12/12/18

GALTON EN EL SOFÁ


El antropólogo (y mil cosas más) británico Francis Galton, que además era primo de Charles Darwin, estaba convencido de que todo podía medirse, incluida la belleza de los británicos (el punto más elevado lo ocuparían los londinenses, y el más bajo los originarios de Aberdeen) y el aburrimiento. ¿Cómo medía Galton la belleza de los británicos? No tengo ni idea. Pero, en cuanto al aburrimiento, Galton decía que podía medirse por la cantidad de movimientos de inquietud que se realizan. Interesante, pero falso. Si Galton hubiera visto el partido River Plate-Boca Juniors disputado en el Bernabéu el pasado domingo, habría concluido que los movimientos de inquietud no miden el aburrimiento, sino justo lo contrario. Muchos vimos la gran final de la Copa Libertadores sin importarnos demasiado (más bien nada) el resultado y, sin embargo, no pudimos evitar movernos con inquietud en el sofá y comprobar que nunca los noventa minutos (más el descuento) de un partido de fútbol pasaron tan rápido.

El movimiento en el sofá no mide el aburrimiento, sino la diversión. ¿La última película de la saga galáctica de George Lucas? Bah. ¿La deriva maquiavélico-nihilista de Claire Underwood en la última temporada de “House of Cards”? Psssssé. ¿La emoción ante el grupo que actuará la semana que viene en “La hora musa”? Bueno, vale. Pero nada se puede comparar con los movimientos en el sofá de un espectador imparcial (de los aficionados de River y de Boca ni hablamos, claro) en un partido imposible, casi absurdo, desquiciado y tan alucinado como el viaje del capitán Willard en busca del coronel Kurtz en “Apocalypse Now”. Decían los clásicos que los dioses habían decretado la destrucción de Troya sólo para dar a Homero un argumento para sus poemas. ¿Y si la destrucción del partido entre River y Boca en el Monumental de Buenos Aires fue decretado por los dioses del fútbol sólo para dar a Jorge Valdano y demás poetas un argumento para sus cantos? ¿Y si el horror del no-partido en Buenos Aires fue la excusa para que los caprichosos dioses del fútbol nos regalaran dos horas de movimientos de inquietud en el sofá, coronados con un último minuto digno de Homero? Puede que a usted no le guste el fútbol, pero seguro que le gustan los versos que cantan la cólera aciaga de Aquiles Pelida y la desesperada lucha final, solo con nueve futbolistas, de Boca contra el destino. No sé si los londinenses son guapos, pero estoy seguro de que el gran fútbol hace que el culo se mueva en el sofá como un flan durante un terremoto. Te equivocaste, Galton.

11/12/18

FELIZ CUMPLE, ESPARTACO


Sabíamos que Espartaco es una figura histórica inmortal. Sabíamos que “Espartaco” (Stanley Kubrick, 1960) es una obra de arte inmortal. Lo que no sabíamos es que Kirk Douglas, que fue Espartaco en “Espartaco” y acaba de cumplir 102 años, es también inmortal.

Ajeno al centenario cumpleaños, esto decía el periodista José María Brunet en el programa “Las mañanas de RNE” cuando le preguntaban por VOX: “Estaba ahora dándole vueltas porque recordaba una película. Iba a decir que todo está inventado. Iba a proponeros que volvierais a ver “Espartaco”. Por si alguien cree que solo es “una de romanos”, añadió esto: “‘Espartaco’ es una de las grandes obras maestras de la historia del cine. Se rodó aquí en España. Ahí se define la conducta del líder que dice ‘¡Yo acabo con esto!’. Identifica a Craso, el jefe militar que acumuló poder luchando contra la revuelta servil, con Santiago Abascal. “Craso piensa: ‘Vendrán a mí, yo soy el líder que salvará Roma’. Pide toda la autoridad para él diciendo que solamente un gobierno en una sola mano, autoritario, capaz de imponerse, es el que conseguirá que el orden y la autoridad vuelvan. En cambio, Espartaco quiere que valores esenciales vuelvan, empezando por el de la libertad. Está todo inventado. El guion de Dalton Trumbo es lo que estamos ahora, muchos siglos después y con todas las correcciones, viviendo”.

Molaría que TVE rescatara, ahora como película de actualidad política, la obra de Kubrick. Y que oyéramos una vez más a Craso (‎Laurence Olivier) ante los senadores y los soldados: “Yo os prometo una nueva Roma, una nueva Italia y un nuevo imperio. Os prometo la destrucción del ejército de esclavos y la restauración del orden en todo nuestro territorio”. Y que oyéramos otra vez a Espartaco ante los esclavos que saben que han cortado su huida y deben seguir luchando: “Es preferible estar aquí, como hombre libre, entre hermanos, sabiendo que nos aguarda una larga marcha y una dura lucha, que ser el ciudadano más rico de Roma, engordando con la comida que no se ha ganado y rodeado de esclavos. Quizás nunca haya paz en este mundo ni para nosotros ni para nadie, no lo sé. Pero sí sé que en tanto vivamos hemos de ser leales a nosotros mismos”.

¡Mientras vivamos, Espartaco!

10/12/18

TOCANDO LOS COJINES


Ni su carrera musical, ni su carrera audiovisual, ni su periplo televisivo promocionando su carrera musical. Lo peor de Bertín Osborne es Bertín Osborne tocándose los cojines.

Ni su papel de señorito vividor rijoso en “Contacto con tacto”, ni su papel de señorito vividor simpaticote en “Menudas estrellas”, ni su papel de señorito vividor campechano en “Mi casa es en la tuya o en la mía o la vuestra o la nuestra”. Lo peor es ver a Bertín intimando con sus cojines.

Ni su papel de ideólogo de todo a cien a quien todo se la sopla, ni su discurso de hombre de mundo desprendido de las cosas materiales que sabe que nada importa porque desde que nació tiene la vida resuelta, ni el descarado uso que hace del vino reducido a su condición de droga social que convenientemente administrada sirve para que los invitados a su programa sean tan simpaticotes con él como él es con ellos. Lo peor es ver cómo remata el espatarre de sofá acodándose en, reclinándose con o incluso abrazándose a… sus cojines.

Y el mal se extiende. Quienes visitan a Bertín acaban toqueteándose los cojines como él. Todo el mundo termina imitándolo. En las reemisiones de “Friends”, Joey Tribbiani ya no abraza a Abracín, su pingüino de peluche. Tampoco se acuerda nadie de la entrañable batamanta de Teletienda. Ahora solo hay cojines. Abrí un cajón, cogí un cojín; cajones abrí, cojines cogí. Además de jamón y rancheras, pronto Bertín venderá la nueva y revolucionaria Cojinmanta®.

Por otra parte, el señor Osborne tiene su propia opinión respecto a la broma de Dani Mateo con la bandera en “El intermedio”: “Ha hecho una gilipollez y ahora tiene que pagar por haberla hecho. Tú puedes hacer bromas con lo que sea, pero no te puedes meter en el plano de los sentimientos”. Solo espero que, por muchos chiflados que secunden mis extraños y profundos sentimientos hacia los cojines, jamás Bertín Osborne, ni nadie, tenga que pagar por tantas y tan abundantes gilipolleces como hacen metiéndose en este plano de los sentimientos. ¡Y mira que sufro, Bertín, mira que sufro!

8/12/18

OH, CAPITÁN, MI CAPITÁN


Hay que acabar con los inmigrantes. Con los que vienen a Europa en general y con los que vienen a España en particular. Con todos. Las cosas iban a mejorar mucho si lo hiciéramos, así que seamos valientes y acabemos con ellos.

Yo antes era uno de esos ingenuos que defendía que había que acoger a los inmigrantes. Ya no. Viendo cómo está la situación en España y las propuestas de Vox, no pude menos que reflexionar y reconsiderar muy seriamente mi posición. Invito a todos a que lo hagamos. Hay que hacer algo y hay que hacerlo ya. Como lo que hizo el otro día el capitán del pesquero Nuestra Señora del Loreto.

En la tele decían que el pesquero llevaba a bordo once inmigrantes recogidos en el mar, y que tras varios días a la deriva hacinados, enfrentándose a un temporal con escasez de alimentos, poco combustible y sin un puerto asignado al que poder dirigirse para amarrar, estaba dispuesto a dejar atrás Malta, Libia e Italia para venir a España ¡trayéndose consigo a los inmigrantes! Otro problema, esta vez en forma de conflicto internacional, causado por la llegada de inmigrantes a Europa. Pero luego, cuando los telediarios seguían con la noticia y nos leían el mensaje del capitán, cambiaba la cosa: “No puedo seguir navegando hacia el norte, hacia el sur, hacia el este o el oeste, huyendo del mal tiempo sin tener una respuesta. No puedo sin tener un amparo para estas personas”. Qué tío más listo. En su mensaje ya no hay inmigrantes, sino personas. Él solito acabó con el miedo que tantos tienen a los inmigrantes y con el problema que les supone a otros muchos. Las personas son, no sé, más así como nosotros.

Dicen también los telediarios que, igual que en España acabamos con el “Día del subnormal”, ahora queremos que la Constitución deje de hablar de disminuidos y hable de personas con discapacidad. Bien hecho. Es más hermoso un mundo repleto de personas que, además de serlo, poseen características diversas como haber nacido en España, tener una discapacidad, viajar por turismo, viajar por necesidad, practicar el judaísmo o ser capitanes de un barco pesquero.

SANDRA SABATÉS, MACHISTA


Sí, amigos, el machismo es como el aceite de palma: cuando te empiezas a fijar, te das cuenta de que está por todas partes. En laSexta, por ejemplo. En “El intermedio”, sin ir más lejos. En Sandra Sabatés, que este miércoles se quejó de varias sentencias judiciales machistas. Y en Wyoming, que ese mismo día dijo: “Sí, amigos, el machismo es como el aceite de palma: cuando te empiezas a fijar, te das cuenta de que está por todas partes”.

¿Puede haber machismo en la reivindicación del feminismo? Por supuesto. Se puede defender el feminismo con las palabras mientras se perpetúa el machismo con las conductas. No es tan raro, ocurre a menudo. También puede hacerse una encendida defensa de la vida sana mientras se sujeta un puro —también encendido—, o se puede decir a alguien que gire a la izquierda mientras la mano apunta a la derecha. Así son las cosas: “El intermedio” defiende el feminismo de forma machista.

El miércoles, Sabatés dio un paso al frente y se sentó en el pico de la mesa. Desde este lugar, que rompe la ubicación habitual de los presentadores, denunció las sentencias judiciales machistas. Lo llamativo es que llevaba dos meses sin sentarse ahí. Lo extraño es que de esta tarea “seria” no se ocupa habitualmente ella, la periodista “seria”, sino el bufón Wyo. Lo desconcertante es que ella solo va al pico de la mesa ocasionalmente para realizar alguna reivindicación feminista, mientras Wyoming trata habitualmente los asuntos generales y ella calla fuera de plano. Lo desolador es que da por sentado que una mujer solo reflexiona sobre lo que la afecta muy directamente. Lo irritante es que supone que el feminismo es solo cosa de mujeres que solo atañe a mujeres. Lo exasperante es que implica que los hombres, mientras, no tenemos nada que decir ni hacer. “Las mujeres de este país necesitamos que de una vez por todas la Justicia nos deje de fallar”, ¿solo las mujeres, Sabatés? “Es hora de que esto cambie y el machismo desaparezca definitivamente de los juzgados”, ¿solo de los juzgados?

7/12/18

INTRODUCCIÓN A LA ARITMÉTICA TELEVISIVA


En la lección de hoy veremos por qué “Lo siguiente” es a “El hormiguero” lo que “Ese programa del que usted me habla” es a “El intermedio”. Despejando, obtenemos que “Ese programa del que usted me habla” es igual a “Lo siguiente” por “El intermedio” partido por “El hormiguero”. Se trata de una aplicación al access time (“access”=“hora de” y “time”=“cenar”) del postulado general según el cual cuando un grupo empresarial tiene dos cadenas de televisión generalistas destina los programas de variedades a la más importante y los programas de humor a la menos importante. No falla. Descontando a Mediaset por motivos estrictamente sanitarios, encontramos que Atresmedia cumple este postulado por la mañana –“Espejo público” contra “Arusitys”- y por la noche –“El hormiguero” contra “El intermedio”-. Y desde esta semana TVE cumple igualmente el mismo principio general, de modo que el programa de variedades “Lo siguiente”, que se emite en La 1, tiene su contrapartida en el programa de humor “Ese programa del que usted me habla”, que se emite en La 2.

La aritmética televisiva es una joven ciencia en auge. A partir de la fórmula del comienzo se puede deducir que “Ese programa del que usted me habla” es tanto mejor que “Lo siguiente” cuanto mejor es “El intermedio” respecto de “El hormiguero”. Y la predicción científica se cumple: el nuevo programa de humor de La 2 funciona. El trío Flich-Gómez-Casado ha demostrado una química y un ritmo fluido y constante que supera ampliamente a Raquel García-Silva por los mismos motivos por los que el Gran Wyoming acostumbra a comerse con patatas al irregular Pablo Motos. Los guiones se mantienen en pie. La realización es ágil pero no aturde. Y el resultado es una de las propuestas más interesantes que se puede encontrar en la Nueva Televisión Pública. Hasta aquí, la lección de hoy de aritmética televisiva. En la de mañana explicaremos por qué “Arusitys” y “Al rojo vivo” suman cero.