30/4/18

EXPERTO EN EXPERTOS EN LIDERAZGO EMPRESARIAL Y POLÍTICO


Enhorabuena, es usted un experto. Es experto en expertos en liderazgo empresarial y político. ¿Mola, eh? ¡Es experto en expertos, experto de segundo grado, metaexperto! Hable con afectación, alce la barbilla, dese importancia. Y ya está. Ahora, a esperar que le llamen de la tele para exhibir su desbordante expertez.

Euprepio Padula lo hizo y le va bien. Encargó tarjetas de visita de “Experto en liderazgo empresarial y político” y a veces le llaman de “Espejo público”. Allí larga una mezcla de afirmaciones gratuitas y obviedades sonrojantes con aire doctoral. Luego dará cursillos, supongo. Lo último fue analizar la comparecencia de Cristina Cifuentes cuando dimitió.

“Esta cara es la cara de la ira, de la rabia, es el momento en el cual en un cierto sentido Cifuentes nos está diciendo: ‘lo han conseguido. He luchado 35 días para que realmente pudiera ganar este pulso a mis enemigos políticos’. Y con esta imagen, con este gesto —especialmente mira la frente, los labios— realmente la vemos desencajada, triste, derrotada”. Solo dice lo que todos sabemos, pero atribuyéndolo al vestido, la cara o los gestos.

“El color blanco no fue casual. ¿Qué quería decir? Es blanco virginal en el cual yo veo dos significados diferentes. Por un lado, demostración de transparencia, de limpieza, querer decir ‘yo no tengo culpas’. Pero tengo otra lectura. La realidad en la cultura budista: el blanco es el color de los funerales, quiere decir: ‘yo llego sin tener nada, y me voy sin tener nada’, por tanto, el blanco claramente es como un adiós, una despedida, en este caso una despedida muy triste”. Como los astrólogos, predice el pasado con exactitud pasmosa.

“Esa sonrisa es una sonrisa casi de alivio, pero la realidad en esta sonrisa es la derrota y realmente dice: ‘casi me siento aliviada; lo habéis conseguido, yo me voy, pero por lo menos es un descanso’. Es terrible”. Haga usted como él. Tan fácil como informarse sobre su vida y repetirlo después mirando su barba, su cara, su corbata: ya es usted experto en expertos en liderazgo empresarial y político.

29/4/18

MENSAJE DE ALERTA A LA POBLACIÓN


Mensaje de alerta a la población: Miguel Ángel Revilla ha publicado recientemente un nuevo libro y lo está promocionando por las diferentes cadenas. No pongan la televisión durante el próximo mes. Repetimos: las autoridades recomiendan encarecidamente que no enciendan su televisor durante las próximas cuatro semanas, salvo por motivos de fuerza mayor y bajo su estricta responsabilidad. A fecha de hoy, los servicios del Estado no pueden garantizar la seguridad de los espectadores.

La situación es crítica. Los expertos aseguran que no hay ningún programa que se pueda considerar completamente a salvo de peligro. No existe el riesgo cero. Obviamente, algunos espacios –“El hormiguero”, “Liarla Pardo”, “Al rojo vivo”- son considerados sumamente peligrosos, y contemplarlos es prácticamente una garantía de quedar expuestos al agente químico más irritante de la historia reciente de la política española. Pero nadie debe creerse a salvo por evitar programas de entrevistas o de debate político. No sería descartable una aparición de Revilla como invitado estrella en “Masterchef” o en “Fama – A bailar”. “First dates” está cada vez más abierto a nuevos perfiles de sus participantes y Revilla podría aparecer cenando anchoas de Santoña. Recuerden lo ocurrido durante las promociones de sus anteriores libros: tronista en “Mujeres y hombres y viceversa”, alcalde de Puente Viejo en “El secreto de Puente Viejo”, concursante en “Tu cara me suena” imitando a David Bustamante.

En caso de que sea estrictamente necesario poner la televisión, las autoridades recomiendan que se compruebe previamente el estado de las pilas del mando a distancia y que en ningún momento esté a más de un metro de distancia del espectador. Se pide paciencia a la población y se calcula que el peligro ya habrá desaparecido en junio. Se ruega que se difunda este mensaje de alerta entre comunidades de vecinos y centros sociales.

28/4/18

TÚ SÍ QUE VIOLAS


Después de la incomprensible sentencia del jueves he empezado a imaginarme a los magistrados como si fueran el jurado de “Got talent” o de “Factor X” o de “Tú sí que vales”. “Got talent Pamplona”. “Factor XXX”. “Tú sí que violas”. Están sentados en una mesa corrida. Todo muy hortera. Botones gordos de colores chillones. Paneles electrónicos en la parte frontal de la mesa. Un alguacil, al estilo de Santi Millán, hace pasar a los acusados hasta el escenario. Los miembros del jurado contemplan las imágenes de los hechos y empiezan a hacerles las preguntas que se les ocurren. Algunas son ingeniosas. Otras, banales. Algunas, generales. Otras, de detalle. Como cuando Jorge Javier Vázquez pregunta a un contorsionista cómo aprendió esa habilidad.

Y después uno de los tres dice “bueno, venga, chicos, vamos a votar”. Sé que esto que pido es muy difícil, pero, de alguna forma que no imagino, los jueces de los tribunales de justicia deberían, además de probar amplísimos conocimientos jurídicos en exámenes y oposiciones, superar alguna prueba que demuestre que viven en el mismo mundo en el que vive la ciudadanía. Que Risto Mejide, Eva Hache o Edurne vivan en los mundos de Yupi tiene consecuencias muy poco relevantes para nuestra sociedad. Pero que los magistrados vivan en una Babia oscura y ensimismada es una enfermedad gravísima para la democracia social, digna y justa de la que la inmensa mayoría de los españoles queremos participar.

Uno dice “pues para mí esto es abuso”, golpea el pulsador rojo y aparece la palabra “ABUSO” en el marcador electrónico de su lado. El segundo dice “pues yo veo violación”, pulsa el botón verde y aparece “VIOLACIÓN”. Todo depende del tercer miembro del jurado. Duda. Empieza a hablar. Parece que va a decantarse por la violación, pero en el último segundo pone una sonrisa pícara, cambia de opinión y proclama “¡abuso!”. “Lo sentimos, pero no pasáis a la siguiente fase de ‘Tú sí que violas’”. Una niebla helada y fétida lo invade todo.

27/4/18

PAQUIRRÍN DIMITE EN DIRECTO


De buen rollo: ojalá el Parlamento Europeo determine que en TVE hay censura y manipulación. Tener una tele pública que manipula y censura no mola, pero es peor tener una tele pública tan birriosa que ni siquiera hace las cosas mal por abuso, traición o vileza; sino por incapacidad, incompetencia y torpeza. Recemos para que las denuncias presentadas en Bruselas, acusando a TVE de violar los principios de objetividad, pluralidad e imparcialidad, lleguen a buen puerto y quede claro que si TVE incumple sus obligaciones legales es porque lo hace adrede.

El martes por la noche, Jorge Javier Vázquez contó a Andreu Buenafuente en “Late Motiv” que si “Sálvame” funciona es porque todo lo que sucede es verdad. Dos días después pudimos ver cómo se enteraba en directo, mientras presentaba “Sálvame”, de la dimisión de Cristina Cifuentes, algo que había ocurrido varias horas antes. Telecinco se puede permitir que Vázquez sea un pilar fundamental de la cadena porque es quien mejor maneja y se maneja en esa realidad paralela que sustenta el negocio, tan alejado de la realidad real. Pero también se lo puede permitir porque, llegado el momento, Telecinco es capaz de bajar de su nube y tocar el suelo. Como el jueves por la mañana, que como todas las grandes televisiones nacionales y muchas de las autonómicas, adaptó su programación al bombazo informativo del día y retransmitió en directo la dimisión de Cifuentes. Bueno, todas no, faltó una. No fue Telemadrid, que demostró ser una tele pública de verdad el día que dimitió quien supo sacarla del pozo en el que la había metido Esperanza Aguirre. La tele que faltó fue La 1, el gran buque insignia del Grupo RTVE.

A ver si tenemos suerte con el Parlamento Europeo. A ver si nos devuelve la esperanza en la profesionalidad de TVE. A ver si nos convence de que fue un maquiavélico plan sutilmente dispuesto por los taimados directivos de TVE el causante de que, en vez de retransmitirse en directo la dimisión de Cifuentes, La 1 se ocupara de la Feria de Abril, de vestidos de novia y de los hijos de Paquirrín.

26/4/18

PELLAS DEL SERRÍN DE LAS ASTILLAS DE LA LEÑA DEL ÁRBOL CAÍDO


Hacer leña del árbol caído ha pasado a la historia. Hoy es tarea imposible. En cuanto cae un árbol se congregan tales multitudes a su alrededor que no queda un hueco por el que acercarse para hacer siquiera un humilde hatillo de leña.

Media mañana de ayer, miércoles:
­—Vaya pillada, la de Cristina Cifuentes.
—Sí, sí. Pero, con máster o sin él, ahí está viendo pasar el tiempo, como la puerta de Alcalá.
—Esa no, la última; la pillada robando crema antiedad en un supermercado.
—¿Robando? ¡Ostras, rápido, manos a la obra!
—¿Para qué? A estas alturas ya lo sabe todo el mundo. En toda la mañana la tele no habló de otra cosa.
—Entonces déjalo, va a ser imposible. Media España habrá hecho ya miles de memes ingeniosísimos con imágenes de películas, series y fotos famosas sobre robos, cremas, robos antiedad y cremas antirrobo. Este no el mundo en el que vivíamos hace un puñado de años. A la velocidad de la luz se producen y circulan miles de chistes y juegos de palabras, miles de comentarios más o menos irónicos, más o menos hirientes, más o menos groseros, tronzando, partiendo y cortando el árbol caído.

El sostenella y no enmendalla del máster evitó una caída inmediata del árbol Cifuentes y eso permitió que a todo el mundo le fuera dando tiempo a hacer leña de su poda parcial. ¿Querías decir que Cifuentes era master del universo? Pues lo hacías. ¿Preferías decir que era master and commander? Pues tú mismo. Quien quiera hacer leña del árbol inclinado, que la haga. De hecho, así es como se hace leña hoy. Cuando al fin el árbol toca el suelo aquello es instantáneo. En segundos es un montón de leña recorriendo las redes sociales como una exhalación. Quien tarde unos minutos, tendrá que conformarse con hacer astillas de la leña cortada. En un par de horas, ya solo puede hacerse serrín con las astillas. Más tarde habrá que hacer pellas (pellets) con el serrín. Los guionistas de programas nocturnos como “El intermedio” o “Late Motiv” saben lo difícil que es calentar a esas horas un programa de humor haciendo pellas del serrín de las astillas de la leña del árbol caído.

25/4/18

MEÑIQUE DE GUARDIA


Diderot, que conocía bastante bien la naturaleza humana, estaba convencido de que un europeo compasivo se alteraría si recibiera la noticia de un horrible terremoto en China, se pondría triste, reflexionaría acerca de la precariedad de la naturaleza humana e incluso tendría en cuenta los efectos que produciría ese desastre sobre el comercio. Después, el europeo compasivo olvidaría el terremoto y se dedicaría a sus asuntos como si nada hubiera ocurrido. Si nos duele el dedo meñique, esa noche no dormiríamos; pero todos roncaríamos pacíficamente sobre los restos de millones de chinos a los que no hemos visto en nuestra vida. Y, sin embargo, algo tiene la muerte de los personajes del mundo espectáculo que está más cerca de nuestro dedo meñique que de los muertos en un terremoto en China.

Estas últimas semanas hemos perdido a Steven Bochco, el creador de la inolvidable serie “Canción triste de Hill Street”; a Milos Forman, el director de “Alguien voló sobre el nido del cuco” y “Amadeus”; a R. Lee Ermey el actor que interpretó al terrible sargento Hartman de “La chaqueta metálica”; y a Harry Anderson, el maravilloso juez Harold T. Stone de la serie “Juzgado de guardia”. Todos lamentamos la muerte de un chino en un terremoto, pero tengo que reconocer que algunos lamentamos la muerte de Bochco, de Forman, de Ermey y de Anderson mucho más de lo que Diderot podría entender. Sobre todo, en mi caso, la muerte de Harry Anderson. Seguro que David Hume tenía razón cuando decía que las consecuencias de un alejamiento en el espacio son mucho menores que las de un alejamiento en el tiempo, de modo que la mayor distancia del mundo no puede atenuar nuestras pasiones tanto como el paso de veinte años. Pero, aunque han pasado más de veinte años desde que me reía con “Juzgado de guardia” y, en especial, con el juez Stone que presidia un juzgado del turno de noche en Manhattan, mi pasión por el personaje no se ha debilitado y siento la muerte del actor que lo interpretó tanto como si me hubiera golpeado el dedo meñique con un martillo. Qué divertido era el juez Harold T. Stone, con qué sensibilidad resolvía los extraños casos que se presentaban en su juzgado y cómo conseguía llevar los juegos de magia a un juzgado sin que se notaran los trucos. Ahora que la crónica judicial es una parte de los telediarios tan importante como las noticias del tiempo o los deportes, sería estupendo que los jueces tomaran nota de la forma de trabajar de Harold T. Stone.

Ha muerto Harry Anderson, y al poder judicial le duele el dedo meñique.