31/10/15

FRÍKER, EL MEJOR PEOR


Íker Jiménez tiene razón. Criticamos la tramposa visión friki que su friki programa dañino ofrece de una realidad friki delirante porque es un montaje para vivir del cuento, pero resulta que el tío lleva razón. Acaban de dar la lista de los últimos Premios Ondas y Fríker ha sido reconocido como el mejor presentador de todos los presentadores que presentan espacios en todas las televisiones que televisan en la tele. No le hace falta esperar a recoger el galardón para atizarnos con él. Zas, en toda la boca.

Entre las muchas chifladuras que lleva diciendo en su larga carrera, nuestro hombre últimamente andaba diciendo no sé qué sobre la persecución que padecía, lo mal que se le trataba, el vacío y hasta el desdén que sufría incluso por parte de sus compañeros de trabajo. Conspiranoias de las suyas, pensábamos. Deja la tele intransitable repleta de porquería y encima se hace la víctima, creíamos. Pero si este defensor del oscurantismo y la pseudociencia vive mucho mejor que miles de científicos de verdad, que cientos de investigadores que padecen recorte tras recorte, decíamos. Pues no. Este galardón demuestra que tiene razón: hay mala baba. Como aquellos adolescentes que eligieron a Carrie como reina del baile para reírse de ella tirándole un caldero de sangre por encima, le premian para reírse de él evidenciando que una cosa es presentar bien y otra muy diferente es que lo que presenta valga la pena, que será un buen conductor pero pilota una nave del misterio cochambrosa, que estando al servicio del mal, en el reverso tenebroso de la fuerza, cuanto mejor presentador sea, cuantos más espectadores atraiga, peor servicio hace a los ciudadanos, a la televisión y a la sociedad.

En lo que no tiene razón Fríker es en su afán por compararse con Félix Rodríguez de la Fuente. Dice compartir con él “esa sensación terrible de pertenecer a la estirpe de los libres”. Ni de coña, tío. Él no puso su trabajo y su vida al servicio del mal.

30/10/15

JUSTIN EN EL HIMALAYA

Al oeste del Himalaya, en uno de los valles más remotos del norte de la India, tiene lugar todos los años una ceremonia mística de sumo interés. Tras jornadas de duro camino, cientos de kilómetros a través de escarpadas rutas de montaña, cerca de cincuenta mil peregrinos se reúnen para asistir al rito del mandala de Kalachakra. Los mandalas son laboriosísimos diseños hechos de forma minuciosa a base de arenas de diferentes colores, que los monjes budistas elaboran pacientemente con la única finalidad de destruirlos posteriormente ante los asistentes. Una vez que los miles de peregrinos se han reunido, el mandala es barrido con desapego por los mismos monjes que pasaron muchos días y noches creándolo, y las arenas son vertidas a un río cercano. “Kalachakra” significa “la rueda del tiempo”, y la construcción y destrucción del mandala hace que los iniciados asuman el fin de todas las cosas, la creación y destrucción completa del espacio y del tiempo. Gracias a la ceremonia del mandala de Kalachakra, los seres vivos consiguen entrar y al mismo tiempo salir del ciclo de la vida, la muerte y la reencarnación, vencer al Samsara.

Claro que a lo mejor se puede conseguir la misma experiencia transformadora sin necesidad de irse al Himalaya. Por ejemplo, viendo a Justin Bieber en “El hormiguero”. La vivencia de contemplar la entrevista que Pablo Motos realizó a ese extraño ser encapuchado también hizo que los espectadores nos uniéramos al fin de todas las cosas, que nos disolviéramos en la destrucción del espacio y del tiempo, que venciéramos al Samsara. Simplemente, no se puede ser más gilipollas, por mucho que repitamos una y otra vez los ciclos de las reencarnaciones. Como cierre del programa, el Hombre de Negro le presentó una estatua de arena que dijo haber requerido de muchos días de trabajo por parte de su equipo, y luego el propio Justin la destruyó ante cientos de fans peregrinas que ahogaban sus gritos mistéricos tapándose la boca con las manos. El mismísimo Dalai Lama, de haber estado presente, pierde los nervios, le cruza la cara de un guantazo y le manda a la mierda.

29/10/15

EL CÁNCER DEL YO

Yo también tengo queridísimas amigas que desgraciadamente padecen cáncer de mama. Y el otro día una de ellas se mostraba agotada, profundamente harta, de la sobrecarga emocional con la que este tema se trata en los medios de comunicación. No sé si sabré explicarme tan bien como me lo explicó ella. Otras enfermedades graves, otros cánceres, se presentan como meras enfermedades. Se habla en televisión de ellas cuando llega su día, se entrevista un noventa por ciento de veces a médicos y un diez por ciento a afectados, no se reviste el problema de lirismo ni poética. Pero el cáncer de mama aparece reflejado en la televisión de forma completamente diferente, dotado de una dimensión vital, experiencial, casi moral abrumadora. Se entrevista un diez por ciento de veces a médicos y un noventa por ciento a afectadas. Como si esta enfermedad estuviera relacionada con la propia identidad de la persona, como si el tumor hubiera aparecido en el yo, como si lo fundamental del cáncer de mama fuera la experiencia de sufrirlo; y los programas televisivos, con su voracidad y falsa conciencia habitual, lo aprovechan para poner en marcha su clásico merchandising emocional: sus campañas, sus lazos, sus donaciones, sus testimonios, sus lágrimas, sus aplausos mientras los focos están encendidos.

Los especialistas nos dicen que hay muchísimos tipos de cáncer. Para la televisión sólo hay dos: el de mama y todos los demás. Es probable que muchas mujeres agradezcan este tratamiento, pero es seguro que algunas otras están cansadas de este buenismo cursi que, con la ¿mejor, peor? intención del mundo, sólo consigue -¡como siempre!- liar a las pacientes en un embrollo vital que se añade a la grave enfermedad que padecen y agobiarlas con ridículas llamadas al optimismo que terminan responsabilizando a la mujer del curso de su enfermedad por cómo la ha experimentado emocionalmente. No es un viaje, ni una ocasión para amar más la vida o hacer exposiciones de fotos, no encierra mensajes ocultos ni significa nada. Es un cáncer que hay que tratar médicamente lo mejor que se pueda para ver si se puede curar.

28/10/15

EL CANDIL EN "FARGO"


El tipo estaba ya más que muerto, aunque le costó hacer un feo cadáver más de lo que le costaba a Diógenes encontrar un hombre honrado cuando recorría las calles de Atenas con un candil de aceite en la mano. Entonces, ella y él deciden deshacerse del cadáver y borrar el rastro de sangre en el coche. “Lo limpiamos”, dicen. Y él lo limpia todo. Así, sin más. Estamos en “Fargo” (Canal + Series), y el horror se sucede paso a paso de forma tan racional que parece que el mal es siempre la salida más lógica. “Fargo” nos obliga a preguntarnos hasta dónde seríamos capaces de llegar en el camino del mal banal, nos fuerza a plantearnos si en algún momento diríamos “basta” o seguiríamos siendo lógicos mientras dejamos de pensar tomando decisiones que repugnan a la moral. Esos dos que deciden ocultar un crimen del que, en realidad, no son responsables y se embarcan en una carrera hacia el horror no quieren el mal, como otros personajes de “Fargo”, sino que parece que desconocen el bien, así que su maldad es tan lógica como idiota y, quizás, involuntaria. Algo así diría Sócrates. Pero Aristóteles sostenía que la maldad es voluntaria, porque de otra forma tendríamos que negar que una parejita de Minnesota es responsable de sus acciones.

Los malos son malos, y punto. Ese tiparraco que se carga a todo el mundo en un restaurante, por ejemplo. Es malo y ya está. Pero Peggy y Jesse no parecen malos, sino sólo ignorantes, bobos incapaces de pensar, al estilo de Adolf Eichmann, el ejecutor de la llamada “solución final” en el III Reich. Y, sin embargo, los espectadores de “Fargo” nos resistimos a absolver a la parejita de toda culpa no porque no supieran detenerse a tiempo, sino porque no quisieron hacerlo. Eichmann tampoco quiso detener a tiempo su intervención en el exterminio industrial de los judíos, así que no se le puede disculpar a la manera socrática diciendo que su maldad era producto de la ignorancia. La lógica de los asesinatos en “Fargo” no es muy diferente de la lógica genocida nazi porque, en el fondo, las dos necesitan de tipos incapaces de pensar como Peggy, Jesse y Eichmann. Asusta un poco concluir que la lógica del mal no necesita del pensamiento, pero es un consuelo creer que, con todo, Diógenes sí podría encontrar un hombre honrado en “Fargo” sin la ayuda de su candil.

27/10/15

LA BANDA DEL PATIO


El reportaje “El Pilar, el colegio de la élite” que emitió “Salvados” el domingo es la historia de un fracaso educativo. El del colegio de Nuestra Señora del Pilar del barrio de Salamanca en Madrid, donde estudiaron un presidente del Gobierno, nueve ministros, doce embajadores, tres directores generales de RTVE, numerosos secretarios de Estado, altos cargos, nobles, grandes empresarios y Fernando Sánchez Dragó.

Con una lista así es comprensible que el colegio no quisiera recibir las cámaras de Jordi Évole. No despreció la ocasión de arrimar el ascua a su sardina y realizar un bonito publirreportaje, solo evitó colaborar con un programa que ahuyentaría a los padres responsables que no quieren que sus hijos acaben como Dragó.

¿Y qué hay del resto de la lista? Las declaraciones de varios exalumnos, todos famosos y exitosos profesionales que sí participaron en “Salvados”, empeoran las cosas: esa camaradería entre viejos amigos y los recuerdos de una infancia acomodada dejan las cosas claras. Por un lado, si todavía hoy el principal predictor del éxito académico y laboral de un niño está en el nivel económico de sus padres, imagínense hace sesenta años. Por otro lado, si podemos llamarlo amiguismo o tráfico de influencias, ¿por qué llamarlo camaradería? Todavía hoy este colegio (hoy concertado: lo pagamos entre todos) tiene el valor de publicitarse mostrando que el chanchulleo entre exalumnos “pilaristas” es más eficaz que la cualificación académica para encontrar un buen trabajo. En el programa dan como muestra este botón: alcanzan puestos directivos el 81% de los licenciados que son hijos de directivos, pero solo el 59% de los que son hijos de obreros.

Un último detalle: los “pilaristas” cuentan ufanos cómo en pleno franquismo no daban excesiva importancia a la religión y pasaban de la “Formación del espíritu nacional”.  No saben decir por qué, y es bien fácil: esas cosas son para enderezar a la tropa, los señores tienen mejores cosas de las que ocuparse.

26/10/15

BERTÍN OSBORNE: "¡ESTO ES VIDORRA!"


TVE sigue dando tumbos como un pollo sin cabeza. Fijaos lo mal que están las cosas que La 1, su cadena principal, estrena hoy dos programas divulgativos sobre salud y ciencia médica destinados a facilitar el acceso de los ciudadanos a conocimientos que les afectan e interesan, a mejorar su calidad de vida y a fomentar su participación para lograr una población con una vida más larga, más responsable, más autónoma, más plena. Primero, “Centro médico”; después, “Esto es vida”. Manda huevos. Los dos seguidos. A dolor. Sin anestesia.

En tiempos preelectorales en los que se afila el sentido crítico de la ciudadanía, en los que examinamos con detalle la gestión de lo público, en los que más necesaria es una mano firme que elabore una la parrilla televisiva con un criterio claro, uniforme y riguroso, TVE estrenan en La 1 un programa que debería estar convenientemente camuflado en un rincón de La 2 donde lo vieran cuatro frikis y no molestara al resto. ¿Estos programas así, raros, no son cosa de La 2? ¿No se dan cuenta de que programándolos en La 1 corremos el peligro de que alguien los vea y entienda que eso es el servicio público? ¿No comprende TVE que tira piedras contra su propio tejado destruyendo la importante labor que Bertín Osborne realiza en pro de la frivolidad, la tontería y la estupidización popular con un gran esfuerzo y de manera desinteresada? Ehh…, bueno, vale, sin esfuerzo y de muy interesada manera; pero la está desarrollando. Y su mujer también. También sin esfuerzo y de forma interesada. Pues eso.

Cada tarde “Centro médico” recreará en formato de docuficción diferentes casos clínicos reales de gente que no es famosa.  Después, “Esto es vida” contará con la participación de varios especialistas médicos entre los que no habrá ningún torero, cantante, ni niñata malcriada nieta de un dictador. Esperemos que TVE no nos líe más y confundamos “Esto es vida” con ese programa de Osborne que debería llamarse “Esto es vidorra”.