31/1/12

DISCOVERY, VIEJO AMIGO

Discovery Channel es como un viejo amigo. Nunca se enfada, no te exige exclusividad, no te reprocha nada ni pone mala cara si nota que has escogido pasar un rato con él porque ese día no tenías nada mejor que hacer. Es realista respecto a lo que es la televisión actual y sabe que a estas alturas ya sería imposible que vuestra relación mejorase o empeorase de forma significativa.

Otras cadenas se comportan como parejas celosas. TCM, por ejemplo. Si te pones a ver “Una noche en la ópera” pero TCM se da cuenta de que en verdad no era tu primera opción, sino que vienes zapeando desde La 1 y has llegado hasta ella sólo porque no te encontraste con “Modern Family” en Neox ni estaba Wyoming en Las Sextas, entonces te permite ver a los Hermanos Marx, sí, pero de mala gana: en la escena del camarote hay menos gente de lo habitual y el diálogo sobre la parte contratante de la primera parte contratante lo recitan Groucho y Chico como despistados, sin atender bien a lo que están haciendo. Pasa lo mismo con el Canal de Historia. El otro día lo sintonicé directamente para ver “La vida sin nosotros” y el canal estaba encantador, me ofreció el documental con una sonrisa, e incluso en un momento en el que no entendí bien algo sobre el envejecimiento del hormigón el canal interrumpió la emisión y me explicó con paciencia lo que no comprendía. Pero ayer llegué hasta la misma cadena y el mismo documental porque no pillé nada interesante en el zapeo previo y me la encontré rara desde el primer momento. “¿Te pasa algo? ¿Estás enfadada?”, le pregunté. “¿Yo? No”, contestó seca, pero emitió el documental en versión original sin subtítulos y luego cortó los créditos finales.

Por eso yo cada vez más acabo viendo “Así se hace” en Discovery Channel. Sin reproches ni malos rollos. Así se hacen las raquetas de tenis. Así se hacen las mangueras para combustible. Así se hacen los radiadores. Sin preguntas comprometedoras ni orgullos idiotas. Como un viejo amigo. A veces abro dos cervezas y pongo una encima del televisor. Os juro que Discovery Channel se la bebe.

30/1/12

EL TIEMPO ESTÁ CERCA



Si Paloma San Basilio saca un disco de música electrónica dance entonces todo es posible. Según la Teoría de las Infinitésimas Probabilidades del doctor Douglas Adams la ocurrencia de sucesos cuya probabilidad es 1 dividido entre infinito puede provocar una vibración inesperada en el nivel cuántico de la materia que haga saltar por los aires la lógica más elemental que hasta entonces gobernaba el universo. Y ha ocurrido. No es Ke$ha. No es David Guetta. Es Paloma San Basilio quien ha grabado “Love makes my world go around”. Juntos, un día entre dos parece mucho más que un día. De pronto, equipos de categorías regionales pueden llegar a las finales de Copa en países que son potencias futbolísticas mundiales. Juntos, amor para dos, amor en buena compañía. Los máximos responsables del mayor colapso económico de la historia son votados por la población a la que han estafado para que resuelvan la crisis. Juntos, café para dos, fumando un cigarrillo a medias. Jordi González y Sandra Barneda conducen en Telecinco un estupendo programa sobre la financiación de la sanidad pública. Juntos, cualquier situación de broma entre las cosas serias. El mundo entre dos, diciendo a los problemas adiós.

Y todo esto ha ocurrido. El pasado sábado Telecinco ofreció en prime time un interesantísimo “Gran Debate” acerca de los efectos de la crisis sobre la sanidad en España. Fue un debate serio, equilibrado, llevado a cabo por especialistas que sabían de lo que hablaban, alejado de esa discusión como show llevada a cabo por profesionales de la bronca que nos ofendía cada semana en la mesa de debate de la antigua “Noria”. Sábado por la noche, y Telecinco emitiendo televisión de calidad. Horas después miles de jóvenes pastilleros convulsionarían escuchando el nuevo disco de Paloma San Basilio en las raves de todo el país. “Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y observen su contenido, porque el tiempo está cerca” (Apocalipsis, 1, 3). A ver si va a ser cierta la idiotez ésta de los mayas y el año 2012.

29/1/12

¡CÓMO NOS ENGAÑAN!

El viernes, laSexta estrenó un nuevo programa a las nueve y media de la noche. Esa hora a la que apetece ver algo ligerito antes de que llegue el horario de máxima audiencia con su exigente programación habitual de películas de éxito, telerrealidad prefabricada y series de usar y tirar. Se llama “LaSexta Columna” y contiene reportajes sobre asuntos de actualidad. ¡Reportajes! Inauguraron esta pesadez con “Yo pago, tú pagas, ¿quién se lo lleva?”, donde analizaron la situación económica mintiendo: es más fácil decir que el programa miente porque se trata de un caso más de manipulación de laSecta que enfrentarse a sus datos y argumentos con argumentos y datos.


Así que España no es el paraíso de los defraudadores, con la última reforma del Gobierno no pagaremos entre todos más de lo que no pagan los evasores, no hay un montón de trucos legales para que los que más tienen paguen menos, no tenemos un inexplicable déficit de inspectores fiscales, no estamos entregando el poder político al poder económico, los mercados no están capitaneados por grandes capos del capitalismo financiero que juegan al Monopoly con nosotros. O sea, no estamos ante una gigantesca estafa disfrazada de crisis que permite ganar mucho dinero a quienes más tienen y que deja al asalto al tren de Glasgow en pitorreo.

Pues sigamos negando otros mensajes desacreditando al mensajero. A Cuatro, que en el “Números rojos” de “Callejeros” mostró que vivir en tu casa y comer a diario es llevar un tren de vida que no nos podemos permitir. A “La 2 Noticias”, que dio la palabra al director de Amnistía Internacional en España y el sinvergüenza denunció que aquí se viola el derecho humano a una vivienda digna al ejecutarse desalojos sin garantías jurídicas ni alojamiento alternativo. A Canal 24 Horas, que estrenó “El ojo en la noticia” recordando el trabajo del cámara que grabó cómo la erupción del volcán Nevado del Ruiz en Colombia se llevó por delante a los más débiles, como la niña Omaira que agonizó ante el mundo. ¡Cómo nos engañan!

28/1/12

SEGUNDONES DEL MAL

Leña: el segundo es el primero de los perdedores. Caña: el subcampeón es el campeón de los derrotados. Palo: la medalla de plata es la medalla de oro de los fracasados. Vale, sí, es una forma terrible de ver las cosas, pero ahora que tenemos la autoestima por los suelos, debemos rematar reconociendo que la realidad es aún peor. En la vida diaria podemos ser unos perdedores porque solo llegamos a ser el segundo de los mejores, pero podemos ser aún más perdedores si solo llegamos a ser el segundo de los peores. Justo eso es lo que le pasa a “Vuélveme loca” en Telecinco.


“Vuélveme loca” es una birria, pero no la mayor de las birrias que emite Telecinco. “Vuélveme loca” es una mierda de programa, pero hay mierdas más rotundas. “Vuélveme loca” es malo, muy malo, pero no el peor. En un universo en el que existen “Sálvame” y “La noria” no es fácil conseguir el reconocimiento que te mereces porque cuando los espectadores queremos hablar de la encarnación del mal televisivo no nos contentamos con referirnos a un programa malo, a un segundón, recurrimos a los grandes triunfadores del mal, a “Sálvame” y a “La noria”. “Vuélveme loca” lleva un par de años haciendo las cosas todo lo mal que puede, esforzándose todo lo que es capaz, pero no triunfa. Nunca nos acordamos de “Vuélveme loca” para ponerlo a parir como se merece porque estamos demasiado ocupados despellejando a los ganadores, a los campeones, a los medallas de oro.

Telecinco ha comunicado que este fin de semana se emitirá por última vez “Vuélveme loca” en sus sobremesas. Sus actuales presentadores, Tania Llasera y Jaime Bores se irán sin pena ni gloria, igual que antes se fueron Celia Montalbán y Patricia Pérez. Son segundones del mal, subcampeones, medallas de plata ensombrecidos por gigantes como Jorge Javier Vázquez y Jordi González. Recordémoslos hoy y mañana cuando encendamos la tele y despidámoslos como se merecen: sin hacerles ni puñetero caso.

27/1/12

RELACIÓN TRANSITIVA

En los programas de televisión no se da la relación transitiva que estudiamos en la asignatura de Matemáticas, -¡alto! ¡no, por favor! no dejen de leer la columna sólo porque aparezca en ella el sintagma “asignatura de Matemáticas”; les prometo que será sólo un momento y después el argumento coge su intríngulis-. Si una magnitud es igual a otra segunda, y ésta segunda es igual a otra tercera, entonces podemos afirmar que la primera cantidad y la tercera son también iguales, -¿ven cómo no ha sido tan traumático?-. Pero no ocurre así en la ficción televisiva. Los creadores de “House” nunca ocultaron que bastantes elementos de la serie están inspirados en las novelas de Conan Doyle sobre Sherlock Holmes: el propio personaje del doctor Gregory House pretendía originalmente ser un detective médico, y la relación de House con el oncólogo Wilson conmemoraba el juego de caracteres entre Holmes y su ayudante Watson. Por otro lado, los espectadores de “Sherlock”, -por Dios, que nadie se pierda el último capítulo de la segunda temporada en TNT; es tan bueno que la Real Academia ha hecho una excepción y permite juntar dos superlativos para decir que es brutalísimamente genialísimo-, notamos que los dos personajes protagonistas están muy influidos por House y Wilson; de hecho, algunos momentos entre el detective y su ayudante parecen sacados literalmente de los mejores capítulos de “House”.

Pues bien, los personajes de “House” se parecen a los de las novelas de Sherlock Holmes y los personajes de “Sherlock” se parecen a los personajes de “House”, y, sin embargo, ni el Sherlock Holmes ni el Watson de las novelas se parecen en nada al Sherlock Holmes y al Watson de “Sherlock”. Es la prueba de que la transitividad en la relación de igualdad que funciona en el campo de los números no funciona en el campo de los programas de televisión. O quizá sea la prueba de que las antiguas primeras temporadas de “House” y estas nuevas primeras temporadas de “Sherlock” son tan buenas que no pueden ser analizadas con la lógica de la vida cotidiana.

26/1/12

LOS PEZONES Y KIKO

Todo en la naturaleza tiene una utilidad. Bueno, todo salvo los pezones en los varones y Kiko Rivera en “Tú sí que vales”. Éstas son las dos únicas anomalías que obstaculizan una explicación verdaderamente evolutiva y funcional del cosmos. Los pezones son muy útiles en las hembras; permiten la lactancia canalizando la leche que alimenta a sus crías durante los primeros momentos de vida. Kiko Rivera es muy útil en programas como “Sálvame”; su vida amorosa y sus filiaciones familiares proporcionan contenidos en los que ocupar entre cincuenta y ochocientas horas de mal circo al año. Pero algo raro ocurre en el momento en el que empieza a diferenciarse sexualmente un embrión que hasta entonces poseía unas ambivalentes estructuras genitales. Se comienzan a formar la vulva, la vagina y los ovarios en las hembras. Se comienzan a formar los testículos y el pene en los varones. Y los pezones, únicamente funcionales en aquéllas, se mantienen en éstos. No cabe duda de que “Sálvame” y “Tú sí que vales” compartieron estadios embrionarios comunes, pero cuando comenzó la diferenciación fetal Kiko Rivera se mantuvo en ambos programas. Numerosos especialistas han estudiado el fenómeno. Nadie lo entiende.

Kiko Rivera son los pezones masculinos de “Tú sí que vales”. Está ahí, en mitad de la nada vellosa del público, redondito y moreno, soltando alguna bobaduca anodina cada veinte minutos, mientras Risto Mejide, Merche, José Corbacho y Christian Gálvez trabajan para mantener estables las constantes vitales del organismo. Hasta el Sevilla vale para algo en un mundo en el que Kiko Rivera no vale para nada. Y los órganos inútiles no sirven más que para dar problemas: aunque su prevalencia es muy baja, los varones también pueden padecer cáncer de mama en los restos de tejido mamario que conservan de su etapa embrionaria. Quizá convendría valorar la kikotomía preventiva, porque mucho nos tememos que lo único que va a poder hacer Kiko Rivera en “Tú sí que vales” es tumorarse.