19/2/18

¡AH, LA FAMILIA!


Familias televisivas hay muchas, todos tenemos nuestra favorita, pero ninguna más inabarcable, rentable e insoportable que la de Telecinco. Las cadenas generalistas compiten en vano por hacer televisión familiar, que aprendan de Telecinco. Para su negocio el personaje es bueno, pero la familia es mejor. Un personaje se agota enseguida, pero bien gestionado es el núcleo alrededor del que surge una familia repleta de nuevos personajes, el punto de acreción que formará un nuevo sistema parentelar ahíto de interacciones gravitatorias.

Pantoja, Janeiro, Caparrós, Campos, Matamoros, Pajares, Cristo y ahora González- Lapiedra son mucha gente. Y cuantos más titulares haya dispuestos a saltar al terreno de juego, más abastecido estará el banquillo. Los griegos se preguntaban si la vieja nave Argo en la que Jasón buscó el vellocino de oro seguía siendo la misma si se habían ido sustituyendo todas sus viejas piezas de madera por otras nuevas. En Telecinco han resuelto el problema. La renovación es constante, y la nave, idéntica. Antes desparecía Belén Esteban durante un tiempo y volvía meses después con una cara nueva y un belenazo en los índices de audiencia. Ahora los deluxazos van rotando gracias al abundante remanente de caras para escoger quién aparece o desaparece sin necesidad de que ningún personaje se haga una cara nueva. Anteayer, por ejemplo, reaparecieron Kiko Matamoros y Víctor “Nachopolo” Sandoval y la nave surcó sólida las aguas sin temer los temibles embates de la audiencia.

Pero quienes tocaron el cielo fueron las Campos. La escenografía fue insuperable. Por la mañana la matriarca fue hospitaliza por vía de urgencia. Resuelto el trámite médico vino el problema serio: ¿cómo llevar la historia a la pantalla? Una hija fue al plató a contarlo. Otra hija quedó en el hospital para hacer una llamada telefónica en directo que subiera la tensión. Y la paciente esperó paciente a que le pasaran el teléfono para volver a contar lo que ya habían contado antes dos veces sus dos hijas, triple rentabilidad de un ingreso repleto de ingresos. ¡Ah, la familia!

18/2/18

CIEN DÍAS PARA SALVAR EL PLANETA


Un terrible peligro se cierne sobre el futuro de la humanidad. No, no es el cambio climático. Ni la superpoblación. Ni la aparición de nuevos virus ante los que no podamos defendernos. Es muchísimo peor. Ningún autor de ciencia ficción pudo preverlo. Ninguna película de catástrofes se ha atrevido a fantasear con algo semejante. No va a ocurrir dentro de cientos de años, ni siquiera dentro de cientos de meses. Se anunció en la edición de “Sálvame” del día de San Valentín: dentro de nada, de tres meses o así, en mayo, María Teresa Campos y Bigote Arrocet… María Teresa Campos y Bigote Arrocet… -me tiemblan los dedos mientras escribo estas líneas en el ordenador- ¡sacarán su primer disco al mercado!

Tenemos cien días para salvar el planeta. Hay que hacer lo que haga falta. Destinar cuantos recursos sean necesarios para impedirlo. Si lo conseguimos, podremos volver a pensar en Cataluña, en el Brexit o en el calentamiento global. Pero ahora no es el momento de equivocarnos de enemigo. Ahora ya no es Trump. Ni Rajoy. No es OT. Urge convocar una cumbre internacional y forzar la firma de acuerdos y protocolos que impidan que el disco pueda ser publicado en otros países diferentes al nuestro. La casa de discos ha de firmar una moratoria indefinida. Todas las grabaciones, las demos, los emepetreses han de enterrarse bajo un cementerio nuclear al lado del cual Chernobil parezca Eurodisney.

“Para que triunfe el mal basta con que los buenos no hagan nada”, dijo Edmund Burke. “No me duelen los actos de la gente mala, sino la indiferencia de la gente buena”, dijo Martin Luther King jr. El otro día en “Sálvame” ya tuvimos un adelanto de la que se avecina. No podemos permitir que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, nos miren a los ojos en el futuro, nos pregunten “¿por qué no lo impedisteis, por qué no hicisteis nada?”, y nosotros sólo podamos bajar la vista avergonzados, sabiéndonos responsables de todo lo que vino después.

17/2/18

"OPERACIÓN TELEDIARIO"


Si los Telediarios incluyen contenidos de “Operación Triunfo”, ¿no estaría bien que “Operación Triunfo” incluyera contenidos de los Telediarios? El día posterior a la gala en la que se proclamó la ganadora de OT, la segunda edición del Telediario de La 1 dedicó 5:20 minutos a informar a los espectadores de todos los detalles de la victoria de Amaia, al lado de otras noticias relativas, por ejemplo, al desplome de la bolsa en Wall Street o a las posibles sanciones a Gerard Piqué por su celebración del gol ante el Espanyol. Cinco minutos y veinte segundos es más del triple del tiempo que se dedicó conjuntamente durante este Telediario a informar de las declaraciones de Villar Mir en el juicio del caso Púnica y de las declaraciones de Francisco Correa en el juicio del caso Gürtel que tuvieron lugar ese mismo día.

¿No tendría la misma lógica que durante la gala de despedida de OT de esta semana se nos hubieran ofrecido noticias internacionales, nacionales, políticas y meteorológicas entre canción y canción, y que algunas de ellas hubieran durado al menos el triple que algunos de los temas interpretados por los triunfadores de “Operación Triunfo”? Fue el día en el que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo condenó a España a indemnizar a los asesinos etarras que mataron a dos personas en la T4 de Barajas. Hubiera estado bien que después de que Miriam y Agoney cantaran “Running”, el dicharachero presentador Roberto Leal leyera para todos nosotros la condena de Estrasburgo. También ese día la previsión del tiempo empezaba a anunciar una mejoría del crudo invierno. Qué mejor que un par de minutos con un mapa de isobaras sobre la península ibérica tras escuchar a Amaia cantar “Starman”.

“Operación Telediario”. “Telediario Triunfo”. La desvergüenza de los informativos públicos parece no tener límite. ¿Dedicarán otros cinco minutos y medio a informar sobre la gala en la que se proclame el ganador de “Maestros de la costura”?

16/2/18

LA TELEVISIÓN ES RADIOACTIVA


El que la hace, la paga; al pozo con él; no la hagas, no la temas; ojo por ojo; ahí te pudras. Por supuesto, la prisión permanente revisable es mucho más civilizada porque un cuarto de siglo después de echar la llave te asomas al pozo a ver cómo van las cosas, y eso lava la conciencia. Así puedes racionalizar y justificar lo que te dictan las tripas, evitando la molestia de tener que regodearte en tu propia crapulencia, que diría el Sr. Burns.

¿Cómo que no se debe legislar en caliente? Lo que no puede hacerse es legislar de otro modo que no sea en caliente. No se puede hacer y además es imposible porque la televisión es radioactiva. Y aquí llega el cuento de hoy.

Ni hace tanto ni tan lejos, el hijo de un reverendo intentaba explicar el origen de las especies sin recurrir a Dios. Para ello lanzó la hipótesis de la Selección Natural, un divertido mecanismo ciego en el que los seres vivos, una vez muertos, tenían serias dificultades para reproducirse lanzando sus semillitas al mundo. Eran los cambios en las semillitas de quienes sí se reproducían quienes daban lugar, tras muchas generaciones, a nuevas especies. Pero Charles Darwin, que así se llamaba aquel señor tan mono, tuvo que enfrentarse a muchos problemas. Por ejemplo, la Tierra debería ser muy, muy antigua para que diera tiempo a formarse tanta especie tan diferente tan poquito a poco, pero el gran físico Lord Kelvin demostró que, según la velocidad de enfriamiento de la Tierra, esta no era tan antigua. Fue después, al corregirse los datos añadiendo el calor generado por la recién descubierta radioactividad, cuando se entendió por qué la Tierra, aun siendo muy viejita, no estaba congelada. Así Darwin se salió con la suya, pero no dijo nada porque ya estaba muerto. ¿Te gustó el cuentito?

Podría legislarse en frío si los crímenes enfriaran. Pero hemos descubierto una nueva fuente de calor que lo impide: la tele. No daremos nombres de criminales, de víctimas ni de los carroñeros televisivos que atizan el fuego para que los casos no enfríen. Todos los conocemos y son la causa de que la televisión sea radioactiva.

15/2/18

EDREDONING, BALCONING, VENDING



Hay jueces y supermercados al loro viendo “Salvados”. José Mª García fue llamado a sede judicial a ver si era tan guay repitiendo lo que dijo al Follonero de las mamandurrias del PP. Pero no consumó, el pagafantas. Y en Bélgica no un súper, sino dos retiraron los productos de El Pozo porque zapeando vieron una guarrada de granja porcina, los muy cerdos. Sin ponerme hater ni ánimo de trolear, pero molaría un copipega con nuestro rey defensor del poliamor. “¡Hombre, no sabía que te vestías de maricón!”, soltó el Campechano al Butano cuando le vio con un rojísimo jersey (¿o se dice suéter?). No basta que un coach gafapasta le aconseje retuitear “No volverá a ocurrir” en el ciberespacio. Un juez (o una jueza que no fuera su amigovia ni su follamiga) deberían pedirle que explicara esa homofobia real, esa gentrificación del desprecio a los demás.

¿Y qué me dicen de la itgirl Cristina Pedroche? Sin siquiera tunearse con el estilismo de una batamanta que la customizara, la individua aspirante a meme cool envió a las redes una selfie con esta posverdad clickeada: “Enamórate de ti misma, de tu piel, de tu cabeza, de tus manías, de tu sonrisa, de tu cuerpo... Quiérete tú y el resto ya vendrá”. Aprendiza de lideresa individualista, prójima jipi del friki Dabiz DiverXO, ujiera de musa del jipsterismo posmoderno, da ganas de escaparse running de tanto postureo y quedarse órsay.

Por último, respecto al recién estrenado “MasterCorteyconfección” de La 1, ya que van a desfilar por el programa los modistas españoles, también podían poner algunos azafatas para que nos vayamos acostumbrando a la mucha mudanza de este mundo cambiante. Bueno, cambiante pero sin pasarse, que hay quien dice “portavoza”. ¡“Portavoza”!, ¡menudo palabro! ¡“Portavoza”!, ¡qué ganas de hacer el ridículo cambiando un lenguaje tan limpio, fijo y resplandeciente que parece que acabara de recibir lustre de un hombre de la limpieza! ¡“Portavoza”!, ¡no nos metamos en eso! 

14/2/18

UN MONSTRUO VIENE A VERME


A pesar de los cambios en los horarios impuestos por la lógica empresarial y la dictadura del beneficio inmediato y hasta la última gota, el domingo sigue siendo el día del fútbol. Por eso los futboleros agradecimos especialmente a La 2 la emisión de la conmovedora película “Buscando a Eric”, protagonizada por el gran futbolista del Manchester United Eric Cantona, a la hora en que los tertulianos pseudofutboleros se dedican a escupirse e insultarse sin medida. Fue un domingo de alivio. Futboleros y no futboleros disfrutamos con una fábula maravillosa que, entre otras cosas, recupera el fútbol como un deporte más que un espectáculo, como una excusa para charlar con los amigos en los bares más que como otro ladrillo en el muro del odio, como un espacio y un tiempo para hacernos mejores personas más que un tiempo y un espacio de malos humores, más como un elogio del sentido y la sensibilidad que una apología del orgullo y los prejuicios. Y, además, en “Buscando a Eric” sale Cantona. ¡Ooh! ¡Aah!

Cantona se presenta en cuerpo y alma ante Eric Bishop, un cartero con mil problemas personales y una serena devoción por el Manchester United. George A. Romero, el director de la originalísima “La noche de los muertos vivientes”, decía que los zombis son monstruos de clase obrera. Del mismo modo, un futbolista como Cantona, peleón, deslenguado, tierno y capaz de pelearse en la grada con un espectador que le estaba molestado, es también un monstruo de clase obrera que vuelve de la muerte como futbolista para moverse con cierta torpeza en el mundo de Eric a la vez que muerde la realidad con consejos que probablemente no aguantarían un asalto en la lucha por la vida pero que, bueno, funcionan. Cantona intenta enseñar a Eric a decir “no”, insiste en que siempre hay más opciones de las que creemos, nos descubre que quien siembra vientos recoge tempestades y, lo mejor de todo, reconoce que su mejor jugada como futbolista del Manchester no fue un gol, y eso que marcó muchos y muy recordados, sino un pase. Un pase delicadísimo, imposible e inesperado que surgió de repente, como quien se sumerge en una bañera y descubre el principio de Arquímedes. Un pase. Cantona, futbolista de clase obrera más allá de todo, nos recuerda que el fútbol es eso, un buen pase al compañero para que remate a gol.  Hay que seguir buscando a Eric. Un monstruo.

13/2/18

LLEGÓ EL MOMENTO DE MATAR A JAY


La familia moderna de “Modern family” se rige por principios de hace dos mil millones de años. En aquel momento, en plena era paleoproterozoica, la vida terrestre se enfrentó a su encrucijada más decisiva. ¿Sexo o no sexo? ¿Muerte o no muerte? ¿Reproducción sexual o reproducción asexual? Ambas tenían ventajas e inconvenientes. La reproducción asexual producía siempre el mismo tipo de individuos, pero en rigor éstos nunca morían, sino que se dividían y multiplicaban indefinidamente en una existencia eterna que repetía una y otra vez los mismos clones. La reproducción sexual permitía recombinar e ir perfeccionando lentamente los genomas gracias a ese imparable motor de la vida que es la atracción por lo diferente, pero hacía necesaria la muerte de los individuos originales para ser reemplazados por todas las innovaciones biológicas a las que el sexo daba lugar. Fue una decisión difícil. Los biólogos no saben por qué. Pero elegimos el sexo aunque nos costara la vida.

Y ahora, en su novena temporada, “Modern family” se enfrenta a la misma encrucijada paleoproterozoica. Los niños que hace nueve años eran meros comparsas que daban ocasión para las tramas de los adultos ya son adultos que pueden sostener sus propios enredos. Los bebés que llegaron más tarde ya son capaces de reclamar sus propias secuencias. En el cartel de la T9 hay demasiados personajes, demasiado apretados por mucho que sonrían, por mucho que intenten destacar cada uno sobre los otros. Será una familia moderna, pero se reproduce como las lombrices. Y la evolución ha dispuesto que la muerte es la forma de resolver el exceso de población. Sigmund Freud, hablando de lo mismo a otra escala, nombró la necesidad que tenemos los humanos de matar a nuestro padre. “Modern family” agoniza y sólo hay una forma de solucionarlo. Se viene practicando desde hace dos mil millones de años. No estoy diciendo que los guionistas se lo encarguen a Claire o Mitchell, pero, lo haga quien lo haga, llegó el momento de matar a Jay.

12/2/18

EL VALOR EDUCATIVO DE LA BLASFEMIA


Lo ocurrido alrededor del fotomontaje del Cristo de la Amargura no debería haber llegado a los juzgados, al tratarse únicamente de una grave falta de educación. Falta de educación cometida por la Hermandad de la Amargura contra el joven de Jaén, por supuesto. Es preocupante constatar cómo últimamente proliferan estas faltas de educación y respeto en donde individuos invocan una subjetiva sensación de ofensa para atacar personalmente a quienes no se habían dirigido personalmente contra ellos sino contra unas creencias.

Es un problema de mala educación, no judicial. No sería buena idea liarse ahora en una espiral de denuncias, por lo que nos haya podido ofender a las personas sensatas esta nefasta resolución judicial -además, no existe una Ley de Defensa de los Sentimientos Antirreligiosos que ampare a los que no creemos en supercherías-. Es mucho mejor educar que judicializar, y en eso los medios de comunicación pueden resultar de gran ayuda. Es urgente que la televisión ofrezca con frecuencia a la ciudadanía burlas de las creencias parapsicológicas y sobrenaturales, para que, por pura habituación, vaya descendiendo el narcisista y maleducado sentimiento de ofensa que algunos creyentes sienten hacia la libertad de expresión cuando la ejerce gente que no piensa como ellos. El problema no está en el ofensor sino en el ofendido; y, en este sentido, las parodias que realizaron estos días Wyoming en “El intermedio” y el dúo Edu Galán-Darío Adanti en el Informe Mongolia de “Al rojo vivo” fueron actos puramente educativos. Los creíamos ya innecesarios, pero la actuación neanderthalensis de la cofradía andaluza demuestra lamentablemente que no es así.

Pocas cosas en esta vida son tan risibles como la religión. Y pocas cosas son tan sanas como reírse de creencias irracionales. Es triste e inesperado, pero los que no entienden que los sujetos del respeto son las personas y no las ideas, los que exigen que el Estado vele por sus quebradizas veleidades emocionales, los que nos quieren volver a llevar al paleolítico, han conseguido paradójicamente que la blasfemia tenga hoy en día un alto valor educativo. Hay que practicarla, en nombre de la paz social. Hostia puta.

11/2/18

TELEMIERDA


¿“Teleinmundicia”? ¿“Teleasquerosidad”? ¿“Telemierda”? Da igual. Pasará lo que pasó con “telebasura”: un poco de revuelo al principio, y después la palabra se olvida. En los años finales de “Crónicas marcianas”, Javier Sardá respondía “Tu puta madre” a quien hablaba de telebasura porque le parecía un insulto. Hoy nadie contesta nada porque ya nadie dice nada. Aquí nos quejamos un poco de esto o aquello, pero son pataletas tontas. ¿Telebasura? ¡Qué sabemos nosotros, pardillos, si no tenemos ni idea de lo que hay!

Hace una semana de la visita bomba de Mila Ximénez, una de las grandes del género, a Risto Mejide en “Chester” (noche del domingo en Cuatro). Ella sí sabe. Habló sobre cómo va el negocio, cómo es su profesión, cómo funciona el cotar. Y no pasó nada. Reía viendo la diferencia entre las imágenes en bruto y el vídeo tramposo emitido en “Aquí hay tomate”. Qué gracia. Y abría compuertas: “Yo cuando he tenido que sobrevivir he vendido de todo. A veces he mentido para ganar dinero. Era la única forma que tenía de salir del pozo en el que estaba metida. No sabía por dónde sacar la cabeza para respirar. Pensaba que no iba a levantar cabeza”. Profesional, busca empatía cuando miente para ganarse la vida y cuando se gana la vida reconociendo que miente: “Daría cualquier cantidad de dinero por borrar mis años en ‘Crónicas’. Fue la colaboración más humillante. Éramos como cerdos metidos en un corral. Era todo insultar y ver quién era más zafio y cruel”. También dispara: “Alguien que no fuera Lydia Lozano de esta no sale porque no contó la verdad (caso Ylenia, hija de Al Bano). Es rigurosamente mentira. Y eso es un fraude, una estafa. ¿Qué ocurrió? Que dio tanta audiencia que ni unos podían parar por la audiencia, ni ella por el protagonismo que le estaba dando. Fue una vergüenza total y absoluta”.

Y, al fin, “Sálvame”: “Hay días que pienso que me importa una mierda la gente de la que hablamos. Es una putada porque se han dado cuenta de que lo que funciona son los pollos entre nosotros y entonces los provocan para que nos matemos entre nosotros”. Váyanse todos a la mierda y completen el círculo de la telemierda, amén.

10/2/18

MAESTRA MERCEDES MILÁ


Años 80, años de PSOE. “Usted reconoció que era imposible cumplir la promesa electoral del PSOE de los 880.000 puestos de trabajo, y ahora nos dice que están preparados para crear 150.000 puestos más. ¿Le tenemos que creer ahora?”, espeta Mercedes Milá al entonces ministro socialista Carlos Solchaga. El programa era “Jueves a jueves”, en la única tele que había, la pública. ¿Se lo imaginan en la tele pública de hoy, con un periodista de TVE de hoy y ante un ministro de hoy? Ni yo, ni yo, y ni yo.

Milá sabía cómo hacerlo y le sobraba valor. “Déjeme terminar, séame sincero, no se vaya por la tangente”, ataja al todopoderoso banquero Emilio Botín. Incluso torea en corto al peligroso jefe de la oposición cuando pretende ser él quien lleva la entrevista:
Se pregunta lo que se quiere y se responde lo que se debe. Sentencia Manuel Fraga.
Lo que se quiere, también. Replica Milá.
Lo que se debe. Reafirma él.
Y lo que se quiere. Remata ella.

Esto preguntaba a su jefe, el director general de RTVE, hace 32 años: “¿Está dispuesto, señor Calviño, a afirmar que en los informativos o en un programa como este, por ejemplo, puede hacerse periodismo sin consignas, sin vetos, sin censuras, sin temas tabú, sin ser presionado?”. Como contesta que sí, prosigue: “Mucha gente estará diciendo "pero cómo puede tener la cara dura el señor Calviño de decir eso cuando es recientísima la suspensión de un programa como ‘La clave’ que para muchos era el único programa de debate de televisión"”. Más: “Hay 650.000 personas que han firmado contra usted, han dicho "nosotros no queremos al señor Calviño"”. Su jefazo divide la cifra por dos, y Milá le fulmina: “En todo caso, si fueran la mitad también serían muchas. ¿Usted duerme bien? […] ¿Y su mujer aguanta tener a su lado a semejante monstruo, porque si se tiene que fiar de lo que dicen la prensa y la radio y la gente, dirá: "¡Con quién me casé yo, Dios mío de mi vida, sin saberlo!”.

Nos lo recordó Ana Pastor en “¿Dónde estabas entonces?”, de laSexta. Maestra y discípula juntas en esa escuela de periodismo incisivo y valiente que tanto necesitamos. Pena que el terremoto “GH” solo nos dejara una.

9/2/18

CHENOA Y BISBAL Y AMAIA Y ALFRED

Para bien o para mal, pocas cosas reflejan mejor la evolución de nuestro país en los últimos veinte años que la comparación entre la pareja que formaron Chenoa y Bisbal en el “Operación Triunfo” de 2001 y la pareja que forman Amaia y Alfred en el “Operación Triunfo” de 2018. Chenoa jamás se hubiera enamorado de Alfred. Bisbal jamás se hubiera enamorado de Amaia. Los que votaron a Chenoa y a Bisbal en 2001 -vale, en aquella ocasión ganó Rosa, ya lo sé, pero es que si no no me sale la columna- jamás de los jamases hubieran votado a unos lánguidos melifluos como Amaia y Alfred. Los que votaron a Amaia y Alfred en 2018 hubieran preferido quedarse sin wifi antes que votar a unos pastiches mainstreameros como Chenoa y Bisbal. El abismo generacional de la España actual no tiene que ver con tatuajes, piercings o barberías. Ni con senyeras contra esteladas. Ni con Almodóvar contra los Javis. El verdadero abismo generacional de la España actual -vale, no es una generación, sólo pasaron dieciséis años, no hay que ser tan tiquismiquis- es el que enfrenta a Chenoa y Bisbal contra Amaia y Alfred.

Chenoa y Bisbal eran jóvenes. Amaia y Alfred son adolescentes. Chenoa y Bisbal triunfaban entre los adolescentes. Amaia y Alfred triunfan entre los niños. Chenoa y Bisbal eran unos redomados horteras. Amaia y Alfred son unos cursis disneyficados. Chenoa y Bisbal se enfrentaban a José Ramón Pardo en el jurado. Amaia y Alfred se enfrentaban a Mónica Naranjo. Chenoa y Bisbal tuvieron una destacada carrera musical tras el concurso. Amaia y Alfred no la van a tener. Chenoa y Bisbal tenían en la potencia la principal virtud de su voz. Amaia y Alfred la tienen en el buen gusto. La España de 2001. La España de 2018. Sólo hay dos cosas, dos, en las que las dos parejas se parecen: ambas vivieron historias de amor de una levedad irritante y ambas hicieron ganar mucho, pero que mucho dinero a Gestmusic. El amor y el dinero, las eternas motivaciones, tendiendo puentes entre las generaciones de nuestro país con el macguffin de la música.

8/2/18

INGREDIENTES Y PROPORCIONES


Ya van dos semanas que Jordi Évole se equivoca en la confección del menú para la cena de los domingos. No se equivoca en los ingredientes, sino en la proporción con la que éstos se usan en la receta. El penúltimo “Salvados” habló sobre la depresión. Y la receta incluyó un 90% de testimonios de pacientes y un 10% de información dada por especialistas. Sin minusvalorar la relevancia de lo que cuenten cuatro personas deprimidas, cabe entender que, contra cada experiencia individual, el conocimiento del técnico especialista condensa los resultados de miles de estudios. Hay tantas formas de encontrarse deprimido como personas deprimidas, por lo que cuatro testimonios concretos serán siempre menos representativos e informativos que la opinión de un clínico. Un programa riguroso no sensacionalista acerca de la depresión -u otro aspecto sanitario- debería usar opiniones de especialistas y testimonios de pacientes, sin duda, pero en la proporción inversa a la que vimos en ese “Salvados”: 90% de profesionales, 10% de pacientes.

Y en el último “Salvados”, dedicado a la industria cárnica, se cometió el mismo error, al dedicar un 10% a las casi esclavistas condiciones laborales que sufren los trabajadores en algunos mataderos, y el 90% restante a la insalubre situación en la que se mantiene a grupos de animales enfermos en algunas granjas. De nuevo, ambos asuntos son relevantes, pero a tal distancia, a escalas moralmente tan separadas, que mezclar ambos temas dando prioridad al segundo produce una revoltura ética de difícil digestión. Que las repercusiones en las redes sociales también se escandalizaran más por el maltrato hacia los cerdos que el cometido hacia los humanos me mantiene durante estos días en un triste estupor. No se puede tocar de pasada la explotación laboral ilegal en un programa dedicado a un tema menos importante, por mucho que las imágenes de los cerdos impacten más que las de los obreros. Son cuestiones de ingredientes y proporciones, y han de ser tenidas en cuenta tanto por la industria cárnica como también por la industria periodística.

7/2/18

ANIMADORAS CON ABRIGO


No sé qué es más difícil de entender para los europeos de tradición greco-romana pasada por el cristianismo como ustedes y como yo, si la explicación técnica de la jugada en la que Tom Brady echó a perder la remontada de su equipo ante los Eagles en la Super Bowl, o la polémica acerca de la poca ropa (y, por tanto, mucha carne) que lucieron las “cheerleaders” en esa misma Super Bowl. Juzguen ustedes. Primero, la jugada de Brady: el “quarterback” de los Patriots saltó al campo con 2.21 en el reloj para lograr su sexto anillo, pero hasta los más grandes fallan y Brady sufrió el “sack” de Graham y acabó perdiendo el balón en el que fue el primer “fumble” en los veinte últimos partidos de “playoffs”. Hala. Y ahora, las “cheerleaders”: después de que las azafatas hayan desaparecido en los podios de muchas pruebas ciclistas y, hace poco, de la Fórmula 1, la NFL decidió mantener la presencia de las “cheerleaders” de los Patriots y de los Eagles en la Super Bowl, pero el problema no era tanto la presencia de las “cheerleaders” en el partido como que llevaban  poca ropa a pesar del frío que hacía en el US Bank Stadium. Los conceptos de “sack” y “fumble” no están en Homero, ni en Aristóteles, ni en santo Tomás de Aquino, así que sólo podemos mover ligeramente la cabeza mientras decimos “mmmmmmmm”. En cuanto a las “cheerleaders” con poca ropa en una noche fría, Homero no entendería nada y Aristóteles no encontraría hueco lógico a esta objeción,  pero santo Tomás de Aquino podría echarnos una mano.

Una animadora de un partido de fútbol americano vestida con jersey, gorro y abrigo es como un concursante de “Mujeres y hombres y viceversa” sin tatuajes, sin corte de pelo estrafalario y con camisa de cuadros debajo del jersey. La cuestión no es si las animadoras tienen que abrigarse cuando hace frío para hacer su trabajo, sino si tiene sentido que un grupo de mujeres sonrientes y con poca ropa animen a los espectadores en los tiempos muertos de un partido. Santo Tomás decía que los bienes mayores respecto a un individuo particular son indeterminados, pero los bienes universales mayores son bien determinados. Puede que una animadora particular (o una azafata de la Fórmula 1) considere que es un bien para ella ganar dinero animando o sosteniendo un paraguas rojo, pero parece evidente que es un bien universal determinado acabar con el espectáculo de las chicas guapas con poca ropa en el deporte. No se nace animadora, sino que se llega a serlo. ¿Y saben qué? Me habría gustado ver a las “cheerleaders” de la Super Bowl con abrigo y jersey. Eso sí habría sido un espectáculo universal, y no el ”fumble” particular  de Brady.

6/2/18

BIONEUROEMOCIÓN GERMÁNICA ORTOMOLECULAR


Destapar mentiras es bueno, pero en la tele da más audiencia mentir. Es peor timar que desenmascarar timadores, pero en la tele el timador tiene más seguidores. Ser honrado está mejor visto que ser marrullero, pero en la tele los marrulleros ganan. Se llama audiencia. La noche del domingo más espectadores prefirieron otra cómoda dosis de la adormidera de “Cuarto milenio” en Cuatro a las investigaciones y denuncias que hizo “Expediente Marlasca” en laSexta.

Habitualmente “Expediente Marlasca” trata de sucesos y crónica negra, pero anteayer jugó un juego más divertido: ser el anverso luminoso de “Cuarto milenio”, su competencia directa. Así que en ambos espacios vimos mentiras, pero “Expediente Marlasca” las destapaba; en ambos salieron timos, pero “Expediente Marlasca” los denunciaba; en ambos se dieron datos desconcertantes, pero los del periodista Manuel Marlasca eran verdad.

¿Ven las toneladas de plástico y los recursos que se gastan en agua embotellada porque la peña no soporta el sabor a cloro? Pueden reírse con el alucinante éxito del MMS, un brebaje curalotodo hecho con agua y desinfectante industrial para clorar piscinas. Envuelto en la palabrería habitual que a esa hora triunfa en la cadena de la competencia, vimos cómo el MMS dice curar cáncer, ébola, autismo… pero no libra de creer gilipolleces que dan diarrea. Marlasca no aclaró si hay que prepararlo con agua embotellada para que la lejía no sepa tanto a cloro.

La “Bioneuroemoción” dice que el cáncer desaparece con solo desearlo. ¡Deseemos que el cáncer social de la Bioneuroemoción desaparezca! No funcionará, claro, como esa “Nueva Medicina Germánica” con la que comparte su cuajo para aprovecharse de la desesperación de la pobre gente enferma. Más palabrería sin sentido como la de la cadena de al lado, ya saben cuál. Todo de mucha risa hasta que tocas tierra, como con el caso del joven con leucemia que murió en pocos meses tras cambiar la quimio por las vitaminas de un “Naturópata Ortomolecular”.

¿Aprendimos algo? Sí: que los audímetros dicen que preferimos el engaño al desengaño. Y es bien triste.

5/2/18

EL PROGRAMÓN DE CÁRDENAS


Lo han visto, ¿no? Éxito estrepitoso y fracaso deslumbrante de la gala de los Goya 2018. Peor hubiera sido un éxito unánime o un fracaso sin paliativos. En ese caso, la gala habría terminado al caer el telón porque la uniformidad y monotonía de opiniones no hubiera dado más de sí. Afortunadamente no ha sido así y todos podemos opinar sobre lo que estuvo bien y mal, deporte nacional. La industria amortizará la gala durante todo el año y servirá para generar la expectación que necesita la gala siguiente como plataforma de lanzamiento. La vida es cruel: los Goya 2018 han muerto, vivan los Goya 2019.

Eh… ¡ah, sí, a opinar! Entre el desconcertante humor de la chanante pareja presentadora —que aquí tanto nos gusta— destacamos ese destello en el que  Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla enlazaron cine y televisión al referirse al “programón” de Cárdenas, bromita que después les costó una guantada. O sea, una versión resumida del chiste que Sevilla hizo hace un año en “El hormiguero” sobre Cárdenas, y que este respondió con mala baba (la misma con la que después respondió a otra broma de Buenafuente. Cárdenas es muchas cosas, pero, ante todo, un gran relaciones públicas).

Por cierto, ¿se acuerdan de la que armó Cárdenas al invitar al embaucador Julián Gabarre a defender en TVE que la cara revela la personalidad? Debería volver a invitarlo porque el charlatán también frecuenta otras patrañas como la grafología. Debería ponerle esa captura de pantalla en la que Mariano Rajoy, en la tranquila visita sin preguntas incómodas que hizo a “Los desayunos” de La 1 esta semana, firma en el cristal de una cámara… ¡como “M. Rajoy”! Sería estupendo ver al timador explicar que la firma “M. Rajoy” de M. Rajoy es la firma de alguien honrado e inocente alejado de ese corrupto “M. Rajoy” del que hablan los juzgados. Molaría ver cómo explica la morfopsicología la cara del morfopsicólogo y de Cárdenas al decirles, después, que esa imagen está manipulada y, en efecto, “M. Rajoy” no es la firma de M. Rajoy, sino la de un honrado e inocente bromista. ¡Con lo que le gustan a Cárdenas las bromas!

4/2/18

"CON RAZÓN, CON RAZÓN"

La noticia es rigurosamente cierta, y fue comentada por Wyoming en “El Intermedio”: “Una acalorada discusión sobre la filosofía de Kant termina en tiroteo sangriento”. Ocurrió en la cola de un supermercado ruso. (Nota: esto es una reconstrucción dramática. Algunos elementos pueden haber sido modificados con fines narrativos). Dos pacientes cosacos aguardaban para pillar vodka saborizado cuando descubrieron una cierta discrepancia en su visión del concepto de “estética trascendental”. Cuando uno de ellos argumentaba tocando con el índice en el pecho del oponente, éste lo retiró de un manotazo, lo que desencadenó una lluvia de tortazos. Con ambos constructivistas en el suelo, el primero sacó un revólver y, al grito de “¡a ti te voy a despertar yo de tu sueño dogmático!”, le metió una bala en la cabeza a su diletante rival. 

No nos vamos a alegrar del altercado, es obvio, pero incluso de una noticia así se puede extraer un mensaje esperanzado: ¡es posible un programa de filosofía en prime time que lo pete en audiencia! Todos sabemos que el éxito de los “Sálvame” y los “Deluxe” está más en las discusiones que en los temas discutidos. Y la historia de nuestros amigos rusos demuestra que la epistemología, aparte de para cumbias, puede dar también para darse de hostias. Con todos ustedes, el nuevo programa de La 2 “Con razón, con razón”.

“Hoy en ‘Con razón, con razón’ nos visita Wittgenstein, que explicará por qué Russell no ha entendido ni media palabra del ‘Tractatus’”. “En breves minutos, Anne Marie Lavache, asistenta de la hija de Sartre, nos contará toda la verdad sobre las relaciones del existencialista con Simone de Beauvoir”. “A la pregunta de si el saber es el único espacio de libertad del ser, Michel Foucault ha contestado que sí, y el polígrafo dice que… ¡miente!”. Tras su expulsión de los planes educativos, la filosofía busca un nuevo nicho en el que momificarse. Vea “Con razón, con razón”, porque ¿quién ha dicho que la telebasura no puede tratar sobre filosofía? Spasiva.

3/2/18

LOS JAVIS: INFORME PRELIMINAR


Me acerco a los Javis como se acercaría un primatólogo a una nueva especie de bonobos. No, peor, como se acercaría un microbiólogo a un nuevo tipo de estafilococo. No, peor, como se acercaría un trabajador del SETI que captase con su telescopio a un extraterrestre saludándole sonriente desde más allá de Orión. Curiosidad, sí, pero no más que extrañeza y una falta total de conexión. Pongo “El hormiguero” a la hora de cenar e inmediatamente veo a Pablo Motos entrevistando a una forma de vida no clasificada por Linneo. Corro a por mi lápiz y mi cuaderno de campo, y empiezo garabatear notas y bocetos. Bailan y hago esquemas de sus rapidísimos movimientos. Pasan toda la entrevista con las manos entrelazadas y recuerdo la curiosísima anécdota de aquellos nativos americanos que, viendo a los colonizadores europeos, pensaban que hombre y caballo formaban un único organismo. ¿Cuántos son los Javis?

Aún a riesgo de equivocarme dada la premura de mis análisis, me atrevo a plantear este informe preliminar. En nuestro planeta, las emociones de las especies animales aparecen como respuesta a algo. En esta nueva forma de vida, por el contrario, las emociones parecen ser fenómenos autosustentados: los humanos reímos ante un chiste, los Javis ríen. Los humanos expresamos las emociones que sentimos. Los Javis, por el contrario, sienten las emociones que expresan. Los humanos hemos triunfado como especie por nuestra extraordinaria capacidad de adaptación a todo tipo de ambientes. Los Javis, por el contrario, han triunfado como fenómeno social por su extraordinaria especialización en un único registro irrespirable para los que no son de su especie. Un cambio minúsculo en las condiciones sociales provocaría su extinción.

Un principio básico en psicoanálisis dice que toda pasión manifestada de forma extrema probablemente oculta la pasión contraria. Pero Freud, claro, se refería a los humanos… El campo del psicoanálisis extraterreste está muy poco desarrollado, y en el caso de los Javis no es descartable que ellos de verdad sean así. Yo no lo creo, pero seguiremos investigando.

2/2/18

LEÓN ESTÁ EN TOLEDO


“¿Para qué te vas a duchar si vas a volver a sudar? ¡Es que no es ético!”. A veces, algunas veces, la tele tiene razón. “Yo pensaba que León estaba en Toledo. Parecido, ¿no? Las casas colgantes…”. La noche de los jueves, Cuatro nos hace felices. “¿Estoy mona? ¿Pero mona o divina? ¿Divina o pasada de divina?”. Esto reconforta más que el Prozac y Platón juntos. “¡Eso fue una fuerza oscura de la naturaleza que se introdujo en la furgoneta!”. ¿No notan ya su efecto balsámico y benefactor? “Todos los heteros son maricas, a mí no me ralles, cari”. Respiren hondo, pongan la espalda recta, eleven la barbilla, miren al frente, disfruten de la seguridad en sí mismos conquistada viendo lo ignorantes, simples, ridículos y estúpidos que son los personajes ignorantes, simples, ridículos y estúpidos que Cuatro ha reunido y guionizado en “Los reyes del barrio”.

Reconozcámoslo: mirar por encima del hombro a los demás es una de las grandes satisfacciones de la vida. Antes de que hubiera tele, había que esforzarse para obtener ese íntimo placer porque era preciso lograr esa superioridad ante los demás. Para no malgastar energía y evitar conflictos se solía recurrir a la edificante figura del tonto del pueblo, blanco consensuado de abusos, burla y escarnio compartido. Pero con la tele sentirse superior es más fácil. Ya no hay ni que salir de casa a buscar al tonto del pueblo. La industria nos sirve en bandeja una serie de personajes ya picaditos, fáciles de criticar y estereotipados según unos perfiles simplones para que cada uno escoja a quién quiere despedazar para sentirse mejor persona. Bueno, mejor persona igual no, pero sí mejor a secas, más chulo, superior.

Llegar aquí no fue fácil. Los primeros pasos fueron torpes. Ahí está el caso del gran pionero Javier Cárdenas, con sentencia firme e inapelable del Tribunal Constitucional por burlarse y ridiculizar a un discapacitado físico y psíquico hace años. Hoy, el progreso televisivo nos ofrece una superioridad garantizada y sin indeseables efectos secundarios, ¡viva la civilización y la madre que nos parió!

1/2/18

PROMETO ESTARTE AGRADECIDO


Dentro de 22 años, David Attenborough cumplirá 113 años, los que tenía hasta anteayer el hombre más viejo del mundo, el extremeño Francisco Núñez. El naturalista Attenborough es un asombroso y riguroso divulgador que desde la BBC lleva más de 60 años regalando al mundo obra tras obra de arte que la tele emite como si nada, como si se tratara de simples programas de televisión para pasar el rato cuando no tienes otra cosa que hacer. Con 91 años a sus espaldas sigue en activo (actualmente La 2 emite la asombrosa y rigurosa serie “Planeta Tierra II”, continuación de la asombrosa y rigurosa “Planeta Tierra”), pero ha hablado por primera vez de su retirada. Con una agenda repleta de proyectos en marcha, dice que no piensa abandonar mientras siga encontrando las palabras adecuadas.

De momento está haciéndolo de maravilla. A corto plazo, debe seguir así y en mayo cumplirá 92 sin habernos dado el disgusto que nos dieron otros grandes de la divulgación con muchos menos años, como Isaac Assimov, Stephen J. Gould, Carl Sagan, y, tranquilos que ya va, Félix Rodríguez de la Fuente. A medio plazo, debe ponerse en pie, gritar “Yo soy Espartaco” y plantarse en los 101 añazos con los que Kirk Douglas fue aplaudido y ovacionado por el público puesto en pie en la última entrega de los Globos de Oro hace unas semanas. A largo plazo, y antes de ofrecer su propia muerte como inevitable tributo a la vida a la que dedicó su vida, Attenborough tiene que seguir alentándonos hasta los 113 años, transmitiendo su pasión por el conocimiento, su alegría por embarrarse, mojarse y mancharse las manos tocando la realidad, la tierra, la vida que ama.

Hace unos meses, “El hormiguero” mostró a Francisco Núñez con un bebé. “Hay que tener un corazón grande y noble, y defenderse de todas las cosas”, dijo a aquella niña de oro bendito. Attenborough: hasta los 113 seguirás encontrando las palabras adecuadas con las que dirigirte a cualquier nueva vida, humana o no, que se abre camino. Si es alguno menos no importa. Ya has hecho tanto y tan bien que si dejas que camine tras de ti prometo estarte agradecido.