23/3/17

PORNO EN TVE


Los reyes son casi como los actores porno. Antes eran iguales sin más, porque su trabajo estaba íntimamente unido a la sexualidad y la reproducción (lo que estrechó lazos entre Alfonso XIII, gran impulsor de la industria del porno española, y sus actores). El reciente desarrollo de métodos anticonceptivos y tecnologías de reproducción separó sexo y reproducción, y, de rebote, a reyes y actores porno. Por eso hoy podemos decir que de los actores porno interesa el sexo (algo público) y no la reproducción (algo privado), mientras que de los reyes interesa la reproducción (de interés público) y no el sexo (un asunto privado). Pero esta separación solo se da si los reyes permiten que un funcionario compruebe que usan anticonceptivos en sus encuentros sexuales. O si, menos engorroso, se someten a una vasectomía o ligadura de trompas vigilada por la Guardia Real. Así es la naturaleza de su antiguo y extraño trabajo. O lo toman, o lo dejan.

La incontinencia sexual de Felipe IV, que dejó decenas de hijos pero un solo heredero deforme, la consanguinidad que acabó con la Casa de Austria, la macrosomía genital de Fernando VII que al dificultar su vida sexual causó una crisis sucesoria y las Guerras Carlistas, el servicio de Isabel II a la corona rompiendo la endogamia borbónica con un capitán de ingenieros para traer al mundo a Alfonso XII o la importancia política de bastardos reales como Juan de Austria son algunos ejemplos de la importancia que la bragueta real siempre tuvo. De intimidad, nada. A ver por qué ahora iba a ser diferente.

Por eso es vergonzoso que TVE sea la única cadena que no habla de las grabaciones secretas hechas a Juan Carlos (el rey), incumpliendo su deber de informar y servir al soberano (el pueblo, según la Constitución). Eduardo Inda dice en “laSexta Noche” y en toda su gira televisiva que hay conversaciones íntimas que jamás se publicarán y que la vida privada del rey no es relevante, sino que hubiera pinchazos. ¿Íntimo? ¿Privado? Seamos monárquicos de verdad. Igual que es un deber la protección y manutención pública de los reyes, es un deber vigilarlos, no en secreto sino rutinariamente, porque nos va la monarquía en ello y debemos proteger la línea sucesoria de tan real linaje.

22/3/17

IÑAKI MUERDE A JORGE JAVIER


Noche del sábado. Prime time. Una cadena plantea un debate político acerca de la conveniencia de legislar la gestación subrogada con representantes de diversas posiciones ideológicas. Otra cadena está hablando mientras tanto de los encuentros sexuales entre un personaje muy conocido por sus aventuras amorosas y una de sus muchas amantes. En la primera cadena discuten políticos, periodistas y representantes de asociaciones de marcado cariz ideológico. En la segunda cadena todo parece girar alrededor de una estrella del periodismo basura que igual se dedica a cuestiones de política, de deportes o de amoríos. En la primera cadena se habla de feminismo, izquierda, justicia social. En la segunda cadena se habla de yates, pisos para encuentros furtivos e imágenes captadas sin el consentimiento de los protagonistas.

No voy a decir todavía cuál es cuál. Pero uno de los dos programas sobre los que estoy hablando es “La sexta noche”, la larguísima tertulia política de laSexta. Y el otro es “Sálvame Deluxe”, perdón, quise decir “Sábado Deluxe”, la última mutación del programa basura estrella de Telecinco. Uno lo presenta Iñaki López y Andrea Ropero. El otro lo presenta Jorge Javier Vázquez. Uno afirma ser un programa serio de debate mientras que el otro no tiene empacho en reconocer que no pasa de ser un espacio de entretenimiento frívolo y banal para gente sin especiales luces que no quiere pasarse la noche del sábado comiéndose la cabeza.

Y ahora, claro, llega la pregunta del millón: ¿qué cadena estaba emitiendo el debate sobre la gestación subrogada y cuál dedicaba su tiempo a hablar del folleteo de un aristócrata? Les daré una pista recordándoles ese sobadísimo dicho periodístico según el cual no es noticia que un perro muerda a un hombre, pero sí es noticia que un hombre muerda a un perro: es decir, que si hubiera sido Telecinco la cadena que estuvo hablando del corazón y laSexta la cadena que estuvo hablando de política, yo no hubiera escrito esta columna. ¿Saben ya cuál de las dos cadenas fue Telecinco y cuál de las dos cadenas fue laSexta en el horror de la noche del sábado?

21/3/17

EL XEFXIT


A ver, que yo no estoy asegurando que haya una relación directa, pero me llama la atención que ningún analista de política internacional haya relacionado el Brexit con “El xef”. Todos nos quedamos sorprendidos cuando el pasado junio se celebró el referéndum en el Reino Unido y ganaron los defensores de la ruptura con la Unión Europea. Nadie esperaba el resultado y en los medios de comunicación se discutieron explicaciones relacionadas con la idiosincrasia británica, sus problemas económicos o la geopolítica de los movimientos migratorios. Pero este fin de semana, con el estreno de la segunda temporada de “El xef” en Cuatro, nos enteramos de que aquellos meses D…a…b…i…z (perdonen, es que me cuesta mucho escribir “David” con "b" y "z", y me atasco varios segundos entre tecla y tecla) Muñoz se los pasó por el barrio de Mayfair abriendo su nuevo restaurante en Londres. ¿Coincidencia? Es posible. ¿Mera casualidad? Yo no digo que no. ¿Reacción de pánico justificado de la población inglesa al ver lo que se les venía encima desde la Europa continental? Pues tampoco creo que esta posibilidad sea descartable.

Quizá alguno de ustedes piense que exagero. Sherlock Holmes, otro londinense ilustre cuya serie también terminó para siempre coincidiendo con la llegada de.. (ufff… venga, ánimo) D…a…b…i…z Muñoz a la ciudad, deduciría que el que piense así no ha visto el estreno de “El xef”. Un cocinero que define su cocina como canalla, bestia y radical, que considera su propio ego como el producto más importante que ofrece su restaurante, que advierte a sus comensales que de que van a asistir a un crimen gastronómico, llega a un país, y a continuación el país se marcha del continente. Es cierto que “a continuación” no significa “a causa de”, pero lo sugiere. Pronto saldremos de dudas: el marido de Cristina Pedroche (no es una referencia sexista, sólo intento no tener que volver a escribir su nombre) ha declarado su intención de abrir otro de sus locales en Nueva York. Como EE.UU. comience a construir muros o a endurecer sus políticas inmigratorias, yo empezaría a pensar que lo que ocurrió en junio pasado entre el Brexit y el x...e...f fue algo más que una mera coincidencia.

20/3/17

TUTANKAMÓN NO ES LULÚ


Jean-Baptiste Botul, el filósofo ficticio creado por Fréderic Pagès y autor del exquisito ensayo “La vida sexual de Immanuel Kant”, apuntó con elegante audacia que las musas, ninfas y diosas desnudas de los frescos de La Sorbona salen directamente del salón de un burdel. El artista los rebautiza para la ocasión como Razón, Templanza, Justicia o Virtud, pero en su vida civil se llaman Mimí, Lulú, Kiki o Fernanda. ¿A que a partir ahora no verán de la misma manera los frescos que adornan las universidades? ¿Verdad que una alegoría de la Razón a la que también podríamos llamar Lulú pierde solemnidad pero, a cambio, gana encanto? Pues bien, el arte egipcio es diferente. Es imposible pensar en Lulú o en Kiki cuando contemplamos las hermosísimas pinturas de la tumba de Nefertari, y eso hace que las pinturas egipcias, a diferencia de los frescos de La Sorbona, pierdan encanto cuando entran en un museo pero, a cambio, ganan solemnidad. Algo parecido sucede con la famosísima tumba del faraón Tutankamón: gana encanto cuando protagoniza una miniserie como “Tutankamón” (#0), pero pierde solemnidad.

Porque el protagonista de “Tutankamón” es, precisamente, el encanto de Tutankamón, no la solemnidad del arqueólogo Howard Carter, del mecenas Lord Carnarvon, de su hija Evelyn o de los trabajadores egipcios que arrancaron con sus manos la tumba del faraón de la arena del Valle de los Reyes. El centro de “Tutankamón” es Tutankamón, el faraón más encantador para los aficionados al antiguo Egipto, aunque la serie tiene el acierto de acercarse al trabajo del arqueólogo para hacernos comprender que la egiptología tiene más que ver con el conocimiento y la paciencia que con las intuiciones de nuestro querido Indiana Jones. “Tutankamón” es una serie respetuosa con el encanto de Egipto y con la solemnidad de héroes de la egiptología como Carter, pero sobre todo tiene el encantador aroma del hallazgo arqueológico en los minutos de descuento del partido, cuando ya todo parecía perdido. Si quieren pasar un rato encantador en Egipto, vean “Tutankamón” o viajen al Valle de los Reyes y entren en la tumba del joven faraón. Si prefieren la solemnidad de los frescos de La Sorbona, visiten el Museo Egipcio de El Cairo y enfréntense a la máscara funeraria de oro de Tutankamón. Comprobarán que Tutankamón jamás podrá ser Lulú.

19/3/17

"CÁMBIAME", PERROS Y PERRERÍAS


Tardaba en llegar y llegó. Un “Cámbiame” con perros. Quiero decir, con dueños de perros. Bueno, un “Cámbiame” para que cambien los dueños de los perros cambiando también al perro. Cambian, ya saben, como cambian las cosas en “Cámbiame”: de mentira. Así los participantes aparentemente hacen algo con su vida sin tener que tomarse la molestia de hacerlo realmente. Para qué ocuparte de ti mismo si Telecinco te lo da hecho. Para qué preocuparte por nada si Mediaset te llena de aplausos. Y si es con perro, mejor. Lucirás más si también dan un repaso de chapa y pintura al perro.

Martha estaba harta de que su perro Donald la eclipsara acaparando todos los halagos. “Quiero que se me vea”. Dicho y hecho. Gomina, maquillaje y vestido para ella. Deslanado, baño y cepillado para él. Aplausos y que pase el siguiente. El perro es como un bolso, un cinturón o una diadema: un complemento. Si quieres cambiar, ya no solo te hacen mil perrerías a ti, pero también a tu perro. Aunque en “Cámbiame” deben tener en cuenta que hay limitaciones.

Si se trata de cambiar al amo para que esté guapo, se puede modificar todo lo que se quiera si se limita al cuerpo, al fenotipo, pero no se puede actuar sobre el genotipo. Está bien visto actuar sobre el peinado, el vello facial o el tabique nasal de los humanos, pero nada de selección artificial. ¿Quieres ese color de ojos?, pon lentillas y andando. Estilistas: albañilería la que queráis, pero los planos son sagrados. Ahora bien, si se trata de cambiar al perro para que el amo esté guapo (una industria muy floreciente) empiezan a ponerse restricciones para actuar sobre el fenotipo (por ejemplo, cortar el rabo) pero hay barra libre si se actúa sobre el genotipo. Da igual que el resultado de milenios de selección artificial sean aberraciones biológicas como lo son decenas de razas y millones de perros condenados a una vida horrible y enferma, lo importante es que sus amos estén contentos y luzcan bien. ¿Quieres ese color de ojos?, selección artificial y que se jodan. En esto acabaron los lobos. ¡Ay, cuánto los queremos porque a quien de verdad queremos es a nosotros!

18/3/17

ANTIVACUNAS ANQUILOSANTE


Hay personas afortunadas que pueden guardar en su memoria un momento de su infancia así de maravilloso: “Recuerdo aquel día perfectamente. Las televisiones fueron a nuestra escuela. Los niños corrían por las calles. Se suspendieron las clases. Sonaban los silbatos de las fábricas. Repicaban las campanas de las iglesias. La gente lloraba. Era como si hubiera terminado una guerra. Y, en cierta forma, había terminado una guerra”.

Este es el recuerdo de una señora que revive cómo de niña fue testigo y protagonista de un momento histórico, emocionante e inolvidable. Aquel día, tras mucho esperar, se hizo público el éxito de la primera gran campaña de vacunación contra la poliomielitis con el suero creado por el investigador Jonas Salk y su equipo, grandes personas dirigidas por una persona inmensa. Ella estuvo allí y fue vacunada. Nunca lo olvidará. Primero, porque está viva y sin polio. Segundo, porque de más de 50.000 afectados al año que había solo en EEUU, se pasó a que la polio esté erradicada en casi todo el mundo. Cuando los antivacunas logren algo así, cuando alguno de esa tropa deje de poner palos en las ruedas y se dedique a investigar, trabajar, descubrir, mejorar y salvar tantas vidas como hizo Salk, deberían dedicarle un reportaje tan revelador, fascinante e inspirador como “La vacuna que cambió el mundo”, emitido por La 2 hace un año y reemitido esta semana.

El documental comenzó recordando de dónde venimos: en el siglo XX la esperanza de vida aumentó varias décadas fundamentalmente gracias a las vacunas. Tosferina, rubeola, sarampión, difteria o poliomielitis deformaban, anquilosaban y mataban a miles y miles de personas, sobre todo niños. Pero no terminó con un final feliz. “No se puede patentar el Sol, el Sol es para la gente. Esta vacuna es un regalo de la ciencia para la gente”, dijo —e hizo— Salk. Su hijo añadió: “Mi padre se preguntó todos los días durante el resto de su vida por qué no se puede hacer lo mismo con otras cosas, como la pobreza o la salud pública”.

El presidente Eisenhower, ya abuelo, se emocionó pensando en sus nietos cuando felicitó a Salk. Yo me emocioné recordando a mi abuelo Tomás, que con una mano anquilosada por la polio vio vacunar a sus nietos.