18/4/19

DEMASIADO CORAZÓN


De pronto la publicidad televisiva se llena de corazones. ¿Es la nueva campaña de Amor, Amor, el perfume de Cacharel? No, es la propaganda electoral del Partido Popular. A la antigua gaviota le ha crecido el ala izquierda y ahora es un corazón. Quizá Flora Proactiv ha sacado al mercado un nuevo producto recomendado por alguna asociación de cardiólogos creada por Flora Proactiv. Ah, no, que es el cartel de Unidas Podemos. Corazones, corazones. Corazones por todas partes. Espera, claro, ¡es San Valentín! Qué va, si fue hace dos meses. Esto es el nuevo logotipo del Partido Socialista Obrero Español, en el que han cambiado el puño por un corazón. ¿Puede ser que sea el lanzamiento de Evax Cottonlike Superplus ++, para los días iniciales del ciclo? Casi, pero no: es un cartel de propaganda de Ciudadanos. Un corazón normal tiene cuatro cavidades. El de Ciudadanos tiene tres. Como las derechas.

No sé… me da como cosa votar a un partido cuya propaganda no se distingue bien de la publicidad de unas compresas, una margarina o un perfume. Llamadme clásico, pero para mí la política debería ser todo lo contrario de la irracionalidad y el individualismo que representa el puto simbolito del corazón. Tenemos derecho a vivir en una democracia cuyos líderes no parezcan coaches de “La Voz” y en donde sea imposible encontrar emoticonos en los carteles de comunicación partidista. Políticamente, siempre me he considerado un antisistema; concretamente, un antisistema circulatorio.

Así que proclamo públicamente que daré mi voto al primer partido que incorpore un cerebro a su imagen de marca. Un cerebrito pequeñito al lado de las siglas. No aparecen cerebros en la publicidad de El Corte Inglés, ni en la de Coca-Cola, ni en la de Volkswagen. Corazones y cerebros. Podrían funcionar como estímulos discriminativos que nos indiquen si debemos acudir al supermercado o al colegio electoral. Si no, me veo yendo el domingo 28 al Carrefour.

17/4/19

EL CID CONTRA ESPARTACO


El imprescindible “Días de cine clásico” (La 2) había programado para hoy la película “El Cid”, dirigida por Anthony Mann y protagonizada por el gran Charlton Heston. Atención, preguntas: ¿la emisión en La 2 de “El Cid” en plena campaña electoral viola la neutralidad de la televisión pública? ¿Estaríamos ante una sutil y cinéfila venganza de los responsables de TVE tras la decisión de Pedro Sánchez de participar en un debate electoral con los tres líderes de los partidos con mayor intención de voto (más el caudillo de ese otro partido extraparlamentario) en Atresmedia, y no en La 1? ¿Es “El Cid” una película que puede convertirse en un anuncio electoral de ese partido que juega con la idea de la “reconquista” como Nerón fantaseaba en la película “Quo Vadis” con la idea de quemar Roma para construir una nueva ciudad? ¿Rodrigo Díaz de Vivar es un personaje histórico de derechas que encantará a los ciudadanos que se excitan con la idea de España y que disfrutan viendo cómo un caballero español se gana la vida dando “leña al moro” (como decía aquél alucinante y terrible titular de un diario deportivo que hacía referencia los grandes atletas marroquíes Morceli y El Grerrouj) y ganando batallas después de muerto? ¿Para compensar la posible propaganda del programa electoral de cierto partido de extrema derecha que se presenta a estas elecciones (en “El Cid” se dice que Rodrigo Díaz de Vivar “se elevó sobre las rencillas locales y convocó a todos los habitantes de España a luchar contra el enemigo común”), La 2 debería programar “Espartaco”, “Novecento”, “¡Qué verde era mi valle!”, “El acorazado Potemkin” o “Tiempos modernos”? Muchas preguntas.

¿Respuestas? Ni idea. Pero, tal y como están las cosas, me temo que ninguna de las preguntas planteadas sonará a broma y estoy seguro de que alguien ya está pensando en trazar una línea de Covadonga a Granada pasando por el Cid. Como es imposible discutir con los que están dispuestos a cubrir el cuerpo incorrupto del Cid con la bandera de España, creo que la mejor opción es que La 2 ofrezca un programa doble con “El Cid” y “Espartaco”, y así en el debate electoral de Atresmedia nuestros líderes políticos (más ese otro caudillo) tendrán que hablar de cine y de historia. El Cid contra Espartaco.

Hala, a estudiar.

16/4/19

VOTA BRILLI-BRILLI


¿Es que nadie tiene agallas? ¿Nadie se atreve a sacar tajada política de los prejuicios contra los gitanos? Venga ya, un poco de valor, coño. Si queremos votos, que se note. Un par de barbaridades bien dichas, un poco de ruido mediático y a contar escaños. Y sale baratísimo.

Solo hay que seguir el camino abierto por “Los Gipsy Kings”. El programa lleva varias temporadas triunfando en Cuatro. Tanto éxito de audiencia quiere decir algo. Hay una gana de reírse de los gitanos, una fascinación ante los viejos prejuicios hechos espectáculo que la tele ha sabido ver. Ahora solo hay que tener el valor de rentabilizar políticamente ese racismo poderoso y antiguo. El primero que golpee aquí, golpeará dos veces. Pero hacen falta huevos.

Ya se utilizan todo tipo de artes de pesca para sacar votos en los caladeros del machismo, la homofobia y el miedo a los inmigrantes. No se entiende que nadie haya echado sus redes en este racismo patrio que tenemos tan a mano, tan nuestro, tan interiorizado, tan profundo. Solo hay que atreverse a darle, en clave política, lo que Cuatro les da en clave televisiva a los cientos de miles de espectadores incondicionales de “Los Gipsy Kings”. Reírse del brilli-brilli podía ser un buen principio. Si se monta una polémica con declaraciones, aspavientos y algún insulto, estupendo: todo el mundo hablando de lo que tú dices. Y si no pasa nada, no hay que desanimarse, se van subiendo peldaños hasta que se líe una buena. Seguro que no falla decir que hay muchas mamandurrias y ayudas sociales para los gitanos, y que deberían sustituirse por ayudas a todos los españoles que lo necesitan de verdad y se quieren integrar. ¿Y qué me dicen de recordar que los gitanos descienden de inmigrantes que llegaron a España sin papeles?

Cientos de miles de votos esperan. Si cuela eso de recuperar el invento de la historiografía del siglo XIX que es la Reconquista, a ver por qué no iba a colar esto. Con un par. Y para las municipales volvemos a expulsar a los moriscos.

15/4/19

TELECUATRO


Da igual la noticia. “GH Dúo” ya tiene ganadora. “Sálvame” se funde con “Gran hermano” en “Sálvame okupa”. Isabel Pantoja entra en “Supervivientes”. Son noticias que no son noticia, titulares que deberían ser suplentes, la rutina disfrazada de excepción.

Solo está ocurriendo lo inevitable. Uno de los concursantes estabulados en “GH Dúo” ha ganado porque forzosamente alguien tenía que ganar. “Sálvame” se funde con “GH” porque es normal que un irreality show largo y aburrido siga siendo un irreality show largo y aburrido, da igual que cambie el plató por la casa de Guadalix de la Sierra. Isabel Pantoja cae definitivamente en el agujero negro de Mediaset porque lleva años orbitando y solo era cuestión de tiempo que el tirón gravitatorio del dinero fácil la hiciera atravesar el horizonte de sucesos.

La noticia, la mala noticia, es que “Supervivientes” deja de ser un programa de Telecinco y ahora lo es también de Cuatro. Cuatro, ¿recuerdan?, la cadena que hace años compraba Mediaset con la promesa de mantener sus señas de identidad. Cuatro, qué espejismo, la cadena que pronto empezó a cambiar su programación y a perder su identidad, pero nos resistíamos a darla por perdida y soñábamos con que podría ser la segunda cadena de Telecinco, igual que La 2 lo era de La 1 o laSexta lo era de Antena 3. Cuatro, vana ilusión, la cadena que está convirtiéndose en Telecuatro. Así que hablemos de Telecuatro, cojones ya. Estamos hablando de Telecinco, y hablemos de Telecuatro. Telecuatro… va a llegar.

Telecuatro es la cadena que ya no dispone de un programa de noticias porque el entretenimiento es lo primero. Telecuatro es la cadena que da motivos para la esperanza emitiendo en las sobremesas “Todo es mentira”, pero luego lo supedita a los personajes de “Sálvame” y es capaz de meter con calzador a Belén Esteban a preguntar por las pensiones en un debate político. Telecuatro no es la segunda cadena de Telecinco, es su admiradora, su esclava, su sierva. Telecuatro es un Telecinco de segunda división. Telecuatro es la derrota de la cadena que inauguró Iñaki Gabilondo. Telecuatro es la victoria de Telecinco.

14/4/19

NO HAGAS CLICK


No hagas click. “La increíble respuesta que dio Jorge Javier Vázquez al espectador que le insultó”. Si pasas el ratón por encima de esa frase el enlace se pone de color azul. Pero no hagas click. “La broma de Juanra Bonet que ha enfurecido a los seguidores de Los Lobos. Si haces click verás que ni Juanra Bonet dijo nada especial ni ningún seguidor de Los Lobos se enfadó ni un poquito. No hagas click. “El conmovedor testimonio de una víctima de abusos que hizo que Ana Rosa Quintana se emocionara”. Lo mismo. Nada. Nada de nada. “La extravagante condición que puso Kiko Rivera para participar en ‘GH Dúo’”. Las páginas web sólo quieren que hagas click sobre ese enlace. En ese momento ya les has hecho ganar dinero. A partir de ese momento ya no les interesas en absoluto.

“La vez que Pablo Motos estuvo a punto de agredir a un invitado en ‘El hormiguero’”. Si haces click verás que el titular era ridículamente sensacionalista. Las páginas web saben que te vas a decepcionar el cien por cien de las veces, pero también saben que hacer click cuesta tan poco que es muy posible que la vez siguiente vuelvas a hacer click. “Las redes estallan ante esto que dijo Ana Pastor durante el sorteo de los turnos para el debate electoral”. “Por qué Jordi Évole no quiere que hoy veas ‘Salvados’”. Cada click queda registrado y aumenta el valor de la página de cara al negocio publicitario. No hagas click. “Lo que bebe siempre Pedro Piqueras antes de presentar un informativo”. No hagas click.

Se dice que en las democracias modernas se vota cada cuatro años. No es verdad. Votamos sesenta, ochenta veces al día. Votamos con el carrito en el supermercado. Votamos con el mando a distancia una vez cada veinte minutos. Y, últimamente, votamos sobre todo con el ratón. Se teme que las fake news interfieran en el proceso electoral, ignorando que las fake news ya son de por sí un proceso electoral. No las votes. No hagas click.

13/4/19

MIRAR Y NO VER A SANTIAGO ABASCAL


Han sido necesarias décadas de investigación, miles de millones de dólares, proyectos a escala planetaria, pero finalmente esta semana la humanidad ha conseguido una imagen en la que no se ve un agujero negro. Habíamos logrado fotografiar planetas, supernovas, púlsares, incluso galaxias enteras, pero nunca hasta ahora habíamos conseguido no fotografiar un agujero negro. El agujero negro que no aparece en la imagen es uno de los mayores que ha descubierto la astronomía, situado en el centro de la galaxia M87, con una masa unas mil quinientas veces la de nuestra Vía Láctea, y a cincuenta y cinco millones de años luz de distancia. Tal es la trascendencia de dicha imagen, que ha abierto los informativos de todos los países del mundo y ya se considera que estamos ante la fotografía más teledifundida de la década. 

En el pasado tampoco habíamos visto nunca un agujero negro, pero antes el motivo de no verlo era que no lo estábamos mirando. Las imágenes que nos ha servido la NASA esta semana suponen un gran avance porque nos permiten no verlo a pesar de que ahora ya sí lo estamos mirando. No ver las cosas cuando no las miras parece fácil, lo prodigioso es no verlas a pesar de estar mirándolas. Mimemos la distinción entre “ver” y “mirar”, ahora que tristemente ya se han vuelto sinónimos “oír” y “escuchar”. Para mirar y no ver hace falta una masa miles de veces superior a la de nuestro sol, que cause una singularidad en el espacio-tiempo alrededor de un colapso gravitatorio del que no pueda salir la luz. Eso, o un buen dogmatismo político o religioso, que es también una masa tan densa que impide que salga cualquier luz de ella.

Ayer comenzó la campaña electoral y mañana comienza la Semana Santa. Qué dos magníficas ocasiones para mirar y no ver. Que alguien le haga una foto a Santiago Abascal durante una procesión. Podría ser la primera imagen de la historia en la que no se ve a un líder político no asistiendo a un acto religioso. Rodeado de una aureola naranja.