31/12/14

KANTPANADAS A MEDIANOCHE

Todos los días después de la comida y tras un tiempo dedicado a la lectura y la meditación, el filósofo Kant salía a dar un paseo siguiendo siempre el mismo recorrido. Kant cumplía tan puntualísimamente con esta costumbre que, al parecer, algunos de sus vecinos de Königsberg ajustaban los relojes basándose en la  “órbita” del filósofo. Pues bien, esta noche, como todas las noches de fin de año, los ciudadanos del Königsberg televisivo ajustaremos nuestros relojes cuando veamos a Ramón García y compañía sacar a pasear sus lenguas para decir exactamente lo mismo que han dicho en las últimas cien Nocheviejas, desearnos lo mismo, hacer las mismas bromas, los mismos comentarios, los mismos guiños y las mismas instrucciones para que nadie se pierda con los dichosos cuartos. La “órbita” de Ramón García, en sus diferentes avatares, es tranquilizadora no sólo porque permite que ajustemos nuestros relojes con los propósitos para el nuevo año que, por supuesto, incumpliremos puntualísimamente, sino porque también transmite la sensación de que todo funciona como tiene que funcionar. Pero, ya que en Nochevieja todos somos kantianos, no estaría mal que el propio Kant se encargara de comentar las campanadas.

Si en vez de campanadas hubiera “kantpanadas”, los últimos minutos del año estarían dedicados a la antropología, la geografía física, la poesía o la filosofía. Las “kantpanadas” incluirían un repaso a las novedades políticas, económicas y científicas del año, nadie prestaría atención a la forma de vestir del presentador, comeríamos las uvas pensando en el imperativo categórico y nuestros propósitos para el nuevo año no serían apuntarnos a un gimnasio, aprender inglés o comer más sano, sino obrar de tal manera que podamos desear que la máxima de nuestra acción se convierta en una ley universal. La Nochevieja kantiana incluiría una cena con bacalao, puré de guisantes, nabos y salchichas, los platos favoritos del filósofo, y una agradable tertulia con los invitados, que serían como mínimo tres (como las Gracias) pero nunca más de nueve (como las Musas). La órbita de la Nochevieja kantiana concluiría con un brindis por la humanidad tomada siempre como un fin, y nunca sólo como un medio. Feliz año.

30/12/14

TERTULIANO TERTULIANÍN

Contertulio contertulín. En las mesas finales de “Un tiempo nuevo” participa Ramón Ramoncín. Se hace llamar así. Tiene que añadir Ramón a Ramoncín porque quiere dejar claro que él ya no es Ramoncín. Tiene que añadir Ramoncín a Ramón para que los demás tengamos claro quién es ese Ramón. Necesita huir de un pasado del que necesita no huir. Necesita reivindicar un presente que necesita no reivindicar. En el programa programín de debate debatín que emite Telecinco las noches nochecinas de los sábados sabadinos hay un señor señorín que opina sobre la situación legal de la infanta Cristina Cristinina, sobre la crisis del ébola ebolín y sobre el manicomio catalán. La razón de que él esté ahí es que fue Ramoncín. La razón de que él esté ahí es que ya no es Ramoncín. Contratan a Ramoncín para que el que venga sea Ramón. Oímos hablar a Ramón en contra de lo que hablaría Ramoncín. Otros contertulios acuden a “Un tiempo nuevo” por ser quienes son. Él acude a “Un tiempo nuevo” por no ser quien es.

El famoso psicoanalista alemán Erik Erikson cambió su apellido original “Homberger” por el de “Erikson” -literalmente “hijo de Erik”- para acentuar el carácter proactivo y autodeterminado de su identidad. Erik el hijo de Erik. Ramón Ramoncinson, o, en español mejor, Ramón Ramoncínez. Ramón el hijo de Ramoncín. Ya tenemos en Occidente la picha hecha un lío desde hace cien años con el runrún de quiénes somos y quiénes no somos como para que venga ahora el rey del pollo frito a presentarse ante los demás con un nombre que al mismo tiempo proclama lo que niega, presume de lo que se avergüenza, destaca lo que pretende ocultar. Obligados necesariamente a ser libres y elegir, no podemos consentir la posmoderna impostura de ser y no ser al mismo tiempo. O Ramón o Ramoncín. O un tal José Ramón Márquez cuya opinión no tiene porqué tener la menor relevancia, o un cantantillo de glam punk por cuyas venas, mujer, corren litros de alcohol. A ver si el único farsante farsantín no va a ser Nicolás Nicolasón.

29/12/14

CUMPLEAÑOS FELIZ


Hay una parte que se está olvidando en la celebración del 25 aniversario de “Los Simpson”: las puertas que abrió esta transgresora serie, y que dio como resultado el mundo televisivo actual. En España la estrenó La 2 como un producto contracultural para minorías y la emitía a las once de la noche. Pasó a un público mayoritario cuando Antena 3 se hizo con los derechos de emisión y vio la luz del día. Ya no asusta a nadie, pero lo hizo. Hace años que esta cadena aprovecha las familiares y tradicionalmente tradicionales fiestas navideñas para estrenar los capítulos nuevos de la última temporada. Incluso reserva la franja más familiar de Nochebuena para emitir varios capítulos de ambientación navideña. ¿Dónde están ahora aquellas puertas y aquella transgresión?

Están, por ejemplo, en la serie “Padre de familia”. A principios de diciembre, en EEUU se estrenó el capítulo titulado “The 2.000 year old virgin” (“Virgen a los 2.000 años”). En él, Peter Griffin y sus amigotes se encuentran a Jesús y descubren que el hijo de Dios es virgen, por lo que tratan de organizarle una fiesta de cumpleaños en la que se convierta en un “hombre de verdad”. Dejando a un lado los graves problemas teológicos que supone incurrir en el monofisismo al afirmar que Jesús es Dios, pero no “hombre de verdad” (y las tormentas que estallarían si los guionistas norteamericanos protestantes descubrieran que para los católicos también la madre de Jesús es virgen), lo reseñable es que este especial de Navidad de “Padre de familia” recibió las críticas que antes correspondían a “Los Simpson”. Tal vez dentro de otros 25 años, en Antena 3 emitan este capítulo en Nochebuena y se lo pongamos a los niños para que estén tranquilos viendo la tele. Y, ya asumido que la Navidad no es más que una fiesta de cumpleaños, tras la cena se traerá a la mesa una tarta repleta de velas para que los niños soplen y, en vez de “Noche de paz”, canten al anciano niño Jesús el “Cumpleaños feliz”.

28/12/14

LA CARA DEL REY O LA DE FOFITO



Creo que España ya tiene la madurez suficiente como para que el año que viene el mensaje navideño de Felipe VI y el anuncio navideño de Campofrío se fundan en una única emisión. No ha sido fácil conseguir que dos elementos tan dispares como la publicidad de jamón de york y la jefatura del Estado terminen convergiendo hasta hacerse prácticamente indistinguibles, pero tras casi cuarenta años de democracia el esfuerzo de todos los españoles ha terminado lográndolo. Hagamos una prueba ciega: la frase “en este país nos hemos dado cuenta de que tenemos algo a prueba de fuego, y es la capacidad de ayudar al que está al lado”, ¿pertenece al anuncio del rey o al mensaje navideño a la nación de Campofrío? La frase “lo que hace de España una nación única es la suma de nuestras diferencias” ¿forma parte de la campaña de Finissimas, la pechuga de pavo de sabor irresistible baja en grasas, o del discurso que un monarca del siglo XXI dirige con tono grave a sus súbditos?

Así que ¿por qué no demostrar la conexión que existe en nuestra sociedad entre los poderes seculares y los emprendedores del sector cárnico haciendo que el año que viene lo que emitan todas las cadenas a las 21:00 horas del 24 de diciembre sea una conversación campechana de quince minutos entre Felipe VI y Chus Lampreave alrededor de una mesa camilla dándole con pasión al fuet Campofrío Cuida-T+ reducido en sal? ¿Qué mejor indicio de la recuperación económica sería la cercanía entre la sociedad civil y la institución monárquica que representaría ver en la misma entradilla el escudo de la Casa Real y el logotipo de Campofrío compartiendo pantalla y felicitándonos las fiestas a la vez? ¿Por qué no encargar ambas campañas publicitarias a la misma agencia de publicidad, para que escriban las líneas de texto patriótico y después se las asignen a una u otra parte lanzando una moneda al aire y viendo si sale la cara del rey o la de Fofito?

27/12/14

CUENTO DE NAVIDAD 2014


Ebenezer Scrooge no había preparado nada especial para la cena de Nochebuena. De hecho, ni siquiera recordaba que esa noche era 24 de diciembre: a medida que se iba haciendo mayor había ido desarrollando una prodigiosa capacidad para pasear bajo las luces festivas de su ciudad sin reparar en ellas. Se sentó a comer las últimas alubias que quedaban de un potaje, y fue al encender la tele y ver a Ramón García y a Ana Obregón cuando cayó en la cuenta de la fecha que era. Aquél era probablemente el peor especial navideño que jamás hubiera emitido TVE. Nunca se había presenciado un guión más torpe, unos diálogos más chirriantes. Las actuaciones musicales de las estrellas de la cadena daban grima, y las imágenes sólo servían para reflejarse en la inexpresiva cara del anciano que se iba quedando dormido. La noche fue avanzando.

Hasta que de pronto el lúgubre cuartucho se vio inundado por una extraña luz que sacó a Scrooge de su modorra. “Hola, Ebenezer, soy el Espíritu de las Navidades”. “Hombre, no me jodas, ahora que estaba cogiendo el sueñín”. “Vengo a llevarte a....”. “Ya, pero si me lo haces cada Nochebuena... que si las Navidades pasadas, presentes y futuras... Esto no hay quién lo aguante”. El Espíritu quedó algo cortado y ruborizado en su cuerpo espiritual. “Mira”, continuó Scrooge cada vez de peor leche, “si quieres que crea en la Navidad tienes que hacer un milagro, pero un milagro milagro, nada de llevarme a volar por la ciudad, algo brutal que me convenza del carácter mágico de esta noche”. “Como quieras, Ebenezer, mira la pantalla”. Scrooge quedó estupefacto. En efecto, aquello sólo podía tener una explicación sobrenatural: ¡el Gran Wyoming estaba apareciendo en la televisión pública del Partido Popular dentro de un especial de Serrat en el que se había cantado una canción en catalán! Miró varias veces al logo de la cadena para confirmar que se encontraba viendo La 1 y no laSexta, y finalmente cayó genuflexo ante el Espíritu de la Navidad. “Creo, creo, ahora sí que creo”, gemía entre sollozos.

26/12/14

EL REY, BRILLANTE


Felipe VI rompe con su padre Juan Carlos y con su abuelito político Francisco Franco. Ese es el verdadero sentido último del brillante mensaje navideño del rey.

Como cada año, en las casas nadie prestó atención al tradicional programa “Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey” previo a la cenorra de Nochebuena. Si nos enteramos de lo que dijo es gracias a la turra que nos dan al día siguiente los intérpretes y correveidiles oficiales del reino. Aquí les ofrecemos nuestra interpretación para que vean que jugar al “A que te pillo” con los textos sagrados está al alcance de cualquiera por mucha resaca que tenga.

No es casual que una aureola resplandeciente rodeara al rey durante su mensaje navideño. Fíjense: a sus espaldas, tras la ventana, no hay un árbol de navidad iluminado, sino una estructura encargada de sostener las lucecitas que enmarcan su figura salvífica. Así, la bandera española (que tradicionalmente estaba tras su padre otros años) es orteguianamente sustituida por una alusión a las estrellas de la Unión Europea. Señala así, al futuro. Pero, ¿y el pasado? Las luces no son intermitentes como en los árboles de Navidad porque no quiere que de su reinado salten chispas, sino que son referentes tan firmes como las estrellas de la corona de la Inmaculada Concepción. En efecto, su reinado se inicia sin el pecado original que manchó a su padre cuando aceptó la corona jurando fidelidad a los principios del Movimiento Nacional franquista. Esta ruptura se confirma con la imagen del estandarte real que abre y cierra la retransmisión: en él faltan el yugo y las flechas que sí tenía el estandarte de su padre. Incluso hace un guiño a la República al eliminar la cruz de borgoña que también conservaba su padre y que había sido utilizada por Franco para sustituir en los aviones del ejército la bandera republicana.

Anímense ustedes haciendo sus propias interpretaciones. En 13TV, por ejemplo, celebran el claro apoyo real que supone que el discurso terminara en el minuto 13 y se viera en la TV. ¿Ven qué fácil?