30/4/12

MENTIRAS Y MENTIRAS

Es como el que dice que tiene un problema enorme porque no es capaz de pronunciar la palabra “frigorífico”. Como el que se tapa los oídos y cuando le preguntas si te oye contesta que no oye nada. Como el que va a un programa de televisión a contar delante de todo el mundo que es tan tímido que no puede hablar en público. Como Íker Jiménez cuando habla y habla y habla y vuelve a hablar de esas chifladuras que los timadores llaman “ciencias ocultas” mientras no paran de hacerlas públicas para poder vivir de ellas. Así es “Secretos y mentiras”, el nuevo programa de Telecinco para las tardes de los sábados.


Un programa que se dedica a airear la vida de alguien en la tele para que la conozca todo el mundo no debería llamarse “Secretos y mentiras”, sino “Secretos a voces y mentiras”, o sea, “Mentiras y mentiras”. Porque, encima, el espacio inaugura en España el scripted reality, un formato televisivo que orbita alrededor de un género televisivo que es mentiroso por definición: el reality show.
Palabrería: ellos dicen que el scripted reality es un reality ficcionado que recrea de forma guionizada historias reales interpretadas por actores no conocidos (bueno: “Gran hermano” crea de forma guionizada historias ficticias interpretadas por malos actores no conocidos aspirantes a famosos). También se parece por momentos a “De buena ley”, pero este es ante todo un court-show. A ver si me entero, la telerrealidad ficcionada hace una recreación guionizada de historias adaptadas al docu-reality, con lo que podría recordar a un docu-soap , al coaching show de “Hermano mayor”, o incluso a “Pekín Express” si no fuera porque este último se trata de un reality road en formato de game show. No importa. Sea lo que sea, mientras esta especie falso documental no avise en letras grandes de que lo que vemos son solo actores divulgando historias que ya no son secretas, debería llamarse “Mentiras y mentiras”.

29/4/12

MALAS COMPAÑÍAS


Andreu Buenafuente cuando presentó su nuevo programa en Antena 3. Tiene razón. Tras tantos años quejándonos de su horario antiproletario, ahora tenemos la ocasión de verlo a una hora decente… si es que nos deja la competencia. Y, que no te parezca mal, Andreu, pero es que El Follonero empieza a resultarte más peligroso ahora, que anda por ahí suelto, que antes, cuando lo tenías dando caña dentro de tus programas.

Noche del domingo. A las nueve y media, en laSexta “Salvados” dando caña a todo lo que se menea. A las diez, “Buenas noches y Buenafuente” en Antena 3 nos dice que si nos gusta, lo miremos. El día del estreno costó dejar de ver el programa que Jordi Évole dedicó a la policía antidisturbios. Pero Buenafuente nos gusta mucho. Hubo que poner el chisme a grabar laSexta y pasar a ver Antena 3 en directo para no perder detalle del estreno. Pero eso fue el primer día. El domingo pasado Évole habló de las cuentas de la Iglesia en “Que Dios te lo pague”, y estaba resultando tan demoledor que me sorprendí poniendo el chisme a grabar Antena 3 para seguir viendo “Salvados” hasta que terminara.

¿Qué habrá que hacer hoy por la noche? El inicio de “Buenas noches y Buenafuente”, la semana pasada con una parodia de “Casablanca”, sigue siendo una golosina. Y el monólogo otra. Pero hay que cuidar las compañías. Buenafuente perdió la del Follonero y, en cambio, el domingo pasado tuvo al insoportable Mario Vaquerizo por partida doble (ay, que el programa sigue inclinándose hacia “El hormiguero”), y, para rematar, a Ana Obregón en una bañera de espuma. ¡Años esquivando a la Obregón para no verla meterse en una ducha con Ramón García en “Qué apostamos”… para acabar viéndola con Buenafuente, Berto y Corbacho en una bañera! Andreu, por Dios, cuida esas compañías que hoy Évole va a hablar de las cuentas de los partidos políticos y la cosa promete.

28/4/12

ADIÓS, NORIA, ADIÓS


Lo bueno que tiene recurrir a los eufemismos, a los rodeos, a esas palabras sin aristas que no hieren, es que permite referirse a una realidad dolorosa de una forma más dulce y liviana. Lo bueno que tiene darse cuenta de que alguien está utilizando eufemismos es que son una invitación a jugar al “a que te pillo”, a buscar qué es lo que oculta quien dora la píldora.

Desde hoy por la noche no se emitirá “La noria”. “El gran debate” ocupará no solo una parte como hasta ahora, sino toda la noche y madrugada del sábado. ¿Por qué? Toma circunloquio: “El momento político y social de gran intensidad que está viviendo la sociedad en este momento propicia un foro de análisis y opinión aún más exhaustivo, con voces cualificadas en distintos ámbitos y especialmente periodístico, político y jurídico, para completar la información que los espectadores reciben desde distintas vías de comunicación, de ahí la ampliación de ‘El gran debate’”. ¿Y por qué habla del programa que crece y evita nombrar al que desaparece?, ¿qué pasa con “La noria”? Toma eufemismo: “Esta marca de la casa se conservará para ser recuperada en función de las futuras ofertas de programación de Telecinco”.

¿Se acuerdan de aquel comunicado de la Casa Real en el que se anunciaba el “cese de convivencia temporal” de Elena con Marichalar? Pues este de Telecinco es igual. Escoge las palabras con mucho tiento, juega al despiste, apunta a la Luna para que no miremos el dedo, pero todos vemos que resulta más revelador por lo que calla que por lo que dice. En el museo de cera de la televisión, unos operarios ya han retirando las figuras de Jordi González y Sandra Barneda del set de “La noria” para dedicarlo a otros menesteres. Por ejemplo a programas que no han tenido que ser eliminados porque un movimiento social imparable los arrinconó contra las cuerdas y no les dejó otra salida que una huida envuelta en eufemismos.

27/4/12

"CARMINA", EL TORO


No bastó con agacharse un par de veces para esquivar el biopic de Carmina Ordónez. Los dos capítulos de la miniserie “Carmina” no fueron solo dos pedradas tiradas por Telecinco al estanque televisivo para salpicarnos un par de veces. Con una pedrada de hora y media el miércoles de la semana pasada y otra similar este miércoles solo podrían aspirar a salpicarnos durante tres horas con la historia de una señora a la que la industria que alimentó y la alimentó en vida no quiere dejar descansar en paz una vez muerta. Porque “Carmina” es, más que dos pedradas, un intento de mantener revuelto el estanque en el que pesca Telecinco con el oleaje suficiente como para salpicarnos durante el tiempo que se tarda en preparar y lanzar más piedras.

El programa “Gran hermano” genera contenidos para sí mismo y para otros espacios (en varias cadenas de Mediaset, si contamos la reemisiones). La troupe de “Sálvame” hace otro tanto. Con miniseries como “Carmina” (igual que antes hizo con las dedicadas a Isabel Pantoja, la duquesa de Alba, Tita Cervera o Rocío Dúrcal), solo se busca generar más olas en el estanque para que el eje del mal pueda tenernos permanentemente empapados con sus miasmas.

Por eso alrededor de “Carmina” se construyó “La noche de Carmina”, una caja de resonancia creada para hurgar en los despojos y echar leña al fuego. Siendo así, cuanto más molesten las miniseries a los personajes que retrata o a sus familiares, cuantos más llamen al “teléfono de aludidos”, cuanto más polémicas, controvertidas o directamente falaces resulten ser, mejor cumplirán su cometido. Vistas las declaraciones que hizo el torero Fran Rivera contra la cadena y contra la serie, visto lo bien que entró al trapo, lo bien que se dejó torear y lo bien que lo llevaron al terreno de la polémica que les convenía, hay que concluir que “Carmina” fue una miniserie cojonuda y las pedradas salpicaron todo lo que se pretendía.

26/4/12

NO HAY NINGUNA COSA QUE TE QUIERA OÍR


No es justo. El martes por la noche Telecinco pone en manos de Jorge Javier Vázquez “Hay una cosa que te quiero decir”, un nuevo viejo programa en hora de máxima audiencia y no me queda otra que contar lo que hay. Y para eso hay que verlo. Y es en Telecinco. Y lo presenta Mermelada. Y dura cuatro horas. Y parece una versión del empalagoso “Tengo una carta para ti”, pero más empalagosa, cruzada con una versión del asqueroso “Diario de Patricia”, pero más asquerosa.

Qué va a ser justo. Cuando el martes por la noche me armo de valor y pulso el botón cinco, salgo despedido. Como cuando una piedra salta en el agua. Como cuando un asteroide rebota en la atmósfera. Como cuando una persona que está hasta el culo de Telecinco, de Mermelada, de los programas copiados, de los espacios de cuatro horas y de la asquerosa telebasura empalagosa, impacta en Telecinco con Mermelada en un programa copiado de cuatro horas repletas de asquerosa telebasura empalagosa.

No es nada justo. El señorito Vázquez ya dejó dicho varias veces que a él las críticas de televisión no le afectan. Pues claro, no te jode, a quien afectan las críticas de televisión no es a ti, sino a quienes las tenemos que hacer, a quienes tenemos que ver cómo te arrastras por el lado más lamentable de la naturaleza humana, a quienes vemos cómo cada día degradas esa magnífica herramienta que es la televisión.

No es justo ni de coña. Reencuentros. Reconciliaciones. Arrepentimientos. Vomitiva pornografía emocional de una retahíla de personas ingenuas que creen tocar el cielo contándole a Vázquez en Telecinco lo que ni Vázquez ni los dueños de Telecinco les van a contar a ellas jamás. “Hay una cosa que te quiero decir”, propone Mermelada los martes en Telecinco. Ni te molestes, tío. Ya nos conocemos y no hay ninguna cosa que te queramos oír.

25/4/12

¡QUÉ GRANDE ES GODZILLA!

El crítico de cine Miguel Marías sostiene que la misteriosa desaparición de “¡Qué grande es el cine!”, el programa presentado por José Luis Garci en La 2 que nos alegró tantos tristes lunes, tuvo motivos económicos: era demasiado barato. Si Marías está en lo cierto, entonces habrá que concluir que los programadores televisivos tienen razones que la economía no entiende. Según la frase utilizada en el trailer de la película “Godzilla”, el tamaño sí importa. El tamaño del bicho sí importa en una película como “Godzilla”, y el tamaño del presupuesto sí importa en un programa de cine como “¡Qué grande es el cine!”, de forma que al igual que una película de catástrofes no puede estar protagonizada por una lagartija que aterroriza Nueva York, un programa de cine no puede estar tomado por una tertulia de cinéfilos que cobran cuatro euros por hablar de lo que saben sin insultarse. El tamaño sí importa. Es más fácil cargarse un programa barato que un programa caro.

No sé si Marías tiene razón y el error de “¡Qué grande es el cine!” fue que quiso ser una lagartija compitiendo con los rascacielos de Nueva York, pero el hecho de que ahora TVE programe cine clásico todos los jueves en horario proletario demuestra que Lex Luthor dio en el clavo cuando dijo que no se debe herir lo que no se puede matar. La herida que la televisión pública se produjo a sí misma y al cine cuando liquidó “¡Qué grande es el cine!” nos dejó sin las perfectas presentaciones de Garci y las reposadas opiniones de sus tertulianos habituales, pero es imposible matar al cine clásico. Se puede herir a Godzilla porque se le puede matar, pero no se puede herir al cine en blanco y negro de La 2 sin que la emisión de “Casablanca” en TVE ponga las cosas en su sitio.

Si “¡Qué grande es el cine!” era un programa demasiado barato como para sobrevivir en el Nueva York televisivo, propongo que TVE contrate a Pedro Almodóvar para que presente “¡Qué grande es Godzilla!” o, si lo prefiere, “Godzilla, Luci, Bom y otras películas del montón”. Y si Almodóvar se niega, entonces que envíen a un representante de la familia Corleone para que haga al director manchego una oferta que no podrá rechazar.