19 enero 2017

LA OBSCENIDAD DE NO SER CRUEL



Un conocido eslogan cristiano propone preguntarse “¿qué haría Jesús?” ante cualquier duda personal. Un conocido eslogan televisivo propone preguntarse “¿qué haría la BBC?” ante cualquier duda en la programación. La ventaja del eslogan televisivo frente al eslogan cristiano es que la BBC emite a diario varias cadenas en el Reino Unido, mientras que Jesús lleva dos mil años fiambre, hecho que facilita que podamos responder con más verosimilitud a la segunda pregunta que a la primera. Por ejemplo, no está claro qué opinaría Jesús respecto a los límites del humor pero sí sabemos con seguridad lo que opina la BBC, ya que acaba de estrenar un espacio de sátira demoledor llamado “Revolting” en donde se ha incluido un sketch dedicado a mostrar un supuesto reality show centrado en “las amas de casa del ISIS”. En el sketch se ve a las esposas de los terroristas presumir de los chalecos bomba que les han regalado sus maridos, comentar lo largas que son las cadenas con las que están atadas –“mira, casi puedo salir de la cocina”- o mostrar sus dudas coquetas a la hora de elegir el burka que llevarán a su decapitación.

El humor en televisión no es un género sino una forma de hacer los géneros. Se puede hacer un concurso con humor, un informativo con humor o un programa de viajes con humor. Se puede hacer un programa de durísima denuncia social a base exclusivamente de humor -hombre, yo no lo encargaría a Los Morancos; mis hermanos Edu Galán y Darío Adanti serían buenos candidatos, como lo prueba la última portada de Mongolia-. No sólo se puede; ahora que la BBC lo hace, las demás cadenas públicas europeas deberían explicar por qué ellas no lo están haciendo: concretamente, ¿por qué TVE no asume su responsabilidad social y utiliza la corrosión de la sátira para ayudar a disolver las actitudes que se oponen a los valores democráticos? Algunas voces han criticado la obscenidad que supone un sketch tan cruel; pero, una vez visto, parece claro que ante asuntos como el terrorismo yihadista lo que es obsceno es no ser cruel. La BBC lo ha sancionado como mandamiento: humillarás al asesino. ¿Qué haría Jesús ante esta cuestión? Pues preguntarse qué haría la BBC.

18 enero 2017

ARISTÓTELES NOS DIBUJÓ ASÍ


Aristóteles llama “contiguo” a aquello cuyos extremos están juntos, y “continuo” a aquello cuyos extremos son uno solo. Dicho de otra manera, se llama contiguo a aquello cuyos extremos, tocándose el uno al otro, o bien están separados o bien pueden estarlo al menos por el pensamiento; y se llama continuo a aquello cuyos extremos no tienen ni principio ni fin, sino que se mezclan hasta el punto de parecer una y la misma cosa. Si echamos un vistazo a la programación de Telecinco, nos daremos cuenta de que sus programas son continuos porque los extremos de “Gran Hermano” y “Gran Hermano VIP” no tienen ni principio ni fin y, como sucede con “Sálvame” o “Sálvame Deluxe”, se mezclan hasta el punto de ser una y la misma cosa. Así, la programación de Telecinco es tan continua que es imposible separar, ni siquiera por el pensamiento, el horror de “Mujeres y hombres y viceversa” del espanto de David Muñoz y Cristina Pedroche en Nochevieja, la grima que produce Bertín Osborne de la inquietud vital que provoca el espectáculo montado alrededor de un niño en “Adrián, ¡qué grande!”, o las metamorfosis vacías de “Cámbiame” de la banalidad de “El programa de Ana Rosa”. Los programas de Telecinco se incluyen mutuamente, mientras que los programas de La 2, por ejemplo, sólo se tocan.

Los programas continuos de Telecinco sólo pueden moverse en conjunto, por eso cualquier estreno de la cadena de “Gran Hermano VIP” no nos parece un estreno porque, en realidad, es siempre lo mismo. Sin embargo, en cadenas como La 2 hay programas contiguos que, cuando uno reposa, el otro puede moverse o incluso, agitándose ambos, se mueven independientemente. La continuidad de Telecinco es tan radical que, en el absurdo supuesto de que sus jefazos decidieran programar la película “Casablanca” un viernes después de “Sálvame Deluxe”, veríamos a Rick como a un candidato a pasar por un “Cambio radical” que le quitara la tontería del esmoquin blanco y a Ilsa como una futura concursante de “Gran Hermano” con ganas de tirarse al chico malo de la casa de Guadalix de la Sierra. Del mismo modo, la contigüidad de La 2 es tal que incluso Richard Gere y Julia Roberts en “Pretty Woman” podrían parecer los protagonistas de un documental de “La noche temática” o de una oferta de empleo de “Aquí hay trabajo”. No somos malos, es que Aristóteles nos dibujó así.

17 enero 2017

TRILLO NO IRÁ A "GH VIP"


El entrelazamiento entre televisión y política es constante. Hay quien denuncia que el Partido Popular ya comenzó el año columpiándose: el sumario del “Telediario” del tres de enero tuvo sitio para denunciar la cabalgata independentista de VIC, pero no para dar cuenta del dictamen del Consejo de Estado que señalaba la responsabilidad de Federico Trillo y el Ministerio de Defensa del Gobierno de Aznar en el accidente del Yak-42 en el que murieron 62 militares españoles por cuyo seguro pagamos seguro pero iban sin seguro.

Pero debemos ser justos y decirlo todo. Al menos el Partido Popular reaccionó inmediatamente contra ese personaje que estaba dejando en evidencia el trabajo de tantos y tantos políticos leales y militantes honrados que tienen una noble concepción de la política como ejercicio ciudadano de servicio y responsabilidad pública. En cuanto a principios de año saltó la noticia del daño que ese señor estaba haciendo a sus siglas y a su proyecto político, el PP reaccionó sin medias tintas, calificó la crisis como la peor de las vividas hasta el momento, denunció la traición, le pidió que se explicara porque esa no es la imagen que se quiere dar del partido, y le exigió que dejara su puesto.

Pero ese personaje del que hablamos, Sergio Ayala, concursante de la actual edición de “Gran hermano VIP” en Telecinco, no parece dispuesto a dejar su puesto de concejal en el ayuntamiento de Medina del Campo aunque sus compañeros le pidan que entregue el acta. Ayala no es un novato. Ya había tenido éxito luchando por la corona de Rey de la Belleza 2016 en Castilla y León, y fracasado intentando enamorar a la extronista Ruth Basauri en “Mujeres y hombres y viceversa”. El partido asistía incómodo a la forma en que entretejía su carrera profesional y la política, por lo que le advirtió de que no apareciera más en este tipo de programas. El modelo aceptó el compromiso, pero como no es un modelo moral sino solo de pasarela, lo siguiente que supieron de él fue que entraba en “GH VIP”. Afortunadamente el PP es un partido serio y supo reaccionar pidiéndole el acta de concejal. Estemos tranquilos. Como Trillo haga algo igual de grave, va a saber lo que es bueno.

16 enero 2017

REFUGIADOS, ACOGIDOS, ASILADOS Y TURURÚ


Hace poco más de un año, la reportera húngara Petra László grababa con su cámara la desesperada huida del horror de cientos de personas que trataban de zafarse de la policía cerca de la frontera sur de Hungría con Serbia. El caos era enorme y los reporteros estaban inmersos en la frenética carrera de los refugiados. Es entonces cuando se ve a László resolver sin remilgo moral alguno el terrible dilema deontológico al que debe enfrentarse todo periodista tarde un temprano: ¿limitarse a recoger y plasmar la noticia, o, si las cosas se ponen feas, intervenir en el curso de los acontecimientos?

László intervino. Las imágenes muestran cómo, impulsada por sus firmes convicciones personales, zancadillea a un padre que llevaba a su hijo en brazos, y cómo patea a un hombre y a una niña que pasaban a su lado. Cuando, en aquel tráfago, el periodista español Javier Pascual mostró a László las imágenes, esta reaccionó riéndose. Hace unos días, cuando un tribunal húngaro la juzgaba, ya no reía. Lloraba. El tribunal la declaró culpable condenándola a tres años de libertad condicional.

Muy bien. Para que aprenda. Despedida de su trabajo, vive atemorizada y quiere huir a Rusia. No es mala idea si busca impunidad. Pero si realmente ha aprendido la lección, sabrá que es mejor dejarse de pamplinas y seguir haciendo lo mismo, pero sin pringarse. Puede comprar una cadena de televisión ultraderechista que aliente la caza al refugiado: como la N1TV en la que trabajaba, que viendo la repercusión mundial que tuvieron aquellas imágenes la despidió y se lavó las manos. O puede fundar un partido xenófobo que propugne el cierre de fronteras. O hacerse arzobispo de Valencia y preguntarse si los refugiados son trigo limpio. O meterse a burócrata y buscar un cabeza de turco que haga el trabajo sucio de país barrera. Lo importante es saber defender las mismas ideas de mierda, pero desde lejos, sin quemarse en primera línea. Que se manchen las manos otros dando leña en vez de refugio a los refugiados, patadas en lugar de acogida a los acogidos, zancadillas en vez de asilo a los asilados.

15 enero 2017

BUENAFUENTE, EN VOS CONFÍO


Estos días, el concejal del Ayuntamiento de Madrid por el PP, Percival Manglano, envió este ‘tuit’ junto a una foto de Ana Pastor, presentadora de “El Objetivo”: “¿Que no me vas a dejar tener la última palabra en cada una de MIS preguntas de MI entrevista?”. Así contestó ella: “Vaya qué sorpresa...un dirigente del PP al que no le gusta una entrevista en la que no decide las preguntas”. Bien, pero quedó corta. El problema va más allá del PP.

Como muestra, nos asomamos a la reveladora entrevista que, también estos días, hizo el gran Buenafuente en “Late Motiv” a un viejo conocido: Rafael Santandreu, psicólogo iluminado que acude a vender su último manual de autoayuda.
­—Debo decir algo antes de empezar: nunca en la vida un invitado me había mandado toda la entrevista hecha con sus preguntas y respuestas.
—Lo hacemos desde mi equipo de la editorial y tal porque los periodistas hacen muy malas entrevistas. A veces hacen unas preguntas que uno no quiere responder.
Algunos pensamos que justo esas son las buenas entrevistas. Por ejemplo:
—Voy a ser sincero contigo: me sucede con este tipo de libros que cada vez creo menos en ellos. Me ha pasado como con los ovnis, que cuando era joven me hacía mucha ilusión que existieran y luego me di cuenta de que no eran verdad. Me da la sensación de que estos manuales son un negocio a partir de la inestabilidad emocional de la gente”.
—Es cierto. La mayoría son colecciones de palabras bonitas. Los míos, no.
Así contestó quien dice “superfeliz”, “megafeliz” y rellena cientos de páginas para decir lo mismo que el flipao Aless Gigaba: “Cero dramas, siempre smile”. Otra:
—Presentas la felicidad elevada a categoría de consumo. ¿No es mejor ser buena persona que ser feliz?
—Joder, una pregunta muy filosófica
—¿Te ha gustado? Puedes incluirla en tu próximo cuestionario.
Tras algún jugoso apunte (“Uno de los riesgos de una búsqueda implacable de la felicidad es convertirte en una mala persona muy egoísta que quiere estar bien él solo consigo mismo. Esto a veces choca con un discurso más social y de compartir las cosas”), la despedida.
—Rafael, me ha encantado. Te espero cuando tú quieras, siempre que vengas feliz y ya, supongo, sin cuestionario. Confía en mí. Confía en nosotros.

Por mi parte, sagrada profesionalidad de Buenafuente, en vos confío.

14 enero 2017

LOS RESPONSABLES DE TVE SON GILIPOLLAS


No es decir por decir. Que los responsables de TVE son gilipollas puede demostrarse. Se puede ser generoso y no considerar que es de gilipollas que un organismo estatal como Televisión Española sea multado por un organismo estatal como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia por incumplir la Ley General de Comunicación Audiovisual estatal. Incluso se puede ser muy generoso y no considerar que es de gilipollas que en el último mes las multas hayan sido dos, una por publicidad encubierta en “MasterChef” y “MasterChef Junior” de La 1 y otra por superar el límite de tiempo de emisión dedicado a autopromociones en La 1 y La 2, lo que obliga al erario público a pagar casi medio millón de euros al erario público que podrán servir para que el erario público disponga de recursos con los que proveer de fondos al erario público con los que afrontar los pagos de multas al erario público.

Vayamos al “Telediario” del pasado miércoles. Tras varios asuntos menores, llegó el pepinazo del día: ¡la noche anterior había sido expulsado Jefferson de “MasterChef Junior”! Una completa semblanza del niño nos explica que con su expresividad y simpatía conquistó la audiencia y se metió en el bolsillo a todo el mundo. Con todo detalle, vemos cómo ríe, gesticula o llora cuando le salen mal sus ‘fish and chips’.

Dice el DRAE que un gilipollas es un necio o estúpido, y que eso es quien es falto de inteligencia, ignorante o no sabe lo que podía o debía saber. Bien, pues ya está. Si en un “Telediario” cuela como noticia una mandanga como la expulsión de Jefferson entonces es que todo vale. Los responsables de TVE deberían saber que para evitar multas lo único que hay que hacer es dejar fuera del “Telediario” más noticias de verdad de las que ya se dejan, y sustituirlas por promociones o publicidad encubierta. Según se necesite. ¿Estrenos? Toma “noticias” sobre estrenos. ¿El programa de ayer? Toma “noticias” sobre el programa de ayer. ¿Publicidad encubierta? Toma, toma y toma “noticias” sobre marcas comerciales. Y, quod erat demonstrandum, con telediarios así quienes tienen multas son gilipollas. A no ser que los gilipollas seamos nosotros por mantenerlos ahí.