30/11/14

LA TENDENCIA DE TOÑI

Ánimo, Toñi Moreno, no te vengas abajo. En verdad tienes motivos para estar contenta. Ya sé que la reciente cancelación de tu programa “T con T” no parece apuntar a que te encuentres en un gran momento de tu carrera profesional. Pero míralo de esta otra manera: el año pasado presentaste “Entre todos”, uno de los peores programas de la historia de Televisión Española, que terminó retirado entre demandas interpuestas por colegios de trabajadores sociales y enfado de los espectadores; este año presentaste “T con T”, un espacio completamente anodino, que ha dejado completamente indiferente a todo el mundo y que ha terminado siendo retirado de la programación por un motivo tan habitual como es la baja audiencia. ¿Estás ante un nuevo fracaso? Bueno, si lo comparas con “Sálvame” o “Zapeando” quizá sí, pero si lo comparas con “Entre todos” la cosa cambia. Tú siempre nos has enseñado a mirar la vida con optimismo e ilusión. “T con T” ha sido un exitazo: esta vez el Ministerio Fiscal no ha presentado ninguna denuncia, no ha habido un clamor popular contra tu programa, no has protagonizado docenas de columnas periodísticas airadas contra ti.

Has pasado de provocar indignación a provocar aburrimiento. Y eso es una indiscutible mejoría. Como saben los hipsters y repite Juan Carlos Monedero, lo importante es la tendencia. Tras provocar irritación y sueño, quizá en tu próximo proyecto consigas despertarnos un ligero interés. Sólo necesitas continuar progresando adecuadamente en la línea que han marcado tus dos últimos trabajos, -ah, y cambiar de cadena, va a ser muy difícil que puedas llegar a ofrecer algo interesante desde Televisión Española, una televisión que se siente comodísima ocupando un lugar cada vez más marginal en el panorama audiovisual español y cuya progresiva languidez más parece planeada que sobrevenida-. Desde aquí te apoyamos enfáticamente, aunque no hace falta que nos avises cuando vuelvas a la televisión. Gracias a “T con T” estamos durmiendo una siesta tan agradable...

29/11/14

Y PARA EL PAÍS


Los programas de debate político no deberían competir entre sí minuto a minuto por las audiencias. Puede estar bien que Susanna Griso y Ana Rosa Quintana se peleen por cada espectador cada programa. Puede estar bien que “Boom” y “Pasapalabra” se miren de reojo y se desayunen cada día con cada dato de audiencia. Quizá ése sea el tempo adecuado para la competencia entre programas de entretenimiento. Pero, desde luego, es el tempo más impropio para los informativos o los programas de actualidad política. A poco que se piense, es fácil convenir que cada género televisivo pide una evaluación con una temporización diferente. Y los programas de debate político deberían fijar sus objetivos en la fidelización de unos espectadores que lentamente van apoyando la labor sólida, templada y minuciosa de ofrecer en cada entrega los diferentes puntos de vista de un análisis meditado y nada demagógico. Una labor así no puede medirse por los mismos criterios por los que se mide “Sálvame” o “Los viernes al show”.

La edad de oro de las series de televisión que estamos viviendo necesitó de la existencia de una televisión por cable en donde los subscriptores no se abonan y desabonan de minuto en minuto sino cada muchos meses. Al renovar o no su suscripción, los televidentes no juzgan el capítulo de anoche sino toda una trayectoria. Eso permitió que aparecieran series como “Los Soprano”, que nunca hubiera existido si hubiera tenido que ser las más vista en cada capítulo de la primera temporada para no ser fulminada. Con los programas de debate político debería ocurrir algo parecido, y las cadenas deberían ocuparse de ello. Hoy competirán “La Sexta Noche” y “Un tiempo nuevo”, e, inevitablemente dadas sus inadecuadas reglas del juego, se apoyarán en invitados de relumbrón, tertulianos estrella y juegos de artificio impropios en su género. Mucho cuidado: potenciar lo que da audiencia inmediata en programas de actualidad política puede acabar teniendo repercusiones de larguísimo alcance para este género televisivo. Y para el país.

28/11/14

ACCIÓN DE GRACIAS


Hoy quiero dar las gracias. En primer lugar quiero dar las gracias al Día de Acción de Gracias. Gracias, Día de Acción de Gracias. En segundo lugar quiero dar las gracias a las series televisivas norteamericanas ambientadas en el Día de Acción de Gracias. Muchas gracias. En tercer lugar quiero dar las gracias a la programación televisiva de nuestras cadenas de televisión, que a lo largo de todo el año, da igual que sea o no sea el Día de Acción de Gracias, emiten esos capítulos especiales que las series estadounidenses dedican al Día de Acción de Gracias transcurriendo su acción alrededor de algo que les ocurre a los personajes de la serie el Día de Acción de Gracias. Muchísimas gracias. Pero sobre todo quiero darle las gracias a nuestros programas informativos, que cada vez más incorporan entre sus contenidos el Día de Acción de Gracias en el Día de Acción de Gracias. Mucherrísimas gracias.

Porque, lo sabrán, ayer fue el cuarto jueves de noviembre. O sea, ayer fue el Día de Acción de Gracias en EEUU. Y lo sabrán porque lo habrán visto en los informativos (esos espacios que para ganar audiencia empezaron añadiendo unas gotitas de entretenimiento a la información, y para ganar audiencia ahora ofrecen unas gotitas de información añadidas al entretenimiento). Nos dijeron que ayer era la cena del gran día, que en EEUU tenían mal tiempo para un día complicado con tantos desplazamientos, que el presidente Obama había cumplido una vez más con la tradición indultando a un pavo, y, lo más importante, nos dijeron que el Día de Acción de Gracias llegaba acompañado del Black Friday, un viernes yanqui dedicado a las compras que se quiere implantar aquí añadiéndole el jueves anterior y, si cuela, el lunes siguiente.

El trasplante está en marcha. La cuestión no es ahora si nos parece bien o nos parece mal. La cuestión es que si el trasplante da dinero, y lo dará, debería parecernos lo que es: inevitable. Así que gracias y a pasar por caja.

27/11/14

COCA-COLA LA 1


Estimados jefazos jefacísimos de nuestra televisión pública: sé que andan apurados buscando aumentar las fuentes de financiación de sus cadenas. El truco del patrocinio de programas -es decir, endosar un anuncio de, pongamos, atún antes de, volvamos a poner, el capítulo final de “Isabel”- no cuela o cuela poco. La posibilidad de colocar marcas comerciales disimuladas en las ficciones de producción propia ya no es lo que era. No estéis tan deprimidos, yo tengo la solución. Miren lo que está haciendo la Comunidad de Madrid, abanderada de la vanguardia en la innovación empresarial. Pillaron Sol -la estación de metro central de toda la red madrileña- y pasaron a llamarla Vodafone Sol gracias a un convenio con la conocida marca de telefonía móvil (nota para los no madrileños: esto no es una coña; lo que cuento en estas líneas es surrealistamente real). Pillaron el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid y le cambiaron el nombre por el de Barclaycard Center -así, con la segunda palabra en inglés, que para algo es una dependencia pública de la capital de España- para publicitar tal tarjeta de crédito.

Pues vosotros igual, jefazos jefacísimos. La idea es no volver a sufrir la publicidad en la programación de las cadenas públicas, sino pasar a tener que soportarla ¡en el nombre de las cadenas públicas! Coca-Cola La 1; Tena Lady 2; La 1 Peugeot 208 Gti; Canal 24 horas Iberia; Sanex Teledeporte. Y se cambian todos los logotipos y las imágenes corporativas para poder acoger el nuevo nombre. No valdría cualquier patrocinio: deberían ser marcas potentes, que soltasen una cantidad de pasta notable y cuyo espíritu sintonizara con la cadena que patrocinasen: La 1 Corte Inglés; Clan TV Toys’r’Us, Canal 24 horas Evax Fina y Segura, La 1 Gürtel. O, ya puestos, la propia corporación RadioTelevisión Española podría llamarse RadioTelevisión Española Campsa o Endesa o la multinacional que sea a la que quieran entrar como miembros del Consejo de Administración ustedes, jefazos jefacísimos, cuando dejen el cargo que ahora detentan.

26/11/14

EL MEDITERRÁNEO SIN LUNES

A veces, algunas veces, pienso que Messi juega al fútbol como quien levanta una pared bajo la lluvia o sirve cafés en un bar de carretera a las siete de la mañana. Con buena cara, pero pensando que estaría mejor en la cama. Me pasa también con los egiptólogos, los guionistas de “Los Simpson”, los cuentacuentos, los vigilantes de los museos, los poetas y los jardineros. ¿Y si tuercen el gesto y maldicen su suerte cuando se levantan para seguir excavando en una tumba egipcia, para escribir un diálogo entre Homer y Bart, contar un cuento a unos niños en el cole, mirar desde un rincón la sonrisa de la Mona Lisa, escribir una metáfora deslumbrante y plantar flores amarillas en el jardín? ¿Y si esos trabajos que nos parecen maravillosos no son tan maravillosos para quienes tienen que cumplir con el gol, con el golpe de cepillo, la frase exacta, el tono adecuado, la mirada oportuna, el verso desesperado y el color preciso? A veces, algunas veces, pienso que sólo tipos como Rick Stein tienen un trabajo perfecto.

El chef y escritor Rick Stein es el presentador de la preciosa serie documental “Rick Stein por el Mediterráneo” (La 2 y Canal Cocina), un viaje cultural y gastronómico a través de Córcega, Sicilia, Apulia, Corfú, Mallorca, Cataluña, Marruecos y Turquía capaz de llenar los sentidos del espectador de luz, de sabor, de sonidos, de texturas y de olores mediterráneos. En el capítulo dedicado a Sicilia, Stein dice que si alguna vez nos sentimos deprimidos lo mejor que podemos hacer es visitar un tradicional mercado mediterráneo, donde los comerciantes presentan sus puestos como si fueran obras de arte salidas de los pinceles de Jackson Pollock. Pero, si no queremos salir de casa, siempre nos quedará la magnífica sencillez de los platos mediterráneos presentados y comentados con inigualable y contenido entusiasmo por Rick Stein. ¿Existe un trabajo mejor que el de Stein? ¿Descubrir una y otra vez que el Mediterráneo es mucho más que un mar con toneladas de historia en sus orillas es una forma de ganarse la vida? ¿Alguien puede pensar que Stein entiende el lunes tal como un trabajador normal y corriente entiende el primer día de la semana? Qué va.

Messi, los egiptólogos y hasta los poetas refunfuñan el lunes por la mañana. No hay lunes en el Mediterráneo de Rick Stein.

25/11/14

EL ENIGMA DE "EL HORMIGUEEEEERO"

Estimado Marron: te escribo esta carta para ver si eres capaz de resolver una de las cuestiones más intrigantes a las que se enfrenta la ciencia hoy en día. Por un lado, cada noche en “El hormiguero” tú nos maravillas con curiosidades científicas de todo tipo. Por otro, resulta que el incomprensible enigma científico al que me voy a referir tiene que ver justamente con tu programa. Es por ello que pensé que tú serías la persona adecuada a la que referirme. Lo noté un día y pensé que sería debido a una casualidad o a alguna circunstancia de aquel invitado en concreto. A partir de entonces me he ido fijando y ocurre todos los días: la primera fila del público de “El hormiguero” está compuesta solamente por chicas. Siempre. Todos los días. Venga de invitado un actor, una deportista o una política. En las filas restantes se mezclan varones y mujeres, pero en la primera sólo encontramos el sexo femenino. ¿Te habías fijado? Te animo a ti y a todos los espectadores a que lo hagáis.

¿Una sorprendente coincidencia? Como primer acercamiento calculé la probabilidad de que sentando al azar al público que acude a “El hormiguero” se diera uno y otro día tan sorprendente distribución. Era tan infinitésima que a su lado la probabilidad de que el acelerador de partículas de Ginebra diera lugar a un agujero negro que devorara nuestra galaxia parecía altísima. Después valoré la posibilidad de que fuera una colocación intencionada por parte del regidor, del realizador o del director, pero de nuevo, tras analizar los posibles motivos de tal decisión, esta explicación fue rechazada, no ya por altísimamente improbable sino por altísimamente ridícula.

Así que acudo a ti, Marron, como científico de guardia, para que resuelvas este enigma. ¿Por qué sólo hay chicas en la primera fila del público de “El hormiguero”? ¿Es una imposición de Pablo Motos por extrañas razones? ¿El Hombre de Negro, pródigo en proezas, podría sentar a un chico en la primera fila del público? ¿Qué tienen que decir Trancas y Barrancas al respecto?