30/6/15

TIMADORES EN GENERAL



Qué flojo estuvo el padre Fortea en su entrevista con Risto Mejide del otro día (“El rincón de pensar”, noche de los martes en Antena 3). Apenas se ofendió por las preguntas que le hizo Risto, por el tono de la entrevista y por la falta del habitual respeto servil con que la autoridad religiosa está acostumbrada a ser tratada desde hace siglos. Solo dijo que había sugerido cosas que le habían “ofendido bastante”. Qué flojo.

Menos tibios, aquí estamos muy ofendidos con las respuestas de este sacerdote especializado en exorcismos, demonología y posesiones diabólicas (incluso indignados con las posesiones diabólicas que logra una institución religiosa al poner a su nombre edificios, fincas y propiedades diversas aprovechando el alucinante privilegio que posee de realizar inmatriculaciones).

Sobre los casos de abusos a menores en el seno de la Iglesia, Fortea templó gaitas (con  perdón), pero hablando de exorcismos nos dejó boquiabiertos. Es que las verdades eternas permiten pasar por encima de tonterías como el método científico, la sensatez o la piedad. Aseguró que en España atiende cada año a unas cuatro personas que, por invocar espíritus y chorradas de esas que gustan a Íker Jiménez, son  poseídos por el demonio (“sienten presencias, que les ha entrado algo”. ¡Y no es una tenia!). El tío sabe a ojo y sin consultar a ningún especialista que no son enfermos. Solo habla con ellos para hacerse “una idea de su estado mental”. También vale que una madre indocumentada de una pobre niña enferma cuente una chifladura (“Yo estaba cosiendo en el salón y de pronto mi hija entró en trance, estaba en un sillón y el sillón se elevó en el aire”) para que la exorcice durante más de siete años. Su “tratamiento” es rezar y esperar. “Tras rezar, la persona queda liberada. Por eso se hace el exorcismo, porque tenga uno la teoría que tenga, lo cierto es que funciona”. ¡Porque “funciona”, justo la insensatez de la que viven tantas dietas milagro, adivinos, vendedores de amuletos y timadores en general!

29/6/15

CINCO MINUTOS DE MÁS ALLÁ


El ruido y la furia se apoderan de los telediarios. Renuncio a entender a los tipos que, en nombre de no sé qué o de no sé quién, han asesinado a turistas que disfrutaban de las playas de Túnez, fieles que rezaban en una mezquita y un hombre que ni tomaba el sol ni rezaba, sino que estaba en una planta de gas en Lyon. Qué absurdo. Qué desquiciada sin razón que mezcla playas, mezquitas y plantas de gas. Podemos intentar comprender lo que sucedió en el búnker de la cancillería en los últimos días de Hitler (“El hundimiento”, La 2) o las causas por las que la selección brasileña de fútbol (Copa América, Canal +) sigue siendo la selección brasileña de fútbol cuando no queda nada de aquella selección de la que un día, hace mucho tiempo, todos nos enamoramos. Pero, ¿cómo entender el terrorismo de playa, de mezquita y de planta de gas? Es imposible. Por eso hay que pasar a la acción.

El hombre, como dice Manuel Vicent, es una breve aventura química sin sentido. Una aventura, eso sí, emocionante, pero que muere con la muerte. No creo que haya un Más Allá. No creo que haya un cielo ni un infierno, solo seres humanos que nacen y mueren en este Más Acá nuestro de cada día. Y, si pudiera elegir, no elegiría un cielo o un infierno: elegiría la muerte lúcida dejando tras de mí un mundo mejor que el que hubiera sido si yo no hubiera existido. Elegiría, eso sí, un Más Allá de cinco minutos, solo cinco minutos. Un mini Más Allá meramente testimonial donde poder decir a todos los fanáticos y chalados de la historia: “Os equivocasteis, mamarrachos. No hay nada. ¿Y ahora, qué?”. Sólo cinco minutitos para ver las caras de los que despreciaron el acá en favor del allá. Cinco minutejos para que los asesinos de playa, de mezquita y de planta de gas entendieran la enormidad de su error y se fueran a la nada eterna con el gesto que les queda a los idiotas cuando comprenden que son idiotas. El ruido y la furia del fanatismo nos obliga a tomar esta desagradable decisión: exigimos cinco minutos de Más Allá para los gilipollas. Por lo demás, ante todo mucha calma en las playas, en las mezquitas, en las plantas de gas y en las cabezas de todos los que sienten que, a pesar de la ola de calor, los telediarios hielan el corazón.

28/6/15

SUPERA ESO, COLIN FARRELL



Una sugerencia. Después de la intensidad de la segunda temporada de “True Detective” (Canal+ Series), no vaya al mueble-bar (“mueble-bar”: supera eso, Hegel) a beberse los posos de esa botella de coñac que lleva con usted desde la (primera) transición. No apague la luz del comedor (“comedor”: supera eso, Ferrán Adrià) para sumergirse mejor en un mundo feroz por el que no se cuela ni un poquito de luz. No dirija la mirada a su discoteca (“discoteca”: supera eso, Apple) en busca de la banda sonora perfecta para acompañar a la mirada líquida de Colin Farrell. Ponga La 2, a eso de las ocho de la tarde, y déjese llevar por “Ochéntame otra vez” y su revisión de los programas musicales de los años 80 no del pasado siglo, no, sino del pasado milenio, de la pasada era, de una época en la que las palabras “marcha” y “rollo” no eran objeto de estudio de la arqueología. Los Jackson Five actuando en “Aplauso”, “Tocata”, los ojos de la cantante de “Ricchi e Poveri”, Carlos Tena y “Popgrama”, el ballet de Giorgio Aresu, la última actuación del cantante de “AC/DC”, los abanicos de “Locomía”, “Abba” y “Chiquitita”, el tío de “Boney M.” bailando de forma muy rara, “Dire Straits” actuando en play-back, el concurso “La juventud baila” presentado por José Luis Fradejas, la nariz de Franco Battiato en “Quiero verte danzar”… Supéralo, Colin Farrell.

¿Cómo es posible que, partiendo de todo eso, hayamos alcanzado la cima de la miseria de los programas musicales en televisión? El físico Werner Heisenberg ya nos advirtió de que lo falso de la ley causal que asegura que si conocemos exactamente el presente podemos predecir el futuro no es la conclusión, sino la premisa: no podemos conocer el presente en todos los detalles. ¿Quién conocía en todos los detalles el presente de aquellos años 80? ¿Quién podría imaginar que tipos como Gurruchaga parecerían hoy tan extravagantes como una sonrisa en un capítulo de “True Detective”? ¿Cómo podemos conocer el futuro si solo sabemos de la crisis griega lo que nos cuentan los mariachis de eso que llaman “los mercados”? ¿Música y política no tienen nada que ver? Pues resulta que ahora nos enteramos de que “Aplauso” desapreció por razones políticas. Supera eso, Colin Farrell.

27/6/15

JUEGOS ESTÚPIDOS


I. Nos enfrentamos a la naturaleza en condiciones durísimas. Y gracias el esfuerzo de una lucha de milenios, una parte, no todos los humanos, vencimos al frío, a la mortalidad infantil, duplicamos la esperanza de vida, acabamos con enfermedades. Creamos entornos segurísimos en donde es imposible morir devorado por una fiera. Y, tras doblegar a la naturaleza con nuestra capacidad transformadora de la realidad, volvemos la mirada al mundo salvaje y nos lo representamos idílico, armonioso. Afirmamos querer volver a recuperar esa esencia pura natural paradisíaca que jamás existió, que nos inventamos a partir de las películas de Disney y otros productos infantiles.

II. Con lucha y esfuerzo de siglos, las mujeres han combatido contra la violencia y la subordinación que sufrían en muchísimas sociedades y contextos sociales. En condiciones muy duras, una parte, no todas las mujeres, consiguieron ganar una igualdad significativa en las relaciones personales y en los juegos de fuerza familiares, sexuales y profesionales respecto de los varones. Y, tras ese logro a favor de la marcha de la Historia, se llenan de mujeres los cines que proyectan “Cincuenta sombras de Grey” y las adolescentes fantasean con una sumisión de color fosforito, con recibir una violencia sin espoleta, con recuperar un machismo humillante aunque cortés que jamás existió.

III. Fue difícil vencer a la pobreza, salir de las cuevas y las chozas insalubres, cobijarse de la intemperie, beber agua limpia, tener alcantarillado. Una parte, no todos los humanos, consiguieron tras siglos de trabajo alcanzar unas condiciones elementales de comodidad para rodear su vida cotidiana. Y, tras tanto esfuerzo y tesón, Telecinco lleva ya catorce ediciones de “Supervivientes”, en donde un montón de supuestos famosos gustan de revolcarse en el barro volviendo a una prehistoria pasteurizada tras la que esperan cheques que no huelen. Dulce, la niñera de la hija de Chabelita, tiene un disgusto tremendo porque el juez le ha quitado la custodia de la niña a su madre por pasarse meses jugando a este juego estúpido en Honduras.

26/6/15

LA TERTULIA DEL FIN DEL MUNDO


En “El restaurante del fin del mundo”, la segunda mejor novela humorística de ciencia ficción que se pueden leer en nuestro planeta, Douglas Adams describe uno de los lugares más turbios del universo: un extraño restaurante que ofrece en cada cena un fascinante espectáculo a todos los comensales. El local posee la capacidad de viajar en el tiempo, de forma que cada noche adelanta quinientos setenta y seis mil millones de años y se acerca al momento del fin del mundo, al instante preciso en el que todo el cosmos colapsará y desaparecerá para siempre. A través de las gigantes cristaleras del restaurante los clientes contemplan cómo comienza a ocurrir el mismísimo apocalipsis mientras apuran sus postres o sus chupitos. Hasta que en el último segundo, justo cuando se va a consumar irreversiblemente el fin de todo, el operario del restaurante acciona la maquinaria necesaria para que el local regrese al momento presente entre los aplausos de la clientela. Y así todas y cada una de las noches.

Desde hace una semana cada informativo se ha convertido en el informativo del fin del mundo. Cada entrevista es la entrevista del fin del mundo. Por concretar en un único espacio, la tertulia nocturna que nos ofrece el canal 24 Horas de Televisión Española ha sido lunes, martes, miércoles -y apuesto a que también ayer jueves- la Tertulia del Fin del Mundo, un restaurante de comida griega en el que los tertulianos hacen viajar a los espectadores al fin de la cultura occidental, de Europa, de la moneda común, de la vida, del universo y de todo lo demás. Dirigidos por el chef Sergio Martín, “La noche en 24h” es un buffet libre que mezcla aromas de souvlaki y dolmadakia con palabras de sabor helénico como “siriza” o “varoufakis”, y que se cronotransporta constantemente al armageddon total para, justo en el último momento, echar el freno y devolver a la audiencia al tiempo actual. No les contaré lo que le ocurre al mundo, al fin del mundo y al restaurante del fin del mundo en la novela de Adams, pero sí me gustaría destacar que Martín tiene mucha, pero mucha mucha mucha menos gracia que Ford Prefect.

25/6/15

LA VEJEZ DE MARUJITA DÍAZ



“Ars longa, vita brevis”, decían los clásicos. Está bien y queda bonito, pero sostener que el arte es duradero y la vida es breve no sirve para casos como el de la recientemente fallecida Marujita Díaz. Dijeran lo que hubieran dicho para rellenar las largas tardes de “¡Qué tiempo tan feliz!” y afirmaran lo que hubieran afirmado para completar las tardes largas de “Cine de barrio” (¿siguen echando “Cine de barrio”?), el arte de Marujita no parece demasiado duradero, da igual que nos fijemos en su cine, su música o sus innovadores pasos de baile ocular. Pero, sobre todo, la vida de Marujita no fue breve. Fue mucho más larga de lo que su efímero arte pudo soportar. Eso explica el espectáculo al que tuvimos que asistir en televisión, nos gustara o no, durante los últimos años de su vida larga y ya sin ningún tipo de arte.

Ulises de Ítaca, fue un hombre porque fue mucho más que un rey o un viajero o un navegante o un padre o un esposo o un guerrero o un hábil estratega de múltiples tretas y aguzado ingenio. Ulises fue todo eso y más. Más que aquel Dios arquitecto, ingeniero, artesano, carpintero, albañil y armador al que cantaba Elsa Baeza a finales de los setenta. Pero fue un hombre que a pesar de los largos años de su travesía no conocimos de viejo más que como disfraz para volver a su casa sin ser reconocido. En cambio, sí conocimos la vejez de Marujita. No sabemos qué hubiera hecho Ulises en su lugar de llegar a su edad y situación. Él no tuvo que enfrentarse, ya anciano, a los peligros que la rodearon a ella. Quizá fuera más sencillo huir de los encantos de Calipso que de los de Dinio, del poder de Polifemo que del de Telecinco, de los cantos de las sirenas que de los cantos de “Sálvame”.

“El Universo, mudanza; la vida, firmeza”, dice aún el emperador Marco Aurelio desde su atalaya en el Campidoglio de Roma. Sí, maestro, pero no es fácil con una vida demasiado larga para un arte demasiado breve.