28/2/14

SUPERA ESTO, HBO

Ni los momentos más estremecedores de “Twin Peaks”, mientras los habitantes de aquel pueblo de Washington caminan a tientas en medio de las brumas más oscuras del alma. Ni los crímenes más aterradores que jamás hayan imaginado los guionistas de todos los “C.S.I.”, de “Bones”, de “Mentes criminales”; ésos que hacen que se remuevan afilados los fantasmas del doctor Spencer Reid, los responsables de los insomnios de Brennan y Booth, los que disparan ese temblor imperceptible en el pecho que Grissom jamás reconocerá que padece. Ni esa lluvia permanente de “The killing”, que primero cala la ropa, después la conciencia, después el maletero de un coche, y por último la perplejidad y la venganza. Ni el mutismo asfixiante de la detective Sonya Cross en “The bridge”, que le redime del terror a acabar descuartizada a ambos lados de la frontera. Ni ninguno de los planos de “True detective”, con esa Louisiana pantanosa de un color que nunca ha estado en el arcoíris, y dentro de los pantanos comisarías de policía, y dentro de las comisarías de policía árboles secos, templos derrumbados, prostitutas de amoniaco, libélulas del tamaño de lunas poniendo sus larvas en las grietas de neumáticos reventados.

Nada, nada hemos visto en las series policiacas de las últimas décadas más sórdido, siniestro, desasosegante, necio, cutre, casposo, inquietante, turbio, macabro, rancio, integrista, absurdo, ridículo, insensato, tenebroso, retorcido, oscuro, aberrante, sucio y sórdido (un momento, creo que “sórdido” ya lo había dicho antes) que una trama en la que el más alto cargo de la policía de un país condecora con la Medalla de Oro del Mérito Policial con carácter honorífico a Nuestra Señora María Santísima del Amor. Y ha ocurrido en “España”, protagonizada por nuestro ministro del Interior. ¿”Twin Peaks”, “C.S.I.”, “Bones”, “Mentes criminales”, “The killing”, “The bridge”? Principiantes... ¿“True Detective”? Vaya birria. Supera en horror a Jorge Fernández Díaz si tienes güevos, HBO.

27/2/14

EL ESCARABAJO DE DARWIN


Hay personas que aún creen que “Los Simpson” son dibujos animados. Y, vale, lo son, pero también es el compendio amarillo del saber humano en dos dimensiones que habrían soñado los enciclopedistas del s. XVIII si hubieran tenido televisión en lugar de imprenta. “Una de las cosas buenas de Los Simpson, es que si has leído algunos libros, pillarás más chistes”, dijo su creador, Matt Groening. Pero se quedó corto: en sus capítulos no solo hallamos referencias y guiños introducidos adrede por sus guionistas, también hay maravillosas carambolas que hacen posible que, quien esté atento al mundo que le rodea, pille más chistes aún. Veamos un ejemplo sorprendente y hermoso.

En su viaje en el Beagle, el jovenzuelo naturalista Charlie Darwin recogió un montón de muestras alrededor del mundo. Algunas se extraviaron y se dieron por perdidas, como un escarabajo recogido en Bahía Blanca, Argentina, en 1832. El escarabajo fue redescubierto en 2008 y, cuando un entomólogo se puso a estudiarlo, comprobó que estaba sin clasificar y era oficialmente desconocido para la ciencia. Hace unos días, el pasado doce de febrero (día en el que el venerable naturalista Charles Darwin estaba celebrando su 205 cumpleaños dentro de su tumba en la abadía de Westminster), se confirmó que se trataba de una nueva especie de un nuevo género, y en su honor se le dio el nombre de Darwinilus sedarisi.

Cuando Homer quiso ser inventor (en el capítulo “El mago de Evergreen Terrace”), vivió a la sombra de Thomas Edison. Inventó una silla con dos patas traseras adicionales para evitar caídas, pero resultó que ya la había inventado antes Edison, lo que se le reconoce después de muerto. Como Homer, los biólogos, biotecnólogos o bioloquesea de hoy también tienen que vivir a la sombra de un genio, Darwin, que sigue descubriendo después de muerto. Son unos afortunados, no se me ocurre mejor sombra para guarecerse.

(Dedicado a la Asociación de Biotecnólogos de Asturias, que organiza en Oviedo los encuentros “Con ciencia, té” para divulgar la ciencia. Allí hablaremos hoy de evolución viendo el episodio “El hombre mono” de “Los Simpson”. Prepárate, Flanders)

26/2/14

ÉVOLE, EL MAGO


El lunes todos hablamos de lo que echaron por la tele el domingo. Como se hacía en los años 70. Como cuando había una sola tele y se le llamaba, con precisión metafísica, “El Ente”. Como cuando “Estudio estadio” hacía pasar por el ojo de una aguja al país porque la jornada de Liga había ocurrido ese mismo día y solo ellos tenían las imágenes de los goles y las jugadas polémicas.

El lunes hablamos de lo que echaron por la tele el domingo porque Jordi Évole nos atizó con un especial sobre el 23-F que obligó a quien quisiera participar en las conversaciones del día a decir que había visto su programa, a revelar si se lo creyó, a opinar qué le había parecido el programa, y a analizar sus implicaciones periodísticas, éticas y televisivas. El lunes incluso la tele tuvo que tratar sobre lo que había ocurrido el domingo en la tele.

Hace unos días antes, nos enteramos de que un señor llevaba años engañándonos como senador en el Senado, y como contertulio impartiendo lecciones de moralidad e integridad política en diferentes tertulias televisivas. Pues no pasó nada comparado con la que se lió cuando Évole nos guiñó un ojo y reveló que nos había engañado durante 40 minutos. ¿Es peor el mago que nos avisa del engaño o el timador que asegura “tener poderes”?

Quien se sienta decepcionado porque tenía a Évole en un altar, que lo baje: estar en un altar es peligroso para el que sube arriba y para quien queda abajo. Quien valore que Évole nos recordó que todo puede ser mentira, que recuerde que esa labor la realizan cada día gran cantidad de famosos, periodistas incluidos, que sin ponerse colorados dicen a cambio de dinero lo que les manden; por ejemplo, que un yogur “mejora tus defensas”. Por nuestra parte, reconozcámosle a Évole un mérito inmenso: el lunes todos hablamos de lo que echaron por la tele el domingo… ¡y no tenía nada que ver con Belén Esteban ni era nada ocurrido en un plató de Telecinco!

25/2/14

EL REY EN "CUARTO MILENIO"


Hay que avisar a Íker Jiménez como sea. Hay que decirle que el último “Salvados” fue una broma, que Jordi Évole estaba de cachondeo, que el especial sobre el golpe de Estado del 23-F fue una coña repleta de guiños cómplices con el espectador para darle una vuelta más a un asunto que no debemos olvidar, pero sobre el que no parece que haya mucho más que decir mientras no se desclasifique la información clasificada. Évole jugaba, no quería buscarse la ruina sembrando sospechas sobre la participación del rey en el golpe (si hubiera sido así, habría llamado como guionistas al grupo “Ardor de estómago”, juzgado hace un par de años por injurias al rey (“¿Quién era el Elefante Blanco?, ¿quién se llevaba bien con Franco? ¿Quién hizo levantarse a Tejero y Armada, dejándolos en la estacada? ¿Quién salió luego por televisión como líder de la Transición? ¿A quién le cubren las espaldas con los secretos de Estado?...”).

Alguien debería explicarle a Fríker que el “Salvados” del domingo fue un falso documental. Habría que exponérselo despacio, con frases cortas y sin aspavientos, no vaya a ser que el líder de la secta del misterio pensara que una conspiración mundial de vampiros templarios extraterrestres quiere engañarle. Con paciencia se le podría hacer entender que el falso documental es un género televisivo ya consolidado, algo tan conocido como lo puede ser el falso rigor periodístico y la falsa investigación científica de fenómenos paranormales que él practica.

Hace unos años, el artista Joan Fontcuberta se inventó la historia de un cosmonauta ruso, Ivan Istochnikov, que no era más que él mismo disfrazado. Como Fontcuberta no avisó personalmente a Fríker de la broma, el pobre se lo creyó y lo contó en “Cuarto milenio” como su último gran descubrimiento. Tampoco Évole le avisó ahora. Y si nadie le da el recado, ay, corremos el riesgo de un “Cuarto milenio” de estos emita en exclusiva el vídeo secreto que demuestra que el rey organizó el 23-F.

24/2/14

DOS SERIES EN CAPUA

Dicen que “Velvet” (Antena 3) venció a “B&b” (Telecinco), pero hablamos de vencedores y vencidos porque las cadenas televisivas, en su infinita y estúpida lógica empresarial, están más pendientes de joder al vecino que de favorecerse a sí mismas. El emperador y filósofo Marco Aurelio dijo que es propio del hombre amar a quien le hiere, así que Pablo (Gonzalo de Castro) y Candela (Belén Rueda) tienen que amar a Ana (Paula Echevarría) y Alberto (Miguel Ángel Silvestre) aunque les hieran y roben gran parte de la audiencia, del mismo modo que los futbolistas del Manchester City tienen que amar a los futbolistas del Barça aunque les hieran en el Etihad Stadium. Los hombres pecan por ignorancia, decía también Marco Aurelio siguiendo a Sócrates, y, como los programadores son hombres, su pecado al enfrentar dos series dignas de ser vistas es producto de su ignorancia. La muerte nos amenaza a todos. Puede que “Velvet” destruya a “B&b”, y puede que “B&b” resista estoicamente los golpes de un destino cruel que unió en la noche de los lunes lo que perfectamente podría haber separado sin apenas sufrimiento. Pero, al final, todos morimos. ¿Es que no hemos aprendido nada de “The Walking Dead”?

Me gusta “Velvet” porque me gusta que mi madre me explique por teléfono cuánto sufre y se emociona con “Velvet”. Y no me disgusta “B&b” porque me gusta esa imposible mezcla de topicazos, ficción periodística, amores revueltos, intriga y buenrollismo. No me disgusta “Velvet” porque sale Aitana Sánchez Gijón interpretando a una estricta gobernanta de la alta costura. Y me gusta “B&b” porque Gonzalo dice que César (Carlos Iglesias) es “el Valle-Inclán de la prensa deportiva”. Me gusta “Velvet” porque, de vez en cuando, conviene sumergirse en tramas muy alejadas de los capítulos de “Black Mirror”. Y no me disgusta “B&b” porque, de vez en cuando, hay que descansar de los bocados de realidad que nos ofrece “House of Cards”. Me gusta “Velvet” y me gusta “B&b” por el mismo motivo por el que me gustan Espartaco y Draba en “Espartaco”, dos hombres obligados por sus amos a enfrentarse a muerte en una escuela de gladiadores de Capua y que se aman hasta la muerte aunque tengan que herirse. No quiero ser como Craso, así que no me quedaré sentado a ver quién mata a quién. Ya sé que todos morimos. Pero nadie debería morir un lunes por la noche a manos de un enemigo íntimo.

23/2/14

PREGUNTAS SOBRE "EL INMIGRANTE"


¿Cómo se sintió Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior, viendo ayer en “La noche temática” de La 2 la emisión del mediometraje de Charles Chaplin “El inmigrante”, programado con motivo del centenario de la primera aparición en pantalla del actor inglés? ¿Se rio relajadamente con la escena en la que el vagabundo le pega una patada en el culo al agente de inmigración o la belleza simultánea de Edna Purviance le distrajo de cualquier elemento cómico que estuviera ocurriendo? ¿Cómo se lo tomó Leopoldo González Echenique, presidente de Radio Televisión Española? ¿Se revolvió inquieto en el sillón y a punto estuvo de llamar a Ignacio Corrales durante las secuencias en donde se ven los montones de inmigrantes hacinados en el barco, acorralados con una cuerda para controlar su entrada a los Estados Unidos? Y, sobre todo, ¿el hecho de haber escogido “El inmigrante” entre todas las comedias de dos rollos que Chaplin rodó para la Mutual guarda algún mensaje oculto que alguien responsable de “La noche temática” nos ha querido enviar?

¿Cómo hubiera rodado Charles Chaplin esta película si en vez de encontrarse en la Norteamérica de 1917 se hubiera encontrado en la España de 2014? ¿Habría filmado una secuencia humorística alrededor de las cuchillas de las concertinas que PSOE y PP instalaron en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla, jugando a quedar atrapado en ellas de la manera más patosa posible? ¿Habría rodado otra escena en la que intentase llegar nadando hasta las playas de Ceuta mientras las fuerzas del orden disparan al aire bolas de goma que el vagabundo esquivaría con su habitual elegancia de bailarín? ¿Y se las ingeniaría cuando llegase a la arena para empezar a repartir patadas en el culo a todos los agentes allí presentes como hace en el mediometraje original? Y, sobre todo, ¿alguna vez pudo haber imaginado Charles Chaplin que aquella comedia deliciosa que rodó a los 28 años tendría una lectura terrible cien años después en un país lejano de otro continente emitida a través de una especie de proyector de cine que existiría en cada casa?