31/7/19

ALBERT DE BORBÓN Y SOLÀ


Hay que cambiar la Constitución. Hay que reconocer los hijos bastardos que tengan nuestros reyes por esos mundos, empezando por los de Juan Carlos I. Es rey, ¿no?, normal que haga lo que toda la vida hicieron los reyes: tener amantes, ir de cacería, salir en cuadros, esas cosas. Hay que cambiar la ley y brindar a los nacidos fuera de la línea sucesoria una paga y algún título de esos que hay tan ridículo como rimbombante, como ser infantes de España. Sobre todo hay que darles una paga; la paga, que no falte. La lucha por la dignidad humana y la ayuda a quien más lo necesita se demuestra en situaciones como esta. No podemos permitir que esta pobre gente, seguramente buenas personas que nunca hicieron mal a nadie, caigan en manos de Telecinco solo porque nosotros no nos atrevamos a dar un paso adelante y nos dé miedo cambiar la Constitución.

Urge tomar medidas porque Albert Solà, uno de los presuntos hijos ilegítimos de Juan Carlos I, está negociando su entrada en la próxima edición de “Gran Hermano VIP” a cambio de unos 4.000 euros semanales. Menuda desgracia. No sabe dónde se mete, el chaval. Si lo hace para lograr un cierto reconocimiento público, lo conseguirá. Pero será un reconocimiento amargo como el que logró Leandro de Borbón, el bastardo oficial de Alfonso XIII. Se transformará en un monigote que estará en boca de todos como lo estuvo Leandro, pero será algo aún más lamentable y humillante: tendrá que aceptar estar al servicio y disposición de Telecinco, y una vez dentro de esa rueda no es fácil salir y cerrar la puerta al marchar. Y si lo hace por dinero, 4.000 euros semanales parece mucho, pero una vida humana vale más, sobre todo si quiere vivirse a cuerpo de rey.

Debemos frenar esta locura. Imaginen que Albert de Borbón y Solá no cuenta con el apoyo popular en “GH VIP” y se tiene que ir a la puñetera calle. Imaginen que para una vez que un Borbón nos pide el voto, no se lo demos. Imaginen el peligroso precedente que sería que perdiera la inmunidad y tuviera que marchar por donde vino.

30/7/19

¡AY, TANA!


La triunfita Aitana Ocaña está de gira, pero hay una de sus canciones, titulada “El Trece”, que no canta. Dejando de lado el problema que pueda suponer que esté de gira cantando el resto de su repertorio, vamos a centrarnos en que la chica tiene una canción que es suya, que grabó y que incluyó en su disco, pero que ahora ha decidido no interpretar dando esta explicación en Whatsapp: “He decidido no cantarla d momento en mis conciertos. Es una canción mía q m encanta pero no sé pq me da un poco de ‘mal augurio’ cantarla... y mira que yo nunca he sido muy supersticiosa. Espro que entendáis y pdáis respetar mi decisión temporal”.

Por otra parte, hay quejas porque Radio Nacional de España dejará de emitir “A hombros de gigantes”, un programa semanal de divulgación sobre ciencia. En La 2, en “RTVE responde”, salió la directora de Programas, Pilar Martín, echando balones fuera. Dice que seguirá en Radio 5 (o sea, baja a segunda división) y que no importa porque seguirá en podcast, que es donde la gente lo oye (sí, señora, yo por ejemplo, por un motivo fácil de entender: ¡se emite a las dos a tres de la madrugada!). Pero dijo algo más que puede estar bien: “Añadiremos contenidos científicos también a través de un acuerdo que hemos firmado con el CSIC, donde se incorporarán jóvenes y mujeres”.

En la academia de “Operación triunfo” los concursantes reciben clase de muchas cosas, sin duda todas muy importantes, sin duda todas muy útiles en su preparación, y que, también sin duda, los seguidores del programa aprenden a valorar gracias a la relevancia que adquieren saliendo en un programa de éxito. ¿Y si añaden un poco de ciencia y racionalidad? ¿Y si alguno de estos científicos fuera por allí a ver qué pasa? RTVE tiene obligación por ley de ofrecer información, cultura, educación y entretenimiento. ¿Qué tal si en la parte educativa de un programa de entretenimiento como “OT” añaden un poco de sensatez y dan herramientas para que la peña no diga, no haga y no difunda gilipolleces?

29/7/19

EN EL GUETO


Ha muerto Alejandro Milán, y aunque era solo una persona, con él ha muerto toda una multitud. Se trata de una multitud formada por grandes personajes que durante décadas nos acompañaron en la tele, y que creíamos inmortal porque eran marionetas. Marionetas encantadoras, divertidas y sandungueras, pero marionetas. Pues, ya ven, aun así, se han muerto. Y no es la muerte de Milán —su padre, su creador, su demiurgo, su espíritu vital, su aliento— lo que los ha matado. Eso solo cerró la tapa del ataúd.

Milán estaba detrás de esos personajes vivarachos y heterogéneos con cuerpo —a veces solo medio cuerpo— de fieltro, gomaespuma, cola y papel de periódico que poblaron durante décadas los programas que TVE hacía para todos. Y cuando digo todos, digo todos. Los niños podían verlos por las tardes en “La cometa blanca”, en “Un globo, dos globos, tres globos” o acompañando a Gaby, Fofó y Miliki en “El gran circo de TVE”. Y los adultos también. Además los niños podían verlos los sábados por la mañana en “Sabadabadá” o en “La bola de cristal”. Y los adultos también. Por las noches, eran los adultos los que podían verlos quedándose hasta tarde (hasta lo que entonces se consideraba tarde) para saber qué premio se llevaban en el “Un, dos, tres… responda otra vez”. Y los niños también.

Eran años en los que TVE era generalista de verdad porque no quedaba otra: era la única. Los niños y los adultos veían la misma tele. Así que no era raro que los adultos conocieran a Horacio Pinchadiscos, a Paco Micro, a los Electroduendes o a los tigres y leones que querían ser los campeones con Torrebruno. Y también los niños veían en el “Un, dos, tres” a Mayra charlar con la Ruperta de Alejandro Milán. Hoy vemos la tele por separado sin saber unos de otros. Hoy cada uno elige en qué gueto vivir libremente encerrado. Hoy aquella televisión y los personajes trasversales que la habitaban están muertos.

28/7/19

MENOS CARIDAD, POR CARIDAD


Cuesta creerlo, pero antes de “Mujeres y hombres y viceversa”, Toñi Moreno presentó una birria aún peor en La 1. En lo más duro de la crisis económica, “Entre todos”  ofrecía un desfile diario de personas desesperadas que contaban sus problemas con pelos y señales para convencer a los espectadores de que llamaran por teléfono ofreciendo dinero. Han pasado cinco años, pero “Entre todos” no ha terminado del todo.

Dolores y Macarena, madre e hija, aprendieron en “Entre todos” lo lucrativo que es contar penas si la historia es buena. Necesitaban 5.000 euros, pero en sola tarde en la tele recaudaron 21.000 gracias a que su situación conmovió a la audiencia. Algunos criticaban que Moreno no entregaba realmente el dinero, sino que solo daba a sus invitados los teléfonos de quienes llamaban para que se las apañasen para cobrar. Donde otros veían un problema, Dolores y Macarena vieron una oportunidad. Siguieron en contacto con sus donantes y fueron adornando la historia con muertes, infartos, violaciones, embarazos, atropellos, negligencias médicas, juicios y enfermedades incurables. “Entre todos” estaba enterrado, pero era un muerto con buena salud y muy productivo: con una rentabilidad media de cien mil euros al año, las aventajadas discípulas de Moreno consiguieron medio millón de euros en cinco años.

“Entre todos” enseñaba a sustituir los servicios sociales que debe ofrecer un Estado moderno de forma controlada y justa por una caridad aleatoria e incontrolada que se mueve por impulsos. Esto, claro, no lo admitió entonces Moreno, que prefería hablar de “solidaridad”; ni lo admite ahora, que incluso después de conocer este caso prefiere llamarlo “ayudar”. No se da cuenta de que la caridad y la ayuda, bien hechas y con una gestión profesional, se llama impuestos y se paga —esta vez sí— entre todos. Ella debería saberlo bien: entre todos le pagamos una pasta por presentar “Entre todos”.

27/7/19

BELLO VELLO PLEBEYO


Reunión de jefazos en una multinacional. El superjefe proclama su lucha contra el techo de cristal que frena el ascenso de la mujer a puestos directivos. ¿Cómo que las mujeres no saben mandar? Subraya su defensa de la igualdad vistiéndose de mujer un rato. Los asistentes le ríen la gracia (es tan gracioso que un jefe parezca mujer) y en las redes sociales aplauden su valentía. De locos. Tan de locos como si hubiera sentado un instante en su puesto a una limpiadora subcontratada en prácticas, le rieran la ocurrencia (¡es tan gracioso ver a una mujer que parece mandar algo!) y recogiera una oleada de apoyos por luchar contra la desigualdad con tanta determinación. Pues la presentadora Carme Chaparro hizo algo así y triunfó.

Un Homo sapiens (no un neandertal, esa oficina la lleva Adolfo Suárez Illana) que ocupa el puesto de portavoz del PP en un ayuntamiento de Cuenca dedicó este tuit a la diputada Irene Montero: “Espero que si esta tipa es vicepresidente del Gobierno de España se afeite los pelos del sobaco cuando nos represente”. En “Cuatro al día” (tardes de Cuatro), Chaparro lo criticó y, para mostrar su apoyo a las mujeres que no se depilan, cubrió durante un ratito una de sus perfectamente depiladas axilas con una pelambrera de quita y pon. Sus compañeros de mesa se reían de lo lindo (¡es tan gracioso ver a una mujer haciendo como que no está depilada!) y las redes sociales apoyaron su valiente lucha contra la desigualdad.

Hace medio siglo, el hombre del tiempo Eugenio Martín Rubio apostó su bigote a que al día siguiente llovería en Madrid. No llovió, así que dio el tiempo en el “Telediario” sin bigote. Chaparro podía haber recordado al maestro y optar por reírse de los cavernícolas dejando de depilarse siquiera unas semanas, pero prefirió el disfraz. Sus compañeros de mesa querían pitorreo, pero no tanto como para depilarse en directo una axila sí y otra no. ¿Se lo imaginan? ¡Es tan gracioso ver a un hombre reírse de sus propios prejuicios!

26/7/19

"INVESTIDURA", CIERRE DE TEMPORADA


¿Recuerdan el suspense brutal del final de la primera temporada de “Homeland”, cuando Nicholas Brody ha conseguido infiltrarse con un chaleco bomba dentro de una sala con todo el gobierno estadounidense y está esperando el momento adecuado para hacerlo explotar? ¿Recuerdan la extrema tensión de la aparición de Moriarty en la piscina de “Sherlock”, cuando le dice a Holmes que le va a comer el corazón? ¿Recuerdan cuando en la Boda Roja de “Juego de tronos” comienza a sonar “Las lluvias de Castamere” y un grupito de Freys empieza a degollar a todo Invernalia? ¿Y “El cuento de la criada”, cuando June, tras conseguir huir con su bebé de la casa en llamas de los Waterford, tiene que decidir si escapa o no de Gilead? ¿Y cuando en “Black mirror” secuestran a la princesa de Inglaterra y los terroristas ponen como condición para el rescate que el primer ministro fornique con una cerda por televisión en directo a través de la BBC? ¿A que no han olvidado el momento de “Narcos” en el que el capo Miguel Rodríguez consigue sortear un registro minucioso de la policía en su casa escondido en un compartimento secreto detrás de la pared del baño? ¿Recuerdan la angustia de la primera aparición de Negan en "The walking dead", cuando los Salvadores consiguen maniatar y poner de rodillas a Rick y su grupo, y su jefe se pasea entre ellos balanceando el bate para decidir a quiénes va a matar?

Bueno, pues todas estas escenas son una mieeeeerda así de alta comparadas con el episodio de ayer de “Investidura”. Qué personajes, qué líneas de guion, qué plot twist el de Pablo Iglesias. Suspense, violencia, mentiras, odios centenarios, traiciones, chantajes, tensión, insultos, resentimientos y emoción hasta el último segundo de la resolución final. Fue un cierre de temporada extraordinario, el mejor de los últimos años. Menos mal que se ya se ha anunciado la renovación por una temporada más. Los nuevos capítulos empezarán a emitirse a partir de septiembre.