31/8/15

ZAPEANDO A CRISTINA PEDROCHE



Cristina Pedroche aburre, cansa, harta. Cristina Pedroche está tan necesitada de atención como un niño pidiendo a sus padres que miren lo bien que salta las olas el primer día de playa. Por eso Cristina Pedroche ya no sabe qué hacer para que estemos pendientes de ella y la miremos. Bueno, Cristina Pedroche sí lo sabe, pero siempre usa el mismo viejo truco. Por eso Cristina Pedroche se repite y se repite y se repite más que un bocadillo gomoso de morcilla rancia en el que la morcilla rancia es Cristina Pedroche y el pan gomoso es Cristina Pedroche.

“Ay, cuidado, que se me ve una teta”, dice Cristina Pedroche poniendo la misma cara de chica moderna y desinhibida que ponían en los años setenta del siglo pasado las actrices que participaban en la época del destape en aquellas pelis en las que solo enseñaban lo que exigía el guion. “Ay, cuidado, que se me ve la otra teta”, insiste Cristina Pedroche poniendo la misma cara que ponía Cristina Pedroche cuando advertía de que casi se le veía la teta anterior. “Ay, cuidado, que se me ven las dos tetas”, aburre Cristina Pedroche creyendo que está rompiendo la pana con los supermoderna que es pero retrocediendo al tardofranquismo y la transición.

Seguro que Cristina Pedroche no es la responsable de esta burda y pesada estrategia de tensión sexual no resuelta, que para eso tiene estudios y es muy lista. Pero, siendo así, Cristina Pedroche debería decir a su agente, a su guionista personal y a su asesor de guardia que el truco de la tensión sexual no resuelta funciona muy bien en la ficción, pero jugar a eso con el público es cansino, cansino y cansino. Por eso, la misma continua cantinela de Cristina Pedroche pidiendo que miremos cómo salta una ola en las redes sociales, de Cristina Pedroche pidiendo que miremos cómo salta una ola en la retransmisión de las campanadas o de Cristina Pedroche pidiendo que miremos cómo salta una ola en “Zapeando”, acaban igual: zapeando a Cristina Pedroche.

30/8/15

¿M'ENTIENDES?



En “Cambiame” (antes del informativo del mediodía en Telecinco) cambian a sus participantes y los dejan como estaban. Sus estilistas llevan todo el verano así, cambiando a las personas que acuden al programa para que se vuelvan a su casa igualitas que llegaron.

A Luis, los estilistas de “Cámbiame” le cambiaron el corte de pelo pero le dejaron pensando que cambiar de corte de pelo es cambiar, justo lo mismo que pensaba antes. A Isabel le cambiaron los pantalones ajustados por una falda de colores alegres, pero la dejaron pensando que cambiar unos pantalones ajustados por una falda de colores alegres es cambiar, justo lo mismo que pensaba antes. A César, le cambiaron el chándal por un pantalón y una camiseta de lino a juego pero le dejaron pensando que cambiar el chándal por un pantalón y una camiseta de lino a juego es cambiar, justo lo mismo que pensaba antes. A Jesusa, le cambiaron el maquillaje oscuro por uno más claro y luminoso pero la dejaron pensando que cambiar el maquillaje oscuro por uno más claro y luminoso es cambiar, justo lo mismo que pensaba antes. A Jaime, le cambiaron sus viejas zapatillas deportivas por unos cómodos mocasines pero le dejaron pensando que cambiar sus viejas zapatillas deportivas por unos cómodos mocasines es cambiar, justo lo mismo que pensaba antes. A Aurelia, Agustín, Paca, Basilio, Elvira, Vidal, Carmen, Emiliano, Ignacio, Antonio, Óscar y Ana los estilistas de “Cámbiame” les tiñeron el pelo peinándolo en un moño alto, vistieron falda de vuelo, envolvieron en un vestido estampado con escote asimétrico, depilaron las cejas, perfilaron los labios, colocaron extensiones rubias, afeitaron la barba dejando patillas y pusieron chaqueta fluida con un cinturón de hojas doradas, pero los dejaron pensando que eso es cambiar, justo lo mismo que pensaban antes.

“Cambiame” es un timo o un fracaso, a elegir. Más obra se hizo Belén Esteban y en cuanto abre la boca salta a la vista que sigue igual que siempre.

29/8/15

CACA, CULO, PEDO, PIS



Terminan las charlas en una terraza de verano tomándose un piscolabis. Hoy intentaremos animarlas echando un ojo a la tele. La próxima vez que discutan por qué los jóvenes de ahora parecen ignorar tantas cosas que antes sí se sabían y, sobre todo, por qué manejan tan poco vocabulario, no basta con que alguien diga “Ven mucha tele y apenas leen” dando el asunto por zanjado. Y no solo porque los jóvenes de hoy se pasan el día leyendo (mensajes de móvil escritos por ellos mismos). Tengamos en cuenta las cosas que decía en la tele Félix Rodríguez de la Fuente en horario de máxima audiencia hace treinta años y que estos días reemite La 2.

En el inicio de un capítulo dedicado a los lobos explica la pirámide trófica mediterránea. Dice que en su base están las plantas, únicas criaturas capaces de transformar la energía solar en energía asimilable, sobre este piso de los productores primarios están los omnívoros y vegetarianos, y sobre todos ellos, aprovechando la energía solar a través de las plantas y a través de los ungulados, omnívoros o vegetarianos, está el lobo, el superdepredador. Pero antes de mostrarnos cómo caza, nos habla de su tendencia a la necrofagia, a alimentarse de cadáveres si los encuentra antes de emprender una cacería. El lobo observa el cielo porque sabe que la corona de buitres que se levanta sobre las buitreras termina en una línea de prospectores que se encamina hacia el cadáver de un animal. Pero el éxito de los lobos como carroñeros está en función de la distancia a que se encuentre la pieza prospectada por los buitres. Resulta conocida la voracidad de estos necrófagos alados. Si los lobos llegan tarde, encontrarán pocos restos con que saciar su apetito.

Son solo cinco minutos de programa, pero suficientes para alucinar con en el vocabulario que maneja. Ahora echen un vistazo a la televisión que se hace hoy, a la que entra en los hogares de nuestros niños e imagínense la riqueza léxica que puede haber en una familia cuya tele de cabecera es Telecinco.

28/8/15

YLENIA PADILLA Y HULK HOGAN



Hace unas semanas me he hecho seguidor de Hulk Hogan, famosísima masa muscular que triunfó en EE.UU. en el mundo de la lucha libre, que protagonizó diferentes programas de trompazos como “American gladiators” y de quien pudimos huir en las emisiones españolas de Telecinco y Cuatro. Antes Hogan parecía no ser más que uno de tantos contramodelos de vida que ofrece la tele, promocionando (queriéndolo o no, qué mas da si caza ratones) el consumo de esteroides, anabolizantes y a un culto al cuerpo entendido al revés, llenando la cabeza de pájaros a los niños que querían ser como él y a las niñas que querían un novio así.

Pero hace unas semanas sufrió una llave que me hizo cambiar de opinión. Alguien decidió luchar contra él sin reglas, de forma realmente libre, y difundió una grabación en la que mantenía relaciones con la mujer de un amigo y se le oía proferir comentarios racistas y homófobos. Automáticamente fue expulsado de la WWE (World Wrestling Entertainment) por bocazas. Resultado: un montón de personas de todo el mundo que tenían a Hogan en un pedestal han aprendido que el racismo y la homofobia no solo están mal, sino que son peligrosas, lo que está requetebién.

Cambiando de asunto, pero siguiendo en lo mismo, ahora toca esperar a ver qué le depara la vida Ylenia Padilla, un ser que salió de las cuadras de “Gandía shore” y ahora triunfa en Telecinco haciendo lo que le mandan, que es como se triunfa en Telecinco. Hace unos días, la chica declaró que no sabía a qué va a dedicar su vida, pero sí que tenía claro que su intención es hacerse rica. Con lo alto que caen los que se despeñan desde el acantilado en el que está subida esta funambulista de la frivolidad, no sería raro que más pronto que tarde Ylenia se convierta, de contramodelo funesto, en contracontramodelo a imitar. Como Hulk Hogan, que ya habrá aprendido que la mejor forma de no decir tonterías es no pensarlas.

27/8/15

ENFADARSE LO JUSTO



Lo dijo Aristóteles: “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”. Muy interesante, pero Telecinco le da mil vueltas. En Telecinco hace mucho que han resuelto la gestión de las emociones porque son una de sus principales fuentes de combustible. Por eso, y al contrario de lo que sucede con tantos y tantos abrazos y trifulcas, amores y odios, enfados y reconciliaciones de la cadena de Mediaset, ha sido divertido seguir la evolución de un enfado ocurrido hace un par de semanas en su seno.

Se lo resumo: Manu y Susana, dos de esos personajes sin interés ninguno que giran en la órbita de Telecinco procedentes de “Mujeres y hombres y viceversa” se enfadaron terriblemente por el enfoque que dio el programa “Cazamariposas” a una entrevista que les habían concedido. Tras ver la emisión del programa (es otra de las desventajas de querer vivir del cuento: que tienes que ver sus programas), denunciaron en las redes sociales que cuando grabaron la entrevista hablaron de un montón de cosas interesantísimas, pero el programa las cortó y apenas emitieron un trocito de nada sobre amoríos de no sé quién con no se quién para intentar fabricar una polémica que diera vidilla al alicaído “Pasaporte a la isla”. ¿Y qué pasó con enfado tan terrible? ¿Fueron a “Sálvame deluxe”? ¿Les dieron cancha en un debate del reality? ¿Los invitaron a hacerse un polígrafo? No. A pesar de lo que le gustan a Telecinco los enfados, las peleas y las trifulcas, nadie les contestó, nadie les hizo caso, nadie les dijo nada. Pasaron de ellos porque no se habían enfadado con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto que establece el guion.

Pobres almas de cántaro, se ve que están empezando y todavía no saben cómo funciona el negocio.

26/8/15

NI DIOS



Que levante la mano quien haya visto “Insuperables” anteayer por la noche. Pero no quien haya visto un poco, una parte, mucho o casi todo. Que levante la mano el insuperable que haya puesto La 1 el lunes por la noche y haya visto “Insuperables” enterito, de cabo a rabo, de principio a fin. Ni Dios. En TVE habrá un programador loco que decidió emitir dos “Insuperables” seguidos a dolor, pero lo que ni de coña hay en España es un extraterrestre infiltrado dispuestos a aguantar semejante tostón con el avieso objetivo de conocer nuestra civilización para poder destruirla. Y no tratándose de un extraterrestre, a ver quién va a ser el valiente que se sienta a ver “Insuperables” después de cenar y se queda quietecito sin cambiar de canal, sin cerrar los ojos y sin irse a la cama hasta las tres de la mañana paralizado por la intriga de no saber si eliminan a unos concursantes muy majos que cantan, a unos concursantes muy majos que bailan o a unos concursantes muy majos que hacen cabriolas.

Dos “Insuperables” la misma noche no los aguanta ni el Tato, pero a TVE le quema en las manos un producto que fue su gran apuesta para este verano. Ahora lo emite con prisa para quitárselo de encima cuanto antes. Estos mismos días, en La 2, TVE emite de nuevo los reportajes de “El hombre y la Tierra”. Sin prisa: es televisión pública de la de verdad. No necesitamos una TVE haciendo programas que pueden estar en la parrilla de cualquier privada. ¿Hoy nuestra tele pública no hace programas como aquellos porque son caros y no resultan rentables? Aquella buena tele dio prestigio, premios, venta de vídeos y también audiencia. Los tiempos son otros, pero “El hombre y la Tierra” sigue dando prestigio y audiencia décadas después de su estreno. “Insuperables” es un problema incluso en su primer pase (y último: a ver quién tiene el valor de volver a emitirlo o, peor, verlo dentro de treinta años. Ni Dios).