31/3/11

ARCHIVO HISTÓRICO

La diferencia fundamental entre una televisión que quiere ser respetada y otra televisión que tan sólo quiere ser consumida es que la primera es capaz de colgar en la red su archivo histórico. Es lo que está ocurriendo con RTVE, que de forma laboriosa y poco publicitada lleva años inserta en la tarea galáctica de ofrecer en su página web miles y más miles de horas con materiales emitidos durante las últimas décadas. Decenas de series que seguimos recordando muchos años después de su emisión, -"Fortunata y Jacinta", "La barraca", "Ramón y Cajal", "Historias para no dormir", "Celia"-, se pueden volver a ver íntegras, miles de entrevistas, "Informes Semanales" como para mantener entretenido a Robinson Crusoe, todo el humor de mitos como Eugenio, Tip y Coll, Faemino y Cansado, algunos programas de "La clave", espacios como "La edad de oro" que definieron su época de emisión. Por encima de otro tipo de motivaciones, se nota en este empeño un profundo sentido de orgullo y dignidad por la labor realizada...

... que ni de coña podemos encontrar en la página web de Telecinco. ¿Se imaginan a esta cadena colgando en la red su archivo histórico? No es cuestión de antigüedad: la cadena que fue de Carlotti y ahora es de Vasile lleva ya más de veinte años en antena y podría tener material suficiente para crear una página llena de contenidos que repasáramos con interés durante meses. Pero no lo hace. No cuelga la colección íntegra de "La máquina de la verdad". No pone a nuestra disposición lo más interesante de "Aquí hay tomate". Los concursantes de antiguas emisiones de GH, henchidos de vocación de eternidad, ni siquiera pueden ser encontrados ahora al no existir un archivo histórico completo del viejo reality. Y es una pena, porque si Telecinco quisiera ser respetada y no sólo consumida debería colgar en la red todos los programas en los que Ana Rosa trató el caso Mari Luz y aquel debate en "La Noria" en el que Jordi González aseguró que no había podido encontrar ningún contertulio que criticase la actuación de AR.

30/3/11

EL BARCO DE LOS SIMIOS

Después de que el gran héroe Teseo regresara de Creta con los jóvenes a quienes había salvado de morir devorados por el Minotauro, su barco fue conservado por los atenienses como una reliquia, aunque a lo largo de los años fueron sustituyendo las tablas estropeadas por otras nuevas y más resistentes. Surge entonces la paradoja que planteó, entre otros, el filósofo Thomas Hobbes: ¿el barco de Teseo seguirá siendo el mismo barco después de que todas sus partes hayan sido sustituidas por otras nuevas? ¿Y qué ocurriría si alguien hubiera juntado todas las partes viejas del barco colocándolas en su sitio? ¿Cuál de los dos barcos sería el verdadero barco de Teseo?

Después de ver en La Sexta “El planeta de los simios” de Tim Burton, surge la misma paradoja que nos vuelve locos con el barco de Teseo. Burton ha sustituido todas las partes de “El planeta de los simios” original (incluido su maravilloso final) por tablones nuevos y, se supone, más resistentes, así que la cuestión es si estamos ante una sustitución de “El planeta de los simios” de Franklin J. Schaffner y Charlton Heston por otro barco, o si más bien nos encontramos con una renovación de la película original. Si nos encontramos en el puerto de Atenas con el barco de Teseo completamente renovado tabla a tabla, y con el barco de Teseo recompuesto después de juntar los tablones originales, ¿cuál diríamos que es el barco de Teseo original? Si vemos un sábado en La Sexta “El planeta de los simios” de Tim Burton, y un miércoles en La 2, en esas estupendas noches dedicadas al cine clásico, nos encontramos con “El planeta de los simios” de Schaffner y Heston, ¿diríamos que Burton reemplazó el barco de “El planeta de los simios”, o más bien que renovó el original?

Si usted ingresa hoy un billete de diez euros en el banco y mañana lo retira, lo más probable es que no le devuelvan el mismo billete, sino otro con el mismo valor. Algunos ingresamos en nuestra memoria cinéfila el billete de “El planeta de los simios” original y, cuando lo retiramos de La Sexta, nos devuelven otro diferente pero, según dicen, con el mismo valor. No importan los billetes particulares, sino el valor. Vale. Pero es que yo amaba ese billete hecho con los viejos tablones del barco de Teseo. Ay.

29/3/11

CHAN CHAN Y MARÍA LANDÓ



“Yo nunca he ocultado que mi deseo es poder privatizar Telemadrid porque yo no creo en los medios de comunicación públicos”, dijo el sábado Esperanza Aguirre, presidenta de la comunidad pública de Madrid y de rebote, de la cadena pública Telemadrid. El domingo, ya por la noche, Juanica y Chan Chan en el mar cernían arena, como sacudía el jibe, a Chan Chán le daba pena. Quiero decir que, ante el estreno de la maravillosa, estupenda y extraordinaria primera entrega de la serie documental “Todo el mundo es música” en La 2, uno reflexionaba sobre el sentido de la televisión pública y la obligaciones que con ella contraen sus gestores. No era fácil, todo el tiempo de acá para allá, que si primero de Alto Cedro voy para Marcané, llego a Cueto, voy para Mayarí.

El otro día, Ana Pastor dio paso en “Los desayunos de TVE” a un vídeo diciendo que iba a ofrecer unas imágenes de la televisión oficial libia, a lo que añadió que a ella le gustaba distinguir entre la televisión pública (como la española) y la televisión oficial (como la libia). ¿Vio ese día Aguirre “Los desayunos”? Si lo que quiere es privatizar Telemadrid, ¿no debería haber dicho que no cree en los medios de comunicación “oficiales” (en vez de en los “públicos” como dijo)? Si cree que un medio de comunicación tramposo y deficitario puede regenerarse con una gestión privada, ¿no debería ella, como buena gestora, aplicar ese modelo y permitir que la sociedad se beneficiase del servicio ofrecido y también de las ganancias económicas que genera?

Sea como sea, tras la primera entrega de “Todo el mundo es música” dedicado al son cubano de la mano de Elíades Ochoa, los próximos domingos vendrán los narcocorridos mejicanos con “Los Tigres del Norte”, la música garúfina del Caribe con Aurelio Martínez, el chamamé argentino con Chango Spasiuk y la música afroperuana con Susana Baca. Viva la televisión pública, una televisión que trabaja, sólo trabaja, pero a diferencia de María Landó, su trabajo no es ajeno.


28/3/11

EL BRAZO RENTABLE DE LA LEY

No puede ser que la salvación del cine esté en hundir la tele. Habrá quien piense que sería un inefable ejercicio de justicia poética que la estrella de la radio se salvara matando al vídeo, que el libro se hiciera inmortal acabando con Internet y que la eterna crisis del cine español terminara fagocitando la tele española. Pero de eso nada, salimos perdiendo.

“Torrente 4. Lethal crisis” es muy rentable. Vale. Es la de mi madre de rentable y la rentabilidad está muy bien porque esto es un negocio. También vale. Pero a qué precio. Igual que los libros sobre epitafios y enterramientos nacen con el pecado original de necesitar para existir que antes haya muerto un montón de gente, “Torrente 4” necesitó para existir que antes hubiera un montón de horas de televisión de la peor calidad. Y no por la insistente presencia de Santiago Segura en la tele promocionando su cinta, que a eso ya estamos hechos, sino por la desbocada afición del amiguete a introducir cameos de personajes de lo peor de la tele junto a Torrente.

“Torrente es un anormal”, repite insistentemente Segura subrayando que representa lo peor, lo que no debemos ser. Sí, amiguete, pero ¿y Paquirrín? ¿Qué es Paquirrín superestrella en “Torrente 4”? ¿Y qué es Belén Esteban? ¿Es justo que debamos aguantarla en la tele años y años a todas horas para que ahora el cine español rentabilice nuestro sufrimiento y bata todos los récords de recaudación? ¿Y Kiko Matamoros, Carmen Martínez Bordiú, José Campos, María Patiño, Aramís Fuster y Ana García Obregón? ¿No tenemos que pagar un precio demasiado alto, aguantando la tele que aguantamos para que, después de tropezarnos con estos personajes en los salones de nuestras casas durante días, meses y años, nos los vendan convertidos en ídolos pop al lado del brazo rentable de la ley?

27/3/11

PERRO NO COME PERRO DEL MISMO AMO



Nos reímos con Berto y Buenafuente en su sección “Los Piqueras”. Es fácil parodiar la afición de Pedro Piqueras a sustituir las noticias por la carnaza más sangrante y los sucesos más negros (“¡aterrador, espantoso, terrible, pavoroso!”). Pero la risa no debe impedirnos ver el profesional que hay detrás.

Explicaba hace unos días el director de informativos de Telecinco en un curso que el ingrediente básico del éxito en televisión es “cómo se cuentan las cosas”, que “el espacio informativo de una cadena de televisión debe ser tratado como un programa más de la parrilla, donde lo crucial, además de informar con rigor, es mantener la audiencia y el interés de la misma”, que “el formato del informativo es tan importante como el contenido”.

Estos días nos hubiera gustado ver cómo Telecinco mostraba el paso de Ana Rosa Quintana por los juzgados para declarar como imputada en el caso Mari Luz al que tantas horas dedicó la cadena. Pero no hubo suerte: se les escapó. Podían haber tratado al informativo como un programa más de la parrilla que hasta hace unos días rezumaba caso Mari Luz por los cuatro costados, pero no pudo ser. Es que ver a Ana Rosa tratada por Telecinco con la misma falta de consideración con la que ella trata a las personas de las que se alimenta su programa sería una falta de rigor, no mantendría la audiencia ni el interés de la misma. Así que lo mejor fue mantener el formato del informativo, repleto como siempre de carnaza y sucesos aterradores, espantosos, terribles y pavorosos, pero, sobre todo, con contenidos ajenos al personal que trabaja en la cadena. Es que al director de informativos de Telecinco se le olvidó decir en el curso que lo de la audiencia, el rigor, el interés y el formato es importante, pero, además, no hay que morder la mano que da de comer a la mano que te da de comer.

26/3/11

NO SOY... ¡NO SOY, NO SOY, NO SOY!



El hecho de que los anuncios publicitarios de productos financieros, -seguros, bancos, inversiones-, sean en su conjunto tan espantosamente feos, ¿es una característica necesaria, intrínsecamente inherente a la naturaleza del producto anunciado, -de la misma manera que los anuncios de tampones son necesariamente cursis o los anuncios de coches son necesariamente caros-?, ¿es, por el contrario, una circunstancia coyuntural y pasajera, referida a la crisis económica, -como coyuntural, pasajera y fascinante es la presencia de Kate Winslet en la última campaña de Lancôme, o coyuntural, pasajera y cargante es la participación de David Bisbal en los recientes spots de Nocilla-?, ¿o, ya por último, no es más que puro azar, actuando vacía y ciegamente en un universo sin sentido ni ojos de color violeta, -igual de azaroso que la relación entre la ideología de una cadena de la TDT y los productos de teletiendas que anuncia, o la relación entre el aspecto de las hamburguesas que se ven en los anuncios de McDonalds y las que se ven dentro de las cajas de cartulina con las que te las sirven en dichas hamburgueserías?

Y no me refiero a las ya míticas campañas de Nueva Rumasa ni a la maldición bíblica que para el mundo de la publicidad televisiva supuso la aparición del naranja banco ING en España. Me refiero, -sí, amigos, seguro que ya lo habían adivinado-, al "soy... ¡soy, soy, soy!" de la Mutua Madrileña, y muy, pero que muy especialmente, a la incomprensible campaña de la aseguradora Línea Directa en donde sale alguien que no comprendo haciendo algo que no comprendo en un escenario que no comprendo mientras una voz en off le dice algo que no comprendo. Y todo sin que te apetezca llegar a comprenderlo. Si ya es triste no entender nada de la crisis económica actual, enfrentarse a la publicidad financiera hace renacer las ganas de guardar los millonarios ahorros en un calcetín. Al fin y al cabo, al menos Calzedonia tiene la delicadeza de utilizar la preciosa "She’s always a woman" de Billy Joel en sus anuncios.