25/4/17

"MASTERCHEF" DA ASCO


“MasterChef” da asco y es una marranada. Hay a quien tanto concurso y programa de cocina le resulta indigesto, tanto jurado culinario endiosado lo encuentra estomagante, tanta insistencia en jibarizar la infinitud de la vida restringiéndola a dos centímetros cuadrados de papilas gustativas lo considera reduccionista, y tanto ‘gourmetcentrismo’ precopernicano le parece insidioso, equivocado y peligroso. Aquí estamos peor. Aquí pensamos que dan asco y son una marranada los concursos de cocina en los que los jueces dicen que los platos que tienen que probar les dan asco y les parecen una marranada. Como “MasterChef”.

El otro día, los jueces, pobrecitos, tuvieron que enfrentarse a un plato con tan mala pinta que alguno no lo quiso probar, otro dijo que era el peor plato de la historia del concurso, y otro dijo que era “una marranada” y un “ascazo” (porque “asco” le parecía poco y le añadió no sé si el sufijo aumentativo, el despectivo o dos por uno).

Así que este programa familiar se confirma como un gran espacio familiar. En efecto, vale la pena verlo con los niños para que aprendan lo que no hay que hacer. Con “MasterChef” podemos enseñarles que siempre hay que estar abierto a probar cosas nuevas yendo más allá del aspecto de los platos y de nuestros prejuicios (“Dale una oportunidad”, dice siempre mi amigo José). También sirve para recordar a los niños que, en principio y por educación, igual que no se dice “¿Me entiendes?”, sino “¿Me explico?” (que alguien enseñe esto a Belén Esteban, por Dios), tampoco se dice “Esto es una marranada” ni “¡Qué ascazo!”, sino “A mí no me gusta”, porque la vida te da sorpresas y, además, el gusto se educa.

Lo único que debe darnos asco es el asco mismo y lo único que debe parecernos una marranada es decir que la comida es una marranada. Como pasa con “MasterChef”, una marranada que da asco.

24/4/17

MIOCARDIOPATÍA HIPERTRÓFICA

Ignatius Farray padece una miocardiopatía hipertrófica. Lo descubrió por una variz gigantesca que le recorre toda su pierna izquierda. Eso le obliga a atender a su alimentación y a su consumo de alcohol más de lo habitual, lo cual le resulta complicado, ya que acaba de separarse y su mujer le acusa de padecer un trastorno obsesivo y de comprar libros y masturbarse de forma compulsiva. Su vida profesional tampoco marcha bien: es cómico monologuista y sus ingresos no atraviesan el mejor momento. Lo que les cuento no es una ficción, sino la vida real de Ignatius, tal como la presenta en “El fin de la comedia”, cuya T2 se estrenó completita de una tacada en Movistar+ hace pocas semanas. Ah, se me olvidaba, “El fin de la comedia” -con sus reales miocardiopatías hipertróficas, sus reales juicios por la custodia de una niña, sus reales patéticas actuaciones chupando pezones de los espectadores- es una comedia.

Fue Jerry Seinfeld el primero en descubrir que el personaje auténtico era un auténtico personaje -remito a Edu Galán y su imprescindible ensayo sobre el stand-up “Morir de pie” para desarrollar esta idea-. Desde entonces a la comedia le ha brotado un alien autorreferente, que a base de crecer brutalmente en densidad y significado, quiere zamparse al género madre: las series agridulces en donde el cómico hace de sí mismo. A “Seinfeld” le sucedió “Larry David”; luego vino la obra más libre, honrada e inteligente de los últimos años: “Louie”. Y en España las últimas mejores series pertenecen a este subgénero: “¿Qué fue de Jorge Sanz?” y “El fin de la comedia”, la desesperada, precisa y desnuda autobiografía con aroma de epitafio de esa bestia del humor animal llamada Ignatius. Contra lo que a veces se insinúa, los ataques más despiadados de los humoristas suelen ser contra ellos mismos. Quizá no tengan huevos contra Mahoma, pero para mostrar en público autorretratos tan inmisercordes como los que vemos en "Louie" o "El fin de la comedia" también hace falta ser valiente. Cuando el drama reflexiona sobre el drama, aburre. Cuando la ciencia ficción reflexiona sobre la ciencia ficción, aturde. Pero cuando el humor reflexiona sobre el humor da lugar a momentos de una hondura y una lucidez multinivel irrepetible. Cuídate esa cardiopatía, Nacho, que hace falta una T3 de tu serie. Necesitamos que “El fin de la comedia” no tenga fin.

23/4/17

¡POR SAN JORGE!

Un año más, por san Jorge, volvemos a celebrar el Día del Libro con la misma pirueta imposible: hermanar la lectura con la televisión. La tele no lo pone fácil, y, paradójicamente, la tele pública parece la peor. Aparentemente TVE celebra tan hermoso acontecimiento poniendo los Servicios Informativos al servicio del acontecimiento y prestando especial cobertura a actos relevantes como la entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes a Eduardo Mendoza o la Lectura Continuada del Quijote. Pero cada vez parece evidente que lo hace con la boca pequeña. Hace algo así como lo que hacen las bebidas de alta graduación o los alimentos poco sanos, que pueden ser una bomba para el organismo pero se justifican poniendo en su etiquetado “mensajes saludables” en letra pequeña que apelan a la moderación, la responsabilidad, la dieta variada, la vida sana, el ejercicio diario y dos huevos duros.

Mucho Premio Cervantes, mucho aniversario de la muerte del “Príncipe de los Ingenios”, mucha lectura del Quijote y mucho lugar de la Mancha, pero, otra vez, pasado el sarampión de estos días, TVE volverá a darnos la turra con algo a lo que le presta mucha más atención y le da más recorrido: Eurovisión y su apuesta, otra vez, por una canción en inglés como representante de nuestra cultura y de lo que somos.

Aun así, aquí hermanaremos televisión y lectura recomendándoles algunos de los cuadernos publicados por la Fundación Dr. Antonio Esteve y que pueden solicitarse en su web. Varios están dedicados a analizar algo tan importante y necesario como la divulgación científica o médica en los medios de comunicación, televisión incluida, pero “La medicina en las series de televisión” parece especialmente pensado para un día como hoy: de “House” a “Breaking Bad” pasando por “CSI”, de las epidemias en “The Walking Dead” al tabaquismo en “Mad men” pasando por el síndrome de Asperger en “The Big Bang Theory”. Ya sabes: lee, diviérte y aprende. Hazlo por ti. Da igual las veces que repita lo contrario Manel Navarro, don’t do it for your lover.

22/4/17

LA ADAPTACIÓN DE LA PUPILA


Interrumpir súbitamente “Supervivientes 2017” para informar sobre el atentado de París coloca al espectador al borde de la esquizofrenia. No es posible estar enfrascado en los pezones de Juan Miguel y un segundo después comprender el tiroteo sobre varios policías en los Campos Elíseos. No es posible, al menos, sin sentir que la supervivencia por las calles de París forma parte de una nueva prueba que va a tener que encarar el equipo de Leticia Sabater. Nadie puede cambiar tan rápido de registro. Y tampoco es aceptable el camino inverso, y regresar súbitamente a la banalidad embarrada de la mente de Jorge Javier Vázquez cuando ya nos habíamos situado en el nivel que les propio a las imágenes de unos policías pidiendo a unos peatones aturdidos que se retiraran de esas calles. No es aceptable porque necesariamente se intentarán vincular las broncas entre Alba Carrillo y su madre con el ISIS. Es elástica el alma humana, pero no tanto como para poder situarse simultáneamente en el colmo de la nadería y en la hora de la trascendencia. No hay fenomenología del espíritu que lo resista.

Hace nueve meses criticamos que Telecinco no hubiera interrumpido la anterior edición de “Supervivientes” para informar sobre el atentado de Niza. Permítasenos ahora criticar que Telecinco haya interrumpido anteayer la actual edición de “Supervivientes” para informar sobre el atentado de París. Si la pupila necesita unos segundos de adaptación para pasar de un ambiente muy iluminado a otro oscuro o viceversa, cuánto más no necesitará para realizar la ida y vuelta entre Bigote Arrocet y François Hollande. La única solución consiste en que, cada vez que la realidad abra una brecha y consiga colarse en el mundo imaginario y mezquino de Mediaset, Telecinco programe un periodo de descompresión. “Interrumpimos ‘Supervivientes’ para emitir diez minutos de imágenes de continuidad, tras los cuales les informaremos de un atentado habido en París”. “Y esto es todo lo que sabemos sobre el atentado hasta el momento, dentro de diez minutos de autopromociones de la cadena continuará ‘Supervivientes’”.

21/4/17

FRACASA EL DÍA MUNDIAL DE "LOS SIMPSON"


Anteayer se intentó instaurar en España el Día Mundial de “Los Simpson”. El resultado fue un fracaso total. Semanas recogiendo firmas para recabar el apoyo popular pidiendo que se instaure el 19 de abril como Día Mundial de la serie porque ese día, treinta años antes, la familia amarilla había debutado en la tele estadounidense. Días de arduo trabajo en las cadenas que habitualmente emiten “Los Simpson” para que ese día haya una programación especial que permita celebrarlo como se merece. Notificación a todos los medios de comunicación de la iniciativa y diferentes actos de promoción para lanzar el acontecimiento, incluidos un concurso para elegir al personaje favorito de la audiencia y Susanna Griso declarándose fan de la serie mientras se somete a un test sobre ella en directo en “Espejo público”. Un 19 de abril que ya comenzó en FOX a las 00:00 horas emitiendo 24 horas ininterrumpidas de la serie (película incluida), que continuó con el maratón “Simpsonmanía: 30 años en 30 capítulos” en Neox y con la emisión de dos capítulos especialmente seleccionados para la ocasión en Antena 3. Tanto esfuerzo para nada.

¿Podemos recordar el 19 de abril de 2017 como el primer Día Mundial de “Los Simpson”? No. La noticia televisiva del día, la que puso patas arriba todas las televisiones fue la detención y traslado policial de Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid, por su relación con el caso de corrupción que se está investigando sobre el Canal de Isabel II, la empresa pública de la Comunidad de Madrid que habría servido para financiar ilegalmente al PP madrileño. Por si este boicot infame a “Los Simpson” no fuera suficiente, el tertuliano polivalente y multipista Francisco Marhuenda se sumó a la fiesta y fue citado a declarar como imputado en el marco de la misma Operación Lezo, que persigue el saqueo de fondos públicos.

Esto es una vergüenza. Si era grave que aquel traje de Gaspar no fuera de verdad, esta torticera obstrucción a The Simpsons Day es mucho peor. No os lo perdonaré jamás, González y Marhuenda. Jamás.

20/4/17

ELEGANCIA Y PITORREO


Qué flojos. Llevamos diez días sin que nadie denuncie que un chiste ofendió sus sentimientos religiosos, semanas sin que la justicia tenga el mal humor de buscarle las cosquillas sin la pretensión de hacer reír a quien tiene el buen humor de pretender hacer reír sin hacer cosquillas. No podemos aceptar que la vida siga tranquilamente su curso sin que unos digan a otros de qué pueden reírse y cuándo pueden verle la gracia a las cosas o no. Así que revisaremos qué pasó en la tele en busca de algo con lo que dar sentido nuestras vidas fastidiando la alegría de vivir a los demás con nuestra santa ira.

En “El intermedio”, Wyoming y Dani Mateo siguen haciendo bromitas con la cruz del Valle de los Caídos y hablan de cambiarla por un banderín de golf para marcar las tumbas de Franco y José Antonio como hoyos. No sé a qué espera la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos para ponerles otra denuncia. Lo mismo puede hacerse con el torero y tertuliano de “Espejo público” Fran Rivera. “¿Para ser antitaurino hay que dejar de ducharse?”, preguntó el tío listo; así que los antitaurinos pueden ofenderse por decir que no se duchan, y quienes no se duchan pueden indignarse por decir que son antitaurinos. A Cristina Pardo (“Al rojo vivo”, “Malas compañías”) pueden ponerle una denuncia quienes se lían al hablar por lanzar este tuit tras la citación de la Audiencia Nacional a Mariano Rajoy como testigo en el caso Gürtel: “Es la Audiencia la que elige que Rajoy sea testigo y es el testigo el que no quiere que sea testigo el que eligen los jueces como testigo”. ¡Solo porque un día el hombre dijo: “Es el vecino el que elige el alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”! También se puede ir contra Pepe Rodríguez, que en “MasterChef” se reía haciendo bromas sobre los mongoles con un concursante mongol ante su compañera, Samantha Vallejo-Nágera, madre de un niño con trisomía 21.

Quien no quiera líos que aprenda de TVE, que con gran tacto se refirió al expresidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, no como investigado o imputado, sino como “presuntamente implicado en dos casos de presunta corrupción”. ¡Eso es elegancia!

19/4/17

PROCESIONES EN SEMANA SANTA


Por hacer balance, la Semana Santa estuvo bien, pero podía haber estado mejor. El solecito permitió que fuera primavera más allá de la información meteorológica de la sección de moda de El Corte Inglés, pero luego estaba la insistencia de la tele por aguarnos el buen tiempo retransmitiendo todo el rato esas insoportables procesiones parecidas a desfiles que ponen los pelos de punta.

Menuda semanita Santa nos dieron. Si unos cuantos, peor si son muchos, quieren hacer desfiles parecidos a procesiones, que los hagan, pero que dejen a los demás en paz. Si quieren conmemorar que hace no sé cuántos años le pasó algo muy importante a su amado fundador que dio la vida por los demás, que lo conmemoren, pero que no nos fastidien con esa monserga. Si se creen que su adorado creador es un hombre tan importante que, pobres majaderos, lo consideran un dios que vino a este mundo a hacer de él un lugar mejor, que lo crean, pero que apunten para otro lado con su proselitismo. Si cada año por estas fechas quieren reunirse para celebrar que la legitimidad de su actual líder procede de la ininterrumpida línea de sucesión que va directamente desde el fundador hasta el presente, que se reúnan, pero que no se empeñen en contárnoslo. Y si quieren jugar a tapar las calles que no pase nadie saliendo todos a la vez para hacer una demostración en el espacio público de la fuerza de sus convicciones privadas, que jueguen, pero que no nos lo rebocen por la cara mostrando esas imágenes idealizadas y tramposas que exhiben sin pudor, esa mezcla entre fanatismo y folclore que produce vergüenza ajena, esa peligrosa demostración de amor al líder.

Con tan buen tiempo, tanto buen ambiente por las calles y todo un mundo por descubrir en esos días de asueto, se hacía más duro encender la tele y ver las procesiones parecidas a desfiles que son como desfiles parecidos a procesiones inundando los informativos con motivo del 105 aniversario del nacimiento de Kim Il-Sung en ese país de locos que es Corea del Norte.

18/4/17

CÁRDENAS Y EL PRINCIPIO DE RICO

El principio de Hanlon asegura que no hay que atribuir a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez. No estoy de acuerdo. Analicemos, por ejemplo, el caso de Javier Cárdenas. Los psicólogos discuten acerca de la existencia de un factor de inteligencia general que esté detrás de todos los comportamientos inteligentes, pero no dudan sobre la existencia de un factor de estupidez general que esté detrás de todos los comportamientos estúpidos. Se puede ser muy inteligente para algunas cosas y no para otras, pero no se puede ser muy tonto sólo para unas cosas y no para otras. La inteligencia es selectiva, la idiocia no. Si “Hora punta” pudiera explicarse por la estupidez de Cárdenas, entonces nuestro querido presentador-de-la-televisión-pública-condenado-en-el-Tribunal-Constitucional-por-humillar-a-un-discapacitado-en-un-programa-de-televisión tendría que ser incapaz... no sé... de prepararse el desayuno, de conducir un coche, de construir frases gramaticalmente correctas en español -bueno, vale, éste último no ha sido un buen ejemplo si hablamos de Javier Cárdenas, pero creo que los lectores pillan la idea-. Cuando uno es muy tonto, es muy tonto para todo.

Es por ello que, contra Robert Hanlon -y con la esperanza de alcanzar su misma notoriedad-, proclamo en esta columna el principio de Rico: “Nunca hay que atribuir a la estupidez lo que puede ser explicado por la maldad”. No se crean que esto es un ataque a Cárdenas. Es más bien una defensa. Cada día que pasa estoy menos seguro de que sea mejor ser tonto que malvado, así que probablemente mi atribución del desatino que fue, es y, me temo, será “Hora punta” a la falta de ética de su conductor más que a su falta de luces sea una postura esperanzada frente al pesimismo hanloniano. Comparten la maldad y la estupidez el hecho de ser irreversibles e incurables, pero al menos la primera, como la inteligencia, es más selectiva que la segunda. Un Cárdenas malvado puede hacer mucho menos daño que un Cárdenas tonto, y eso convierte al principio de Rico en una afirmación mucho más optimista que el principio de Hanlon. Triste tiempo éste en el que tan sólo aspiramos a que la televisión pública haga el menor daño posible.

17/4/17

0,000000000000000000000001 METROS

En el universo existen cosas asombrosamente pequeñas. Un cabello humano puede medir de diámetro la décima parte de un milímetro. Se acerca al límite de los objetos que pueden ser percibidos por el ojo humano a simple vista, pero es algo gigantesco si lo comparamos con el tamaño de un cloroplasto o un glóbulo rojo, que pueden medir la décima parte del cabello. Los virus no alcanzan el micrómetro de tamaño, es decir, la milésima parte del milímetro, y en ocasiones son incluso diez o cien veces más pequeños. Ésa también es la longitud de onda de la luz ultravioleta. Una molécula de glucosa ronda el nanómetro, es decir, la millonésima parte del milímetro, enorme en comparación con una molécula de agua. A escala subatómica las cosas se vuelven muchísimo más pequeñas: la longitud de onda de los rayos gamma es de un picómetro, la milmillonésima parte del milímetro. En dicha longitud de onda caben cien núcleos de átomos de uranio, doscientos núcleos de átomos de helio, mil protones. Demos ahora un pequeño salto a tamaños muchísimo más pequeños: el tamaño de los quarks se mueve en escalas de attómetros, millonésimas de picómetros; aun así, son gigantescos si los comparamos con los neutrinos de alta energía, que pueden ser cien veces más pequeños. Si el neutrino es de baja energía habrá que dividir por diez mil este tamaño, llegando a los 0.000000000000000000000001 metros de longitud.

Pues bien, aún no hemos llegado a los límites inferiores del universo: el tamaño del neutrino de baja energía es descomunalmente mayor que el interés que despierta en mí David Bustamante, Paula Echevarría, el cuñado del vecino del carnicero de David Bustamante, la compañera de clase infantil de la prima de la panadera de Paula Echevarría, y, así dicho de forma genérico-distributiva, la madre que los parió a todos. Permítanme que haya dedicado toda la entrada de hoy a exponer este dato, por la relevancia que pudiera tener para la física teórica o la programación de televisión.

16/4/17

PERDONA, MAMÁ


“MasterChef” y similares son a los programas de cocina lo que los dolores de espalda de mi madre son al pronóstico del tiempo: a veces aciertan, pero eso no significa que unos concursantes llorosos espoleados por unos jueces engolados nos hablen de algo más que de sí mismos, ni quiere decir que mi madre podría ocupar el puesto de Mónica López en las noticias del tiempo de TVE. Si a usted le gustan los programas de cocina, le recomiendo “Rick Stein por el Mediterráneo”, y si quiere estar informado acerca del tiempo que hará mañana, le sugiero seguir las explicaciones de Mónica López. Perdona, mamá.

No hay nada mejor para quitarse la resaca de “MasterChef” que recorrer Córcega, Cerdeña, Sicilia, Corfú, Mallorca, Marruecos y Turquía con Rick Stein, un tipo que ama tanto el Mediterráneo que se lo come en cada programa con aceite, ajo, pasta, cuscús y queso feta. Pero si de verdad quieren olvidar el cansino trajín de “MasterChef”, engánchense a “La comida reconfortante con Jamie Oliver” en La 2. Jamie Oliver es un cocinero británico que es capaz de preparar ante nuestros ojos unos platos maravillosos y sencillos a la vez que consigue que nuestros oídos entiendan sus olores, colores y sabores. De todos los capítulos de “La comida reconfortante con Jamie Oliver”, yo me quedo con el dedicado a Atenas no sólo porque Oliver prepara un delicioso souvlaki en una terraza con vistas a la Acrópolis, sino porque de sus manos (literalmente) sale una ensalada griega que nos permite entender el Mediterráneo casi tan bien como un poema de Cavafis o la inmortal canción de Serrat. Decía el filósofo Roland Barthes que, por naturaleza, la fotografía tiene algo de tautológica, y la ensalada griega que presenta Jamie Oliver, mientras explica paso a  paso cómo cortar los tomates y los pimientos, dejar caer el orégano, aplastar las aceitunas y coronarlo todo con un buen trozo de queso feta tiene también algo de tautológico porque, en verdad, Oliver se limita a hacer lo que dice y no parece que su forma de preparar una ensalada griega aporte más información que la que contiene la propia definición de ensalada griega. Pero no es así. La ensalada griega de Oliver no es tautológica del mismo modo que las explicaciones de Mónica López sobre un mapa de España con nubecitas, pequeños soles y gotitas de lluvia no tienen nada de tautológicas. “MasterChef” sí es un programa tautológico, como los dolores de espalda de mi madre cuando se pone en plan meteoróloga.

Perdona, mamá.

14/4/17

UNA MARAVILLOSA HISTORIA DE ODIO

El odio está infravalorado. Se le desprecia por doloroso e improductivo. Vive marginado, señalado con el dedo por el arrogante amor. Lo condenan los curas, los médicos, todos los políticos. Y, sin embargo, el odio noble y estimulante está detrás de muchas de las más honrosas batallas que ha librado el ser humano y cuando elige bien sus objetivos es uno de los más eficaces motores de progreso tanto a nivel individual como colectivo. Podría extenderme folios en esta apología del odio, tan fecunda dadas estas odiosas fechas, pero entenderían ustedes mejor lo que quiero decir si se abalanzan sobre la primera temporada de una nueva serie, “Feud” (algo así como “enemistad” o “rivalidad”), que nos está contando una maravillosa historia de odio.

“Feud” dedica cada temporada a una relación de odio entre dos personajes famosos. Su primera entrega narra la animadversión extrema que mantuvieron Bette Davis y Joan Crawford durante el rodaje de “¿Qué fue de Baby Jane?”. Ver a Susan Sarandon interpretar a Bette Davis y a Jessica Lange hacer lo mismo con Joan Crawford es como intentar multiplicar infinito por infinito. Los matemáticos dirán que es una indeterminación. Los amantes de las series sabemos que eso se concreta en el juego de rivalidad más fascinante jamás visto en la pantalla, en la explosión recursiva de referencias, autorreferencias y autoautorreferencias alrededor del profundísimo odio que se profesan estas cuatro increíbles actrices -dos putativas y dos hijas de puta-.

Es cierto que el odio que nos narra “Feud” es un odio personal, de fogueo, sin espoleta ni víctimas mortales. Pero nadie se queja de que el amor del que nos hablan las demás series también sea un banal amor de fogueo, tan desprovisto de trascendencia y tan glorioso en vano como las puñaladas verbales entre Susan Davis y Jessica Crawford. Abrumados por la dictadura de las pasiones positivas, la reivindicación de las pasiones negativas -el auténtico significado de “padecer”- adquiere matices de reivindicación ética y de resistencia ciudadana. Siempre han estado ahí. Contra el tabú que prohíbe nombrarlo y señalarlo, “Feud” ha venido a visibilizar y empoderar el odio.

13/4/17

KENDALL JUST WANT TO HAVE FUN


El problema que tiene esta gente es que no les entra en la cabeza que puedan existir otras formas de vivir; no es que hayan rechazado esa posibilidad, es que ni siquiera la han contemplado. Pepsi ha decidido retirar su último spot ante las protestas del público. En dicho anuncio, una heterogénea manifestación de protesta -formada por una variedad de jóvenes guapos ricos blancos, jóvenes guapos ricos árabes, jóvenes guapos ricos negros y jóvenes guapos ricos orientales- pasa por delante del set en donde Kendall Jenner se está haciendo unas fotos. La kardasianastra, de pronto, cae del caballo de la frivolidad y abandona su trabajo para unirse a los manifestantes, que portan mensajes subversivos como “amor” o “únete a la conversación”. Es recibida con júbilo por éstos, y este júbilo se torna euforia desatada cuando, ante la presencia de la policía, Kendall se adelanta, abre una Pepsi y se la tiende a un miembro de las fuerzas del orden, que la bebe entre los aplausos, la felicidad de unos y otros, y el crescendo de la banda sonora. Finalmente, la protesta urbana continúa, liderada ya por la modelo y por el refresco.

Pepsi ha retirado el anuncio, pero no entiende por qué la gente se ha enfadado. Kendall Jenner tampoco. La modelo lee las reacciones indignadas por la banalización y apropiación comercial que hace Pepsi de las luchas por los derechos civiles en los Estados Unidos de Donald Trump y entrecierra ligeramente los ojos. No mucho, no vayan a aparecer arrugas de expresión. “Pero…” piensa “¿dónde está el problema? Si salgo monísima…”. Los responsables del anuncio se pasan la pelota unos a otros: el estilista culpa al diseñador, el diseñador al productor ejecutivo, el productor ejecutivo al montador, el montador al guionista, el guionista entrecierra ligeramente los ojos y propone afrontar la crisis con un comunicado que asegure que la única voluntad de Pepsi era enviar un mensaje de unidad y paz a la humanidad. Para Kendall, según ha declarado, rodar el anuncio fue divertido y eso le basta. Intenta comprender las quejas, pero se distrae al notar una pequeña imperfección en su laca de uñas transparente que se hizo al abrir la lata de Pepsi para dársela al policía.

12/4/17

CADÁVERES SIN OJOS

La escritora estadounidense Martha Gellhorn, que también fue corresponsal de guerra, decía que lo miraba todo porque no admitía que se pudiera desviar la mirada y nadie, según ella, tiene derecho a ahorrarse cosas desagradables. Sin embargo, Gellhorn cambió de opinión cuando vio, recién finalizada la II Guerra Mundial, los cadáveres descompuestos de dos jóvenes franceses a los que les habían sacado los ojos. Los telediarios son una mezcla de Martha Gellhorn antes y después de su encuentro con los dos cadáveres sin ojos porque lo quieren mostrar todo, en la idea de que los espectadores no tenemos derecho a ahorrarnos las cosas desagradables de los atentados, guerras y peleas entre padres en un partido de fútbol infantil, pero siempre nos advierten de que lo que vamos a ver puede herir nuestra sensibilidad. ¿Tenemos la obligación de ver las horribles imágenes de los atentados en las iglesias coptas de El Cairo y de los niños gaseados en Siria, o el derecho a apartar la mirada?

Supongo que a todos los que opinan como Martha Gellhorn les llegará tarde o temprano su cadáver sin ojos. A mí ya me ocurrió hace mucho tiempo, así que prefiero apartar la mirada, esquivar los cadáveres de Alepo y las ruinas arruinadas de Palmira, huir de la sangre en las calles de París, Londres o Estocolmo. Y pienso que Zygmunt Bauman tenía razón cuando decía que la tecnología militar del siglo XXI  ha conseguido despersonalizar la responsabilidad hasta un punto inimaginable por Orwell o Arendt, de forma que el desarrollo tecnológico no sólo ha tenido que ver con el inmenso poder de destrucción de las armas, sino con la salida de las acciones militares de la categoría de los actos sujetos a evaluación moral. No aprietas los dientes cuando pulsas un botón porque, como apuntó el filósofo Günther Anders después de Nagasaki, una tecla sólo es una tecla. Anders se asombraba de la insignificancia del esfuerzo y del pensamiento necesarios para causar un cataclismo, pero hoy no soportaría la insignificancia de esfuerzo y pensamiento que están detrás de los misiles inteligentes y de los drones y, sobre todo, se derrumbaría ante la insignificancia de esfuerzo y pensamiento que explican el horror del camión que sembró de cadáveres el Paseo de los Ingleses de Niza y de los terroristas suicidas que se envuelven en explosivos. Arrancar los ojos a un ser humano exige esfuerzo y pensamiento. Conducir un camión por una calle transitada o inmolarse en una iglesia, no.

11/4/17

MUERTE Y RESURRECCIÓN DE OSIRIS


Nos gusta que nos cuenten siempre los mismos cuentos. La tele lo sabe, por eso emite y reemite “Pretty woman” con la misma insistencia con la que cada Semana Santa cuenta la misma aventura que es descender a los infiernos y después volver a salir. La historia es emocionante y con final feliz, pero le pasa lo mismo que a la farsa de “Pretty woman”: no siendo una historia original, bien podía la televisión cambiarla por alguna de las muchas otras versiones anteriores que existen.

Dioses de viaje por los infiernos hay para dar y tomar. Con la ventaja de que la vuelta al mundo de los vivos ocurre siempre en estos días, coincidiendo con el renacimiento de la naturaleza en primavera. En Mesopotamia y en las culturas sirio-fenicias y mediterráneas era un éxito la historia de la diosa sumeria Innana. Bajó a los infiernos a rescatar de la muerte a su amante, Tammuz o Dumuzi, que triunfante resucitaba en primavera. TVE puede optar si quiere por alguna versión posterior, con el Adonis greco-sirio en el papel de Tammuz-Dumuzi; y, sustituyendo a Innana, Afrodita —o sea, Venus— la diosa del amor, o Perséfone, la diosa del Hades. La ilusión de la resurrección puede alimentarse haciendo desaparecer los cadáveres de las tumbas, como en el cementerio real de Ur, o simulando la resurrección a través de un agujero, como ocurrió en el caso del rey Enkidu.

La tele tiene mucho donde elegir. Puede optar por el Marduk  babilónico, el Megistos Kouros cretense, o el Attis frigio, pero la muerte y resurrección del egipcio Osiris mola más porque tiene más acción. Y cuenta con malos malísimos como Seth, dios de las tinieblas, que mata de una forma injusta y terrible al bueno de la película, pero al final no se sale con la suya. El prota resucita y vuelve para impartir justicia en los cielos juzgando a los muertos para premiar a los buenos y castigar a los malos en el más allá. Una historia loca, y más para los creyentes en cualquier religión actual que saben que esto de Osiris es sucia patraña, pero que permitiría a la tele dejar de repetir cada Semana Santa siempre la misma triste cantinela con final feliz.

10/4/17

YO QUIERO IR A ESA CÁRCEL


A la que van a ir Wyoming y Dani Mateo por el delito de ofensa a los sentimientos religiosos. Me imagino que también irá a ese centro penitenciario Andreu Buenafuente por humillación a las víctimas del terrorismo debido al sketch sobre Carrero Negro. Y Darío Adanti y Edu Galán por su nueva versión del videoclip de “La bomba”. David Broncano y Quequé y Ricardo Castella, que también serán condenados por los chistes que hicieron sobre Carrero Blanco en estos últimos “Loco mundo”, tienen que asegurarse de que los envíen al mismo penal. Y Pepe Colubi. E Ignatius. Y Juanra Bonet. Que repase la fiscalía sus redes sociales. Todos juntos, incluido Isaac Rosa, que estos días ha propuesto un chiste multidelictivo que comienza diciendo “Esto van Carrero, el rey, la Virgen y un etarra por el Valle de los Caídos, cuando de pronto…”. Yo mismo estoy esperando de un momento a otro la llegada de la citación por un chiste que hice el otro día. Por un lado, me acojona bastante, pero, por otro, me entra la risa tonta cuando pienso en las fiestuquis que se van a montar en la celda de castigo de la cárcel del presidio del penal.

Cuando Diógenes de Sínope fue condenado al destierro pronunció su famosa sentencia: “ellos me condenan a irme, yo les condeno a quedarse”. Cuando Wyoming, Mateo, Buenafuente, Adanti, Galán, Broncano, Quequé, Castella, Colubi, Ignatius, Bonet y el resto de humoristas ingresen en prisión, podrán parafrasear al cínico: “Ellos nos condenan a irnos, nosotros les condenamos a quedarse en un país en donde los únicos humoristas no encarcelados van a ser Los Morancos. Da como miedito imaginarse un mundo en donde Jorge y César Cadaval presenten “El intermedio” en sustitución de Wyoming y Dani Mateo. Seguro que sus chistes sobre el último monumento al fascismo que sigue activo en Europa tienen menos gracia. Así que, si no hay inconveniente, me voy con todos ellos al mismo talego, que para cuando el PP reaccione y legisle una política de dispersión de presos humoristas seguro que ya hemos terminado la pena sin parar de reír. Y habrá merecido la pena, -la pena carcelaria, digo-, reírse tanto.

9/4/17

EL PANÓPTICO MIRÁNDOSE DE REOJO


Hoy por la noche termina “GH VIP” y sabremos quién gana. Esto a sus detractores nos importa bastante menos que un pimiento —que el pimiento está muy rico—, pero con eso ya cuentan. Lo curioso es ver cómo en Telecinco van preparando el terreno para sobrevivir a un escenario postapocalíptico en el que también a sus seguidores les importe quién gane menos que un comino —que el comino está muy rico también—.

Los tres finalistas empiezan a ser irrelevantes. De hecho, algún visionario verá hoy el programa sin atender a si ganará no sé quién (porque le da lo mismo), sin fijarse en si ganará no sé cuál (porque lo mismo le da), y sin atender a si ganará qué sé yo (porque tanto le da que le da lo mismo). Quién gana el ‘reality show’ de guardia en Telecinco (actualmente “GH VIP”) es una vieja emoción que se va muriendo de tanto usarla. Es ya solo un rescoldo frío y antiguo. Habrá quién vea la final prestando más atención al segundo plano de la pantalla con la esperanza de asistir en directo al nacimiento de un nuevo género televisivo: el ‘reality show 2.0’, la ‘telepostrrealidad’, el ‘metarreality’.

Las oscuras palabras de Sandra Barneda mirando a cámara en la despedida de la última entrega de “El debate de GH VIP” no pudieron ser un simple cabreo: “Se han vivido momentos desagradables dentro y fuera de plató. Yo pensaba que no me encontraría con momentos tan lamentables como he vivido cuando las cámaras no estaban. Pero lo que no se ve, no se cuenta”. Esto es el anuncio de algo grande para su público. Preciosos momentos desagradables. Dulces situaciones lamentables. ¿Cómo puede ser que un ‘reality’ diga que las cámaras no estaban? ¿Qué es eso de que lo que se ve no se cuenta? Sin duda anuncia una huida hacia adelante: más cámaras, cámaras dentro y cámaras fuera de la casa, cámaras dentro y cámaras fuera del plató, cámaras durante las pausas publicitarias y cámaras entre bambalinas, cámaras que muestren lo que no se veía y cuenten lo que no contaban, cámaras vigilando las cámaras, cámaras vigilando las cámaras vigilando las cámaras. El panóptico mirándose de reojo. El Aleph dentro del Aleph y Barneda es su profeta. 

8/4/17

DELITO DE INCITACIÓN AL ODIO


En el “Tu casa es mi casa” de esta semana dedicado a Josémaría Aznar se cometió, en mi opinión, un claro delito de incitación al odio. Al odio a Josémaría Aznar, me refiero. Sé que es muy improbable que aún quede en nuestro país algún español que no sienta antipatía por nuestro exdemocráticamente multielegido presidente. Pero si algún espectador se mostraba reticente a esta emoción colectiva -no sé… por haber estado en coma desde 1996, por abusar de drogas recreativas, por una inquebrantable fe en la capacidad de redención del espíritu humano- es seguro que terminó el espacio sintiendo una insuperable aversión condicionada a todo lo que tenga que ver con los bigotes fantasmas y los abdominales de destrucción masiva, tal fue el obsceno despliegue de todos los rasgos que convierten a Josémaría en un personaje imposible de amar: esa ridícula prosodia de actor de tercera, ese narcisismo trumpiano, esa forma de sonreír indistinguible de un cólico, esa incapacidad metafísica para la espontaneidad, ese ser de derechas como un exudado, esa preverdad en cada frase, esa miserable afectación, ese…

Los estudiosos discuten sobre si el arte imita a la realidad o la realidad imita al arte. No se ponen de acuerdo salvo en una cosa: Josémaría Aznar imita obsesivamente a su caricatura. La persigue con tenacidad en un proceso de michaeljacksonización que sólo los grandes se pueden permitir -el propio Jacko, la reina Letizia, Mario Vaquerizo…-. Es lo que tiene vivir fuera del mundo: en el vacío ingrávido no existe presión atmosférica y el ego, libre de cualquier anclaje con la realidad, inicia una inflamación delirante buscando ocupar únicamente todo. Sírvase con un jersey de punto en tonos claros pastel y banda sonora con infumables versiones de clásicos del pop en versión chill out de marca blanca. A la mañana siguiente alguien le habrá comentado que su aparición en “Mi casa se parece a tu casa” supuso el mínimo histórico de audiencia en el programa de Bertín Osborne, y atusándose el cabello habrá recordado a Churchill y su afirmación de que las grandes naciones son ingratas. Cómo no vamos a quererle.

7/4/17

ASÍ VOLABA, ASÍ, ASÍ


Buenafuente es un valiente. En plena tormenta por la condena contra los chistes sobre Carrero Blanco, va el tío y lleva como invitado a “Late Motiv” a un personaje llamado Carrero Negro (casualmente de piel negra) que se pasó todo el rato vestido de almirante haciendo bromas sobre volar, el cielo, las nubes, el coche, y los programas “¡Boom!” y “¡Ahora caigo!”. ¡Y muerto de risa! Ehh, retiro lo de “muerto”. Mejor decir que se moría de… o sea, que se reía mucho.  El caso es que Buenafuente es un valiente, tanto como el tipo que colgó esta noticia en el portal Menéame con la etiqueta “humor de altura”. Pero yo no.

Yo no quiero problemas con la justicia, así que me retracto públicamente de todas las veces que de niño canté “Los días de la semana” de Los Payasos de la Tele con Carrero Blanco de protagonista. En principio, aquella era solo una inofensiva cancioncilla infantil asquerosamente machista en la que una niña no podía ir a jugar porque cada día de la semana tenía que hacer una cosa: planchar, coser, barrer… Cosas de mujeres. Pero cuando Carrero sustituía a la niña, la canción pasaba a ser feminista hasta que llegaba el jueves, momento en que pasaba a ser apología del terrorismo: “Jueves antes de almorzar, Carrero Blanco fue a rezar, pero no pudo rezar porque tenía que volar. Así volaba, así, así…”. Cómo me arrepiento de aquello. La mala influencia de Fofó es la causa de que todos los niños de España hiciéramos apología del terrorismo a voz en grito.

Arrepiéntanse en “Cuéntame” si incluyeron alguna broma en el capítulo del atentado a Carrero. Arrepiéntanse en “laSexta noche” por permitir que Darío Adanti leyera un ofensivo chiste sobre Carrero de hace cuarenta años en vez de uno inofensivamente machista sobre gitanos mariquitas gangosos tartamudos. Y que los niños de hoy canten letras menos peligrosas: “Jueves antes de almorzar, un gangoso fue a jugar, pero no pudo jugar, porque tenía que asir. Así asía, así, así; así asía, así, así; así asía, así, así; así asía que yo lo vi”.

6/4/17

LO QUE EL OJO NO LEE


Impresentable. Vergonzoso. Imperdonable. Lo que el otro día vimos en “El día después” de #0 no tiene disculpa posible. La cámara de la sección “Lo que ojo no ve” pilló la sorprendente conversación que unos futbolistas de Primera División mantenían despreocupados en el banquillo. No se entendía bien lo que hablaban, de modo que para que los telespectadores pudiéramos sumarnos a las carcajadas y el cachondeo que se traían los presentadores del espacio a costa de aquella conversación que empezó hablando del buen tiempo y acabó tratando de astronomía, nos la subtitularon así:

—Si se queda así es perfecto.
—Pero se mueve la nube tío.
—¿Qué gira el sol o la tierra?
—Pues la verdad que no lo sé. Yo creo que se dan los dos casos.

Lo dicho: esto es impresentable, vergonzoso e imperdonable. Uno no puede presenciar tal barbaridad y quedarse callado. Ya sé que cada uno es como es, y que saber o desconocer algunas cosas no es un delito, pero no debemos consentir que unos profesionales incurran en semejante desatino ante todo el mundo sin que pase nada. Dada su proyección social, ya que su trabajo está especialmente expuesto a los ojos de todo el mundo, debe exigírseles sin excusa un mínimo de conocimientos que evidentemente no alcanzan. Por eso me atrevo a proponer una alternativa a este despropósito y me someto al sabio dictamen de los lectores, que, supongo, también estarán escandalizados con tanta incompetencia. En efecto, tan lamentables subtítulos son una vergüenza, y tanto los subtituladores como los presentadores de un programa bien hecho en una cadena seria deberían preferir estos otros subtítulos:

—Si se queda así, es perfecto.
—Pero se mueve la nube, tío.
—¿Qué gira, el Sol o la Tierra?
—Pues, la verdad, que no lo sé. Yo creo que se dan los dos casos.

Por otro lado, en lo tocante a qué se mueve y qué no, supongo que en “El día después” se descarallaban de risa porque la pregunta carece de sentido si no se especifica respecto a qué sistema de referencia se habla.

5/4/17

TERTULIANO CONTRA LOS GUIONISTAS


Cuentan que, en una ocasión, Ernesto “Che” Guevara se dirigió a un famoso escritor para preguntarle a qué se dedicaba, y este dijo: “Soy escritor”; entonces, el revolucionario argentino-cubano insistió: “Ya, pero ¿en qué trabajas?”. Si la anécdota es cierta, entonces el Che o bien no estaba de acuerdo con la consideración del trabajo intelectual (que incluye la ciencia y la política) como una verdadera profesión, o bien escribir una novela o un capítulo de “Los Simpson” (perdón por el anacronismo) le parecía una actividad tan sencilla que no merecía ser considerada un trabajo. En todo caso, el Che se equivocaba. Escribir es un trabajo, parir un guion es difícil, poner en boca de los personajes de nuestras series favoritas palabras que merezcan la pena ser escuchadas requiere talento y técnica y, en definitiva, un capítulo de “Los Simpson” puede exigir tanto esfuerzo como hacer la revolución. El desdén del Che hacia los escritores tiene relación con el poco peso que los guionistas tienen en España, según observa Javier Olivares, guionista de “El ministerio del tiempo”. ¿En qué trabaja un guionista? Un guionista trabaja en que todos los demás tengan trabajo.

Los guiones no se escriben solos, y siempre hay alguien detrás del inicio de la hermosa amistad entre Rick y el capitán Renault en “Casablanca”. Sin embargo, a los guionistas muchas veces se les mira de perfil o se les desprecia por vender algo que se puede adquirir casi gratis. No es lo mismo una temporada de “El ministerio del tiempo” que una entrega de “Gran hermano” o una cena de “First Dates”. En el microcosmos televisivo español hay una tendencia que, como decía Tertuliano, desconfía de las almas formadas en las escuelas e hinchadas por la sabiduría de las academias y pórticos de Grecia. Tertuliano, padre de la Iglesia que rechazó con elocuencia el valor de los filósofos paganos, invocaba el alma simple, ruda, inculta y primitiva, y prefería las expresiones vulgares porque son comunes, son comunes porque son naturales, y son naturales porque son divinas. Es la tesis de todos los que ven en los habitantes de la casa de “Gran Hermano” o en las ridículas citas de “First Dates” una vulgaridad ruda, natural y divina que engancha a la audiencia más que la sabiduría de la academia que sostiene a series como “El ministerio del tiempo”. Hay que derribar los pórticos de Grecia y dejar el entretenimiento televisivo en manos de los simples concursantes de “Gran hermano”. Escribir no es un trabajo de verdad y, encima, hay que pagar al guionista.

4/4/17

OBSTINADAMENTE, LA GUERRA

Lentamente “The walking dead” ha dejado de tratar sobre the walking deads. Ha sido un proceso muy gradual pero forzoso. Durante las primeras temporadas la mayor parte de las tramas se entretenían con la lucha de los supervivientes contra los zombies, de forma que los enfrentamientos entre los humanos ocupaban una parte minoritaria de los argumentos. Pero esas proporciones han ido invirtiéndose poco a poco, y en la séptima temporada, cuyo fin vimos ayer, el papel de los caminantes ha sido ya anecdótico, ocasional, sin ninguna influencia en el curso de una historia totalmente centrada en la lucha de Rick y los suyos contra los Salvadores dirigidos por el malo malísimo de Negan y su bate espinoso. La posibilidad de que algún personaje protagonista muera a mordiscos peleando contra los caminantes ya ha desaparecido. Hemos vuelto a la cultura; ahora las personas matan y mueren a manos de otras personas.

Era inevitable que fuera así: la naturaleza carece de dimensión moral, no es un interlocutor válido en ningún argumento. La naturaleza carece de intención individual. En su ceguera mecánica, la naturaleza -como los tuiteros- no dialoga, sólo reacciona. Atrapados en el mito de la naturaleza, es posible que Darabont y Kirkman creyeran inicialmente en la posibilidad de crear un cómic y una serie centrada en las luchas de un grupo de supervivientes contra una invasión zombie en un escenario postapocalíptico. Pero los zombies son meros animales y las posibilidades narrativas de la naturaleza como sujeto -mal que le pese a los niños- son ridículamente pequeñas. Obstinadamente, la guerra y la política son los únicos marcos en los que cabe colocar la acción humana. La evolución de TWD en estas siete temporadas prueba que el Estado brota una y otra vez en cuanto aparecen las relaciones y, por tanto, el conflicto entre los seres humanos.

A este paso, en la temporada 20 de “The walking dead” los walking deads habrán desaparecido del todo. Una vez vencidos, los hijos de Rick y de Negan recordarán a los caminantes con añoranza impostada, les atribuirán una supuesta pureza de la que los humanos carecen, y los venerarán.

3/4/17

NOVECIENTAS NOVENTA Y NUEVE FORMAS DE NO INVENTAR LA BOMBILLA

No tienes que desanimarte, Will Smith, por cada película mala que haces. No son fracasos. Son éxitos en la consecución de una mala película. Éxitos redondos. Nadie hace tan bien mal cine como tú en la actualidad. “Wild wild west”, “Bad boys”, “Seven pounds”. Lo tienen todo para ser películas entretenidas. “Hancock”, “I am legend”, “En busca de la felicidad”. Tienen buenos productores, buenos actores, mucho dinerito y toda la industria de Hollywood por detrás. “I, robot”, el último remake de “Karate kid”, “Hitch”. No estoy pidiendo grandes obras maestras del cine clásico, sino simples buenas películas comerciales para pasar el rato. Todo indica que lo vas a conseguir con cada estreno, y sin embargo ¡cua cua cuaaaaa! cada estreno se desinfla nada más comenzar la proyección. Anteayer, en el prime time del sábado antenatresero volvimos a comprobarlo con la emisión de tu ((ante)pen)último intento: “After Earth”. Pero no te vengas abajo. ¿Podría Tom Cruise haber participado en una película de ciencia ficción que partiendo de tan interesante arranque desperdicie todas sus posibilidades de forma tan soporífera? ¿Hugh Jackman, Bruce Willis? No, sólo tú, ¿acaso esto no es también una forma de destacar?

“No hacer una buena película” sólo se diferencia de “hacer una buena película” en un adverbio de negación de dos letras. Ya estás muy cerca de conseguirlo. Cuentan que Tomas Alba Edison empleó muchísimo esfuerzo en la invención de la bombilla, y tuvo que realizar mil prototipos hasta alcanzar finalmente uno que funcionase. Cuando le preguntaron acerca de todos esos intentos fallidos, Edison negó que fueran fracasos: “Descubrí novecientas noventa y nueve formas de no inventar la bombilla antes de descubrir una forma de inventarla”. Pues tú igual, Will. Llevas no rodadas diez, quince, veinte buenas películas. Has participado en docena y media de buenos no filmes. Tu no nombre en el cartel es no garantía de no diversión. Pero persevera. El día menos pensado se enciende la bombilla y no necesitas ni venir a “El hormiguero” para conseguir una peli que merezca la pena ver.

2/4/17

BELCEBÚ EN PASCUA DE RESURRECCIÓN


Queremos más “¡Qué tiempo tan feliz!”. No podemos permitir que Telecinco cancele el programa de esta manera. Tiene un compromiso con nosotros, un contrato televisivo implícito que debe cumplir con todos los que no soportamos ese horror. Pues exijamos que lo cumpla. No dejemos que el de ayer sea, como dicen, la despedida. Pidamos un par de entregas más para que al menos semejante tabarra se marche a los infiernos dejándonos buen sabor de boca.

Si a Wikipedia no le fallan los cálculos, la emisión de ayer fue la número 664. ¿Es casual que Paolo Vasile haya interrumpido un programa que hacía como churros precisamente al borde del precipicio del número 666? Claro que no. Nada le costaría hacer un par de entregas más con la calidad a que nos tiene acostumbrados de ser la misma birria de siempre. Pero no quiso. Paró en 664 para quitarnos la única satisfacción que nos podía habernos dado este espacio: alcanzar las 666 emisiones antes de irse al Averno.

Por eso pedimos dos entregas más. Podían emitirse en dos semanas, entre el sábado y la Pascua de Resurrección. Qué tiempo tan feliz sería entonces enterrar “¡Qué tiempo tan feliz!” a tumba abierta. Entonces sí que seríamos felices demostrando que la mamá Campos es el Anticristo porque es mucha casualidad que, además del 666 del programa, coincida que si traduces “madre” al arameo y “campos” al griego e inviertes el valor numérico de las letras impares que te convienen, sumen justo 666. O que el Anticristo es la hija porque es mucha coincidencia que, además del 666 del programa, se dé la casualidad de que si traduces “hija” al griego y “campos” al arameo y doblas el valor numérico de las letras pares que necesitas, sumen justo 666. Si Fríker Jiménez vive de sandeces así, a ver por qué iba a estar mal divertirse jugando a sacar tres seises de la chistera torturando un poquito los datos hasta que te dan lo que pides. Venga, todos a una: ¿Qué queremos? Más “¡Qué tiempo tan feliz!”. ¿Y cuándo lo queremos? ¡En Pascua de Resurrección, por Belcebú!

1/4/17

DIOS EN LAS AULAS


¿Reprueba el estilo zafio de 13TV en su labor pastoral? Conteste libremente. ¿Reprueba el estilo zafio de 13TV en su labor pastoral? Voy a apiadarme de usted y repetírselo una vez más por si antes estaba en medio de un arrobo místico y la contemplación beatífica de la Bondad Infinita del Sumo Hacedor (transida de un amor al prójimo inducido por el hecho de que en él ve a Dios) le impidió prestar atención a una pregunta tan pedestre de este mundo transitorio y material en el que vive sin vivir en sí: ¿Reprueba el estilo zafio de 13TV en su labor pastoral?

No, no es por aprovechar esta coartada para asegurar gratuitamente que la labor pastoral de 13TV es zafia. Tampoco es por repetir de forma tramposa y poco caritativa que la labor pastoral de 13TV es zafia. Ni siquiera es por tomarle por tonto intentando disfrazar de pregunta lo que solo es una afirmación tan grosera y tosca, o sea, tan zafia, como decir porque sí que la labor pastoral de 13TV es zafia. Yo solo quiero ejercer el derecho a la libertad de expresión que esta sociedad secularizada me otorga para preguntarle si reprueba el estilo zafio de 13TV en su labor pastoral. Solo pretendo que también usted ejerza la libertad de expresión de la que la dispone gracias a que así lo establece un ordenamiento jurídico moderno que nos protege a todos por igual a pesar de que ningún libro sagrado o divino, ningún dios único o múltiple, físico o espiritual, ni ninguno de sus intermediarios, enviados, encarnaciones o profetas establecieron jamás algo así de ventajoso y justo para los hombres allí donde tuvieron o tienen el poder. Y pretendo que ejerza esa libertad de expresión contestando a esta simple pregunta: ¿Reprueba el estilo zafio de 13TV en su labor pastoral?

Envíe su respuesta a los obispos empresarios dueños de 13TV, cadena en la que el programa “El Cascabel” lanzó el otro día esta pregunta en su labor pastoral: “¿Reprueba el estilo zafio de Podemos en el Congreso?”. Si son así de manipuladores en la tele, donde cualquiera puede verlo, sabe Dios cómo será su labor pastoral en las aulas cuando cierran las puertas.