22/6/17

"PUEDE CONTENER TRAZAS DE DAVID BUSTAMANTE Y PAULA ECHEVARRÍA"


A partir del próximo lunes, una nueva normativa de la Unión Europea obligará a los programas televisivos de variedades y del corazón a indicar al comienzo del espacio si durante el mismo se va hablar en algún momento sobre Paula Echevarría y David Bustamante. Los recientes acontecimientos que ha protagonizado la popular expareja -ay, que si en la comunión de la niña estuvieron acaramelados; ay, que si Paula se ha enamorado de un empresario colombiano; ay, que si vuelven, ay, que si no- han provocado un aumento súbito de referencias al cantante y a la actriz en programas como “Espejo público”, “El programa de Ana Rosa” o los diversos “Sálvame”, con el consiguiente incremento de ingresos hospitalarios debido a urticarias agudas y a cuadros alérgicos que pueden llegar a ser graves en niños, ancianos y población con otras enfermedades crónicas. Es por ello que la UE ha endurecido los requisitos para que un programa de televisión obtenga la categoría de “Echevarría & Bustamante Free”: ya no bastará con que no se muestren imágenes de los implicados, sino que también los programas que aspiren a las ayudas económicas que la UE concede a los espacios “Echevarría & Bustamante Free” tendrán que evitar incluso la mera mención verbal del nombre de Paula y de David.

Las autoridades sanitarias y las diversas asociaciones de consumidores se muestran favorables a esta medida. “No basta con indicar genéricamente que los ingredientes del programa van a ser chismes, cotilleos y montajes sobre famosos. Hay que especificar de qué famosos en particular se va a hablar, ya que no todos tienen las mismas propiedades organolépticas y el mismo potencial tóxico”, ha declarado Carlos Allande, comisionado español del Observatorio Epidemiológico Europeo sobre David Bustamante y Paula Echevarría. La nueva normativa obliga también a los espacios en donde no se hable de la expareja, pero que se graben en platós en donde sí se ha hablado recientemente sobre ellos, a incluir en algún lugar claramente visible de su envase la leyenda “Puede contener trazas de David Bustamante y Paula Echevarría”.

21/6/17

POR LOS PELOS


Imagínese que marca el gol de la victoria en una final de la Liga de Campeones en el último minuto pero, a cambio, tiene que pagar con algo: se va a quedar calvo. Ahora imagínese que esta pregunta no se la hacen a usted, sino a Griezmann, el delantero del Atlético de Madrid. Voy a abusar un poco más de su imaginación y le voy a pedir que suponga que Griezmann responde que no, que imposible, que le da igual que sea una final de la Liga de Campeones, que no quiere quedarse calvo. No hace falta que se imagine todo esto. Griezmann prefiere su pelo a marcar un gol en el último minuto de una final de la Liga de Campeones. Supongo que Girezmann está muy orgulloso de su pelo, o puede que su respuesta esté inspirada por H&S, la marca de champú que patrocinó la entrevista en la que el delantero francés hizo esta declaración de amor capilar. Pero no seamos malos. Seguro que a Griezmann le gusta el pelo y a Messi le gustan las patatitas, a Ronaldinho las natillas, a Brad Pitt las colonias carísimas, a Iniesta los helados, a Loquillo la cerveza, a George Clooney el café  y a Fernando Alonso los relojes tanto como a Bill Murray le gusta la mierda de güisqui japonés que anuncia en “Lost in Translation”. De acuerdo. Uno de los mejores delanteros del mundo prefiere no quedarse calvo a marcar un gol histórico. Vale.

¿Renunciaría Pablo Motos a sus abdominales a cambio de presentar “Saturday Night Live” en Estados Unidos? ¿Aceptaría el Gran Wyoming hablar inglés tan mal como Aznar si Bill Maher le invitara a su programa? ¿Estaría dispuesta Pilar Rubio a cambiar el color de sus ojos para participar en un programa en el que no tuviera que hacer el chorras? ¿Carlos Sobera se haría uno de esos peinados ridículos de moda si así consiguiera escapar del infierno de las cenas de “First Dates”? ¿Bertín Osborne dejaría de sonreír para siempre jamás a cambio de doscientos mil millones de euros? ¿Los concursantes de “Mujeres y hombres y viceversa” leerían a Kierkegaard para conseguir una portada de “Interviú”? ¿Haría Belén Esteban voto de silencio si se reformara la Constitución para nombrarla princesa del pueblo? Creo que no. Me temo que todos, en el fondo, somos como Griezmann y preferimos el pelo, unos buenos abdominales, no hacer el ridículo hablando inglés, unos bonitos ojos, un peinado lógico, una sonrisa contagiosa, una vida sin Kierkegaard o no cerrar jamás la boca antes que marcar un gol en una final de la Liga de Campeones. ¿O es que Pablo Iglesias se cortaría la coleta si así consiguiera ganar una moción de censura a la tiranía del Madrid de Ronaldo?

20/6/17

CUARENTA FORMAS DE ABURRIMIENTO


Los finlandeses tienen en su idioma casi cuarenta palabras diferentes para referirse a diferentes formas de nieve, bien sea acuosa, o mezclada con barro, o se haya convertido en hielo, bien proceda de granizo, o flote en el agua, o sea sólo escarcha; así más de tres docenas de variedades de nieve. Nos puede parecer exagerado a los que vivimos en el sur, pero viendo el “Planeta Calleja” en el que Jesús Ídem y Mercedes Milá viajaron a las islas habitadas más septentrionales del planeta, perdidos en un inmenso mar de hielo, pude comprender perfectamente la necesidad de léxicos amplios que recojan fenómenos tan onmipresentes y llenos de matices. No, no me estoy refiriendo a la nieve, qué va. Me refiero al profundo aburrimiento que siempre me provoca Mercedes Mila, tan rico en variedades y en subtipos. En medio de cuarenta formas de nieve yo descubrí cuarenta formas de aburrimiento.

No es lo mismo una gruesa capa de hielo que una fina capa de nieve. Tampoco es el mismo aburrimiento el que provoca Mercedes cuando se pone filósofa profunda (“hay que vivir el ahora”, fíjate) que el que provoca Mercedes cuando recuerda su gran historial como entrevistadora (Cela y la absorción de dos litros por el ano, Vidal y su pene erecto como un vaso de tubo, Umbral y su libro). En finés existe hanki, huurre, iljane, polane, jää, railo, pero en español sólo tenemos “aburrimiento” para describir lo que sentimos cuando Mercedes corrige a todo el mundo, cuando dice que hace meditación poniendo la mente en blanco y pensando sobre gente (¡!), cuando deja caer que una vez hubo una pintada en el País Vasco contra ella, cuando se muestra transgresora y se desnuda en el plató de Gran Hermano o en el Polo Norte.

El idioma es un ser vivo que se adapta a las necesidades de los hablantes. Media docena de programas como el “Planeta Calleja” de Mercedes Milá y verán cómo surgen en español al menos cuarenta palabras nuevas para referirse a formas de aburrimiento. A los que viven en el norte les parecerá exagerado. Tienen suerte: ellos no tienen a Milá, tan sólo tienen doscientos cincuenta días de nieve al año.


19/6/17

SIRENAS Y TORMENTAS DE NIEVE


Supongo que ya no es necesario ser tan valiente e ingenioso como Ulises, que en su largo viaje de regreso a Ítaca tras la guerra de Troya, y prevenido por la maga Circe, logró resistir el irresistible canto de las sirenas gracias a que hizo que le ataran al mástil de su barco mientras sus hombres se taparon los oídos con cera para no sucumbir a su mortal hechizo. Tampoco hace falta llevar al límite nuestro amor al arte como hizo el pintor Joseph Turner, de quien se cuenta que se ató al mástil de un velero para poder pintar con conocimiento de causa la fuerza del mar y la luz durante una tormenta de nieve. De acuerdo, seguro que la “Odisea” de Homero sería menos deslumbrante sin en el inagotable ingenio de Ulises, y es probable que “Tormenta de nieve”, la maravillosa obra salida de los pinceles de Turner, no sería tan sublime si el pintor inglés se hubiera limitado a dejar pasar el tiempo sentado en el  muelle de la bahía. Las series televisivas han conseguido que todos podamos ser Ulises y Turner sentados en los muelles del sofá

La quinta temporada de “House of Cards” es el mástil al que los espectadores nos atamos para escuchar el canto de la política sin que nos destruya el alma, y el mástil al que nos agarramos para ver con nuestros propios ojos cómo el mar y la luz del poder se transforman en un decorado fascinante de la tormentosa condición humana. “El pueblo estadounidense no sabe lo que le conviene. Yo sí”, dice Francis Underwood. Y nosotros, el pueblo (aunque no formemos parte del pueblo estadounidense), oímos ese canto y nos estremecemos. Escuchamos al presidente Underwodd explicar la diferencia entre el bien y el mal y caemos rotos ante esa tormenta dialéctica que mezcla el más frío de los cinismos con la más cruel de las lógicas. Menos mal que estamos atados al mástil de “House of Cards”, y no remando en un barco al alcance de la voz de las sirenas y sometido a la fuerza de una tormenta de nieve. Menos mal que cuando Francis Underwood nos mira a los ojos no sabe que en realidad somos nosotros, los espectadores, quienes le miramos a él. Menos mal que nos queda “House of Cards”, la serie de televisión que nos permite ser Ulises y Turner desde el sofá y sobrevivir a las sirenas y a las tormentas. Lo que luego nos pase por la cabeza cuando vemos el telediario ya es otra historia, otro viaje, otras sirenas y otras tormentas.

18/6/17

SALARIO Y CERVEZARIO


La palabra “salario” proviene del latín “salarium”, aludiendo al pago mediante sal que en ocasiones recibieron los obreros que construyeron la calzada entre las salinas de Ostia y la ciudad de Roma. Como la sal era un bien muy preciado, se usó como retribución en algunos momentos de la Antigüedad, y esa palabra acabó denominando al dinero que reciben todos los trabajadores. Hasta ahora. Porque tras el nuevo anuncio de Mahou quizá asistamos al nacimiento de un nuevo término que sustituya al de “salario”: “cervezario”, dada la arraigada costumbre a comienzos del siglo XXI de pagar con cerveza a los músicos que tocan en los bares. En el spot una banda de rock llega a tocar a un garito; ante el hecho de que el dueño no puede pagarles con dinero, acuerdan que a partir de entonces cada vez que vengan a actuar en el bar recibirán el pago en cervezas Mahou; los músicos se muestran encantados.

Que nadie me malinterprete. No estoy negando que la cerveza sea un bien muy preciado, a la altura de la sal en la antigua Roma. E incluso me atrevería a decir que entre los músicos de rock and roll se le tiene a esa bebida una particular querencia. Muchos son los problemas particulares que rodean a esta actividad -dificultades para poder trabajar en muchas ciudades, retribuciones bajas, consideración de ser un hobby menor y gratuito desde ciertos sectores, etc- pero se resumen en la existencia de un anuncio de televisión que nunca podrían protagonizar agentes de seguros, guardagujas ferroviarios o técnicos en artes gráficas. Pocas cosas como la música en directo en los bares mantienen una relación tan directa entre su sencillez y su contribución a hacer de la vida cotidiana algo delicioso. Y pocas cosas como la música en directo en los bares mantienen una relación tan inversa entre su contribución a la convivencia y la percepción social de su contribución a la convivencia. Paguemos a nuestros músicos con el dinero que se merecen y que sean ellos los que decidan qué parte de ese importe destinan a la cerveza. Hagamos que los publicistas que pensaron esta campaña abran un día la puerta de sus casas y se encuentren con un gran saco de sal como pago a su trabajo.

17/6/17

A CARA DE RATA

No es lo que tienen de animales, sino lo que tienen de creación humana, lo que justifica el buen trato que sin duda merecen los perros. Si los perros tuvieran derecho a un cuidado digno y salubre debido a su condición animal, y fuera ésta el fundamento de las leyes contra su maltrato, habría que dar el mismo tratamiento a las ratas de las alcantarillas, tan mamíferas placentarias como los perros; deberíamos ya mismo ir en su rescate, curarlas, acogerlas, como haríamos con perros en dicha situación. Cuatro estrenó “A cara de perro”, un programa en donde se denuncia el maltrato animal. Las ratas que viven en las alcantarillas bajo la casa de Javier García Roche se embadurnan a diario con las heces del Rey Chatarrero mientras éste clama contra la situación de una docena de perros que pasan frío y hambre en una perrera clandestina. Y hace bien.

Pocas cosas son tan artificiales como el concepto de naturaleza que manejan animalistas, veganos y peña así. El mito de la naturaleza les funciona tan eficazmente como eje de sus ficciones que las contradicciones más básicas les pasan desapercibidas. Contra ese mito cabe entender que si no se puede hacer al perro lo que sí se hace a la rata es porque al perro lo hemos inventado nosotros, interviniendo con toda agresividad sobre los lobos, mientras que a la rata no, y el hecho de ser un producto cultural nuestro es lo que permite teñir de connotaciones éticas nuestra relación con el uno y no con la otra. En la creación de los perros hemos moldeado tanto su genotipo como su significado social y emocional -en un caso mediante la castración y el cruce selectivo durante milenios, en el otro caso mediante las películas de Disney y el fomento del infantilismo y los sucedáneos afectivos durante décadas-.

García Roche puede defecar sobre ratas porque sólo son animales. Y los maltratadores que vimos en “A cara de perro” no deben actuar así porque el perro no es sólo un animal. Pero esto no quiere decir que sea igualable a los humanos. Nuestra condición animal nos iguala a ratas y perros, pero nuestra capacidad para crear el concepto de “condición animal” nos separa de ellos de forma aun más significativa. Me temo que "A cara de perro" tiene que ver tanto con los animales como "All you need is love" con el amor. Vete tú ahora a explicar esto al Rey Chatarrero y a los que en Cuatro llamaban “bebés” a los cachorros o decían querer a sus mascotas igual que a sus hijos.