23/11/14

CIRIPOLEN DE AZAFRÁN


La crítica de televisión es una actividad que mejora con el intrusismo. Cuantas más personas vean la tele dispuestas a no dejar pasar ni una, mejor. Pero hay que tomar alguna precaución. Veamos un ejemplo.

José López Nicolás, profesor del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia, analiza recientemente en su maravilloso blog “Scientia” el caso de una noticia que salió hace tiempo en el “Telediario”. En ella se promocionan descaradamente las cápsulas de azafrán creadas por un azafranero turolense: “Estudios de la Universidad de Teherán demuestran las bondades del azafrán para el equilibrio emocional, la depresión y el estrés”, dice el padre de la criatura. Con estas cápsulas, continúa la voz en off, “la vida, han comprobado, se ve mucho mejor”. El presidente de los farmacéuticos de Teruel lo avala añadiendo que todo lo que se vende en las farmacias y tiene el número del Código Nacional “ha pasado por Sanidad”. En su blog, López desmonta las mentiras de la noticia-publirreportaje: el estudio de la Universidad de Teherán carece de validez por no tener controles externos, ningún informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria avala esos supuestos beneficios del azafrán y el numerito que señala el farmacéutico es sólo un código nacional de parafarmacia para la venta de complementos alimenticios que ni garantiza su efectividad ni procede de ninguna autoridad sanitaria oficial. Inapelable, pero ¿y la precaución?

¿Me refiero a que como TVE oficialmente no emite publicidad, la disfraza de patrocinio o, mucho peor, publirreportaje como éste? ¿Me refiero a que la actual política científica y de becas del Gobierno nos devuelve a los tiempos del Ciripolen como forma de I+D? ¿Me refiero a que estas noticias simpaticotas sólo son el excipiente en el que diluir y disimular el amargo sabor de la manipulación política de los informativos? No, es aun peor: me refiero a que hay que fijarse en que la noticia salió el día de los inocentes del año pasado y que el farmacéutico nos hace un guiño con el cuello de su camisa. ¡Ay, qué bromistas son en la tele!

22/11/14

CAYETANA EN "HERMANO MAYOR"

Estimados adolescentes de “Hermano mayor”: a partir de ahora, cada vez que llegue Pedro García Aguado a reprocharos que queréis vivir sin pegar un palo al agua, recordad lo que se ha estado diciendo estos días en la televisión sobre la Duquesa de Alba. No es que queráis vivir sin pegar un palo al agua, es que vivís con libertad y retáis las convenciones de vuestro tiempo. Si lo único que os mueve es el puto capricho y hacer lo que os salga de la higa en cada momento y lugar, decid que sois gente que os ponéis el mundo por montera y no admitís que nadie os diga lo que tenéis que hacer. ¿Sois egoístas, insolidarios, esclavizáis a las personas que os rodean y os creéis el ombligo del mundo? Los medios de comunicación y la Casa de Alba nos ha enseñado estos días que esa forma de ser se puede describir como “vivir la vida con intensidad”, “tener un carácter libre adelantado a su tiempo” o “romper moldes y vivir como uno quiere vivir”. Así que, Hermano Mayor, vete a tocar el chirri a otro lado.

Hombre, es cierto que no es lo mismo ponerse el mundo por montera si te llamas Vanessa Pérez Pérez y vives en las Tres Mil Viviendas que si te llamas María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay, has ido de palacio en palacio desde la cuna a la tumba y tienes una fortuna estimada en tres mil millones de euros. Ser cinco veces duquesa, dieciocho marquesa, veinte condesa y catorce veces Grande de España hace que sea improbable recibir la visita del “hermano mayor” de Cuatro intentando hacer de ti una persona de provecho, pero aumenta la influencia que tienen tus valores y tu estilo de vida sobre los que sí pueden ser visitados por Pedro García Aguado. No olvidéis, queridos adolescentes sinvergüenzas, que entre ser un vago vividor maleducado y una irrepetible duquesa rebelde sólo hay tres mil millones de euros y cincuenta títulos nobiliarios de distancia.

21/11/14

DEMASIADO CURRI


No es fácil cocinar una tertulia televisiva. Primero hay que acertar con los ingredientes. Dependiendo de ellos, el plato resultante puede tener una gran calidad y contribuir a una alimentación sana, o puede ser una basura culinaria y nutricional. Pero eso no es todo. También hay que usar los ingredientes con la proporción adecuada. De la medida depende que logremos una delicia o un mejunje incomible. Lo saben en “Top Chef” y en “Masterchef”, y pronto lo sabrán en “Viva el Chef”, en “Superchef”, en “Yo soy tu chef”, en “Chupichachichef” y en “No me llames cocinero, llámame Chef”. Pero, sin duda, quien mejor lo sabe es María Casado, que cada mañana cocina en directo y sirve a su audiencia “Los desayunos de TVE” humeantes y calentitos.

El problema de Casado es que para cocinar su tertulia televisiva no puede elegir ingredientes y tiene que apañarse con los contertulios que le manda su jefe, Ignacio García Mostazo. Mostazo (con ese apellido no podía ser de otra manera) siente una gran debilidad por las especias, así que no hace más que mandarle Curri, concretamente Curri Valenzuela. Casado no es partidaria de preparar unos desayunos tan especiados, algo que agradecemos todos a los que se nos repite el Curri y nos cansaba incluso como ingrediente ocasional de “El intermedio” aquella temporada que a Wyoming le dio por cruzar bromas con Curri.

Sabedora de que si no controla los ingredientes, sus platos están condenados a no tener fundamento, Casado intenta controlar las proporciones para que al menos estén ricos, ricos. Pero seguir a Karlos Arguiñaño solo le trae problemas, el último el pasado martes: viendo que Curri no callaba, Casado intentó salvar el plato mandándole callar un poco. Mostazo, amante del Curri, le echó tal rapapolvo por el pinganillo que la cocinera recordó aquel capítulo de “Los Simpson” en el que Apu invita a Bart a tomar un horrible fresisuís de su invención: “¿A que se nota mucho el curry?”, le dice. Sí, es cierto: se nota demasiado. Tanto como para echarse a llorar.

20/11/14

SÉ LO QUE ZAPEASTEIS


Es fundamental distinguir entre desarrollo y evolución. El desarrollo es un proceso por el cual se van desplegando y actualizando los contenidos ya presentes en el estadio original. De alguna manera, el roble ya se encuentra en la bellota, y el crecimiento de aquél es fruto del desarrollo de ésta. La evolución, por el contrario, es un proceso cuyos estadios finales no se derivan necesariamente de sus estadios iniciales. De ninguna manera se encuentra el hombre actual en los primates originarios del paleoceno. Algunos programas de televisión se desarrollan. Otros programas de televisión evolucionan. El sopor carente de toda imaginación del “Sálvame” actual ya se encontraba presente en el “Sálvame” originario. Por el contrario, la frescura, la buena realización, los guiones precisos y la química del equipo del “Zapeando” actual tuvieron que evolucionar lenta pero eficazmente a partir del primitivo “Zapeando” que se emitió hace un año.

La distinción entre desarrollo y evolución es fundamental para que los programadores puedan tomar la decisión de retirar o no un espacio que inicialmente no está funcionando en audiencia. Es bien sencilla, y los responsables de laSexta demostraron conocerla y manejarla cuando decidieron mantener en antena el magacín de sobremesa presentado por Frank Blanco. El “Atrapa un millón” de Carlos Sobera fue eliminado por Antena 3 ya que sólo le cabía desarrollar con mayor o menor crecimiento el estadio que había alcanzado. Pero “Zapeando” es un programa que evoluciona, y, por tanto, es un valor televisivo que debe ser protegido por el bien de la riqueza y la variedad orgánica de la televisión.

Hubo un tiempo en que el ecosistema de la sobremesa televisiva estaba dominado por “Sé lo que hicisteis”. Tras su desaparición provocada por un meteorito proviniente de la galaxia Mediaset otra especie ocupa el espacio de las revistas televisivas de laSexta. Después de andar a cuatro patas durante muchos meses, esta semana, al celebrar su cumpleaños, por fin se ha puesto en pie.

19/11/14

ELVIS, ADÁN Y EVA


Después de que a Elvis Presley se le ocurriera mover las caderas en un concierto, ganándose el apodo de “Elvis la pelvis”, un juez de Florida dijo que Elvis era un salvaje que con su música estaba corrompiendo a la juventud. Mucho antes, en la Atenas clásica, un tal Sócrates se dedicaba también a mover las ideas de los atenienses a golpe de preguntas, hasta que Anito, Melito y Licón le acusaron de corromper a la juventud y Sócrates se vio obligado a beber la cicuta. Pero ni la música de Elvis ni las preguntas de Sócrates eran corruptoras de la juventud. Elvis y Sócrates siguen siendo muy atractivos, y su música y su modo de acercarse a las grandes cuestiones de la vida siguen inspirando a quienes se encuentran con el chico de Tupelo y el viejo ateniense.

No creo que Sonia, Alejandro, Miriam, Álex y los demás concursantes de “Adán y Eva” (Cuatro), tan alejados de Elvis y de Sócrates, contribuyan a la corrupción de la juventud más que, por ejemplo, la vida y obra de Rodrigo Rato. Cuando Sócrates se defendió de la acusación de corromper a los jóvenes, llevó a Melito al absurdo de admitir que todos los atenienses tenían una buena influencia sobre la juventud excepto, precisamente, Sócrates. Sería también absurdo admitir que toda la programación televisiva, desde “Cuarto milenio” a “Gran Hermano” pasando por la información futbolística y los colaboradores de “Sálvame”, ejercen una buena influencia sobre la juventud excepto, precisamente, “Adán y Eva”. Es fácil contestar, como hizo Jenofonte cuando Sócrates le cerró el paso con un bastón, a preguntas cómo “¿dónde se compran las mercancías?”, pero Jenofonte no supo qué decir cuando Sócrates le preguntó por el lugar en que se hacen los hombres de bien. “Adán y Eva” es una mercancía, un producto de usar y tirar que se compra en Cuatro como quien compra una hamburguesa grasienta o una foto de Kim Kardashian con el culo al aire. Los jóvenes no se van a corromper por echarse unas risas tontas con “Adán y Eva”, comer hamburguesas o admirar culos famosos. La basura no es tan temible como no saber qué decir cuando nos preguntan dónde se hacen los hombres de bien.

Cuando los concursantes de “Adán y Eva” caigan en el olvido, la música de Elvis y las preguntas de Sócrates seguirán iluminando a los hombres de bien.

18/11/14

#FREEYUYEE


En el Reino Unido emiten “Gogglebox”, donde muestran cómo diferentes personas reaccionan viendo la tele en su casa. Ya se hizo una versión con famosos y una adaptación en EE.UU. A España lo traerá Atresmedia. Mediaset debería contraatacar con un programa aún más barato: “¡Larga por esa boca!”, en donde extrabajadores de la casa se despachan a gusto. Podían empezar por Frank de la Jungla, que ha hecho un vídeo denunciando la orden de silencio que hay en Mediaset contra su campaña para liberar a su esposa Yuyee de la cárcel. Éxito seguro:

“Sois unos canallas. Cuando esto empezó, en Energy pusisteis los programas durante cinco y seis horas al día porque sabíais que la gente iba a ver a Yuyee y a los niños. Qué canallas sois, sabiendo que el morbo iba a crear más audiencia e ibais a sacar más dinero. Es triste verlo. Hemos comido juntos, conocéis a mi familia, visteis a mi hija nacer, y que seais tan canallas que no habéis hecho ningún apoyo… un poquito de ayuda. Canallas, habéis sacado dinero del morbo y del sufrimiento de mis hijos y de su madre. Vendéis los programas al extranjero, pero no ponéis el hashtag #freeyuyee, y en Polonia, que habéis vendido el programa, sí lo han puesto. ¿No es patético? ¿No dais pena y asco? Pues sí, porque sois unos canallas y mala gente, y estáis acojonaditos porque el jefe indio habrá dicho “Esto no se habla”. Pues, coño, somos personas. Tenéis hijos y familia, veis en el programa a mis hijos y a su madre, sabéis el sufrimiento que hay y no tenéis los santos cojones de decir "Pues no: yo quiero decir freeyuyee". Habéis callado como putas. Es muy jodido haber estado con esta gente. Qué más os da que me fuera a Discovery Max, podíais haber ayudado. Que hicisteis un libro, coño, de ‘Las aventuras de Fran de la Jungla’, que no me he llevado ni un euro, me dijisteis que ya estaba arreglado, pero me habéis engañado y no me habéis pagado. Os lleváis los beneficios y sois tan canallas, mala gente y acojonados que no decís "vamos a ayudar un poco". Es terrible, pero es lo que sois. Es la hipocresía de la televisión.”