23/6/18

¿ANTONIO JIMÉNEZ O EL PAPA?



Echo algo en falta en el anuncio publicitario de la campaña Xtantos con la que la Iglesia católica pretende animarnos a que marquemos su casilla en la Declaración de la Renta que todos estamos presentando durante estas semanas. En el spot se nos muestran imágenes referentes a la indiscutible labor social que la Iglesia realiza atendiendo a un gran número de colectivos en situación de necesidad. Vemos comedores sociales, aulas. Personas que asisten a ancianos y a enfermos. Al comienzo aparecen tres segundos de una misa. Gente de toda edad, raza y condición mira a la cámara sonriendo. A juzgar por este anuncio, parecería que la Iglesia católica está vertebrada básicamente por Cáritas, como si la Conferencia Episcopal Española fuera una ONG que sólo de forma circunstancial está vinculada a una religión en particular.

Y, sin embargo, en su reciente Memoria Anual de Actividades presentada por dicha Conferencia, se recoge que hay otra empresa también perteneciente a la Iglesia católica que recibe un cincuenta por ciento más de financiación que Cáritas. ¿Por qué su labor no se refleja en el anuncio? Se trata de TRECE, la antigua 13tv, que recibió durante el último ejercicio nueve millones de euros frente a los seis millones recibidos por Cáritas. Todos sabemos el carácter intrínsecamente tramposo y manipulador de la publicidad, pero se espera de una campaña de la Iglesia una honestidad mayor, una mayor fidelidad a la verdad de lo que se está publicitando que las que se encuentran en las campañas de las compañías de cruceros veraniegos o de telefonía móvil.

Por eso, en el spot de Xtantos deberíamos ver imágenes de “El cascabel” un cincuenta por ciento más de tiempo que las que vemos de comedores sociales. Deberían aparecer extractos de la línea editorial de “Al día” tres veces por cada dos que aparezcan personas necesitadas ayudadas por voluntarios católicos. Si de poner la X en la declaración del IRPF se trata, la pareja que aparece en su casa ante el televisor debería estar viendo a Antonio Jiménez más que al papa Francisco.

22/6/18

FERRERAS COMO ALGO IRREVERSIBLE


La concesión a Antonio García Ferreras del Premio al Mejor Periodista por parte de la Asociación de la Prensa de Madrid es un hito que da ocasión para señalar un hecho indiscutible: el periodismo político que ha practicado laSexta -lo personalizamos en Ferreras, aunque obviamente no estamos ante un trabajo individual, sino ante el fruto de un amplio equipo de profesionales- a lo largo de los últimos meses ha cambiado el estilo del periodismo televisivo en nuestro país. Y, de hecho, lo ha cambiado de forma tan notable e irreversible que la valoración de tal cambio como positiva o negativa se vuelve secundaria respecto de su constatación. HBO cambió la televisión. Los realities cambiaron la televisión. Discutir si para bien o para mal es materia de nostálgicos. “Al rojo vivo” cambió la televisión. Es lo que hay.

Y lo que hay es ambivalente. Es un periodismo televisivo más radiofónico, pero también visualmente más espectacular. Es un periodismo más centrado en la construcción mediática de los acontecimientos, pero también más centrado en sus analistas. Es periodismo deportivo, pero no porque no sea político, sino porque ha convertido la política en una liga deportiva. Un periodismo que se autoproclama impulsado por estrictas motivaciones éticas, convertido en el principal activo crematístico de su empresa. Es televisión barata de hacer y eficaz en términos de audiencia. Ha de llenar horas hablando de temas que quedarían completamente analizados en minutos. Y su recurso al apasionamiento distrae del hecho de que las cuestiones que se están discutiendo superan con creces cualquier escala emotiva individual.

Ha venido a quedarse, a diluir un poco más la siempre falsa frontera entre los hechos y su análisis. Es periodismo llegado a un punto de no retorno, auténtica televisión del siglo XXI magníficamente realizada. Cada vez que Ferreras se para y dice “periodismo” no está haciendo una defensa de su trabajo: está ofreciendo, para bien o para mal, la nueva definición del término.

21/6/18

PICASSO EN EL BALONCESTO


Entre los motivos que hacen de “Surviving Picasso” (Netflix) una película fallida, no es el menor el chiripitifláutico hecho de que los productores no consiguieran los derechos de autor de las obras del pintor, por lo que toda la cinta transcurre disimulando el hecho de estamos viendo la biografía de uno de los artistas más importantes del siglo XX sin poder ver ni uno sólo de los cuadros famosísimos que pintó. Se ve cómo llega al estudio, cómo se prepara para pintar. Se le ve asistiendo a exposiciones de sus obras. Incluso a veces se le ve pintando, pero la cámara toma el lienzo desde detrás, o desde un escorzo cenital tan pronunciado que hace la pintura irreconocible. ¿Se puede rodar una película sobre Picasso sin cuadros de Picasso?

Atresmedia creería que sí. Lo digo porque esta empresa -a través de Antena 3 y laSexta- está intentando informar sobre el Mundial de Rusia sin imágenes de los partidos del Mundial de Rusia. Y da como penica. Manu Sánchez pone todo su empeño en fingir normalidad. Vemos imágenes de los jugadores entrando en el estadio. No vemos imágenes del Polonia-Senegal, pero nos ofrecen una grabación de los inmigrantes senegaleses del Aquarius viendo el partido. Hierro confirma que De Gea estará en el once titular. En su repaso diario, Carlota Reig y Susana Guasch comentan el Colombia-Japón: la pantalla muestra fotos del encuentro, fotos inanimadas sobre las que la cámara se mueve arriba y abajo, a izquierda y derecha, para dar una sensación dinámica que no experimentábamos desde los partidos de Oliver y Benji en “Campeones”.

Curiosamente, los productores de “Surviving Picasso” sí consiguieron los derechos para mostrar las obras de Matisse, y la escena de la visita de Pablo a Henri está llena de imágenes de “La danza” y de habitaciones rojas. No estoy seguro, pero juraría que en las imágenes que Antena 3 dio ayer sobre la victoria del Real Madrid de baloncesto sobre el Baskonia me pareció ver a Pablo Picasso entre el público.

20/6/18

MINISTRAS Y MINISTROS Y VICEVERSA


Sinceramente, no acabo de ver a “Mujeres y hombres y viceversa” como el nuevo programa de debate político de las mañanas de Cuatro. No quisiera emitir juicios apresurados ni negar al espacio de Mediaset el tiempo necesario para adaptarse a su nueva función de cubrir el hueco de “Las mañanas de Cuatro”. Pero… qué quieren que les diga… como presentador de la tertulia política Javier Ruiz lo hacía mucho mejor que Emma García. La nueva presentadora… no sé… se va un poco por las ramas, habla mucho de la vida personal de los tertulianos, aún no la he visto referirse en estos dos días en ningún momento al Partido Popular, ni a Urgandarín, ni a Pedro Sánchez. Y como equipo de comentaristas políticos… bueno, Antón Losada, Melchor Miralles, Carmen Morodo o Esther Palomera no eran ninguna maravilla, pero aun así estaban mucho más centrados y mucho mejor informados que Violeta, Melanie, Eleazar o Barranco.

A lo mejor mejora con el tiempo. No digo que no. Corren rumores acerca de que Mediaset ya ha cerrado con los candidatos a presidir el Partido Popular su participación en unas ediciones especiales de MYHYV -"Mujeres del PP y hombres del PP y viceversa"- en donde Sáez de Santamaría y Cospedal competirían por el puesto de tronista lidiando con los requiebros y las citas de Casado, García-Margallo y los otros dos que no conoce nadie. Posteriormente serían los varones barones los que lucharían por el trono mientras Soraya y Dolores se dirigen la una a la otra frases que comienzan por “mira, bonita…”. También Cuatro entiende que el formato del dating show podría dar juego bajo el título de “Ministras y ministros y viceversa”. Se comenta que esta versión centrada en el Gobierno de España podría marcar la reaparición de Màxim Huerta como presentador de televisión.

Pero a pesar de estos esperanzadores indicios, sigo pensando que Mediaset se ha equivocado con el cambio. Ahora sólo nos queda esperar al estreno del nuevo “Las mañanas de Cuatro” reconvertido en un reality de citas y ver si el primer tronista es Elisa Beni o Jose María Calleja.

19/6/18

LA VIDA EN EL VAR


Yo quiero aplicar el VAR a todo en esta vida. Video Assistant Referee. Como en el Mundial de Rusia. “¡Oiga, que estaba esperando yo para aparcar!”. “¡De eso nada, yo me había puesto antes! ¿Cómo puede tener esa cara tan dura?”. Y de pronto, plaf, los dos conductores reciben por un pinganillo el veredicto del VAR: “Primero llegó el Opel Astra azul cobalto”. No hay más que hablar. Una alumna, durante la revisión de un examen, jura que ha explicado perfectamente el concepto de pulsión en Freud. El profesor se desespera haciéndole ver que en esas frases inconexas no ha explicado perfectamente nada, y menos aun el concepto de pulsión en Freud. Desde los cielos llega el varedicto: “Un cero. Un cero redondo cuyos puntos equidistan del centro”. Siguiente. Dos vecinos discuten por el nivel de ruido de uno de ellos. VAR. Una cliente afea a su frutero que el melón de la semana pasada era un pepino gigantesco. Quiere otro melón. VAR. ¿Que no está claro qué hijo pequeño de quién pegó primero a qué hijo pequeño de cuál, y los padres están empezando a mosquearse? Pues VAR. VAR y todo solucionado.

Y también en televisión. Eduardo Inda se queja de que no paran de interrumpirle a pesar de que él no ha interrumpido a nadie. Iñaki López detiene el debate, se lleva la mano a la oreja para oír mejor el pinganillo, asiente y desestima la demanda de Inda. Una concursante de Murcia grita “¡Picasso!” justo en el momento en el que el reloj de “Ahora caigo” llega al cero. Arturo Valls duda. Imita a una gallina durante los segundos que tarda el VAR en confirmarle que la respuesta entró a tiempo. El VAR arreglaría todos los enfrentamientos en “Supervivientes”, sustituiría al aburridísimo polígrafo de “Deluxe”, acabaría con la manipulación en los informativos de Televisión Española. Un videoarbitraje que viene del cielo a través de una pantalla de televisión. Dios existe, pero por ahora sólo habla de penaltis y fueras de juego. Para que luego Màxim Huerta discuta las aportaciones culturales que hace el fútbol…

18/6/18

¿QUÉ APOSTAMOS?



Responda rápido, sin pensarlo, con lo primero que le venga a la cabeza: ¿qué le sugieren las palabras “apuestas” y “televisión”? Sólo hay dos posibles respuestas que ha podido decir, y permiten clasificarle sin error posible como un baby boomer -aquella generación que apareció al calor de la explosión de la natalidad entre la década de los sesenta y de los setenta- o un millenial -este grupo de homínidos que llegaron a la adolescencia coincidiendo con el siglo XXI, vinculado identitariamente a los smartphones y los zumos detox-. Si para usted “apuestas” y “televisión” le trae a la cabeza a Ana Obregón y a Ramón García en un programa de La 1 al que iba gente capaz de saberse de memoria la guía telefónica de Cuenca, entonces, no le quepa duda, es usted un baby boomer, y le sorprenderá mucho saber que existe otro grupo de espectadores para los que las apuestas en televisión no tienen que ver con Anita tomando una ducha fría, sino con anuncios publicitarios de casas de apuestas en las que poder jugar desde el móvil, especialmente ahora, durante el Mundial de Rusia.

Porque ésta es la segunda posibilidad. Nacidos entre las sombras de las teletiendas de madrugada, los anuncios de apuestas por internet han tomado por asalto el prime time aprovechando el caballo de Troya de los partidos de fútbol televisados. Las consecuencias sociales que está provocando entre los jóvenes esta nueva forma rápida y fácil de perder dinero -y, en menor medida, ganarlo-, sorprenden a los expertos, y parecen indicar que en el futuro este tipo de publicidad tendrá regulaciones parecidas a las que hoy en día afectan al alcohol o al tabaco. Si usted, ante las palabras “apuestas” y “televisión”, ha pensado en José Coronado y en las empresas de juego online, entonces usted es un millenial y muy probablemente conoce a alguien que se ha metido en pequeños problemas por haber realizado apuestas deportivas. ¿Que no? ¿Está usted seguro? Piénselo bien. Repase su entorno. ¿Qué apostamos?