cosquillas, ¿no nos reímos? Si nos envenenáis, ¿no morimos? Y si nos hacéis mal, ¿no vamos a criticaros? Si somos como los telespectadores de “Sálvame” en lo demás, nos pareceremos en esto también… Si “Sálvame” hace mal a uno de sus telespectadores, ¿cuál es la humillación que sufre el programa? La crítica que transmite la “Defensora de la audiencia” María Teresa Campos leyendo sus quejas como comenzó a hacer anteayer en directo a los responsables del desaguisado. Y si “Sálvame” hace mal a un telespectador que no ve “Sálvame”, ¿cuál debería ser entonces su sufrimiento según el ejemplo anterior? Sí, crítica: la crítica que también debería transmitir la “Defensora de la audiencia” María Teresa Campos leyendo a los culpables del desastre los lamentos, sufrimientos y daños que provocan. La crítica que nos enseñasteis el pasado jueves la llevaremos a cabo y será dura, quizá supere a nuestros maestros

29/10/10

VIAJE A ÍTACA

Nacer, enamorarse, caminar, es partir a Ítaca. Ver una serie, también. Sabíamos que la boda era la Ítaca hacia la que viajaba “Felipe y Letizia”, así que el motivo para ver el capítulo final no podía ser saber si al fin arribaríamos al puerto de la catedral de la Almudena. Ver que el desenlace era el enlace sólo podía ser el pretexto para hacer el viaje. “No has de esperar que Ítaca te enriquezca: Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje”. Si, Kavafis, pero, ¿y si Ítaca no te enriquece y encima el viaje es un suplicio?

Telecinco pretendía que asistiéramos a las dificultades de un príncipe heredero para hacer su real gana como si tal trance fuera el rito de paso de lo llevaría de la niñez a la madurez, como si se tratase de la caza del león del joven masai que vuelve al poblado convertido en guerrero, como si fuera su particular “23-F” que lo transformaría en el capitán del navío. Y eso es mucho suponer. Vale, ¿entonces por qué lo vio tanta gente? Hay un público incondicional dispuesto a viajar por cualquier hagiografía, por cutre que sea. A él nos sumamos los seguidores de “El Jueves”, “Los Borbones” de “Buenafuente” y las “Celebrities” de “Muchachada nui”. Arrastrados por tanta cutrez, parodia y despropósito fuimos arrojados a las playas de Ítaca.

AUDIENCIOLOGÍA

1.- Es necesario pasar de un registro de audiencias basado en cadenas a un registro de audiencias basado en programas. Los espectadores vemos programas de televisión, no vemos cadenas de televisión, y aunque ambos elementos puedan encontrarse en una mayoría de casos muy vinculados, cada vez aparecen más ejemplos de relaciones no exclusivas entre programas y cadenas. En un momento en el que la mayor parte de los canales públicos y privados ofrecen igualmente toda su producción propia en streaming a través de internet parece claro que es muy insuficiente evaluar la audiencia de un espacio únicamente por la cantidad de gente que está viendo en directo su emisión a una determinada hora mediante ondas digitales terrestres.

2.- Vamos, que tiene poca validez decir que el estreno de la séptima temporada de "House" obtuvo 2.449.000 espectadores. Eso sería el número de espectadores que estuvieron el martes a las diez de la noche boquiabiertos ante el primer día de noviazgo entre Cuddy y House. Ahora que hemos encontrado el amor, ¿qué vamos a hacer con él? Pero minutos antes FOX ofrecía el mismo episodio. ¿Cuántos cientos de miles de espectadores ven FOX? Y semanas antes se podía encontrar ese capítulo en la red correctamente subtitulado. ¿Cuántos cientos de miles de espectadores se descargan "House" subtitulado a los pocos días de su emisión en EE.UU.? Y una vez emitido, ¿cuántos cientos de miles de espectadores se descargará "House" doblado al español o lo verá en las múltiples reemisiones de FOX o Cuatro? Un registro de audiencias basado en cadenas nos dice que 2.449.000 personas vieron Cuatro el martes de 22:30 a 23:300 horas. Un registro de audiencias basado en programas nos diría que el primer episodio de la séptima temporada de "House" fue visto por tres millones de personas, o tres y medio, o cuatro millones.

3.- Otro día contaremos por qué es necesario pasar de un registro de audiencias cuantitativo basado en audímetros a un registro de audiencias cualitativo basado en espectadores.

28/10/10

ALGO PERSONAL

Entre esos tipos y yo hay algo personal. Me refiero a los chulos, a los chulos arrogantes. Es gente que tiene mucho que ver con aquélla otra a la que se refiere Joan Manuel Serrat en la canción de la que he tomado prestado el título y la primera frase de esta columna. Me refiero a la peña de los morritos, jajá, de ese tío que llora no tiene cojones, jajajá, de fíjate pues yo me trajiné a dos zorritas de trece años de ésas que visten las muy putas con minifalda y tacones y lo puedo contar ahora que ya prescribió el delito, jajajá jajajajá. Esta semana hemos tenido sobredosis de esta clase de villanos. Y me da exactamente igual que el homo sapiens que cuenta entre risas de macarra decortizado cómo copuló con dos niñas haya llevado a cabo o no tal bajeza. Lo que hiela la sangre e incendia la indignación es el desprecio con el que se refiere a dos chicas a las que demuestra tener en mucha menor valía que a su ex-gata y con las que, sin embargo, afirma haber mantenido relaciones sexuales. Sexo, desprecio e infancia son tres términos tan significativos y tan antitéticos que cualquier persona que los una queda inmediatamente desvelada como un miserable. A este tipo de chulos me refiero. Y cuando se trata de alcaldes o escritores de novelas de aventuras expreso mis opiniones en la barra de un bar. Pero cuando se trata del responsable y presentador de un programa cultural en una televisión pública me siento en la obligación de dedicar mi columna al asunto. Insisto: entre esos tipos y yo hay algo personal.

Así que me uno, ¡quién no lo haría!, a la petición del Comité de Empresa de Telemadrid de destituir fulminantemente a Sánchez Dragó de sus funciones en dicha cadena, pero no por lo que hizo o dejó de hacer hace 43 años, sino por la miseria moral actual que han demostrado sus declaraciones de este último año en el libro que comparte con Albert Boadella. Es una buena ocasión para saber si Esperanza Aguirre también se siente personalmente motivada para dar su merecido a esta clase de chulos que no para de babear emociones podridas y ponerlos en su lugar.

27/10/10

SIN TETAS NO HAY MONARQUÍA

O también "Amaia Salamanca: del Duque al Príncipe". El caso es mezclar el anterior éxito de esta chica tan mona con su actual fracaso, de la misma manera que "Felipe y Letizia" es a su vez un producto inclasificable dada la mezcla inaudita que contiene. Esa cosa rara que vimos en Telecinco el lunes por la noche, ¿es una comedia? ¿un drama? ¿un nuevo subgénero de la ciencia-ficción, un programa de humor sin risas enlatadas, una serie histórica, la reaparición del surrealismo en televisión, un vídeo realizado por unos alumnos de 2º de Cinematografía como complemento de un trabajo titulado "Historia natural de los castings delirantes"? Sólo Amaia Salamanca se salva ligeramente en esa sucesión de diálogos de cartón piedra ("El vino lo escojo yo. Soy bastante bueno escogiendo. No sólo el vino, sino todo en general", dice el heredero a la Corona), secuencias de teletienda altomatutina (es más verosímil la eficacia de los cuchillos Gunchi que el discurso de la entrega de los Premios Príncipe de Asturias) y caracterizaciones que toman a los guiñoles como su principal fuente de inspiración (¿de verdad la reina Sofía era Marisa Paredes? ¿seguro que no era Joaquín Reyes?).

A sabiendas de que la calidad en la realización ni añadiría ni quitaría un solo espectador a una teleserie que queda eclipsada por su propio morbo, Telecinco nos ha entregado uno de los peores productos televisivos de la temporada. Da la risa la monarquía de "Felipe y Letizia" igual que nos hacía reír el narcotráfico de "Sin tetas no hay paraíso". Cata y el Duque. Letizia y Felipe. Amaia Salamanca y la nobleza nominal. ¿Morirá el Príncipe en brazos de Letizia en el desenlace de la serie?