30/11/16

ODM


No sé si será bueno o malo (me inclino a creer que es malo), pero el filósofo Byung-Chul Han tiene razón cuando dice que vivimos un mundo muy pobre en interrupciones, es decir, en entretiempos. La vacilación no es una acción positiva en sí misma, pero vacilar es indispensable. Sin embargo, nos hemos acostumbrado a pasar sin vacilación alguna del Nobel de Bob Dylan a la victoria de Donald Trump, de Halloween al “Black Friday” de los huevos, y de la muerte de Leonard Cohen a la dormición de Fidel Castro. Así, sin más. ¿Hay algo que se mueva por debajo de todos los acontecimientos que se suceden sin pausa y que nos permita saber que, aunque es imposible bañarse dos veces en el mismo río de la actualidad, seguimos aquí y somos quienes somos? Pues sí. El fútbol.

El partido Barça-Madrid, que los más modernos llaman “El Clásico”, navega entre Dylan, Trump, las fiestas incomprensibles, las orgías consumistas, el poeta muerto y el revolucionario en tránsito como si fuera una canción de Barry White en una cita a ciegas entre una concejala de Ciudadanos y un estudiante de Administración y Dirección de Empresas en la UCAM. No sabemos qué tienen el “Clásico” y Barry White, pero ahí están. Messi contra Ronaldo. Pues bien, la semana pasada vi en Paramount la película “Soldado de fortuna”, protagonizada por Jean-Claude Van Damme, en la que un boxeador tiene que enrolarse en la Legión Extranjera para escapar de la Mafia, y entendí que la MSN culé y la BBC merengue también están formadas por soldados de fortuna que se buscan la vida en la Legión del Barça o del Madrid. Así que hoy, puede que todavía alelado por haber pasado sin interrupción de Trump a Castro, no sólo sostengo que no hay nada de malo en ser mercenario del fútbol, sino que propongo formar una Legión Extranjera de políticos y artistas que no nos hagan pasar tanta vergüenza ajena como ese tipo que intentó convencernos de que su partido echó a Rita Barberá para protegerla de las hienas. Ya sé que Obama no es gran cosa, pero ahora que queda libre ¿no podríamos pagarle un sueldo para que sustituya a Felipe González en su papel de jarrón chino? ¿Aceptaría Dylan un puesto de Director General de algo? Oye, Angela Merkel, ¿no te apetece dejar de ser canciller un ratito y presentar las campanadas de fin de año desde la Puerta del Sol recortando la tontería? Ni MSN, ni BBC: ODM. Obama, Dylan y Merkel. Será por dinero…

29/11/16

EL HBOÍSMO EN MERCADONIA

Olvídense de las naciones. Las naciones eran una cosa antigua que existía antes de que Mercadona abriera sus veinte millones de tiendas. Uno era español, o belga, o yugoslavo. Pregunten a sus abuelos. Ahora uno es de Apple, o de Samsung, o de Sony. Nadie sabe cuándo fue, pero tuvo que haber un día concreto, un martes o un sábado, en el que las grandes empresas dejaron de vender dentífricos y tabaco y empezaron a vender identidad grupal. El pasado domingo una alta directiva de Mercadona salió en “Salvados” y recitó memorísticamente varias veces que ellos no eran más que una tienda de lechugas. Pero mentía. El black friday ya es vivido por buena parte de nuestros conciudadanos con más implicación emocional que muchas fiestas nacionales. El programa de Évole no trató sobre consumo sino sobre política, sobre un nuevo Estado transversal; no trató sobre Mercadona sino sobre Mercadonia.

Olvídense de las religiones. Las religiones eran una cosa antigua que existía antes de que llegase la HBO a España. Desde ayer contamos en nuestro país con una nueva plataforma de series en la que creer. Ya teníamos Netflix y Movistar+. Ahora llega a convencernos de su credo la autora de “Juego de Tronos”, “Los Soprano” o “Westworld”. Nadie sabe cuándo fue, pero tuvo que haber un día concreto, un martes o un sábado, en el que las series de televisión dejaron de ser un entretenimiento menor protagonizado por actores retirados del cine y se convirtieron en las principales creadoras de referentes colectivos. En su función de proveer de relatos mitológicos a la población, no se diferencian las series de televisión de las narraciones homéricas o las vidrieras de las catedrales barrocas; solamente lo hacen de formas miles de veces más potentes. Por 8,90 euros al mes y el primer mes gratis no ha llegado la HBO, ha llegado el hboísmo.

Ha llegado el hboísmo a Mercadonia. Ya tenemos en qué creer y dónde creerlo. Lechugas y khaleesis regulando los tiempos y las narraciones que prescriben cómo vivir en sociedad.

28/11/16

SABER Y GANAR TUNE CHALLENGE



Propongo el Saber y Ganar Tune Challenge. Mucho menos agresivo que el Ice Bucket Challenge -aquello de hace un par de años cuando la peña se tiraba por encima un cubo de agua helada-. Más sustancioso que el Mannequin Song Challenge -esto que se está haciendo ahora cuando la peña se queda inmóvil imitando a un maniquí mientras le graban y suena una canción-. El nuevo Saber y Ganar Tune Challenge está llamado a ser el reto definitivo, a marcar un antes y un después en las redes sociales, a convertirse en el homenaje definitivo a Jordi Hurtado ahora que ya nadie duda de que es el último de los inmortales que queda vivo.

Partamos de un axioma: nadie puede tararear la melodía de "Saber y Ganar". Sé que usted, amable lector, acaba de hacerlo mentalmente y cree que sí puede hacerlo. Se equivoca. Ese “tata ta tatán tatatatatá” que para usted es una reproducción exacta de la sintonía jamás sería reconocida como tal por ninguna otra persona. Cántesela a quien tenga cerca y lo comprobará. Y si usted pide a otra persona que le cante a usted esa melodía jamás pensará que la otra persona lo está haciendo bien. Estamos ante lo que técnicamente se conoce como una IST (“Impossible to Sing Tune”, melodía imposible de cantar). Conozco a una pareja que se separó por sus diferencias irreconciliables a la hora de tararear esa sintonía de S&G (no, no es Simon & Garfunkel, es "Saber & Ganar"). Otras dos parejas de amigos han decidido tomarse un tiempo.

Es por eso que el Saber y Ganar Tune Challenge va a convertirse en el fenómeno viral más planetario desde la gripe A. Es muy sencillo: grábese cantando la melodía del concurso y cuélguelo en sus redes sociales. Después compruebe cómo todos los tarareos son diferentes y ninguno de ellos tiene nada que ver con la melodía original. Y ofrezcamos los beneficios de la campaña a alguna causa humanitaria, por ejemplo, apoyar a los que padecieron enfermedades pulmonares tras el Ice Bucket Challenge o donar el dinero para investigar las tendinitis y los calambres producidos por el Mannequin Song Challenge. Tata ta tatán tabadabadaaaaaa…

27/11/16

LA EVOLUCIÓN DE "ÓRBITA LAIKA"


Antes de permitirse el lujo de hacer malos programas de ciencia, TVE debería hacer más de un solo programa de ciencia. Antes de decir lo malo que es un programa de ciencia de TVE, deberíamos ver más de un único programa de ciencia en la tele pública. Así que hablemos con tiento de “Órbita Laika” (noche de los martes, en La 2), un programa de ciencia único que es nuestro único programa de ciencia.

Digamos que “Órbita Laika” tiene unas temporadas, unas secciones y unos momentos mejores que otros. Por ejemplo, tal vez las dos temporadas anteriores fueran mejores que la actual. O puede que las añoremos solo porque había buenas secciones y grandes colaboradores que ya no están. Como la salerosa matemática Clara Grima, o el siempre eficaz Luis Alfonso Gámez, martillo de embaucadores, que hizo una gran labor a pesar de disponer de apenas tres minutos para desenmascarar pseudociencias en su sección “El archivo del misterio”: ovnis, espiritismo, antivacunas, reiki, horóscopo… vale la pena regalarse un paseo por la web de TVE.

No me quejo, claro, porque en esta temporada “Órbita Laika” hizo todo un programa contra la pseudociencia, y contó incluso con el gran Richard Dawkins dando leña a las supersticiones, a la homeopatía y dejando, de paso, un pildorazo de los suyos: “La mayor superstición de todas es la religión” (¿emitirán alguna vez este espacio tras la “Santa misa”?). Pero, no sé, es que ya es mala pata que usaran como “promo” un error de Goyo Jiménez, actual presentador, cuando bromea con un colaborador: “Según Darwin, ¿qué sucede con el individuo que no se adapta con rapidez?”, le pregunta. “Pues, no lo sé”, contesta el colaborador. “Desaparece”, remata. El chico lo pilla y se va, pero debería corregir a Goyo: según Darwin, quien se adapta no es el individuo (como decía Lamarck) sino la especie; además, tampoco es una cuestión de rapidez. Por eso, la evolución, igual que los grandes cambios geológicos de los que hablaba su amigo Lyell, no se ve a simple vista. Como sí se ve la de “Órbita Laika”.

26/11/16

"GH": LA PESADILLA QUE SE MUERDE LA COLA


Tras el éxito de “OT. El reencuentro”, ya se prepara un reencuentro de los concursantes de la primera edición de “Gran hermano”. Bueno, no nos pongamos nerviosos y a ver si nos sale bien esto para disfrutar del momento como se merece. Todos a la vez: primero, pongámonos un poco más erguidos para subrayar la confianza que tenemos en nosotros mismos; luego, tomemos aire lentamente, mientras arqueamos las cejas, hasta llenar los pulmones; soltemos parte del aire exhalando un suspiro de esos de estar de vuelta de todo, y, por último, con el resto del aire, digamos enfáticamente: “¡Eso ya lo decía yo!” paladeando cada sílaba. Mientras, movamos ligeramente la cabeza arriba y abajo dándonos la razón y redondeemos nuestra autoridad golpeando repetidamente con el índice de la mano derecha en una mesa, si la hay, y, si no, señalando el cielo.

Hay que ver qué a gusto queda uno cuando tiene razón. ¿Le apetece otra ronda? Anímese y vaya colocando estos comentarios a sus amigos: no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH2”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH3”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH4”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH5”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH6”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH7”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH8”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH9”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH10”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH11”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH12”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH13”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH14”; no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH15”; y no, si ya verás tú como van a acabar reuniendo también a los de “GH16”. Y, ahora, venga, otra ronda: “¿Ves cómo repitió lo mismo de GH hasta el final? ¡Eso ya lo decía yo!”.

25/11/16

FERRERAS NO MATÓ A RITA BARBERÁ

Rafael Catalá, ministro de Justicia, intenta atrapar a Ferreras con la estrategia que usó Miguel Gila para detener a Jack el Destripador. Como es sabido, Gila capturó al famoso criminal a base de indirectas. Se alojó en el mismo hotel y cada vez que se cruzaba con Jack decía mirando para otro lado: “aquí ha habido un asesinato; alguien ha matado a alguien; no me gusta señalar”. Tras la muerte de Rita Barberá Catalá se puso ante las cámaras del medio en el que trabaja Ferreras y sin referirse a nadie en concreto dijo “cada uno tendrá sobre su conciencia lo que ha hecho y ha dicho, y las barbaridades que se le han atribuido sin ninguna prueba y justificación". Jack no soportó el acoso de Gila y finalmente se derrumbó: “sí, basta, lo confieso, he sido yo”. Catalá -y Jesús Posada y Celia Villalobos y Rafael Hernando y…- lleva dos días viendo “Al rojo vivo” hecho un puro nervio, esperando que la estrategia de las indirectas funcione, Ferreras se venga abajo y reconozca el crimen que le intenta atribuir. Pero el presentador de laSexta no lo hace.

Entre otras cosas, porque Ferreras no mató a Rita Barberá. Ni Nacho Escolar. Ni Cristina Pardo. Recordando a Aristóteles, el tratamiento mediático de los delitos que los tribunales imputaron a la exalcaldesa no fue causa formal ni final ni material ni eficiente de su fallecimiento. La exposición mediática va tan dentro del trabajo de un político como el callo en el dedo corazón en el trabajo de un escribano. Y es sólo una preocupación diluida entre mil para dar lugar al estrés, que a su vez se diluye entre mil factores de riesgo -edad, tabaco, alcohol, predisposición genética, sobrepeso, sedentarismo, hipertensión, colesterol…-. Al final, Ferreras ha estado menos presente en el infarto de Barberá que el principio activo en un medicamento (pfff, “medicamento”) homeopático. Esperemos que la lectura que Catalá hace de Gila no se extienda por el consejo de ministros, -o sí, entre Cospedal y Gila vestido de soldado diciendo “¿es el enemigo?, que se ponga” no sé a quién prefiero como ministro de Defensa-.

(P.D.: Madre mía, como fallezca algún miembro de Podemos por infarto de miocardio supongo que lo primero que hará la policía tras reconocer el cadáver, será ir a detener a Eduardo Inda…)