25/2/17

VIVA LA CALDERILLA


Es tan difícil meter la mano en “La boca de la verdad” sin pensar en Audrey Hepburn y Gregory Peck en “Vacaciones en Roma” como sentar el culo en la Fontana di Trevi sin que la cabeza se vaya al baño de Anita Ekberg en “La dolce vita”. Lo mismo ocurre en tantos lugares de París, Nueva York, Moscú, Tokio o El Cairo que son lo que son por lo que son y, también, por lo que el cine ha hecho que sean. Por eso los esfuerzos del documental “Antiguas megaestructuras: Petra” (National Geographic) para explicarnos cómo los nabateos construyeron el precioso Tesoro de Petra (Al Khazneh) chocan con las imágenes de “Indiana Jones y la última cruzada” en las que Indiana y sus compañeros llegan a Petra en busca del Santo Grial. De acuerdo, los ingenieros nos ofrecen apasionantes detalles del genio constructor de los nabateos y de las sorprendentes soluciones a los problemas de suministro de agua o peligro de inundaciones. Bien. Pero es que es imposible quitarse de la cabeza el sombrero de Indiana Jones y la llegada a Petra de nuestro arqueólogo favorito montado en su caballo. ¿Está mal que el cine nos distraiga de la arqueología? No lo creo.

La colosal estatua de Heracles obra de Lisipo, en la acrópolis de Tarento, sobrevivió a mil y un amenazas hasta principios del siglo XII, cuando los cruzados francos la fundieron para acuñar moneda y pagar a las tropas. El historiador bizantino Nicetas Choniates lamentó esta desgracia arqueológica y escribió que los bárbaros cruzados destruyeron la obra del divino Lisipo para hacer calderilla. Muchos ven hoy al cine como un nuevo ejército cruzado que destruye todos los lugares que toca como, por ejemplo, el Tesoro de Petra para acuñar moneda con la que seguir sosteniendo el negocio, pero Túnez no perdió ningún tesoro por dejar que George Lucas rodara allí algunas secuencias de “La guerra de las galaxias” y me parece que Gerona no ha perdido ni un gramo de belleza por permitir que los “bárbaros” de HBO rodaran en sus calles unas cuantas escenas para “Juego de tronos”. Indiana Jones no convierte a Petra en calderilla y los canales de Venecia no pierden nada, sino más bien lo contrario, cuando se convierten en decorado de una película de James Bond. Que hablen los ingenieros. Que nos expliquen los secretos de Petra. Que nos enseñen las tuberías delicadamente inclinadas y el sistema de distribución de agua. Pero que no nos quiten a Indiana Jones. Viva la calderilla cinéfila.

24/2/17

"ACOSO ESCOLAR PROYECT"


Cuatro quiere acabar con el acoso escolar con un nuevo programa para la noche de los martes. Es un objetivo muy ambicioso, y más para un simple programa de televisión, pero noble y necesario como todos los que pretenden eliminar las injusticias. En este caso es además un objetivo cojonudo: Paolo Vasile, gran jefe de Mediaset, dijo que a pesar de los muchos problemas que tuvo para sacar adelante este espacio lo emitiría “por cojones”.

¿Sobran aquí las glándulas? No es ese su principal problema. Tampoco lo es que lo llamen “Proyecto bullying” participando en ese acoso al español que se hace, como todos los acosos, desde una superioridad peligrosa y falsa. Un problema es que los límites que la Fiscalía de Menores puso a Mediaset desde que empezó con este proyecto no son interpretados como las lógicas precauciones que deben tomarse en un Estado de derecho -y más cuando se trata de menores-, sino como un ataque personal contra una manera de hacer televisión que pretende actuar con patente de corso: cuando hace “Sálvame” porque eso solo es diversión y no pretende informar a nadie, y cuando hace información porque el fin justifica los medios y tiene derecho a hacer lo que le dé la gana. Incluso mandar a menores con cámaras ocultas a grabar en clase a otros menores sin ningún tipo de autorización judicial ni control sobre quién ve, quién conserva o qué uso hace de esas imágenes.

También es importante denunciar la violencia machista, pero todos sabemos que se hicieron programas sensacionalistas en los que las víctimas eran utilizadas con la excusa de que su testimonio era muy importante y blablablá. Siempre que da voz a las víctimas, la tele corre el peligro de resbalar por la pendiente de la manipulación y precipitarse en ese abismo. No todo vale. “Proyecto bullying” pone sobre el tapete dos problemas: el del acoso escolar y el de cuál debe ser la forma en que la tele aborde estos asuntos sin mostrar tantos lloros (¿necesarios o innecesarios?, ¿espontáneos o inducidos?) como vimos anteayer, ni transformar al presentador Jesús Vázquez en un justiciero que hace innecesaria a la policía y los juzgados, que después de todo estarán ahí para algo.

23/2/17

RITA BARBERÁ MURIÓ DE CIRROSIS


Dejar de ver programas de cocina es fácil si sabes cómo. Solo hay que darse cuenta de que, por mucho que creamos necesitarlos para cocinar bien, y por mucha ansiedad que nos produzca su falta, podemos prescindir de ellos. Así que dejemos de verlos compulsivamente mientras pensamos “mañana lo dejo” sintiéndonos culpables. Para ello hay que asumir que para cocinar bien no hace falta tanta floritura ni tanta tontería: para cocinar bien solo hace falta ser capaz de comerse el resultado, lo que salga y salga como salga. Quien alguna vez comió en un piso de estudiantes sabe lo que digo. Y en época de exámenes, más.

Fijémonos en el caso de la BBC. La televisión pública británica está tan preocupada por realizar bien su trabajo como servicio público y servir platos exquisitos que ya hace tiempo empezó a trabajar en un departamento de verificación. Pretende contrastar noticias y desmontar bulos, no vaya a ser que sus exigentes usuarios de pico fino encuentren algún bocado intragable. Pero aquí ya sabemos que hay una solución más sencilla: dejarse de tanta calidad y conformarse con ser capaz de comerse cualquier cosa que esté en la cazuela.


Ahí está el ejemplo de Mariano Rajoy. Anteayer fue entrevistado en “Informativos Telecinco” y demostró que aunque manda cocinar los telediarios de TVE sin mucho rigor, al menos él y su equipo son valientes y se los comen sin rechistar. Pedro Piqueras preguntó a Rajoy por la sentencia judicial de ese mismo día contra el exministro popular José Manuel Soria por aceptar como regalo unas vacaciones en un hotel de lujo. Otros informativos de mediodía habían recogido la noticia, pero no el “Telediario”, así que ni Rajoy sabía nada ni su equipo se enteró para poder avisarle. Es lo que pasa por comerte tu propio rancho. Por cierto, ya puestos, alguien debería decirles que, aunque en “Informe semanal” se callen (después de haber emitido aquel infame reportaje que atribuía la muerte de Rita Barberá al acoso mediático), fuera de las cocinas de TVE todo el mundo sabe que el informe forense establece que Barberá no murió de acoso mediático, murió de cirrosis.

22/2/17

JOB Y LOS EXTRATERRESTRES

Si usted cree que segundas partes nunca fueron buenas, es que no ha visto la segunda parte del partido España-Malta (12-1), la segunda temporada de la serie “Fargo” o la segunda entrega de “El Padrino”, o quizás no le ha dado una oportunidad a la segunda parte de “El Quijote” ni ha viajado con Alicia a través del espejo. De acuerdo, hay segundas partes horribles y, sobre todo, hay segundas partes imposibles tan destinadas al fracaso como invitar a Hannibal Lecter a participar en “MasterChef”. Ahora mismo me viene a la cabeza “2.010: Odisea dos”, pero nos vamos a quedar con “La guerra de los mundos 2” (LaSexta) porque esta película, mala con premeditación y alevosía, encierra una bonita enseñanza y propone una necesaria cura de humildad.

El protagonista de “La guerra de los mundos 2” exclama, en un momento de terrible dolor tras la desaparición de su familia a manos (o lo que sea) de los extraterrestres, este tremendo reproche a Dios: “¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? Yo no soy tu puto Job”. La respuesta de Dios, como es habitual, es el silencio; pero que un personaje de una película menor que se presenta sin vergüenza como la segunda parte de un clásico absoluto del cine de ciencia-ficción se atreva a dirigirse al ser supremo recordándole que no es el “puto Job”, nos enseña que incluso en malas segundas partes hay buenas frases y buenos momentos. En el cine de segunda también se plantean preguntas de primera que ponen en aprietos no sólo a Dios, sino a productos que quieren ser de primera pero que, como esas películas llenas de explosiones, ruido y gimnasia más o menos digitalizada, sólo ofrecen vacío. Nuria Bou y Xavier Pérez dicen que el imperativo de la hazaña veloz (“The Fast & The Furious”, “Transformers”) niega toda posible vida interior en las vísceras emocionales del héroe. Por eso las últimas películas protagonizadas por James Bond son especialmente interesantes, pues conjugan la hazaña veloz y la exposición de las vísceras emocionales del mocín. El héroe de “La guerra de los mundos 2” es, así, un James Bond atormentado y baratito con licencia para matar extraterrestres… y tardes lluviosas de invierno.

21/2/17

TODAVÍA HAY ESPERANZA

¿Había perdido usted la esperanza de que se pudiera ser de izquierdas sin ser mojigato, cursi, puritano, ñoño, pedante, relamido, snob y un almacén de clichés y de eslóganes adolescentes? ¿Recuerda con añoranza la época en la que la izquierda no dedicaba los minutos impares a llorar avergonzada por cualquier chorrada pidiendo perdón y los minutos pares a llorar ofendida por cualquier estupidez exigiendo que se lo pidan? ¿Cree que no sólo no es cierto que todas las ideas merecen respeto, sino que la clave es entender que ninguna lo merece? ¿Se resiste a abandonar la izquierda pero teme que acabe haciéndolo si ésta sigue colocándose a la derecha de la derecha en su defensa del subjetivismo, el individualismo, el victimismo y la irracionalidad? ¿Le gustaría pensar que cabe la posibilidad de que vuelva el día en el que se pudieran distinguir en una prueba ciega los eslóganes de los partidos de izquierda y los eslóganes de El Corte Inglés? ¿Está a esto -y acerco el índice y el pulgar dejando solamente un milímetro entre ellos- de tirar definitivamente la toalla?

¡No lo haga! ¡Deténgase y busque cuanto antes “Real time with Bill Maher”, el talk show de la HBO que le devolverá la confianza en la especie humana y le mostrará que aún quedan zonas de sensatez en donde el rechazo de las tonterías tradicionales no implica el abrazo a las tonterías nuevas! Lo emite Series Xtra (dial 12) en Movistar+ con unos precisos subtítulos y seguro que se puede encontrar por mil lados más. Una ametralladora continua de orgullosa inteligencia en la que un día charlas con Neil deGrasse Tyson, otro con Seth MacFarlane, otro con Salman Rushdie, y todos con Bill Maher, el más lúcido forense de la difunta realidad política norteamericana. Es cierto, ganó Trump, el primer presidente de los EE.UU. que serviría para ilustrar en una enciclopedia el estricto significado etimológico de “idiota”. Pero también tenemos a Bill Maher cada semana desatascando el sistema con los ácidos corrosivos necesarios que la situación requiere. No se dé por vencido. No está solo. Somos muchos más de los que parece. “Real time with Bill Maher”. Todavía hay esperanza.

20/2/17

UN MÉDICO, DOS ECONOMISTAS


Propongo dividir todos los temas de estudio que existen en dos categorías: (a) aquellos asuntos que son tratados en televisión mediante la intervención de un experto que habla sobre el tema, y (b) aquellos asuntos que son tratados en televisión mediante la intervención de dos expertos que discuten sobre el tema sin ponerse de acuerdo. A la primera categoría pertenecen, entre otros, la lingüística comparada, la panadería, la digitación en el laúd, la oncología, la desparasitación de mascotas, la pesca, la informática, la lucha contra el crimen organizado, la mecánica cuántica, la optometría, la historia medieval, el uso y manejo de las artes de cetrería, la prestidigitación y el riego por aspersión. A la segunda categoría pertenece la economía… eh, la economía, la economía, y... ah, sí, la economía.

La distinción presentada se correspondería punto a punto con otra que dividiera los temas de estudio en dos categorías: (a) aquellos asuntos en los que va a habiendo más acuerdo a medida que aumentan los conocimientos de los que hablan, y (b) aquellos asuntos en donde los expertos muestran el mismo nivel de desacuerdo entre sí que los legos. Ejemplos del primer caso serían la apicultura, el manejo de la olla rápida, el condicionamiento operante o la meteorología. Ejemplo del segundo caso… eh, lo han adivinado… sí, la economía.

En el “Protágoras”, Platón enfrenta a Sócrates con el sofista de Abdera. Ambos convienen en la sensatez de la existencia de expertos en artes técnicas y aplicadas, pero Sócrates es escéptico acerca de la posibilidad de que puedan existir expertos en moral y virtud, y que esa maestría pueda adquirirse como adquieren las suyas el aritmético o el escultor. No es ésta una postura que agrade a los curas o a otros imitadores que se presentan a sí mismos como “expertos” en moral y virtud. Pero esa distinción que ofrece Platón es tan potente que explica por qué, dos mil cuatrocientos años después de planteada, laSexta trae a un médico para hablar sobre la hipertensión y a dos economistas para discutir sobre el futuro de la caja de las pensiones.