14/11/18

"LOVE ME DO" SIN CODAZOS


El pasado sábado, el telediario de la tarde de la televisión pública informó de las inundaciones que las lluvias habían provocado en Petra, “una de las siete maravillas del mundo”. En el telediario de la noche, el presentador volvió a informar de las inundaciones en Petra, pero esta vez la capital del antiguo reino nabateo ya no era “una de las siete maravillas del mundo”, sino “Patrimonio de la Humanidad”. Correcto. No sé si en TVE hay un asesor histórico, un corrector de estética, un tábano del puntillismo o, quizás, un redactor que sabía que las maravillosas ruinas de Petra no son una de las siete maravillas del mundo antiguo, sino que sólo están en la lista de ese engendro que han llamado “maravillas del mundo moderno”, una ridiculez que recoge siete maravillas elegidas en un concurso público y mezcla, sin orden ni concierto, a Petra con el Coliseo de Roma, la Gran Muralla China y, ejem, la estatua de Cristo Redentor en Río de Janeiro. No se debe decir que Petra es una de las “maravillas del mundo” porque esas maravillas o, más bien, “obras que hay que ver” son la Gran Pirámide Guiza, los Jardines Colgantes de Babilonia, la estatua de Zeus en Olimpia, el Templo de Artemisa en Éfeso, el Coloso de Rodas, el Faro de Alejandría y el Mausoleo de Halicarnaso. Lista cerrada.

Podemos decir que el batería Pete Best forma parte de la lista de maravillas de los Beatles, siempre y cuando dejemos claro que la maravillosa lista de los Beatles desde la publicación de “Love Me Do” en 1962 tiene cuatro miembros (John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr). Lista cerrada. No tengo nada en contra de Petra ni de Pete Best, pero Petra no está en la lista de las siete maravillas del mundo antiguo (las auténticas maravillas) y Pete Best no está en la lista de los Beatles a partir de “Love Me Do” (los auténticos Beatles). El telediario de la noche de nuestra televisión pública hizo bien al puntualizar que Petra no está en la lista de las maravillas del mundo (aunque sí en la lista de esas “maravillas del mundo moderno”), sino que el conjunto monumental de Petra está inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad. Creo que estas cosas son importantes. Si dejamos que Petra comparta lista con el templo de Artemisa, terminaremos creyendo que Pete Best compartió la silla de la batería de los Beatles con Ringo Starr, de forma que Pete y Ringo se daban codazos a lo Sergio Ramos cuando los Beatles grabaron “Love Me Do”. Y no.

13/11/18

¡MILAGRO!


Los nacionalistas se llaman a sí mismos patriotas, y llaman nacionalistas a los patriotas de enfrente. Las fronteras son así, obran milagros linguísticos como este y otros, que, bueno, son menos divertidos. Y da igual si la frontera es exterior o interior. De hecho, una frontera es tan milagrosa que su primer milagro es que no necesita existir para obrar prodigios. Ríete tú del Argumento Ontológico de san Anselmo de Canterbury. Basta con que una barrera divisoria se desee con mucha fuerza con los ojos muy apretados –igual que en esos telefilmes navideños de sobremesa– para que cause portentos y, si te descuidas, haga chas y aparezca a tu lado. Ay, Anselmo, Anselmo, Anselmo, monje de mis penares, tal vez no la esencia, pero sí las esencias traen las fronteras a la existencia. Ahora viene la sorpresa: hablo de televisión. Y ahora, el desparrame: ¡hablo de Telecinco!

El otro día bromeaba David Broncano en “La Resistencia” (#0, de Movistar+) con asaltar en directo el plató de “Informativos Telecinco” igual que asaltó antes “El Hormiguero” con Dani Martín. Como Pedro Piqueras es muy aficionado a hablar de catástrofes y desastres, fantaseaba con decirle: “¡Tira de esta, Pedro! ¿Quieres ver una catástrofe?”.  Que no lo haga, porque Piqueras ya montó su propia catástrofe. En una noticia sobre la conmemoración de los 80 años de la terrible Noche de los Cristales Rotos en Alemania, “Informativos Telecinco” ilustró las palabras de Angela Merkel contra los nacionalismos con imágenes de manifestaciones independentistas catalanas junto a otras ultras en Polonia y Hungría. Las críticas a Telecinco, más las discusiones, porfías y acusaciones reversibles entre nacionalistas y patriotas de ida y vuelta, han permitido a Piqueras tener su propia catástrofe. De lo que no nos alegremos, pero casi.

Gracias a Piqueras, la tontorrona polémica nuestra de cada día en Telecinco no pasa por Javi Tudela defendiendo a su madre Makoke de la acusación de Miriam a la ex de Kiko Matamoros de acostarse con Carlos Lozano mientras salía con Mónica Hoyos. Bienvenido sea el milagro, compatriotas.

12/11/18

TONGO EN "OT"


¿Manipula Telecinco los votos de los espectadores en “GH VIP”? ¿Manipula TVE los votos del jurado en “OT”? ¿Hace la tele trampa? Sí, pero no lo bastante.

Telecinco no es la cadena más vista por hacer programas buenos, sino por hacer bien sus programas. Los ‘reality shows’ de los que vive no son programas buenos, pero están bien hechos y son buenos programas.

Quien quiera pararle los pies a Telecinco puede intentarlo con programas buenos o malos, de calidad o no, pero está condenado al fracaso si no hace buenos programas. A la televisión bien hecha solo se la puede combatir con televisión bien hecha. Y TVE, la cadena con más recursos, más historia y más responsabilidad social, debería saberlo.

En “Fama”, aquella serie estadounidense de los ochenta que hoy llamaríamos “Triunfo”, enseñaban que la fama cuesta. Hoy hace falta recordar que también la tele cuesta. Y mucho. Por eso no puede dejar nada al azar, confiando en que espontáneamente todo saldrá bien porque sí. Si la audiencia televisiva se mide al minuto, despiezando los datos de espectadores con el detalle de un orfebre y la precisión de un cirujano, los contenidos han de planearse al milímetro. La improvisación debe estar perfectamente ensayada, y la naturalidad debe ser una coreografía tan eficaz como el mecanismo de un reloj. Una empresa que maneja presupuestos tan altos necesita gastar su dinero con cabeza para que todo vaya bien. Y si se trata de un buque insignia como “OT”, más. Vende magia, pero para que funcione ha de ser magia con precisión.

El pecado de Telecinco no es que sus ‘realities’ y ‘sálvames’ estén guionizados, sino que nos vendan eso como “la vida en directo”. Cuando acusaron a “GH VIP” de tongo la semana pasada, Telecinco ya ni se inmutó. Lo preocupante es el empeño de TVE en negar el tongo en “OT” tras una foto indiscreta que descubría las instrucciones que seguía una miembro del jurado antes de votar. TVE debería tener la madurez de Telecinco, hacer tongo y mentir. Porque si realmente “OT” está improvisado es como para pedir la dimisión, esta vez sí, de su jefaza Rosa María Mateo. Para que se entere de que la tele cuesta.

11/11/18

ARDE FRANCO


Arde Madrid. Arde Franco. La serie de Paco León y Anna R. Costa que estrenó Movistar+ el pasado jueves incorpora de forma subrepticia la solución a todo el follón que se ha montado respecto de la exhumación de los restos del dictadorísimo Francisco Franco. Es otra más de las virtudes con las que esta ficción deleita al espectador, que se suma a su magnífica realización, su guion tenso y bien resuelto o el calado tragicómico de sus personajes. En la España de comienzos de los 60 Anamari y Manolo, personal doméstico de la residencia madrileña de Ava Gardner, encabezan un retrato en blanco y negro de la pequeña España que salió de la cabeza y los fusiles de un personaje pequeño.

Porque detrás del despertar al sexo de Anamari, detrás de las juergas flamencas de Ava Gardner, la Sección Femenina y los clanes gitanos, aparece Francisco Franco como un personaje de atrezzo, como una figura mínima, más ridícula aun que el mismísimo Juan Domingo Perón y su mujer Isabelita, más irreal que Carmen Sevilla. Franco como un demiurgo risible, un sello amplificado, el líder de un movimiento universal y eterno que enrojece como un adolescente pajillero ante los pechos descarados de una actriz de Hollywood bellísima y ordinaria.

En la edición de lujo en donde se publique la serie se podría regalar una reproducción del cuadro desde el que el dictador mira a Manolo y Anamari consumar su matrimonio ficticio, pero, ya que arde Madrid, podría arder también Franco convertido ahora en el extra de un DVD. ¿No era una nube de humo todo este empeño de Pedro Sánchez por sacar los restos del dictador del Valle de los Caídos? Pues que sea el humo de un crematorio. Incineremos los restos y ofrezcámoslos como regalo de acompañamiento con la caja de la edición de lujo del Blu-Ray. Franco como cameo en una serie de Paco León. Franco como merchandising de “Arde Madrid”. Qué final tan justo.

10/11/18

ANUNCIOS DE HEROÍNA



Lo dijo Vicente Arroyo, vicepresidente de la Asociación para la Prevención y la Ayuda al Ludópata, con motivo del reciente Día Internacional sin Juego: las apuestas deportivas entre los jóvenes se están convirtiendo en la nueva heroína, la nueva adicción responsable de que una parte de esta generación vea su vida echada a perder entre deudas, pequeños robos y obsesiones simplemente absurdas. No es el primero que ha propuesto un paralelismo entre los juegos de azar y ciertas drogas, hasta el punto de que los especialistas ya han reservado un apartado del estudio de las conductas adictivas para lo que llaman “adicciones sin sustancias”.

Nadie duda de la seriedad del problema. Pero en este caso el asunto está notablemente agravado por la inexplicable presencia de anuncios televisivos de estas empresas de apuestas especialmente colocados alrededor de los eventos deportivos o de otras empresas de póker online situados en otros segmentos de la programación de perfil claramente juvenil. ¿Se imaginan en la década de los ochenta anuncios de televisión en donde, sobre un fondo de música trepidante, viéramos al Carlos Sobera de entonces diciéndonos “trapichea trapichea trapichea”, “lía lía lía” o “chútate chútate chútate”? ¿Se imaginan que antes de la emisión de un concierto de música rock -sí, amigos, aunque ya no lo recuerden, en los ochenta se emitían por televisión conciertos de rock- hubiéramos visto anuncios de marihuana, cocaína o heroína?

“Entra entra entra”, “mira mira mira”, “apuesta apuesta apuesta”, “sufre sufre sufre”, “ríe ríe ríe”, “salta salta salta”, “vive vive vive”, “juega juega juega”. Que cada palo aguante su vela. Los jóvenes han de hacerse responsables de sus conductas de juego; las cadenas de televisión han de dar cuenta de su incitación a dichas conductas. Y el Estado, al igual que impone ciertos mensajes que han de aparecer en la publicidad de tabaco, debería obligar a que al final de estos anuncios se incluyera de forma destacada el mensaje “pierde pierde pierde”.

9/11/18

TRAPOS, BANDERAS Y AUTOCENSURA



Éramos pocos y parió Valtònyc. El rapero entra en escena criticando a Dani Mateo, pero no lo hace por celos al ver que este, simulando sonarse con una bandera, ha conseguido más repercusión social que él con todo su arte rompedor, sus letras cañeras y su condena por enaltecimiento del terrorismo y calumnias e injurias graves contra la Corona. Tampoco lo hace enfadado al ver que, encima, él ha tenido que huir de España y refugiarse en Bélgica mientras Mateo sigue aquí con su vida. Valtònyc critica a Mateo porque él defiende la libertad de expresión y le gusta ejercerla, porque se cree más valiente que nadie, y porque no termina de entender qué está pasando.

Por eso Valtònyc llama “acojonado” a Mateo por pedir perdón. Y por eso añade desafiante: “enviadme trapos de esos y me limpio los mocos, el sudor de los sobacos y la mierda del culo”. Porque no se entera. En primer lugar, el oficio de trapero está en la base del desarrollo de la imprenta en Europa y de la progresiva conquista de la libertad de expresión, gracias a esa constante tarea de recuperación de viejos trapos para hacer papel con el que abastecer las imprentas que liberaron el saber de su encierro en monasterios y catedrales. Así que un respeto a los trapos. Y, en segundo lugar, todo lo ocurrido estos días, incluida su bravata, solo tiene sentido si se entiende que una bandera no es un trapo. Mateo no simuló sonarse con un trapo. No hay humor en eso. Ni hay indignación, ni insultos, ni retirada de contratos, ni amenazas de muerte contra quien se suena con un trapo. Así que tampoco hay valentía en pedir trapos para limpiarse el culo, Valtònyc: solo hay higiene. Otra cosa es usar una bandera, porque entra en juego la distinción entre referente y símbolo, y qué valor que damos a los símbolos.

Valtònyc, no estás condenado por modular sonidos con el aparato fonador, sino por tus palabras. Y no eres un acojonado por huir para evitar que unas cuantas células se reubiquen en el continuo espacio-tiempo, sino para evitar que te encarcelen. Menos autocensura, Valtònyc, es la peor censura de todas.