22/7/17

¡QUÉ TARDE DE MIERDA!


“¡Qué tarde de mierda!”, dijo Mila Ximénez el otro día en “Sálvame”. Es algo que no debería ser noticia. “Sálvame” es un programa de tarde que convierte cualquier tarde en una tarde de mierda. Lo evidente nunca es noticia. Cualquiera que se pase las tardes de tertuliano, presentador o director en “Sálvame”, trabajando con una cámara en el plató, gestionando los aplausos del público, sobreimpresionando cartelitos con lo que último que se acaba de decir, ecualizando el sonido, ajustando la iluminación, atendiendo la centralita telefónica a la espera de que alguien llame al teléfono de aludidos, o viendo el programa desde su casa habrá dicho miles de veces lo mismo: “¡Qué tarde de mierda!”. Solo que ahora, además, pudimos oírlo. Un micro abierto en un descuido nos hizo ese servicio. Los riesgos del directo de los que tanto se habla esta vez fueron para bien. Luz y taquígrafos para mostrar la verdad. “¡Qué tarde de mierda!”. Eso es lo que hay, amigos.

Estando como estamos de acuerdo con Mila —como no puede ser de otra manera—, nos queda saber cómo llegó al exabrupto. Puede que en el momento en que abrió la boca estuvieran concurriendo en el programa una serie de circunstancias penosas, fallos o errores que, sumados, llevaron a la señora a la conclusión de que el programa de esa tarde resultaba ser una mierda. Una forma de proceder sensata que todos utilizamos cuando nos encontramos ante una situación nueva que no conocemos y tenemos que formar un juicio sobre ella. Pero, no me fastidien, este no es el caso. Una emisión de “Sálvame” no es una situación nueva. Todos sabemos lo que allí hay. No es necesario conocer con detalle lo que está ocurriendo en la emisión concreta de un día determinado para tener un juicio cabal sobre lo que allí está sucediendo. No hace falta saber que en el momento en que el micrófono de Mila queda abierto, un reportero entrevista a una mujer que, de espaldas, cuenta qué ocurre en el interior de una clínica de salud mental en la que está ingresada la mujer de Jesulín de Ubrique. Sin necesidad de conocer ese dato mezquino, cualquier persona de bien sabe que esa tarde de “Sálvame” es, como todas las tardes de “Sálvame”, una tarde de mierda.

21/7/17

MIGUEL BLESA NO ES RITA BARBERÁ


“Miguel Blesa es Rita Barberá”, dicen en la tele. ¿Lo es? ¿Ambas muertes pueden equipararse? ¿Tienen un origen común? ¿Se comparan porque que ambas hunden sus raíces en la corrupción, porque ambas fueron causadas en último término por un acoso mediático y social que se cebó en ellos con idéntica saña e inquina, o porque ambos fallecidos sufrían graves problemas de salud que precipitaron el fatal desenlace? “La presión se cargó a Rita Barberá y la presión se cargó a Miguel Blesa”, añade el autor de la frase. Parece que aclara a qué se refiere, pero no lo hace. ¿La presión? ¿Presión arterial, presión mediática, presión de una conciencia atormentada por la culpa? ¿Qué presión?

La muerte de Blesa puso anteayer la tele patas arriba. Ayer seguía siendo la noticia del día, desplazando el gran acontecimiento mediático sociológico lúdico y festivo que suponía que Andreíta Janeiro cumpliera 18 años, y se abriera barra libre para rentabilizar la vida de una persona que hasta ahora solo había producido beneficios a su madre, Belén Esteban, y a Telecinco. La muerte de Blesa da paso a muchas consideraciones y debates, pero destaca la cortante frase “Miguel Blesa es Rita Barberá”. Fue pronunciada como una acusación por Fermín Gallardo, amigo personal del fallecido, mientras estaba rodeado de cámaras y micrófonos de las grandes cadenas.

¿Qué debe hacer ahora “Informe semanal”? ¿Debería dedicarle mañana a Blesa un reportaje tan vergonzoso y manipulador como el que emitió tras la muerte de Barberá insinuando que los medios que investigaban la corrupción eran los responsables de su muerte? ¿Debería enmendar el error que cometió aquel día emitiendo tan ruin reportaje, y realizar uno ahora más ecuánime que no estigmatizara la libertad de expresión que nos hemos dado? Mañana veremos qué hace. De momento solo podemos adelantar que, mientras no se demuestre, Miguel Blesa no es Rita Barberá. A falta de que concluya la investigación policial, no parece que ningún periodista haya disparado la escopeta que mató a Blesa. Y a falta de los detalles de la autopsia, no parece que Blesa muriera, como murió Barberá, de cirrosis.

20/7/17

NICIAS CONTRA LOS ZOMBIS


El maravilloso trabajo de Martin Landau en la película “Ed Wood” encarnando nada más y nada menos que a Bela Lugosi, el actor que siempre será el conde Drácula, sirvió para que los jóvenes aficionados al cine de terror se interesaran por los clásicos del género, del mismo modo que la explosión zombi que vino de la mano de “The Walking Dead” llevó a muchos de sus seguidores a bucear en el tiempo hasta dar con “La noche de los muertos vivientes”, la revolucionaria película de George A. Romero que introdujo a los zombis en el cine y en nuestras pesadillas. Martin Landau y George A. Romero han tenido la pésima idea de morirse, así que los telediarios tienen una excusa para dejar de hablar del calor que hace en verano y centrarse en lo importante, es decir, en la enorme influencia de Drácula y de los zombis en la cultura popular.

Los no-muertos y los muertos vivientes forman parte de nuestras vidas porque la literatura y el cine así lo han querido, y esos no-muertos y esos muertos vivientes nos han enseñado alguna que otra cosa acerca de la naturaleza humana que no está en los libros de biología. Asombrarse de que vampiros y zombis puedan ser de los nuestros es como asombrarse de que Colón se encontrara con hombres cuando desembarcó en lo que hoy llamamos América y preguntarse quién los llevó allí. Voltaire decía, en este sentido, que si nadie se asombra de que haya moscas en América, es una estupidez asombrarse de que haya hombres. Nadie se asombra de que haya monstruos molestos como moscas escondidos en la naturaleza humana, así que no deberíamos asombrarnos de que América esté poblada por no-hombres que insisten en no morirse y por no-hombres muertos que insisten en caminar a nuestro lado con ganas de mordernos. El general ateniense Nicias nos dijo mucho de sí mismo cuando, después de derrotar a los corintios y ya de vuelta a casa, se dio cuenta de que le faltaban dos cadáveres y ordenó que su ejército se detuviera para que un heraldo pudiera pedir permiso a los enemigos y  recogerlos. Pero, ¿qué habría hecho Nicias si los cadáveres de sus dos soldados se hubieran convertido en zombis? ¿Cómo se comportaría Nicias con el heraldo que, tras ser mordido por los dos zombis, dejó de ser heraldo para pasar a ser un zombi? ¿Seguiría siendo Nicias un hombre religioso incapaz de cometer la horrible impiedad de dejar a dos compatriotas abandonados en el campo de batalla, o los zombis atenienses le obligarían a replantearse sus creencias? Es fácil ser Nicias en la guerra del Peloponeso, pero no es tan fácil ser Nicias en la guerra contra los zombis. Y todos somos Nicias.

19/7/17

BUSCANDO A NEMO EN EGIPTO


La gran diferencia entre “Tesoros del Antiguo Egipto” (La 2) y otras series documentales sobre la fascinante civilización egipcia está en que Alastair Sooke, su presentador, nos conduce por las maravillas del Antiguo Egipto de la misma manera que Jamie Oliver nos arrastra a su mundo de sabores, olores y colores en “La comida reconfortante” o Rick Stein nos invita a acompañarle en su delicioso viaje a lo largo y ancho del Mediterráneo. Alastair Sooke, Jamie Oliver y Rick Stein son tres británicos que, como el estadio de Anfield, la selección de rugby de País de Gales, el monstruo del lago Ness o la campiña inglesa de las novelas de Agatha Christie, consiguen que olvidemos el absurdo peinado de Boris Johnson, la dichosa City de Londres y la chocante temperatura de la cerveza en los pubs. Si prueban el Egipto de Sooke, las hamburguesas de Oliver y el Mediterráneo de Stein, querrán saber más de Egipto, de las hamburguesas y del Mediterráneo.

Quizás algunos (los de siempre) se enfaden porque Alastair Sooke habla del Antiguo Egipto con excesiva pasión, atrevidas conclusiones personales y, sobre todo, empleando categorías de nuestro tiempo que retuercen a los antiguos egipcios hasta convertirlos en nosotros con ropa rara. Pero el gran estudioso del mundo clásico E. R. Dodds ya dejó dicho que del mismo modo que un hombre no puede escapar de su propia sombra, ninguna generación puede pronunciar un juicio sobre los problemas de la historia sin referencia a sus propios problemas. Así, se puede entender que Sooke diga que el templo funerario de Hatschepsut en Deir el-Bahari podría ser una pieza de la arquitectura fascista de los años 30 del pasado siglo y que, desde lo alto, recuerda a un dibujo de Escher. Y, de la misma manera, podemos aceptar que Sooke compare a Amenofis III con Luis XIV y que diga que durante su reinado Egipto se convirtió en la mayor “superpotencia” que el mundo había conocido. Y también, entonces, es legítimo que Sooke describa el precioso pez de cristal del Imperio Nuevo encarcelado (como tantos tesoros) en el Museo Británico como un antepasado del pececito Nemo de “Buscando a Nemo”, y hasta que defina a Amenofis IV, que luego se convirtió en Akenatón, como “el primer individualista de la historia”. Arquitectura fascista, Escher, superpotencia, Nemo, individualismo… ¿Qué tiene que ver todo esto con el Antiguo Egipto? Mucho, si de lo que se trata es de dar vida y color a la arquitectura egipcia, la política exterior de Amenofis III, la artesanía del Imperio Nuevo y las revolucionarias reformas religiosas de Akenatón. Los documentales sobre Egipto, gastronomía y el Mediterráneo necesitan a Nemo.

18/7/17

ESTRELLAS MUERTAS (O NO)


Del mismo modo que cuando miramos el cielo estrellado estamos mirando el pasado, puesto que incluso la luz de las estrellas más cercanas tardan años en llegar a nuestro sistema solar, podemos decir que cuando miramos las series televisivas que algunas cadenas utilizan para rellenar su programación veraniega en realidad estamos mirando el pasado, porque han tardado tanto en llegar que incluso puede que ya estén muertas. Es el caso de “Almost Human” (Antena 3), una serie que se presenta como creada por J. J. Abrams para ocultar que fue un fracaso en Estados Unidos y que fue cancelada tras su primera temporada. Puede que no lo parezca, pero cuando vemos al policía John Kennex y a su sintético Dorian patrullar la ciudad en “Almost Human” estamos viendo la luz de una serie muerta porque ha agotado el combustible de un punto de partida no demasiado original y ha cedido ante la fuerza de gravedad de otras series similares pero mucho mejores como, por ejemplo, “Westworld”.

Pero siempre hay algún motivo para entretenerse con la luz, aunque sea una luz muerta, de una serie producida por J. J. Abrams. Puede que un comentario del androide Dorian, que cree que el problema del humano John es que “no se conoce a sí mismo” (la sombra de Sócrates es alargada). O tal vez fijarse en las diferencias entre una sociedad del futuro y nuestro tozudo presente. “Almost Human” se desarrolla en el año 2048, y las diferencias están, como casi siempre, en el diseño de los coches, la estética de los edificios y el uniforme en plan “Robocop” de los policías. ¿Quién decide el año en que se desarrolla una serie o una película de ciencia-ficción? La ciudad de San Ángeles de “Demolition Man”, con sus policías zen, es del año 2032; y la ciudad de Los Ángeles donde Roy Deckard se dedica a cazar replicantes en “Blade Runner” nos lleva al año 2019, que está a la vuelta de la esquina, casi tan cerca como el terrible mundo que muestra “Cuando el destino nos alcance” en el año 2022. La siniestra cúpula de “La fuga de Logan” cercana a lo que un día fue Washington D. C. fue construida tras la catástrofe del año 2274, el planeta al que llega el astronauta Taylor en “El planeta de los simios” (que resulta ser la Tierra) se mueve en el año 3978, y el mundo de los simples Eloi y los monstruosos Morlocks en el que se detiene la máquina del tiempo construida por George Wells en “El tiempo en sus manos” nos presenta una devastada humanidad en el año 802.701. En realidad, todas las fechas futuras de la ciencia-ficción hablan del presente y sirven, como quieren Dorian y Sócrates, para conocernos a nosotros mismos, aunque esas fechas vengan de estrellas muertas.

17/7/17

EL DEDO Y LA PIEDRA


Los técnicos de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) han fijado en dos décimas exactas el tiempo mínimo de reacción de un ser humano delante de un semáforo, de forma que un tiempo menor no puede atribuirse a la voluntad de un piloto. Dos décimas. Por eso, las dos décimas y una milésima que empleó el piloto finlandés Valtteri Bottas en salir en el Gran Premio de Austria fueron extraordinarias, pero legales. Casi inhumanas, pero humanas al fin y al cabo. Estratosféricas, pero terrestres. Dos décimas. ¿Cuál es tiempo mínimo de reacción ante una pareja que se da cita en “First Dates” para encontrar el amor pero sin perder la libertad? Dos décimas me parece mucho. ¿Cuál el tiempo mínimo de reacción ante la banalidad de “Supervivientes” o el horror metafísico de ver a Bigote Arrocet sometido al test de Risto? No sé, pero seguro que las dos décimas y una milésima de Bottas le convierten en un lentorro, como Terminator intentando golpear la mano del joven John Connor en “Terminator 2”. Y, sin embargo, las citas existen, los supervivientes existen y Bigote Arrocet existe.

En la tercera temporada de “Fargo”, la jefa de policía de Eden Valley Gloria Burgle sospecha, en un poderoso arranque existencialista, que en realidad no existe, pero Winnie López, policía de St. Cloud, se limita a empujarla con el dedo para convencer a su colega de que existir, lo que se dice existir, sí existe. Samuel Johnson ya había hecho algo parecido cuando decidió refutar la filosofía inmaterialista del filósofo George Berkeley dando una patada a una roca. Podemos huir de “Fisrt Dates”, de “Supevivientes” y de Bigote Arrocet empleando un tiempo de reacción que deja en ridículo a un piloto de Fórmula 1, pero eso no quiere decir que las citas grimosas, la supervivencia cutre y el famosillo exprimido no existan porque lo cierto es que no sólo existen sino que están ahí, a un golpe del dedo en el mando a distancia o a un tiro de piedra de los documentales de La 2. Eso es lo inquietante. Hagamos lo que hagamos, veamos lo que veamos y sea cual sea nuestro tiempo de reacción en la Fórmula 1 televisiva, la policía Winnie López y el escritor Samuel Johnson nos recordarán que el dedo y la piedra son lo único que nos separa de una realidad tan tozuda como esa crisis (su nombre correcto es estafa) que los papeles, estadísticas y discursos de Rajoy dan por superada. Por cierto, el dedo y la piedra también nos devuelven a la realidad después del baño inmaterialista al que nos somete cada día el telediario de la televisión pública.

16/7/17

VEINTE AÑOS NO ES NADA


Ni cuarenta, ni ochenta, ni ochenta mil. Si hablamos de “Corazón corazón” –o “Corazón”, o “Corazón de verano”, o “Corazón de churro”, o lo que sea- ninguna cantidad de tiempo es nada porque el programa de Anne Igartiburu es como el cero en la multiplicación: no importa el número por el que lo multipliquemos, el resultado siempre será cero. Se celebran estos días los veinte años del inicio de “Corazón corazón”. Veinte años de “Informe semanal” son mucho, veinte años de “Saber y ganar” son muchísimo, pero veinte años de “Corazón corazón” no son nada, nada de ti, nada de mí, una brisa sin aire, nada de nadie.

Más de tres mil quinientos programas: nada. Cerca de mil doscientas bodas cubiertas: nada. Mil ochocientas horas de televisión: nada. Todos los amoríos de Belén Esteban: nada. Trescientos noventa reportajes sobre miembros de la familia real española: nada. Ochocientos cuarenta reportajes sobre miembros de familias reales en general: nada. Casi diez mil ¡diez mil! reportajes sobre cualquier cosa: nada de nada de nada. Toreros: nada. Modelos: nada. Cantantes: nada. Actrices: nada. Mil quinientos personajes de la farándula ilusionados: nada. Apogeo, decadencia, resurgimiento, nueva decadencia, nuevo apogeo de Isabel Pantoja: nada. Sesenta mil páginas de guion: nada. Mil ochocientos personajes de la farándula desilusionados: nada. Cuatrocientos nacimientos de hijos de famosos: nada. Dos mil ochocientas parejas que se forman: nada. Dos mil novecientas parejas que se rompen: nada. Noventa y seis parejas que vuelven después de haberse roto: nada. Tres mil famosos que no quieren hablar: nada.

Tiene sentido celebrar los aniversarios de aquellos proyectos que han dejado un resultado real. Pero no se entiende celebrar un envase vacío en cuyo interior ni siquiera hay humo. Entre Sofía Mazagatos y Paula Echevarría no hay nada. Entre Mar Flores e Irina Shayk no hay nada. Anne Igartiburu mira hacia atrás para contemplar su obra de veinte años y sólo encuentra un croma, que es el símbolo de la nada en televisión. Un croma verde, apagado y con la frente marchita.

15/7/17

CAMBIO CLIMÁTICO EN PONIENTE

A ver, habitantes de Poniente, no quiero preocuparos a lo tonto, pero de verdad que lo vuestro con el invierno no es ni medio normal. Me vi las primeras temporadas de “Juego de tronos”. Todo el rato con el winter is coming, fíjate. Después me despisté unos años, y ahora me encuentro con la promoción de la T7 centrada en que el invierno ya está aquí. ¿Real? ¿Siete años y no había llegado todavía el winter? Creía que si retomaba la trama me encontraría con que habrían pasado ya dos o tres inviernos, que el proletariado habría adquirido conciencia de clase, que habrían inventado la caldera de vapor… no sé, las cosas normales que ocurren incluso en el Planeta de los Simios. ¿Y aún es ahora cuando caen las primeras nieves?

No es por asustar, pero tiene toda la pinta de que estáis sufriendo un cambio climático como una casa. Nosotros aquí, en el mundo real, también sabemos de eso. Si no, no se explica esa tardanza en la llegada del invierno. No parece que seáis una civilización que abuse de los combustibles fósiles, pero a lo mejor alguna otra actividad está provocando un aumento térmico. Los dragones de Daenerys están todo el día dale que te pego con las llamitas. El fuego valyrio ése es otro posible candidato: con lo mucho que arde, vete tú a saber el ceodós que libera a la atmósfera. Y el sexo, claro, no paráis de chingar, que si Jon Snow con Ygritte, que si Meñique con Lysa Arryn, y eso fresquito, lo que se dice fresquito, no provoca.

Total, que a ver si va a estar el pobre George R.R.R. Martin planeando el final de la saga con todo detalle y de pronto se descongelan los territorios más allá del Muro, sube el nivel del mar diez metros y ya no puede haber la gran batalla que nos tienen prometida. No va a andar Arya Stark dándose de espadazos con el agua por la cintura. Y no quiero hacer bromas fáciles con Tyrion. ¡Se oxidará el Trono de Hierro! Un sindiós. Dejaos de tonterías e intentad que el invierno os llegue una vez al año, como ocurre con todos los planetas bien educados que giran alrededor de un sol. Más que andar metidos en guerras monárquicas, deberíais uniros para obligar a Cersey Lannister a firmar el Protocolo de Kyoto.

14/7/17

ANDREU EN EL MUNDO DE LAS IDEAS

Según el famoso mito que nos contó Platón, cuando los esclavos salen de la caverna quedan momentáneamente deslumbrados por la contemplación directa del sol. Acostumbrados a vivir en la oscuridad, viendo únicamente sombras que producen pequeñas hogueras, el efecto inicial de liberarse de las cadenas es, paradójicamente, negativo. Pero al cabo de un tiempo la mirada se acostumbra a la nueva realidad que descubre esa nueva luz; el esclavo deja de ser esclavo y puede llevar por fin una vida libre consagrada al conocimiento en el mundo de las ideas.

Se ha interpretado que el mito de la caverna es el primer acercamiento a la televisión en la historia de Occidente. Yo iría más allá: sostengo ante quien sea que Platón construyó este relato previendo que miles de años después Andreu Buenafuente abandonaría Atresmedia, ficharía por Movistar+, se libraría de los grilletes de las audiencias diarias y descubriría la auténtica realidad. En un primer momento, durante la temporada 15-16, se le vio confuso, algo desorientado, mareado. Pero durante la temporada actual que acaba de cerrar en #0, consiguió adaptarse a la libertad, olvidar las sombras y empezar a recorrer el mundo de las ideas televisivas. Concretamente, el mundo de las buenísimas ideas televisivas.

Porque el año que acaba de cerrar Buenafuente al frente de Late Motiv puede considerarse con pocas dudas la mejor temporada de un late night en nuestro país ever. Ha reclutado una plantilla de secundarios -Broncano, Berto, ¡Ortega!- que serían presentadores en cualquier otro canal. Ha conducido las entrevistas más despreocupadas, sinceras e interesantes que le recordamos. Ha creado el contexto para que otro genio como Raúl Pérez ponga a youtube varias veces al borde del colapso. Y todo gracias a haber abandonado la caverna en donde el talento televisivo se asfixia bajo la presión de las audiencias diarias. Para Platón, Andreu ya es un filósofo. Para mí, sólo es el mejor frontman de España y espero que nos ofrezca el año que viene otra temporada brillante de risas gracias a que no se preocupa especialmente del número de espectadores que se ríen.

13/7/17

TELEVISIÓN SIN TELEVISIÓN


No es solamente que la inmensa mayoría de los trucos que hicieron los concursantes de “Pura magia” los hayamos visto ya mil veces. Es que hemos visto ya mil veces el formato, esa disposición del plató, los personajes que representan cada uno de los jueces, el montaje de los vídeos promocionales de cada concursante, el proceso de nominación y posterior eliminación, las escenas de los castings previos, las imágenes del backstage, la entrevista con el participante que queda eliminado, las lágrimas de los compañeros por haber votado contra uno de ellos, los momentos supuestamente espontáneos en donde los miembros del jurado salen al escenario… ¡y todo esto en un nuevo talent show sobre un género cuya esencia justamente se basa en la capacidad de sorprender y presentar al público exactamente lo que menos se espera!

A “Pura magia” le falta magia porque le falta sorpresa. Es un programa amable, sencillo, que carece de los defectos y de los excesos de otros hermanos de su mismo género -¡oh, gracias, Señor, ninguno de los miembros del jurado es un insoportable histriónico o un psicópata descontrolado, aleluya!-, pero tal parece que el precio de no cometer grandes errores sea el no alcanzar grandes virtudes. Miguel Ángel Gea, uno de los jueces, reprendía a un concursante citando una regla inquebrantable en magia: “nunca hagas lo que dices ni digas lo que haces”; “Pura magia” hace lo que dice, dice lo que hace, y, lo que es peor, hace lo que se espera que diga y dice lo que se espera que haga. Anthony Blake, otro miembro del jurado, criticaba a una participante señalando que en su actuación no ocurrió nada interesante durante los dos primeros minutos; hubo que esperar casi cuarenta minutos en “Pura magia” para ver el primer truco.

Tras el fin de “Fantastic Duo”, -un programa musical sin ritmo-, y el estreno de “La Pelu”, -un programa humorístico sin gracia-, TVE nos ofrece ahora “Pura magia”, -un programa de magia sin sorpresas-. Un nuevo avance en el empeño de nuestro ente público por conseguir completar una televisión sin televisión.

12/7/17

EXAMEN DE 1º DE TELEVISIÓN PÚBLICA

¿Pero qué puñetas importa el número de espectadores que vieron en directo por TVE el último capítulo de “El Ministerio del Tiempo” y si fueron más o menos que los que vieron “Supervivientes” en Telecinco? El número de espectadores que están viendo en un momento dado una cadena importa a los publicistas, que quieren colar sus mentiras al mayor número de personas, y esto, a su vez, importa a las cadenas privadas, que viven del dinero que les paga la publicidad por difundir tales mentiras. ¿Por qué tiene que meterse en esa lonja televisiva una cadena como TVE que no tiene anuncios publicitarios ni publicistas a los que seducir?

¿Y por qué hay que tener en cuenta el número de espectadores alcanzados únicamente durante la hora en la que se estrenó el último capítulo en TVE? Es verdad que la televisión basura es más efímera que el rutherfordio; los sálvames y los corazonescorazones mueren en el preciso momento en el que aparecen los créditos finales. Pero el estreno de un capítulo de una gran serie es solamente el inicio de una carrera televisiva que puede durar décadas. ¿Cuántos espectadores tenía cada capítulo de “The wire” los martes de 8 a 9 en la HBO? Cuando se realizan los índices de audiencia, ¿se valoran las descargas posteriores en todo tipo de plataformas durante meses y meses, su repercusión a través de redes sociales, la venta de deuvedés, su inserción en la cultura del momento, es decir, todo lo trascendente en lo que “Supervivientes” puntúa cero patatero?

En los Oscar de 1979 “Apocalypse Now” -¿quién no la recuerda?- perdió contra “Kramer contra Kramer” -¿quién la recuerda?-. “Tempest”, el último discazo de Bob Dylan, sólo alcanzó el nº2 de los rankings en 2012; en el nº 1 estaba Justin Bieber. Evaluamos la buena televisión pública contemporánea con criterios pensados para la mala televisión privada de los años 80 y tomamos decisiones irreversibles equivocadísimas con tales criterios. Al próximo que vuelva a escribir en la web que “El Ministerio del Tiempo” ha perdido contra “Supervivientes” se le debería retirar el carnet de comentarista televisivo y enviarle otra vez a hacer el examen de 1º de Televisión Pública sin pasar por ninguna puerta temporal del Ministerio.

11/7/17

REPTILES EN LA PELUQUERÍA


“La Pelu” es el cerebro reptiliano de la televisión. Como saben, durante la evolución animal las nuevas estructuras no sustituyen a las antiguas, sino que se limitan a ponerse encima de ellas. El cerebro de los primeros mamíferos no reemplazó al de los reptiles, se superpuso a él. Y las estructuras cerebrales más avanzadas, propias de humanos y otros primates, tampoco desplazaron al cerebro anterior: lo rodearon con un envoltorio lleno de pliegues. Los avances tecnológicos no funcionan así; el teléfono fijo acabó con los telegramas y el teléfono móvil acabó con el teléfono fijo. Pero en el edificio de la evolución se envían señales de humo en el primer piso, hablan por teléfonos de baquelita con dial en el segundo, chatean por Messenger en el tercero, charlan por Skype-3D en el cuarto, y todos se llevan muy bien entre sí. En biología, lo nuevo no sustituye a lo viejo, se limita a ponerse al lado. En televisión, también.

Por eso, “La Pelu” siempre existirá por mucho que HBO nos ofrezca “Westworld” o Netflix emita la T14 de “Padre de familia”. Los ganglios basales, el tálamo y “La Pelu” se encargan de todas las funciones que compartimos con los cocodrilos y las tortugas: respuestas estereotipadas, absolutamente prefijadas y repetitivas respecto de situaciones elementales de la vida asociadas a la supervivencia y el apareamiento. Toda la crítica ha coincidido en señalar lo anticuado de la nueva apuesta con la que Televisión Española busca cubrir el hueco que deja la tregua que Cárdenas nos da durante el verano, pero calificar “La Pelu” como anticuada es quedarse corto. “La Pelu” no es anticuada, es arcaica, paleozoica, reptiliana, y, si me apuran -venga, apúrenme, apúrenme, que tengo ganas de decirlo- precámbrica e incluso decimonónica.

Lo triste del asunto, una vez más, no es tanto que exista la paleotelevisión como que sea la única que nuestra televisión pública realiza. El problema no es tener cerebro reptiliano, sino no tener cerebro límbico y neocórtex. A lo mejor es que en esa peluquería, como los reptiles no tiene pelo, se les ha ido la mano con la afeitadora eléctrica y se han llevado por delante media cabeza de los programadores.

10/7/17

URDACI ES COMO LA NIEVE

Urdaci es como la nieve. No como Nieves Herrero, que también, sino como la nieve meteorológica. Como la nieve, Urdaci llama mucho la atención cuando aparece de nuevo tras un largo periodo de ausencia, pero cuando vuelve a desaparecer ya nadie recordaba que seguía ahí. Entre uno y otro momento, tres cuartas partes del tiempo las ocupa embarrado, sucio, encharcado, siendo esquivado automáticamente por los mismos que durante los primeros momentos lo miraron con curiosidad.

Esta semana la cadena 13tv ha anunciado que prescindirá de Nieves Herrero y de Alfredo Urdaci en la pantalla de su próxima temporada. ¿A que ya no recordaban que estaba? Y eso que esta vez Alfredo había llegado en forma de la mayor nevada que recuerdan los registros meteorológicos: 13tv había confiado al periodista no sólo la presentación del informativo de la cena sino también la conducción de un apéndice humorístico tras tal telediario a la sombra y contrafigura de “El intermedio”. El resultado fue extraño: como una mezcla entre Wyoming y aquel cura que todos conocimos en nuestra infancia que se creía guay pero no podía evitar que al hablar se le formara un hilillo de saliva demasiado blanco que unía el centro de los dos labios. Medio penica, medio vergüenza ajena. El primer día nos asomamos al balcón. El segundo lo miramos un poco de reojo mientras hacíamos otras cosas. No hubo tercero. Al cabo de unos días, de aquella nevada ya sólo quedan unos restos sucios pegados a los bordillos de las aceras. Nadie se da cuenta cuando finalmente desaparecen.

(Como dijimos arriba, la noticia de esta semana no se refiere solamente a la defenestración -cuántas veces se ha usado el símil de una ventana para referirse a la televisión- de Alfredo Urdaci, sino también la de Nieves Herrero. Si Urdaci es como la nieve, Herrero, mucho más allá de su nombre, es como una era glacial extendida por todo el planeta. Pero esta analogía la desarrollaremos en otra columna).

9/7/17

AHORA LES CONTAREMOS LOS DEPORTES

Los deportes están puestos al final de los telediarios para que recordemos que todo lo que se nos ha contado antes no tiene la menor importancia. Ésa es su función. El desafío soberanista de Puigdemont no puede ser tan trascendente como se quiere presentar si comparte espacio y es narrado con la misma pasión con la que minutos más tarde se nos va a decir que Bautista elimina a Nishikori y accede a octavos de final en Wimbledon. Ya sé que se han llegado a juntar tres expresidentes para repasar el lío que se prevé para el 1-O, pero el 1-O no puede ser tan importante si desde la misma mesa se nos cuenta poco después que la selección danesa de fútbol ganó 1-0 a la neozelandesa en partido amistoso. Sólo es que la O es un poco más gordita que el 0. Fuertes disturbios en Hamburgo mientras se reúnen los dirigentes de los veinte países capitalistas principales del mundo y Rajoy; qué noticia tan interes… uy, mira, Kittel ganó a Boasson Hagen por sólo tres diezmilésimas de segundo en el Tour. Una familia extremeña sufre un terrible accidente mortal mientras practicaba barranquismo en el valle del Jerte. El Manchester United ha confirmado el fichaje del delantero del Everton Romelu Lukaku.

El contexto es el mensaje. Es cierto que poco a poco la información deportiva ha ido sufriendo un proceso de desconexión con el resto de los informativos mediante cortes publicitarios o cambio de presentadores, pero aún comparte en la mayoría de los casos cabecera y plató con el programa nodriza, lo que facilita la inercia de una época en donde los goles del Real Madrid se encontraban completamente integrados en los telediarios. Y si el contexto es el mensaje, entonces la relevancia de las declaraciones conjuntas de González, Aznar y Zapatero ha de medirse en el marco que forman las noticias previas y posteriores a ella. Quizá sea mejor así, y colocar el Tour de Francia como la culminación de un relato en donde intervienen Puigdemont y Trump ayude a colocar la actualidad en la escala que le es más adecuada. Ya conocen las noticias, ahora les contaremos los deportes.

8/7/17

AY, QUÉ PESADO, QUÉ PESADO


Ascensión Mendieta es una señora del pasado empeñada en remover el pasado. No se da cuenta de que el pasado, pasado está. Con más de noventa años, es una mujer del siglo pasado que no vive el presente porque, además de tener lo años que tiene, está empecinada en mirar atrás. Hace cuatro años, que también es el pasado, empezó un proceso legal sobre un asunto que es todavía más del pasado, de hace setenta y ocho años, que son casi ochenta, que es casi un siglo, que es agua pasada, que no mueve molino. Se empeñó la anciana en recuperar el cuerpo de su padre Timoteo Mendieta, un señor que nació en una familia que se había formado en el siglo XIX, con lo lejos que está eso y con lo mucho que “decimonónico” suena a pasado.

Timoteo fue un sindicalista del pasado, asesinado por militantes falangistas del pasado durante la Guerra Civil del pasado. Algo sobre lo que no hay que volver porque es mejor dejar las cosas como están. No importa quién hizo una guerra contra quién, quién reprimió a quién ni qué cuerpos están en mausoleos con honores o cuáles están tirados por las cunetas. Lo importante es no remover el pasado.

Nuestra TVE lo sabe porque es una tele del futuro, que es mucho mejor que ser del pasado. Digan “pasado” y “futuro” y verán que no hay color. TVE es una tele tan del futuro que sus informativos no hablan de lo que ocurrió ayer, la otra semana o hace un año. Eso sería vivir mirando atrás. TVE no da noticias del pasado porque las noticias buenas son las que hablan de lo que ocurrió en el futuro. Es tan bonito el futuro. A todos nos gusta el futuro. Por eso, TVE no pudo dar la noticia de que tras una vida de dolor, dificultades, decepciones e intentos fallidos, Ascensión consiguió exhumar a su padre y enterrarlo con la dignidad que ella cree que se merece. La tele del futuro, en constante renovación tras estrenar la revolucionaria comedia “La peluquería” y retirar la arriesgada gala “Fantastic duo”, no puede ocuparse de este viejo asunto tan lejano. El “Informe semanal” de hoy hablará de la burbuja inmobiliaria en Manhattan mientras nosotros pensamos en el futuro que nos espera con una tele así.

7/7/17

EL ÁNGELUS Y EL CHUPINAZO


Hora del Ángelus. El ángel del Señor anunció a María, y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. Doce del mediodía. El chupinazo desde el balcón del ayuntamiento de Pamplona anunció a los pamploneses y pamplonesas, y comenzó el jolgorio por obra y gracia de san Fermín.

Hermes fue el mensajero de los dioses hasta que fue sustituido por Mercurio, que fue mensajero de los dioses hasta que fue sustituido por san Gabriel, que fue mensajero de Dios hasta que Dios empezó a hablar cada vez menos. Ayer, seis de julio, el chupinazo rompió al mediodía el silencio de Dios desde el balcón del ayuntamiento de Pamplona. La Uno estaba allí para hacer de caja de resonancia llevando el mensaje de Pamplona a España, y de España al mundo. Esta colaboración divina tiene su precedente en Radio Nacional, que interrumpió durante muchos años su programación para emitir el Ángelus: de una remota aldea de Asia, hace dos mil años, a España; y de España al cielo.

“Es la hora del Ángelus”, decía cada día Radio Nacional tras las señales horarias de las doce. Desde tiempos del abuelo Pachín hasta 1981, los españoles podíamos elegir con toda libertad entre oír a diario esta oración de sumisión de la mujer y su aparato reproductor a una voluntad ajena, o emigrar a Francia. A lo que hacía posible esa emisión radiofónica, junto a lo ocurrido aquellos últimos años en España, lo llaman ahora “el espíritu de la Transición”. Y a la libertad antes nombrada, añaden otras hermosas palabras como “tolerancia” y “convivencia” para que no se nos olvide la gran virtud política que supone oír, ver y callar.

Aquella Anunciación diaria de la hora del Ángelus en la radio pública cambia ahora por una anunciación anual en la tele pública en la que lo de menos es la grosera sustitución de san Gabriel por un chupinazo, algo que ya de por sí traería loco a Fra Angélico y le habría hecho mandar el Renacimiento a freír churros. Dos mujeres encendieron en Pamplona el chupinazo de una anunciación en la que no sale ninguna esclava de ningún señor, ninguna mujer dice hágase en mí según su voluntad, y, por si no está claro, “no” es “no”.

6/7/17

RECORDAR LO QUE FUIMOS PARA ENTENDER LO QUE SOMOS


La última ocurrencia de La 1 para la noche del sábado fue “No es un sábado cualquiera”. Copia el nombre del programa de radio “No es un día cualquiera” que dirige Pepa Fernández en Radio Nacional las mañanas del fin de semana, pero sustituye sus ajustados y exitosos contenidos y colaboradores por un revoltijo que ni está ajustado ni tiene éxito. Como el programa ha ido tan mal que está en desguace, TVE podía probar esta otra idea: cambiar el nombre del programa de radio “La historia de cada día” que dirige Carlos Guerrero en Radio 5 las mañanas del fin de semana, pero mantener sus contenidos.

La versión televisiva podía empezar por un tema tratado hace algunas semanas: la petición de centenares de historiadores españoles (y extranjeros) para reformar nuestra franquista Ley sobre Secretos Oficiales de 1.968 que sigue en vigor gracias a las maniobras de dilación de PP y PSOE antes, y de PP y Ciudadanos ahora, que evitan su sustitución. ¿Por qué aquí no desclasificamos los secretos oficiales automáticamente tras de un plazo determinado como en el resto de democracias? La propia ley nos impide saber qué intereses ocultos podía haber entonces para formular una ley tan restrictiva y oscurantista, igual que no sabemos qué intereses hay ahora.

Ni historiadores ni ciudadanos podemos acceder en España a archivos considerados secretos, pero sí podemos hacerlo en otros países para intentar saber, por ejemplo, qué pasó con las bombas de Palomares. Los secretos oficiales son eternos en España porque no hay ningún mecanismo automático que desclasifique como en otros países democráticos que establecen plazos. Aquí depende de la voluntad de la autoridad, que clasifica y desclasifica lo que quiere y cuando quiere. En Suecia son 40 años para cuestiones relativas a la seguridad del Estado, 70 para asuntos “sensibles” (¡o sea, los relativos a la salud, seguridad o sexualidad de los ciudadanos!). En el Reino Unido pueden verse los documentos de la época de Margaret Thatcher, aquí no. ¿Por qué el franquismo y la Transición siguen a oscuras? O quienes no desclasifican temen algo o adolecen de una falta de suelo democrático que debería proteger más al ciudadano que al Estado. Elijan ustedes.

5/7/17

WORLD PRIDE: MALO Y CARO


Acaba la celebración del Orgullo Mundial en Madrid. Las teles se han rendido a la evidencia y se han volcado en la reivindicación, la fiesta, la gran movilización que supone. Han hecho carrozas, actualizado logotipos, tuneado programas, estrenado decoraciones, revolucionado sus parrillas con programaciones especiales, realizado actos específicos para resaltar su presencia en una llamada multitudinaria a la que se han sumado por convencimiento o por estrategia empresarial, pero lo han hecho. Menos TVE, que ha continuado con su parrilla como si nada porque según su jefe ya tenían una programación previa y era caro cambiarla.

La disculpa de que ya tenían programación previa ante un acontecimiento programado hace tanto tiempo nos hace preguntarnos con cuánta antelación se programan las visitas del papa, las procesiones de Semana Santa o las manifestaciones de la juventud o la familia para, menos mal, no pillar a TVE descolocada. La disculpa del coste es más alucinante aún. Aburre pensar la de veces que, como excusa, nos esconden la moral tras la economía para después elevar las decisiones económicas a inalterables e intocables leyes de la naturaleza.

La celebración del Orgullo Mundial en Madrid puede ser muchas cosas que algunos cuestionarán, pero si hay algo indiscutible es su rentabilidad. ¿Quieres “Marca España” y proyección internacional? Toma “Marca España” y proyección internacional. ¿Quieres potenciar el turismo como primera industria del país? Toma un par de millones de visitantes de sopetón más los que vengan. ¿Quieres turismo “de calidad” porque gasta dinero? Toma “calidad” según este criterio repelente para usar la palabra “calidad”. ¿Quieres rentabilidad? Toma inversión y deja de hablar de gasto. ¿Quieres iniciativa, emprendimiento, nuevos yacimientos de empleo? Toma, toma y toma.

Si es cierto que TVE está tan mal que hizo una programación al margen del World Pride, debería haberla cambiado. Si sus jefes no usan la mayor plataforma publicitaria del Estado para impulsar nuestra economía, deberían dimitir. Si se creen que la moral se reduce a economía, y la economía es una ciencia dura como la Física, que vean “Big Bang theory” y aprendan de Sheldon Cooper.

4/7/17

SOFLAMA CONTRA LA CULTURA EN GENERAL Y CONTRA LA CULTURA GENERAL EN PARTICULAR


¿Saben por qué no hubo ni una pregunta de ciencia en la prueba de cultura general que realizaron los concursantes de “Supervivientes”? Pues porque si la hubiera habido, no nos hubiéramos podido reír de ellos ya que nosotros tampoco la hubiéramos sabido. Es divertido preguntar quién pintó “Los girasoles” y ver cómo un gordo barbudo en bañador escribe “Bancoq”, ya que nosotros sabemos que se escribe “Van Gogh”. Pero si hubieran preguntado el área del círculo, qué es un metal o la diferencia entre un voltio y un vatio, entonces la burrada del gordo barbudo en bañador hubiera sido indistinguible de la burrada que hubiéramos contestado nosotros. Y la gracia está en ponernos por encima del gordo, no a su altura.

La cultura es un elemento fundamental en la conformación del ser humano ya que permite reírse del que no la tiene. Por eso la ciencia no suele considerarse dentro de la cultura: saber deletrear correctamente “Shakespeare” es un poderosísimo indicador del grupo social al que pertenece el individuo y distingue muy bien a Pablo Iglesias de Bigote Arrocet, mientras que saber por qué hace frío en invierno y calor en verano no indica nada e iguala -en el no saberlo, claro- a Mariano Rajoy y a Leticia Sabater. Por eso los programas televisivos “científicos” se desviven por lograr el mayor grado de sencillez que les permita interesar al mayor público posible, y los programas televisivos “culturales” se desviven por hacer exactamente lo contrario.

La prueba de cultura general de “Supervivientes” sólo preguntó sobre Historia, Arte y Lengua. Mientras los concursantes mostraban sus conocimientos, el programa mostraba el significado que tener o no tener esos conocimientos posee en la sociedad actual. Pretendían que nos indignáramos por los errores del gordo barbudo en bañador, cuando en verdad lo que debería enfadarnos es el habitual uso de tales nobles disciplinas como proveedoras de identidades postureras y armas de distinción clasista. Por eso preguntaron el número de partes de una tetralogía y no el número de electrones del hidrógeno. Peor para historiadores, artistas y lingüistas.

3/7/17

UN AÑO EN BARBECHO, POR FAVOR


Entre todas las peticiones que inundan change.org, ninguna apoyo con más entusiasmo que la que suplica a las productoras de series que se detengan durante una temporada ¡para que los espectadores podamos ponernos al día! En contra de lo que se suele considerar, no solamente existe buena televisión, sino que los cientos de cadenas existentes emiten más de venticuatro horas de buena televisión al día, por lo que, salvo que viajemos a velocidades cercanas a la de la luz y logremos así que el tiempo transcurra para nosotros más lento que para los demás, es inevitable que la función que relaciona el paso de los años con la cantidad de excelentes series de televisión no vistas sea monótona y excitantemente creciente.

Soy crítico televisivo por profesión y por afición. Y, sin embargo, confieso que aún no he tenido tiempo de ver “The handmaid’s tale” ni la T2 de “Master of none”. De seguir este ritmo veré la T1 de “Glow” en la década de los años 30 del siglo XXI y “BoJack Horseman” cuando el cambio climático me permita ver el mar desde mi ventana mesetaria. No soy el único. Los aficionados a las series nos reconocemos entre nosotros por esa permanente inquietud nerviosa, ese recibir cada novedad de Netflix, HBO o Movistar+ con una alegría estresada, ese colgar en las redes sociales fotos y comentarios de las series vistas con la misma doble e hipócrita intención con la que la gente con trastornos de alimentación cuelga fotos de comida.

Por eso, un año de barbecho en el terreno de las series de televisión nos permitiría cambiar de balda “Better call Saul”, conseguiría que los que estamos al día con “The Americans” dejemos de envidiar a los que están al día con “The leftovers” y los que están al día con "The leftovers" dejen de envidiar a los que estamos al día con "The Americans", lograría que nos fijásemos en los créditos finales de los capítulos de “Line of duty” en vez de mirar avariciosos el reloj y pensar “¿me da tiempo a ver otro?”. Adiós a los tocapelotas artículos de prensa con títulos como "Las 10 series increíbles actuales que no estás viendo". Y luego ya, en otoño de 2018, hacemos todos una salida neutralizada como si la vida volviera a empezar de nuevo. En cuanto “Fear the walking dead” y la segunda temporada de “Billions” me dejen un minuto libre, firmo la petición de change.org.

2/7/17

REPORTEROS DICHARACHEROS


Es excesivo colocar a un reportero en un secarral a cincuenta grados para que veamos que hace calor, en medio de una tormenta de nieve para que veamos que nieva, en el ojo de una galerna para que veamos que hace mala mar, soportando un diluvio para que veamos que llueve, azotado por un vendaval para que veamos  que hace viento, o metido hasta la cintura en una inundación para que veamos que se desbordó un río. No deberían martirizar a un recién titulado en prácticas condenado a hacer lo que le manden con tal de sumar una línea a su currículum solo para añadir espectáculo a las noticias del tiempo.

Parece desproporcionado obligar a alguien a cocerse, congelarse, empaparse o salir volando para que los espectadores podamos decir desganados “vaya tiempecito” antes de cambiar de cadena. Otra cosa es que un reportero que va a cubrir una noticia se encuentre con problemas con los que no se contaba.

Estos días, realizando un reportaje sobre narco-okupas en el madrileño barrio de Lavapiés, unos reporteros de “El programa de Ana Rosa” fueron agredidos y perseguidos cuando se acercaron a un edificio ocupado. Otro reportero del mismo programa, informando sobre el clima de violencia e inseguridad del barrio de Tetuán, también en Madrid, fue insultado y atacado. Durante las manifestaciones realizadas por el gremio de taxistas en Madrid, tanto reporteros de este espacio como de “Espejo público” tuvieron que aguantar insultos, el boicot a las conexiones en directo y que les lanzaran objetos.

No podemos alegrarnos cuando un periodista se acerca tanto a la noticia que sorpresivamente corre el peligro de protagonizarla, pero el hecho de que esto ocurra sí puede servirnos para reconocer el trabajo y el valor de quien nos trae el mundo a casa. Es cierto que, mientras, los jefes están en el plató a resguardo, pero también tienen que saber lidiar los toros que les salen al paso. Quintana, por ejemplo, mandó a freír churros a un tipo impresentable acusado de captar a una menor para una secta peligrosa que estaba utilizando la llamada telefónica del programa para vendernos la moto a base de verborrea y mala educación. Bien por ella; las cosas, como son.

1/7/17

DÍA DEL ORGULLO TELEVISIVO


TVE no retransmite los actos centrales de la V Edición del World Pride, en Madrid. Olé. Qué ejemplo de valentía. Qué modelo de determinación. Qué apuesta por la solidaridad. Se le saltan a uno las lágrimas.

Las teles privadas llevan años sufriendo una injusta discriminación. Se las consideraba inferiores a las públicas simplemente por estar dispuestas a realizar productos de bajísima calidad con tal de ahorrar costes, peores solo por el hecho de no poner límites a los contenidos de dudoso gusto con tal de obtener beneficios. Incluso se defendía que esta búsqueda de rentabilidad a toda costa relegaba a las privadas a un papel secundario subordinándolas a las públicas. Se creía que eran estas, por su propia naturaleza, quienes debían ostentar el liderazgo televisivo al ser las únicas capaces de marcar el camino y servir de referencia en la calidad y la prestación de un servicio público como criterios básicos al elaborar sus programaciones.

Pues no. RTVE, sobreponiéndose incluso a sus propios intereses, su imagen y el prestigio de su larga trayectoria, ha decidido luchar contra esta discriminación mostrando su compromiso no solo con palabras, sino también con hechos. Hoy no retransmite el desfile del Orgullo a pesar de la mala imagen que supone semejante dejación de funciones como servicio público abierto y plural no sometido a ningún prejuicio ideológico, político o religioso. Además, lo hace renunciando a su liderazgo y subordinándose a las privadas. Su presidente, José Antonio Sánchez, dijo en el Parlamento que no lo emitía porque ni Antena 3 ni Telecinco lo harían: ahora el liderazgo televisivo les corresponde a ellas y TVE va detrás. Es cierto que Sánchez dijo una mentirijilla porque Atresmedia lo emite por laSexta, así que RTVE podría hacer lo mismo con La 2, pero ¿qué importa mentir y hundir la empresa pública que diriges si lo haces para luchar contra la injusticia y la opresión?

Telemadrid, una cadena pública opresora y vil que se ha volcado en el seguimiento del Día Mundial del Orgullo, debería aprender de la valentía, la determinación y la solidaridad de TVE.