20/8/19

LOS INSUSTITUIBLES SUSTITUIDOS

Con tesón, trabajando duramente mientras buena parte del país descansa, mostrando su talento obtenido con esfuerzo, los presentadores sustitutos de los magacines veraniegos matinales están demostrando a lo largo de este agosto que son capaces de realizar programas igual de malos que los que presentan las grandes estrellas de sus cadenas de septiembre a junio. Bravo, Joaquín Prat. Bravo, Lorena García. No es fácil de conseguir, porque para alcanzar el nivel de ruido, nadería y borrosidad que logran Susanna Griso y Ana Rosa Quintana al respectivo frente de “Espejo público” y “El programa de Ana Rosa” hacen falta años y años de curtida profesionalidad y entrega diaria a la labor, pero estos jóvenes periodistas están logrando igualar la dificilísima marca de las presentadoras titulares. A la vista del nulo interés de las horas de televisión que nos ofrecen cada mañana, a nadie le podría extrañar que, con el paso del tiempo y las tiemporadas, terminaran relevando a figuras como Griso y Quintana.

Esas tertulias políticas que se evaporan en el momento en el que terminan, esas crónicas de sucesos de actualidad que no han avanzado desde los cantares de ciego, esos recordatorios de que conviene beber cuando se tiene sed y descansar al volante cuando aparece el cansancio, esas noticias del corazón de gente que ejercita casi todos sus músculos menos el cardíaco. Parece fácil, pero hay que ser capaz de sacar adelante dos o tres horas de televisión diaria sin más materia prima que el vaho. Y, sin embargo, ahí está Joaquín Prat lográndolo día tras día, realizando una labor de la que Ana Rosa Quintana tiene que sentirse orgullosa. Y, sin embargo, ahí está Lorena García, consiguiéndolo mañana tras mañana, ¿quién pudiera en una prueba ciega distinguir su “Espejo Público” del que conduce Susanna Griso? Cada verano se demuestra el carácter sustituible de todas las figuras insustituibles de las cadenas: siempre hay profesionales capaces de hacerlo igual de mal que ellos. 

19/8/19

VIVA EL MAL... MENOR


Una de las dificultades que entraña relacionarse adecuadamente con otras personas es asumir que debemos premiar a quien lo hace mal. Debe uno ser capaz, por ejemplo, de felicitar a Jorge Javier Vázquez por encontrar tiempo en sus vacaciones para difundir fotos suyas desnudo para que veamos cuánto adelgazó. También hay que felicitar al concursante de “Supervivientes” Maestro Joao por pegar con Photoshop una foto de su cara en el cuerpo que le gustaría tener y publicarla a ver si cuela. Incluso a Kiko Eldesálvame, artista anteriormente conocido como “Kiko Eldegranhermano”, porque tiene un programa de teletienda llamado “Mejor llama a Kiko” en el que vende productos de fantasía a las tantas de la mañana. Me explico.

Hay quien opta por darle leña a Jorgeja por ser un egocéntrico que, como no soporta dejar de ser el centro de atención en vacaciones, publica fotos suyas desde allá donde esté para que le hagamos casito, y encima quiere presentarlas como una “travesura” de chico malo. Pero lo que hay que hacer es premiarle. Por eso aquí le felicitamos, porque en vez de hacer el mal como suele, llenando la tele de mensajes retrógrados y casposos disfrazados de progresismo y modernidad, hace un mal menor, lo que es una mejoría en su trayectoria: se entretiene publicando unas fotos inocentes que no van más allá de su yo, él mismo, su inmenso egocentrismo y su propio mecanismo.

También es fácil criticar al Maestro Joao por publicar una foto de mentirijillas, pero sería un error. Le felicitamos porque mientras hace estas chiquilladas deja de lado los engaños más peligrosos de su oficio de timador que adivina el futuro gracias a ese invento suyo de la culomancia.

¿Y qué me dicen de Kiko? Claro que apetece darle, pero debemos tener en cuenta que a un tipo tan peligroso es preferible tenerlo entretenido haciendo un programa a unas horas locas en las que no hay ni Dios viendo la tele. Así que, chaval, sigue con tu “pulsera de la felicidad”, y deja esa tontería de “Sálvame” que te conviene más dormir la siesta.

18/8/19

DEPARDIEU ESTÁ GORDO


Anteanoche La 1 emitió la última entrega de “Hoy no, mañana”, un programa de humor que intercalaba sketches con las intervenciones de varios monologuistas. Como ahora tenemos la piel muy fina y sentirse ofendidito es deporte nacional, un portal web tuvo la paciencia de recopilar diferentes ejemplos de chistes y gracietas que para diferentes colectivos podían resultar ofensivos. Les hago un breve resumen para proponerles después un juego muy divertido.

Hubo en “Hoy no, mañana” chistes sobre los andaluces porque son unos vagos, las peluqueras porque forman una mafia que cobra tanto por quitar como por poner pelo, los chinos porque todos tienen la misma cara indistinguible, los funcionarios porque no cumplen su horario laboral, las secretarias que están buenas pero no saben ofimática, la Iglesia Católica porque se preocupa de que la clonación les quite la exclusividad de la concepción sin pecado, los testigos de Jehová y de los ateos porque si se hace un clon con ambos sale un tío que llama a las puertas sin saber pa'qué, y sobre Gérard Depardieu porque está muy gordo

Y, ahora, el juego. Si hubiera personas con suficiente mala leche y tiempo libre como para buscarle las cosquillas a los humoristas, y quisieran denunciar que en “Hoy no, mañana” se produjo un delito contra sus sentimientos, ¿qué colectivos tendrían respaldo legal en su noble misión y cuáles no llegarían nunca a nada con tan loca pretensión? Para resolver este juego, deben tomar la frase “delito la ofensa a los sentimientos de los miembros de”, y averiguar cuál es la única de las siguientes expresiones que la completa en nuestro ordenamiento jurídico: “una comunidad autónoma”, “un oficio”, “un país”, “una cualidad física”, “unas convicciones filosóficas” o “una confesión religiosa”.

Quien acierte, de premio aprenderá que no pasa nada por echarse unas risas a costa de andaluces, peluqueras, chinos, funcionarios, secretarias, ateos, gordos y Gérard Depardieu, pero los sentimientos religiosos mejor ni tocarlos.

17/8/19

CHANQUETE ESTÁ MALITO


La serie emitida más veces en la tele española es “Verano azul”. Si se cruzara con “Pretty woman”, la peli más emitida en nuestra televisión, daría lugar a “Pretty verano azul”, cuya constante emisión en bucle haría colapsar el espacio-tiempo mandándolo todo a freír churros. Alguno se alarmará al ver que, ostras, estos días Chanquete, Julia y toda la pandilla vuelven, y vuelven, y vuelven a volver. Menos mal que nos salva una cosa: TVE está emitiendo “Verano azul”, sí, pero lo hace por primera vez.

Hasta ahora los españoles pudimos ver “Verano azul” doce veces entre los años 1981, año del estreno, y 2016, año de su última reposición. También podemos verla este verano en La 2 a las dos de la tarde, pero no estamos ante la decimotercera visita Nerja, sino ante la primera.

No cambiamos el 13 por 12+1 por esa pamplina de la mala suerte, claro. (El pasado miércoles, 14 de agosto, abundaron los problemas técnicos en “Antena 3 noticias”, los errores en “Espejo público” y las confusiones en “El problema de verano”. Sin embargo, el día anterior fue todo como la seda a pesar de ser martes y 13. Hala, Íker Jiménez, explica eso). El 12+1 tampoco se debe a que algunos oirán por primera vez en su vida las expresiones “mola cantidubi” y “demasié para mi body”, mientras otros se avergonzarán de haberlas dicho; y mira que esto sí que tiene su importancia.

Estamos ante la emisión 12+1 de “Verano azul” porque es la primera vez que la amenaza del spoiler nos impide hablar. No podemos decir si Bea acabará con Pancho, si Piraña adelgazará ni qué pasará después de que canten “No nos moverán” en La Dorada. Y, mucho cuidadín, solo podemos decir de Chanquete que está malito del corazón. Nada más. Una acusación de spoiler te deja hoy sin vida social.

Pero, sobre todo, este es el “Verano azul” 12+1 porque es el primero sin Mercero. Cuando Pancho recorra la playa gritando que ha muerto no sé quién, todos pensaremos que quien de verdad ha muerto es el gran Antonio Mercero, a quien debemos uno de los mejores veranos de nuestra vida.

16/8/19

ESPAÑOLES EN HOLANDA


No es verdad que veamos la tele para desconectar dejando la mente en blanco. Tampoco que la actualidad sea lo que sale hoy en la tele. Y, sin embargo, ver la tele sirve tanto para desconectar como para seguir la actualidad.

Todos usamos la tele para desconectar. La diferencia está en de dónde huimos y en dónde nos refugiamos. Como desconectar no consiste en vaciar la cabeza sino en llenarla de contenidos diferentes, no podemos desconectar sino conectando. Y la tele es una herramienta tan rápida, barata y eficaz para conectarse a nuevos contenidos que sirve incluso para desconectar de la propia tele.

Para hablar de la actualidad recurriremos a un ejemplo de ahora mismo: el reportaje “Españoles en Holanda. Esclavos de la globalización” emitido por Cuatro dentro de su programa de periodismo de investigación “Fuera de cobertura”. Es tan de actualidad que da igual que no se haya emitido ayer ni anteayer, sino hace casi dos meses. Y mucho nos tememos que cuando lo repongan seguirá siéndolo.

A finales de junio nos decían que la actualidad era “Supervivientes”, que había que desconectar conectando con ellos. Hoy ya pasó aquel engaño de la emoción del directo, de la telerrealidad del instante. La actualidad se esfumó y en su lugar solo queda un decorado vacío y millones de huérfanos esperando “GH VIP 7” para reconectarse.

Charlando ayer con mi amiga Pilar descubro que uno de aquellos días ambos desconectamos conectando con “Españoles en Holanda. Esclavos de la globalización”. Más aún, vimos que era un programa tan actual que, mientras charlábamos, su hijo tenía una entrevista de trabajo por Skype que resultó ser con una de las empresas de trabajo temporal que denunciaban en el reportaje porque engañan y explotan a los jóvenes españoles que caen en sus manos. No lo harán con Pablo, que rechazó la oferta. Pero seguirán pescando: el reportaje tuvo poca audiencia y son muchos los seguidores de “Supervivientes” que no conocen el engaño.

15/8/19

QUERIDOS NIÑOS:



Queridos niños: hace muchos muuuuchos años, cuando vuestros padres eran jóvenes, existía un aparato que servía únicamente para ver programas de televisión. Se llamaba “televisor”, solía ser muy grande y se encontraba colocado de forma fija en una pared de la salita. Se ponía en la sala de estar porque la familia lo compartía. “Compartir” significa usar entre varias personas un mismo bien o servicio. En aquella época la gente compartía cosas. Con el televisor no podías posturear, ni colgar vídeos tuyos, ni espiar a otras personas. Tampoco podías jugar ni entrar en escenarios de realidad virtual. Sólo podías encenderlo y ver qué programas estaban echando. No pongáis esa cara. A la gente le gustaban los televisores.

Poco a poco dejaron de usarse. Sobre todo, a partir del verano de 2019, cuando Televisión Española abrió en la red social de vídeos Youtube un canal en donde fue volcando todos tooooodos los programas de su historia. Se llamaba Archivo 80-90 RTVE. Al principio sólo colgaron programas míticos como “Verano azul” u “Hola, Raffaella”. Pero poco a poco se fueron añadiendo todos los concursos -todo el “Un, dos, tres”, todo “El tiempo es oro”-, todas las series -todo “Curro Jiménez”, todo “Santa Teresa de Jesús”-, todos los programas de debate -todo “La Clave”- de la historia de la televisión pública, y, para cuando los espectadores pudieron darse cuenta, ya había muchos más programas de televisión accesibles mediante Youtube e internet que a través de la antena del televisor.

A partir de la apertura de este canal en Youtube los televisores empezaron a desaparecer. Ya no tenían sentido si los comparabas con las tablets. Además, las tablets las podías ver tú solo en tu habitación, sin necesidad de hablar con nadie, decidiendo tú y sólo tú lo que ibas a ver. Cuando vayáis a ver a vuestros abuelos, fijaros: algunos de ellos todavía conservan un televisor en la salita de estar. Los reconoceréis porque no tienen teclado ni responden a la voz.