23/6/18

¿ANTONIO JIMÉNEZ O EL PAPA?



Echo algo en falta en el anuncio publicitario de la campaña Xtantos con la que la Iglesia católica pretende animarnos a que marquemos su casilla en la Declaración de la Renta que todos estamos presentando durante estas semanas. En el spot se nos muestran imágenes referentes a la indiscutible labor social que la Iglesia realiza atendiendo a un gran número de colectivos en situación de necesidad. Vemos comedores sociales, aulas. Personas que asisten a ancianos y a enfermos. Al comienzo aparecen tres segundos de una misa. Gente de toda edad, raza y condición mira a la cámara sonriendo. A juzgar por este anuncio, parecería que la Iglesia católica está vertebrada básicamente por Cáritas, como si la Conferencia Episcopal Española fuera una ONG que sólo de forma circunstancial está vinculada a una religión en particular.

Y, sin embargo, en su reciente Memoria Anual de Actividades presentada por dicha Conferencia, se recoge que hay otra empresa también perteneciente a la Iglesia católica que recibe un cincuenta por ciento más de financiación que Cáritas. ¿Por qué su labor no se refleja en el anuncio? Se trata de TRECE, la antigua 13tv, que recibió durante el último ejercicio nueve millones de euros frente a los seis millones recibidos por Cáritas. Todos sabemos el carácter intrínsecamente tramposo y manipulador de la publicidad, pero se espera de una campaña de la Iglesia una honestidad mayor, una mayor fidelidad a la verdad de lo que se está publicitando que las que se encuentran en las campañas de las compañías de cruceros veraniegos o de telefonía móvil.

Por eso, en el spot de Xtantos deberíamos ver imágenes de “El cascabel” un cincuenta por ciento más de tiempo que las que vemos de comedores sociales. Deberían aparecer extractos de la línea editorial de “Al día” tres veces por cada dos que aparezcan personas necesitadas ayudadas por voluntarios católicos. Si de poner la X en la declaración del IRPF se trata, la pareja que aparece en su casa ante el televisor debería estar viendo a Antonio Jiménez más que al papa Francisco.

22/6/18

FERRERAS COMO ALGO IRREVERSIBLE


La concesión a Antonio García Ferreras del Premio al Mejor Periodista por parte de la Asociación de la Prensa de Madrid es un hito que da ocasión para señalar un hecho indiscutible: el periodismo político que ha practicado laSexta -lo personalizamos en Ferreras, aunque obviamente no estamos ante un trabajo individual, sino ante el fruto de un amplio equipo de profesionales- a lo largo de los últimos meses ha cambiado el estilo del periodismo televisivo en nuestro país. Y, de hecho, lo ha cambiado de forma tan notable e irreversible que la valoración de tal cambio como positiva o negativa se vuelve secundaria respecto de su constatación. HBO cambió la televisión. Los realities cambiaron la televisión. Discutir si para bien o para mal es materia de nostálgicos. “Al rojo vivo” cambió la televisión. Es lo que hay.

Y lo que hay es ambivalente. Es un periodismo televisivo más radiofónico, pero también visualmente más espectacular. Es un periodismo más centrado en la construcción mediática de los acontecimientos, pero también más centrado en sus analistas. Es periodismo deportivo, pero no porque no sea político, sino porque ha convertido la política en una liga deportiva. Un periodismo que se autoproclama impulsado por estrictas motivaciones éticas, convertido en el principal activo crematístico de su empresa. Es televisión barata de hacer y eficaz en términos de audiencia. Ha de llenar horas hablando de temas que quedarían completamente analizados en minutos. Y su recurso al apasionamiento distrae del hecho de que las cuestiones que se están discutiendo superan con creces cualquier escala emotiva individual.

Ha venido a quedarse, a diluir un poco más la siempre falsa frontera entre los hechos y su análisis. Es periodismo llegado a un punto de no retorno, auténtica televisión del siglo XXI magníficamente realizada. Cada vez que Ferreras se para y dice “periodismo” no está haciendo una defensa de su trabajo: está ofreciendo, para bien o para mal, la nueva definición del término.

21/6/18

PICASSO EN EL BALONCESTO


Entre los motivos que hacen de “Surviving Picasso” (Netflix) una película fallida, no es el menor el chiripitifláutico hecho de que los productores no consiguieran los derechos de autor de las obras del pintor, por lo que toda la cinta transcurre disimulando el hecho de estamos viendo la biografía de uno de los artistas más importantes del siglo XX sin poder ver ni uno sólo de los cuadros famosísimos que pintó. Se ve cómo llega al estudio, cómo se prepara para pintar. Se le ve asistiendo a exposiciones de sus obras. Incluso a veces se le ve pintando, pero la cámara toma el lienzo desde detrás, o desde un escorzo cenital tan pronunciado que hace la pintura irreconocible. ¿Se puede rodar una película sobre Picasso sin cuadros de Picasso?

Atresmedia creería que sí. Lo digo porque esta empresa -a través de Antena 3 y laSexta- está intentando informar sobre el Mundial de Rusia sin imágenes de los partidos del Mundial de Rusia. Y da como penica. Manu Sánchez pone todo su empeño en fingir normalidad. Vemos imágenes de los jugadores entrando en el estadio. No vemos imágenes del Polonia-Senegal, pero nos ofrecen una grabación de los inmigrantes senegaleses del Aquarius viendo el partido. Hierro confirma que De Gea estará en el once titular. En su repaso diario, Carlota Reig y Susana Guasch comentan el Colombia-Japón: la pantalla muestra fotos del encuentro, fotos inanimadas sobre las que la cámara se mueve arriba y abajo, a izquierda y derecha, para dar una sensación dinámica que no experimentábamos desde los partidos de Oliver y Benji en “Campeones”.

Curiosamente, los productores de “Surviving Picasso” sí consiguieron los derechos para mostrar las obras de Matisse, y la escena de la visita de Pablo a Henri está llena de imágenes de “La danza” y de habitaciones rojas. No estoy seguro, pero juraría que en las imágenes que Antena 3 dio ayer sobre la victoria del Real Madrid de baloncesto sobre el Baskonia me pareció ver a Pablo Picasso entre el público.

20/6/18

MINISTRAS Y MINISTROS Y VICEVERSA


Sinceramente, no acabo de ver a “Mujeres y hombres y viceversa” como el nuevo programa de debate político de las mañanas de Cuatro. No quisiera emitir juicios apresurados ni negar al espacio de Mediaset el tiempo necesario para adaptarse a su nueva función de cubrir el hueco de “Las mañanas de Cuatro”. Pero… qué quieren que les diga… como presentador de la tertulia política Javier Ruiz lo hacía mucho mejor que Emma García. La nueva presentadora… no sé… se va un poco por las ramas, habla mucho de la vida personal de los tertulianos, aún no la he visto referirse en estos dos días en ningún momento al Partido Popular, ni a Urgandarín, ni a Pedro Sánchez. Y como equipo de comentaristas políticos… bueno, Antón Losada, Melchor Miralles, Carmen Morodo o Esther Palomera no eran ninguna maravilla, pero aun así estaban mucho más centrados y mucho mejor informados que Violeta, Melanie, Eleazar o Barranco.

A lo mejor mejora con el tiempo. No digo que no. Corren rumores acerca de que Mediaset ya ha cerrado con los candidatos a presidir el Partido Popular su participación en unas ediciones especiales de MYHYV -"Mujeres del PP y hombres del PP y viceversa"- en donde Sáez de Santamaría y Cospedal competirían por el puesto de tronista lidiando con los requiebros y las citas de Casado, García-Margallo y los otros dos que no conoce nadie. Posteriormente serían los varones barones los que lucharían por el trono mientras Soraya y Dolores se dirigen la una a la otra frases que comienzan por “mira, bonita…”. También Cuatro entiende que el formato del dating show podría dar juego bajo el título de “Ministras y ministros y viceversa”. Se comenta que esta versión centrada en el Gobierno de España podría marcar la reaparición de Màxim Huerta como presentador de televisión.

Pero a pesar de estos esperanzadores indicios, sigo pensando que Mediaset se ha equivocado con el cambio. Ahora sólo nos queda esperar al estreno del nuevo “Las mañanas de Cuatro” reconvertido en un reality de citas y ver si el primer tronista es Elisa Beni o Jose María Calleja.

19/6/18

LA VIDA EN EL VAR


Yo quiero aplicar el VAR a todo en esta vida. Video Assistant Referee. Como en el Mundial de Rusia. “¡Oiga, que estaba esperando yo para aparcar!”. “¡De eso nada, yo me había puesto antes! ¿Cómo puede tener esa cara tan dura?”. Y de pronto, plaf, los dos conductores reciben por un pinganillo el veredicto del VAR: “Primero llegó el Opel Astra azul cobalto”. No hay más que hablar. Una alumna, durante la revisión de un examen, jura que ha explicado perfectamente el concepto de pulsión en Freud. El profesor se desespera haciéndole ver que en esas frases inconexas no ha explicado perfectamente nada, y menos aun el concepto de pulsión en Freud. Desde los cielos llega el varedicto: “Un cero. Un cero redondo cuyos puntos equidistan del centro”. Siguiente. Dos vecinos discuten por el nivel de ruido de uno de ellos. VAR. Una cliente afea a su frutero que el melón de la semana pasada era un pepino gigantesco. Quiere otro melón. VAR. ¿Que no está claro qué hijo pequeño de quién pegó primero a qué hijo pequeño de cuál, y los padres están empezando a mosquearse? Pues VAR. VAR y todo solucionado.

Y también en televisión. Eduardo Inda se queja de que no paran de interrumpirle a pesar de que él no ha interrumpido a nadie. Iñaki López detiene el debate, se lleva la mano a la oreja para oír mejor el pinganillo, asiente y desestima la demanda de Inda. Una concursante de Murcia grita “¡Picasso!” justo en el momento en el que el reloj de “Ahora caigo” llega al cero. Arturo Valls duda. Imita a una gallina durante los segundos que tarda el VAR en confirmarle que la respuesta entró a tiempo. El VAR arreglaría todos los enfrentamientos en “Supervivientes”, sustituiría al aburridísimo polígrafo de “Deluxe”, acabaría con la manipulación en los informativos de Televisión Española. Un videoarbitraje que viene del cielo a través de una pantalla de televisión. Dios existe, pero por ahora sólo habla de penaltis y fueras de juego. Para que luego Màxim Huerta discuta las aportaciones culturales que hace el fútbol…

18/6/18

¿QUÉ APOSTAMOS?



Responda rápido, sin pensarlo, con lo primero que le venga a la cabeza: ¿qué le sugieren las palabras “apuestas” y “televisión”? Sólo hay dos posibles respuestas que ha podido decir, y permiten clasificarle sin error posible como un baby boomer -aquella generación que apareció al calor de la explosión de la natalidad entre la década de los sesenta y de los setenta- o un millenial -este grupo de homínidos que llegaron a la adolescencia coincidiendo con el siglo XXI, vinculado identitariamente a los smartphones y los zumos detox-. Si para usted “apuestas” y “televisión” le trae a la cabeza a Ana Obregón y a Ramón García en un programa de La 1 al que iba gente capaz de saberse de memoria la guía telefónica de Cuenca, entonces, no le quepa duda, es usted un baby boomer, y le sorprenderá mucho saber que existe otro grupo de espectadores para los que las apuestas en televisión no tienen que ver con Anita tomando una ducha fría, sino con anuncios publicitarios de casas de apuestas en las que poder jugar desde el móvil, especialmente ahora, durante el Mundial de Rusia.

Porque ésta es la segunda posibilidad. Nacidos entre las sombras de las teletiendas de madrugada, los anuncios de apuestas por internet han tomado por asalto el prime time aprovechando el caballo de Troya de los partidos de fútbol televisados. Las consecuencias sociales que está provocando entre los jóvenes esta nueva forma rápida y fácil de perder dinero -y, en menor medida, ganarlo-, sorprenden a los expertos, y parecen indicar que en el futuro este tipo de publicidad tendrá regulaciones parecidas a las que hoy en día afectan al alcohol o al tabaco. Si usted, ante las palabras “apuestas” y “televisión”, ha pensado en José Coronado y en las empresas de juego online, entonces usted es un millenial y muy probablemente conoce a alguien que se ha metido en pequeños problemas por haber realizado apuestas deportivas. ¿Que no? ¿Está usted seguro? Piénselo bien. Repase su entorno. ¿Qué apostamos?

17/6/18

INTRECECONOMÍA CONTRA LASECTA


Las pataletas dan juego en la tele, pero son solo eso: pataletas. Al principio son entretenidas de ver si se reducen a simple espectáculo. Como cuando cambias de canal y caes en medio de una persecución. No sabes de qué va la peli, pero te quedas mirando un rato. Pero las pataletas, como las persecuciones, enseguida cansan.

La pataleta del otro día de Rafael Hernando cuando Gonzo, de “El intermedio” (laSexta), le preguntó por la penúltima sentencia de la Gürtel no estuvo nada mal. Ver a un portavoz en el Congreso huir de las preguntas de un periodista acusándolo de acoso fue un espectáculo que solo mejoraría si Hernando rompiera a llorar, dijera “te odio”, y saliera corriendo a encerrarse en su habitación. Si la pataleta no tuvo el éxito televisivo que se merecía fue porque nuestro cupo de rabietas ya lo había llenado antes Celia Villalobos.

Antes de la pataleta de Hernando, Villalobos se puso como un basilisco en “Espejo público” (Antena 3) mientras Susanna Griso ya no sabía qué cara poner. La señora diputada no soportaba (“¡Estoy cansada de oíros!”) que el periodista Arsenio Escolar no admitera que el nuevo Gobierno fuera ilegítimo, como ella decía y repetía cargada de esa razón que tienen siempre quienes no dejan hablar a los demás. Esta rabieta llegó poco después de su desplante a la periodista de laSexta Andrea Ropero a las puertas del Congreso. Y de enfadarse pero mucho, mucho, con otra periodista de laSexta, Ana Pastor, por ser todos tan requetemalos y chinchar tanto: “Os vais a aburrir muchísimo en laSexta sin tener al PP dándole caña todo el puto día”.

Estas pataletas y otras similares que se ven entre algunos telespectadores tienen fácil solución. Si el éxito de laSexta está en hacer televisión contra el Gobierno, no sé a qué esperan Trece (ex13TV) e Intereconomía para dejar esas pequeñas chapuzas con las que se conforman, aprovechan su turno y hacen una programación que logre ser un referente informativo, con unos resultados ante grandes acontecimientos incluso mejores que TVE, con programas de éxito, y un espacio tan irreverente y divertido como “El intermedio”. Ánimo y al toro.

16/6/18

LO MEJOR DE LA DIMISIÓN


Las grandes cadenas interrumpen su programación para ofrecer en directo la dimisión de Màxim Huerta. ¿Qué es lo mejor?

Lo mejor es comprobar que La 1 y Canal 24 Horas empiezan a regenerarse, y en vez de buscar excusas para no alterar su parrilla, conectan y cuentan con pelos y señales lo ocurrido, algo que con los casos del PP eran incapaces de hacer.

Lo mejor es que la dimisión no fue causada porque expertos basurólogos hubieran hecho un dossier explosivo con su paso por “El programa de Ana Rosa”, sino por tributar irregularmente por esas ganancias. Ya es fatalidad, Al Capone cayó por lo mismo.

Lo mejor es que fue precisamente en Telecinco donde Pedro Sánchez había dicho que nunca permitiría que un responsable político creara una sociedad interpuesta para pagar menos impuestos. Ahora sabemos que, después de todo, Huerta no ve Telecinco.

Lo mejor es que ahora que Huerta es exministro puede volver a la tele sin meterse al fango si le dan un programa en La 2 tan chulo como a otros exministros como Eduard Punset (“Redes”) o Manuel Pimentel (“Arqueomanía”).

Lo mejor es que confirma que el mundo de la frivolidad y el cotilleo televisivo mueve mucho dinero.

Lo mejor es que descubre que, por lo extendido de algunas prácticas contables, muchos famosos televisivos ya nunca podrán ser ministros.

Lo mejor es que permitió a Wyoming hacer el chiste de que al final ha demostrado que sí era un buen deportista porque batió un récord de velocidad.

Lo mejor es que Huerta dijo “estoy al corriente con Hacienda” igual que Cristina Cifuentes podía haber dicho “estoy al corriente con Eroski”. O sea, si te pillan, pagas.
               
Lo mejor es oír a su excompañera Ana Rosa Quintana. “Tendría que ampliar la explicación”, dijo al estallar el caso. “No me gustó la intervención de Màxim ayer”, dijo ya al día siguiente. Es improbable que en los once años que trabajó para ella, Huerta dijera nada parecido sobre aquel plagio de “Sabor a hiel” que Quintana había achacado a un “error informático”.

15/6/18

EL WHATSAPP DE PEDRO


(Extracto de los mensajes de Whatsapp que recibió Pedro Sánchez durante la hora que medió entre la dimisión de Màxim Huerta y la designación de José Guirao como nuevo ministro de Cultura y Deportes)

“Hola Pedro. Me ha pasado tu numero Màxim. Solo queria saludarte, darte todo mi apoyo y recordarte que yo tb he escrito libros de exito. Ademas amo mucho la cultura y estoy muy a favor de la cultura pq la cultura es muy importante para mi. Nunca cobre a través de sociedades” (Risto Mejide). “Hola pedro que pasa con los pachachos? Los pachachos tb chomoch cultura y amamoch la cultura. Pq no un ministro pachacho? Quiero decir otro ministro pachacho” (David Broncano). “Hola pedro. Soy la Pedroche. Me ha pasado tu numero risto que se lo había pasado maxim. Si buscas alguien que ame mucho la cultura PERO TB EL DEPORTE esa soy yo. Soy una mujer. Podria dar las campanadas este año desde el ministerio” (Cristina Pedroche). “Hooooola pedro. Queremos decirte que apoyamos por completo tu proyecto de renovación. En vez de escoger a un ministro que opina que los animales son igual de inteligentes que los humanos, pq no escoges directamente de ministro a unos animales? Somos hormigas, una de las especies más abundantes en el planeta. Y somos de tela. ¿Te imaginas las ruedas de prensa? Ah, y amamos mucho la cultura” (Trancas y Barrancas). “Hola pedro. Que me paso tu numero cristina que se lo paso risto que se lo paso maxim. Soy Sabater. Fernando no. Leticia. Ahora ando de promoción de tukutú, que va a tener el mismo éxito de toma pepinazo. Pero si buscas a alguien que ame la cultura lo dejo todo por ser ministra. Culito con culito colita con colita. Kissess” (Leticia Sabater). “Lapdro. Slo qruía decirte que yo amom cho la cultra. Que yo no mnistro? Es un tabu. Claro, deso ninteresa hablar no? Pues a mi nadie me va callar pq yo sempre diglaverda” (Javier Cárdenas).

14/6/18

VOLKSGEIST Y METAFÍSICA

Es lo que tienen las esencias, que, como pertenecen a la metafísica, se pueden mover sin límites cruzando el tiempo y el espacio a su capricho. Usted y yo no podemos, pero el espíritu de los pueblos es capaz de obrar estos prodigios. Tomemos, por ejemplo, el caso del lazo amarillo que reivindica el independentismo catalán. Esta semana se ha podido ver en el pecho de Isabel de Tuñón en “Amar es para siempre”, serie cuya temporada actual está ambientada a finales de los años 60. Muchos espectadores hicieron capturas de pantalla y las colgaron en tuits que van de la sorpresa a la indignación. Diagonal TV, la productora catalana de la telenovela, salió rápidamente a negar el eastern egg, asegurando que Isabel sólo llevaba en la solapa un broche dorado, cuyo parecido en forma y color al símbolo indepe es una mera coincidencia. Pero si la Guerra de Sucesión Española fue una guerra de España contra Cataluña, ¿por qué no iba a haber soberanistas catalanes paseando por la Plaza de los Frutos en 1969? El volksgeist traspasa el tiempo.

Y el espacio. Lo hemos visto también en uno de los nuevos capítulos de “This is art”, esa serie de Movistar+ dedicada, con la excusa del arte, a Ramón Gener. En el episodio dedicado a la soledad se nos presentó a Monserrat Domingo, una eremita del siglo XXI henchida de ascetismo, vida contemplativa y retiro absoluto del mundo. Cuarenta años de soledad en una pequeña ermita perdida en las montañas. “Montserrat, ¿a qué dedicas un día normal?”. “Madrugo mucho. Medito. Estoy quieta sin moverme. A orar. Limpio un poco la casa. Leo un poco. Siento la presencia de Él. No se ve, pero yo la siento”. Cuando Montserrat se despide de Ramón a la puerta de su refugio, ante una humildérrima cruz hecha con dos palos cruzados, un lazo amarillo luce en su solapa. Se me queda de postimagen en la retina, se me reaviva con cada parpadeo, hasta que al término del capítulo aparece TV3 como partícipe de la serie. La retirada del mundo no es obstáculo para que las circunstanciales esencias eternas empapen al asceta. Viva la metafísica.

13/6/18

MACHISTAS Y CONOCIDAS


¿Son mujeres quienes iluminan el plató de “Amigas y conocidas”, en las mañanas de La 1? ¿Aportaría una luz diferente al programa que solo hubiera mujeres iluminando? ¿Hay temas que son más femeninos y que tendrían que iluminar mujeres porque ellas poseen o aportan algo especial de lo que carecen los hombres? ¿Requieren las mujeres una forma más femenina en la iluminación televisiva que se les está hurtando? ¿Debería implantarse una selección del personal de iluminación que pusiera como requisito ser mujer?

Este lunes, “Amigas y conocidas” comenzó analizando la polémica generada por la publicación de un artículo sobre el guardarropa de las nuevas ministras. Las tertulianas señalaron, claro, que hay asuntos mucho más importantes que tratar sobre estas profesionales que no son su ropa, su maquillaje o su chasis; y que no se justifica que, puestos a hablar de tonterías, no se haya tratado por igual el mismo asunto en relación a los ministros.

¿Son mujeres quienes decoran el plató de “Amigas y conocidas”? ¿Aportaría algo diferente al programa que solo hubiera mujeres realizando la instalación eléctrica? ¿Hay temas que son más femeninos y que tendrían que grabar cámaras mujeres porque ellas poseen o aportan algo especial de lo que carecen los hombres? ¿Requieren las mujeres una forma más femenina de realizar el grafismo televisivo que se les está hurtando? ¿Debería implantarse una selección del personal que hace las cabeceras de los programas que pusiera como requisito ser mujer?

¿Y qué pasa si miramos hacia arriba? ¿Fue una mujer o un hombre quien desde su despacho decidió que existiera una tertulia femenina en la que las mujeres dieran su visión de mujer sobre temas variados y ligeritos de actualidad social, cotilleo y crónica rosa? ¿Fue un hombre o una mujer quien encargó como logo un bolso? ¿Cuántos hombres hay por encima en el organigrama tomando decisiones, firmando contratos y pagando nóminas?

El lunes las tertulianas denunciaron con razón que los ministros no recibían el mismo trato frívolo que las ministras. Pero todas aceptan la frivolidad de “Amigas y conocidas” sin pedir la existencia de un programa igual de estúpido que se llamase “Amigotes y conocidos”. Y a ti, especialmente a ti, Cristina Almeida, ya te vale.

12/6/18

NI SIQUIERA PIQUERAS


Pedro Piqueras es un buenazo. Se sacrifica por el bien de los espectadores, el periodismo y la televisión. Ya lo demostró, por ejemplo, marchando de la tele pública a una privada, y de una privada a otra en cuanto entró el juego del libre mercado en nuestro esquelético panorama televisivo hace 25 años. Alguien tenía que enseñarnos que el muro había caído y el bueno de Piqueras se ofreció a hacerlo. También dio un paso al frente cuando la lucha por la audiencia inundó los informativos de sensacionalismo. Su manera de denunciarlo fue tan ingeniosa como eficaz: daba igual qué noticia abordaba, él siempre hablaba de hechos espectaculares, espeluznantes, atroces. Gracias a él, desde entonces vemos los telediarios con cierto escepticismo y una ceja más alta que la otra.

Pero el infame uso que las cadenas hacen de los informativos para la autopromoción y el autobombo requería dar otro paso en el fomento de nuestro espíritu crítico. El bueno de Piqueras volvió a estar ahí. El otro día se armó de valor y recomendó desde “Informativos Telecinco” que los padres quedaran a ver la película “Jurassic World” después de los deportes y “para pasar una velada inolvidable con sus hijos”. Con un señuelo infalible, el consejo fue justo lo que necesitábamos los españoles para espabilar.

La lección fue dolorosa, pero necesaria. Tras ver los deportes, y antes de los lagartos terribles, papis y nenes tenían que tragarse taza y media de “Supervivientes: Última hora”. Realmente terrible, más que los dinosaurios. Después, la familia debía quedarse despierta hasta la una de la mañana para ver cómo acababa la peli. Qué didáctico resultó Piqueras. Qué gran enseñanza la suya. Qué inolvidable fue la “velada inolvidable”. Al día siguiente los pequeños fueron muertos de sueño al cole y los grandes fueron muertos de sueño al trabajo, pero sabiendo todos que la familia que trasnocha unida, ve la tele unida, y se levanta al día siguiente unida, permanece apijotada y unida. Ah, sí, y que en la tele nada es de fiar. Ni siquiera Piqueras.

11/6/18

CÉSAR Y LAS PALOMAS


La gran Mary Beard no sólo  merece que su nombre vaya antes que el de Julio César en el documental “Mary Beard: Julio César” (#0), sino que el título ya nos avisa de que no estamos ante el típico documental de Canal Historia o de National Geographic lleno de lugares comunes y espacios petrificados, sino que nos espera un viaje al fondo y a la forma de César de la mano de una especialista en el mundo clásico que sonríe, habla a los turistas delante del Panteón de Agripa, pasea por el lugar donde las legiones de César desembarcaron en Britania y se enfrenta cara a cara con el busto del hombre que un día cruzó el Rubicón. ¿A quién, sino a Mary Beard, se le puede ocurrir empezar un documental sobre César asistiendo a una cesárea? ¿Quién, además de Mary Beard, puede mostrar con tanta gracia y sabiduría el rastro de César en nuestra vida cotidiana (el calendario), la política actual (la importancia de la imagen) y comparar el famosísimo “Veni, vidi, vici” con el que César resumió su victoria ante Farnaces II del Ponto con un tuit de Donald Trump? ¿Qué otra erudita se atrevería a decir que César fue asesinado “cuando se dirigía al trabajo”, o que la llegada de los romanos a Britania en tiempos de César tuvo el mismo impacto en Roma que la llegada del Apolo XI a la Luna en los salones de nuestras casas? ¿Quién, además de Mary Beard, daría tanta importancia al hecho de que, cuando César cayó asesinado a los pies de la estatua de Pompeyo, lo hizo defendiéndose con la única arma que tenía, su punzón de escritura? El escritor Bulwer-Lytton dijo que la pluma es más poderosa que la espada, y así lo cree también el buen y pacífico arqueólogo Marcus Brody en “Indiana Jones en la última cruzada” cuando utiliza una pluma estilográfica como arma como César utilizó su punzón contra los que le acuchillaron en nombre de la libertad. Pero hay un detalle en “Mary Beard: Julio César” que no sé si es idea de la misma Mary Beard o simple causalidad, pero que me parece tan sugerente como los “tuits” de César. La estatua de Julio César que aparece varias veces en el documental.

Esa estatua del gran César está cagada por las palomas, y los excrementos blanquecinos bajan sin piedad por su cara. Todas las estatuas terminan en eso, en depósitos de excrementos de palomas. Alejandro Jodorowsky dice que la estatua del héroe cagada por las palomas sigue siendo la estatua de un héroe, pero yo creo más bien que las cagadas de las palomas siguen siendo cagadas aunque estén en la estatua de César. Sic transit gloria mundi. Los héroes como Mary Beard no necesitan estatuas. Las palomas, sí.

10/6/18

HEPTÁPODO TRONISTA


Lanzar un mensaje al espacio encerrado en una botella (o integrar un disco de oro con información sobre la Tierra en las sondas espaciales Voyager, como hizo la NASA con el asesoramiento de Carl Sagan) es relativamente sencillo, pero sirve más para que los humanos nos conozcamos mejor a nosotros mismos que para que una posible civilización extraterrestre se haga una idea de cómo es el planeta Tierra y esa especie bípeda implume tan capaz de emocionarse con la música de Bach como de inventar la bomba atómica. El disco de las sondas Voyager recorrerá océanos de tiempo, como le dice Drácula a Mina en la película de Coppola, antes de encontrar una forma de vida extraterrestre. O puede que ese encuentro entre la botella cósmica humana y una inteligencia extraterrestre no se produzca nunca. Pero lo importante es el esfuerzo que hacemos para comunicarnos con quien no sabemos cómo comunicarnos.

La película “Mars Attacks!” ya nos enseñó lo difícil que sería comunicarnos con los extraterrestres, pero en “La llegada” (Movistar +), la fascinante película de Denis Villeneuve, encontramos preguntas quizá más interesantes y profundas que las que plantea la película de Tim Burton (¿la paloma de la paz achicharrada por los marcianos puede entenderse como un malentendido cultural?). En “La llegada”, doce naves extraterrestres aparecen de repente en doce puntos diferentes de la Tierra y la lingüista Louise Banks, junto con el físico Ian Donnelly se enfrentan al reto de entender “heptápodo”, el lenguaje de los visitantes, una forma de comunicación que no tiene en cuenta la percepción lineal del tiempo de los humanos y que permite recordar sucesos del futuro que todavía no han ocurrido. Los visitantes extraterrestres se comunican con una especie de chorros de tinta circulares, y sólo la excepcional inteligencia y sensibilidad de Louise conseguirá, a pesar de la obtusa resistencia de políticos y militares, comprender que las naves no son una amenaza que es necesario destruir. “La llegada” propone estupendas preguntas y sutiles respuestas a los problemas que plantea la comunicación, y podría ser un buen punto de partida para que los espectadores humanos y los concursantes extraterrestres de “Mujeres y hombres y viceversa” buscaran la forma de entenderse. A Louise Banks le costó mucho esfuerzo comprender el “heptápodo”, y muchos de ustedes creerán que es imposible entender el “tronista”. Pero tenemos que darnos una oportunidad. ¿Hay algún lingüista excepcional  entre nosotros? Si no es así, no tendremos más remedio  que achicharrar a los visitantes de “Mujeres y hombres y viceversa” con el mando a distancia.

9/6/18

DEBIÓ (DE) SER ALGO ASÍ

La tele estaba puesta de fondo. Era domingo por la mañana en el Palacio de la Moncloa y laSexta estaba reponiendo un “Liarla Pardo”, concretamente, aquél en el que Cristina Pardo entrevistó a Màxim Huerta.

Emilio Lledó dice que no”. Pedro Sánchez ya se lo temía, pero le había pedido a Iván Redondo que le ofreciera la cartera de Cultura. “¿Amelia Valcárcel? No sé… me han contado cosas un poco raras…”. “Mejor no arriesgar”. “Yo seguiría sin descartar a Savater”. “No bromees, que este tema es serio”. “¿Antonio Muñoz Molina?”. “¿Javier Cercas?”. “A ver, una cosa es que marquemos distancia con los catalanes, y otra, que les declaremos abiertamente la guerra”. “Carmen contactó con Muñoz Molina. Que ni de coña”. “¿Y si ponemos a alguien desconocido, alguien técnico?”. “No, no, Cultura es un ministerio de postureo, es como el Princesa de Asturias de los Deportes, hay que sacarle partido”. “Pues habrá que tirar de planes b. A ver, ¿por dónde sigue la lista?”. “¿Eduardo Mendoza?”. “Que no. Es como Cercas”. “¿Maruja Torres? ¡Sí, Maruja Torres, llámala ahora mismo!”. La cara de Sánchez se iluminó durante unos segundos. Maruja Torres, ministra de Cultura. Sopló con expresión de riesgo. En el televisor del fondo Cristina comenzaba su entrevista a Màxim. Poco a poco su rostro se oscureció. “Aunque no sé… demasiado libre”. “¿Y Jabois, el de El País? Escribe bien, tiene pelazo...”. “Meritxell le conoce; creo que le tanteó un poco y no entró al trapo”. “¿Y gente del cine? Podrían hacer bandera con lo del IVA”. “¿Almodóvar?”. “Seamos más atrevidos, más imaginativos, venga, Iván…”. “¿Pablo Motos, Jordi Hurtado, cómo se llama este asturiano que está arrasando en ‘Pasapalabra’?”. “Yo tengo el contacto de Motos. Espera, le voy a llamar”. Iván Redondo se acercó a la ventana y sacó el móvil.

Pedro Sánchez volvió a resoplar, pero esta vez en tono cansado. Necesitaba darle a este asunto un enfoque totalmente nuevo. Se giró hacia la parte de atrás de la sala. Sólo en ese momento reparó en el televisor encendido.

8/6/18

TRAZAS DE CACAHUETE


La solución contra la ola de personas ofendidas por las opiniones de los demás sería colocar al comienzo de cada programa de debate una pantalla con un sencillo aviso: “Le advertimos de que en este espacio cabe la posibilidad de que se defiendan opiniones diferentes a la suya, incluso opiniones radicalmente opuestas a las que posee usted. Esta defensa puede realizarse de formas muy vehementes y convincentes, usando todos los recursos de retórica -incluidas la ironía y la exageración-. Es posible que alguno de los participantes descalifique las ideas políticas, religiosas, deportivas, etc., que usted posee. Si no va a poder soportarlo, le recomendamos que cambie de canal o apague el televisor”.

La solución contra la ola que nos invade de personas ofendidas por gags humorísticos sería colocar al comienzo de cada programa de humor una pantalla con un sencillo aviso: “Está usted a punto de contemplar un espacio de humor. Cabe la posibilidad de que se hagan bromas respecto a sus preferencias sexuales, políticas, religiosas, deportivas, etc. Quizá aparezcan imágenes con montajes humorísticos sobre líderes, dioses o actores que usted aprecia. Incluso pudiera ser que se cuenten chistes protagonizados por personas que han nacido en el mismo lugar que usted. Usted puede continuar viendo el programa bajo su exclusiva responsabilidad, y se compromete a no demandar a sus responsables por muy ofendido que llegue a sentirse”.

Y algo parecido al comienzo de los informativos, señalando que quizá al espectador le disguste el enfoque que el periodista haya dado a una noticia. Y algo parecido al comienzo de las películas, destacando que quizá sus personajes malvados compartan con el espectador el sexo o la profesión o la nacionalidad. Y, ya por último, para terminar y curarse completamente en salud de cualquier denuncia que pudiera aparecer, espacios de debate, de humor, informativos y películas deberían señalar igualmente que el programa puede contener trazas de cacahuete, no vaya a ser que alguien tenga una reacción alérgica.

7/6/18

¡POR ESPAÑA!


Ay, que Wyoming está a un tris de votar a Aznar. Y Dani Mateo y Sandra Sabatés también. Eso por no hablar de los maquilladores, iluminadores, cámaras, técnicos de sonido y hasta el último trabajador de “El intermedio”. Capitaneados por los guionistas del programa, que son los que más necesitan su vuelta, todos están a esto de votar a Aznar en las próximas elecciones.

Es normal. Estos días “El Intermedio” está viviendo la gran traca final de su larguísima luna de miel con el Gobierno de Rajoy y los constantes escándalos de corrupción del Partido Popular. Como programa, “El Intermedio” tardó en arrancar. Sobrevivía como una apuesta a medio y largo plazo en laSexta gracias a que la cadena acababa de nacer y podía permitirse unos números más que discretos. Pero con el fin del Gobierno de Zapatero la cosa cambió y los índices de audiencia del espacio que siempre promete volver con más pero no mejor porque es imposible, empezaron a mejorar. La llegada del PP, el Gobierno del plasma y los recortes que apretaban el cinturón a aquellas siete vacas escuálidas que ni siquiera podían dar un bocado a siete espigas escuálidas supuso el éxito de “El Intermedio”. Pero fueron los constantes casos de corrupción, con Luis “El puto amo” Bárcenas al frente, lo que catapultó al programa e hizo de él uno de los buques insignia de la cadena.

El actual repunte en los datos de Wyoming y su equipo tiene el sabor agridulce de las despedidas. También para sus espectadores, para quienes ya nada volverá a ser igual. A no ser que vuelva Aznar, claro. Si los audímetros certifican que contra Rajoy nos reíamos mejor, contra Aznar eso puede ser un no parar. Da igual si el cateto del triángulo de las Azores vuelve al frente del PP, Ciudadanos, Vox o el Frente Judaico Popular. No importa que funde un nuevo partido que –a imitación de aquel GIL de Jesús Gil– encuentre cinco palabras cuyas siglas felizmente formen la palabra “Aznar”. Lo relevante es que nos planteemos la gran pregunta que nos dejó Rodolfo Chikilicuatre como legado cuando lo elegimos democráticamente para representarnos en “Eurovisión”: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar con nuestro voto con tal de echarnos unas risas?

6/6/18

MICRÓFONO, CÁMARA... ¡ACCIÓN!


Todos corremos el riesgo de atragantarnos y requerir la maniobra de Heimlich, pero de lo que se trata ahora es de saber aplicarla. Todos somos candidatos a recibir una transfusión o un trasplante, pero de lo que se trata es de ser donante. Todos podemos necesitar una reanimación cardiorrespiratoria, pero de lo que se trata es de saber realizarla. La tele no puede ir por otro lado.

El pasado domingo, un reportero y un cámara de “Antena 3 Noticias” informan de las fuertes lluvias habidas en Valencia. Ante ellos, tres personas mayores están atrapadas en un coche arrastrado por una fuerte riada. Mientras la Policía Local, la Guardia Civil y Bomberos intentan el rescate, los periodistas se meten al agua, y se ve cómo el reportero sostiene con una mano el micrófono al que habla mientras con la otra intenta ayudar tirando de la cuerda que sujeta al equipo que trae al primer rescatado. Pero, de pronto, el reportaje da un salto: la operación ha concluido y los tres atrapados ya están sanos y salvos. ¡Nos hemos perdido lo mejor! Parece que los dos periodistas han optado por colaborar hasta el punto de abandonar su obligación profesional y dejar a los telespectadores sin ver cómo se desarrolla un rescate de lo más emocionante. Las declaraciones finales, aún muy tensas por el terrible momento vivido, y los abrazos de agradecimiento y compañerismo entre los involucrados no hacen más que subrayar la falta de profesionalidad de los periodistas que nos han hurtado el gran momento televisivo que es un rescate en directo.

¿Fue decisiva la intervención del reportero y el cámar para que el rescate tuviera un final feliz? Seguramente no. Sin embargo, optaron por empaparse y realizar un reportaje incompleto y falto de ritmo, pero precioso. Con él nunca ganarán un Pulitzer, pero sí nuestro reconocimiento: la televisión, hasta el momento, no ha hecho más que mostrar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata ahora es de transformarlo.

5/6/18

HAY QUE DECIRLO MÁS


En el segundo partido de la serie eliminatoria de cuartos de final de la Liga de baloncesto entre Andorra y Barça (Movistar +), el base culé Thomas Heurtel logró una estupenda canasta después de dos amagos que dejaron fuera de la jugada a dos defensores del Andorra. El comentarista elogió la calidad técnica de Heurtel sin recurrir a uno de esos horribles anglicismos de moda, sin transformar una bonita canasta en un cuadro de Da Vinci, sin pretender hacer poesía donde sólo hay belleza deportiva, sin enredarse con la jerga de los entrenadores y sin concesiones a la peste estadística (tanto por ciento de acierto y bla, bla, bla) que amenaza con convertir un puñetero partido de baloncesto en una ciencia blanda como la economía o la cristianoronaldología. El comentarista se limitó a decir: “Heurtel sabe latín y griego”.

Latín y griego. Heurtel no sabe, metafóricamente hablando, inglés y cocina, ni informática y administración de empresas, ni chino-alemán y fundamentos de Eurovisión, ni teoría de los videojuegos y biología zombi, sino que sabe latín y griego. Es posible que, después de esa alusión al latín y al griego, algunos jóvenes aficionados al baloncesto hayan puesto la misma cara que pone un pez cuando le hablamos de pesca sostenible. Es lógico. Saber latín y griego es hoy una extravagancia que ni siquiera es simpática, una bobada sin la excusa friqui del klingon o del élfico, una pérdida de tiempo y de recursos. Sin embargo, el latín sirve para algo más que para pillar más chistes en las aventuras de Astérix y Obélix, y el griego está más allá de la inolvidable imagen de Anthony Quinn bailando el sirtaki en “Zorba, el griego”. En este lado del mundo no vemos el mundo como es (me temo que el mundo no es de ninguna manera), sino como nos enseñaron a verlo griegos y romanos. Por eso propongo hablar más del latín y del griego. ¿Messi? Sabe latín. ¿Iñaki Gabilondo? Sabe griego. ¿Buenafuente? Latín y griego. ¿Edu Galán y Darío Adanti? Aristófanes y Petronio. ¿MacGyver? Un clásico. ¿El doctor House? Esquilo con mala leche. ¿Sherlock? Apuleyo sociópata. ¿Gil Grissom? Los casos del griego. ¿Las noticias de “El intermedio”? Las declinaciones del latín.

Latín y griego. Hay que decirlo más.

4/6/18

GOLPES Y GOLPES


“La violencia y la tecnología no son buenos amigos”, dice el ingeniero Eddie Carr en “El mundo perdido” cuando Ian Malcolm pretende hacer que funcione un teléfono mediante el método de golpearlo contra algo. Sin embargo, el astronauta ruso Lev Andropov consigue en “Armageddon” que la alta tecnología funcione gracias a la furia transformada en golpes. Cuando algo no funciona o no encaja, lo primero que se nos ocurre es utilizar la fuerza. Pero no es lo mismo la fuerza irracional del doctor Malcolm  cuando intenta a golpes que funcione un teléfono que, digamos, la fuerza racional del astronauta Andropov cuando consigue que una máquina funcione a la “manera rusa” de hacer las cosas, es decir, a golpes. Los tertulianos televisivos no entienden lo que ha pasado esta última semana en la política española y, como los hechos en torno al retorno en plan Batman de Pedro Sánchez o la conversión de Mariano Rajoy en un nuevo fantasma de la ópera no funcionan o no encajan en sus diminutas cosmovisiones, deciden responder golpeando esos hechos como haría un niño enfurruñado que no acepta que la pieza de un puzle no encaje en un lugar que no es el suyo. Pero no todos los golpes son iguales.

Muchos tertulianos de Trece son como Ian Malcolm, mientras que algunos tertulianos de La Sexta se parecen a Lev Andropov. Todos reconocen que las cosas no funcionan como creían que funcionaban, pero muchos intentan que todo vuelva a la asquerosa normalidad política de los hechos corruptos consumados golpeando irracionalmente los mecanismos democráticos que han permitido que Batman vuelva, mientras que algunos prefieren golpear la compleja tecnología democrática con una llave inglesa hasta que funcione. Pero lo que se puede permitir en un tertuliano, un matemático estudioso de la teoría del caos o un astronauta ruso es inaceptable en una diputada que, entre otras cosas, cobra por atender a los medios de comunicación sin perder los nervios. Celia Villalobos, la diputada que se entretiene jugando al Candy Crush en el Congreso, se enfrentó a las preguntas de Ana Pastor como Ian Malcolm se enfrenta a un teléfono que se niega a funcionar. El odio que surgió de las entrañas de Villalobos (odio a una cadena de televisión, a que las cosas no funcionen como ella quiere y, en definitiva, a la democracia) es un odio que no tiene cura. Un odio al rojo vivo que explica muchas cosas. Lo menos que se puede pedir a un político es que sus golpes sean tan racionales como los del astronauta Andropov.

3/6/18

PRIMERA MEDIDA: FUERA CÁRDENAS


Es verdad que la nueva etapa que se abre tras el nombramiento de Pedro Sánchez como presidente del gobierno de España no puede limitarse exclusivamente a la constitución de un ejecutivo cuya única medida sea la convocatoria de elecciones. La gestión del Partido Popular a lo largo de estos años ha sido tan deficiente en algunas de sus decisiones fundamentales, que llamar a la ciudadanía a las urnas se ha vuelto menos urgente que resolver los principales problemas a los que se enfrenta la nación. No podrá el nuevo presidente desarrollar una agenda completa de reformas en todos los ámbitos en donde es necesario, pero sí debería el gobierno del PSOE desarrollar un buen grupo de ellas. O, si no es posible, un número suficiente. Como poco, unas cuantas. Una. Una sola. Al menos, una: echar a Cárdenas de Televisión Española.

Si la coyuntura de apoyos parlamentarios bloquea y encorseta lo que queda de legislatura, Sánchez debería centrarse en un único objetivo central. Quizá no sea tan importante quién vaya a ser ministro de Economía o de Interior. Quizá no sería mala idea un ejecutivo con una única vicepresidencia: Vicepresidencia para Echar a Cárdenas de Televisión Española, y un único ministerio: Ministerio para Acabar con “Hora Punta”. Es posible que estemos ante un gobierno Frankenstein, pero qué mejor tarea puede realizar un gobierno Frankenstein que rescindir fulminantemente el contrato de un presentador que aúna la dicción de la Momia, la ética de Drácula y el nivel intelectual del Hombre Lobo.

Libres de Cárdenas, el gobierno de España puede empezar a ocuparse de otras cosas. O sencillamente puede convocar elecciones, para lo cual sería conveniente que Sánchez dimitiera previamente. ¿Pedro? No, no hablo de Pedro. Para que las elecciones se convocaran con un mínimo de equidad en los informativos de RTVE debería dimitir Sánchez, José Antonio Sánchez, el presidente de la corporación. Aunque eso, me temo, ya requeriría de una nueva vicepresidencia.

2/6/18

SHOW (aka GRACIAS, ZINEDINE, GRACIAS, MARIANO)


La televisión muestra, y “mostrar” en inglés se dice “show”. Fíjense, incluso lingüísticamente hablando, es inevitable que la televisión convierta en un espectáculo todas las cosas que toca. Un extranjero que desconociera por completo la lengua española no habría podido distinguir por las entonaciones, por las interrupciones y los formatos de los programas si los contertulios estaban hablando de la dimisión de Mariano Rajoy o de la moción de censura contra Zinedine Zidane. La misma pasión, los mismos gestos. La misma distribución de la pantalla con ventanitas grandes superiores en donde se ven a los tertulianos y ventanitas pequeñas inferiores en donde se ven a los protagonistas de los temas tratados. Las mismas interrupciones publicitarias. La misma cara de seriedad de Antonio García Ferreras. El mismo fraseo. Si el medio es el mensaje, entonces tiene la misma importancia el relevo en la dirección técnica del Real Madrid que en la presidencia del gobierno de España.

El show es la maldición de la televisión y su única posibilidad de salvación. Es su bendición y su castigo. El show es la medida de todas las cosas en televisión. El medio nació a comienzos de los años 50 del siglo XX como una extravagancia que permitiría dar una dimensión visual a los programas de variedades radiofónicas, en los que se anunciaban laxantes para el ama de casa, y sólo podrá sobrevivir a los años 20 del siglo XXI en la medida en la que pueda seguir convirtiendo en espectáculo visual acontecimientos en directo, tengan -la final de la Champions- o no tengan -la sentencia de la Gürtel- una dimensión visual destacada, en los que se puedan anunciar entidades que conceden préstamos de hasta 15.000 euros en cinco minutos que podrás devolver como tú prefieras. Las series y las películas se van a otras pantallas. Los informativos y el humor se van a otros formatos. Y lo único que le queda a la televisión es lo único que le ha quedado siempre: el show, trate sobre deporte, política o rock and roll. Gracias, Zinedine, gracias, Mariano, por salvar a la televisión.

1/6/18

¡ESE CIGARRITO!


Sabemos que las empresas gastan millones en publicidad porque es una poderosa herramienta para influir en el comportamiento de las personas. Pero hay algo más. Como conocemos el poder de la publicidad sobre las personas, estamos convencidos de que ese conocimiento nos protege: la publicidad influye a todos menos a mí, que soy muy listo. En conclusión, sabemos que las empresas gastan millones en publicidad porque es una poderosa herramienta para influir en el comportamiento de las personas que no son yo.

Si llegamos a esta extraña conclusión con la publicidad, qué no pasará con la ficción que consumimos, con la tele que vemos, con las modas que nos envuelven. Se trata de elementos que sin duda también influyen enormemente en el comportamiento de las personas. ¿Todas? ¡No! Una resiste todavía y siempre: yo.

Julio Basulto es un nutricionista, profesor de la Universidad de Vic, poco amigo de andarse con pamplinas. Le vimos un par de veces en el magacín “Para Todos La 2”, y podemos oírle en el espacio nocturno de Radio Nacional “Gente despierta” de Carles Mesa al frente de la sección “Gente sana”. Un gustazo. Hace unas semanas se le ocurrió señalar en una red social que en las series en general, y en “Stranger Things” en particular, se fomenta el tabaquismo incluyendo gran cantidad de personajes fumadores y con un perfil atractivo: lo que se presenta como simple ambientación, incluida la presencia de marcas, responde a los intereses de tabacaleras que invierten dinero para fomentar el consumo en adolescentes.

Ayer 31 de mayo fue el Día Mundial Sin Tabaco. Ya otros años la OMS advirtió de los peligros de la publicidad, la promoción, el patrocinio, el empaquetado atractivo, la presión ejercida sobre los jóvenes y el ardid que supone la constante presencia en el cine y la tele de tabaco de forma atractiva. Da igual aportar estudios incontestables, Basulto. La respuesta siempre es que sí, que esos elementos influyen, vale, pero no es para tanto. Aquí estoy yo para demostrarlo: nadie me dice lo que tengo que hacer porque hago lo que quiero y cuando me apetece.