30/6/18

¿ES JOAQUÍN PRAT BIODEGRADABLE?


¿Cuánto tiempo tarda en descomponerse un programa basura que se retira de la programación? ¿Cómo se manejan esos residuos? Una botella de plástico arrojada al mar tarda en degradarse unos quinientos años, y provoca terribles problemas a los animales que tengan la mala suerte de cruzarse con ella. Lo mismo tarda un pañal desechable olvidado en un monte. Un tetrabrick tarda unos treinta años. Un chicle, cinco. Una colilla, dos. Esa pila del mando a distancia que fue tirada a la basura normal no se habrá degradado hasta el año 3018. Pero esto no es exclusivo de la basura doméstica: concretamente, ¿cuánto tiempo tardará en descomponerse “Ahora, la Mundial”, la fallida tertulia, el cruce quimérico entre “Sálvame” y “El chiringuito”, que Telecinco ensayó durante un único día y retiró a la vista de su fracaso? ¿A qué contenedor se arrojó? ¿Cuánto tiempo habrá de pasar para que las chorradas que dijeron Kiko Matamoros o Alessandro Lecquio dejen de seguir contaminando el pensamiento de los que las consumieron?

Según un reciente estudio publicado en “Nature”, la isla de basura que flota a la deriva en mitad del Pacífico ha crecido espectacularmente durante los últimos años y ya triplica el tamaño de Francia. En algún sitio, no del ecosistema marino, pero sí del ecosistema de los rayos catódicos, ha de haber una isla formada por toda la basura que la cadena de Mediaset ha vertido al espacio radioeléctrico en los últimos años. Como en el cuento de la rana y el escorpión, Telecinco produce basura, incluso cuando ella misma se ve perjudicada por hacerlo, incluso cuando maneja contenidos no desechables como el Mundial de Rusia. No tiene elección; es su naturaleza. La cara de Joaquín Prat cuando vio los gestos que hacía Camacho para no intervenir en su programa seguirá errando vagabunda por el espacio durante cien, quinientos, mil años antes de descomponerse. Algún día veremos fotos de alguna pobre tortuga que metió la cabeza en ella y quedó atrapada para siempre.

29/6/18

BENDITO BULO


Antes éramos tan ingenuos que con un bulo sobre el mundo de la televisión teníamos para varios años. Como aquella sorpresa que se habría llevado Ricky Martin cuando quería sorprender a una chica sorprendida con su sorprendente perro en “Sorpresa, ¡sorpresa!”. Ahora salimos a tres bulos por semana, aunque son menos divertidos.

Como el bulo sobre Bertín Osborne. Sorprende que tantos hayan entrado al trapo de unas supuestas declaraciones en las que pedía que llevaran los refugiados del Aquarius al chalet de Pablo Iglesias cuando aceptamos sin problemas que en su famosa casa hayan dejado de mandar las medicinas que mensualmente enviaban a Venezuela a su suegra enferma como represalia por votar a Maduro.

Como el bulo sobre Celia Villalobos. Con todas las barbaridades que lleva a sus campechanas espaldas, le reprocharon su opinión (manipulada) sobre el caso de La Manada en “Espejo público” cuando precisamente ahí estuvo impecable. Pablo Echenique se precipitó entrando al trapo y pinchó en hueso.

Como el bulo sobre la supuesta entrevista emitida en laSexta a un miembro de La Manada embozado. Si es por ganas de boicotear a esta cadena, no hace falta inventar entrevistas: ya el domingo en “Liarla Pardo” (como otras cadenas, por lo demás) persiguieron a estos señores por la calle a cara descubierta para intentar sacarles unas palabras anodinas, estúpidas y repugnantes.
                                                                                   
Ahora estamos esperando que se desenmascaren más bulos. Por ejemplo, seguro que Jordi Cruz no cometió la torpeza de invitar a un concursante expulsado de “MasterChef” a trabajar en su restaurante después de la polémica que vivió por no pagar adecuadamente a sus trabajadores para mantener la rentabilidad del negocio. Y, sobre todo, seguro que no es verdad que Iñaki López consiguió que Eduardo Inda se largara del plató de “laSexta noche” con solo decir “Eduardo, si tú crees que en este programa no se respeta el derecho, tienes toda la libertad del mundo para largarte”. ¡Bendito bulo, si esas son de verdad las palabras mágicas nadie volverá a aguantar Inda en su programa más de dos minutos!

28/6/18

"SCOOP" Y SCOOBY-DOO


Pobre Mamen Mendizábal. Se ilusiona porque además de hacer periodismo a diario desde el plató de “Más vale tarde”, ahora hace doblete en laSexta con el periodismo de investigación, el de trinchera, el que obliga a salir a la calle, a seguir pistas, a hacer preguntas, hablar con muchas personas y atar cabos. No debería estar tan contenta. “Scoop” se estrenó en días de fútbol hablando de los chanchullos que llevaron a la designación de Qatar como sede de la próxima Copa del Mundo. Fue revelador pero fallido. Solo un tiro al poste. Quien de verdad metió un golazo utilizando el fútbol para arrimar el ascua a su sardina fue “Cuarto milenio” el domingo.

Íker Jiménez contó una historieta ridícula de mieditis que no se la creería ni el cámara del programa aunque lo exigiera el convenio. Ni periodismo, ni investigación, ni pisar la calle, ni seguir pistas, ni hacer preguntas, ni atar cabos, ni hablar con nadie. El tío a solas contando un cuento de fuego de campamento para niños que le había contado un futbolista y su mujer. Casi 20 minutazos de bla bla bla en los que no aportó ni nombres ni fechas ni datos ni nada que no sea su gusto por los platós en penumbra repletos de cachivaches de atrezzo, el verbo florido y la sobreactuación. Que aprenda Mamen. Y sin gastar un euro. Que aprenda laSexta.

Quien vio a Íker en acción pudo reírse de lo lindo. El inicio fue inolvidable: “A veces la ducha se ponía sola… bueno, anecdótico. Sí que era más raro ver cómo el grifo, en cierto momento, parecía ser movido por una mano invisible, algunos ruidos... pero bueno, nada de importancia”. ¡Nada de importancia y acaban de saltar por los aires el principio de inercia, las leyes de Newton y la física sobre la que está construida nuestra civilización! Pero el final fue de traca: después de dar su palabra de que había conocido “el miedo a lo sobrenatural” y de que no tuvo “la menor duda” de estar ante la anciana fantasma que antes se le había aparecido a la mujer del futbolista, hubo sorpresa. La fantasmal anciana resultó ser una pobre señora con un candil que buscaba la ayuda de un vecino porque su casa quedó sin luz. ¡Socorro, Scooby!

¿Periodismo de investigación? Mamen, porfa, empieza por averiguar cómo funciona la muy rentable y bien engrasada máquina de fabricar churros de Íker.

27/6/18

HABRÁ ENTREVISTAS A LA MANADA


Dicen que no lo van a hacer, pero lo harán. No será hoy. No será mañana. Pero acabaremos viendo entrevistas a los miembros de la Manada en televisión. Susanna Griso y Ana Rosa Quintana ya han asegurado que no ocurrirá. Pero ocurrirá. Y varias veces. La primera no será una entrevista en plató a los cinco animales anunciada a bombo y platillo. Serán unas frases sueltas obtenidas a la entrada o salida de los juzgados de alguno de ellos, que darán para horas y horas de análisis en la telebasura. Al principio no habrá dinero por medio. Después se les entrevistará a la puerta de su casa. Será muy gradual. No van a cometer el mismo error que “La noria” cuando entrevistó a la madre del Cuco. Las primeras entrevistas serán muy agresivas, durísimas, para curarse en salud ante las previsibles críticas. Quizá las realicen los periodistas que menos nos imaginamos. Pero encontrarán la forma de satisfacer el afán de morbo de la mayoría minimizando la respuesta de enfado de la minoría.

La única posibilidad de que no ocurra es que el periodo en libertad de los acusados sea muy corto, antes de que su condena se haga firme y vuelvan a la cárcel. Las emociones son tramposas. Nos hacen creer que van a durar para siempre, pero siempre son pasajeras, y el estado de indignación social que existe ahora es mucho más volátil de lo que nos parece. Las redes ya amenazan con boicots a las cadenas y anunciantes que participen en dichas entrevistas, pero esta reacción, como todas, no se puede mantener indefinidamente en el tiempo. La única certeza que tenemos al ver un río es que desembocará en un mar. No sabemos si cerca o lejos, las vueltas que dará hasta hacerlo o la velocidad del agua. La ley del morbo es para la televisión lo que la ley de la gravedad es para la física. La vida siempre se abre paso, pero la muerte también. Habrá entrevistas a la Manada. Sus aullidos arrasarán en audiencia. Alguien -seguramente no ellos- ganará dinero. Y nos habremos vuelto todos un poco más miserables.

26/6/18

ÚNICAMENTE ESPAÑOLES


A mí me pasaba antes lo mismo que le pasa ahora a Albert Rivera. Pero ya no. Cuando Rivera recorre España no ve obreros ni empresarios, no ve gente de derechas ni de izquierdas, ni niños ni viejos, ni hinchas del Real Madrid o del Barça. Sólo ve españoles. A mí me pasaba lo mismo con las series de televisión. Hace años, cuando zapeaba y me encontraba con “Aquí no hay quien viva” o “Sin tetas no hay paraíso” o “Los Serrano”, yo no veía buenos o malos actores, comedias o dramas, realizaciones convencionales o innovadoras. Yo sólo veía que eran series españolas. Su españolidad ocultaba cualquier otra característica. Podrían ser mejores o peores, pero si alguien me preguntaba acerca de alguna, yo era siempre capaz de resumir mi opinión en cinco palabras, una coma y tres puntos suspensivos: “Bueno, es una serie española…”.

Pero ya no me pasa. Ahora cuando veo “La peste” veo, ante todo, una serie con grandes virtudes y, a pesar de todo, fallida por su desmesura y ambición. Cuando veo “Fariña”, la brutal interpretación de sus actores principales, la dirección correosa y engrasada, ese guion de microcirugía, hacen que la nacionalidad del producto pase a un completo segundo plano. Mira que era española “El ministerio del tiempo”, y, sin embargo, yo la calificaría como divertida, ingeniosa, valiente, comiquera o adictiva, antes que como española. En cuanto termine de escribir esta columna me voy a poner con “El día de mañana”, otra serie española de Movistar+ que trata sobre España. Estoy casi seguro, por lo que he podido leer, que me van a llamar la atención más sus actores, directores y guionistas que su españolidad.

A mí me pasaba antes lo mismo que le pasa ahora a Albert Rivera. Pero ya no. Y estoy contento con el cambio. Creo que es un indicio de la mejoría de las series españolas. A lo mejor, si mejoramos los españoles lo suficiente, Albert Rivera, durante sus recorridos por España, comienza a ver empresarios y obreros, y no únicamente españoles.

25/6/18

BORRAR, VACIAR Y ABRIR


No hace falta saber cómo será la nueva RTVE para estar de acuerdo con el fin de la actual. No es necesario anunciar quién formará el próximo Consejo de Administración de la Corporación para estar conforme con su renovación. No hay que conocer al siguiente presidente para alegrarse de que José Antonio Sánchez se marche.

El encerado tiene que estar borrado para poder escribir, el vaso tiene que estar vacío para poder llenarlo, la ventana tiene que estar abierta para que entre el aire. Es cierto que un encerado borrado no es garantía de que en él se vaya a escribir algo interesante, un vaso vacío tal vez no se llene con el licor que deseamos, y puede que una ventana abierta no traiga una brisa de aire fresco y puro. Pero borrar, vaciar y abrir es algo necesario cuando estamos ante un encerado repleto de garabatos, un vaso con un brebaje intragable y una habitación irrespirable.

Hay quienes auguran mil desgracias con los cambios a los que está sometiéndose RTVE. Pero tienen difícil que los espectadores sintamos miedo. Vaticinar que quieren convertir TVE en algo similar a la TV3 catalana, la televisión oficial venezolana, norcoreana o saudí no asusta a quienes vimos la tele estos años. Sabemos que el mayor peligro de TVE es que sigua siendo como era, idéntica a sí misma, igual en su servilismo al poder, en su falta de respeto a los espectadores, y en su desmantelamiento y decadencia.

Cuando Sócrates proclamó que solo sabía que no sabía nada no lo hizo para elogiar la ignorancia. Al contrario, reconocer que uno no sabe nada supone desembarazarse de falsos conocimientos, prejuicios, consignas, confusiones y trampas. Es el primer paso necesario para iniciar el camino de la sabiduría. No se trata de hacer un elogio de la destrucción de RTVE ni de dar un voto en blanco a un proyecto que aún no se ha concretado y habrá que vigilar. Solo se trata de borrar, vaciar y abrir una televisión pública que no sabe nada.