29/5/17

RUTINA CON SODA

Creeré en el declive de “Los Simpson” cuando me trague que estamos viviendo el declive del capitalismo. Ja. En cuanto al declive de “Big Bang”, creo que está más cerca del declive de la socialdemocracia que del declive del capitalismo, pero eso no quiere decir que Sheldon Cooper y compañía ya no sean divertidos o que los nuevos capítulos de “Big Bang” hayan dejado de ser a la física teórica lo que “El ministerio del tiempo” es a la historia o “Mi gran boda griega” al gran logro de que muchos asociemos la expresión “¡opa!” con la alegría y no con una oferta pública de adquisición de acciones u otros valores. O sea, que el declive de “Big Bang” es inevitable pero, como dice Juba en “Gladiator”, aún no. Aún no.

Una serie puede retirarse por todo lo alto, como “Los Soprano”, o puede estirarse siendo consciente de su propio declive, como “Expediente X” o, quizás, “Perdidos”. Yo soy partidario del declive controlado porque uno de mis héroes, el gran viajero y escritor Patrick Leigh Fermor, un hombre que vivió y bebió la vida como pocos lo han hecho, afrontó su declive físico en su casita de Grecia con una enorme entereza y elegancia. Dice Dolores Payás en su encantador “Drink Time!”, una semblanza de primera mano del gran escritor inglés, que la rutina diaria y el apego a las formas de Fermor le eran imprescindibles para sobrellevar su deterioro con distinción y estoicismo. La rutina no tiene buena fama, pero a Fermor le funcionaba muy bien (siempre se adecentaba, se peinaba y se ponía traje antes de la obligatoria copa previa a la cena, por ejemplo) y a las grandes series televisivas también les sienta de maravilla. ¿Que algunos capítulos de “Big Bang” parecen rutinarios? Es posible. Pero no hay problema mientras los diálogos y referencias sigan siendo elegantes y mientras Howard y Penny lleven su deterioro con distinción, estoicismo y alegría. Los últimos capítulos de “Expediente X” perdieron algo las formas, pero prefiero que los chicos y chicas de “Big Bang” pierdan las formas antes que despedirme ya de todos ellos. Aunque la mejor opción es que la rutina de “Big Bang” se alargue alguna temporada más, que Sheldon se ponga traje para cenar y que después vea “La guerra de las galaxias” con Amy y con un güisqui con soda entre las manos, pero en su sitio. Siempre en su sitio.

28/5/17

NAPOLEÓN EN TWIN PEAKS


Los nuevos capítulos de “Twin Peaks” no pondrán patas arriba el mundo de las series televisivas porque, entre otras cosas, el universo de las series televisivas está patas arriba desde que la primera temporada de “Twin Peaks” se coló en nuestras pantallas y nos dejó a todos tan descolocados como Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda después de una charla con Sigmund Freud. A partir de la tarta de cerezas de “Twin Peaks” ya no nos sorprende que Aristóteles recomendara el consumo de cigarras preferentemente en su estado larvario justo antes de la última transformación porque sabemos que detrás de la tarta de cerezas puede estar el consomé de cigarras, detrás de un pequeño y tranquilo pueblo puede habitar el mal puro, y detrás del cuerpo sin vida envuelto en un plástico de Laura Palmer puede esconderse un mundo perturbador envuelto en la música compuesta por Angelo Badalamenti.

¿Las circunstancias? ¿Qué son las circunstancias, se preguntaba Napoleón? Y, como Napoleón era Napoleón, su respuesta era: yo soy las circunstancias. Seguro que David Lynch y Mark Frost, creadores de “Twin Peaks”, dirían lo mismo que Napoleón si les preguntáramos por las circunstancias que explican el fenómeno cultural que supuso la vida y muerte de Laura Palmer. ¿Circunstancias? Nosotros, Lynch y Frost, somos las circunstancias. “Twin Peaks” fue tan rompedora, tan diferente a cualquier otra cosa que se hubiera visto en televisión, tan alejada de series de éxito de los 90 del pasado siglo como “El show de Bill Cosby” o “Las chicas de oro”, con unos personajes tan inclasificables, un pueblo tan marciano y un lado oscuro tan tenebroso, que hacía falta un Napoleón (o dos) para sacar adelante un cóctel que abrió el camino a la edad de oro de las series televisivas. Si la vieja idea griega de que los movimientos terrestres eran rectilíneos porque el movimiento circular estaba reservado a los cuerpos celestes obstaculizó la teoría de la circulación de la sangre, la vieja idea de que los argumentos de las series de televisión deben ser rectilíneos, reservando las tramas circulares para el cine, estalló en mil pedazos cuando la circunstancia napoleónica encarnada en el agente Cooper llegó a Twin Peaks. Nada es recto en “Twin Peaks”. Todo es sinuoso.

¿Los nuevos capítulos de “Twin Peaks”? Bien, gracias.

27/5/17

PATIÑO'S GOT TALENT


Los concursos de talentos son muy pesados, y los participantes, más. Viéndolos comprobamos que queremos participar en concursos de talentos, pero solo para que nos digan lo talentosos que somos. Queremos que nos presten atención, ser el centro de todas las miradas, ocupar toda la pantalla, pero únicamente para que nos aplaudan. Queremos que evalúen si somos buenos artistas, pero a condición de que certifiquen que cuando muramos con nosotros morirá un artista más grande que el gran artista que murió cuando murió Nerón.

Queremos ir a “Operación triunfo” a que nos digan que triunfamos, a “Gente de Primera” a que nos digan que somos gente de primera, a “Popstars” a que nos digan que somos estrellas del pop pero en inglés , a “Tú sí que vales” a que nos digan que nosotros sí que valemos, a “Tú sí que sí” a que nos digan que nosotros sí que sí, a “Tienes talento” a que nos digan que tenemos talento, a “Got talent” a que nos digan que tenemos talento pero en inglés, a “Factor X” a que nos digan que tenemos el factor X, a “El número uno” a que nos digan que somos el número uno, a “Uno de los nuestros” a que nos digan que somos uno de los suyos, a “Insuperables” a que nos digan que nadie nos supera, y a “Fantastic duo” a que, manda huevos, nos digan que nuestro dúo es fantástico.

En Estados Unidos unos concursantes han demandado a “America's Got Talent” porque fueron humillados públicamente, maltratados verbalmente y manipulados psicológicamente. Ahora sufren trauma, depresión y angustia emocional, quién no. Si les funciona, que nos avisen porque eso animaría las cosas por aquí. Ahí está María Patiño. Trabaja en “Sálvame” encantada por lo fácil y bien que se gana la vida, pero el otro día se echó a llorar porque su programa, que hurga sistemáticamente en lo peor de la condición humana, preguntó a los colaboradores cuál era el más deshonesto de todos ellos... y resultó ser ella. Se disgustó porque una cosa es despellejar y otra ser despellejada. Patiño, haznos un favor: aplica el modelo americano, pon una demanda y haz saltar “Sálvame” por los aires con todos dentro. No consientas esa humillación. Canaliza tu angustia emocional. Tú tienes talento.

26/5/17

LA ISLA


“La isla” (laSexta, miércoles por la noche) es un programa de aventuras en el que dejan a catorce señores solos abandonados en una isla deshabitada (bueno, vale, “deshabitada” hasta que llegan ellos). Es el último espacio de Pedro García Aguado, que después de lidiar con delincuentes con afán de protagonismo en “Hermano mayor” (Cuatro) y con delincuentes sin afán de protagonismo en “Cazadores de trolls” (laSexta), ha encontrado una manera de trabajar mucho más cómoda: se limita a soltar a unos tíos frente a una isla en medio del Pacífico, marcharse y dejarlos desamparados a su suerte para que se busquen la vida.

Aguado tiene un trabajo bien descansado. No traza con su espada una línea frente a la isla. No dice a los participantes que los que no la crucen irán a casa a ser don nadie, y los que la crucen quedarán en “La isla” a ser famosos. No acompaña a los que la traspasan dando gracias a Dios por ello, pues había sido servido de ponelles en corazón la quedada. No conquista con ellos el Imperio inca. Aguado lleva ya escogidos de casa a los “Trece de la Fama” (más uno, que tendría que hacer de Pizarro al frente de aquellos “Trece caballeros de la isla”), y, después de dejarlos allí tirados, el ‘coach’ se las pira.

En la isla, el reto de los catorce es sobrevivir aislados (como no podía ser de otra manera: aislados). Sin comida. Sin agua. Sin recursos. Valiéndose solo de su ingenio, su trabajo, su habilidad para enfrentarse a las adversidades, su capacidad de sacrificio, sus talentos individuales, su espíritu equipo. Deshidratados. Famélicos. Dejados de la mano de Dios y del asesoramiento del asesor. Eso es “La isla”: enfrentarse a la isla y vencer. Qué emoción. Después de dos entregas, de ver a los catorce señores participantes enfrentándose a dificultades sin cuento, de conocer sus perfiles, de evaluar sus estrategias, de apreciar sus comportamientos, de escuchar sus confesiones, ya tengo un favorito: yo voy con la señora. En “La isla” yo voy con la isla. ¡A por ellos!

25/5/17

BIONEUROMISERABLE®


1. El último “En el punto de mira” (Cuatro), dedicado a los timadores que venden falsas terapias contra el cáncer, puede ser considerado el momento fundacional de la categoría de documentales de terror. Lo que ahí vimos hiela el alma, provoca una repugnancia que consigue superar a la indignación y convierte todo lo que rodea a la bioneuroemoción® en un horror nauseabundo. Engañar a pacientes de enfermedades gravísimas para arruinarlos mediante promesas ridículas debería tener el tratamiento jurídico y la valoración social que se aplica a terroristas o pederastas. Enric Corbera da mucho, pero muchísimo más asco que el más purulento y desollado de los walking dead.

2. La sentencia “no importa la tontería que te inventes; cada minuto nace un tonto que se la creerá” fue el leit motiv del delicioso engañabobos P.T. Barnum. Casi todos los timos explotan a su favor alguna baja pasión propia de la persona engañada. Hay algo de maldad muy básica en creer a alguien que te está diciendo que la causa de los tumores que aparecen en la mama derecha es un conflicto con tu pareja, y la causa de los tumores que aparecen en la mama izquierda es un conflicto con tus padres. Hacen falta unas ganas necias de creer que tienen más que ver con el ensimismamiento que con la ignorancia. Pero su condición de víctimas, la cercana desesperación de su enfermedad les exculpa de toda condena, mientras que esa misma condición y esa misma desesperación multiplica por mil la que debería recibir el criminal.

3. Si buscan ustedes “bioneuroemoción” en Google, se encontrarán con que la palabra lleva siempre al final la R dentro de un círculo que indica que nos hallamos ante un término comercialmente registrado. Como ocurre en toda gran estafa, el propio nombre del timo forma ya parte del timo. Propongo que registremos “bioneuromiserable®”, “bioneurocriminal®” y “bioneuropsicópata®” para forrarnos cada vez que Enric Corbera aparezca en algún medio de comunicación. No parece una coincidencia que, simultáneamente al programa de Cuatro, los chanantes en "El hormiguero" cantaran "hijo de puta hay que decirlo más".

24/5/17

HALA, PARIAS DE LA TIERRA


“Hala, parias de la Tierra / en pie, famélico adalid”. La nación española cantó durante la noche del domingo “La internacional” y el himno del Real Madrid tan a la vez, tan al mismo volumen, tan con el mismo ánimo, que ambos cantos entraron en la misma fase y se fundieron en una sola amalgama. “A triunfar en buena lid / es el fin de la opresión”. Es un fenómeno que en física se llama “resonancia”: cantas en una determinada frecuencia de onda y se rompe el cristal de un vaso cuyas moléculas están ajustadas exactamente a esa frecuencia; o pulsas al aire el Mi de la sexta cuerda de una guitarra y vibra la primera cuerda, que está afinada en otro Mi dos octavas más agudo. “El mundo va a cambiar de base / defendiendo tu color”. Pues lo mismo pasó en Madrid: la frecuencia de resonancia de los cánticos que provenían de la calle Ferraz emitidos por Atresmedia entró en fase con la frecuencia que provenía del Paseo de la Castellana emitida por Mediaset. Sinergia. Catapún: se proyectó al cosmos entero una radioemisión más informativa de la condición humana que los discos de oro de las sondas Voyager.

“Agrupémonos todos / en el hala, Madrid”. Ferreras hablaba acerca del escrutinio de las primarias del PSOE, pero todo era una metáfora de lo que estaba ocurriendo en el Estadio de la Rosaleda. Comenzó el especial de laSexta con una camisa negra y lo terminó con una camisa blanca. ¿Seguro que lo que cantaron con ardor deportivo Maldini y Robinson durante la retransmisión por Movistar+ era un gol de Benzema y no los resultados del recuento en la agrupación de Getafe? “Caballero del honor / en la lucha final”. Pedro Sánchez apareció en escena, resonante y deportivo, con una camisa blanca bernabéu. Ganó en todas las comunidades autónomas, menos en Andalucía, en donde ganó el Sevilla, y en el País Vasco, en donde ganó el Atlethic. ¿Hubo más territorialidad en la derrota del Barça o en la derrota de Susana Díaz? “De las glorias deportivas / que campean por España / el género humano / es la Internacional”.

23/5/17

CÓMO FUE, NO SÉ DECIRTE CÓMO FUE


No sabría contar cómo pasó, pero pasó. De ser una lección de televisión y una clase de historia, “Cuéntame cómo pasó” pasó a ser de esa clase de historias que en televisión llamamos culebrón.

Hace lustros, en sus inicios, “Cuéntame cómo pasó” era el retrato de lo que nos sucedió hace décadas. Servía de espejo en el que se miraba una generación de españoles que vivió el final del franquismo y la Transición. Además, instruía deleitando: daba clases de historia a las nuevas generaciones que no habían estado allí. Esto era posible porque, por caprichos del destino y maestría de los guionistas, los Alcántara tenían la rara habilidad de estar en primera fila de los grandes acontecimientos de lo que hoy es nuestro pasado y entonces solo era el “Telediario”. Este híbrido entre “Aquellos maravillosos años” y “Forrest Gump” atrapaba en cada capítulo el espíritu de una época formando un gran tapiz que entretejía el día a día de la familia Alcántara con la historia de España. Televisión pública cien por cien. Cien por cien servicio público. Historia e intrahistoria en horario de máxima audiencia.

Pero ya no. Ahora “Cuéntame cómo pasó” es un culebrón con amoríos, enfados, embarazos, reconciliaciones, herencias, amantes, hijastros, secuestros y muertes. La desconcertante muerte de Miguel del último capítulo no es más que la confirmación de una deriva que comenzó hace varias temporadas. Ricardo Gómez (Carlitos) dijo que sin Juan Echanove la serie sería un poco peor, pero se equivoca. Sin Echanove notaremos más aún que estamos ante un culebrón del que se despidió por la puerta de atrás interpretando a un nuevo rico que había convertido a Miguel en un histriónico personaje de culebrón de segunda.

Esto es hoy “Cuéntame cómo pasó”: un culebrón. Cómo pasó, no lo sé. Benny Moré lo diría de otra manera y lo diría cantando: Cómo fue, no sé decirte cómo fue, no sé explicarme qué pasó. Pero él era el gran Benny Moré, el Bárbaro del Ritmo, y no veía “Cuéntame cómo pasó”.

22/5/17

EUROFRACASO EUROVISIVO


El problema del eurovisivo Manel Navarro es que, además de eurocantar, eurohabla. Antes del eurofestival, por ejemplo, proclamaba su euroalegría por actuar en el puesto 16 dando como razón que uno más seis es igual a siete, y el siete es su número favorito. El hombre podía haber aprendido algo de su eurofracaso, como que hay que abandonar las supersticiones, incluidas las que solo se mantienen para parecer más guay. Y con más motivo cuando encima fallan. O podía haber aprendido que está más guapo eurocallado. Pero no. Recordemos algunas eurodeclaraciones realizadas nada más euroactuar. Primera: “Última posición, pero yo no me voy triste a casa. Yo me lo he pasado muy bien. He disfrutado muchísimo”. Segunda: “Autocrítica, ninguna”. Y tercera: “Yo tampoco creo que haya que hacer un drama. Ha sido una experiencia única. Lo voy a recordar toda mi vida para bien, no para mal, así que yo me quedo con eso”.'

TVE debe tomar nota para el año que viene. Hará girar su programación durante meses en torno a “Eurovisión 2018” y gastará un pastizal del que no rinde cuentas ante nadie con un objetivo claro: que aunque no haya dinero para chavales que quieren becas ni haya dinero para chavales que quieren trabajar en investigación, sí hay dinero para que un chaval no se vaya triste a casa, lo pase muy bien, disfrute muchísimo, viva una experiencia única, no haga un drama de un fracaso tan grande que en toda su vida no volverá a tener la oportunidad de vivir un fracaso mayor, y lo recuerde para bien y no para mal porque autocrítica, ninguna.

Llegamos, así, a dos conclusiones. Primera: que si el eurocantante eurogalleara pero se eurocallara, su eurofracaso no sería tan grave. Él habría ido a reírse forzadamente mientras le eurovacilaba Rodolfo Chikilicuatre en “Late motiv”, y nosotros habríamos pasado la euroborrachera eurofestivalera eurofelices por no haber euroganado y no tener que euroaguantar un eurotostón euromayor el euroaño eurosiguiente como euroorganizadores de la eurogala de euro2018. Y segunda: que visto lo fácil que es colocar “euro” como prefijo de cualquier palabra para parecer más ocurrentes, pero resultando simplemente insoportables, es mejor no volver a hacerlo más.

21/5/17

#SOYYOYSOYIDIOTA


Hay una clara línea que une la famosa campaña publicitaria que creó Edward Bernays en los años 20 para la American Tobacco Company con la campaña que acaba de estrenar aquí El Corte Inglés. En el primer caso, Bernays buscaba vender cigarrillos a las mujeres. En el segundo, El Corte Inglés busca vender ropa a los adolescentes. En el primer caso, Bernays revistió el tabaco de rebeldía e identidad y usó frases como “los cigarrillos son antorchas de la libertad para la mujer”, “las mujeres son libres” o “cree en ti misma”. En el segundo, El Corte Inglés, siguiendo el legado de Bernays, vende prendas y complementos con el siguiente texto: “Que nadie te diga qué hacer ni quién ser. Tú eres único y especial. Eres auténtico. Siéntete libre de elegir y de seguir siendo lo que eres. Siéntete orgulloso y di bien alto #SoyYo”.

La grandísima e inapelable victoria del capitalismo ha consistido en convertir las emociones en identidad personal. Su principal aportación -que ya hoy en día defienden por igual el papa Francisco, Susana Díaz, Donald Trump, Pablo Motos, Caitlyn Jenner, Patricia Botín y Ada Colau- ha sido conseguir que los gustos dejen de ser algo que se tiene y pasen a ser algo que se es. “Identidad” es el nombre de este juego y sólo tiene dos reglas: no tener en la vida nada más sólido que las emociones inmediatas y no saber que existen otros juegos posibles. La nueva campaña de El Corte Inglés se permite insultar la inteligencia de los espectadores de una forma tan descarada gracias a la legitimidad que da a los publicistas saberse los inventores del concepto de “yo” que todos tenemos en la actualidad. Ellos han inventado el yo; ellos nos han inventado a usted y a mí, y hacen con el yo y con nosotros lo que les dé la gana.

Fueron idiotas los cientos de miles de mujeres que comenzaron a fumar en los EE. UU. hace casi cien años. Y serán idiotas los miles de adolescentes que acudan a El Corte Inglés a comprar ropa las próximas semanas. “Idiota” significaba hasta hoy “aquél que no ve más allá de sí mismo”. A partir de hoy significa “aquél que se identifica con el hashtag #SoyYo”.

20/5/17

PROGRAMAS TRANS

Se denominan “programas transmedio”, o simplemente “programas trans”, a aquellos espacios cuya identidad de medio no se corresponde con el medio que los está emitiendo. Desde que Marshall McLuhan enunciara en los años 60 la famosa sentencia según la cual “no se nace programa de televisión, se llega a serlo”, se ha prestado cada vez más atención a espacios que abiertamente proclaman su falta de identidad con el medio en el que se encuentran y el deseo de que se les considere programas de otro medio. Un ejemplo claro es “Yu”, el exitazo radiofónico que conduce a diario Dani Mateo en LOS40, que nunca ocultó su auténtica identidad de medio televisiva: “desde el comienzo cuidamos tanto el audio como los aspectos visuales. Usamos imágenes en el estudio. A veces hacemos gags muy visuales. Nos siguen tanto en youtube como en LOS40”. No es el único programa trans: “La vida moderna”, en la cadena SER con David Broncano, Quequé e Ignatius, ha proclamado también su verdadera identidad de medio: “somos un programa de televisión que ha nacido en un medio equivocado”.

La aparición de programas transmedio ha provocado un gran revuelo social. La asociación ultraconservadora “Háztelo ver” recorre España con un autobús que afirma “La televisión tiene imágenes; la radio tiene sonido” entre acusaciones de transmediofobia. También comienza a levantarse el velo sobre los programas transmedio en televisión: “Los desayunos de RTVE” afirma sentirse un programa de radio, y ha declarado que “basta ya de ocultar la realidad de los programas trans entre los informativos. Alcemos la voz y visibilicémonos. Todas las cadenas, incluso las más conservadoras, tienen programas trans”. Alfredo Urdaci ha negado que esa afirmación se refiera a “La contra”, el nuevo programa supuestamente humorístico de 13tv que ya nació entre rumores de su transmediaticalidad radiofónica: “‘La contra’ es un espacio cismedio, en consonancia con la línea editorial de esta casa”. La Conferencia Episcopal, por su parte, recuerda el carácter profundamente desordenado de los programas trans.

19/5/17

CÁRDENAS, O CÓMO HACER MAL EL MAL


Decir que Javier Cárdenas está haciendo posible en “Hora punta” que los sucesos vuelvan a la tele en hora de máxima audiencia podría ser una mala noticia (y más al tratarse de un programa diario con el que TVE debería prestar un servicio público a sus ciudadanos y no jugar a contar que viene el coco), pero no lo es. De hecho, esa es la buena noticia. La mala es que Cárdenas está haciendo posible que vuelvan a nuestra maltratada tele pública los sucesos paranormales (esas contradicciones en sus términos que no existen porque si suceden no son paranormales, y si son paranormales no suceden), los médiums (esos timadores que solo median entre nuestra cartera y la suya) y las pamplinas de los secretos ocultos (esos que están elaborado con los mismos previsibles tópicos mil veces repetidos y que contienen un cero por ciento de secretos ocultos y un cien por cien de pamplinas).

Así que alegrémonos de que “Hora punta” haya dedicado su tiempo a hablar de crímenes (incluido el de Sharon Tate, que ni es actual ni viene a cuento pero tampoco hay por qué dejar que la actualidad te estropee más aún un programa que ya es una birria de por sí). La semana pasada fue peor. Un día hizo una mesa de debate sobre la relación entre los videntes y la policía que estaba tan mal planteado y peor desarrollado que debería utilizarse en las escuelas de periodismo como contraejemplo para enseñar cómo no se investiga un tema, cómo no se expone al público, y cómo no se mantiene una actitud mínimamente crítica y racional sobre los datos que aportan los timadores profesionales que aprovechan la tele para promocionar su negocio afirmando sin demostrarlo que “tienen una sensibilidad especial” y los demás debemos creerlo porque sí. Un par de días después presentó una “investigación” sobre una casa “misteriosa” realizada por un equipo capitaneado por un sabio tan cualificado como es el triunfito venido a menos Álex Casademunt). Era tan cutre que no la querría Íker Jiménez ni regalada para rellenar “Cuarto milenio”. Cárdenas, por Dios, entérate de que hasta para hacer el mal hay que saber hacerlo bien.

18/5/17

"LEZO, EL MUSICAL"


Año 1981. “En busca del arca perdida” nos lleva en su inicio a 1936, cuando Indiana Jones pretende hacerse con el Ídolo de Oro de la Fertilidad en una jungla peruana. Intenta un movimiento imposible. Con una mano retira el ídolo, con la otra pone en su lugar un saquito de cuero para que el escamoteo no sea descubierto. Quedamos embobados viendo uno de los grandes momentos de la historia del cine. Pero Indy fracasa y tiene que huir perseguido por una gran bola de piedra que avanza hacia él amenazando con aplastarle.

Año 1992. “El amigo de Bart se enamora” nos lleva en su inicio a casa de los Simpson, cuando Bart Simpson pretende hacerse con un frasco de monedas que tiene una nota que lo identifica: “Cambio de Homer. ¡No tocar!”. Intenta una pirueta imposible. Mueve los dedos en el aire con la chulería que lo hacía Indy, avanza con sigilo para no ser descubierto. Quedamos embobados viendo uno de los grandes momentos de la historia de la animación. Pero Bart fracasa y tiene que huir perseguido por su padre, una gran bola humana que avanza hacia él amenazando con aplastarle.

Año 2017. “El intermedio” de laSexta nos lleva a los años 80 gracias a que Wyoming, Dani Mateo y Thais Villas estrenan “Lezo, el musical”. Pretenden triunfar sin que se descubra que aquello parece una inoportuna y gratuita promoción de “Me lo dices o me lo cantas”, un programa que Telecinco está preparando para estrenar un día de estos. Intentan algo imposible. Visten con la ropa hortera de los 80, bailan y cantan en un imaginario musical que utiliza viejas canciones actualizadas con una nueva letra que habla de la corrupción en el Partido Popular. Quedamos embobados viendo su ingenio, su salero y su descaro. Pero “El intermedio” fracasa y los espectadores nos damos cuenta del peligro. Aunque nos reímos con “Lezo, el musical”, empezamos a huir perseguidos por el zombi de “La parodia nacional”, que ha resucitado en forma de concurso de famosetes que cantan, famosillos que juzgan y Jesús Vázquez que presenta formando una gran bola de “Me lo dices o me lo cantas” que avanza hacia nosotros amenazando con aplastarnos.

17/5/17

¿QUÉ HAY DE NUEVO, CALÍGULA?


El documental “Calígula. 1.400 días de terror” (Canal Historia) comete dos errores de principio y al principio que limitan su valor histórico y divulgativo. Primer error. El documental informa a los espectadores de que va a contar la historia poco conocida que hay detrás de Calígula, una de las figuras más tristemente célebres del mundo antiguo. No es cierto. La historia de Calígula es muy conocida precisamente por su triste celebridad. En “Calígula. 1.400 días de terror” no hay nada nuevo porque se presenta a Calígula como un ser depravado que violaba a las esposas de sus invitados, un degenerado que se acostaba con su hermana Drusila, un hombre sin medida, vengativo, paranoico, borracho de poder, asesino, glotón y perverso. Si el documental de Canal Historia quería contar la historia poco conocida de Calígula, tendría que haber prestado más atención a las instituciones políticas de Roma, el funcionamiento del ejército o el sistema de recaudación de impuestos que a la extraña relación de Calígula con su caballo o sus excesos sexuales. Un documental sobre  Calígula no tiene por qué ser una tesis doctoral, pero sí debe distanciarse todo lo posible de la horrible película erótica sobre el emperador romano dirigida, o algo así, por Tinto Brass.

Segundo error. Antes de mostrar todo el catálogo de tópicos acerca de Calígula, el documental nos advierte de que su reinado estuvo caracterizado por una conducta sexual anormal y por una violencia extrema, de forma que algunas imágenes pueden herir la sensibilidad del espectador. Por favor. A estas alturas de la vida, pensar que las imágenes de un emperador romano participando en una orgía o disfrutando con sangrientos espectáculos de gladiadores pueden herir nuestra sensibilidad es de una ingenuidad casi conmovedora. Las conversaciones telefónicas de algunos políticos o la lista de la compra con tarjetas de crédito ajenas de los tipos que toman decisiones sobre nuestras hipotéticas pueden ser igual de espeluznantes y de dolorosas para el espectador del telediario, con el agravante de que nuestros políticos se  creen dioses pero, a diferencia de Calígula, no tienen la valentía de presentarse ante el pueblo como tales.

Si en algo hiere nuestra sensibilidad “Calígula. 1.400 días de terror” es en su falta de tacto al hablar siempre de Calígula y no de Cayo Julio César Augusto Germánico, que era el auténtico nombre del emperador. Eso sí que sería nuevo.

16/5/17

"PRETTY VASCA"

Lo tengo. Lo petamos. He dado con el pelotazo cinematográfico del milenio. Ha sido tan fácil como sumar dos más dos. Concretamente, como sumar “Pretty woman” más “Ocho apellidos vascos”. La primera es la película más reemitida y requeteemitida desde la caída del Sacro Imperio Germánico. La segunda volvió a arrasar en espectadores el pasado finde en Telecinco, después de que su primer pase, hace tan solo año y medio, fuera la emisión más vista en televisión tras la Reforma -la de Lutero, no la de Suárez-. La primera tira del par arquetípico bella-y-honrada-prostituta-jovenzuela contra apuesto-y-adinerado-caballero-seguro-de-sí mismo; funciona desde Canadá hasta Sri Lanka. Pregúntenle a Carl Jung. La segunda bebe de la infalible tensión entre caracteres geográficamente extremos de un mismo territorio; en este caso, vascos y andaluces. Pregúntenle a la francesa “Bienvenidos al norte”, la italiana “Bienvenidos al sur”, la rusa “Bienvenidos al este” y la brasileña “Bienvenidos al oeste”.

Pues aunemos fuerzas. “Pretty vasca – Primer borrador”: la comedia romántica que cuenta la historia de amor entre una sencilla y dicharachera prostituta vasca y un señorito andaluz que hace negocios con el Basque Culinary Center. Más aun. Añadamos un poco de lucha de clases, conflicto generacional, temática racial y ecumenismo religioso; no fallan nunca. “Pretty vasca – Segundo borrador”: la comedia romántica que cuenta la historia de amor entre una sencilla y dicharachera prostituta vasca negra católica votante de Ciudadanos de 64 años y un señorito andaluz blanco treintañero votante de Podemos y musulmán que hace negocios con el Basque Culinary Center. El mayor target comercial de la historia. Telecinco tendría que abrir un nuevo canal dedicado exclusivamente a emitir non stop “Pretty vasca”. Twitter tendría que crear una nueva red social dedicada exclusivamente a ofendidos por la película.

Borja Cobeaga, tienes que dirigirla tú. Enrique Cerezo, le vendo la idea. Pueden ponerse en contacto conmigo en la dirección de correo electrónico que aparece aquí al lado.

15/5/17

MENOS MAL QUE NOS QUEDA PORTUGAL


¿Pero por qué le aplaudís, tontainas? Si os está criticando precisamente a vosotros… Tras ganar en Eurovisión con la bellísima “Amar por los dos” (¿hay algo más revolucionario hoy en día que traducir el título de las canciones?) y antes de cantarla de nuevo en el cierre de la gala, Salvador Sobral fue abordado por los dos maniquíes sonrientes y distópicos que presentaron el festival para pedirle unas palabras. El intérprete dijo humildemente “Vivimos en un mundo de música desechable, de música fast-food sin ningún contenido, y esto puede ser una victoria para la gente que hace música que verdaderamente significa algo. La música no son fuegos artificiales, la música es sentimiento. Intentemos cambiar esto y recuperar la música, que es lo que importa en realidad”. Música desechable. Fuegos artificiales. Recuperar la música. “Muchas gracias por estas sorprendentes palabras”, contestó eufórico y en automático uno de esos robots aterradoramente tontos. No enrojeció, pidió disculpas y abandonó el escenario. No se dio por aludido, ni él ni las cien mil personas que tengan cualquier cosa que ver con Eurovisión. Aplaudió encantado, que fue su forma de decir “ni lo he entendido ni me importa una mierda lo que digas”.

Hay quien dice que Salvador Sobral destruyó la Estrella de la Muerte y que “Amar por los dos” puede ser la canción que cambie Eurovisión para siempre. Ojalá. En pocos lugares de Europa la sensibilidad sigue tan viva como en Portugal. Pero no lo creo. Los eurofans allí presentes también aplaudieron esas palabras sin verbos en primera persona del singular, pero no más de lo que hubieran aplaudido a Sobral si hubiera dicho “estoy superfeliz. Para mí ganar Eurovisión es cumplir mi sueño más especial. La música es la ilusión de mi vida”. Seguro que también aplaudió el representante español y la Federación de Colectivos Supremacistas Blancos Horteras. Hace ya tiempo que todo es un pitido uniforme. Para que un susurro como “Amar por los dos” provoque su efecto hace falta dirigirlo a gente que no tenga los tímpanos a la parrilla. Quizá el año que viene haya dos baladas más de lo habitual, pero en una o dos ediciones volveremos a la normalidad: música desechable, fuegos artificiales y España, five points.

14/5/17

GITANOS


Joaquín López Bustamante y Manuel Moraga son unos sosos. Por eso Cuatro no confió ellos y no les encargó que hicieran el especial “Larga vida a Los Gipsy Kings” que emitió este miércoles. No les encargó este intento de seguir exprimiendo el éxito alcanzado con la tercera temporada de “Los Gipsy Kings” por el mismo motivo por el que no les encargó antes que participaran en ninguna de las temporadas de esta serie documental que ya ha emitido, ni les dijo primero que intervinieran en “Palabra de gitano”, la serie documental con la que Cuatro ya se había acercado hace cuatro años al rentable mundo de los tópicos, los clichés, los estereotipos y las barbaridades racistas sobre la cultura gitana: porque los dos son unos sosos.

López y Moraga saben mucho, pero mucho, sobre cultura romaní y sobre flamenco, pero como son unos sosos no se les puede ver en la tele en ningún canal generalista en horario de máxima audiencia ocupando horas y horas de programación (más de cuatro horas seguidas dedicó “Cuatro” la noche del miércoles a reducir el mundo gitano a la retahíla de dañinos topicazos con los que está elaborado “Los Gipsy Kings”). Como mucho se puede oír a estos dos sosainas en una emisora de radio minoritaria como “Radio 5” a una hora loca (la noche del domingo, tan tarde que ya es la una del lunes siguiente).

TVE, siendo una tele pública al servicio de payos y gitanos, podía dejarles un huequecito en su programación. No serviría para arreglar el mal que hace Cuatro, pero al menos podrían ejercer el derecho de réplica. De momento habrá que conformarse con oír “Gitanos” en el podcast de Radio 5. Échenle un vistazo y podrán comprobar (por ejemplo en “Vamos a reírnos de los tópicos”, emisión del pasado cinco de marzo dedicada con humor a la construcción social de la imagen tópica de la gitanidad a partir de canciones sobre los gitanos escritas e interpretadas por payos) que López y Moraga no son sosos, que son los señores de Cuatro y su público los que sufren de un peligroso y contagiosísimo síndrome de pereza mental aguda.

13/5/17

BERTÍN MORENO Y TOÑI OSBORNE


Supongamos que Bertín Osborne realmente logra en “Mi casa es la tuya” (Telecinco) ofrecernos el lado humano de sus invitados, que consigue que sus charletas trasciendan el ámbito de lo profesional y los entrevistados desvelen su vida privada hablando de sus asuntos más personales. Supongamos también que Toñi Moreno realmente logra en “El árbol de tu vida” (Antena 3) ofrecernos el lado humano de sus invitados, que consigue que sus charletas trasciendan el ámbito de lo profesional y los entrevistados desvelen su vida privada hablando de sus asuntos más personales. Si así fuera, eso no haría más que empeorar las cosas.

Supongamos que Bertín realmente es amigo del alma de sus invitados, o que, si no, logra hacerse amiguín suyo, que consigue que los entrevistados dejen de serlo para convertirse en unos amigos con los que habla de sus cosas de amigos porque son muy amigos y seguirán siendo muy amigos por siempre jamás hasta que acabe la grabación. Supongamos que Toñi también es realmente amiga del alma de sus invitados, o que, si no, logra hacerse amiguita suya, que consigue que los entrevistados dejen de serlo para convertirse en unos amigos con los que habla de sus cosas de amigos porque son muy amigos y seguirán siendo muy amigos por siempre jamás hasta que acabe la grabación. Si así fuera, eso no haría más que empeorar las cosas.

Un ejemplo: Osborne descojonándose y jugando a la pelotita con su camarada san Josemaría Aznar. Otro: Moreno con los ojos entrelazados y mirándose a las manos con su hermano del alma Alejandro Sanz. Qué lata y qué insistencia en repetir el mismo error. Un político, un músico o lo que sea son interesantes por lo que tienen de políticos, músicos o lo que sea. Lo demás es ruido. Solo nos queda esperar que ahora que Moreno ha fichado por Mediaset, Bertín Moreno y Toñi Osborne se hagan coleguillas y se entrevisten mutuamente en bucle hasta colapsar en una singularidad espacio temporal de sinceridad fingida y confidencias prefabricadas que los atrape y los engulla por siempre jamás.

12/5/17

AL FINAL DEL TODO DEL TODO


En la larguísima lista de inversiones que debe acometer el Estado español en este momento de la historia, ordenadas en función de su prioridad de mayor a menor importancia, la realización de un espacio televisivo como el recién estrenado “Fantastic duo” ocupa exactamente el último lugar. Ni siquiera el antepenúltimo. Ni siquiera el penúltimo. ¿Qué necesidad hay de que exista este programa? Absolutamente ninguna. ¿Qué aporta al mundo de la televisión? Absolutamente nada. ¿Cuántos son los motivos que justifican su existencia? Cero absoluto. “Fantastic duo” sólo debería existir en la televisión pública de un país que tuviera cubiertas no ya el cien por cien de sus necesidades, sino además el cien por cien de sus deseos. Entonces sí: “Reunido el Gobierno del Reino de España, y tras haber interrogado a todos y cada uno de sus habitantes, se ha comprobado que no queda ya ni una sola persona a la que le quede ni un capricho por cumplir, motivo por el cual se ha decidido dedicar el superávit de este año a producir ‘Fantastic duo’”.

¿Hay una asociación filatélica en algún punto de nuestro país que quiere pintar su sede social? Pues es más importante pagar eso que pagar “Fantastic duo”. ¿Hay alguien en España que quisiera que le hicieran cosquillinas por la nuca y recibir luego un masajín en la espalda? Pues eso tiene más prioridad que producir “Fantastic duo”. ¿Los vecinos de Mazarrón de Abajo quisieran estar conectados por AVE con Mazarrón de Arriba? Si hay dinero para “Fantastic duo” tiene que haber dinero para ese AVE. No sé lo que puede costar financiar esas dos horas de espantoso chundachunda en el que un jurado con famosos de serie C valora a cantantes de serie D en su búsqueda de parejas concursantes de serie E, pero si supera los cincuenta céntimos me parece carísimo. Insisto: no estoy criticando el reciente estreno ni defendiendo su retirada. Sólo pretendo analizar el programa en el marco del contexto general de la función pública y colocarlo en el sitio que le corresponde: el último. Al final del todo del todo. Exactamente en el lugar al que Televisión Española está intentando llegar durante estos últimos años.

11/5/17

LA TEORÍA TELECÍNQUICA DEL AMOR

Que la cadena con mayor índice de telebasura en este brazo de la Vía Láctea sea también la cadena que dedica un mayor número de programas al amor debería hacernos reflexionar acerca del amor. Desde (casi) siempre el amor ha sido la coartada perfecta para el ejercicio de violencias y maltratos, para la perpetuación de injusticias y el mantenimiento de estructuras de poder. También se invoca cada vez más al amor desde la mayor de las cobardías, desde un infantilismo y una cursilería baratísima que se disfraza de superioridad moral y de poesía. Un repaso a los programas dedicados al amor con los que Telecinco rellena su fosa séptica –“Mujeres y hombres y viceversa”, “Sálvame”, los grandes hermanos- muestra, efectivamente, a un numeroso grupo de individuos profundamente enamorados. Están muy enamorados, sí, aunque conviene saber de quién: de sí mismos. Al igual que pensar no es ni bueno ni malo -depende de lo que pienses-, leer no es ni bueno ni malo -depende de lo que leas-, o tener ideales no es ni bueno ni malo -depende de cuáles tengas-, también la valoración del amor debería fijarse menos en su intensidad y más en el objeto. ¿Amar es bueno? No sé, depende a quién o a qué.

Telecinco ha estrenado una nueva edición de “Lo que necesitas es amor”. Ahora se llama “All you need is love… o no” por el mismo motivo por el que “La guerra de las galaxias” ahora se llama “Star wars”. Y de nuevo asistimos al desfile habitual dentro de la teoría telecínquica del amor: personas muy pero que muy enamoradas de auténticos mentecatos -mayoritariamente ellas mismas y, en una proporción menor, otras personas-. Encontrar un miligramo de autenticidad en un plató de televisión, con sus focos, sus maquillajes, David Guapo, un personaje de “The walking dead” como Risto Mejide y la mosca de Telecinco en una esquina, se me figura una tarea tan complicada como encontrar una pincelada de Botticelli en un video juego ATARI. Una vez más Telecinco nos ha vuelto a demostrar lo enamoradísima que está, especialmente de sí misma. ¿Por qué lo llaman “amor” cuando quieren decir “la mierda de la telebasura de siempre”?

10/5/17

UN DISPARO DE NIEVE


La tercera temporada de “Fargo” da la razón al escritor alejandrino Juan Filopón. Suena raro, pero es que las cosas que pasan en “Fargo” también son muy raras. O no. El caso es que la Escuela de Alejandría del siglo VI en la que se formó Juan Filopón está muy lejos de la Minnesota de principios del siglo XXI que da forma al argumento de “Fargo”, y el propio Filopón no tiene nada que ver con la jefa de policía Gloria Burgle, y se diría que la exquisita razón que utiliza Filopón en sus obras teológicas no sirve para entender la irracionalidad que mueve a los personajes de “Fargo”. Y, sin embargo, Filopón da en el clavo de “Fargo” cuando niega que los seres angélicos movieran los cuerpos celestes en general y los pueblos de Minnesota en particular.

Según Filopón, Dios confirió al comienzo de los tiempos un “ímpetus” a los cuerpos celestes que no se agota con el paso del tiempo, de modo que no es necesario que un cuerpo esté en contacto físico con un motor porque es ese “ímpetus” el que mantiene al cuerpo en movimiento. Los hermanos Coen, al comienzo de los tiempos de “Fargo”, confirieron un “ímpetus” a sus personajes, tramas y universo de violencia y nieve de forma que no es necesario que los Coen estén en contacto físico con las temporadas de la serie “Fargo” porque es precisamente ese “ímpetus” el que la mantiene en movimiento temporada tras temporada. La teoría de Filopón permite el movimiento en el vacío porque si admitimos el “ímpetus” no necesitamos un continuo material que transmita el movimiento por contacto físico, y la teoría del “ímpetus” explica por qué la tercera temporada de “Fargo” se mueve sin problemas en el vacío que dejó la ausencia del carnicero Ed y su esposa  Peggy, que se movieron a su vez en el enorme vacío que dejó el impasible asesino Lorne Malvo. Así, Noah Hawley, creador de la serie “Fargo”, no es un ser angélico que mueve a la fascinante expresidiaria Nikki Swango, que a su vez mueve al infeliz agente de libertad condicional Ray Stussy, sino que Nikki, Ray y todos los personajes se mueven por el “ímpetus” original de violencia irracional, hechos reales irreales, humor negrísimo y desquiciadas huidas hacia adelante hasta la ruina final.

Es el “ímpetus” de “Fargo” el que aprieta el gatillo para que un disparo de nieve borre de pronto la sonrisa perfecta de la América profunda, que es la nuestra.

9/5/17

¡MIRA QUIÉN SE ASFIXIA!


Saltar al agua desde gran altura ya no es tan peligroso como antes. No porque hayan sacado un aparatín en la Teletienda que permite hacer el cafre sin riesgo a un precio increíble, sino porque si ahora la peña salta y se hace daño ya no nos importa como antes.

Según esa teoría delirante que asegura que la tele da al público lo que pide, en 2013 el público chifló y anhelaba mirar cómo famosillos y famosetes saltaban al agua y hacían ‘splash’ (‘chof’, si se trataba de Falete). Atentos a estas demandas del mercado, Telecinco y Antena 3 competían con una amplia oferta televisiva que iba desde famosillos que en “Splash! Famosos al agua” saltaban a una piscina hasta famosetes que a una piscina saltaban en “¡Mira quién salta!”. Por ello, los colegios de fisioterapeutas advirtieron de la gran cantidad de accidentes con graves secuelas que ocasionan estos saltos. Naturalmente, los medios de comunicación dieron importancia a sus advertencias, las divulgaron y avisaron de los riesgos que encierra imitar esta conducta. Hasta que al año siguiente el público dejó de pedir saltos, la cadena dejó de emitirlos, los fisioterapeutas dejaron de advertir, los medios dejaron de hacer de caja de resonancia, y, por ensalmo, desapareció esa cadena en la que el buey bebía el agua que apagaba el fuego que quemaba el palo que golpeaba al perro que mordía al gato que comía el cabrito que mi padre compró por dos chavicos.

Ahora podíamos pasar a considerar peligroso aguantar a lo loco la respiración bajo el agua sin vigilancia adecuada ni entrenamiento alguno. Pero no. El público demandó apneas de famosos, pero solo un día. Telecinco y Antena 3 no emitieron “¡Mira quién se asfixia!” ni “Aaghh, famosos cianóticos”. Solo en “Supervivientes” hicieron una apnea para esa pequeña demanda del mercado. Un famosete se pasó de la raya y sufrió un desmayo y convulsiones. Ningún medio divulgó las advertencias de ningún colectivo médico avisando del peligro que tiene hacer el gilipollas. Solo los jefes de pista, Lara Álvarez y Jorge Javier Vázquez, pidieron más cuidadín, y después siguió el espectáculo. Y ya está.

8/5/17

MUCHA SUERTE, ROCÍO


Enhorabuena, Rocío, ya eres la flamante nueva ganadora de la última edición de “La voz kids”. Cantaste “Cuando nadie me ve” por Alejandro Sanz con duende y calidez, y te llevaste el premio de calle. No quiero pronunciarme sobre si fue justa o no tu victoria, porque los demás niños que competían contigo también cantaron bonito. Sólo quiero felicitarte y desearte muchísima suerte en el difícil camino que has comenzado a emprender. No creas que el triunfo en “La voz kids” es un punto de llegada; al revés, sólo es el inicio de la inmensa tarea que tienes ahora por delante: olvidarte por completo de todas las tonterías en las que has andado metida durante las últimas semanas e intentar volver cuando antes a lo que debería ser la vida cotidiana de una chica de catorce años.

Para eso sí que va a hacer falta arte. Y disciplina. Y esta vez no vas a tener ningún coach que te ayude. No va a ser fácil olvidar todos los halagos, quizá justos pero con seguridad interesadísimos, con los que han bombardeado tu adolescencia. No va a ser fácil sacudirse todos los pájaros de la cabeza que te han metido profesionales cuyo trabajo consiste en alejar a chicos de tu edad de su mundo normal, el único en el que deberían moverse en este momento de sus vidas. Hasta aquí tu aprendizaje ha sido exigente y riguroso, pero lo verdaderamente complicado empieza ahora: desaprenderlo todo y hacer que “La voz kids” no haya sido más que un juego.

Mucha gente, -los primeros, tu familia-, puede ganar dinero contigo. Ellos te han colocado en una situación vital tan anómala que, por muy duro que pueda ser emprender la carrera musical que te están ofreciendo, más duro todavía puede ser no emprenderla, esperar a que cumplas una edad en la que tengas más fundamentos de juicio, volver a tu barrio con tus amigos y seguir creciendo en tranquilidad, sencillez y una visión realista de la sociedad a la que perteneces. Para eso sí que vas a necesitar fortuna. Y es la que quiero desearte en esta columna. Enhorabuena, Rocío, y mucha suerte para salir de ganar “La voz kids” sin secuelas.

7/5/17

¿ES JORDI CRUZ UN EXPLOTADOR?

La explotación laboral es mala, así que deberíamos evitar que los estudiantes hablaran entre sí de ella. Con tal fin, podríamos prohibirles hablar en el colegio acerca de si Jordi Cruz, jurado de “MasterChef”, es un benefactor de la humanidad como dice porque en su restaurante tiene personas aprendiendo gratis, o es un explotador como parece porque las tiene trabajando gratis.

El terrorismo es malo, así que deberíamos evitar que los estudiantes hablaran entre sí de él. Con tal fin, podríamos prohibirles hablar en el colegio acerca de si hay que boicotear “La casa de papel” en Antena 3 porque una de sus actrices pidió el acercamiento de los presos de ETA, o si no hay que boicotearla porque eso no tiene nada que ver con la serie.

El acoso es malo, así que deberíamos evitar que los estudiantes hablaran entre sí de él. Con tal fin, podríamos prohibirles hablar en el colegio acerca de si es una romántica o está colaborando con el acoso la reportera de “La mañana de La 1” que insistió en directo para que una chica aceptara tener una cita con un chico con quien no quería tener relación, y que había hecho de su machacona insistencia un espectáculo mediático.

Los abusos sexuales son malos, así que deberíamos evitar que los estudiantes hablaran entre sí de ellos. Con tal fin, podríamos prohibirles hablar en el colegio acerca de si el programa italiano “Amici di Maria di Filippi” solo gastó una broma inocente a la cantante Emma Marrone, o si la sometió a abusos por parte de un bailarín que la sobó durante un ensayo.

El suicidio es malo, así que deberíamos evitar que los estudiantes hablaran entre sí de él. Con tal fin, podríamos prohibirles hablar en el colegio acerca de si la serie de Netflix “Por 13 razones” induce o no al suicidio. En Canadá ya lo hizo el colegio St. Vincent de Edmonton, de Alberta. Aquí deberíamos hacer todo lo contrario: hablar en el colegio de explotación laboral, terrorismo, acoso, abusos sexuales y suicidio. Y de lo importante que es que los más jóvenes conozcan el mundo en que viven, y participen en él como parte de su formación.

6/5/17

EXCUSAS, RELOJES Y FELACIONES

I. Excusatio non petita, accusatio manifesta. Ya en la primera entrega de “La contra” (sátira sobre las noticias del día con formato de falso telediario, hora de la cena, 13tv), Urdaci dejó claro que el nuevo espacio toma como referente a “El intermedio” y al Gran Wyoming al intentar dejar claro que el nuevo espacio no toma como referente a “El intermedio” y al Gran Wyoming. Sin venir a cuento, el afamado periodista se excusó diciendo que “La contra” no nacía contra “El intermedio” y se abrió la chaqueta para que la audiencia viera que no llevaba tirantes. Ergo ya sabemos con seguridad contra quién nace “La contra”.

II. 13tv tiene que poner un reloj en una esquina de la pantalla. La cadena episcopal emite “Al día”, -su informativo “serio”-, a las 20:30 horas, y “La contra”, -su informativo “satírico”-, a las 21:00. Tras dos emisiones, ya me he encontrado partiéndome el culo de risa a las 20:40 y aburrido como un pimiento a las 21:15. Es la Conferencia Episcopal de fácil ofenderse, y nada quisiera yo menos que faltarles al respeto. Un sencillo relojito en una esquina nos recordaría si la dislocada tergiversación que se nos cuenta tiene lugar antes de las 21:00 y debemos contener la risa, o si ocurre después de dicha hora y la hilaridad está permitida.

III. Jefazos de 13tv y, por extensión, amigüitos de la Conferencia Episcopal: tienen ustedes un topo metido en la redacción. En la primera entrega les coló un fragmento del estribillo de “Lo estás haciendo muy bien” de Semen Up, y no tengo claro que sepan ustedes que la canción describe una felación que el cantante está recibiendo. Y en la segunda edición volvió a cometer una travesura con unos segundos del dúo “Je t’aime moi non plus”, tema en donde Jane Birkin sufre/finge/disfruta explícitamente un orgasmo o dos, sin que conste que estuviera casada por la iglesia con Serge Gainsbourg. A lo mejor son suspicacias mías, pero como en “La contra” del próximo lunes se use el “YMCA” de los Village People, yo que ustedes revisaría la lista de personal de “La contra” hasta dar con el que también está en la lista de personal de “El intermedio”.

5/5/17

ELOGIO DE LA TELERREALIDAD


La telerrealidad es estupenda. Es maravilloso que la tele pueda documentar situaciones sin guion y vivencias actuales a las que asistir sin movernos del sofá. Es extraordinario que sentarnos ante la pantalla mientras se nos presentan casos, vivencias o situaciones personales que, de otra manera, desconoceríamos. Es una gran suerte que nos haya tocado vivir en la época en que este género televisivo nos abre tantas puertas.

El último bombazo que pudimos ver estallar con nuestros propios ojos fue esta misma semana. Fue en el confesionario, ese lugar en el que la telerrealidad permite a los participantes hablar a solas con nosotros con el corazón en la mano. Ocurrió en EE.UU., pero la confesión de Jimmy Kimmel fue tan impresionante que dio la vuelta al mundo.

Kimmel había dejado de aparecer en pantalla y el programa mismo había desaparecido de la parrilla la semana anterior sin dar explicaciones. Cuando el lunes “Jimmy Kimmel Live!” volvió a emitirse, Kimmel fue directamente al confesionario, miró a cámara, y nos habló de un nuevo personaje que hasta ahora no había salido en el ‘show’: su hijo recién nacido.

Kimmel contó cómo, tras un parto normal, se descubrió que el bebé sufría un grave problema cardíaco que exigía una urgente operación a corazón abierto. Esto fue posible, dijo emocionado, gracias al actual sistema de salud de EE.UU., conocido como Obamacare, que salvó la vida a su hijo y le brindó la atención que necesitaba. También pidió que Donald Trump, que actualmente goza de inmunidad en la gran casa en la que se desarrolla el ‘reality’ en que vivimos, deje de nominar al Obamacare: “Ningún padre debería tener que decidir si puede asumir el costo de salvarle la vida a su bebé”.

Naturalmente, las redes reaccionaron ante este imprevisto giro de los acontecimientos (“Bien dicho, Jimmy”, tuiteó el usuario Barack Obama). Y, por supuesto, el vídeo cuenta con millones de visitas. Qué buena es la telerrealidad cuando de verdad carece de guionistas, cuando de verdad trata de asuntos que nos afectan, cuando de verdad es telerrealidad.

4/5/17

PITICLÍN, PITICLÍN


Carmen Borrego es la hija de María Teresa Campos que nos estábamos perdiendo porque ya teníamos bastante con Terelu. Ahora, gracias a “Las Campos”, nos la han colocado en formato taza y media. Lo último es que la hija bis nos mantiene informados de lo que piensa su madre, no vaya a ser que nos perdamos algo. Y parece que la matriarca Campos está muy decepcionada con la participación de su Bigote Arrocet en “Supervivientes”. Coño, como nosotros, pero de eso no informa Borrego, de eso informamos aquí: cualquier persona que se preste a participar en “Supervivientes” supone una decepción para la especie humana, con las grandes cosas que puede hacer un ser humano para ganarse los garbanzos y llevar una vida digna sin humillarse, como plantar patatas sin molestar a nadie.

“No lo reconoce, no le gusta ver al Edmundo que está viendo”, dice Borrego que dice mamá. Todo porque Bigote Edmundo Arrocet deambula apático por “Supervivientes” y comete el peor de los pecados que se existe en Telecinco: no dar juego para alimentar las calderas del infierno. Encima, el tío elimina esa épica de abnegación, privaciones y esfuerzo con la que nos envuelven “Supervivientes” para que creamos que allí está pasando algo y no nada de nada: “La experiencia la encuentro un poquito fácil. Yo he estado donde realmente era duro. Yo pensaba que esto era duro, y de duro no tiene nada. Faltan cosas para hacer, está todo limitado. No me aburro, pero falta un poco de acción y pasar fatigas”. Esta bomba es más devastadora teniendo en cuenta que Bigote participó hace 13 años en “La selva de los famoS.O.S.”, ¡cuando este formato de supuesta supervivencia se emitía en Antena 3!

Que no se enfade mamaíta Campos ni se enfade Telecinco. Un tipo que vive desde hace cuarenta años porque había dicho, redicho y vuelto a decir muchas veces “Piticlín, piticlín” en el “Un, dos, tres… responda otra vez” es un superviviente nato. Si dice que “Supervivientes” es fácil, es que lo es. Peor es tener que haberse echado novia para renacer, una vez más, de sus propias cenizas.

3/5/17

EXPEDIENTE TRIRREME


En el apogeo de su poder, Atenas disponía de una flota de 300 trirremes con unas tripulaciones muy bien entrenadas. En el mar, Atenas era muy superior a sus enemigos de la Liga del Peloponeso, liderada por Esparta, pero mantener una flota como la ateniense era muchísimo más caro que equipar y sostener un buen ejército de tierra. Así, hay cadenas televisivas que disponen de una formidable flota de series maravillosas tripuladas por eficaces guionistas, actores y técnicos que son imbatibles en el mar de la calidad; pero producir series como “Juego de tronos” es mucho más caro que reponer un ejército de excelentes series de tierra como “Friends”, “Mad Men” o “Breaking Bad”. Cosmopolitan TV no tiene grandes trirremes con las que luchar en el mar de la audiencia, pero sí es capaz de armar un buen ejército de tierra para pelear con la Esparta de Telecinco a base de cine, series ligeras, programas sobre cocina o reformas caseras y, atención, la reposición de un viejo trirreme como la serie “Expediente X”.

Voy a ver “Expediente X” desde el primer capítulo de la primera temporada hasta cuando quiera Cosmopolitan TV. Y me lo pasaré bien. Seguro. Me lo pasaré de maravilla sobre todo con los capítulos protagonizados por extraterrestres y por conspiraciones extrañísimas que nos hacen sospechar que Rajoy no es más que un enviado del planeta Mongo para saber dónde está el límite de la paciencia humana. Y, sin embargo, un tipo como yo, seguidor de primera hora de la fantástica serie de Chris Carter y que responde al hipnótico tema de apertura compuesto por Mark Snow como si fuera el perro de Pavlov, no ve la reposición de los capítulos de la primera temporada de “Expediente X” en Cosmopolitan de la misma manera que los vio en los años 90 del pasado siglo. Admito que, a veces, Fox Mulder no actúa con la ingenuidad que yo recordaba y Dana Scully no es la fría científica que tanto admiraba. Pero la culpa no es de Mulder ni de Scully, así que, como en la célebre cita atribuida a Oscar Wilde, podría decir a Fox y a Dana: “Disculpadme, no os había reconocido: he cambiado mucho”. Los seguidores de “Expediente X” hemos cambiado mucho porque, desde entonces, hemos viajado en series tan maravillosas e imponentes como un trirreme ateniense. No sois vosotros, Mulder y Scully. Somos nosotros. Pero tranquilos, aunque ya no podéis luchar en el mar con “House of Cards” o “Sherlock”, en tierra todavía podéis dar una paliza a “Sálvame limón” y a Iker Jiménez.

2/5/17

GRACIAS POR LAS GRANDÍSIMAS SERIES


Ocurre en el minuto 16 del episodio 7 de “Feud: Bette and Joan”. Joan Crawford -dios, merece la pena ver la serie en VO sólo para escuchar cómo Joan Crawford (Jessica Lange) pronuncia “Joan Crawford” cuando dice quién es al teléfono-, alcoholizada, hundida por su decadencia, venida abajo en el fallido rodaje de “Hush, hush… sweet Charlotte”, llega tambaleándose hasta la puerta de Bette Davis en mitad de la noche. Está completamente resentida contra Bette: no soporta que los años estén siendo menos crueles con su enemiga, no soporta que la crítica destaque las actuaciones de Bette más que las suyas propias, arde de celos con cada atención que el director Robert Aldrich le dedica a Bette y no a ella. Ciega de odio y de ginebra, Joan descarga una diarrea verbal, encadenando paranoias de diva acabada, reproches caóticos y desprecios. Bette Davis -dios, merece la pena ver la serie en VO sólo por escuchar cómo Bette Davis (Susan Sarandon) se dirige despectivamente a Joan Crawford por su nombre real “Lucille”- intenta calmarla, pero tras unos segundos no se queda atrás y responde con cinismo humillante a Joan.

Finalmente ambas quedan en silencio. Joan siempre tuvo belleza, pero quería tener talento. Bette siempre tuvo talento, pero quería tener belleza. Con la sinceridad de dos enemigas íntimas que llevan décadas envidiándose y ya no les queda dignidad que perder, Bette le pregunta a Joan cómo fue ser la chica más bonita del mundo. “La alegría más grande que puedas imaginar. Pero no era bastante”. Y Joan devuelve el golpe: “¿y qué me dices de ti? ¿Cómo fue ser la chica con más talento del mundo?”. “Genial. Pero no era bastante”. Y el espectador se da cuenta de que en esos dos minutos hay más comprensión de la condición humana que en todos los capítulos juntos de “Las chicas del cable”. Se da cuenta de que ni multiplicando las siete temporadas de “The walking dead” por las trece de “Anatomía de Grey” se alcanza la certeza interpretativa de ese diálogo. Se da cuenta de que todo lo que le falta a “Prison break” y a “Westworld” se ha refugiado en “Feud: Bette and Joan”. Se da cuenta de que probablemente no va a ver otra escena tan perfecta en lo que queda de año. Y da gracias al Dios de las Televisiones por las grandísimas series que nos ofrece su misericordia.

1/5/17

YO. YO. YO. YO. YO

No he pasado del tercer capítulo de “Por trece razones”. Dejé de verla porque temo que me induzca al suicidio. Demasiado Estados Unidos. Demasiado teen. Demasiado instituto. Demasiado yo. Adolescentes que se juegan su identidad en cada segundo. Cuidado con la ropa, el yo depende de unos pantalones. Ojo con el peinado, un error puede suponer perder tu identidad. Tu yo ha de manifestarse en el bar al que vas, en el café que tomas en el bar al que vas, en la taza en la que te sirven el café que tomas en el bar al que vas, en la galletita que acompaña la taza en la que te sirven el café que tomas en el bar al que vas, en el esmalte de uñas con las que rasgas el envoltorio de la galletita que acompaña a la taza en la que te sirven el café que tomas en el bar al que vas. Cada foto es identitaria. Cada frase que dices -¡todas las frases que se dicen en “Th1rteen r3asons why”!-, tienen un único subtexto: “¿A que soy muy guay? Eh, tú, ¿no me oyes? Que te estoy diciendo que molo mucho. ¿Qué eres, gilipollas? ¿no te parezco sofisticado, especial, no manejo bien los códigos…? ¡Hazme caso! ¿Por qué nadie me hace caso? Nada tiene sentido”. Yo. Yo. Yo. Yo. Yo.

Sólo hay dos reglas en este juego: primera, lo único que importa en la vida es gustar; segunda, lo único que importa en la vida es negar que lo único que importa en la vida es gustar. Desde dentro del juego podemos fingir que no existen las cosas que desde fuera son escandalosamente visibles. Dos y dos son cinco. El sexo no tiene nada que ver con la reproducción. La debilidad es la nueva fortaleza -mejor en inglés: “weakness is the new strength”-. Soy la primera y, que yo sepa, la única persona que existe. Quizá hubo un tiempo en donde unas zapatillas eran unas zapatillas; nadie lo recuerda; ahora unas zapatillas es el yo. Basta con saber manejar tres cosas: la expresión de las emociones, el iphone y a las demás personas. La única alternativa es… un momento, no hay alternativa. Además, a veces se gana. Y si se pierde, sólo se pierde el yo, que de tanto ser todo resulta que ya no es nada. En la tele parece divertido. No he pasado del tercer capítulo de “Por trece razones”. Dejé de verla porque temo que me induzca al suicidio. Al suicidio por aburrimiento.