9/12/19

BUSTER KEATON EN EL PÓRTICO

I. Por las noches, tras la suave calidez de los atardeceres en el Pórtico pintado del ágora de Atenas, se ve con frecuencia pasear a Buster Keaton con Séneca. No es extraño que sean amigos, porque ambos comparten esa actitud radical de aceptación y compromiso, contemplación y acción, que les hace sobrevolar con serenidad y valentía la sucesión de infortunios que parece la vida a primera vista. La misma filosofía que funcionaba en el siglo I funciona en el siglo XX, y los dos se parten de risa cuando escuchan las noticias que cuentan que el estoicismo se ha vuelto a poner de moda en el siglo XXI y abarrota las estanterías de las secciones de autoayuda de las librerías.

II. No seré yo quien desaconseje la lectura de Séneca. Pero quizá ésta se entienda mejor si cuenta con la introducción que supone “El gran Buster”, el documental de Peter Bogdanovich, que acaba de llegar a Movistar+, sobre la figura del genial cómico norteamericano de los años veinte. Una inesperada identidad se tiende entre la filosofía de Buster, perfectamente practicada en su rostro, y la del tutor de Nerón. Séneca encontraría pocas metáforas de la vida más precisas que la secuencia del huracán en “El héroe del río”. Alguna de las “Cartas a Lucilio”, por ejemplo, las referidas a la valentía del sabio, podría ser sustituida por la reacción final de Keaton en “El boxeador”. Aceptar que vamos sentados sobre el manillar de una moto sin conductor, como en la in-cre-í-ble secuencia de “El moderno Sherlock Holmes”, eso es el estoicismo.

III. “No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba”, le recuerda Séneca a Buster, caminando lentamente por la Estoa. Buster, entonces, se siente profundamente afortunado. Sabe que, más importante que encajar justo en la ventana central de una fachada cuando ésta se te cae encima, es poder mantener la distancia para actuar con sabiduría ante el próximo derrumbe.

8/12/19

¡FUERA DE AQUÍ!


Una tele chilena expulsó del plató a un tipo por defender la dictadura del golpista Augusto Pinochet. El personaje incluso negó que hubiera torturas sistemáticas ante una persona que explicaba que su propio padre las había sufrido: según él, serían torturas, pero no era para tanto porque no eran sistemáticas. Fueron muchos los que en España aplaudieron la medida y lamentaron que aquí no se haga lo mismo con los defensores del golpe de Estado, la dictadura y la represión franquistas. Y se equivocan.

Cuando el programa “Bienvenidos” invitó a Hermógenes Pérez, reconocido defensor de Pinochet, sabía a quién invitaba y qué iba a decir. Expulsarle después está mal, pero, sobre todo, es un error. En el vídeo se ve al tipo controlando la situación y ofreciendo que, si no gusta lo que dice, le expulsen. Cuando lo logra, denuncia la censura y abandona el plató como un mártir, con una dignidad y una superioridad moral que no merece. El posterior alegato de la presentadora suena falso y solo sirve para lavar su conciencia. Es como las bravatas de Jorge Javier Vázquez y Jordi González cuando se portan mal las fieras que mantienen enjauladas y azuzan en su espectáculo.

Que no es fácil hacer justicia en la tele ya lo sabíamos. Hay quien la usa como arma para amenazar, como Sofía Suescun. Cuando este personajillo tuvo un problema con la poli, blandió su arma: “¿Follas poco y no tienes nada más que hacer? Mañana se va a enterar toda España en Telecinco de la mierda de Policía que tiene Marbella”. Ahora ha sido condenada a pagar 1.000 € que hoy mismo ganará con creces contándolo en su cadena amiga. Como Kiko Eldegranhermano, ese que se indignó con David Broncano por preguntar a los invitados de “La resistencia” por su dinero. Él no amenaza, él dispara. Le han condenado a pagar 2.000 € a María José Campanario por difundir su parte médico, cantidad que se suma a los 6.000 que antes fue condenada a pagar María Patiño, y los posteriores 8.000 de un reportero de “Sálvame”. Nada comparado con las cifras que mueve el negocio. No sé cómo habría que hacer justicia en la tele, pero expulsar del plató y multar con calderilla no es la manera.

7/12/19

PISA Y LA TELE


Los resultados del informe PISA son penosos. Menos mal que aquí hablamos de la tele, que es más divertido. ¿Vieron qué simpáticos están los niños en los programas de la tele? Como el que toca el tambor en “Got Talent España”. Es igual que aquel conejito con pilas alcalinas que no paraba de tocar. Pero lo mejor de esta temporada es “Vuelta al cole”, en Telemadrid. Invitan a famosos a una clase, los niños preguntan y ellos contestan demostrando que si son famosos y admirados es por algo. Como cuando fue Vicky Martín Berrocal, elegida por el mismo Estado español que también paga el sistema educativo para concursar en “MasterChef celebrity” y darle una pasta. Allí dijo que diez decilitros no forman un litro, las serpientes pitón son venenosas, y no solo Andalucía es mayor que Castilla y León, sino que cuando los niños señalaron su error, ella insistió en que en que el error era suyo: “¡Andalucía es tres veces más grande!”.

Olvidemos el aburrido informe PISA y la educación para divertirnos con la visita de Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid a “Vuelta al cole”. Qué simpático cuando dijo: “Papá y mamá se quieren, quieren formar una familia y viene un niño”. Un chiquillo de 9 años lamentó que ni usara las palabras “espermatozoide” o “célula reproductiva”: “Con la explicación que ha dado sería que los bebés nacen cuando un chico y una chica se quieren. De repente aparece un bebé por magia”. Si es que te tienes que reír. Menos mal que en “Vuelta al cole” también hacen preguntas importantes, no como en el cole de verdad: “¿En qué deporte fue profesional Julio Iglesias?”. Pedro García Aguado —quien en “Hermano mayor” (Cuatro) aplicaba sus ocurrencias a jóvenes conflictivos sin hacer ningún seguimiento para comprobar los resultados, y hoy es Director General de Juventud de la Comunidad de Madrid con un sueldazo— acertó: ¡fútbol!

A ver si los maestros hacen mejor su trabajo y dejan de darnos la tabarra con PISA para que los niños puedan triunfar y ser famosos. Ejemplos no les faltan. Y si hace falta otro día hablamos de las muy importantes personas que triunfan en “GH VIP”.

6/12/19

DOLOR DE BARRIGA


Te va a doler la barriguita, Susi. Por comer demasiados dulces. ¿Cuántas veces os tiene que pasar para que aprendáis? Resulta que “Las que faltaban” -el programa de humor femenino (¿o el programa femenino de humor? No entiendo nada en ninguno de los dos casos) de Movistar+- no ha terminado de funcionar. No ha terminado ni empezado a funcionar, por decirlo con rigor (mortis). Así que, tras dos temporadas de intentos, #0 tira la toalla y clausura el show. Eso, sí, como la sección que llevaba Susi Caramelo estaba resultando un auténtico pepinazo, pues van y anuncian que le van a dar un programaco enteraco to pa ella. Pa que se harte de soltar divertidísimas burradas. Pa que los espectadores nos hartemos de caramelos.

No, no, no. Los únicos minutos de “Las que faltaban” en donde yo no bostezo son los minutos de Caramelo, de acuerdo, pero de ahí a suponer que su personaje podrá estar lo suficientemente maduro como para soportar un showaco como frontwoman va un mundo. ¿No os acordáis de Berto? ¿Ya nadie tiene presente lo que pasó en 2009 con el mismérrimo Berto Romero cuando a algún listo se le ocurrió darle un programa entero, ya que sus secciones con Buenafuente estaban funcionando de maravilla? “El programa de Berto”, ¡cataclás! Han pasado diez años y todavía hay sismógrafos en varias placas continentales que siguen vibrando por el hostión.

Susi, te va a pasar lo mismo. Hay dos motivos por los que un humorista puede destacar entre un grupo de humoristas: (a) porque sea muy bueno y los demás sean mediocres, y (b) porque sea mediocre y los demás sean muy malos. Algo de los dos motivos ha habido en tu éxito, mitad fruto de tu talento y mitad fruto de la falta del de Thais Villas. Hay que ir muy lento cuando se pretende llegar lejos. Los programadores de Movistar+ son niños convencidos de que al comerse cien caramelos disfrutarán cien veces lo que han disfrutado al comerse uno. Sé que voy a sonar a abuelita rancia, pero preveo un terrible dolor de barriga.

5/12/19

PROPUESTAS PARA MEJORAR "ARUSITYS PRIME" (a.k.a. ESTIÉRCOL)


No ha funcionado bien el nuevo programa de Alfonso Arús en la noche de los viernes antenatresiana. En su primera emisión “Arusitys Prime” obtuvo el resultado de Podemos en las últimas elecciones. En su segunda emisión obtuvo el de Ciudadanos. Atresmedia acaba de anunciar que no habrá tercera emisión de momento, ya que el programa tendrá que pasar por el taller para que el comité de expertos de la cadena le cambie todas las piezas que están fallando. Desde 625 RANAS somos conscientes de que la crítica especializada -especialmente cuando es una crítica constructiva como la que se practica siempre desde estas líneas- puede desempeñar un papel destacado en la mejora de los productos televisivos, y es por ello que ofrecemos a sus responsables las siguientes propuestas para mejorar “Arusitys Prime”.

Sería buena idea reorientar alguno de sus contenidos. Por ejemplo, se podría potenciar la función de Alfonso Arús detrás de las cámaras, disminuyendo gradualmente su presencia en la pantalla, hasta que desapareciera por completo. Igualmente, se podría hacer lo mismo con todos sus colaboradores. Éstos, junto con el presentador, podrían hacer sus rondas habituales de entrevistas a famosillos y votaciones de vídeos de caídas, pero en otro plató diferente en el que no hubiera cámaras. De esta manera, se liberarían horas de emisión, que podrían dedicarse, por ejemplo, a programar grandes series de televisión como “Chernobyl”, “Fleabag” o “Years and years”. Un último retoque que podría mejorar el espacio tiene que ver con su nombre. Así, podría dejar de llamarse “Arusitys Prime” y pasar a llamarse “Grandes series de televisión”. Con estos pequeños cambios, mejoraría notablemente el programa de Alfonso Arús, y se podrían recuperar buenas cifras de audiencia durante la noche de los viernes.

“No se puede limpiar una pared cuando está hecha de estiércol”, dijo Lao-Tsé dos mil quinientos años antes de “Arusitys Prime”. Pero se puede demoler y usarla para abonar un campo.

4/12/19

BALÓN DE PUNK


Tengo el remedio para superar el demoledor efecto en el alma humana que produce la gala de entrega del Balón de Oro, probablemente el espectáculo menos erótico, estético, rítmico y emocionante de la televisión si nos olvidamos de los programas especiales de Nochevieja. ¿Cómo recuperar la confianza en el ingenio humano después de soportar tantos minutos de nada alrededor de algo que significa tan poco? ¿Qué hacer para levantar el ánimo de los que no entendemos cómo es posible que el fútbol haya degenerado en una gala en la que el máximo interés está en analizar el modelito que luce Messi? ¿A usted le preocupa la educación de sus hijos? Pues impida por todos los medios que vean la gala de entrega del Balón de Oro y oblígueles (sí, obligar, forzar, mandar, ordenar) a ver la serie “Punk” (CineDoc&Roll), producida por Iggy Pop y Debbie Harry.

“Punk” es un huracán de aire fresco en el que dinosaurios del rock nos cuentan la historia del punk con un lenguaje y una actitud tan alejada de la pose y la afectación como lo está un discurso de agradecimiento de Messi de un poema de Rimbaud. Si nuestros jóvenes no han escuchado a Iggy Pop explicar lo que significó para él “You Really Got  Me” de  The Kinks, es que algo estamos haciendo mal. Hay que luchar contra la gala del Balón de Oro, contra Iker Jiménez, contra Jorge Javier Vázquez, contra los discursos sin complejos de la manada ultraderechista, contra los anuncios de colonias en idiomas raros, contra los concursos de cocina, contra todo lo que es y lo que significa “First Dates” y contra el recuerdo de la capa de Ramón García. ¿Cómo luchar contra todo esto? Con mucho punk, mucho Marky Ramone (“Ramones”) y mucho Wayne Kramer (“MC5”). ¿Su hija está poseída por el móvil y su hijo está pensando en ponerse unos dientes de oro como los de Rosalía? Peligro. Necesitan ver la foto de Iggy Pop elevándose entre su público, con el pecho desnudo y el brazo estirado desafiando al infinito. Necesitan guitarrazos en vena. ¿Los niños están perdiendo la cabeza? Necesitan escuchar urgentemente “Blitzkrieg Bop”, de los Ramones. Necesitamos que Messi vaya a la próxima gala de entrega del Balón de Oro con una camiseta de los Ramones o con el torso desnudo, como Iggy Pop. Pero, sobre todo, necesitamos que cuando un estudiante de Bachillerato se presente en clase llevando una camiseta de los Ramones sepa quiénes son los Ramones. Hey Ho! Let´s Go.

3/12/19

EL MURO YA CALLÓ


Si estamos en diciembre, ya es Navidad. Somos oficialmente felices. Los miles de farolas apagadas que hemos pagado y puesto en los cruces y enlaces de las carreteras son para estrellarte mejor. En su lugar, miles de luces de colorines nos deslumbran en la calle, y no vemos más allá de nuestras narices. Estamos en diciembre, ya pasó el 30º aniversario de la caída del Muro de Berlín que nos fastidió noviembre.

“La vida era normal. Y a menudo pienso en esa normalidad. Me pregunto si soy una mala persona porque no me di cuenta del Muro. Íbamos a restaurantes que estaban junto a él y nos divertíamos al lado del muro. Tenía un amigo que vivía en una de las calles junto al Muro y todavía puedo ver cómo revuelvo mi café, miro por la ventana y luego me doy la vuelta y hablamos de cosas normales. No veíamos el Muro”. Lo decía el artista Yadegar Asisi presentando “El Muro” junto al antiguo paso fronterizo Checkpoint Charlie. La exposición, abierta hace siete años, nos lleva al Berlín de los ochenta y plasma lo cotidiano, la relevancia de lo irrelevante: niños jugando o punkis fumando en la calle con el Muro y militares detrás, y viviendas semiderruidas al fondo. Fue incluida entre los actos programados para fastidiarnos noviembre recordando la caída del Muro. Asisi colaboró disparando esas palabras terribles. Euronews remató trayéndonoslas a casa.

Hoy la cotidianeidad es otra. En la calle no hay punkis ni niños jugando, pero detrás hay muchos más muros con militares y viviendas semiderruidas al fondo. Es duro atravesar un mes de noviembre en el que un pueblo, que antes no había visto los campos de exterminio, lamenta no haber visto el Muro. Nos pone ante el espejo, ante nuestros muros —más altos, más largos— y nuestros campos de excluidos —más lejanos, más eficaces—. “Pienso en esa normalidad. Me pregunto si soy una mala persona porque no me di cuenta del Muro”. Pasó el aniversario y se hizo el silencio. El ruido de diciembre reconforta. El Muro ya calló, solo queda la alegría; el Muro ya calló, avivando fantasías.

2/12/19

MANDA HUEVOS


Montenegro es un país guay. No como Hungría, que es una birria. Ninguno es un país grande, rico ni poderoso, pero cuando se trata de abandonar “Eurovisión” sí que hay diferencias. Montenegro abandona que da gusto verlo. En su día publicó un comunicado diciendo que no pudo cumplir los requisitos que marcó la UER, todos entendimos que no tenía dinero para malgastarlo en horteradas sobredimensionadas, y ya está, a disfrutar. Nos llevamos un alegrón, tachamos un país de la lista y nos sentamos a esperar que se produjera la Gran Extinción con la caída de otros cuarenta países. Hasta que va Hungría, y la fastidia.

Hungría es un país dirigido por un ultraderechista homófobo, racista y xenófobo (perdón por la requeteredundancia) que no publicó ningún comunicado explicando la razón de su abandono. Ni siquiera se molestó en hacerlo para dejar claro que no se debe a que Eurovisión sea “demasiado gay” para ellos (como publicaron algunos medios húngaros), ni para desmentir a un comentarista de su tele pública que dijo “Agradezco la decisión, incluso desde una perspectiva de salud mental, de que Hungría no participará en la flotilla homosexual a la que se ha reducido esta competencia internacional de canciones (...) en este caso la destrucción del gusto público tiene lugar con travestis gritando y mujeres barbudas”.

Un despropósito lo de Hungría. Como el del rapero Arkano (“Ritmo urbano”, La 2; “Proyecto Arkano”, La 1; “La Voz kids”, Antena 3), a quien se le ha ocurrido criticar los vídeos machistas que usan a la mujer como un objeto de decoración… ¡lanzando un vídeo que usa a la mujer como un objeto de decoración!, y que critica los vídeos machistas en los que el cuerpo de la mujer es un trofeo… ¡lanzando un vídeo en el que el cuerpo de la mujer es un trofeo! Con lumbreras así, vamos mal. Gracias a ellos, hemos conseguido tener dos vídeos horribles más en la red, y una buena razón para desearle una larga vida y mucho éxito al festival de Eurovisión. Manda huevos.

1/12/19

"EL IRLANDÉS" ES MÍO

Conviene no confundir la justicia con la venganza. En mi caso claramente lo que me mueve es la segunda. Venganza. Desquite. Revancha. Toda la vida deseando hacer crítica de cine en esta columna y teniendo que soportar el boicot supremacista de los críticos de cine profesionales. Que si no. Que si yo soy de televisión. Que si yo me tengo que limitar a hacer crítica de “Sálvame” o de “Médico de familia”. Que si para hablar de “Sin perdón” o de “El despertar de la fuerza” hay que tener una formación que los críticos de televisión no tenemos. Que, así como ellos no se meten a escribir valoraciones sobre Ana Rosa Quintana o Matías Prats, quién soy yo para juzgar el trabajo de Steven Spielberg o Quentin Tarantino. Miraditas por encima del hombro. Sonrisas condescendientes. Palmadas en la espalda.

Hasta hoy, muahahaha. Porque, queridos amigos, “El irlandés”, la nueva obra de Martin Scorsese, es un producto te-le-vi-si-vo. Hecho para la tele, concretamente, para Netflix, ese imperio generador y depredador a la vez de la cultura moderna. Es posible que se proyecte en alguna sala tradicional, como también podemos ver a Indiana Jones en la salita de casa. Pero, que os quede claro, “El irlandés” me toca a mí, cae de mi lado, es mío y sólo mío. Así que no quiero leer un solo comentario de la película de Scorsese firmado por un crítico de cine, salvo que queráis recibir la denuncia por intrusismo profesional con la que tantas veces me amenazasteis a mí tras cada estreno de cada película de Woody Allen.

Hoy es domingo. Hace un día de perros. Creo que me voy a quedar en casa por la tarde tumbado en el sofá, y voy a zamparme “El irlandés”. Y a ver si algún día de la próxima semana publico mi primera crítica de ese género televisivo que empiezan a ser las películas de cine. Vosotros, intelectuales críticos superiores de cine, podéis coger el coche para ir a algún centro comercial a ver “Parásitos”, de Bong Joon-Ho. Es muy buena -con perdón por opinar-. Abrigaos.