29/11/17

HIPERVIGILANCIA


Letra pequeña nada más nacer. Aceptar, clic. Ya está. Deberíamos incluir este procedimiento en las salas de maternidad hospitalarias.

Solo hay que ajustar algún detalle. Cuando se compruebe el reflejo prensil en los bebés, habrá que verificar que efectúan un movimiento de agarre al tocarles las palmas de las manos o las plantas de los pies con un objeto, pero no con uno cualquiera. Habrá que hacerlo con un ratón de ordenador. La pantalla mostrará un documento legal, el recién nacido contraerá unos músculos, el recuadro de aceptar se iluminará un instante, y ya tenemos con nosotros otro ciudadano que sin comerlo ni beberlo ha dado su consentimiento informado para ser grabado, vigilado y controlado durante toda su vida haga lo que haga y vaya donde vaya. Como nos pasa a todos.

Anteayer esto hubiera sido impensable. No había teléfonos inteligentes ni big data. Y decían que Internet serviría para compartir información, no para contarnos la vida. Llevábamos una existencia relativamente anónima y aún creíamos que nuestras cosas eran asunto nuestro. Así que cuando nos dijeron que Telecinco iba a estrenar un programa en el que encerraban a unas personas en una casa para saber qué estaban haciendo a cada instante aquello nos parecía la bomba de la sofisticación tecnológica y la hipervigilancia. Hoy da risa. ¿Quieres hipervigilancia? Déjate de “Gran hermano”, sal de casa con tu móvil y úsalo lo normal. Clic, clic, clic. Suficiente. Estás siendo mucho más vigilado que los panolis de Telecinco. Y con tu consentimiento informado. Como el bebé en neonatología.

Así que me alegro de que el Tribunal Supremo revocara la condena impuesta a Antena 3 de pagar una indemnización de 92.000 euros por usar cámara oculta en un programa hace 7 años. Vulneración del derecho a la intimidad, la propia imagen y esas pamplinas que había antes, pero al menos sirvió para denunciar las prácticas pseudomédicas de un “experto en coaching” que se atribuía poderes curativos y se lucraba con ello. Lo que viene siendo un curandero timador de los de siempre. Pues venga, hipervigilancia en vena.

LA SILLA DE "TOP GUN"


Con motivo del décimo aniversario de su muerte, “Historia de nuestro cine” (La 2) recordó a lo largo de la semana pasada la obra y la palabra de Fernando Fernán Gómez con la emisión de varias películas protagonizadas, y la mayoría también dirigidas, por ese hombre con voz de Leonard Cohen, ingenio heredado de Quevedo, cara de jefe de negociado que evolucionó a rostro de abuelo subversivo, actor, escritor, miembro de la Real Academia, director de cine y de teatro y, sobre todo, genial conversador. Si están hartos de escuchar, así en la tele como en la vida, a los que se definen a sí mismos como “tertulianos” y ya están cansados de que el grito y el insulto se hayan convertido en el punto de partida de cualquier conversación acerca de Cataluña, el terrorismo, el juego del Barça o los nuevos capítulos de “The Walking Dead”, les recomiendo que vean “La silla de Fernando”, una película-conversación con Fernando Fernán Gómez dirigida por David Trueba y Luis Alegre que hará saltar por los aires muchas cosas que usted creía saber sobre la vida, el universo y todo lo demás.

Tras el gran éxito del estreno de la película “Top Gun”, protagonizada por un Tom Cruise todavía más chulo que Richard Gere disfrazado de marino en “Oficial y Caballero”, la marina de los Estados Unidos instaló puestos de reclutamiento en las puertas de los cines para aprovechar el subidón patriótico y adrenalínico con el que los jóvenes espectadores salían de las salas. ¿Por qué no hacer lo mismo con “La silla de Fernando”? Después de escuchar a Fernando Fernán Gómez hablar de religión, de política, de güisqui, de la noche, del sexo, del maniqueísmo, de Franco, del desprecio como pecado más español que la envidia, del lujo, de la vejez y de que admitir que no militar más activamente por las ideas puede provocar “un poco” de mala conciencia pero nunca invalida la conducta de toda una vida, la Asociación de Tertulianos, Conversadores y Charladores debería instalar puestos de reclutamiento en los portales de las casas para aprovechar el subidón dialéctico, irónico y escéptico con el que los espectadores  enfrentan un nuevo día después de sentarse en la silla de Fernán Gómez.

“La silla de Fernando” es el “Top Gun” de la palabra. No se me ocurre algo mejor que decir de un hombre que no quería ser actor de cine, sino Clark Gable.

28/11/17

YO SOY EL GILIPOLLAS


Tienes cosas mejores que hacer, pero pon que eres directora de Programas de Entretenimiento de RTVE. Ahora pon que, ya que cobras, alguna responsabilidad tendrás si uno de tus programas presentado por Carlos Herrera pagó a un troglodita como Sostres por decir: “No está bien que un determinado feminismo no permita que se tengan debates civilizados como el de ahora sobre el acoso sexual, porque en el momento que alguien introduce un matiz se le acusa de fascista, machista y de cosas peores. La ley de violencia de género española es una ley determinista que acusa al hombre por el simple hecho de serlo. Presupone que es un acosador. Esa ley es impresentable. Es fascismo”. Y pon que encima, no te lo pierdas, salió Herrera feliz de lo que oía, pero preocupado porque hablan varios a la vez y empeora la calidad del sonido: “¡Uno y otro, no!”.

Ya sabes cómo es la gente, así que pon también que hay quejas y en “TVE responde” una espectadora mira a cámara y pregunta: “Me gustaría saber cuál piensan, los directivos y directivas de RTVE, que debe ser el papel de TVE en la lucha para la prevención y erradicación de la violencia de género y las situaciones de acoso sexual que sufrimos las mujeres; si están a favor de apoyar la erradicación de ese problema o de seguir promoviendo la cultura de la violación dando espacio a personas que dicen algo tan bárbaro como que la ley de violencia de género es fascista”. Vaya papeleta ser la directora, ¿eh?

Pues no. Primero, piensa que mañana será un nuevo día y seguirás cobrando como hoy. Segundo, no des la cara, haz un comunicado y que lo lea alguien. Y tercero, habla con grandes palabras, por ejemplo, de la libertad de expresión, para que el jaleo cambie de foco y te olviden. Algo así: “Las declaraciones de Salvador Sostres pueden ser consideradas acertadas o desafortunadas pero no delictivas, ya que se trata de juicios y opiniones de carácter personal y subjetivo, y emitidos dentro del ámbito de la libertad de expresión”. La libertad de expresión permite que se promueva o ayude a erradicar la violencia de género y el acoso sexual, esa es la clave que se discute, pero ¿qué gilipollas se va a fijar en eso?

27/11/17

FRANCISCO FRANCO, ¡PRESENTE!


El franquismo se ha convertido en un subgénero del humor, lo cual es el final más patético que el guionista más malvado podría haber pensado para un movimiento pretendidamente solemne, trascendente y espiritual. Este subgénero se divide a su vez en subsubgéneros: no son lo mismo los ingeniosos monólogos de Gabriel Rufián acerca de cómo el referéndum catalán acabaría definitivamente con Franco, que la dicharachera denuncia puesta por la Asociación de Amigos del Valle de los Caídos contra el Gran Wyoming y Dani Mateo tras aquel sketch en el que se valoraba con justicia la macrocruz que preside dicho panteón fascista. Descendidos a la liga de los frikis del esoterismo, los franquistas juegan ahora sus partidos contra los defensores de la Tierra plana y los viajeros gnósticos del planeta Raticulín. Sic transit gloria fascis. Con una desventaja añadida: que, a diferencia de los flatearthers y los raticulines, ni siquiera Cárdenas les va a pasar una pelota para que corran por la banda un rato.

Por eso estoy convencido de que el divertidísimo reportaje que realizó Edu Galán para “La sexta noche” acerca de la misa de conmemoración franquista del 20 de noviembre les ofendió, sí, les molestó, sí, pero también les supuso una mínima satisfacción, la misma que encuentra el náufrago que, deshidratado tras días a la deriva en alta mar, termina bebiendo el agua salada a sabiendas de que al menos gozará de unos segundos de alivio antes de morir. Para el franquismo, el dilema ya no se plantea entre la hilaridad y el respeto, sino entre la hilaridad y la nada, y el ser humano en general, y la caverna en particular, siempre tiene muy a mano el horror vacui. Se trata de estar presente -Francisco Franco, ¡presente!- como sea. En contra de lo que se dice, la muerte, en especial la de los dictadores asesinos, es un proceso muy gradual, y un leve atisbo de presencia especular -aunque sea mediante la entrevista virtual que Galán mantuvo con el Caudillo mamarracho- es mejor que despertar a la realidad y desaparecer.

26/11/17

METAZAPEANDO


Zapear un programa de zapping es una delicia conceptual semejante a ver el autorretrato de Norman Rockwell que aparece en el autorretrato de Norman Rockwell o contemplar la película “La rosa púrpura de El Cairo” que aparece en la película de Woody Allen “La rosa púrpura de El Cairo”. La semana que termina culminó con el gran especial de “Zapeando” destinado a celebrar su emisión número 1000. Todos estaban felices por haber alcanzado una cifra tan redonda -y tan infrecuente en la televisión actual-. Yo estaba feliz porque durante el programa especial se recordaron momentos destacados de estos años, y la idea de estar recordando momentos destacados de un programa que se dedica a recordar momentos destacados de otros programas me pareció todo un reto apasionante para cualquier crítico interesado en una teoría general sobre los programas de televisión. Vale, soy raro, pero tengo mi gracia.

“Zapeando” ha dado con la fórmula, es una especie triunfadora en un ecosistema feroz. Como cualquier biólogo evolucionista sabe, la clave del éxito darwiniano no necesita basarse en grandes innovaciones anatómicas o funcionales, sino que frecuentemente bastan pequeños retoques o leves ajustes para que un genotipo de incierto pronóstico se afiance en tiempos revueltos. ¿Fue el eje Pedroche-Simón-Morgade? ¿Fueron los textos de Quique Peinado, la solidez de Miki Nadal? ¿Fue -glups- Josie? Jamás lo sabremos. Ni la biología evolucionista ni la televisión son ciencias experimentales y nunca se pueden reproducir los hallazgos. Pero el caso es que “Zapeando” ha llegado a su programa 1000 sin hacer excesivamente el ridículo y eso le convierte en un programa principal por derecho propio, no en un mero programa secundario a otros. De hecho, alguna cadena podría aprovechar este nuevo estatus y crear un programa que zapee a “Zapeando”, viviendo de ofrecer y comentar sus fragmentos más divertidos. Se llamaría “Metazapeando”. Vale, sería un programa raro, pero tendría su gracia.

25/11/17

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL BREXIT


Nadie puede defender el brexit tras contemplar el “First Dates UK” que desde el pasado lunes emite a diario Cosmopolitan TV durante el access time –“access”=“durante” y “time”=“la cena”-. El programa que aquí sufrimos a semejantes horas en Cuatro es una franquicia del original británico que se extendió por todo el continente europeo como la gripe aviar. En Francia se llama “Premier rendez-vous”. En Italia, “Primo appuntamento” -¿de verdad alguien encuentra el amor en un programa llamado “Primo appuntamento”?-. En España debería haberse llamado “Primeras citas”, pero alguien consideró que el título se entendería mejor si se mantenía el inglés “First Dates”. En caso de duda, ya la aclararía Carlos Sobera.

Les invito a una experiencia transnacional. Como Cosmopolitan emite “First Dates UK” a la misma hora que Cuatro hace lo mismo con nuestro “First Dates”, el mando a distancia se convierte en un teletransportador que nos permite saltar de un país a otro con sólo apretar un botón. La comparación es reveladora: somos iguales. Las mismas idioteces, mentiras, los mismos narcisistas. Los mismos arquetipos femeninos, masculinos. El mismo restaurante y comida. Los mismos temas de conversación. La misma meditadísima premeditación en cada espontáneo parpadeo. Los mismos mismos mismos horteras.

Me he tomado el currazo de contemplar fragmentos de “Premier rendez-vous”, “Primo appuntamento” y First Dates Australia o Canada. No cabe duda: por más que Nigel Farage ponga el acento sobre las diferencias y en nuestro país el padre Junqueras hable de distancias genéticas entre unos y otros, en todo el Primer Mundo los ciudadanos somos igualmente idiotas y de formas prácticamente idénticas. Confiemos en que el brexit tenga al menos la ventaja de impedir nuevas exportaciones de telebasura británica como ocurrió con “First Dates”. Y amigos indepes, ¿de verdad merece la pena tanto follón, si al final lo único en claro que ibais a sacar era un “First Dates Catalunya” y cuatro cosas por el estilo?