18/3/19

DOBLE O NADA



Apuesto a que no es para tanto. Apuesto a doble o nada que el problema de la ludopatía ni es tanto problema ni hay tanta ludopatía. Me la juego a que los datos se inflan, las noticias son alarmistas, los reportajes de la tele exageran.

Telemadrid deja de emitir publicidad de juegos online, de salones de juego o de casas de apuestas. Todos los grupos políticos de la Asamblea de Madrid han aprobado esta medida loca que presentó Podemos: “Seremos la primera televisión en hacerlo, sentaremos un precedente, tomaremos la iniciativa para abrir el debate en otros medios de comunicación, reforzando la televisión de todos los madrileños y convirtiéndola en lo que debe ser: un instrumento a favor de las políticas públicas de salud”.

Apuesto a que la ludopatía no va a desaparecer solo porque se prohíba la publicidad de los juegos de azar en Telemadrid. Apuesto a doble o nada que seguirá habiendo apuestas. Me la juego a que la gente seguirá jugando.

Los mismos partidos políticos que tomaron por unanimidad estas medidas en Madrid gestionan otras teles públicas nacionales y autonómicas. Así que podrían implantar en ellas la misma medida. Y TVE podría dejar de emitir “La suerte en tus manos”. Eso cambiaría las cosas.

Apuesto a que eso no ocurrirá. Apuesto a doble o nada que no habrá acuerdo. Me la juego a que las privadas serían felices si lo hubiera porque así toda la tarta publicitaria sería suya.

Si realmente los partidos políticos asumieran su responsabilidad social, serían valientes de verdad. En vez de tomar medidas parciales, como en Telemadrid, regularían la publicidad de juegos y apuestas igual que hicieron con el tabaco y el alcohol. Eso sí sería serio y eficaz.

Apuesto a que habrá tantas resistencias y tantos intereses que esas medidas tardarán más tiempo en llegar del que se necesitó con el tabaco y el alcohol. Apuesto a doble o nada que volverán a llamar prohibición a la regulación para repetir esa cantinela de que prohibir es feo e ineficaz. Me la juego a que algún día alucinaremos cuando nos cuenten cómo la tele decía “¡Juega! ¡Juega! ¡Juega!”.

17/3/19

LO QUE NOS UNE Y LO QUE NOS SEPARA


Si eres una cuarentañera madre soltera de tres hijas adolescentes, te gustará muchísimo “Better things”, la serie de Pamela Adlon. Pero también te encantará esta serie aunque tus hijas no sean tres adolescentes. De hecho, “Better things” podría ser tu serie favorita seas madre soltera o casada. O si no tienes hijos. Es más, estoy seguro de que da igual la edad que tengas; seas una mujer de veinte, cincuenta u ochenta años, “Better things” es una serie para ti. O si eres un varón. Un varón sin hijos que viva en, pongamos, la estepa siberiana puede aprender de lo que “Better things” está contando sobre él tanto como una urbanita neoyorquina que intenta sacar adelante a sus hijas trabajando en el mundo del espectáculo.

Resumiendo, si Terencio (“Soy un hombre, nada humano me es ajeno”) tuviera que elegir una serie de televisión, sólo una, con la que saciar su curiosidad, optaría por “Better things”, que ha empezado hace pocas semanas la emisión de su tercera temporada. Es lo que tiene el alma humana, que se encuentra por completo en cada historia, al margen de sexos, edades y países, con tal de que dichas historias se cuenten con honestidad brutal, con humildad no afectada y empapadas de una belleza inesperada que aparenta no haber sido jamás buscada por la autora.

Movistar+ acaba de estrenar “Las que faltaban”, un late night de humor realizado (casi) exclusivamente por mujeres en el que todo el rato se nos está recordando que es un late night de humor realizado (casi) exclusivamente por mujeres. “Better things” es una serie de humor realizada (casi) exclusivamente por mujeres en la que jamás se nos recuerda que es una serie de humor realizada (casi) exclusivamente por mujeres. Mientras que ciertos productos televisivos afinan cada vez más el público al que se dirigen, otros consiguen ampliarlo totalmente sin dejar de contar historias de personas concretas en situaciones concretas. ¿Cómo lo logran? Hablando de las cosas que nos unen más que de las que nos separan.

16/3/19

LA SEXTA CASINO


“La Sexta noche” se preocupa porque los espectadores estemos completamente informados de todo lo que nos atañe, pero hay algo que nos oculta sistemáticamente y no quiere que sepamos: la hora que es, mejor dicho, la hora que es a partir de medianoche. Fíjense durante el programa de hoy: antes de las doce de la noche hay un relojito colocado en la esquina superior izquierda de la pantalla que va marcando rigurosamente las horas, los minutos y los segundos, pero a partir de las doce de la noche lo retiran de la imagen. ¿Por qué? Se admiten sugerencias. ¿Temen que nos demos cuenta de lo tarde que es? ¿Creen que a medida que avanza la noche es más difícil prestar atención y no quieren distraernos? ¿Por qué no quieren que sepamos qué hora es cuando habla Elisa Beni, pero no les importa decírnosla cuando habla Pablo Montesinos -ah, no, que Pablo Montesinos ha pasado de defender al Partido Popular a ser su candidato, y ya no le veremos más en el plató de “La Sexta noche”-?

Los casinos de Las Vegas están expresamente diseñados para que el visitante pierda la noción del tiempo nada más entrar. No hay relojes a la vista. Nunca cierran. El techo está iluminado las veinticuatro horas con luces que imitan la luz natural al mediodía. Nada de ventanas. Un jugador puede sentir que son las cuatro de la tarde a las cuatro de la mañana. Todo está planeado para que el establecimiento forme un universo paralelo en donde no rijan las normas que gobiernan el mundo real. Y, en cierto sentido, eso es lo que ocurre también con los programas de debate político en televisión. Puede parecer un detalle irrelevante, pero quitar el reloj de la pantalla cuando no quieren que nos demos cuenta de que estamos perdiendo horas de sueño por tragarnos las tergiversaciones de María Claver nos sitúa más cerca del strip de Las Vegas que del ágora ateniense. ¿En qué se parecen los casinos y los informativos de televisión? Pues en que ambos crean una realidad virtual y en ambos, al final, siempre gana la banca.

15/3/19

LA VENGANZA DE DON PIMPÓN



Sería vil echarle la culpa al PP de un fenómeno paranormal. A ver por qué va a ser responsable de que un vídeo de “Barrio Sésamo” que corre por la red esté poseído por el aura de Íker Jiménez. Solo sabemos, por ahora, que aquellos simpáticos diálogos de los pizpiretos Epi y Blas son ahora muy extraños.
—Blas, voy a votar a Vox para echar a Pedro Sánchez de La Moncloa.
—Pero qué dices, Epi, ¿tú no sabes cómo funciona la ley D’Hondt?
—No lo sé, yo solo quiero quitarle las llaves del Falcon.
—¿Pero no te das cuenta, Epi, de que si votas a Vox estás apoyando a Sánchez y a toda la tropa de independentistas?

Ojalá los espíritus de “Cuarto Milenio” que poseen como posesos a Epi y Blas solo les hicieran girar la cabeza 360 grados, vomitar puré de guisante, y decir “¿Has visto lo que ha hecho la cochina de tu hija?”. Pero los obligan a algo peor: explicar que, si en la provincia de Barrio Sésamo “un partido constitucionalista” pierde algún voto porque don Pimpón y Epi votan a Vox, sería el Apocalipsis.
—Si esto sucediera en muchas provincias se perderían cientos de miles de votos y Sánchez y Begoña  seguirían en el Falcon. Epi, no huyas y aprende a votar con la cabeza utilizando la ley D’Hondt. Porque si votas a lo loco, en vez de echar al okupa de La Moncloa, se comprará otro colchón y seguirá riéndole los chistes a los separatistas.

En Barrio Sésamo ya hubo otros fenómenos paranormales. El mismo Coco que en el anterior vídeo hace de Sánchez junto a la cerdita Peggy (que interpreta a su mujer, Begoña, a bordo del Falcon), sufrió otro poltergeist el año pasado. En una escena, dijo: “Suena como una idea excelente” (“that sounds like an excellent idea”), pero miles de piadosos padres estadounidenses juran que le oyeron decir: “Es una idea jodidamente buena” (“That's a fucking excellent idea”). Eso sin olvidar la paranormal polémica acerca de si Epi y Blas eran muñecos de felpa homosexuales o heterosexuales.

Lo más terrible será la venganza de don Pimpón, personaje creado a imagen y semejanza de Alfonso Vallejo, el entrañable actor asturiano que lo interpretaba. Ay, cuando se entere de que ahora vota a Vox.

14/3/19

NO SEAS PRINGAO



A ver, tú, pringao, ¿alguna vez viste una nave extraterrestre o un objeto volador no identificado? Pues Paz Padilla, la chupiguay presentadora, humorista y jueza de “Got Talent”, sí. Eso dice. “Eran las 2 de la mañana. Había una luz muy grande, esa luz estaba muy cerca y se quedó quieta. Todos miramos extrañados, de repente subió para arriba súper rápido y desapareció”. Eso cuenta. Cuando le pregunta Edurne —también jueza de “Got Talent”, también chupiguay— por qué a ella le pasan “muchas cosas paranormales”, la preclara Padilla aclara que se debe a que es “hipersensible”, no como los “fríos y calculadores” a quienes nunca pasa nada. Eso explica a sus compañeros de “Got Talent” en un descanso.

A ver esta otra, pringao, ¿alguna vez viste uno de esos aviones que los malvados que dirigen el mundo desde la sombra nos envían para sembrar el cielo de productos químicos ultrasecretos con los que manipular el clima, propagar enfermedades y causar males sin cuento? Pues Raquel Martínez, la chupiguay presentadora de informativos de TVE que ahora está en el Canal 24H, sí. Eso proclama. Va por la calle, y con solo echarle un ojo a dos estelas de avión ya distingue ella que una es “inocua” y la otra es la de “un chemtrail que afecta a tu salud”. Eso sentencia en las redes sociales junto con la foto que demuestra la ocurrencia.

A ver la última, pringao, ¿alguna vez descubriste tú solito que si el presidente de un Gobierno occidental respeta la racionalidad, el método científico y la medicina que ha demostrado su eficacia es solo porque está vendido al lobby farmacéutico? Pues Miguel Bosé, el chupiguay amante bandido de la homeopatía y exjuez de “El número uno”, sí. Eso asegura en Twitter enfadado porque nuestro Ministerio de Sanidad hace bien su trabajo desenmascarando que las terapias que no han demostrado su eficacia no son ni alternativas ni complementarias, sino que simplemente no son terapias.

Y, al fin, esta es la tuya: el próximo lunes, a las 22:00 horas, vuelve “Órbita Laika” a La 2. Y no seas pringao.

13/3/19

HALA, A BAILAR


Los comentaristas del partido de la NBA entre los Celtics y los Lakers deslizaron una interesante crítica al gran Magic Johnson, actual presidente de operaciones del equipo de Los Ángeles, al sostener que hacer muy bien una cosa (jugar al baloncesto) no garantiza hacer muy bien otras cosas (conseguir que un equipo de baloncesto recupere su grandeza). Lo que vale para Magic Johnson sirve también para Steve Jobs, para David Hasselhoff, para su vecino del quinto y para los concursantes de “Fama, a bailar” (Movistar +).

¿Saben que existe un canal dedicado en exclusiva a este concurso en el que ocho parejas de bailarines conviven en una escuela y bla, bla, bla? ¿Ustedes saben que pueden pasar la tarde viendo merendar a los bailarines y, además, escuchar sus opiniones acerca del machismo, del feminismo y del valor del piropo? ¿Y saben que, a la misma hora, es probable que MTV programe un capítulo de “Vergüenza ajena”, en un ejemplo perfecto de justicia poética? Sin duda, los concursantes de “Fama, a bailar” son, o serán, grandes bailarines. Pero no saben discutir, ni explicar sus puntos de vista, ni decir dos frases seguidas sin que aparezca la horrible coletilla “¿sabes lo que te quiero decir?”. Ojalá los bailarines pudieran escuchar nuestra respuesta a esa pregunta. No, no sabemos lo que queréis decir. Y no lo sabemos porque, como Magic Johnson, hacéis muy bien una cosa (buscar la fama bailando) y muy mal otra (debatir sobre el feminismo). A muchos les rechina la idea de programas como “Fama, a bailar”, “Operación triunfo”, “Maestros de la costura” o los “así se hizo” de una película porque, como decía el poeta romano Ovidio, un amante tiene que pensar que cuando su amada se está arreglando en realidad está durmiendo. “¿Por qué tengo yo que saber la causa de la blancura de tu cara?”, escribió Ovidio. Muchas cosas que son feas mientras se hacen (lavarse los dientes, por ejemplo), cuando ya están hechas agradan. No tenemos por qué ver cómo unos jóvenes aprenden a bailar, a cantar o diseñar, y puede que meter los dedos en el rodaje de una película termine por destrozar la magia del cine. Pero, más allá de los consejos de Ovidio, lo importante es que los concursantes de “Fama, a bailar” se limiten a bailar o, si eso no es posible, que dediquen la hora de la merienda a ir a clase de “Cómo hacer que los demás sepan lo que quieres decir sin tener que preguntar constantemente si saben lo que quieres decir”. Hala, a bailar.

12/3/19

LA CULTURA DEL ZASCA


I. “Deprisa, deprisa. Argumenta, pero rápido, rápido, que no tenemos tiempo. Venga, venga, termina, que hay mucha gente esperando para hablar. Esto es televisión. No te enrolles. Ve directamente al grano. Espera un momento, calla, que ahora tenemos que ir a publicidad. Cuando volvamos dentro de quince minutos continúas con tu razonamiento. Pero rápido. Un titular, dame sólo un titular sobre el tema. Tenemos que hablar en el programa de hoy sobre el juicio del procés, la huelga feminista del 8-M, las próximas elecciones, los decretos leyes. Tienes que razonar sobre todos estos temas de forma muy breve. Ya, ya, que tienen que hablar los demás. En este programa se puede decir lo que se quiera, siempre que sea corto”.

II. Vivimos en la cultura del zasca, esas respuestas rápidas, irónicas y cortantes que en una sola frase breve pretenden demoler por completo las opiniones del rival. Apliquemos el estilo de twitter a todo en la vida. En efecto, “zasca” es la onomatopeya de un golpe. Conviene no olvidarlo. El extravagante doctor vienés Sigmund Freud consideraba que la ironía era la forma de violencia moderna por excelencia, practicada con la boca en vez de con los puños, pero con una voluntad de destrucción semejante. Hace tiempo que ya no nos interesan los argumentos, sólo los puñetazos, aunque nos parezcan más elegantes los puñetazos que se infligen con una boca sobre otra. Como los besos.

III. “Y para este complejo tema hoy tenemos mucho tiempo. Así que les pediría que fueran extensos, que razonen detallando todos sus argumentos, que expongan los presupuestos y antecedentes de lo que van a defender, así como sus consecuencias. Hemos aplazado la publicidad hasta el fin del debate, así que no van a ser interrumpidos. No, no, por favor, no sea tan breve, la postura de su oponente no se puede refutar con una sola frase. Continúe, continúe hablando todo el tiempo que necesite, por supuesto”. ¿Os imagináis algo así?

11/3/19

MACONDO NO ES PIXELABLE

Leo que Netflix va a hacer una adaptación de la novela “Cien años de soledad” y no entiendo muy bien a qué se están refiriendo. ¿Cómo van a adaptar la frase “De tanto ser usado, y amasado en sudores y suspiros, el aire de la habitación empezaba a convertirse en lodo”? ¿Qué imágenes de la primera escena del primer capítulo sustituirán a “El mundo era tan reciente que las cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”? ¿Cómo iluminarán la secuencia que se refiera a “Había encontrado la paz en aquella casa donde los recuerdos se materializaron por la fuerza de la evocación implacable, y se paseaban como seres humanos por los cuartos clausurados”? Y no sólo eso: ¿cómo harán para que el actor que interprete a José Arcadio Buendía sea a la vez el mismo y a la vez diferente del que interprete a José Arcadio Segundo? ¿Quién se atreverá a ser Remedios la bella, “la mujer más hermosa del mundo”, después de que treinta millones de lectores la hayamos imaginado de treinta millones de formas diferentes? ¿Cómo harán para que el minutero de Netflix avance y no avance, cómo numerarán los capítulos de forma no lineal?

Disculpen, pero en esta vida no todo es adaptable. Si cualquier traducción es ya una traición, imagínense entonces cuán extremo el delito, cuán alta la deslealtad que encierra toda adaptación, merecedora de un juicio sumarísimo si se refiere a obras de Gabriel García Márquez. ¿Por qué Netflix no adapta el Requiem de Mozart, el Guernica de Picasso o el Apolo y Dafne de Bernini? ¿Las series que de ahí salieran se seguirían llamando “Requiem in D-moll”, “Guernica” y “Apollo e Dafne”? Aunque el lenguaje es frecuentemente figurativo, el carácter lingüístico del universo que crea García Mázquez no es accesorio o el mero vehículo para transmitir unas imágenes, y su materia artística está tan lejos de la televisión como lo pueden estar las notas musicales, los óleos o el mármol. Una palabra, cuando la usa un inventor de mundos, vale más que mil imágenes. Y Macondo es una ciudad hecha de deseo, de ausencias, es decir, de palabras y no de píxeles.

10/3/19

EN NUESTRO CULO



Se acabaron “Los Simpson”. En España aún quedan temporadas sin estrenar, en EE.UU. aún tienen temporadas firmadas por hacer, pero da igual. Es el fin. Y lo que es peor, el desastre afecta también a las anteriores temporadas repletas de obras maestras, de cimas del arte, la creatividad y el genio humano. Todas se esconderán donde nadie las pueda ver. El proceso ya empezó. Un episodio acaba de ser retirado y no se emitirá más.

El estreno del documental “Leaving Neverland”, en el que dos hombres denuncian que Michel Jackson abusó de ellos siendo niños, ha llevado a los responsables de “Los Simpson” a retirar el episodio “Papá, loco de atar” porque Jackson participó en él. De hecho, su participación es un buen ejemplo del gusto por las referencias, guiños y juego de espejos que caracterizan la serie. Jackson intervino bajo el seudónimo de John Jay Smith como doblador de Leon Kompowsky, un personaje que en ese capítulo imita y se hace pasar por Michael Jackson, y que lo hace tan bien que tiene su misma voz… excepto cuando canta. Cuando Kompowsky canta “Lisa, hoy es tu cumple”, una canción compuesta para la ocasión por el propio Michael Jackson, no puede simular hacerlo con la auténtica voz de Jackson (exigencias de la discográfica), así que lo simula con la voz del cantante Kipp Lennon, que lo imita para la ocasión.

“Los Simpson” está repleta de referencias, parodias, homenajes, alusiones, versiones, reinterpretaciones, insinuaciones, guiños, citas, indirectas y menciones a todo tipo de personas, personajes y obras de la cultura clásica y popular. ¿Van a retirar todos los capítulos en los que se alude a alguna película producida por Harvey Weinstein? ¿Eliminarán aquellos en los que se parodie a Bill Cosby? ¿Esconderán las decenas de episodios en los que se mencione la Iglesia Católica (en uno Homer llega a aludir veladamente a los abusos a menores)? ¿Y los centenares en los que salen iglesias protestantes, también implicadas en casos de pederastia? Y, sobre todo, ¿aprenderá así Michael Jackson a portarse bien en su tumba viendo la patada que le dan en nuestro culo?

9/3/19

MILÁ Y MILÁ



Mercedes Milá es un animal televisivo. Scott, su perro, es un animal de compañía. Las características que posee Milá como animal televisivo son fruto de su trabajo, dedicación y esfuerzo personal durante toda una vida en la que se construyó como persona y como personaje: inquieta e inconformista. Las características que posee Scott como animal de compañía son fruto del trabajo, la dedicación y el esfuerzo personal de cientos de generaciones de seres humanos que durante miles de años lo construyeron tal y como es: tranquilo y sumiso.

“Scott y Milá” es nuevo programa de Milá en #0 de Movistar+, pero no el de Scott. Scott sale en algunos encuadres porque Milá y el equipo del programa lo deciden. No es más que una pequeña manipulación interesada sobre su vida. Una mínima intervención comparada con la constante y sistemática manipulación de los miles de humanos que decidieron cómo se iban a cruzar sus antepasados y quiénes iban a sobrevivir para que este animal existiera siendo lo que es: un perro simpático que queda muy bien al lado de su dueña en casa, el parque, la tele o donde le pongan.

Scott aparece antes que Milá en el nombre del programa, pero eso lo decidió Milá, no el perro. Scott no tiene representante, ni cobra, ni tributa, ni cotiza, ni sabe lo que es la tele ni le interesa. Me temo que lo más televisivo que hay en él es su nombre, decidido por algún ser humano en recuerdo de otro perrito, también simpático, que los humanos usaron en una vieja campaña publicitaria de papel higiénico para humanos. Dice #0 que Milá presenta y Scott hace una “colaboración”. Es bonito, pero mentira. Tampoco el traje de Flash hace una colaboración en “Big Bang”, solo sale. Sheldon se pone su traje de Flash igual que Milá pone a su perro Scott a un lado.

“Scott y Milá” es cien por cien Milá. Ella pregunta, viaja, interrumpe, dirige, habla, se implica, ríe, gesticula, explica, se hace pruebas, investiga, manda, aprende, enseña, respira y vive a calzón quitado. Ella es quien llena la pantalla. Ella es el único animal televisivo del programa, capaz de enfrentarse al monstruoso “Gran Hermano” —que antes contribuyó a crear— sin agachar la mirada.

8/3/19

#YONOMECREOALASCADENASDETV


Me creeré que las cadenas de televisión apoyáis el 8-M cuando “El intermedio” esté presentado por una mujer de sesenta años fea y barriguda, que se apoya ocasionalmente en un joven y guapo periodista que se encarga de la parte seria del programa. Me creeré que apoyáis el 8-M cuando las mujeres que presentan la información meteorológica tengan la misma edad y el mismo índice de masa corporal que los varones que presentan la misma información. Me creeré que apoyáis el 8-M cuando las colaboradoras que presenten las secciones de “El hormiguero” que hoy conducen Nuria Roca, Marta Hazas y Pilar Rubio tengan el atractivo físico que tienen Jandro, el Monaguillo y Marron. Me creeré que apoyáis el 8-M cuando el puesto de Matías Prats lo desempeñe una mujer de su edad, el puesto de Pedro Piqueras lo desempeñe una mujer de su peso y una mujer con las características de Carlos Sobera compita en el prime time contra un varón con las características de Eva González.

Hoy vamos a asistir a una verdadera ceremonia de la hipocresía, con todos los grupos mediáticos compitiendo ferozmente entre ellos para demostrar cuál apoya de forma más entusiasta las movilizaciones feministas del ocho de marzo, cuando realmente no existe ni una sola cadena de televisión -pública, privada; estatal, autonómica; generalista, temática; interna, mediopensionista- para la que la imagen femenina no cuente mucho más que la imagen masculina y que no valore a sus trabajadoras que aparecen en pantalla por criterios ajenos a su estricta competencia profesional. Hoy seguiré atentamente el desarrollo de la huelga feminista en La Sexta desde primera hora de la mañana: veré a Antonio García Ferreras en “Al rojo vivo”, a Helena Resano en “La Sexta Noticias 1”, a Mamen Mendizábal en “Más vale tarde” y a Cristina Saavedra en “La Sexta Noticias 2”. Seguro que los cuatro, en representación de toda la cadena, defienden sin fisuras la lucha de las mujeres. Pero yo no me lo creo.

7/3/19

FORJADO CON AZÚCAR


Intercambiemos a los concursantes de “Bake off” y de “Forjado a fuego”. Por favor, por favor, por favor. “Bake off” es la nueva apuesta de Mediaset en el género de los talent shows, el “Maestros de la repostería”, el “Pastelchef”, especialistas pasteleros sufriendo mucho porque no les sale perfecta la esferificación del azúcar con la que coronar el fondant del cupcake. Panettones, brioches, panna cotas, tartas selva negra. Delicadísimos productos creados por lánguidos concursantes para el disfrute de sofisticados paladares. Y “Forjado a fuego” es el primer talent show llegado a España desde el mismísimo infierno gracias a Atresmedia: ¡un concurso de herrería de armas blancas en Estados Unidos con la estética del Motorista Fantasma! “Has forjado bien la hoja, muchacho, pero todavía debes amolar el filo”, “ésta es un arma de la que cualquier marine se sentiría orgulloso, nunca he visto un moteado de damasco igual en una katana”, “basta de yunque, ha llegado el momento de templar”.

Por favor, que se intercambien. Necesito ver a Jack, granjero de Iwoa, armero en su fragua doméstica, veterano de Irak, votante de Trump, ciento treinta kilos, intentar que el hojaldre no se quiebre al montar un milhojas de frutos del bosque y espelta dulce. Y me muero por ver a Ignasi, estudiante de audiovisuales en la Universitat Oberta de Catalunya, independentista, crudivegano y antiespecista, agarrar los martillos y las gafas de soldadura para reproducir una zweihander alemana del siglo XIV de puro acero W2. En “Bake off” hay una cata de los dulces cocinados por los concursantes. En “Forjado a fuego” hay una prueba de muerte en la que se evalúa el arma sobre cadáveres de animales o dummies que reproducen la anatomía humana. En “Bake off” se dice al ganador “mmm… esto está delicioso”. En “Forjado al fuego” se dice al ganador “tu arma mata”. Los dos programas son insoportables en su coherencia, pero irresistibles en su mezcla. Lo que, en general, puede afirmarse del conjunto de la televisión y de la especie humana.


6/3/19

¡VIVA EL BELLO STANLEY DONEN!


Gerard Piqué dijo, después de que el Barça derrotara al Real Madrid en la semifinal de Copa, que hay que hablar menos del VAR y más del juicio a los “presos políticos” catalanes. Otros creemos que hay que hablar menos del VAR y del “procés” y más de Stanley Donen, el director y coreógrafo a quien debemos maravillas como “Un día en Nueva York” o “Cantando bajo la lluvia”. Stanley Donen ya no está con nosotros, y la vida no puede seguir igual. A la mierda el VAR. Que nos dejen un poco en paz con el dichoso “procés”. Menos partidos de fútbol convertidos en una secuela de “CSI”,  menos políticos encantados de escucharse a sí mismos y ansiosos por convertirse en mártires de la fe nacionalista y más “Cantando bajo la lluvia”.

Donen decía que su trabajo consistía en lograr que la gente fuera al cine y se olvidara durante un par de horas de su vida real, pero que durante un tiempo pensó que debería hacer algo más que eso. Decidió que no porque era tan pesimista respecto al futuro del planeta que le encantaría que alguien hiciera eso mismo por él. A pesar de los esfuerzos de Steven Pinker en ensayos tan potentes como “En defensa de la ilustración”, en el que sostiene con argumentos y datos que, como diría Joan Laporta, “al loro, no estamos tan mal”, muchos somos tan pesimistas respecto al futuro de nuestro planeta como lo era Donen, y por eso nos esforzamos cada día para mejorar las cosas o, al menos, no empeorarlas. Pero necesitamos a Stanley Donen, necesitamos a Gene Kelly cantando bajo la lluvia y necesitamos a Frank Sinatra vestido de marinero buscando el amor en Nueva York. Kant distinguía entre lo sublime, que conmueve, y lo bello, que encanta. La tragedia, que excita el sentimiento de lo sublime, tiene más prestigio que la comedia y el musical, que excitan el sentimiento de lo bello. De acuerdo, las puertas del infierno que describe John Milton son sublimes, pero la lluvia que empapa a Gene Kelly proporciona una sensación agradable, alegre y sonriente. La comedia, dice Kant, presenta sutiles intrigas, confusiones asombrosas, gentes despiertas que saben salir del apuro y tontos que se dejan engañar. Eso es “Cantando bajo la lluvia”. Estamos sobrados de espectáculos que pretenden ser sublimes en torno a un partido de fútbol, un juicio, un discurso electoral o una serie de televisión con dragones. Faltan más películas, más canciones y más bailes bellos.

Stanley Donen ha muerto. ¡Viva el bello Stanley Donen!

5/3/19

ES BUENO SER RICO


“Ser rico es una maravilla” es el último hallazgo de “Salvados” (domingos en laSexta). Podría ser la continuación de aquel “Es bueno ser rey” con el que Mel Brooks resumía la gloria de la monarquía en “La loca historia del mundo” (1981). Brooks hacía humor, pero a lo tonto nos explicaba qué es un rey, no fuéramos a creer que la monarquía que por entonces reestrenábamos en España iba a ser diferente solo porque en vez de secundar golpes de Estado los paraba. Peor le fue a Jordi Évole, que intentando hacer un programa serio le salió uno de humor con Tita Cervera, actual baronesa Thyssen y ex muchas cosas, de jefa de pista.

La pasta explica muchas cosas; y, en la tele, más. Explica, por ejemplo, lo mucho que dan sí en pantalla Belén Esteban o Kiko Matamoros. Tal torrente de contenidos explica, a su vez, su capacidad de endeudamiento con Hacienda, su gran capacidad para lograr crédito en los bancos y su increíble capacidad para pagarlos en un plazo imposible para los demás. Aunque hay veces que el endeudamiento viene primero, como le pasa al dúo Paquirrín y señora, que están en “Gran Hermano” para pagar un pufo con Hacienda. Por eso la familia Pantoja se está gastando un dineral mandando SMS para mantenerlos dentro de la casa (no lo parece, pero es su inversión). Y por eso nos entretienen con lo que sea, incluso mostrando cómo él deja que ella le corte las uñas de los pies y le limpie los oídos, aunque él no haga lo mismo por ella (no lo parece, pero es su trabajo).

Évole advirtió que la entrevista a Cervera iba mal al reconocer que era Tita quien mandaba y decía de qué se hablaba y de qué no. Incluso se dio cuenta de que era un error aceptar sus regalos antes siquiera de sentarse a hablar. No es fácil entrevistar a una millonaria rodeada de sirvientes en su propio museo a una hora en que solo abren para la jefa. Entrar al museo por una tienda con barra libre, conduce a una entrevista floja en la que alguien forrado dice sonriente “Ser rico es una maravilla”. Ay, esa bolsa delatora colocada junto a ti. En los museos, Jordi, las tiendas se visitan a la salida.

4/3/19

DÍA DE LA MUJER IRRESPONSABLE


Ser hoy mujer feminista y responsable es muy fastidiado. Otros días se puede sin problemas. Basta con ser una mujer que cumple con sus responsabilidades de forma cabal, defendiendo a la vez la igualdad de hombres y mujeres de forma no menos cabal. Pero hoy empieza una semana dura que desemboca, ay, en el viernes ocho de marzo, Día de la Mujer. ¡Ser feminista y responsable un día así es imposible! La huelga de ese día la obliga a decidir a quién quiere más, a la feminista o a la responsable, a la trabajadora o a la huelguista, a la que se gana su dinerito empujando el carro como Dios manda o a la revoltosa que deja de empujar y pierde el dinerito aunque lo necesite con tal de demostrar que el carro no se mueve si ella falta.

Ana Rosa Quintana, mujer feminista y responsable, vive tal sinvivir que vive sin vivir en sí. Vean lo que dijo el otro día en antena cuando habló de este asunto: “Ya lo anuncio, este año voy a hacer la huelga aquí, haciendo el programa”. La pobre quiere tranquilizar a sus jefes diciendo que irá a trabajar aunque haga huelga, pero lo único que consigue es preocuparlos tanto a ellos —¿llevará años trabajando en huelga sin que se sepa?— como a nosotros —¿sabrá que la huelga consiste precisamente en no ir a trabajar?—. Después, recordando que el año pasado sí se sumó a la huelga (lo hizo a última hora para que la ola no la arrastrara), añadió otra perla: “Yo creo que ya tuve mi gesto”. Dejando de lado que una huelga es una acción que además de poseer un significado tiene en sí misma un gran valor intrínseco, no explica por qué no han de repetirse los gestos cuando son correctos.

Sin duda el problema está en considerar incompatible ser feminista y ser responsable, ¿acaso no es por responsabilidad por lo que hay que ser feminista? Pues Ana Rosa no lo sabe, porque dijo que no faltará al trabajo el día ocho porque “hay que ser responsables”. ¿Responsables? Por caridad, que alguien la avise de que lo que vamos a celebrar el viernes no es el Día de la Mujer Irresponsable.

3/3/19

PSICOTELEFARMACOLOGÍA

Resulta que los neurólogos acaban de descubrir que el consumo masivo de series de televisión provoca un aumento en la producción de dopamina, un neurotransmisor relacionado con las sensaciones de placer y satisfacción. Se acaba de publicar en una revista importante de éstas que aparecen en los rankings científicos más prestigiosos del mundo. Darse un atracón de capítulos de series de televisión funciona, a escala neurofisiológica, como darse un atracón de sexo o ingerir una dosis potente de una droga potente. Sabíamos que Netflix, Amazon o HBO venían a cumplir misiones muy complejas en la sociedad actual, pero no creíamos que entre ellas se encontrarían la de proxeneta o camello.

Y resulta que, por otro lado, el incremento de la dopamina es uno de los objetivos de los modernos fármacos antidepresivos. Esto tiene importantes repercusiones en el campo de la psiquiatría. Las pastillas dopaminérgicas tienen un índice considerable de abandono debido a sus efectos secundarios o a los periodos de varias semanas que tardan en alcanzar el efecto clínico buscado. Una terapia de choque, a lo
bestia, con temporadas enteras de series consumidas de un tirón, podría ser una alternativa eficaz, menos agresiva y más rápida, para este grupo de pacientes de difícil adherencia a la psicofarmacología más convencional.

El médico prescribiría “‘La maravillosa señora Maisel’, 2 episodios, desayuno y cena” o “‘The Umbrella Academy’, durante la primera semana 1 capítulo antes de dormir, a partir de ahí, increméntese la dosis en medio capítulo por semana”. En las revisiones se ajustarían las dosis pautadas según la evolución del enfermo. “Le veo bien, vamos a quitar ‘Rick and Morty’ y siga viendo ‘El cuento de la criada’”. “No acaba de mejorar, vamos a tener que ver temporadas enteras de ‘Stranger things’ a diario”. “¿Y esto lo paga el seguro, doctor?”. “¿Netflix? Por supuesto, ¿no ha oído que la sanidad española es una de las mejores del mundo?”.

2/3/19

"ES LA TELEVISIÓN, ESTÚPIDO"



¿Saben cuál fue la campaña televisiva más importante jamás realizada a favor del pensamiento científico? La primera emisión televisiva que existió. Tuvo lugar en el Reino Unido durante la década de los años 30 a cargo de una jovencísima BBC. Da igual cuál fuera el contenido de esa primera emisión: su mera existencia, el mero hecho de que pudiéramos ver en una pantalla imágenes que habían sido tomadas lejos de ahí y detrás de cuerpos opacos, ya era el más convincente alegato a favor de esa empresa colectiva de la humanidad que llamamos “ciencia”.

La fascinación inicial terminó cediendo a favor de la habituación ante el nuevo invento, hasta el punto de que poco a poco empezaron a aparecer en las pantallas programas cuya filosofía era inequívocamente contraria a la lógica científica, sin que acusaran la contradicción de utilizar la sofisticad tecnología catódica para transmitir sus apologías de la irracionalidad. En nuestro país, personajes tan poco deseables como el doctor Jiménez del Oso, Txumari Alfaro o Íker Jiménez difundieron y difunden sus mensajes en contra de la ciencia gracias a la ciencia. Y uno de los terrenos científicos en donde esto es más aplicable es precisamente la medicina.

Por eso, la magnífica campaña de los Ministerios de Sanidad y de Ciencia a favor del pensamiento científico y en contra de las pseudoterapias encierra un sabor agridulce. Dulce, porque es necesaria, acertada y precisa; agrio, porque cada minuto de televisión -un minuto de “Gran Hermano”, un minuto de “Mujeres y hombres y viceversa”, un minuto, ay, de “Cuarto Milenio”- ya debería ser suficiente argumento para que nadie pudiera creer una sola palabra de tanto charlatán y para que entendiéramos que aquéllos que se lucran robando a las personas que tienen problemas de salud desesperados se merecen la consideración social que reservamos a los terroristas, los pederastas o los asesinos machistas. El eslogan “CoNprueba” es excelente, aunque quizá hubiera bastado “Es la televisión, estúpido, no lo olvides”.

1/3/19

LA VERDAD ES LA VERDAD



Dicen los de Yale (Connecticut, universitarios de Connecticut) que la frase del año en 2018 es del exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani. Intentando defender a Donald Trump de la investigación de la “Trama Rusa”, carga a saco cuando un periodista le acorrala.
La verdad es la verdad.
—No, no es la verdad. La verdad no es la verdad.

Eso aquí no pasa. Pablo Casado, por ejemplo, no dijo en la entrevista televisiva del pasado lunes en La 1 que un maltratador no es un maltratador. Simplemente cambió la palabrota por el eufemismo “Esa persona que no se está portando bien” con las mujeres. Es como el clásico “Esa persona de la que usted me habla” y su secuela de La 2 “Ese programa del que usted me habla”. Queda mucho más fino, no ofende a esas personas que no se están portando bien con las mujeres, y no molesta a ese partido político aliado que se está portando bien con esas personas que no se están portando bien con las mujeres. Eso sí, a una pregunta del entrevistador, Carlos Franganillo, Casado le arreó un buen zasca.
—Usted decía recientemente al digital ‘El Español’ que algunas mujeres en momentos de incertidumbre podían no saber qué tenían dentro. ¿Piensa que algunas mujeres en esos casos no lo saben y que el Estado tiene que intervenir de alguna manera?
—Yo lo que creo es que hay que leerse las entrevistas enteras. Lo que decía es que tenemos que tener información en este tipo de cuestiones; cuanta más información, mejor.

Al día siguiente, Xabier Fortes recuperó en “Los desayunos de TVE” la grabación de lo que había dicho Casado sobre el aborto en aquella entrevista. Y parece que Franganillo tenía razón.
—Creo que es bueno que las mujeres que se vean en una incertidumbre sepan, simplemente sepan, lo que llevan dentro. Porque yo tenía que ver una ecografía todos los días a partir de esas semanas 20-21…, la verdad es que creo que es bueno.
Al margen de lo extraño que resulta pedir que se hagan unas ecografías que nuestra sanidad ya hace, la tertuliana Gemma Robles puso el dedo en la llaga.
El problema que tienen los políticos acostumbrados a culpar al mensajero cuando algo les sale mal, es que ahora los medios escritos también tenemos la posibilidad de poner la prueba audiovisual: ahí está lo que ha dicho.

Llamar las cosas por su nombre y dejar que la verdad sea la verdad no debería ser tan difícil. Jordi Hurtado lo logra en el mensaje que grabó tras la muerte del gran y magnífico José Pinto.
—Eso es, para todos los que hacemos este programa, yo qué sé, es… la palabra clara es una gran putada. José, nos has hecho una inmensa putada a todos, porque te queremos, te queremos muchísimo.
Todos, José, es la verdad.

28/2/19

MANIFESTANTE, ¡MANIFIÉSTATE!



Las ciencias ocultas son como las manifestaciones secretas: no existen.

¿Y si alguien se ocultara para estudiar ciencias? Da igual, eso no hace que las ciencias sean ocultas. ¿Y si alguien dice dedicarse a las ciencias ocultas o les da bombo y vive de ellas, como Íker Jiménez en “Cuarto Milenio”? Pues aún peor: las ciencias no pueden ser ocultas porque son una forma de conocimiento social y colectivo en la que cada logro es revisado y criticado por otros. Es gracias a esto que alcanzan el consenso y progreso que ya gustaba a Lolo Kant hace dos siglos, y nos ha traído hasta aquí. ¿Y qué hay de los libros publicados sobre ciencias ocultas? De esto, mejor ni hablamos; basta la risa que da que en la misma frase se hable de publicar y ocultar a la vez.

Tras el viejo contrasentido de las ciencias ocultas (hoy simples pseudociencias), proliferan ahora las manifestaciones secretas. Manifestaciones normales, en las que los ciudadanos se reúnen en la calle a manifestarse, hay muchas. Con participantes que se tapan la cara, también. Pero eso hace que los secretos sean los manifestantes, no la manifestación. Las manifestaciones son públicas por definición. ¿Y si los manifestantes evitaran que se conozca qué manifiestan? ¿Y si evitaran dar a conocer, poner a la vista o exponer públicamente sus reclamaciones, reivindicaciones y protestas? La existencia de una manifestación así —secreta— sería un contrasentido lógico similar a que hubiera ciencias ocultas, triángulos de cuatro lados o un segundo papa único en Roma.

Así que alguien debería explicarles lógica a los gilipollas que, cada vez más, impiden a periodistas y reporteros explicar qué pasa en las manifestaciones. Las últimas víctimas son Cristina Pampín (TVE) y Blanca Basiano (Antena 3), a quienes los independentistas no dejaron hacer su trabajo en la huelga general de Cataluña ni el acto de homenaje de Pedro Sánchez a los exiliados españoles en Francia. Ambas intentaban difundir unas reivindicaciones que los manifestantes trataban de silenciar con sus gritos, hostilidad y empujones. ¿Manifestaciones secretas?, ¡no fastidien! Lo que hay es mucho manifestante fantasma que, de verdad, debería manifestarse cuando se manifiesta.

27/2/19

Y VICEVERSA


Hace unos días murió el gran actor suizo Bruno Ganz, a quien deberíamos recordar por su interpretación del ángel Damiel en “El cielo sobre Berlín” pero que de hecho recordamos por haber encarnado de forma memorable y definitiva a Adolf Hitler en “El hundimiento”, la película que nos sumerge en el insano ambiente de locura, caos y horror cotidiano de los últimos días de Hitler en el búnker de la cancillería. Algunos criticaron “El hundimiento” porque “humanizaba” a Hitler, Speer, Joseph y Magda Goebbels y los nazis que acompañaron al Führer y a Eva Braun en el hundimiento del Reich, con el Ejército Rojo a la vuelta de la esquina. Pero Hitler y los suyos no eran extraterrestres, sino hombres. No eran orcos, ni cíclopes, ni cucarachas gigantes, sino hombres. No eran robots, ni cyborgs, ni androides, sino hombres. Adolf Hitler era un ser humano, como Nelson Mandela o Rosa Luxemburgo. Tenemos que vivir con esas contradicciones porque tan humano es el búnker de la cancillería como el ágora de Atenas o los cafés de Montparnasse en los que se sentaron Chagall, Modigliani y Kandinski. Dicho esto, vamos a embarcarnos en un submarino nazi.

La serie “El submarino” (AMC), inspirada en la excepcional película del mismo título, gustará a todos los que no pretendan ver en los marineros del submarino alemán U-612 a un grupo de orcos nazis sedientos de sangre aliada. No es que “El submarino” humanice a los nazis como dicen que “El hundimiento” humanizó a Hitler, sino que la serie nos trasporta a un incómodo submarino (“Cuarenta tíos sin ducha y un solo cagadero”, como dice uno de los tripulantes) y a un ambiente que a veces se parece al del búnker de la cancillería donde Hitler comía, hacía planes y recibía a sus generales. “El submarino” es muy emocionante, profunda, abarrotada de buenos detalles en la ambientación y la construcción de los personajes, respetuosa con los códigos del subgénero de submarinos y, además, original porque propone una trama paralela en tierra que permite introducir personajes femeninos y unos toques de drama. ¿Mujeres en una serie de submarinos? Pues sí. Había hombres y mujeres en el búnker de la cancillería, y solo había hombres en los submarinos (excepto en el maravilloso submarino rosa de “Operación Pacífico”), pero hombres y mujeres vivieron y murieron el espanto de la Segunda Guerra Mundial en tierra, mar y aire. Mujeres y hombres y viceversa, esta vez sí, en “El submarino”.

26/2/19

"EL JUICIO DEL PROCÉS"


“El juicio del procés” no está funcionando en audiencias como se esperaba. Era, sin duda, la gran apuesta televisiva de la temporada, precedida por una extraodinaria campaña promocional que parecía asegurar el apoyo de los espectadores a este nuevo formato de reality show. Y, sin embargo, las cifras de share no están alcanzando valores destacados. Varios son los factores que se barajan para explicar este fracaso, aunque el principal de ellos apunta a que el inesperado estreno de “Elecciones el 28-A” ha sacudido el panorama televisivo, provocando que el interés del público se mueva hacia contenidos que les afectan más directamente.

Por ello, los responsables del espacio valoran algunos cambios en el formato. No parece fácil cambiar su horario de emisión, y es esperable que “Elecciones el 28-A” sea una competencia cada vez más dura hasta la gala final de últimos de abril. El PDeCAT, ERC y el Tribunal Supremo han contactado con Telecinco para conseguir que estrellas como Kiko Hernández o Belén Esteban declaren en el juicio. Se pretende dar un giro al formato, alejándolo de contenidos políticos y acercándolo a la crónica social. También se instalará un set anexo a la sala en donde Jesús Vázquez entrevistará a los familiares de los acusados, y Jorge Javier Vázquez conducirá “Juicio al procés: el debate”, una tertulia diaria sobre el tema con alguno de los concursantes más polémicos de GH y “Supervivientes”. Los más atrevidos proponen sentar a los jueces del Supremo en sillas como las de “La voz” y que éstos puedan girarse o no en función de que les vaya convenciendo las declaraciones hechas por los acusados.

La feroz competencia televisiva actual no permite mantener en antena un espacio que no alcanza las audiencias esperadas, por lo que no se descarta la posibilidad de cancelar directamente el juicio, improvisando un veredicto final aunque no se hayan terminado todos los procedimientos, y sustituirlo por cine de verano o antiguos episodios de “Caso abierto”.

25/2/19

UNA RATA VE LA TELE


Habrá quien lea por razones morales los “Siete cuentos morales” de John M. Coetzee o los “Cuentos morales” de Leopoldo Alas Clarín, en vez de leerlos por razones literarias o de estricta supervivencia. ¿Y una serie? ¿Se puede ver o no ver una serie de televisión por razones morales?

El estadounidense Jussie Smollett, cantante y actor de la serie de Fox “Empire”, es de piel oscura por su ascendencia africana, oficialmente homosexual desde que así se declaró hace unos meses, y públicamente se opone a las políticas de Donald Trump. Tal vez haya quien le siga en “Empire” por eso.

Hace unas semanas, hospitalizaron a Smollett porque fue golpeado, le ataron una soga al cuello y echaron lejía por encima. Denunció que habían sido dos desconocidos que gritaban “Esta es una zona MAGA” (siglas del lema electoral de Trump “Make America Great Again”). ¡Una agresión guiada por el racismo, la homofobia y el fanatismo político! Imagínense el aluvión de muestras públicas de apoyo que recibió. Un catálogo de razones morales para ver “Empire” (o no ver, que el candor del vecinito Ned Flanders tiene un reverso tenebroso a solo un suspiro de distancia).

Ahora, la policía de Chicago acaba de detener a Smollett por tramitar una denuncia falsa: descubrió que los sospechosos de la agresión tenían con él un vínculo igual de sospechoso. Imagínense la avalancha de muestras públicas de reprobación que recibió. Buenas razones morales para no ver “Empire” (o verla, que los caminos del reverso tenebroso son insondables).

Tal vez este uso de la moral sea excesivo, pero oigan esto: la policía sospecha que Smollett orquestó la agresión para subir su caché en “Empire” porque estaba “descontento con su sueldo”. Aprovecharse del dolor de las víctimas de agresiones racistas, homófobas y del fanatismo político, sembrando además la duda respecto a si sus denuncias son reales o falsas es caer muy bajo. Espero que en “Empire” no solo le despidan, sino que además impidan que este tipo gane con ellos un solo dólar más. No se me ocurre otro modo de poder ver la serie sin sentirse más sucio que una rata.

24/2/19

MARTA FLICH: TODO MAL



Mal que, en el último “Todo es mentira” (sobremesas de Cuatro), Marta Flich intentara torear con normalidad al Minotauro de Creta. Desde que le saludó, debería haber visto que Juan Carlos Monedero ya salió de chiqueros resabiado y embistiendo.
—Buenas tardes, ¿qué tal?
—Sorprendido de tanto movimiento post…comida.
El colaborador Miguel Lago se olió algo y echó un capote.
—Lo de “movimiento postcomida”, ¿qué es, que has ido al baño bien?
—Es precisamente esto, ayss. Pero, bueno, luego comentamos.

Mal que mantuviera la compostura y le preguntara con educación por el escrache a Errejón en el barrio de Hortaleza el que critican la conducta de Podemos en las instituciones.
—¿Qué te parece este escrache?
—Pues que no tenéis ni idea de lo que es un escrache. Debíais documentaros un poquito antes de empezar el programa bla bla bla. Por ejemplo, en Argentina bla bla bla. Un escrache lo que busca es que la persona interpelada pueda explicar bla bla bla. Esto es un acorralamiento bla bla bla. Le llamas escrache por rebajarle el contenido bla bla bla.

Mal que, en vez de clavarle la puya del DRAE en sus morros hasta hacerle sangrar (Escrache: 1. m. Manifestación popular de protesta contra una persona, generalmente del ámbito de la política o de la Administración, que se realiza frente a su domicilio o en algún lugar público al que deba concurrir”), continuara portándose con educación con quien no la tenía.
—Gracias.
—De nada, yo es que a esta hora doy clase y por eso tengo esta querencia bla bla bla.

Mal que le contestara con elegancia cuando, al preguntarle por la desunión en “Unidos Podemos”, el incontinente miura escupió fuego.
—Déjame decirte, Marta, bla bla bla, lo que estás haciendo está lleno de basura bla bla bla. Vine a hablar de unos temas y me preguntas por otros bla bla bla. Me estás mintiendo bla bla bla. La basura de la política a veces la representan los medios bla bla bla.
—Eso es una mala digestión o no encajar la crítica.

Y mal que, cuando se puso asquerosamente paternal (“Corazón, yo quiero hablar de todo bla bla bla”. “Marta, tú eres una mujer que defiende el feminismo, no deberías defender esta bazofia”), Flich le pusiera en su sitio (“Tú no tienes que decir lo que yo tengo que tolerar, para empezar”) en vez de mandarle a la mierda.

23/2/19

EL RETORNO DEL CARÁCTER


El fenómeno sociopolítico más importante que está viviendo nuestro país en estos últimos tiempos no es el feminismo, la irrupción de VOX o el debate sobre el tratamiento que debe dar la prensa a los romances de los políticos. Todo eso palidece si lo comparamos con la relevancia social que están tomando los integrantes de Los Lobos -el grupo de concursantes de “Boom”- entre el gran público. El pasado jueves tuvo lugar la proclamación oficial de este fenómeno cuando Pablo Motos les invitó a “El hormiguero”. Por primera vez en años, los invitados del magacine no iban a promocionar un disco, a relanzar una carrera en declive o a hablar sobre su vida privada. El cuarteto de cinco que son Los Lobos sólo estaban ahí por saberlo casi todo sobre casi todo y el resultado fue el programa más visto en la televisión nacional de ese día.

Aunque los millenials no se lo crean, Erundino, Manu, Valentín, Alberto ¡y Jose! son en este momento influencers más potentes que Dulceida, Soy Una Pringada o C. Tangana. Philip Cushman, historiador y psicoterapeuta, defiende que el triunfo de la televisión conllevó el fin del carácter y el comienzo del encanto personal. Desde que el mercado se mete dentro de las casas a través de un aparato que emite publicidad, el carácter -esa imprecisa bonhomía hecha a base de frugalidad, esfuerzo, estudio y humildad- retrocede ante el encanto personal -esa chirriante inmadurez mezcla de excesos, vagancia, ignorancia y arrogancia-. Por eso, “El hormiguero” del jueves tuvo categoría de fenómeno académico y algún día se estudiará esta anomalía por la que, en pleno siglo XXI, unos individuos cargados de carácter y vacíos de encanto se convirtieron en líderes sociales.

Son los únicos relatores que aceptaríamos para el problema catalán. Son los únicos capaces de hacer una ley de educación que dure más de una legislatura. A su lado las tres derechas, las dos izquierdas y los indepes unidos sólo parecen un puñado de mamarrachos. Quizá, si ganan pronto el bote de “Boom”, estén a tiempo de presentarse a las próximas elecciones.

22/2/19

RISTO ESPADA Y ARCADI MEJIDE


Luego seguro que tomas un café con ellos y son gente normal, un poco gilipollas, un poco apijotados, no más que nosotros. Pero es ponerles una cámara delante y se convierten en dos auténticos impresentables. El problema está en esa cámara. El problema está en la televisión. No eran así hace unos años, cuando el éxito instantáneo no era lo único que importaba. Como animales evolucionando bajo un darwinismo raro, se han sometido a la ley de la supervivencia del más cínico, del más arrogante, y el resultado es esa caricatura vacía que son ambos ahora. Parecen hechos de polvo. El viento se los podría llevar en cualquier momento. Y se los llevará. Largo o corto, lo único que les queda por delante es el final de sus carreras.

Al parecer, discutieron el otro día en el programa de uno de ellos. Uno expulsó al otro. O uno se fue antes de ser expulsado. Uno había dicho unas majaderías eugenésicas dignas de una antología del deterioro mental. El otro había preparado con premeditado detalle el escenario, el cebo y la apoteosis. Como todo en televisión, también este incidente fue un ejercicio de falsa conciencia de tercer o cuarto grado, de una indecencia à deux. ¿Cómo se entiende que algo que merece la expulsión del que lo dice no se merezca también ser cortado del montaje final del espacio? Es obvio que uno de ellos, mediante su enfado, se alegra de lo que ha ocurrido y lo explota a su favor. Es obvio que el otro, con su aplastante seguridad, sabe que está arruinado intelectualmente y que sólo puede seguir subiendo la apuesta con la esperanza de que le echen del casino. La televisión, con sus espejos, permite que no sea necesario guionizar los acuerdos que parecen ser enfrentamientos.

Mañana Joaquín contará un nuevo chiste, o Malú dedicará “Aprendiz” a Albert Rivera en un concierto, y ya nadie se acordará del Chester de esta semana. Los dos tendrán que empezar a buscar su nueva jugada. Dará igual que tengan cuidado: una vez que superas el punto de no retorno en televisión, la única regla que queda es seguir aumentando en cada movimiento el nivel de miseria.

21/2/19

MUJERES MAYORES E INCULTAS


No, señor Sánchez, no. El problema de su participación en aquel “Sálvame” no tuvo que ver con el público del espacio. Cuenta usted en “Manual de resistencia”, esa heteroautobiografía que le ha escrito Irene Lozano, que la idea de intervenir en el programa de Telecinco -tras el enfado de Jorge Javier Vázquez con el PSOE por el asunto del toro de la Vega- le había provocado dudas iniciales, ya que temía que el público de “Sálvame” estuviera compuesto por “mujeres mayores e incultas”. Finalmente se decidió a hacerlo, según la misma Irene Lozano ha escrito en el libro que usted mismo firma, porque tal probabilidad no era del todo segura, y porque, incluso siéndolo, los votos de las mujeres mayores e incultas valen tanto como cualquier otro.

Pero es que, en este caso, el problema de “Sálvame” se encuentra en el espacio en sí y no en su público. Todos entendemos la dimensión política de ciertos programas -los informativos son el ejemplo más claro- y tendemos a pensar que otros contenidos carecen de ideología, forman parte de un mero entretenimiento que carece de una lectura política. Pero no es así. Nada hay más malvadamente -por lo disimulado- ideológico que el entretenimiento, en particular, la telebasura, y el programa estrella de Telecinco presentado en aquel entonces por Jorge Javier Vázquez, -lo vean mujeres mayores e incultas o jóvenes catedráticos de cirugía maxilofacial-, era y es un desfile de valores antisociales, sexistas, irracionalistas, individualistas, muy muy muy conservadores, que su dicharachera intervención contribuyó a blanquear y validar.

Supongo que usted defenderá que el voto de los espectadores de “Cuarto milenio”, el porno o la Santa Misa valen tanto como cualquier otro, pero no por ello le vamos a ver durante la próxima campaña participando en ese tipo de programas. Comprendiendo su interés por llegar al sector electoral de las mujeres mayores e incultas, no se entiende, por el contrario, el vehículo que eligió para ello. No, por favor, no me conteste. Deje descansar a Irene Lozano.

20/2/19

LOS LÍMITES DEL HUMOR


Acerca de los límites del humor, doctores tiene la iglesia que pueden iluminar un problema que sobre todo preocupa a los que siempre están de mal humor. Me estoy refiriendo al gran Darío Adanti, por supuesto, doctor sutil de la iglesia del humor tan imprescindible como el queso feta en una ensalada griega. Pero la cuestión que quiero plantear aquí no tiene que ver con si es lícito simular que me sueno los mocos en la bandera de España o explicar cómo cocinar un Cristo, sino con los límites de un humorista cuando está en la cola del pan, bebiendo una caña o respondiendo a una pregunta sobre el cambio climático. ¿Los humoristas no tienen límites? ¿Un humorista tiene que decir cosas graciosas siempre y en todo lugar, esté haciendo lo que esté haciendo y hablando con quien esté hablando? Si es así, protesto. Ya es bastante difícil ser gracioso cuando se trata de ser gracioso, pero tener que ser gracioso las veinticuatro horas del día es una tortura.

Los humoristas no tienen por qué ser como los mandos militares o los obispos, que insisten en llevar sus uniformes llenos de banderitas de colores y gorros ridículos cuando no están en unas maniobras militares o predicando la verdad al mundo. Lucir un uniforme de general de brigada o de obispo de Valencia es fácil. Decir cosas graciosas cuando pides una barra de pan integral, tomas el vermú o intentas opinar con sentido sobre un problema tan grave como el cambio climático ya no es tan fácil, y por eso me parece que los humoristas necesitan descansar del humor tanto como Messi necesita descansar de vez en cuando del fútbol. Ser el Gran Wyoming, Marta Flich, Carlos Faemino, Andreu Buenafuente, Edu Galán, Eva Hache o Santiago Abascal todo el tiempo es una tarea agotadora a no ser que seas Santiago Abascal, al que le salen los chistes sin esfuerzo esté o no ejerciendo como líder supremo de VOX. Podemos exigir a Sherlock Holmes que sea siempre Sherlock Holmes y esperamos un brillante razonamiento deductivo del detective de Baker Street hasta en la cola del pan o en la hora del té, pero no deberíamos exigir a nuestros humoristas que nos hagan reír obligatoriamente fuera de su horario de trabajo. A diferencia de los generales, obispos, detectives privados y políticos de ultraderecha, los humoristas (y Messi) tienen límites. Respetémoslos.

19/2/19

TONGO EN "GH DÚO"


No hay tongo en “Gran Hermano Dúo”. Paquirrín no hizo trampa en una prueba en que las parejas concursantes tenían que comer pasta de un plato cada uno desde un extremo hasta acabar besándose como en “La dama y el vagabundo”. De eso nada. No acabó el primero y ganó porque incumplió la única norma del juego (prohibido dar grandes bocados para comer más rápido) sin que se le penalizara, mientras que otra pareja fue descalificada por hacer lo mismo. Las acusaciones de tongo de los seguidores del programa están equivocadas. Puede comprobarse viendo los vídeos que estos seguidores difunden por las redes sociales en los que se ve a Paquirrín dando grandes bocados a la pasta para comer más rápido.

No hay tongo en “GH Dúo”. Tampoco es cierto que Paquirrín montara un pollo intolerable hace unas semanas y mereciera la expulsión disciplinaria, ni que mostrara una actitud machista asquerosa. Es cierto que sí se expulsó a Julio Ruz por su “conducta inaceptable” persiguiendo y molestando a María Jesús Ruiz de forma machista y hostil. Pero eso no tiene nada que ver con la violencia de Paquirrín cuando se puso agresivo con Ylenia, estalló un plato contra el suelo a los pies de la chica para amedrentarla y se acercó a ella amenazante dando gritos mientras otros le retenían. Ni tiene que ver con que Paquirrín contara entre risotadas a sus compañeros cómo una noche que salía con un amigo y dos amigas, ellas se durmieron en el coche y ellos decidieron irse a Valencia sin preguntar, y, cuando despertaron, como ellas empezaron a gritar, les gastaron un broma simpatiquísima: “Las dejamos en la cuneta allí y nos fuimos. Se quedaron en una gasolinera, dijimos: ‘Bájate a beber agua. ¡Ahí te quedas, ya no gritas más!’”. Las acusaciones de tongo de los seguidores del programa están equivocadas. Puede comprobarse viendo los vídeos que difunden por las redes sociales en los que se ve a Paquirrín haciendo todas estas cosas.

Seguidores de “GH Dúo”: editar vídeos del programa es una pérdida de tiempo tan grande como verlo. No hay tongo en “GH Dúo”, “GH Dúo” es el tongo. Y por eso os gusta.

18/2/19

EL CASCABEL


¿Le gusta el género de terror? ¿Le atrapan las historias espeluznantes, las que hacen que un escalofrío recorra su espalda, las que paralizan porque hielan la sangre? Vea “Examen de conciencia”. ¿Prefiere las series sobrias, sin efectos especiales, sin trucos digitales, las que cuentan las cosas tal y como suceden sin añadidos fantasiosos? Vea “Examen de conciencia”. ¿Es más de reportajes, de periodismo de investigación, de levantar alfombras, de desmaquillar la realidad para conocer su verdadero rostro? Vea “Examen de conciencia”. Pero véala bajo su responsabilidad.

Yo no he podido. Fue tal la cantidad de barbaridades que desfiló por el primer episodio, que tuve que parar antes de final. Y aun me quedan otros dos. Esperaré unos días. Revuelve el estómago lo que allí se ve, repugna a la razón lo que allí se cuenta, el corazón no le permite a uno seguir sentado viendo tranquilamente la tele mientras delante se amontona un caso tras otro de pederastia. Porque produce horror notar cómo la acumulación de casos, todos diferentes, todos tan similares, producen sensación de repetición, de rutina, de habituación, de normalidad. Y esta gris cotidianeidad del horror resulta más sobrecogedora que el más truculento de los detalles.

Muchos no verán “Examen de conciencia” por otro motivo: se emite en Netflix. Por eso ruego a Trece, la cadena de la Conferencia Episcopal —tan centrada en su labor pastoral, tan preocupada por las víctimas, tan alejada de los verdugos—, que compre y emita en abierto esta investigación sobre las violaciones sistemáticas y continuadas a niños (¿hace falta añadir “indefensos”?) en el seno de la Iglesia Católica, sobre la connivencia y el encubrimiento, sobre el miedo y la impunidad. Una serie sobre el poder absoluto y la sumisión absoluta que surgen cuando el silencio y la obediencia son virtudes, y cuando quienes dicen tener en sus manos las llaves que atan y desatan en el Cielo lo que aten y desaten en la Tierra las usan para administrarse a sí mismos la absolución. Ojalá demostraran su “tolerancia cero” con la pederastia poniendo este cascabel al violador.

17/2/19

EL MEJOR ALTOZANO JAMÁS CANTADO



De verdad, tenéis que sacar a Jaime Altozano de “La mejor canción jamás cantada”. Es demasiado bueno. Se come el programa entero. Dadle dos emisiones más y las irregulares versiones de los triunfitos, las menudencias de Noemí Galera y las intros de las canciones serán meros aperitivitos de las intervenciones de Altozano. “La mejor canción jamás cantada” es un show amable, correcto, una “Operación Nostalgia” con la que la televisión pública no hace el ridículo en un momento tan comprometido como la noche de los viernes. Se agradece que no nos cuenten cómo han pasado la semana los cantantes. Pero Altozano lo convierte en otra cosa: de pronto estamos ante un programa inteligente, afilado, estimulante, uno tiene la sensación de que ha pulsado sin querer el mando a distancia y ha cambiado de cadena. Y eso, que es maravilloso, viene acompañado de su opuesto; cada vez que terminan sus intervenciones el programa se hunde como estas atracciones de los parques en donde la gente se desploma cien metros en caída libre.

Es un acierto que TVE haya rescatado de un canal de Youtube a Jaime y le haya ofrecido un hueco en su programación -también, por cierto, hemos sabido estos días que el nuevo “Órbita Laika” estará presentado por Eduardo Sáenz de Cabezón, cuyo canal youtubiano “Derivando”, dedicado a las matemáticas, es igualmente gloria bendita-. Todos los que amamos las canciones por encima de casi todas las cosas llevamos meses adictos a los análisis que Altozano hace de sus aspectos musicales. Pero, seamos sinceros, le han colocado dentro de un proyecto que le viene pequeño, o, al revés, a “La mejor canción jamás cantada” Jaime Altozano le viene grande. La forma en como trituró al jurado el pasado viernes pasará a la historia de la televisión dentro de la categoría “momentos en donde un colaborador demuestra que sabe más que sus jefes y les deja en ridículo delante de toda España”. Valorad cómo vais a manejar este problema. Una solución es sacar a Altozano del programa. La otra es sacar a todos menos a Altozano.

16/2/19

ELSA PATAKY Y EL ANTINATALISMO


Jamás pensé que escribiría esto, pero a lo mejor los antinatalistas tienen razón y lo mejor que podemos hacer los humanos como especie es desaparecer voluntariamente. Es un movimiento que en los últimos años ha experimentado un destacadísimo auge como subvariante de ciertas posturas animalistas y antisistema: la naturaleza humana es intrínsecamente malvada, el ser humano va a destruir el planeta inevitablemente, cada nuevo individuo será un ser vivo que sufrirá y hará sufrir a otros seres vivos. Por tanto, ¿es ético seguir trayendo niños al mundo? El Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria (no bromeo, googléenlo) no tiene dudas: no.

Para los antinatalistas el mundo es un lugar lleno de dolor, contaminación, explotación de unos seres sintientes sobre otros y, añado yo ahora, entrevistas de Pablo Motos a Elsa Pataky. Quizá el dolor, la contaminación y la explotación de unos seres sintientes sobre otros no sean suficientes para defender nuestra extinción, pero pocos espectadores que hayan presenciado el alegato de Pataky en contra de la caída de los culos femeninos en “El hormiguero” del pasado jueves se opondrían a la idea de una esterilización masiva de nuestra especie y un lento esperar a que fallezca el último humano, para que el planeta Tierra se conceda una segunda oportunidad y pueda aspirar a un nuevo futuro sin portadas de “Women’s Health”.

Algunos jóvenes antinatalistas están denunciando a sus padres por haberles traído al mundo. Esto está ocurriendo de verdad, no en Cafarnaúm, sino en Nueva Jersey y Alemania. Anteayer vi “El hormiguero” junto a mi hija. En el momento en el que Elsa Pataky -¿de qué se reía sin parar durante todo el programa?- animaba a la audiencia a ver la tele haciendo abdominales con la app que patrocinan ella y Thor, noté como mi hija me miraba con rencor. “No acudas al juzgado. No me denuncies. Cuando te tuvimos no sabíamos a dónde íbamos a llegar. Busquemos una solución amistosa”, le imploré. Se lo está pensando.