22/2/18

SASTRECHEF


Cuaderno de ideas encontrado a un programador de TVE (fragmento):
(1) “Decochef”, un talent show dedicado al mundo de la decoración. Cada semana los concursantes deberán decorar todo tipo de espacios, evitando ser expulsados por el jurado. Es importante que haya una sobrerrepresentación de concursantes andaluces, que todos afirmen llorando que la decoración es su única vocación y que uno de los miembros del jurado sea insoportablemente histriónico.
(2) “Makeupchef”, un talent show dedicado al mundo del maquillaje. Cada semana los concursantes deberán maquillar a todo tipo de personas, evitando ser expulsados por el jurado. Es importante que haya una sobrerrepresentación de concursantes andaluces, que todos afirmen llorando que el maquillaje es su única vocación y que uno de los miembros del jurado sea insoportablemente histriónico.
(3) “Musicchef”, un talent show dedicado al mundo de la música clásica. Cada semana los concursantes deberán interpretar todo tipo de piezas de música clásica, evitando ser expulsados por el jurado. Es importante que haya una sobrerrepresentación de concursantes andaluces, que todos afirmen llorando que la música clásica es su única vocación y que uno de los miembros del jurado sea insoportablemente histriónico.
(4) “Dancechef”, un talent show dedicado al mundo del baile. Cada semana los concursantes deberán bailar todo tipo de coreografías, evitando ser expulsados por el jurado. Es importante que haya una sobrerrepresentación de concursantes andaluces, que todos afirmen llorando que el baile es su única vocación y que uno de los miembros del jurado sea insoportablemente histriónico.

Y así, no solamente irán a Eurovisión los ganadores de “Operación Triunfo”, sino que además los ganadores de "Decochef" diseñarán el decorado del escenario, los ganadores de "Makeupchef" maquillarán a los cantantes, los ganadores de "Musicchef" tocarán los instrumentos y los ganadores de “Dancechef” bailarán la coreografía. Ah, y los ganadores de “Sastrechef”, digo, de “Maestros de la costura”, confeccionarán la ropa de Amaia y Alfred.

21/2/18

LA LENTITUD DE LA PESTE


“La peste” (Movistar+) es una serie con muchas virtudes, desde la excelente ambientación que nos mete de lleno en la fascinante Sevilla del siglo XVI, una ciudad que era el centro del mundo y algo parecido, en palabras de Paco León, a la cafetería de “La  guerra de las galaxias”, a una trama tan compleja como absorbente que da la razón al mismo Paco León (que interpreta al comerciante Zúñiga) cuando define la serie como un “thriller existencialista”. Estupendos personajes, atmósferas muy conseguidas, la peste, la Inquisición, el sexo, la política, la muerte, Dios y hasta discusiones acerca de cómo traducir correctamente un texto de Apuleyo. Intriga, crudeza en los detalles, miseria y dolor en ese felpudo de América que era la ciudad de Sevilla en esa época, supersticiones, una mujer libre en un mundo de hombres, corrupción de almas y cuerpos. Y, siempre, la peste, el “horror de todos”, como define a la enfermedad el escudero de la película “El séptimo sello”.

No sé muy bien si el protagonista de “La peste” son las bubas de los cuerpos destruidos por la enfermedad, el hereje y “detective” Mateo, las calles de Sevilla, la ambición por encima de todas las cosas, el sueño de América, la triste condición de los niños en una época en la que no existía la infancia o las mujeres que se ganan la vida (es un decir) en horribles y sucias mancebías consentidas por la Iglesia. Pero si tuviera que elegir un protagonista de “La peste” no sería nada de todo eso, ni la suciedad física y moral, ni los tomates que se creían venenosos, ni el contraste entre la vida en los palacios y la muerte en asquerosas chabolas, ni la esclavitud realmente existente, ni el caos callejero, ni la imprenta, ni la melancolía, ni el demonio, ni las ratas, ni la hoguera. Creo que el protagonista de “La peste” es la asombrosa calma con que sus creadores nos muestran lo que quieren que veamos. Como dice Nuccio Ordine en su precioso ensayo “Clásicos para la vida”, el aprendizaje (y también el consumo de una serie que aspira a ser algo más que chicle para los ojos) requiere lentitud, reflexión, silencio y recogimiento. “La peste” avanza con lentitud y sensatez, como la partida de ajedrez entre la Muerte y el caballero en “El séptimo sello”, y se presenta con los ropajes de ese topo con el que Nietzsche se gustaba comparar cuando decía que había que bajar a las profundidades para socavar la confianza que tenemos en la moral. La escuela debe formar herejes y no pollos de engorde, dice también Ordine. Desde luego, “La peste”, en su lentitud, forma herejes y deja que otros se dediquen a engordar pollos cantantes, chefs o maestros de la costura.

20/2/18

LUCHA DE GIGANTES


Me duele más a mí que a Ana Pastor decirlo: “¿Dónde estabas entonces?” está lleno de agujeros, carece de rigor y es un ejemplo de lo que no debe ser el periodismo. El programa de nostalgia de laSexta es un bluf. No cumple lo que promete porque ni recoge la cara humana de los últimos 40 años de la historia de España retratados en las voces de sus ciudadanos ni sus protagonistas cuentan lo que deben. Faltan protagonistas, faltan caras y faltan voces.

¿Y “Cuéntame cómo pasó”? Me duele más a mí que a Antonio Alcántara decirlo: “Cuéntame” está lleno de agujeros, carece de rigor y es un ejemplo de lo que no debe ser una serie histórica. El costumbrismo nostálgico de La 1 es un bluf. No cumple lo que promete porque ni le pone la cara humana de los últimos 50 años de la historia de España retratados en las voces de los Alcántara ni sus protagonistas cuentan lo que deben. Faltan acontecimientos y hechos históricos, y sobran voces.

“¿Dónde estabas entonces?” se emitía los jueves hasta que volvió “Cuéntame” al que fue siempre su día. Parece correcto que entre nostálgicos no se pisen la manguera, y sea el nuevo quien deje sitio al veterano que ya va por la temporada decimonona (“decimonona” es de las palabras que, dicha en voz alta, mejor se mastica; aunque esto ya son cosas mías). Pero aquello no fue cortesía. Fue un pacto en la sombra para que los espectadores no viéramos que la narración de los años ochenta que ofrecen ambos espacios difiere escandalosamente. Antes se notaba menos porque no coincidían los años, pero la semana pasada ambas estaban en 1987. Vimos que los Alcántara, que siempre creímos que vivían la historia de España en primerísima fila, se perdían acontecimientos históricos recogidos por Pastor. Y, lo que es peor, vimos que el periodismo de Pastor hacía aguas: ignoró que en 1987 Gloria abrió en el Barrio de san Genaro un karaoke que estaba bien mientras Karina cantaba por Raphael, pero permitió a Josete atentar contra aquella “Lucha de gigantes” que el gran Antonio Vega mantenía contra sí mismo y el universo entero, y que, pese de la victoria de su talento, acabó perdiendo.


19/2/18

¡AH, LA FAMILIA!


Familias televisivas hay muchas, todos tenemos nuestra favorita, pero ninguna más inabarcable, rentable e insoportable que la de Telecinco. Las cadenas generalistas compiten en vano por hacer televisión familiar, que aprendan de Telecinco. Para su negocio el personaje es bueno, pero la familia es mejor. Un personaje se agota enseguida, pero bien gestionado es el núcleo alrededor del que surge una familia repleta de nuevos personajes, el punto de acreción que formará un nuevo sistema parentelar ahíto de interacciones gravitatorias.

Pantoja, Janeiro, Caparrós, Campos, Matamoros, Pajares, Cristo y ahora González- Lapiedra son mucha gente. Y cuantos más titulares haya dispuestos a saltar al terreno de juego, más abastecido estará el banquillo. Los griegos se preguntaban si la vieja nave Argo en la que Jasón buscó el vellocino de oro seguía siendo la misma si se habían ido sustituyendo todas sus viejas piezas de madera por otras nuevas. En Telecinco han resuelto el problema. La renovación es constante, y la nave, idéntica. Antes desparecía Belén Esteban durante un tiempo y volvía meses después con una cara nueva y un belenazo en los índices de audiencia. Ahora los deluxazos van rotando gracias al abundante remanente de caras para escoger quién aparece o desaparece sin necesidad de que ningún personaje se haga una cara nueva. Anteayer, por ejemplo, reaparecieron Kiko Matamoros y Víctor “Nachopolo” Sandoval y la nave surcó sólida las aguas sin temer los temibles embates de la audiencia.

Pero quienes tocaron el cielo fueron las Campos. La escenografía fue insuperable. Por la mañana la matriarca fue hospitaliza por vía de urgencia. Resuelto el trámite médico vino el problema serio: ¿cómo llevar la historia a la pantalla? Una hija fue al plató a contarlo. Otra hija quedó en el hospital para hacer una llamada telefónica en directo que subiera la tensión. Y la paciente esperó paciente a que le pasaran el teléfono para volver a contar lo que ya habían contado antes dos veces sus dos hijas, triple rentabilidad de un ingreso repleto de ingresos. ¡Ah, la familia!

18/2/18

CIEN DÍAS PARA SALVAR EL PLANETA


Un terrible peligro se cierne sobre el futuro de la humanidad. No, no es el cambio climático. Ni la superpoblación. Ni la aparición de nuevos virus ante los que no podamos defendernos. Es muchísimo peor. Ningún autor de ciencia ficción pudo preverlo. Ninguna película de catástrofes se ha atrevido a fantasear con algo semejante. No va a ocurrir dentro de cientos de años, ni siquiera dentro de cientos de meses. Se anunció en la edición de “Sálvame” del día de San Valentín: dentro de nada, de tres meses o así, en mayo, María Teresa Campos y Bigote Arrocet… María Teresa Campos y Bigote Arrocet… -me tiemblan los dedos mientras escribo estas líneas en el ordenador- ¡sacarán su primer disco al mercado!

Tenemos cien días para salvar el planeta. Hay que hacer lo que haga falta. Destinar cuantos recursos sean necesarios para impedirlo. Si lo conseguimos, podremos volver a pensar en Cataluña, en el Brexit o en el calentamiento global. Pero ahora no es el momento de equivocarnos de enemigo. Ahora ya no es Trump. Ni Rajoy. No es OT. Urge convocar una cumbre internacional y forzar la firma de acuerdos y protocolos que impidan que el disco pueda ser publicado en otros países diferentes al nuestro. La casa de discos ha de firmar una moratoria indefinida. Todas las grabaciones, las demos, los emepetreses han de enterrarse bajo un cementerio nuclear al lado del cual Chernobil parezca Eurodisney.

“Para que triunfe el mal basta con que los buenos no hagan nada”, dijo Edmund Burke. “No me duelen los actos de la gente mala, sino la indiferencia de la gente buena”, dijo Martin Luther King jr. El otro día en “Sálvame” ya tuvimos un adelanto de la que se avecina. No podemos permitir que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, nos miren a los ojos en el futuro, nos pregunten “¿por qué no lo impedisteis, por qué no hicisteis nada?”, y nosotros sólo podamos bajar la vista avergonzados, sabiéndonos responsables de todo lo que vino después.

17/2/18

"OPERACIÓN TELEDIARIO"


Si los Telediarios incluyen contenidos de “Operación Triunfo”, ¿no estaría bien que “Operación Triunfo” incluyera contenidos de los Telediarios? El día posterior a la gala en la que se proclamó la ganadora de OT, la segunda edición del Telediario de La 1 dedicó 5:20 minutos a informar a los espectadores de todos los detalles de la victoria de Amaia, al lado de otras noticias relativas, por ejemplo, al desplome de la bolsa en Wall Street o a las posibles sanciones a Gerard Piqué por su celebración del gol ante el Espanyol. Cinco minutos y veinte segundos es más del triple del tiempo que se dedicó conjuntamente durante este Telediario a informar de las declaraciones de Villar Mir en el juicio del caso Púnica y de las declaraciones de Francisco Correa en el juicio del caso Gürtel que tuvieron lugar ese mismo día.

¿No tendría la misma lógica que durante la gala de despedida de OT de esta semana se nos hubieran ofrecido noticias internacionales, nacionales, políticas y meteorológicas entre canción y canción, y que algunas de ellas hubieran durado al menos el triple que algunos de los temas interpretados por los triunfadores de “Operación Triunfo”? Fue el día en el que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo condenó a España a indemnizar a los asesinos etarras que mataron a dos personas en la T4 de Barajas. Hubiera estado bien que después de que Miriam y Agoney cantaran “Running”, el dicharachero presentador Roberto Leal leyera para todos nosotros la condena de Estrasburgo. También ese día la previsión del tiempo empezaba a anunciar una mejoría del crudo invierno. Qué mejor que un par de minutos con un mapa de isobaras sobre la península ibérica tras escuchar a Amaia cantar “Starman”.

“Operación Telediario”. “Telediario Triunfo”. La desvergüenza de los informativos públicos parece no tener límite. ¿Dedicarán otros cinco minutos y medio a informar sobre la gala en la que se proclame el ganador de “Maestros de la costura”?