31/12/19

DIGNIDAD


Ponerse digno mola. Quedas como un señor. Como el otro día Joaquín Prat en “Cuatro al día” (tardes de Cuatro, tras “Todo es mentira”). Tenía una conexión en directo con Pilar Gutiérrez, franquista por la gracia de Dios, para que repitiera las barbaridades habituales. Como añadió algunas nuevas sobre el Islam y eso no se puede consentir, la despidió con cajas destempladas. “Esta tía no vuelve a entrar más”, dijo muy digno.

Cuando te pones digno, levantas la barbilla y sigues tu camino sintiéndote superior. Es una sensación tan agradable, que vale la pena repetirla. Por eso da tanto gustirrinín volver la vista atrás un instante y confirmar tu desprecio. En “Cuatro al día” lo saben y ya lo tenían todo preparado. Justo después del desplante, emitieron una recopilación de barbaridades pilaristas que hizo a Prat el hombre más digno y feliz del mundo. “Me dan ganas de potar”, dijo echándose las manos a la cabeza. Y continuó su camino sintiéndose superbién.

Pero también hay que saber con quién ponerse digno y con quién no. Prat sabía que con la Pilarica podía porque un par de días antes había abierto la veda Omar Montes echándola de su casa en “Ven a cenar conmigo” (viernes noche, en Cuatro). El truco está en que es divertido azuzarla para que insulte a diferentes colectivos por razón de su nacimiento, raza, sexo, procedencia, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social… menos la religión. Aprende a respetar el Islam, Pilarona. Qué suerte tienen los sentimientos religiosos que juegan en primera división mientras los demás jugamos en segunda.

Lo curioso es que nadie en Cuatro, ni en todo Mediaset, se pone digno con el propio Omar Montes. En 2017 un concursante violó en “GH” a una chica que estaba borracha y no pasó nada. En 2018, Omar animó con insistencia en “GH VIP” a un compañero para que se aprovechara de otra chica borracha (“Túmbate con ella, gilipollas. ¿No te gustan las chicas o qué, hermano?”), y ahí sigue. Tú tampoco le dirás nunca nada, Joaquín. Sabes que puede que Omar sea un hijo de puta, pero es vuestro hijo de puta.

30/12/19

ABURRIMIENTO


“MasterChef Junior” no es un programa cínico, es un programa moderno. Si uno de los niños concursantes se queja de que se aburre no solo viendo el programa, sino que también se aburre haciéndolo, no pasa nada. “MasterChef Junior” lo emite para que se vea qué simpáticos son sus niños, y para que se vea que también lo son los miembros de su jurado, que le ríen la gracia y siguen la broma. Porque “MasterChef Junior” tampoco es un programa hipócrita que exprime a los niños concursantes para que rellenen los seis programas de tres horas que necesita para rellenar la programación navideña, lo que pasa es que es capaz de aprovechar incluso los momentos en los que los niños se quejan de lo aburrido que es el programa para hacerlo más entretenido si cabe.

—Eso te va a bajar un poco la nota.
—Ay, no, no, que si me quitan nota, me puedo ir en la segunda semana. Y yo me quiero quedar tres semanas exactas. Ni más, ni menos.
—¿Por qué?
—Porque, bueno, también a veces un poco aburre "MasterChef". Verlo y hacerlo. Pensaba que hacerlo no me aburriría, pero también un poco.
—Te entiendo perfectamente, Albert. Ver un poquito "MasterChef" está bien, pero verlo entero... Y hacerlo..., una semana o dos, tres máximo. Pero ya a la cuarta...

El niño es simpático, pero Pepe Rodríguez es un crack. Un poquito está bien, dice, pero que a la cuarta semana… Como si eso fuera todo. Hace siete años que tenemos dos ediciones de “MasterChef” por temporada: la original y la “Junior”. A ellas se suma desde hace cuatro la edición “Celebrity”. Ya van casi doscientos programas larguísimos que luego se reemiten en fin de semana. Una chapa semejante será rentable para Rodríguez y sus compis, pero sobre todo para la productora, Shine Ibérica, que se está forrando. Contrata a los ganadores de anteriores ediciones “Junior” para que sirvan de gancho en los “Campamentos MasterChef” que organiza. Allí, por casi mil euros a la semana, pueden ir a hacerse fotos con ellos los niños pijos que ya no saben qué hacer con su aburrimiento.

29/12/19

UN JESUCRISTO DE RAZA NEGRA

Ya está bien. Netflix ha producido un especial de navidad del grupo humorístico brasileño Porta dos Fundos, bajo el título “La primera tentación de Cristo”, en donde se presenta una versión gay de Jesucristo. El filme ha producido una lógica indignación entre la mayoría cristiana brasileña y sudamericana en su conjunto, llegando a registrarse ataques con cócteles molotov contra la sede del grupo Porta dos Fundos en Río de Janeiro, y una intensa campaña en las redes sociales a nivel continental para alentar a los subcriptores a darse de baja en Netflix mientras la plataforma mantenga dicha película en su catálogo.

Era esperable esta reacción. Es la gota que colma el vaso. ¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar tergiversaciones que desvirtúan a nuestros personajes históricos o de ficción favoritos? En el último reboot del Spiderman de Marvel, la tía May es presentada como una cuarentañera, cuando todos sabemos que en el relato original ronda los ochenta años. Intolerable. En “The man in the high castle”, se juega con la posibilidad de que Hitler ganara la guerra, y podemos verle envejecido y con la enfermedad de Parkinson en la década de los sesenta. Qué falta de respeto. Una especial inquina se ha practicado contra la figura de Sherlock Holmes, al que podemos ver en “Sherlock” viviendo en el Londres del siglo XXI, y en “Elementary” acompañado de una Watson ¡mujer y asiática! ¿Es que la sensibilidad y los sentimientos de millones de seguidores del detective inglés no le importan a nadie? El “Julio Cesar” de Shakespeare, el Sombrerero Loco de Tim Burton, el Freddie Mercury de “Bohemian Rapsody”…

¿Es que estos guionistas no saben hacer ficción sin ajustarse a la realidad? Es importante que la sociedad civil se haga oír y encabece la protesta por estas ofensas, ante la pasividad cómplice de nuestros políticos. De no ser así, acabaremos viendo en una serie de televisión un Batman con una capa blanca o un Jesucristo de raza negra.

28/12/19

REALIDAD VIÑETIZADA

La grandeza de “Watchmen” consiste en seguir siendo una serie de dibujos animados a pesar de estar rodada con actores reales y acción real. Los dibujos animados y el cómic -obviamente, no son lo mismo unos y otro, aunque aquí los trataré por igual- se define por mucho más que por su naturaleza pictórica. El formato de la viñeta arrastra consigo una forma de narrar, una arquitectura de los personajes, unos criterios de verosimilitud diferentes a los de la novela o el cine. Y estos códigos sobre lo que se permite o no en los personajes y la trama han terminado siendo más definitorios del género que el propio dibujo. Si se cumplen estos criterios, estaremos ante dibujos animados, intervengan actores reales o no.

De hecho, durante buena parte del primer capítulo de la serie de Damon Lindelof todo me chirriaba sin que yo acabara de entender por qué. En cada escena se violaban tantos supuestos implícitos... todos esos códigos audiovisuales tan enraizados cuya existencia sólo se nota cuando alguien los sacude. ¿Qué te pasa, Jeremy Irons? ¿Por qué hay tantas elipsis? ¿Qué les ocurre con la iluminación? ¿Por qué los personajes dialogan en un tono tan irreal? Todo avanzaba de forma tortuosa…

… hasta que caí en la cuenta de que estaba viendo dibujos animados. Y entonces empecé a disfrutar como un adolescente. Hacía el gesto de pasar página tras cada secuencia. Los diálogos, antes torpes, se volvían brillantes cuando me los imaginaba en bocadillos saliendo de la boca de Angela Abar. Tres millones de muertos provocados por una explosión psíquica causada por un calamar-pulpo gigante traído por Ozymandias a través de una puerta transdimensional me pareció el suceso más verosímil del mundo. En su momento, a alguien se le ocurrió hacer una película dibujando acciones reales, y nació el género de los dibujos animados. Ahora, a alguien se le ha ocurrido rodar con acción real los dibujos animados. Propongo llamar al nuevo género “realidad viñetizada” y nombrar al doctor Manhattan su patrono. 

27/12/19

GULA Y LUJURIA


Las monjas deben diversificar su oferta de productos navideños y comercializar su propio succionador de clítoris. No se escandalicen, no estoy diciendo que ellas deban pecar ni un tantito. Las monjas, tan adorables, pueden seguir como hasta ahora, llevando una vida de oración y recogimiento mientras fabrican productos de máxima calidad y satisfacción garantizada con los que son otros quienes pecan y llevan su alma a la condenación eterna. Solo digo que no se entiende que limiten su actividad económica al rentable sector de los dulces y los postres con lo provechoso que podría resultarles también el pujante mercado de los juguetes eróticos.

Hay que normalizar estas cosas. La tele trató decenas de veces de los deliciosos dulces que hacen las monjas en sus conventos. Incluso las visita de vez en cuando para mostrar que usan productos de primera calidad en recetas artesanas de placer garantizado. En navidades es raro que un magacín hable de esos momentos familiares en los que el pecado de la gula reina en las sobremesas sin mencionar sus productos o mostrar sus enharinados obradores limpios como una patena. Por eso resultó chocante que el otro día María Casado no se acordara de las monjas simplemente porque en “La mañana” de La 1, en vez de hablar del habitual placer gastronómico, habló de placer “femenino”.

Atengámonos a la doctrina. La fabricación de juguetes sexuales elaborados por las primorosas manos de las monjas podría resultar tan eficaz para que caigamos en el pecado capital de la lujuria como los dulces lo son ya para hacernos caer en el pecado capital de la gula. En lo tocante a pecados capitales, tanto monta. No hay por qué imponer restricciones que carecen de respaldo doctrinal ninguno.

Casado sostenía pizpireta un satisfyer en la mano mientras hablaba de sus beneficios físicos y su enorme crecimiento de ventas. Lástima que no pudo rematar entrevistando tras una celosía a unas simpáticas monjas de clausura que comercializan su producto a través de un viejo torno de madera que sirve unas cajitas preciosas con una piadosa imagen del “Éxtasis de santa Teresa”.

26/12/19

ALÓ, ZARZUELA


Estemos tranquilos: el mensaje de Navidad de su majestad el rey del programa “Mensaje de Navidad de su majestad del rey” no fue el más personal de todos los mensajes de Navidad de su majestad el rey. Se trató solo de un regio mensaje del montón, un mensaje divino de nuestra majestuosa majestad que todos los españoles esperamos con esa ilusión infantil del pueblo llano que sabe que cuanto antes empiece, antes termina.

Había nervios porque se decía que este año el rey daría su mensaje más personal. Un peligro. Lo “personal” es la antesala de lo “humano”, y aquellas entrevistas “humanas” que hacía Pedro Ruiz lustros atrás se han convertido hoy en las que Bertín Osborne excreta en su casa o en la tuya a base de copazos de vino con los que soltar la lengua a sus invitados aprovechando que en la tele no hay control antidoping. Los españoles no queremos mensajes personales. Ya que pagamos por tener un rey o dos, nos merecemos un solemne mensaje real repleto de grandes palabras. Que no nos fastidien con mensajes personales, que para esos no hacía falta tanta alforja, tan antiguo linaje, ni tan rancio abolengo; bastaba con el de Wyoming en “El Intermedio” convertido digitalmente en el rey Felipe: “Esta noche es Nochebuena en la Familia Real, mi cuñado vuelve a casa... ¡la que se nos va a liar!”.

Sí es verdad que el real funcionario vitalicio tuvo este año el detalle de no grabar su programa una semana antes como otras veces, sino que lo dejó para última hora por si cambiaba la situación política. Bendito sea porque dio igual. No pasó nada y el mareante baile de grandes palabras lo podía haber grabado en abril: esperanza, convivencia, determinación, esfuerzo, dignidad, serenidad, valor, ilusión, generosidad, sacrificio, grandeza, libertad, fraternidad, seguridad, superación, prosperidad, bienestar, valores, tranquilidad, entendimiento, respeto, abnegación, modernización, bienestar, éxito, innovación, creatividad, civismo, ideales. El año que viene que no arriesgue, basta con que vuelva a cogerlas todas y nos las cuente en otro orden desde ese palacio que tiene tan chulo.