30/11/12

DANDO AL PÚBLICO LO QUE PIDE



La tele da al público lo que pide. Qué hermoso negocio este en el que se puede vender cualquier producto audiovisual sin preocuparse de si es tóxico, está contraindicado, lleva años caducado o simplemente es malo de solemnidad. Sólo hace falta que dé dinero y que siga colando eso de que se trata de un negocio que da al público lo que pide. Decía el otro día en una entrevista Jorge Javier Vázquez que no le afectan las críticas. Normal: gana tres millones de euros al año y encima puede dormir tranquilo creyéndose que da al pueblo lo que es del pueblo.

Además, siempre hay mecanismos para evitar que el público se ponga tonto y estropee el negocio. Estos días, por ejemplo, el público está pidiendo a gritos programas de cotilleo en los que se den los números de teléfono personales de los famosos. Pues mira que en la tele hay personajes en nómina que se dedican al cotilleo, pero ninguno se ve en la obligación de dar al público lo que pide revelando su propio número. Es que, cuando no conviene, no conviene, así que los gustos del público dejan entonces de ser sagrados.

Un truco diferente es el que está utilizando estos días TVE. Como sus informativos pierden seguidores de forma alarmante, ha dividido los telediarios en dos programas independientes: los minutos iniciales del sumario, como tienen menos audiencia y bajan la media, los considera un programa diferente. Así los números del resto del “Telediario” en vez de ser escandalosamente malos, son solo malos y los responsables del desmantelamiento de los mejores servicios informativos de la historia de España se sienten justificados para seguir ofreciendo el sesgo ideológico que el público pide, que casualmente coincide con el suyo.

¿Y qué pasa con la derrota de Telecinco y “La noria” por parte de una parte del público que, además de decir lo que quiere, pretende ejercer su derecho a hablar y actuar sobre lo que no quiere? Este es un cambio tan grande en las reglas de juego que merece capítulo aparte.

29/11/12

"LA GRAN FAMILIA", HOY


“Fenómenos”, la nueva serie de Antena 3 para la noche de los martes es una serie de ambientación familiar en un entorno laboral. No queda otra. Nuestras tasas de natalidad no dan para familias numerosas como las de “La gran familia”, “Médico de familia” y “Ana y los siete”. Ni aunque las patrocine san Ogino, ruega por nosotros. Una serie familiar actual está condenada a tener dos o tres personajes, y eso no da para nada. Así que, o se amplía la familia al barrio, como en “Aída”, o se amplía al vecindario, como en “Aquí no hay quien viva” o “La que se avecina”. Y, si no, se hace lo mismo que en “Fenómenos”: se utiliza el lugar de trabajo (una emisora de radio) como pretexto para formar una gran familia… laboral. ¿Verá Chencho por la tele cómo cambió España desde los sesenta? ¡Chencho! ¡Chencho!


Ya tenemos formada una familia en el trabajo. El siguiente problema es que el público se aclare: los roles familiares son muy reconocibles, pero los laborales (a excepción del jefe memo y del pelota sobón) no tanto. Pues se ponen esos dos estereotipos por delante y se añaden más: pija inconsciente, becario pringao, rubia tonta, listillo, patita fea, chismosa basta (“Amigo o no amigo, primero que te coman el higo”). El mejor es el especialista en informática sin vida social: tan poca tiene que en el estreno solo le dieron dos frases. Al menos tuvieron el detalle de no incluir un gitano vago, un mariquita chillón y un catalán tacaño. Resueltos los personajes solo falta alimentar el guion con un puñado de tensiones sexuales no resueltas y un pretexto laboral que vertebre cada capítulo: en su estreno, tocó un “homenaje” a “Buried” con final feliz: “Recuérdame que en mi testamento ponga que me incineren”.

“Fenómenos” tiene, en fin, las limitaciones del producto nacional, pero también alguna ventaja. Se agradece que, por ejemplo, el pelota no siga el modelo de Smithers en “Los Simpson”, sino el de José Luis López Vázquez en “Atraco a las 3”: “Benito Villar. Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo”. Es un detalle que hace la serie más familiar.

28/11/12

"CASABLANCA" Y LA HUMANIDAD

No se pusieron de acuerdo. TCM celebró el pasado lunes los setenta añitos de la inmortal película “Casablanca” y Canal Historia emitió ese mismo lunes los primeros capítulos de la serie documental “La humanidad”. No entiendo por qué TCM y Canal Historia no llegaron a un acuerdo para evitar la coincidencia del homenaje a “Casablanca” y los primeros capítulos de “La humanidad” porque, en verdad, “Casablanca” y “La humanidad” hablan de lo mismo. Para entender “Casablanca”, es bueno ver “La humanidad”. Y para seguir con provecho “La humanidad”, está bien haber visto antes “Casablanca”. Pero TCM y Canal Historia no se pusieron de acuerdo, así que el lunes tuvimos sobredosis de humanidad.

El 26 de noviembre de 1942 se estrenó en Nueva York la película “Casablanca”. Hace cien mil años, unos pocos miles de cazadores recolectores luchaban por sobrevivir en la sabana africana. Del amor de Rick e Ilsa en París, al adiós para siempre en el aeropuerto de Casablanca y el comienzo de una hermosa amistad entre Rick y el capitán Renault. Del descubrimiento del fuego y la agricultura, las primeras ciudades y el invento del comercio, a siete mil millones de seres humanos desplegados por el globo terráqueo. “Casablanca” y “La humanidad”. En “Casablanca” está lo mejor y lo peor del ser humano: el amor, el odio, la amistad, la guerra, el idealismo, la barbarie, la fidelidad, la traición, la ternura, el desconsuelo, el deber, el egoísmo, la razón, la sinrazón, la pasión, la indiferencia, pero todo ello sin las espectaculares recreaciones de “La humanidad”. En “La humanidad” está lo mejor y lo peor del ser humano pero sin el magnetismo de Humphrey Bogart, los ojos llenos de luz de Ingrid Bergman y el elocuente bigotito de Claude Rains. Cuanto más conocemos a Rick, más conocemos a la humanidad. Cuanto más conocemos a los cazadores recolectores de la sabana africana, más conocemos a Rick.

El último capítulo de “La humanidad” se titula “A dónde vamos”. Es exactamente la pregunta que surge en los últimos segundos de “Casablanca”, cuando Rick y el capitán Renault se pierden en la niebla para continuar su viaje. Nuestro viaje.

27/11/12

ÉSE SOY YO


"That's me. Early me. That's me"
Paul Simon

Regla fundamental de la vida, el universo y todo lo demás: para cada uno de nosotros la gente siempre tiene la edad con la que la conocimos. Paseo por la ciudad con mi hija y veo en la acera de enfrente a mi amigo Ramón. “Mira, ese chaval que va por ahí enfrente es amigo mío. Fuimos juntos al colegio”. “¿Qué chaval, papá?”. “Coño, ése... el único que está ahí, el de al lado del semáforo”. “Papá, eso es un señor calvo y con barriga”. “¿Qué señor? Ahí no hay ningún señor. Es Ramón, Ramonín... Es un chaval como tú”. “Papá, vuelve en ti, a veces me das miedo”.

Por eso la muerte de personas que conocimos de jóvenes nos impresiona más que la muerte de personas que conocimos de ancianas, especialmente si llevábamos años, décadas, sin saber de ellas. Especialmente si eran personajes mediáticos repletos de vitalidad y presencia física. ¿Cómo va morir Tony Leblanc, que tendría.. no sé... cincuenta años? ¿Cómo va a morir J.R., si era un adulto ágil e impetuoso en la Texas de 1980? No conscientes del propio río que nos arrastra, nuestro imaginario se va llenando de personajes que recordamos con edades más jóvenes de las que ahora tenemos nosotros, por más que siempre les vayamos a seguir viendo como gente mucho mayor que nosotros. El Miliki que yo seguía viendo en todos los Milikis que vi durante estas últimas décadas continuaba siendo un adulto joven, pero en todos los casos era mucho mayor que yo a pesar de que ya soy un adulto maduro. ¿Cómo va a morir Miliki?

Siempre nos parece que las personas siguen teniendo la edad con la que las conocimos. Y eso no nos excluye a nosotros mismos. La pregunta que inmediatamente surge es con qué edad nos vemos a nosotros mismos, es decir, con qué edad nos conocimos y a qué diferentes edades nos hemos ido reconociendo. Y no sé ustedes, pero yo me veré siempre con la edad en la que disfrutaba viendo en la televisión a Miliki, a Tony Leblanc y a J.R. Ése soy yo y seguro que ése también es mi amigo Ramón. Ése es el momento de mi vida en el que me conocí.

26/11/12

LAS PÁGINAS TONTAS

Una vez más tenemos que denunciar desde estas líneas el papel de aborregamiento y frivolización de la sociedad que desempeñan los libros, especialmente entre la gente más joven.  Las “páginas tontas”, -como se conoce popularmente a los libros-, son en buena parte responsables del ínfimo nivel cultural de la ciudadanía. Mientras una crisis económica sin precedentes está poniendo en peligro las conquistas sociales del último siglo y coloca en situaciones dificilísimas a millones de familias en nuestro país, los libros siguen dedicándose a entretener con banalidades a los lectores, haciéndoles vivir en un mundo de cotilleos, sensacionalismos e ignorancia.

Basta darse una vuelta por cualquier librería para encontrar innumerables ejemplos. “La vida según Trancas y Barrancas. Porque para llegar lejos hay que ser una hormiguita”; una sucesión de chascarrillos chuscos y ñoñerías supuestamente transgresoras a cargo de estos dos conocidos personajes infantiles. “Parece difícil pero no lo es”, de Ángel Llácer; dentro del abominable género de la autoayuda y las exhortaciones al éxito desde el optimismo más ramplón no parece fácil encontrar un libro peor escrito que éste, con peores valores y peor enfocado para el lector de una sociedad democrática. “#annoyomics: el arte de molestar para ganar dinero”; Risto Mejide y su emofascismo soft hace con este libro lo que el propio título apunta: molesta y gana dinero. Y a su lado, la aburridísima autobiografía de Jorge Javier Vázquez “La vida iba en serio”, Tania Llaseras confundiendo el sexo con la gimnasia y las cosquillas en “El sexo sentido”, María Teresa Campos se pone en la piel de la princesa Letizia en... oh, no... “Princesa Letizia”.

Los especialistas recomiendan limitar el acceso de los jóvenes a los libros y establecer un número máximo de horas de lectura para evitar el atrofiamiento del desarrollo intelectual. Tras el repaso del párrafo anterior casi recomendaríamos la abstinencia completa de la lectura. Yo, por supuesto, no leo libros. Soy un intelectual: prefiero cultivar mi intelecto oyendo la radio.

25/11/12

AY, AY, AY


Una madrina de boda no debe llevar un vestido más deslumbrante que el de la novia. Queda feo. El presentador de una conferencia no debe hablar más que el ponente. No procede. Un notario del “Libro Guinness de los récords” no debe acudir a un intento de récord para entrar en el “Libro Guinness de los récords” señalando que, si hay récord, él habrá batido el récord de ser el notario Guinness de los récords que más récords ha certificado para el “Libro Guinness de los récords”, lo que le permitirá entrar en el “Libro Guinness de los récords”. Queda feo, no procede y encima es un lío.

“Informe semanal” es noticia. Mal vamos. El Consejo de Informativos de TVE denuncia que el equipo del programa sufre presiones y expulsiones por negarse a firmar reportajes con una línea editorial impuesta. El director del programa, Jenaro Castro, responde negándolo y denunciando estar no ante “un comunicado profesional sino una estrategia política”, lo que también podría ser no un comunicado profesional sino una estrategia política.

Allá los contertulios de “Sálvame” si han decidido imitar la mediática y económicamente muy provechosa estrategia de Belén Esteban: ser a la vez objeto, sujeto y comentarista de la noticia. Pero los servicios informativos de TVE deberían difundir noticias, no generarlas. Y si lo hacen, algo va mal.  Hubo quejas porque la noche de las elecciones vascas TVE primó la comparecencia del representante del PP (cuarto partido más votado) sobre la del de EH Bildu (segundo más votado). Las hubo cuando el informativo relegó a segundo lugar el rechazo del Tribunal Constitucional al recurso de inconstitucionalidad del PP a la legalidad de los matrimonios homosexuales. Las hubo cuando Canal 24H desconectó con la rueda de prensa de Ana Botella sobre la crisis del Madrid Arena justo cuando llegaban las preguntas… para hablar de “Un juguete, una ilusión”. Las hubo tras el panegírico que “Informe semanal” dedicó a Esperanza Aguirre cuando abandonó la política activa. “Pragmática y defensora a ultranza de sus principios liberales, Esperanza Aguirre es una superviviente y una luchadora”. Ay. “Considerada el ariete, el bastión liberal del PP, muchos aseguran que ha hecho durante su mandato despuntar Madrid”. Ay, ay. “En su despedida fue igual de sincera y práctica que siempre”. Ay, ay, ay.