28/4/17

OPERACIÓN VUELTA DE OPERACIÓN TRIUNFO


Puestos a volver, Televisión Española podría haber elegido que volviera “Jazz entre amigos”. O “Treinta y cinco millones de espectadores”. O “La clave”. La originalidad está sobrevalorada y me parece magnífico que nuestra televisión pública acuda a sus programas clásicos para renovar su parrilla actual: sería maravilloso poder ver nuevos capítulos de “Curro Jiménez” o “Historias para no dormir”. ¿Qué tal una precuela de “Juncal”? No me perdería por nada del mundo una nueva temporada de “El peor programa de la semana”, o “La hora chanante”, o “El orgullo del tercer mundo”. ¡Podría volver “Estudio estadio”! Por asociación de nombres me acaba de venir a la cabeza “Estudio abierto”, aquel programa de entrevistas que conducía José María Íñigo. ¿No sería maravilloso que volviera “Popgrama” manteniendo aquella cabecera que hacía un zoom sobre la portada del “Time fades away” de Neil Young? ¿Quiere TVE dar luz verde a la vuelta de un magnífico programa de televisión? Estupendo: propongo “Estudio 1”, “Raíces”, “Qué grande es el cine”, “El hombre y la Tierra”, “El conciertazo”, “La edad de oro”, “Galas del sábado”, “Viaje con nosotros”, “Los chiripitifláuticos”, “Si yo fuera presidente”, “La luz y el misterio de las catedrales”, “3x4”, “Pepe Carvalho”, “Las manos en la masa”, “Qué noche la de aquel año”. Hombre, si se me pide opinión seguramente recomiende “Un país en la mochila”, o “La ruta de Samarkanda”, o “Ciudades para el siglo XXI”. Sé que su última edición fue un fracaso, pero no me creo que un nuevo “Un, dos, tres, responda otra vez”, realizado con medios y talento dignos de Chico Ibáñez Serrador, no triunfase.

Y una vez que he dejado inequívocamente claro cuán partidario soy de los revivals, los regresos y las vueltas, ¿por qué, puede alguien, oh, dioses del averno, puede alguien explicarme por qué -pregunto mientras caigo genuflexo mesándome los cabellos- Televisión Española ha decidido producir la vuelta del horrorosamente espantoso programa “Operación Triunfo” que con toda probabilidad será una fracasazo truñil de crítica y público?

27/4/17

EL MILÍMETRO FINAL


Prometo que no volveré a escribir una columna sobre este tema. Anteayer se produjo la primera entrevista a una persona sorda en la historia de nuestra televisión: tuvo lugar en “Los desayunos de TVE” y fue protagonizada por Pilar Lima, senadora de Podemos por Valencia. Se habló de Francia, de Valencia, de Ignacio González y Esperanza Aguirre. El largo camino hacia la normalidad de las personas con algún tipo de discapacidad pasa por varias etapas. En primer lugar se ignora su existencia y no se cuenta con ellas para ningún tipo de actividad que tenga una dimensión pública. Después se les comienza a dar cierta presencia mediática o social, pero únicamente relacionada con las condiciones y las peculiaridades que les supone su discapacidad. A continuación ya se les permite una presencia normalizada, atenta a su diversidad pero no temáticamente vinculada a ella. Es lo que ocurrió anteayer en Televisión Española. Es un enorme avance, y puede parecer que ya se ha alcanzado la normalización absoluta de estas situaciones. Pero falta un milímetro final: hace falta que los medios no destaquemos como extraordinario que dichas actuaciones públicas hayan tenido lugar.

Así que, seguramente, mi mínima contribución a la normalización de las personas con discapacidad debería haber consistido en no escribir esta columna, no dar ningún relieve a la histórica aparición de Pilar Lima en “Los desayunos de TVE”. ¿Qué tiene de especial que una senadora de un partido político sea entrevistada en una tertulia política para hablar de temas de actualidad? Pero me pudo la emoción. Me pudo la alegría ante las toneladas de sencillez y de esfuerzo que se intuían detrás de una tranquila conversación sobre asuntos de interés público. Fue tan poco reseñable lo que tuvo lugar en esa media hora que no he podido resistir la tentación de reseñarlo. No volveré a hacerlo. Nos toca a los demás empujar el milímetro final sobre la puerta que ha abierto Lima con valentía y constancia, por la que entran tantas cosas buenas. Por mucho que me alegre, por mucho que me emocione el coraje de la senadora de Podemos, no volveré a comentar las futuras entrevistas que le hagan a Pilar Lima en futuros programas de televisión.

26/4/17

VIVA LA REVOLUCIÓN


O Stalin, o Trotsky. O el socialismo en un solo país, o la revolución permanente. Stalin dejó clara, pocos años después de la revolución rusa, su postura acerca de que la victoria del socialismo era manifiestamente posible en un solo país. Trotsky estaba convencido de que la revolución rusa sería el desencadenante de nuevas revoluciones en el mundo capitalista. La debilidad de las fuerzas revolucionarias en los países capitalistas, que hacía difícil la extensión de la revolución fuera de Rusia, jugaba a favor de las tesis estalinianas. La necesidad de extender la revolución a otros países para, precisamente, consolidar el carácter socialista de la revolución rusa, era un buen argumento a favor de la “revolución permanente” de Trostsky. Hay que elegir. O una televisión revolucionaria en una sola cadena que no nos avergüence convirtiendo el ocio del proletariado en una apología de la ignorancia y de la grosería, o una revolución permanente televisiva que luche para que todas las cadenas extirpen de su programación a todos los Jorges Javieres, Íkeres, Mercedes Milás, Cárdenas y Bertines Osbornes. Yo me quedo con las tesis de Stalin aplicadas al mundo televisivo.

Revolución en un solo país, y ese país es La 2. La revolución permanente es imposible porque programas como “Aquí la Tierra” tienen tan poca fuerza como el Partido Comunista en los Estados Unidos de Trump, y es imposible luchar contra “Gym Tony”, las bodas de “Los Gipsy Kings”, los cambios de “Cámbiame” y las entrevistas a Andy y Lucas en “El hormiguero”. Sólo nos queda desarrollar la revolución en el país de La 2 cuidando las noches dedicadas al cine español, los delicados documentales de “Paraísos cercanos”, la melancolía de “Walander” y las deliciosas “Mañanas de cine” que recuperan el espíritu revolucionario de los cines de barrio. Si admitimos que La 2 es la única manera de llevar adelante la revolución que supone una televisión generalista que no se regodee en la basura, entonces entenderemos que el objetivo de la Internacional Televisiva será el mismo que el de la Internacional Comunista después del triunfo de las tesis de Stalin: no promover una imposible revolución mundial, sino contribuir a la consolidación del Estado soviético. Así, “El intermedio” de Wyoming no es un programa de La 2, pero sí contribuye a la consolidación del proyecto de La 2. Viva la revolución, aunque sea en un solo país.

25/4/17

"MASTERCHEF" DA ASCO


“MasterChef” da asco y es una marranada. Hay a quien tanto concurso y programa de cocina le resulta indigesto, tanto jurado culinario endiosado lo encuentra estomagante, tanta insistencia en jibarizar la infinitud de la vida restringiéndola a dos centímetros cuadrados de papilas gustativas lo considera reduccionista, y tanto ‘gourmetcentrismo’ precopernicano le parece insidioso, equivocado y peligroso. Aquí estamos peor. Aquí pensamos que dan asco y son una marranada los concursos de cocina en los que los jueces dicen que los platos que tienen que probar les dan asco y les parecen una marranada. Como “MasterChef”.

El otro día, los jueces, pobrecitos, tuvieron que enfrentarse a un plato con tan mala pinta que alguno no lo quiso probar, otro dijo que era el peor plato de la historia del concurso, y otro dijo que era “una marranada” y un “ascazo” (porque “asco” le parecía poco y le añadió no sé si el sufijo aumentativo, el despectivo o dos por uno).

Así que este programa familiar se confirma como un gran espacio familiar. En efecto, vale la pena verlo con los niños para que aprendan lo que no hay que hacer. Con “MasterChef” podemos enseñarles que siempre hay que estar abierto a probar cosas nuevas yendo más allá del aspecto de los platos y de nuestros prejuicios (“Dale una oportunidad”, dice siempre mi amigo José). También sirve para recordar a los niños que, en principio y por educación, igual que no se dice “¿Me entiendes?”, sino “¿Me explico?” (que alguien enseñe esto a Belén Esteban, por Dios), tampoco se dice “Esto es una marranada” ni “¡Qué ascazo!”, sino “A mí no me gusta”, porque la vida te da sorpresas y, además, el gusto se educa.

Lo único que debe darnos asco es el asco mismo y lo único que debe parecernos una marranada es decir que la comida es una marranada. Como pasa con “MasterChef”, una marranada que da asco.

24/4/17

MIOCARDIOPATÍA HIPERTRÓFICA

Ignatius Farray padece una miocardiopatía hipertrófica. Lo descubrió por una variz gigantesca que le recorre toda su pierna izquierda. Eso le obliga a atender a su alimentación y a su consumo de alcohol más de lo habitual, lo cual le resulta complicado, ya que acaba de separarse y su mujer le acusa de padecer un trastorno obsesivo y de comprar libros y masturbarse de forma compulsiva. Su vida profesional tampoco marcha bien: es cómico monologuista y sus ingresos no atraviesan el mejor momento. Lo que les cuento no es una ficción, sino la vida real de Ignatius, tal como la presenta en “El fin de la comedia”, cuya T2 se estrenó completita de una tacada en Movistar+ hace pocas semanas. Ah, se me olvidaba, “El fin de la comedia” -con sus reales miocardiopatías hipertróficas, sus reales juicios por la custodia de una niña, sus reales patéticas actuaciones chupando pezones de los espectadores- es una comedia.

Fue Jerry Seinfeld el primero en descubrir que el personaje auténtico era un auténtico personaje -remito a Edu Galán y su imprescindible ensayo sobre el stand-up “Morir de pie” para desarrollar esta idea-. Desde entonces a la comedia le ha brotado un alien autorreferente, que a base de crecer brutalmente en densidad y significado, quiere zamparse al género madre: las series agridulces en donde el cómico hace de sí mismo. A “Seinfeld” le sucedió “Larry David”; luego vino la obra más libre, honrada e inteligente de los últimos años: “Louie”. Y en España las últimas mejores series pertenecen a este subgénero: “¿Qué fue de Jorge Sanz?” y “El fin de la comedia”, la desesperada, precisa y desnuda autobiografía con aroma de epitafio de esa bestia del humor animal llamada Ignatius. Contra lo que a veces se insinúa, los ataques más despiadados de los humoristas suelen ser contra ellos mismos. Quizá no tengan huevos contra Mahoma, pero para mostrar en público autorretratos tan inmisercordes como los que vemos en "Louie" o "El fin de la comedia" también hace falta ser valiente. Cuando el drama reflexiona sobre el drama, aburre. Cuando la ciencia ficción reflexiona sobre la ciencia ficción, aturde. Pero cuando el humor reflexiona sobre el humor da lugar a momentos de una hondura y una lucidez multinivel irrepetible. Cuídate esa cardiopatía, Nacho, que hace falta una T3 de tu serie. Necesitamos que “El fin de la comedia” no tenga fin.

23/4/17

¡POR SAN JORGE!

Un año más, por san Jorge, volvemos a celebrar el Día del Libro con la misma pirueta imposible: hermanar la lectura con la televisión. La tele no lo pone fácil, y, paradójicamente, la tele pública parece la peor. Aparentemente TVE celebra tan hermoso acontecimiento poniendo los Servicios Informativos al servicio del acontecimiento y prestando especial cobertura a actos relevantes como la entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes a Eduardo Mendoza o la Lectura Continuada del Quijote. Pero cada vez parece evidente que lo hace con la boca pequeña. Hace algo así como lo que hacen las bebidas de alta graduación o los alimentos poco sanos, que pueden ser una bomba para el organismo pero se justifican poniendo en su etiquetado “mensajes saludables” en letra pequeña que apelan a la moderación, la responsabilidad, la dieta variada, la vida sana, el ejercicio diario y dos huevos duros.

Mucho Premio Cervantes, mucho aniversario de la muerte del “Príncipe de los Ingenios”, mucha lectura del Quijote y mucho lugar de la Mancha, pero, otra vez, pasado el sarampión de estos días, TVE volverá a darnos la turra con algo a lo que le presta mucha más atención y le da más recorrido: Eurovisión y su apuesta, otra vez, por una canción en inglés como representante de nuestra cultura y de lo que somos.

Aun así, aquí hermanaremos televisión y lectura recomendándoles algunos de los cuadernos publicados por la Fundación Dr. Antonio Esteve y que pueden solicitarse en su web. Varios están dedicados a analizar algo tan importante y necesario como la divulgación científica o médica en los medios de comunicación, televisión incluida, pero “La medicina en las series de televisión” parece especialmente pensado para un día como hoy: de “House” a “Breaking Bad” pasando por “CSI”, de las epidemias en “The Walking Dead” al tabaquismo en “Mad men” pasando por el síndrome de Asperger en “The Big Bang Theory”. Ya sabes: lee, diviérte y aprende. Hazlo por ti. Da igual las veces que repita lo contrario Manel Navarro, don’t do it for your lover.