26/6/19

¿ES APLICABLE EL CONCEPTO DE "SPOILER" A LOS CONCURSOS?


A ver, ¿se puede saber por qué todos los medios mantienen un secreto absoluto respecto del desenlace de nuestras series favoritas, pero sin embargo corren a publicar los resultados de nuestros concursos favoritos en cuanto se graban? O sea, ¿no se puede decir hasta pasados cinco años que en el capítulo final de “Juego de tronos” Fulanito mata a Menganita, pero se puede pregonar a los cuatro vientos que ya se ha grabado el programa de “Boom” en el que Los Lobos ganan el bote de seis millonacos y pico? ¿Es aplicable el concepto de “spoiler a los concursos o sólo a las series?

En su reciente tesis doctoral “Boundaries about conceptual análisis of tv contest shows: towards a phenomenological status of zapping under the Trump administration”, el comunicólogo Anthony Rich distingue dos tipos de concursos televisivos en función del interés que tiene su resultado final: aquellos concursos que pierden todo interés si ya se sabe el desenlace, -por ejemplo, el clásico “La ruleta de la fortuna”-, y aquellos concursos que siguen siendo interesantes aunque ya se sepa quién y qué va a ganar, -por ejemplo, el clásico “Un, dos, tres, responda otra vez”-. ¿Pertenece “Boom” al primer tipo o al segundo?

¿O a un tercero? ¿existe un tercer tipo de concursos que no ha contemplado Rich, aquéllos cuyo interés no disminuye, sino que aumenta una vez que se conoce el resultado? Es fácil adelantar que Antena 3 filtrará el día de emisión en el que Los Lobos se llevarán el bote, y previsiblemente las audiencias serán más millonarias que el premio. Es el spoiler paradójico, el aumento de los espectadores como consecuencia de eliminar el suspense acerca de lo que va a pasar. Hay quien se aísla del mundo para no conocer cómo termina “Juego de tronos” tras la emisión de su último capítulo. Yo me voy a encerrar para no saber qué día ganan Los Lobos el bote antes de que se emita el último capítulo de “Boom”.

25/6/19

BEATRIZ TALEGÓN VS MARÍA ELVIRA ROCA

En “Imperiofobia y leyenda negra”, la profesora María Elvira Roca desmonta todo el entramado que ha estado manteniendo durante siglos la idea de que España es un país inherentemente fallido, esencialmente retrógrado y oscurantista, un error que la historia terminará eliminando dado que es imposible de corregir. Roca analiza los orígenes de esta leyenda, compara el comportamiento de España con el de otros Estados que también formaron imperios y colonias ultramarinas, desvela las mil formas sutiles por las que los españoles hemos interiorizado de forma acrítica desde la escuela la versión historiográfica que de España dieron sus rivales y las consecuencias que eso está trayendo para nuestro país en la actualidad.

No tengo formación para juzgar el acierto de la profesora Roca. Pero su postura se tambalea tras la irrupción de Beatriz Talegón, otra destacada histor… eh… defensora de la homeopatía, que ha defendido la supremacía cultural catalana respecto a la española, ya que mientras que en dicha Comunidad Autónoma el programa más visto son los informativos de TV3, en el resto del Estado español ese liderazgo lo ostenta “Sálvame”. Quizá los españoles fueron menos crueles en Sudamérica de lo que los británicos fueron en Norteamérica. Quizá
el catolicismo sea menos racista, fanático e intervencionista del Estado que el protestantismo. Pero seguimos siendo un país de mierda porque vemos “Sálvame”. Cataluña haría bien en independizarse.

Sí tengo formación para juzgar la solemne majadería de la homeópata Talegón, que hace aguas desde la selección de las muestras -en donde, por ejemplo, no se controla el papel de variables económicas- hasta la consideración de que cualquier informativo ha de ser mejor que cualquier programa del corazón. La leyenda negra tiene una nueva variante: la leyenda negra televisiva. Y el supremacismo tiene un nuevo subtipo: el supremacismo televisivo. Ahora sólo nos queda contemplar algún debate entre Roca y Talegón. Para echarnos a llorar, digo. O a reír.

24/6/19

CANAL BELÉN ESTEBAN


La boda de Belén Esteban es muy importante. Superimportante. Una boda ya es importante aunque no sea la de Belén Esteban, y Belén Esteban ya es importante aunque no esté en su boda, pero cuando se trata de la boda de Belén Esteban entonces pasa lo que pasó anteayer, que fue un acontecimiento superimportante. Megasuperimportante.

Gracias al servicio público que presta Telecinco desde hace lustros para que los ciudadanos podamos seguir al dedillo la vida y obra de esta mujer sin sustancia, anteayer nos pudimos enterar de todas las chorradas que rodearon el acontecimiento. Si cualquier día anodino ya nos cuentan todas las menudencias de su existencia diminuta, no podíamos permitirnos quedar anteayer sin darle y darle a la matraca de Belén Esteban y su boda, con lo importante que es la boda de Belén Esteban. Extramegasuperimportante.

Telecinco ofreció también todas las chorradas que rodean a las personas sin sustancia que rodean las chorradas que le pasan a la sinsustancia de Belén Esteban. Esas personas anodinas y sus chorradas son importantes porque sin ellas la anodina Belén Esteban no sería importante y la boda de Belén Esteban no sería tan importante como es Belén Esteban en su boda. Fue hermoso ver cómo el torbellino giraba con el mismo rentable ímpetu con el que había girado en la anterior boda de Belén Esteban, la anterior no boda de Belén Esteban, el pasado divorcio de Belén Esteban y la más pasada separación de Belén Esteban. Los bailes que más baila Belén Esteban no son aquellos de “¡Más que baile!”, son los bailes que baila consigo misma sobre sí misma alrededor de ella misma con Telecinco tirando la peonza.

Está bien que Belén Esteban caiga, se recupere, vuelva a caer y vuelva a recuperarse de sus dependencias, pero no que supere la adicción a sí misma. Es importante que no pare la peonza, que siga girando en torno a sí como hasta ahora, que sea como Rogoflecto, el bailarín de “El lago encantado” de Les Luthiers, y sostenga Mediaset dando vueltas sin parar para llegar donde ya estaba. Ultraextramegasuperimportante.

23/6/19

INDAGACIÓN


¿Por qué está ahí Eduardo Inda? ¿Por qué Inda es tan molesto, tan incómodo, tan desasosegante? ¿Por qué hay tal unanimidad en que, al margen de lo rastrero que es como tertuliano, Inda es tan mala persona? ¿A qué se debe que, en un medio en el que es tan socorrido el papel de villano, Inda haya logrado convencernos de que él no finge ante las cámaras, él no actúa en los platós, él es realmente un tipo siniestro dispuesto a todo con tal de medrar? ¿A qué se debe que a Inda le quede peor que a nadie, que ya es decir, esa dentadura marciana bañada en peróxido de hidrógeno que tanto gusta a los horteras?

¿Cómo logra Inda transmitir la sensación de que cuanto más escala, más bajo cae; de que cuanto mayor es su presencia, mayor es la gana que tenemos de perderlo de vista, de que su éxito es nuestra derrota? ¿Cómo se las apaña Inda para, da igual a qué insultos, exabruptos o mentiras recurra, siempre sea peor ver su cara, ver cómo se sienta, ver la actitud arrogante y chulesca que adopta? ¿A qué espera el cine de terror para crear un repulsivo personaje que en todo parece normal excepto en que se ríe con la estomagante sonrisa murina de Inda?

¿Por qué da igual que un programa televisivo sea bueno o malo, trate temas interesantes o aburridos, en cuanto aparece Inda todo es la misma porquería? ¿Cómo logra Inda enturbiar lo que toca, tornando en mezquino cualquier debate o discusión en el que participa? ¿Por qué esta semana tantísimas personas se tomaron la molestia de repetir una vez más lo evidente para contestar a la última sandez de Inda —esta vez machista, esta vez contra Marta Flich de “Todo es mentira” (tardes de Cuatro)— si eso es como pretender razonar con Torrente, como dar de comer a un gremlin después de medianoche, como alimentar al troll? ¿Podría algún genio de los efectos especiales reproducir, con maquillaje o infografía, el brillo de los ojos de Inda cuando nos saca a todos de quicio?

22/6/19

PASA LA VIDA


Unos grandes almacenes nos recuerdan que la vuelta al cole ya está ahí porque el verano pasa volando, y eso significa que tras las vacaciones viene el momento de organizar las cosas para el regreso de niños y niñas a las aulas. Supongo que el sociópata responsable de amenazarnos a todos con “la vuelta al cole” cuando ni siquiera ha terminado el curso escolar y el verano está tan intacto y lleno de cosas maravillosas como la tumba de Tutankamón cuando fue descubierta por Howard Carter está en un lugar secreto según el protocolo de protección de aguafiestas. Ojalá ese tipo pille una buena diarrea o una magnífica indigestión de calamares, pero el daño ya está hecho.

Prepárese para lo peor. Me temo que algún programa veraniego estará patrocinado por una marca de langostinos porque, ya saben, la Navidad está ahí y no es posible una Nochebuena feliz sin langostinos en la cena. Nos acosarán con anuncios de ropa de invierno porque el verano pasa volando, y eso significa que tras esos ridículos meses de calor viene el momento de las bufandas y los abrigos. ¿Está su casa preparada para el crudo invierno? ¿Lo está usted? ¿Todavía no ha visto las series que se estrenarán después del verano? Qué pringado. ¿De qué va a hablar entonces  mientras se toma una efímera cerveza bien fresquita en una fugaz terraza veraniega? Saboree ese helado de fresa mientras pueda porque se acerca el invierno, las clases de matemáticas, los chubasqueros, la Liga de Campeones, los anuncios de fascículos coleccionables, la emisión en TCM de la película “¡Qué bello es vivir!” y los nervios antes de ver el vestido de Cristina Pedroche en las campanadas de fin de año.

Si, como nos advierten esos grandes almacenes de cuyo nombre quiero olvidarme, hay que prepararse para la vuelta al cole, entonces tenemos que prepararnos para la programación televisiva veraniega no de este verano, sino del siguiente. ¿No siente ya la presencia de los programas “refrescantes” que llenarán  las parrillas de Telecinco y de Antena 3 en el verano de 2020? Cielo santo, ¿no les parece increíble que ya estemos preparando la mochila de los niños para el curso 2020-2021? Pasa la vida. Tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida. Pasa la vida.

21/6/19

APOCALIPSIS TELERÍN


El pasado martes, Telecinco castigó a su audiencia cinéfila obligándola a soportar hasta las once de la noche (sí, han leído bien) la abyecta sucesión de imbecilidades que constituye “Supervivientes” para poder ver después “X-Men: Apocalipsis”. ¿Nos hemos vuelto completamente locos? ¿Qué sentido tiene que una cadena generalista programe una película con tirón entre la chavalería en un horario antiproletario, antieducativo, antiestético y sádico? Cuando la televisión pública decide ser proletaria, educativa, estética y sensible, coloca un cartelito en la pantalla indicando que tal o cual programa termina antes de las doce de la noche. Está cerca el momento en que Telecinco también coloque de vez en cuando un cartelito que anuncie que tal o cual película comenzará antes de las doce de la noche. Ni los X-Men pueden con los tertulianos de “Supervivientes”.

El pasado martes, sin embargo, los dioses de la televisión, que casi siempre son tan mudos y sordos como los dioses de los hombres, permitieron una feliz coincidencia que tendría que obligar a reflexionar a todos los espectadores de buena voluntad. Justo cuando estaba a punto de comenzar “X-Men: Apocalipsis” en Telecinco, en “Cachitos de hierro y cromo” (La 2) surgía de las profundidades del tiempo la Familia Telerín invitando a los más pequeños a irse a la cama porque hay que descansar para que mañana podamos madrugar. La Familia Telerín era proletaria, educativa, estética y sensible, pero en la televisión actual Cleo, Teté, Maripí, Pelusín, Colitas y Cuquín no tienen sitio porque es ridículo marcar con una cancioncita el fin de la programación infantil cuando las cadenas generalistas no tienen programación infantil y, además, nos han convencido de que las patéticas desventuras de los concursantes de “Supervivientes” son aptas tanto para los niños de la Familia Telerín como para los de la Familia Monster.

Ya somos espectadores mutantes, como Charles Xavier, Mística o Bestia, y los niños de la Familia Telerín solo son un recuerdo de hierro y cromo. El Apocalipsis empieza a las once de la noche. Menuda revelación.