17/8/18

¡RESULTADOS EN SÓLO QUINCE DÍAS!


¿Conocen esos típicos carteles de “antes y después” en donde se publicitan las virtudes de algún método de adelgazamiento poniendo la foto de un modelo antes y después de haber seguido tal dieta? A veces cuesta trabajo pensar que sea el mismo modelo el de las dos fotos. Compre esta increíble crema antiarrugas. ¡Y con resultados en sólo quince días! Aparecen dos imágenes de primerísimo plano de la zona de los ojos de la misma persona. En la primera pone “Antes” y los ojos están llenos de arrugas. En la segunda pone “Después” y la piel de los ojos es ahora lisa y tersa como la corteza cerebral de un tronista.

Nunca se había podido utilizar el recurso del “antes y después” en televisión para evaluar los efectos de un cambio en el equipo directivo de una televisión pública. Hasta ahora. Si tienen un ratito en medio del ajetreo veraniego vayan a la página web de Radio Televisión Española. Peguen un post-it que diga “Antes” en la pantalla y vean el espacio que Informe Semanal dedicó a Pablo Casado bajo la responsabilidad de Jenaro Castro el pasado 28 de julio. Después cambien ese post-it por otro que diga “Después” y vean el espacio que el mismo Informe Semanal dedicó al mismo Pablo Casado sólo quince días después, el 11 de agosto, una vez que Rosa María Mateo nombró a Begoña Alegría directora del área de servicios informativos de Radio Televisión Española.

¿Se pueden creer el cambio? ¿Han funcionado o no las pastillas, el método de adelgazar, las cremas que han traído la nueva dirección del ente público? Cuesta trabajo creer que sea el mismo político el de los dos reportajes. ¿Han visto cómo ha disminuido el peloteo fofo, cómo han desaparecido las arrugas del no tocar los temas que no interesa tocar? Antes y después. Comparen las dos imágenes y díganme si cabe alguna duda acerca de eficacia del tratamiento que ha recibido la televisión pública. ¡Y con resultados en sólo quince días!

16/8/18

DIOS DISTINGUIRÁ A LOS SUYOS

No se sabe con seguridad si la historia es cierta, pero es una cita tan difundida que ya su veracidad sólo es un asunto secundario. En 1209 las tropas del papa Inocencio III están asediando Bèziers en una cruzada contra los herejes cátaros que el pontífice se había tomado como algo personal. Finalmente la plaza cae, y los católicos entran en el sitio dispuestos a cepillarse sin demasiados miramientos a tales infieles a la auténtica fe. Pero hay un problema: en Bèziers viven tanto cátaros como católicos romanos, ¿cómo saber a quién ajusticiar y a quién salvar? Se pregunta esta cuestión a Arnaud Amaury, monje cisterciense legado del Papa, en cuyo currículum figura haber sido abad del monasterio de Poblet. Amaury tiene claro el procedimiento: “Matadlos a todos, Dios distinguirá a los suyos”.

Defiendo los métodos de Amaury en lo que se refiere a la televisión veraniega: matadla entera, acabad con todos los programas; si alguno bueno hubiere ya lo distinguirá el Dios de las televisiones posteriormente. Hemos asediado con toda nuestra potencia bélica de críticos televisivos (pfffff…) la plaza hereje de la televisión de julio y agosto, y ahora que ha caído no nos podemos andar con miramientos. Pasemos por el cuchillo toooodas las reposiciones. A la hoguera toooodas las películas de relleno para cubrir noches muertas. Fusilemos toooodos los programas con ediciones “de verano” a cargo de presentadores que cubren las espaldas de estrellas que se han ido de vacaciones. Arrojemos desde lo alto de las murallas tras haber volcado sobre ellos aceite hirviendo a toooodas las noticias mínimas con las que los informativos están disimulando que no tienen nada que contar.

“Matadlos a todos, Dios distinguirá a los suyos”. Incluso las propias críticas televisivas: quemadlas todas en la misma pira en la que arden los programas. Dios va a tener un trabajo muy escaso: nunca se van a salvar tan pocos de un juicio tan numeroso.

15/8/18

HABEMUS PREGUNTAM


El mejor resumen de la serie documental “Habemus Papam. Una historia de poder” ((#0) está en el propio subtítulo (la historia del papado es, efecto, una historia de poder) y en la frase con la que concluye el primer capítulo: en contra de lo esperado, el papado permanece. Es así de sencillo. Así de complejo. Dos mil años después de san Pedro, el líder de una religión que, en palabras de Celso en su “Discurso verdadero contra los cristianos”, fundó en un lugarejo de Judea el  hijo de una pobre campesina y un carpintero, sigue siendo hoy un personaje poderoso, influyente, respetado y tan reconocible como el líder de los Rolling Stones. ¿Cómo fue posible? En “Los orígenes”, el primer capítulo de la serie, se intenta explicar el nacimiento y la evolución del cristianismo a lo largo de los siglos, pero el resultado es decepcionante: tanta ambición exige una precisión aún mayor, y los grandes nombres del cristianismo (de san Pedro a Constantino o Urbano II) se despachan con brochazos indignos de una serie que quiere ser rigurosa. Lo que podemos permitir en una película con excusa histórica como “Quo vadis” no se puede conceder en un documental serio. Sin embargo, el segundo capítulo de la serie (“La renuncia de Benedicto XVI”) es todo lo contrario porque, sin perder la ambición, repasa los aspectos más interesantes y difíciles de la historia del papado con valentía y sin miedo a hablar de la parte trasera de la iglesia.

Es precisamente en este segundo capítulo donde cobra más sentido esa aguda pregunta: ¿cómo es posible que el papado permanezca? ¿Cómo es posible que el papado permanezca después de tantos papas incompetentes, corruptos, despreciables y asesinos? ¿Cómo es posible que el papado permanezca después de tanta violencia, de tantas intrigas, cismas, odios y, lo más grave, falta de fe? ¿Cómo es posible que el papado permanezca después de una historia capaz de convertir en ateo (o al menos en no católico) a cualquiera que se tome la molestia de informarse o, sin ir más lejos, sentarse en el sofá a ver el segundo capítulo de “Habemus Papam”? La única respuesta posible a estas preguntas es que Dios lo quiere. Sin la ayuda de Dios, el papado habría desaparecido de la historia como despareció el Presidium del Soviet Supremo de la Unión Soviética o el imperio austrohúngaro. Pero esa respuesta conduce definitivamente al ateísmo porque si Dios es capaz de sostener el papado a pesar de su historia, ¿por qué no es capaz también de evitar horrores como el Holocausto, los incendios que destruyen Grecia o la muerte de seres humanos en el Mediterráneo que sólo querían una vida mejor? ¿Puede el papa Francisco contestar a esta pregunta?

14/8/18

PONGA UN FILÓLOGO EN SU SERIE

Propongo la creación del concepto de “ambientación lingüística” para las series de televisión. Uno de los aspectos en los que han mejorado extraordinariamente las ficciones de nuestras pantallas es el cuidado con el que se mima la ambientación de las épocas en las que transcurren. Los peinados, los muebles, la ropa están atendidos al detalle para que se ajusten exactamente a lo que se usaba en cada momento. Los objetos de cada siglo, incluso las gamas de colores propias de la moda de cada década. Pero nadie cuida la ambientación lingüística, que debería ser igual de importante. Veamos el siguiente ejemplo, tomado de la por otra parte excelente serie de Movistar+ “El día de mañana”. Club nocturno de Barcelona, 1969. El ambiente está perfectamente reproducido: la ropa de los asistentes, las bebidas, la música que suena y la forma como bailan. Pero entonces un treintañero se acerca a una pareja de amigos que hablan de negocios y dice: “eh, que aquí hemos venido a divertirnos, no a comer la cabeza a los demás”.

¿“Comer la cabeza”? ¿1969? Sentí como si en ese momento el protagonista hubiera sacado un iPhone del bolsillo. Y no es el único ejemplo: su hermano, un peluquero de extracción humilde, se refiere a él diciendo que “vive en una realidad paralela”. En otro momento, niñatos de la gauche divine barcelonesa utilizan el término “pringao”, cuyo uso en aquellos años aún no había salido de la jerga de los quinquis y mercheros. Un oligofrénico que vive en la Cataluña profunda habla con un conocido y le dice que “las tortugas quitan las malas energías”. En los títulos de crédito finales de cada capítulo aparecen decenas de profesionales que se ocuparon del vestuario, maquillaje y peluquería, todo tipo de ayudantes de dirección y producción. Pero no se encuentra un simple “ambientador lingüístico” que se ocupe de que el habla de los personajes se ajuste tan precisamente a la época en donde transcurre la acción como la ropa o los coches. Con lo sencillo que sería y los chirridos que nos evitaría poner un filólogo en cada serie…

13/8/18

¿QUÉ HACE RICK EN BANGKOK?


Una de las veintisiete mil doscientas cincuenta y cuatro razones (y subiendo) a favor de ver una película en el cine y no en, por ejemplo, Telecinco es que en un cine nadie nos puede echar cuando termina la película y empiezan los títulos de crédito. En Telecinco, por ejemplo, sí. Nos echan. Nos escupen. Nos tratan como si fuéramos ganado porque los programadores de Telecinco, por ejemplo, entienden que, con la palabra “Fin”, el espectador ha terminado su relación con la película y, por muy bonita que haya sido, esa relación ya no da más de sí. El corte entre el final de una película y el comienzo del siguiente programa es tan brutal que en Telecinco, por ejemplo, muchas veces es difícil saber si la película ya ha terminado o si se ha producido un giro en el argumento que incluye la aparición de nuevos personajes. Así, un pestañeo inoportuno nos podría llevar de la secuencia final de “Casablanca” (con perdón) al comienzo de “Emmanuelle” de forma que la hermosa amistad entre Rick y el capitán Renault continúe en Bangkok en compañía de una jovencita muy interesada en el sexo. Cortar los títulos de crédito de una película es una falta de respeto no sólo a los que parieron la película, sino a los espectadores. Además, los títulos de crédito no alargan las películas, sino que las ensanchan.

El Cinemascope, un formato que se utilizó por primera vez en la película “La túnica sagrada”, ensanchaba la pantalla, pero eso no gustaba a todos los directores porque obligaba a rellenar las escenas con muebles, objetos o figurantes. Fritz Lang decía que el Cinemascope sólo servía para filmar serpientes y funerales. Pero los títulos de crédito, que también ensanchan las películas, no son un relleno, como si fueran unos muebles o unos figurantes que pasaban por allí, sino que ensanchan el cine porque siempre esconden sorpresas. Les pondré un ejemplo. Si se quedan a ver los títulos de crédito de “Mejor… imposible”, la estupenda película protagonizada por Jack Nicholson y Helen Hunt, podrán disfrutar de una versión de la canción “Mira siempre el lado bueno de la vida” interpretada por Art Garfunkel y enterarse de que Lawrence Kasdan (coguionista de “En busca del Arca perdida”) y Harold Ramis (director de “Atrapado en el tiempo”) interpretan dos pequeños papeles. Otro ejemplo. Los títulos de crédito de “Cuando menos te lo esperas” incluyen una versión de “La vie en rose” en la voz del mismísimo Jack Nicholson, también protagonista de la película. Y, sobre todo, los títulos de crédito permiten que Rick y el capitán Renault se pierdan en la niebla de Casablanca, y no en Bangkok.

12/8/18

PERCAS EN TVE


La serie documental “El Nilo: río supremo” (La 2) nos lleva desde Ruanda al Mediterráneo a lo largo de 6.650 fascinantes kilómetros llenos, como diría Gerald Durrell, de bichos y demás familia. Les recomiendo el capítulo “La montañas de la Luna” para que conozcan a los cíclidos, una familia de peces con una enorme variedad de especies adaptadas a todos los rincones de los grandes lagos de África, y para que sepan lo que ha ocurrido en el lago Victoria desde los años 50 del pasado siglo tras la introducción por parte del hombre, para su explotación comercial, de la perca del Nilo. La perca del Nilo es muy voraz y, en un ecosistema sin depredadores, se multiplicó en el lago Victoria para regocijo de las numerosas fábricas de transformación de pescado que se instalaron en las orillas  y de los pescadores de la zona, que vendían las percas a buen precio. Pero las percas  casi acabaron con la población autóctona de cíclidos, hasta que las grandes percas demandadas por las fábricas comenzaron a escasear, dando así un respiro a los cíclidos. ¿Estamos hablando del lago Victoria, o de la televisión pública?

A partir de la introducción, para su explotación comercial, de la perca del Nilo en TVE, las diferentes especies de cíclidos adaptadas a cada rinconcito horario (retransmisiones teatrales, cine clásico en blanco y negro, debates en directo sin gritos ni mala educación, programas musicales, culturales o infantiles) fueron devoradas por ese depredador, de forma que las percas cada vez eran mayores y los cíclidos fueron desapareciendo hasta que su presencia en el lago Victoria se convirtió en testimonial. La población autóctona de una televisión pública no tiene nada que ver con la perca del Nilo, una especie invasora extraordinariamente dañina que reduce la programación televisiva a aparatosos concursos musicales o de cocina.  El lago público televisivo necesita especies de cíclidos adaptadas a las diferentes necesidades de los ciudadanos, no de las empresas dedicadas a la transformación del pescado. TVE no puede empeñarse en ofrecer una programación compuesta de percas del Nilo, sino aspirar a que cada espectador encuentre su cíclido en forma de Estudio 1, películas de Tarzán protagonizadas por Johnny Weissmuller, actuaciones en directo de Nacho Vegas, programas de libros que no giren alrededor de Sánchez Dragó o dibujos animados que alegren el despertar de los niños sin idiotizarlos. ¿Ocurrirá como en el lago Victoria, y los cíclidos tendrán una oportunidad en TVE? ¿O acabaremos comiendo percas de menor tamaño?

11/8/18

TELETIENDA Y MISA


Que Gol (un canal en abierto de deportes) dedique las mañanas veraniegas a la teletienda, con esas insoportables demostraciones de productos que luego Homer Simpson comprará por teléfono, es tan incomprensible como si Trece (una cadena televisiva que pretende difundir los valores y credo de la iglesia católica) dedicara su programación matinal a la divulgación científica. Gol nos confunde cuando vende utensilios de cocina por la mañana en vez de repeticiones de partidos de fútbol, pero Trece quiere ser consecuente cuando vende la reposición de la última cena en la Santa Misa en vez de capítulos de la serie “Cosmos”. Sin embargo, la Santa Misa que retransmite Trece necesita unos retoques. Ya sabemos que la iglesia católica lleva dos mil años ofreciendo un producto que funciona, pero en la retransmisión de la Santa Misa del pasado miércoles el sacerdote dio la bienvenida a los espectadores de Trece después de una introducción en la que hizo un resumen de la vida de santo Domingo de Guzmán, cito a la herejía albigense y aludió a san Francisco de Asís. Uf. Los pocos fieles que asistían en directo a la Santa Misa prestaban más atención a sus abanicos que a los datos sobre la vida de santo Domingo de Guzmán, y me temo que los espectadores de Trece estaban pensando más en los problemas de salud de María Teresa Campos que en el fundador de la orden dominicana. No es eso, no es eso.

La iglesia católica lleva décadas desatendiendo la formación doctrinal de sus fieles y despreciando (a veces olvidando) su propia historia, de manera que comenzar la retransmisión de la Santa Misa hablando de un santo que fundó una orden mendicante nacida en el contexto de la cruzada emprendida por la iglesia en el siglo XIII contra los cátaros es loable, pero condenado a fracasar ante el poder de un abanico en un templo caluroso o los problemas de salud de una famosa presentadora de televisión. La iglesia católica debe empezar por formar e informar a sus fieles en las iglesias, no en la escuela pública, y a partir de ahí explicar qué pasó con los cátaros,  por qué nació la Inquisición y por qué el Bernardo Gui de “El nombre de la rosa” era tan dominico como Tomás de Torquemada. Mientras tanto, sería mejor que Trece emitirá programas de teletienda y Gol retransmitiera la Santa Misa.

10/8/18

SCROOGE EN AGOSTO


En “Los teleñecos en cuento de Navidad” (Movistar Disney), la estupenda versión del cuento de Charles Dickens protagonizada por los teleñecos y Michael Caine, los espíritus de los socios del señor Scrooge se aparecen a nuestro avaro favorito (incluso por encima del Tío Gilito) que, con divertida terquedad, se niega a aceptar lo que ven sus ojos. “¿Por qué dudas de tus sentidos?”, preguntan los espíritus. Y el señor Scrooge responde con un rigor y lucidez que encantarían a René Descartes y dejarían sin palabras a David Hume: “Los sentidos se dejan afectar por cualquier cosa. El más ligero dolor estomacal causa visiones. Tal vez seáis consecuencia de un trozo de carne sin digerir o de un trozo de queso. Sois fruto de la indigestión”. Lo cierto es que el señor Scrooge se equivocaba y los espíritus de sus viejos socios no eran producto de la indigestión, sino tan reales como la avaricia de un hombre que siempre vivió muy debajo de su humanidad. Pero entiendo muy bien al señor Scrooge porque yo también dudé de mis sentidos cuando vi a Donald Trump intentando calcular en un documental cuánto vale su país en millones de dólares contantes y sonantes. No podía ser real. La culpa era de la carne o el queso.

Pero no. Resulta que el hombre de color anaranjado que aparecía en “Curiosity. ¿Cuánto vale América?” (#0) calculando lo que valían las carreteras, el agua, el petróleo, los bienes materiales, las armas y hasta los cuerpos de los estadounidenses y que aseguraba estar haciendo algo que nadie había hecho jamás (tasar el valor en dólares de los Estados Unidos y restarlo de la deuda nacional para concluir que el valor real del país es de 280 billones de dólares) era Donald Trump. Todo lo que dice Trump en “Curiosity” es tan tramposo, ridículo y absurdo que esa visión de los Estados Unidos en particular y de la vida en general que firmarían el señor Scrooge o el Tío Gilito tenía que ser una visión producto de una indigestión. Quizás no de carne o queso, pero sí de una imprudente exposición a las reposiciones de “Un paso adelante” o “La casa de la pradera”. No era Donald Trump quien calculaba lo que valen los recursos naturales de su país, sino el señor Scrooge. No estaba viendo “Curiosity”, sino “Los teleñecos en cuento de verano”. O eso, o los sentidos de vez en cuando ponen en su sitio a la razón y nos recuerdan lo que pasa cuando se vota con los ojos.

9/8/18

"THE AMERICANS", ÚLTIMA LLAMADA


Llevo cinco años diciéndoselo y no me hacen caso: “The Americans” es la mejor serie de televisión del siglo XXI. En las conversaciones, la gente me dice “ah, sí, sí, hablan bien de ella, tengo que verla”. Y luego nada. Este año pudimos disfrutar de su temporada final sin que, una vez más, Phillip y Elizabeth Jennings dejaran ni un segundo de ponernos el alma -todas las almas: la racional, la pasional, la televisiva- en su vilo de espías soviéticos en la América de Ronald Reagan. ¿Exagero? Sólo una prueba: en los premios anuales de la Asociación de Críticos de Televisión de Estados Unidos, los más prestigiosos del mundo, entregados hace pocos días, “The Americans” volvió a llevarse (casi) todos los premios.

Por una de esas injustas arbitrariedades de las que está lleno este mundo cruel, “The Americans” no ha conseguido convertirse en un mito como “Breaking bad” o “House of cards”. Siendo como es una serie dura y violenta, quizá le faltó un tratamiento escabroso y sanguinario de la violencia y el sexo para que los influencers televisivos de turno la elevaran al nivel que le correspondía entre risotadas adolescentes. Pero, no les quepa duda, “The Americans” está narrada mejor que “The handmaid’s tale”, tiene una trama mil veces más sólida que “True detective” o “Westworld”, mezcla mejor las cuestiones personales con la alta política que “Homeland”, tiene personajes mejor dibujados que “Mad men”.

Y se están acabando las ocasiones para verla. Como les dije, este año se emitió su temporada final. Aún se puede encontrar en las plataformas de pago, en los grandes almacenes de siempre o por las vías sinuosas por las que ustedes se provean de series. Pero dentro de nada será una serie olvidada, miembro de la hermandad de las estrellas de las series que ya fueron, y no será fácil de encontrar. Ésta es la última llamada. La mejor serie del siglo, a punto de apagarse. Igual que el mundo que retrata. Llevo cinco años diciéndoselo, pero ya no podré decírselo más.

8/8/18

625 RANAS SUMMERTIME


No hay derecho. Exijo justicia. Buena parte de la televisión veraniega consiste en reposiciones de espacios que ya se emitieron durante el otoño, el invierno y la primavera. “First dates”. “Ven a cenar conmigo Summer Edition”. Si “El hormiguero” y “El intermedio” repiten sus programas durante el verano yo reclamo poder repetir mis columnas. Justa reciprocidad. El verano es igual para todos. No estoy diciendo que no sea justo lo que hacen Atresset y Mediatrés durante los meses de julio y agosto. Pablo Motos y el Gran Wyoming produjeron los suficientes momentos divertidos de televisión durante la temporada 17-18 como para poder permitirse tener cubiertas sus espaldas catódicas mientras sorben lánguidamente una piña colada viendo el atardecer en las islas Tiki-tiki. Pero yo también he escrito buenas críticas sobre esos espacios, y también en una cantidad que pudiera justificar un poquito de por favor durante estos meses en donde la única novedad es que no hay absolutamente ninguna.

Exijo “625 ranas Summer Edition”. “625 ranas 3.0”. “625 ranas Summertime”. Yo también tengo derecho a estar desayunando un zumo de granada y un poco de pan con aceite de oliva en alguna terracita de algún lugar del Mediterráneo más inesperado, y comprobar con displicencia que ese día salió en el blog la recopilación de mis mejores frases sobre las series de la temporada, o las formas más ingeniosas que tuve de meterme con los gobiernos, las religiones o las pseudociencias, o las acusaciones más duras lanzadas contra Cárdenas, “Mujeres y hombres y viceversa” o las dobles pausas publicitarias de laSexta. Es cierto que a ustedes las entradas les sonarían repetidas, pero desde hace un mes todo en televisión -películas, magacines, concursos- ya ha sido visto y oído varias veces. ¿No tengo yo derecho a unas pequeñas reposiciones vacacionales en un momento en el que incluso los titulares de los informativos parecen una antología de los titulares más delirantes de la temporada 17-18?

7/8/18

MI MADRE HUBIERA SALVADO "MI MADRE COCINA MEJOR QUE LA TUYA"


Qué paradoja. “Mi madre cocina mejor que la tuya” ha fracasado por un error de mal cocinero. Un error que nunca hubieran cometido los responsables si conocieran uno de los principios básicos de la gastronomía: sirvieron a la audiencia el plato de sabor más fuerte, el más salado, el que altera más intensamente las papilas gustativas, al comienzo del banquete, y, claro, después los espectadores ya no quisieron seguir comiendo los platos suavecitos que vinieron a continuación. Mediaset acaba de anunciar la retirada del fugaz concurso gastronómico de verano presentado por Santi Millán tras sus malos datos de share, pero la culpa no la tiene el presentador ni el formato, sino el orden en el que se ofrecieron los programas.

Su primera entrega, con la que se estrenó el concurso, tuvo como participantes a personajes famosos, que competían junto con sus madres por mostrar sus habilidades culinarias. La audiencia de ese espacio no fue espectacular, pero sí aceptable. Pero a partir de ahí, las semanas siguientes ya se basaron sobre concursantes anónimos, sin el tirón de popularidad de los primeros. ¿Quién quiere ver competir a José Pérez contra María García después de haber visto competir a Andy & Lucas contra Rosa López? ¿Quién se va a comer un suavecito queso de Burgos después de haberse comido un buen pedazo de queso de Cabrales?

En televisión, como en la vida, todo funciona por contextos y contrastes. Si el primer “Gran Hermano” ya hubiera sido un GH VIP, un “Gran Hermano” posterior de gente anónima no hubiera tenido el menor éxito. Incluso dentro del mundo de la gastronomía, a Jordi, Samantha y Pepe jamás se les hubiera ocurrido servir a la audiencia un “MasterChef Celebrities” antes de que hubiera probado el “MasterChef” básico y normal. “Mi madre cocina mejor que la tuya” se hundió en audiencia a partir del segundo programa y finalmente ha sido retirado de la mesa. Lo hubiera previsto cualquiera de las madres que participaron en el concurso.

6/8/18

YOUTUBE ES EL CABIFY DE LA TELEVISIÓN

Imitando a las movilizaciones del sector del taxi, esta semana la Confederación Estatal de Cadenas de Televisión ha anunciado actos de protesta que tendrán lugar a partir de septiembre contra lo que consideran una competencia ilícita ejercida desde plataformas como Youtube que se dedican igualmente a la difusión de contenidos audiovisuales. “Es intolerable”, se puede leer en el comunicado difundido ayer por la CECTv, “el agravio comparativo que Youtube, Vimeo y otras páginas web están ejerciendo contra las cadenas de televisión legales. A nosotras nos costó mucho obtener la concesión de la licencia para nuestras emisiones, nuestras cuentas están fiscalizadas, nos ajustamos a reglamentos impuestos. Y frente a esto, cualquier influencer en youtube graba y sube sus vídeos sin ningún control ni regulación. Youtube es el Cabify de la televisión. Los espectadores más jóvenes nos están abandonando ante la oferta engañosa de estas nuevas ofertas de peor calidad, por mucho que se puedan consultar desde los móviles o las tabletas. Estimamos que nos está haciendo perder más de 250 millones por trimestre”.

“Agosto es temporada baja para nosotros. Pero en septiembre no nos temblará el pulso para llevar a cabo las protestas más contundentes que se recuerdan en nuestro país”, continúa el comunicado. “Podemos parar ‘Sálvame’, ‘Tu cara me suena’ y muchos más. Las cadenas damos trabajo a muchos miles de personas en nuestro país. Esperamos que el gobierno entienda la gravedad de la situación”. Aunque el comunicado termina desautorizando toda forma de violencia contra los youtubers, recuerda que “llevamos muchos años aguantando este maltrato. Ya no podemos más”. Por su parte, algunos influencers como Dulceida o King Jedet ya han denunciado insultos mientras grababan vídeos al aire libre. A Laura Escanes le pareció reconocer a Pablo Motos y Arturo Valls entre los encapuchados que le apedrearon recientemente. Desde la CECTv se insiste en considerar estos actos como hechos aislados y se insta a que el Estado inicie rápidamente negociaciones entre ambas partes.

5/8/18

"PESADILLA EN EL PLATÓ"

El éxito de “Pesadilla en la cocina” debería animar a Alberto Chicote a realizar “Pesadilla en el plató”. Fue su condición de reputado cocinero y especialista gastrónomo lo que le abrió las puertas para llevar a cabo la edición española del espacio en el que se visitan establecimientos de hostelería que están a punto de cerrar para detectar qué es lo que se está haciendo mal y ponerle remedio. “Pesadilla en la cocina” cumple con las expectativas, e incluso supera otras ediciones internacionales del mismo formato. Chicote ha demostrado ser un crack, no sólo de la gastronomía, sino también de la televisión. Aplicando la misma lógica, ha llegado el momento de ofrecerle un espacio en el que se visitan programas de televisión que están a punto de cerrar para detectar qué es lo que se está haciendo mal y ponerle remedio. “Pesadilla en el plató”. Lo petaba.

“Ya es mediodía” no termina de funcionar en Cuatro. Pues ahí llega Chicote a revolverlo todo. Recorre la redacción, habla con los periodistas, empieza a leer los guiones y a mascullar “¿quién ha escrito esta birria?”, “¿por qué esta entrevista no está mejor preparada?”, “¿de verdad creéis que con estos tertulianos vais a alguna parte?”. Se pone serio con Sonsoles Ónega. En un par de ocasiones parece que va a tirar la toalla y marcharse enfadado. Pero al final los datos de audiencia de “Ya es mediodía” comienzan a subir y en una semana superan a los de “Al rojo vivo”. “Amigas y conocidas”, preparaos para la visita de Chicote. Jorge Javier, no llores por el fracaso del último “Gran Hermano”: llama a Chicote. Telecinco ha suspendido la producción de “Idol Kids”; un caso perfecto para “Pesadilla en el plató”.

No es tan diferente un restaurante de un programa de televisión. Sólo espero que jamás en el futuro vaya mal la audiencia del programa de Karlos Arguiñano. No quiero imaginar la visita de Chicote y el “Pesadilla en el plató” que saldría de ahí.

4/8/18

ENANA BLANCA MOVIE

El ciclo vital de una película de Hollywood comienza con una reunión entre los productores y el director en un restaurante de Santa Monica y termina en la programación nocturna de un día entre semana de agosto en Cuatro. Todos los seres vivos -los países, los ríos, los discos de Bob Dylan, las estrellas- tienen ciclos. Una película se fecunda ante una ensalada macrobiótica californiana, se gesta durante el rodaje y la postproducción, vive su juventud más pletórica con su estreno en salas comerciales de todo el mundo. Su madurez le viene con su inclusión en las plataformas de televisión de pago -Netflix, Movistar+-, y ahí comienza su lento declinar: televisión generalista como gran estreno, televisión generalista como prime time de fin de semana en invierno; y el final: un jueves de agosto por la noche en Cuatro tras una reemisión de una reemisión de una requeteemisión de “First dates”.

El verano convierte la salita de casa en un drive-in theatre, una de estas gigantes explanadas de Texas hasta las que conducen los adolescentes emparejados para ver películas de terror desde sus Buick. Los canales televisivos se han ido de vacaciones, meten la mano hasta el fondo de su catálogo cinematográfico, revuelven un poco y sacan títulos al azar de películas al borde de la extinción. Zapear un jueves de agosto por las cadenas generalistas es hacer un recorrido por un desguace del show business. Una cadena, un prime time, una película. Bajo la ola de calor, con las ventanas de par en par y si se puede en la terraza, los españoles conducimos nuestros sofás hasta aparcarlos delante del televisor y contemplamos la agonía de cintas mientras prestamos más atención a cómo estamos pasando el brazo por los hombros de nuestras parejas.

En el cielo, en ese momento, alguna estrella en su fase final deja de brillar. En la pantalla, justo ahora, aquella película de Bruce Willis que nació con aquella explosión cegadora a comienzos del siglo XXI, desaparece para siempre tras haber sido una fugaz enana blanca.

3/8/18

"EL PROGRAMA DEL MARIDO DE ANA ROSA"

A mí “El programa de Ana Rosa” no me interesa ni el bledo de un comino, pero sí me interesa “El programa del marido de Ana Rosa”. Así que quité las telarañas del botón del 5 en el mando a distancia y lo apreté tempranito el miércoles 1 de agosto convencido de que “El programa de Ana Rosa” iba a convertirse en “El programa del marido de Ana Rosa”. De entrada, debo confesar que noté a Ana Rosa muy cambiada: el cutis, el peinado, el tono de la voz… Sin duda su aspecto acusaba el impacto de la detención de su marido y, aunque resulte cruel decirlo, su imagen me recordaba vívidamente a Joaquín Prat. Confirmé mi posición: esos colores chillones, esas infografías sensacionalistas, esos contertulios italianizantes. No cabía duda: esa cadena era Telecinco y, por tanto, esa persona de la pantalla tenía que ser Ana Rosa Quintana.

Así que de un momento a otro “El programa de Ana Rosa” daría paso a “El programa del marido de Ana Rosa”. Qué ilusión. Veamos: el conflicto del taxi. Vale, las acusaciones de extorsión y chantaje en complicidad con el comisario Villarejo tampoco tienen por qué ser el arranque del programa. Seguro que se ocuparán del asunto más adelante. Veamos: la ola de calor, las reuniones entre la Moncloa y la Generalitat, la reina nuera y la reina suegra van a comprar merluza fresca a un mercado balear junto con las princesas nietas. ¿Cuándo empieza “El programa del marido de Ana Rosa”? Veamos: no sé qué estafador ataca de nuevo, algo sobre Bárbara y el Rey, última hora sobre el conflicto del taxi…

Y fin. ¿Y fin? Ana Rosa cerró con una enigmática frase indicando que en su programa las informaciones se dan “a su debido tiempo”, pero en “El programa de Ana Rosa” “a su debido tiempo” siempre ha significado “en cuanto el teletipo nos dé para hacer un titular amarillista”. Me tragué “El programa de Ana Rosa” y no vi “El programa del marido de Ana Rosa”. Por lo menos, confirmé que “El programa de Ana Rosa” no me interesa ni el comino de un bledo.

2/8/18

CARDENASIO

¿Existe alguna relación entre Javier Cárdenas y la celebración estos días de la XXVI Conferencia Internacional de Física Atómica en Barcelona? Sí, mucha. Y no me refiero, que también, al estatus cuántico de la renovación del ¿periodista? por otra temporada en TVE, que hace que el futuro de “Hora punta” recuerde al gato de Schrödinger. Me refiero a que en dicho congreso el premio Nobel William Phillips expuso los problemas que se derivan del hecho de que el kilo siga definiéndose en función de un cilindro de platino e iridio situado en un museo de París. Ese cilindro no pesa un kilo; un kilo pesa ese cilindro. Y micrométricas variaciones a nivel atómico de ese objeto patrón producen fallos en la fiabilidad de la medida de la magnitud del peso y de otras magnitudes como el amperio, el mol o el newton.

La fisicometría tiene algo que aprender de la televisionometría. Porque en el mundo de la televisión sí contamos con unidades de medida absolutas, inmutables, más constantes que la velocidad de la luz en el vacío. La última en incorporarse se basa en “Hora punta”: es el cardenasio. La unidad de medida de la mala televisión. El patrón oro de la telebasura. El criterio contra el que medir a todos los demás programas. “El Hormiguero” mide 0.1 cardenasios. “Espejo público” mide 0.35 cardenasios. “Saber y ganar” mide -5.7 cardenasios.

En la Oficina Internacional de Pesas y Medidas de París, entre las vitrinas en donde se exhiben el cilindro de iridio que define el kilo y la barra de platino que definió el metro hasta 1983, encontramos otro expositor en el que un monitor muestra a un presentador defendiendo de forma incomprensible la relación entre los rasgos faciales y la personalidad o la conexión entre el uso de aerosoles y los huracanes. “Cardenasio. Definido por Televisión Española durante la temporada 2017-18”, dice la leyenda al pie del expositor. Cuando el iridio y el platino se hayan desintegrado, el cardenasio seguirá ahí, obstinado como el cero absoluto de temperatura.

1/8/18

SÚPER ROSA MARÍA MATEO CONTRA...


Rosa María Mateo es la nueva jefaza provisional de RTVE. Provisional, es cierto, pero jefaza. Puede hacer y deshacer a su antojo. Sin disponer de vidas y haciendas —esos tiempos ya pasaron—, administra y representa RTVE, pudiendo tanto firmar contratos como destituir y nombrar nuevos cargos directivos. Veterana de la tele en los tiempos heroicos y ya jubilada, estos años ha sufrido en sus propias carnes de telespectadora las injusticias y tropelías de la tele pública. Ahora que ha tomado posesión del cargo, está como Peter Parker cuando descubrió sus superpoderes. Por eso dijo en su discurso que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Con otras palabras, claro.

“Vamos a perseguir un sueño, el de conseguir una radiotelevisión pública plural e independiente. Debemos hacerlo porque así lo establece la ley. Pero sobre todo debemos hacerlo por convicción”. Sí, señora, muy bien. “Para mí sigue vivo aquel lema en el que crecí profesionalmente: formar, informar y entretener. Nuestra obligación con los españoles y por respeto a ellos es hacer con profesionalidad una magnífica radiotelevisión”. Muy bien, sí, pero podía concretar un poco más. “Que Televisión Española se convierte en una empresa de la que se sientan orgullosos nuestros conciudadanos”. Que sí, Súper Rosa, pero ¿qué vas a hacer con los pillos? “Tenemos que recuperar la credibilidad y volver a ser referencia informativa”. Olé, pero sé más concreta, ¿y quienes se esconden tras el escudo del entretenimiento? “El entretenimiento debe ser ameno pero con calidad”. Bien, pero mójate un poco más, anda. “En este proyecto espero contar con los profesionales de la casa, y de forma muy especial con quienes han estado luchando durante mucho tiempo por contar la actualidad con criterios periodísticos”. Ya, pero es que sigues sin dar ni un nombre.

Entre los candidatos presentados para presidir RTVE está Miguel Ángel Sacaluga, director de “Audiencia abierta”, el publirreportaje monárquico semanal de La 1. Como otros, como Súper Rosa, dice grandes palabras, pero este además da nombres: “No puede haber más Cárdenas, ni lo que representa. Tiene que haber unos mínimos de calidad que justifican el servicio público”. ¿Ves, Súper Rosa? ¡Puede decirse tanto con solo dar un nombre!