27/2/20

EL MOMENTO Y EL LUGAR EXACTOS


No, Noemí, te equivocas. Estrella Morente cantó versos de José Bergamín en el momento y el lugar más adecuados, el más necesario. El más difícil, también. Quizá eligió este momento por esta dificultad. Porque es una mujer gigante, colosal, capaz de tener simultáneamente los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas. La crítica a la banalidad del narcisismo, del ensimismamiento infantil, de la idiocia pop no hay que hacerla a puerta cerrada en el Comité Central, ni en una revista especializada de ciencias sociales. Hay que meterse en la boca del lobo, taparse la nariz y soltar la bomba en mitad de esa Academia en donde, curiosamente, la gente no aprende nada nuevo.

Y dejaros completamente descolocados, como os quedasteis. Con ese balbuceo mental del que quiere criticar la libertad del artista pero no sabe cómo hacerlo sin ir en contra de su propia retórica, del que quiere defender la libertad del artista y se da cuenta de que el niñaterío a lo mejor se echa a llorar cuando lo oiga. Y esas lagrimitas bajan la cuenta de resultados. Al final, intentando ser y no ser, estar y no estar, Noemí Galera, responsable del “Operación Triunfo” que pasará a la historia por haber emitido en prime time versos de un poeta comunista en defensa del toreo, sólo alcanzó a titubear “no era el momento ni el lugar adecuado para hacerlo”.

Y, sin embargo, fue el momento y el lugar exactos. Y el que crea que hace falta ser protaurino o comunista para defender la hazaña de Estrella Morente demuestra estar atrapado dentro de unos esquemitas mentales muy muy pequeñitos. Basta con querer que la juventud sea una etapa de preparación y no el lugar donde quedar atascado para el resto de la vida. Basta con apreciar la valentía de cada pequeña resistencia a la apisonadora de la ignorancia y el narcisismo. Basta, incluso, con querer celebrar la primera vez en tantas ediciones de OT en donde hemos podido escuchar a alguien cantando en directo. En directo de verdad. A la mismísima Estrella Morente.

26/2/20

HAS VUELTO, MELINA


Tenemos a la clasicista británica Mary Beard para que nos guíe por la antigua Roma en la serie documental “Cómo vivían los romanos”, y así podemos conocer las tripas de una ciudad más cosmopolita que cualquier otra durante siglos y que fue la más poblada hasta el Londres en época victoriana. Tenemos a la egiptóloga británica Joann Fletcher para que nos lleve de paseo por el antiguo Egipto en “Historia de Egipto” o, acompañada por Terry Jones, en la sugerente “Historia oculta de Egipto”, un documental que se detiene en la vida cotidiana de los egipcios (el trabajo, el ocio, el maquillaje, los juegos, la comida). Tenemos muchos documentales sobre la Grecia clásica, pero quizás nos falta una Mary Beard o una Joann Fletcher que nos ayude a ver detrás de las viejas piedras a los antiguos griegos de carne y hueso. Parece que una de las consecuencias del Brexit podría ser que el Reino Unido se viera obligado a devolver a Grecia los mármoles del Partenón, horriblemente expoliados por el desagradable Lord Elgin y que llevan siglos encarcelados en el Museo Británico. No será así. Pero creo que si Mary Beard y Joann Fletcher decidieran unirse para regalarnos un documental sobre cómo vivían, amaban, sufrían, se divertían y morían los griegos que construyeron el Partenón, los ciudadanos europeos entenderíamos que hay muchas cosas urgentes por hacer, pero también hay algunas importantes. Es urgente llegar acuerdos en política agrícola. Es importante que los mármoles del Partenón vuelvan a Atenas.

Un documental no puede cambiar el mundo, pero sí la percepción del mundo. Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, no es partidario de que el Museo Británico devuelva los mármoles porque están consolidados en una de las colecciones más extraordinarias del mundo, que es como decir que Messi no puede jugar en el Newell´s argentino porque está consolidado en el Barça. Y Carmen Jiménez, conservadora  del siglo XX de los Museos Guggenheim, tampoco es partidaria de devolver los mármoles con el poderoso argumento de que durante años los griegos descuidaron su patrimonio. Jodeos, griegos pasotas. ¿Cómo luchar contra el insoportable quietismo y elitismo de los Zugaza y Jiménez del mundo? Con un documental sobre la vida cotidiana de un cantero del Partenón. Ya no está con nosotros la gran Melina Mercouri para poner voz y rostro a ese documental, pero sí están Mary Beardzakis y Joann Fletchepoulos. Has vuelto, Melina.

25/2/20

GARZÓN Y LAS PROHIBICIONES


I. Tras una filtración según la cual el ministro de Consumo limitaría ferozmente la publicidad televisiva de casas de apuestas confinándola a una pequeña ventana de horas de la madrugada, y cuando estábamos todos puestos en pie aplaudiendo, llegó la noticia de que el proyecto de ley que prepara Alberto Garzón va a incluir excepciones a esa norma, entre ellas, el permiso para incluir anuncios durante la retransmisión de competiciones deportivas. Prohibir la publicidad de apuestas deportivas salvo durante la emisión de eventos deportivos es como prohibir que se rebasen los límites de velocidad salvo cuando se conduce, o prohibir que los menores consuman alcohol salvo cuando salen de botellón. Nos tranquiliza saber que no se permitirán anuncios durante los programas de Arguiñano ni durante “La sexta noche”; así se dificultará que los jóvenes empiecen a apostar si las albóndigas estarán sosas o saladas, o el número de veces que Marhuenda va a decir “oye mira, habla tú solo, total, a mí me da igual”.

II. Y eso que todavía los espectadores guardamos una tibia esperanza de que la nueva ley propuesta desde el Ministerio de Consumo ponga fin a la cutrez chunga que vemos a diario en “Saber y ganar” cuando, tras múltiples pruebas que ponen a prueba el conocimiento de los concursantes, hacen un breve paréntesis para que Jordi Hurtado ponga su mejor sonrisa y proponga a los espectadores un chorrada de pregunta para que contesten a través del móvil pagando un pico y opten al sorteo de un premio. Ese estúpido momento, en medio de ese programa de esa cadena de esa televisión pública, chirria como una vuvuzela sonando en medio del adagietto de la quinta sinfonía de Mahler. ¿Sería mucho pedir, ministro Garzón, que incluya usted algún tipo de cláusula en su próxima ley para prohibir ese tipo de prácticas en nuestra televisión? Eso sí, si las veta, vételas completamente, no vaya a ser que prohíba las preguntas-sorteo en “Saber y ganar” salvo durante la emisión de “Saber y ganar”.

24/2/20

EXTINCIÓN HUMANA VOLUNTARIA


Existe. Créanme. Googléenlo. Existe. Se llama Movimiento para la Extinción Humana Voluntaria, y fue fundado hará unos treinta años en los Estados Unidos por un paisano de Oregón que entendía que la especie humana es inherentemente malvada, hasta el punto de que cualquier persona honrada apoyará la interrupción de la natalidad para que finalmente el último humano desaparezca sobre la faz de la Tierra y el planeta se haya librado de su mayor plaga. Pueblo del mundo, extinguíos, dejad que continúe la evolución, esterilizad a vuestros hijos, juntos de la mano hacia la extinción.

No es un movimiento banal. Entre flexiveganos y transqueer no binarios Tercera Asamblea, los antinatalistas van progresando en el mundo occidental, convencidos de que el futuro es de ellos, mejor dicho, que el futuro no es de nadie. No configuran un movimiento unitario, y las tensiones entre los que defienden el suicidio colectivo y los que tan sólo abogan por dejarnos morir amenazan permanentemente el cisma. Incluso hay quien defiende que se podría permitir tener un hijo por pareja, siempre manteniendo una tasa reproductiva que garantice el no reemplazo generacional. Paul Ehrlich, simpatizante del Movimiento para la Extinción Humana Voluntaria, recibió en 2009 el premio Margalef de Ecología, entregado por el Generalato de Cataluña. No es broma. Y lo de “Generalato”, tampoco.

Cuando me enteré de este movimiento me posicioné totalmente en contra. No podía entender de ninguna manera un pesimismo tan fundamentalista, una visión tan exageradamente negativa de la especie humana. Recuerdo haber leído de cabo a robo en internet las páginas de este Movimiento, tras lo que apagué el ordenador y me senté ante el televisor un rato al lado de alguien que estaba viendo “First dates” en Cuatro. Repito, “First dates” en Cuatro. Ahora tengo el carnet número 2504 de la delegación española del Movimiento para la Extinción Humana. Publican una revista semestral y cobran 30 euros anuales. Los pago con gusto. Me da todo igual.

23/2/20

EQUIPO DE MANIPULACIÓN


El Valle de los Caídos en laSexta, qué obsesión. Habrá que tirarles de las orejas. “Equipo de investigación” empeñado en escarbar en los negocios descarados, chanchullos miserables, subvenciones estatales, intereses sectarios, vidas robadas en cajas apiladas, huesos robados a granel, y la inmensa sordidez megalómana que se esconde tras el mármol de todos los monumentos hechos a mayor gloria de los regímenes dictatoriales que en el mundo han sido. Veamos, ¿con qué les podríamos atizar?

Un clásico es acusar a quienes hablan de lo que queremos silenciar de que se trata de lo hacen como maniobra de distracción. O sea, que el viernes emitieron “La otra cara del Valle” porque quieren ocultar otros problemas más gordos. ¿Cuáles? Eso es lo bueno, que atizando así, cada uno puede elegir cuál, de todas las noticias de estos días, es la que debe estar en primera línea. Cada uno decide de qué debería haber tratado “Equipo de investigación” en vez del Valle de los Caídos, y se queda tan contento.

Si, por una fatalidad, esos días hubiera ocurrido algo que hiciera actual abordar el asunto que queremos silenciar, habría que cambiar de estrategia. Entonces es mejor acusar al impertinente de ventajista y aprovechado. Se puede decir, por ejemplo, que hablaron del Valle para poder reemitir después el reportaje “Billy el niño” de forma oportunista, qué mezquindad.

Estas argumentaciones son muy útiles, pero si se usan mucho acaba notándose. En 11 temporadas y casi 350 entregas, su obsesión llevó a “Equipo de investigación” a tratar asuntos relacionados con el franquismo la friolera de tres o cuatro veces más. Por eso es útil un viejo truco al que tanto deben quienes quieren silenciar un tema. Se trata de no plantar cara, no generar polémica, no molestarse en negar nada, limitarse a aplazar el asunto, posponerlo eternamente para que se olvide y las cosas sigan como están. Dese el gustazo: ahora no toca hablar del Valle, no es urgente, no es importante, no es el momento, a los españoles les interesan otros asuntos diferentes a los que obsesionan a los de “Equipo de manipulación”. ¿Ve qué fácil?

22/2/20

JOSEMA YUSTE ME PEGA


Llenemos los teatros donde actúe Josema Yuste, ex “Martes y Trece”, para que deje de ir a la tele a promocionarse. Cuando lo hace, la lía. Desbarró criticando el gag de la bandera de Dani Mateo por ser un paria sin gracia ni talento que ofendía a millones de personas, contestando a Cristina Pardo “Yo ni soy machista ni soy feminista, soy persona”, y ahora largando esta perla en “LaSexta Noche”: “Hay programas de televisión, ahora mismo, de mujeres que van, provocando no, lo siguiente, ¡y nadie dice nada!”.

Quien provoca (“pro-vocare”: llamar hacia adelante, llamar para hacer salir, estimular) llama. Puede llamar adrede, como hace la publicidad; o sin intención, como la fruta roja que avisa de su madurez. En todo caso, es la persona que recibe la provocación la responsable de la respuesta que da a la llamada. Quien viola a una mujer o un menor es un violador. La responsabilidad de la violación nunca recae en la víctima. Solo añade bajeza moral a su delito el violador que intenta disculparse diciendo que las víctimas van provocando porque van sin burka, andan solas por la calle o llevan minifalda. También quien suscribe aquellas alucinantes declaraciones del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, a “La Opinión de Tenerife”, que para intentar salir de este jardín: “El fenómeno de la homosexualidad es algo que perjudica a las personas y a la sociedad. A la larga pagaremos las consecuencias como las han pagado otras civilizaciones. Los valores de la feminidad y la masculinidad debemos inculcarlos en los niños. No hay que confundir la homosexualidad como necesidad existencial de una persona, con la que es practicada como vicio. La persona la practica como puede practicar el abuso de menores”, soltó esta barbaridad: “Puede haber menores que consientan, y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan”.

Es triste que un señor que es historia del humor y la tele en España, tenga que andar provocando para llevar gente al teatro. Llenémoslo a ver si así deja de provocar, pero hagámoslo sabiendo que la decisión, la conducta y la responsabilidad de haber ido es nuestra.