20/5/18

"CHINOS" Y COSAS DE ESAS


“Sabemos que esas tiendas que hay en las grandes ciudades, esas tiendas de alcance, que abren pronto, cierran tarde y que podemos comprar en ellas cualquier cosa que necesitemos, las llamamos ‘los chinos’, aunque luego quien esté dentro y nos atienda puede ser pakistaní. Pero se le han quedado esos nombres y a mí tampoco me parece mal”. Quien así habla es Ramón Colom, ex director general de Televisión española en los noventa, al comienzo del último “Millennium”, su programa en La 2 a las tantas de la noche de los lunes. Un programa con ese nombre, ese presentador, esa cadena, ese día, a esas horas, y que encima se dedica al debate de temas serios entre diferentes invitados bien informados, podía ser lo más de lo más en aquellos tiempos de José Luis Balbín en “La clave”, pero hoy parece antitelevisión. Quizá por eso, para no espantar a la audiencia, Colom empezó su programa con ese comentario ligero y casi jocoso. ¿Está bien esa pequeña broma sobre “los chinos” para introducir una tertulia sobre la China de hoy en la que hay cuatro expertos, dos de ellos de origen chino?

Cambio de cadena y cambio de programa, pero no de día. Unas horas antes, el “Telediario” de La 1 cuenta que, con motivo de las fiestas de san Isidro en Madrid, los servicios de emergencias lamentan que cada año atienden más intoxicaciones etílicas y de víctimas más jóvenes. Para informar de la situación y lo terrible que es que el fin de semana anterior hubo más de sesenta intoxicaciones y una tercera parte eran menores de 13 o 14 años, insertan una grabación en la que dan la palabra a quienes atienden en el lugar de la fiesta los puestos de venta. No solo aseguran que los chavales se llevan el alcohol de fuera, sino que lo explican así: “Supongo que compraran la bebida en ‘chinos’ y cosas de esas que se la dan sin pedirles el carné”.

¿De verdad hace falta explicar a TVE que una tele pública no debe divulgar mensajes tramposos como este? ¿De verdad cree Colom que da igual confundir chinos con paquistaníes, o usar formas incorrectas y tendenciosas para nombrar las cosas?

19/5/18

RACISMO EN "LOS GIPSY KINGS"


En “Los Gipsy Kings” (Cuatro), no salen la Rebe y su mamá explicando cómo ser modelo, salen una gitana y su madre gitana. En “Los Gipsy Kings” no van las Salazar a Los Ángeles para conocer a Kim Kardashian, van unas gitanas. En “Los Gipsy Kings” no quiere ser artista Joaquín, quiere serlo un gitano. En “Los Gipsy Kings” no emiten los momentazos de Saray Montoya, sino de una gitana. En “Los Gipsy Kings” no nos enseña la Rebe su armario, lo enseña una gitana. En “Los Gipsy Kings” no cocinan ‘brilli pollo a la sidra’, ni enseñan el ‘brilli váter’, ni promocionan el ‘brilli cueri cabelludi’, ni conocemos las ‘gipsy perlas’ de las Salazar. En “Los Gipsy Kings” salen cosas de gitanos que hacen o dicen los gitanos en una familia de gitanos. En “Los Gipsy Kings” los padres de la Rebe no prohíben su amor con José el canario, ni la Rebe planea la huida en autobús porque quiera fugarse con él, en “Los Gipsy Kings” salen líos de gitanos que pasan en las familias gitanas.

Un programa sobre horteras debería mostrar toda la variedad y riqueza que hay entre los horteras españoles, que pueden ser payos, gitanos, negros, inmigrantes, pelirrojos, vendedores, taxistas, estudiantes, madres, artistas, cocineros o del Real Madrid. Del mismo modo, un programa sobre gitanos debería mostrar toda la variedad y riqueza que hay en un millón de españoles gitanos que son vendedores, taxistas, estudiantes, madres, artistas, cocineros o del Real Madrid. Por eso “Los Gipsy Kings” es un programa racista, porque tras la etiqueta “gitano” ofrece un falso, peligroso y dañino estereotipo que sirve para perpetuar el racismo entre los espectadores racistas, y para fomentarlo entre quienes no lo son.

El éxito de “Los Gipsy Kings” ha conseguido que Saray Montoya vaya a “Supervivientes” como gitana, que entrevisten a las Salazar en “Viva la vida” como gitanas, o que Joaquín haga un cameo en “Gym Tony” como gitano. Mejor dicho, como Mediaset quiere hacernos creer que son los gitanos. Nuestro fracaso y el del pueblo gitano está en permitírselo.

18/5/18

ARTURO Y EL SEXO


“Ahora caigo” sirve para explicar la relación entre el sexo y el amor. ¿Recuerdan cómo hace años el atractivo más importante del concurso, si es que no el único, era ver cómo los participantes se precipitaban al vacío en el momento en el que la trampilla se abría bajo sus pies tras fallar una respuesta? ¿Recuerdan las semanas, los primeros meses, aquellos planos del público gritando nervioso cada vez que un concursante caía al foso? ¿Recuerdan a Arturo Valls haciendo todos los juegos de palabras posibles en lengua española, exprimiendo al máximo cada acepción del verbo “caer”? Era 2011, 2012… como mucho, 2013.

Pues bien, la grandeza de “Ahora caigo” ha consistido en mantener su interés a pesar de que ya nadie contempla el concurso por ver a los jugadores caer. El concurso ha ido afinando la mecánica y los diversos tipos de preguntas, potenciando complicidades y guiños entre público, concursantes y presentador, hasta conseguir un producto que acaba de alcanzar el programa 1500 sin que ya nadie entre los espectadores se eche las manos a la cabeza cuando ve a un participante ser tragado por la tierra. ¿Se hubiera afianzado “Ahora caigo” en la programación si no hubiera contado inicialmente con las caídas? Seguramente no. ¿Se ha afianzado “Ahora caigo” en la programación gracias principalmente a las caídas? Seguramente tampoco.

Es lo que ocurre con el sexo y el amor. El sexo es un pegamento muy rápido aunque pasajero, que une a las personas dando ocasión a que surjan entre ellos otros vínculos más lentos y permanentes que no habrían aparecido sin la ayuda inicial del sexo. El sexo han sido las caídas; el amor está siendo las ganas de ver un sencillo y divertido concurso de preguntas y respuestas. No nos habríamos enamorado de “Ahora caigo” si no llega a ser por las caídas, pero ya no las necesitamos para seguir queriéndolo. A lo mejor por eso Chiquito -no se le olvida, maestro- llamaba “hacer la caidita” a mantener relaciones sexuales.

17/5/18

"COSMOS" EN EL COSMOS



La observación de regularidades en la naturaleza es uno de los fundamentos del conocimiento científico, que permite al ser humano realizar una de las actividades más prodigiosas que tienen lugar en el universo: ¡predecir el futuro! Gracias a ella podemos predecir con precisión cuándo va a ser el próximo eclipse, en qué punto exacto caerá un proyectil ¡o el nivelazo que tendrá la próxima temporada de “Cosmos”, programada para la primavera de 2019 y cuyo primer tráiler oficial ya está disponible en la red haciéndonos aullar de felicidad!

“Cosmos” se recuperó en 2014 de la mano de Ann Druyan, Seth MacFarlane y Neil deGrasse Tyson, treinta y cuatro años después de la insuperable cima que supuso la serie “Cosmos” original de Carl Sagan. Obviamente, la posibilidad de que la nueva edición venciese al recuerdo que teníamos de la obra de Sagan era sencillamente cero, pero, salvado ese fantasma, el nuevo “Cosmos” de Tyson se convirtió en una extraordinaria serie de divulgación científica, de lo mejor que hemos visto durante la última década, y el anuncio de su nueva temporada ha sido una de las mejores noticias sobre televisión que hemos conocido en los últimos meses. Observamos regularidades en la naturaleza y observamos regularidades en “Cosmos”.

“Cosmos” enseña a pensar. Es lo que necesariamente ocurre cuando una serie divulga la mayor empresa intelectual colectiva de la humanidad: las ciencias. Y, bendita autorreferencia, el propio “Cosmos” nos enseña a prever la calidad que tendrá su edición de 2019. A igualdad de causas, igualdad de efectos. Y en la edición del año que viene volverán a estar Druyan y MacFarlane en la producción y Tyson en la conducción de los capítulos que setecientos cincuenta millones de espectadores de todo el mundo -tal fue su audiencia hace cuatro años- esperamos tachando los días en el calendario. El cosmos, en palabras de Carl Sagan, es todo lo que es, todo lo que fue y todo lo que será. Y eso incluye a la propia serie “Cosmos”.

16/5/18

LA FLAUTA ESENCIAL


En una de las colas de judíos ante funcionarios nazis que nos sobrecogen en “La lista de Schindler” (Hollywood), un hombre se asombra de que no se le considere un “trabajador esencial” (eso significa la muerte) porque su oficio es la enseñanza de la Historia y la Literatura. El inteligentísimo y diligente Stern, siempre tan atento a todo, interviene y, en un abrir y cerrar de ojos, convierte al viejo profesor en un maduro pulidor de metal. Ya es un “trabajador esencial”. Supongo que Baruch Spinoza (siglo XVII), el filósofo neerlandés de origen sefardí que terminó expulsado de la comunidad judía, habría obtenido los documentos que le acreditarían como “trabajador esencial” no por haber sido el hombre que escribió la “Ética demostrada según el orden geométrico”, sino porque se ganó la vida como pulidor de lentes para instrumentos ópticos. Filósofo y pulidor, como Spinoza y como el hombre de la cola en “La lista de Schindler”. Ahí está el secreto para ser un “trabajador esencial”.

En la cola de “La lista de Schindler”, un Gran Wyoming judío podría salvar la vida no por su oficio de humorista, analista, escritor o cantante, sino por ser médico. Pero me temo que Emilio Lledó, a quien hace unas semanas entrevistó Gonzo en “El intermedio” con motivo de la renuncia del filósofo a la medalla de la Comunidad de Madrid, terminaría en una cola de fusilamiento. Los filósofos no son “trabajadores esenciales” a menos que se dediquen también a pulir lentes, como Spinoza, o metales, como el profesor de “La lista de Schindler”. Sin embargo, me parece que tipos como Wyoming o Lledó son “trabajadores esenciales” porque, como Jacob Petrus en “Aquí la Tierra”, Maldini en “Fiebre Maldini” o Sheldon Cooper en “Big Bang”, ensanchan el mundo a la manera de Ulises en la “Odisea” al obligarnos a movernos entre el hogar y la curiosidad por el cultivo de la acelga, el olfato goleador de Quini, la importancia de las pizarras en la física o el canto de las sirenas. El mundo televisivo está lleno de “trabajadores esenciales” que no aguantarían dos minutos en una cola de “La lista de Schindler”. Emilio Lledó, Jacob Petrus, Maldini, Sheldon Cooper y hasta Ulises serían fusilados al mismo tiempo que Sócrates, ese filósofo que se esforzó en aprender a tocar una melodía con la flauta mientras le preparaban la cicuta y, cuando le preguntaron que por qué empleaba sus últimos momentos de vida en algo tan absurdo, respondió que lo hacía para saber esa melodía antes de morir. ¿Por qué escuchar a Lledó mientras nos preparan la cicuta de la corrupción? Para aprender una melodía ética antes de morir de asco. No me digan que eso no es esencial.

15/5/18

UNA MIERDA, PERO NO PASA NADA


Amaia y Alfred han triunfado. Pero no como se triunfa en “Operación Triunfo”. No es un triunfo de esos de ahora, de ver un rato y después olvidar. Alfred y Amaia han venido para quedarse porque han triunfado de verdad. Si no lo vieron, busquen el vídeo de su paso por “Eurovisión” y véanlo. Sin prejuicios. Los dos solos ante el peligro. Millones pendientes de cada gesto y tan tranquilos. Están compenetrados, soportan la enorme presión del momento, saben estar, las cámaras y los micrófonos los quieren y ellos se dejan querer. En definitiva, llenan la pantalla, que es lo que vale.

Así que pronto los veremos en la tele de seguido. En cuanto terminen sus compromisos contractuales con TVE, todas las cadenas se los rifarán para ficharlos como jurado para un ‘talent show’. No por separado, sino juntos. Serán un jurado doble compartiendo silla. Uno empieza una frase y el otro la termina. Uno dice qué le parece un aspirante y el otro lo confirma. Más compenetrados, imposible. El tipo de miembro del jurado que les tocará ser parece evidente: serán los “naturales”. No serán ni el empático que comprende a todo el mundo, ni el borde desagradable, ni el gracioso que siempre hace una broma. Ellos dirán las cosas tal cual según se les ocurran sin pensar del todo en las consecuencias. Serán los cercanos, los que en un momento se emocionen y en otro no se crean nada, los imprevisibles que en las situaciones tensas desempatan sin que nadie pueda averiguar qué iban a decir.

Insisto: busquen el vídeo de su paso por “Eurovisión” y véanlo. Ese momento en el que, con gran expectación, valoran su propia actuación y el resultado: “Jo, pues es un poco mierda, la verdad, pero no pasa nada”. “Pero el puesto, ya lo decíamos, daba igual”. “Es verdad. El puesto pues es una mierda, pero no pasa nada. O sea, estamos contentos igual”. No importa si lo tenían preparado o no, el caso es que no lo parece y dicen justo lo que hay que decir para triunfar en esta tele de hoy en la que los programas musicales han sido sustituidos por ‘talent shows’.

14/5/18

NO SOLO CHANQUETE HA MUERTO


El día anterior al día de su muerte, Antonio Mercero salió en la tele. No es casualidad. Por casualidad podemos salir usted o yo, pero los grandes salen en la tele todos los días porque el presente camina por las rutas que ellos trazaron. Otra cosa es que nos demos cuenta. Por ejemplo, Dani Martín, ex “Canto del loco”, estaba en el plató en ese momento como invitado y ni se enteró.

Ocurrió en el estreno de “La noche de Rober”, el último programa de Antena 3 para la noche de los viernes. En una sección, Leo Harlem se enfrentaba a Martín encerrándose en sendas cabinas telefónicas donde debían reconocer en el auricular una canción con la melodía distorsionada. Todos vimos ojipláticos cómo quien eligió el nombre de su grupo por una canción de “Radio Futura” no reconocía la primera estrofa de la “Chica de ayer” del gran Antonio Vega para “Nacha Pop”. Pero los que tenemos más televisión a nuestras espaldas, además entendimos por qué, al entrar en la cabina, Harlem se acordó de José Luis López Vázquez, actor protagonista de “La cabina”. Dirigida por Mercero, “La cabina” mereció el único Emmy ganado en España. Los telespectadores más jóvenes no solo no habrán entendido nada, es que no sabrían ni qué era esa caseta de cristal que llamábamos “cabina”.

Al día siguiente, nos enteramos de la muerte de Mercero, el autor de aquellas “Crónicas de un pueblo” que nos dejaban ver en la tele sin tener que escondernos como hicimos con “La cabina” muertos de miedo. O el autor de la inolvidable “Verano azul”, una serie tan repuesta que la recurrente muerte de Chanquete lo convirtió en el mayor asesino en serie de la historia de nuestra tele. O el autor de “Farmacia de guardia”, el primer gran éxito de la televisión privada en España. O simplemente el autor de la serie “Manolito gafotas” para otros más jóvenes. Y, ya para siempre, el responsable de que los niños no entiendan por qué, cada vez que sus padres dan una vuelta en bici con ellos, van silbando todo el rato una música que llaman “Verano azul”. Si no te acuerdas de cómo es, sube a una bici y ya verás cómo te sale.

13/5/18

LLEGÓ EL MOMENTO DE IR A POR ETA

“Fariña” ha sido mucho más que la mejor serie de la historia de la televisión española: ha sido sobre todo el anuncio de que los creadores de series y las audiencias de nuestro país están ya preparados para abordar con madurez y potencia los grandes asuntos de nuestra historia reciente. Hasta ahora era sorprendente contemplar la seriedad y la claridad con la que se elabora la historia en series extranjeras como “The Crown” (UK) o “The Newsroom” (USA) -o la misma “Narcos”, claro- mientras que en España cualquier intento de meter la realidad histórica como protagonista en la televisión no conseguía despegarse medio pelo de ridículos biopics ñoños sin el menor interés. Hasta que Atresmedia nos ofreció “Fariña”.

En cinco palabras: “Fariña” no tiene un fallo. No lo tiene en el guion, tenso y de narración precisa como una cuerda exactamente afinada. No lo tiene en la dirección, que mantiene un rumbo fijo sin desviarse por los mil caminos erróneos y fáciles que le se abrían a cada paso. No los tiene ni en su inteligentísima banda sonora. Y, sobre todo, “Fariña” no los tiene en unas interpretaciones tan meticulosamente dibujadas que consiguieron apasionarnos en cada capítulo sin perder una pizca de verosimilitud -esos charlines, del primero al último; ese Sito; ese Ubiña; ese sargento Darío Castro, ¡miña naiciña querida, ese sargento Darío Castro!-.

Así que, guionistas, programadores, productores, llegó el momento de ir a por ETA. Con el nivelazo de “Fariña”. Con valentía y sin complejos. El Reino Unido o los Estados Unidos lo hubieran hecho hace bastantes años. Llegó el momento de contar sin simplezas ni equidistancias la demencia absurda y miserable que se vivió en el País Vasco -y, en menor medida, en el resto de España- durante aquellas horrorosas décadas. Qué triste que pedir que lo haga la televisión pública -qué mejor forma de demostrar que desde el Estado hemos derrotado a ETA- sea hoy por hoy una pretensión delirante.

12/5/18

EUROVISIONEXIT


Reclamo un referéndum para decidir sobre el eurovisionexit, la salida de nuestro país del Festival de la Canción de Eurovisión y de toda la parafernalia que le rodea. Ya basta. Ha llegado el momento. Yo también. La ciudadanía tiene derecho a decidir. Sólo queremos votar para poder tener un recuento fiable del número de eurovisionfans y eurovisionescépticos que existen en nuestro país, condición necesaria para que posteriormente el Estado obre en consecuencia. No nos referimos únicamente a nuestra salida del Festival de esta noche. También incluimos nuestro abandono de las semifinales, las promociones, los talent shows en los que se eligen a nuestros representantes. Todo. Tout. Everything.

Eurovisión nos roba. Vale, quizá no nos robe dinero -quizá sí, no lo sé-. Pero de lo que no cabe duda es de que nos roba la serenidad y el buen gusto durante toda una semana. Uno pone La 2 un jueves para ver una buena película de “Historia de nuestro cine” y de pronto cae abducido por las semifinales de Eurovisión, un inframundo que parece salido de un cruce entre una fantasía erótica de Donald Trump y la versión vikinga de un chikiparque lisérgico. La mente humana no puede escribir una canción peor que la que está sonando en cualquier momento -bueno, sí, la que va a sonar a continuación-. Y la alegría que exhiben las delegaciones de cada país agitando esas banderitas en sus respectivos reservados tiene que ver tanto con la alegría como el sabor fresa de los yogures sabor fresa con las fresas.

Todo mejorará con el Eurovisionexit. Bajará el paro, aumentará la sanidad. Construiremos una sociedad más respetuosa con los derechos humanos y las libertades públicas. Y, mucho mejor aun que todo lo anterior, ¡no tendremos que volver a ver nunca jamás los vestidos de las presentadoras ni los peinados de los presentadores! Referéndum, ya. Eurovisionexit, ya. Y, si es posible, una rápida negociación que nos saque del Festival de Eurovisión antes de esta noche.

11/5/18

JUDÍOS, NEGROS Y GITANOS


“Los Gipsy Kings” son lo más porque así te puedes reír de los gitanos todo lo que quieras. Ni siquiera tienes que molestarte en mirar a qué andan los gitanos de tu zona para después poder reírte de ellos. Por eso me parece que la cadena Cuatro sí que tuvo una buena idea con este programa, porque te puedas reír en casa a gusto viendo gitanadas sin correr peligro de que te vean reírte y se pongan bordes, o, peor, que te quieran pegar o robar o las dos cosas. Así que yo aprovecho y me río un montón. Todo lo que puedo. Como para no reírse de ellos, viendo las cosas que hacen y lo que les pasa y lo que dicen. Es que si con los gitanos ya te ríes de ellos, con “Los Gipsy Kings” lloras de la risa. Los amigos más fans formamos un grupo de guasap y todo. Hablamos mientras lo vemos y entonces ya es que te meas encima. De verdad. Yo una vez me meé un poco y todo. Menudo cachondeo que tuvimos después también con eso.

Lo de las dinastías es de lo que más me gusta. Ya solo con que hablen de dinastías me parto el culo. Y viendo que ellos se lo creen, más. Los amigos nos las repartimos a ver cuál da más de sí. Ahí se ve bien que todos los gitanos son iguales porque son gitanos y lo llevan en la sangre y eso no hay quien lo cambie, pero luego también ves que cada uno es gitano a su manera a cual más graciosa. También me gusta ver cómo hablan de mal y las palabras que inventan. Y cómo visten ya es lo más, son superhorteras. Los gitanos son tan horteras en todo que es que los pobres ya ni se dan ni cuenta de lo horteras que son las casas que tienen y la ropa que ponen. Cualquiera que sea normal no se pondría esa ropa ni loco como no fuera para disfrazarse de “Los Gipsy Kings” en Carnaval igual que hicimos los amigos este año. Hasta hablamos de repetir el año que viene, pero cada uno tiene que elegir un personaje de una dinastía para reírse más imitándolo.

Lo que no entiendo, viendo lo guay que es el programa, es por qué no hacen otros iguales, pero con judíos o negros. Es verdad que tenemos pocos judíos, pero negros hay cada vez más. Yo y mis amigos lo veíamos fijo.

10/5/18

TIEMPOS NUEVOS, TIEMPOS SALVAJES


Dos citas separadas por 30 años de historia de la televisión. La primera (“Señora, si no le gusta mi careto, ¡cambie de canal!”), nos lleva a 1987. “Ilegales” toca en directo en el programa musical “¡Qué noche la de aquél año!”. El careto de Jorge Martínez llena la pantalla de uno de los dos únicos canales —públicos— que hay entonces. Cree que da caña, pero debería aprender de estos tiempos nuevos: “¡Cambie usted de canal! Pero, ¿de qué me está hablando? ¡Cambie usted de canal! ¡Hay varios! ¡Hay muchos!”. Lo dijo anteayer el ministro de Economía en el Senado: un máximo representante del poder del Estado expulsando del servicio público hacia la oferta privada a quien tenga la loca pretensión de vigilar un servicio que obligatoriamente —menudo es Cristóbal Montoro— debe pagar con sus impuestos.

Es curioso que TVE y laSexta explicaran la noticia del ministro punki de forma tan diferente. TVE cortó el “¡Hay varios! ¡Hay muchos!” que permite a Montoro cerrar con chulería, y suaviza abriendo con unos elogios a la casa que, estos días que los trabajadores denuncian la manipulación que les imponen desde arriba, resultan estar envenenados: “TVE tiene una calidad en sus profesionales que es lo primero que hay que reconocer”. LaSexta contextualiza iniciando la noticia desde su desencadenante. Primero, ese desvelado amor secreto a los jubilados: “Entran ganas de hacerles un corte de mangas de cojones y decir ‘os jodéis’”. Después, la dimisión: “Ese fue el insulto que no se ha escuchado en los informativos de TVE por orden de la dirección del ente público. Una censura que ha provocado la dimisión de la editora de informativos en la Comunidad Valenciana. Y luego, además de recoger la intervención del ministro como hace TVE, también deja hablar, qué locura, al senador incómodo: “Acaba de dimitir, lo acabo de ver en un teletipo, la editora de TVE en Valencia por la censura del famoso ‘os jodéis’ con el que la secretaria de Estado de Comunicación se dirigió a los pensionistas. Todo esto en el día de hoy, señor Montoro”.

Sabemos la respuesta y vale para todo. ¿Es crítico con la gestión de la tele, educación, sanidad, infraestructuras, seguridad o pensiones públicas? Cambie de canal. Hay varios, hay muchos, en estos nuevos tiempos salvajes.

9/5/18

A ESTUDIAR


La idea de enfrentar, en una cuidada dramatización, a los científicos Robert Oppenheimer y Werner Heisenberg en el documental “Genios. La bomba atómica” (Odisea) puede ser tan peligrosa (por reduccionista) como enfrentar a Messi y Ronaldo en un documental que se podría titular “Genios. El mejor futbolista del mundo”, pero también es una buena oportunidad para reflexionar acerca del papel de la ciencia en la historia, la influencia de los grandes hombres y de los pequeños detalles en los acontecimientos y, en fin, sobre la delgada línea que separa el ser del deber ser. El genio de Oppenheimer, por sí solo, no produjo la bomba atómica; pero si Hitler hubiera ofrecido los medios suficientes a Heisenberg en sus investigaciones, puede que la primera bomba atómica hubiera caído sobre Moscú, no sobre Hiroshima. “Genios. La bomba atómica” plantea casi sin querer interesantes cuestiones éticas, pero al final el espectador termina con mal sabor de boca porque un cartelito nos advierte, demasiado tarde, de que algunos sucesos han sido alterados con fines narrativos. ¿Qué sucesos?

¿Oppenheimer no intentó que Heisenberg desertara para trabajar juntos en los Estados Unidos? ¿Un espía norteamericano no estuvo a punto de asesinar a Heisenberg a la salida de una conferencia? ¿No sonrió Oppenheimer cuando la prueba de la bomba atómica fue un éxito? ¿Tras el fin de la guerra, Heisenberg dijo que hizo todo lo posible para que Hitler no dispusiera de la bomba atómica, o esa patética excusa  es uno de los “sucesos alterados” en el documental? ¿Se sorprendió Heisenberg cuando se enteró de que los estadounidenses habían arrojado una bomba atómica sobre Hiroshima, o se trata de una sorpresa con fines narrativos? Si un documental puede “alterar algunos sucesos” con fines narrativos, entonces todo está permitido y el espectador no tiene más remedio que investigar por su cuenta para saber qué cosas son ciertas y qué partes son invenciones de los guionistas. Al menos, el documental sobre Oppenheimer y Heisenberg es honesto cuando reconoce que alteró algunos sucesos. ¿Acaso los telediarios no alteran también algunos sucesos con “fines narrativos”? ¿No lo hacen también ciertos jueces? ¿No lo hacen los comentaristas deportivos cuando hablan de Messi o de Ronaldo? ¿No lo hacen los tertulianos políticos o del corazón? ¿No lo hace Íker Jiménez?

Sólo queda una solución. Estudiar.

8/5/18

LA PROGRAMACIÓN DE TESEO

I. La nueva temporada de “Homeland” terminó la semana pasada. Bueno, yo la llamo “Homeland” porque se sigue llamando “Homeland”, aunque en realidad ya no tiene nada de “Homeland”. La “Homeland” que nos reventó a todos la cabeza hace seis o siete años era una historia de espías salvajemente bien contada acerca de la relación entre un terrorista encubierto de Al-Qaeda y la agente de la CIA que lo investigaba. Aquel agente murió hace cuatro años, ya vamos por la tercera generación de personajes, y la trama de esta última temporada ni siquiera tuvo que ver con el yihadismo.

II. Este domingo laSexta emitió el programa homenaje al décimo aniversario de “Salvados”. Bueno, yo lo llamo “Salvados” porque se sigue llamando “Salvados”, aunque en realidad ya no tiene nada de “Salvados”. El “Salvados” original era un programa humorístico que tomó su nombre de un juego de palabras –“Salvados por la campaña”- relativo a su primera entrega. Jordi Évole se tenía que disfrazar de camarero para poder arrancarle unas palabras a Baltasar Garzón. Ahora lo recibe Nicolás Maduro y los más altos líderes políticos se pegan entre sí para protagonizar una entrevista o un debate en el programa.

III. Se conoce como la “paradoja de Teseo” a un problema filosófico clásico que se pregunta en qué momento el barco de Teseo, al que gradualmente con el paso del tiempo se le van reemplazando una a una todas sus piezas, deja de ser el barco de Teseo. ¿Cuándo “Homeland” dejó de ser “Homeland”? ¿Cuándo “Salvados” dejó de ser “Salvados”? La versión moderna de la paradoja se pregunta: si “barco de Teseo” fuese una marca comercial exitosa, ¿cambiaría de nombre alguna vez, aunque el barco original de madera termine convirtiéndose en una pizza cuatro quesos?

IV. Entramos en la semana del Festival de Eurovisión, los dioses se apiaden de nosotros. Bueno, yo lo llamo Festival de Eurovisión porque se sigue llamando Festival de Eurovisión.

7/5/18

KIM JONG-UN EN TELECINCO


Realidad del Norte debería apagar los altavoces con los que apunta a Realidad del Sur. Eso no supondría el fin de la guerra que enfrenta a ambos sistemas, pero sí una muestra de distensión tras la escalada vivida estos años. Fue en 2000, con el lanzamiento del misil “Gran hermano” por Realidad del Norte, cuando comenzaron unas hostilidades que hasta hoy hemos sufrido y seguimos sufriendo millones de telespectadores inocentes atrapados en este conflicto no resuelto que ha separado a compañeros, amigos y familias a un lado y otro de la frontera.

Realidad del Norte mantiene un férreo control sobre su población, sometiéndola desde hace lustros a un intenso adoctrinamiento encaminado a construir una realidad paralela e ilusoria, que ellos denominan “reality show”, o simplemente “reality”. El “reality” no es una simple narración fantástica ante la que el espectador acepta voluntariamente suspender su incredulidad de forma transitoria. El “reality” no permite evadirse, explorar o experimentar situaciones más o menos fantasiosas e irreales. El poder de Realidad del Norte procede de que el “reality” va mucho más allá. Actúa de forma coordinada y por oleadas trimestrales en las que la aparente diversidad de cada nueva entrega con diferentes planteamientos y personajes de quita y pon oculta un mismo mensaje engañoso y machacón. Envueltos por estas sucesivas capas, los espectadores acaban inmovilizados y sometidos a la realidad irreal de Realidad del Norte.

Esta situación no puede prolongarse más. Se hace necesario abrir un período de distensión entre Realidad del Norte y Realidad del Sur. Representantes de ambas Realidades deben reunirse en la frontera y darse la mano sonrientes, por muy ridícula que parezca la escena. E, inmediatamente, ha de llegar la retirada de altavoces. Ese incordio constante y a todo volumen de propaganda y embustes que invade nuestras casas lanzado al aire desde el territorio de Realidad del Norte debe terminar. Quién iba a pensar que el flipado de  Kim Jong-un acabaría resultando un ejemplo para nadie.

6/5/18

LA GRANDEZA DE LOS PIONEROS


Cuesta trabajo imaginarlo ahora, pero durante los años en los que Jose María Íñigo llevó a cabo la parte más destacada de tu trabajo, la televisión no era ni buena ni mala. Sólo era televisión. No había ni buenos ni malos programas, ni buenos ni malos presentadores. Sólo había programas y presentadores. Era un tiempo de inocencia, de cándidas audiencias de ocho dígitos que no tenían ni elementos de juicio ni posibilidad de ejercerlo ante la aparición de un nuevo invento que cambiaría para siempre la sociedad de la forma más rápida y radical que vieron los tiempos. Ayer todos los medios se deshicieron en halagos ante la tristísima noticia del adiós de Íñigo -Íñigo era Íñigo, a secas; que se llamaba José María lo descubrimos años después en la radio con Pepa Fernández- y pudimos leer decenas de adjetivos elogiosos referidos a su trabajo. Todos eran ciertos. Pero la principal medida de su obra es que no necesita ser adjetivada para apreciarse su grandeza. Es la grandeza de los pioneros, los que lo iniciaron todo sin referentes previos a los que compararse. No hicieron las cosas ni bien ni mal. Llegaron y las hicieron.

Cristóbal Colón no fue un gran descubridor. Ni Francisco Romero, un gran torero. Son los que vinieron después los que pudieron ser excelentes o deficientes por su capacidad para rehacer o superar “Estudio abierto” o “Directísimo”. Cuesta trabajo imaginar ahora la magnitud que alcanzaban durante los años setenta nuestras estrellas de la televisión, gracias a su novedad y al régimen de cadena única. Íñigo era como multiplicar hoy en día a Pablo Motos por Mercedes Milá y por Ana Rosa. Una figura de una popularidad descomunalmente gigante. No habíamos llegado todavía los críticos de televisión para dividirlo todo en buenos y malos, y para los espectadores de entonces figuras como él eran referentes más vitales que profesionales, más afectivos que utilitaristas. Para muchísimos de nosotros nunca dejó de serlo, por lo que su fallecimiento tiene un significado colectivo en nuestro país, una pena que ayer se respiraba por todas partes. No hay mejor prueba de su grandeza.

5/5/18

ARCADI ERES, ENTRE TODAS LAS MUJERES


Tiene que ser duro ser Arcadi Espada. Interpretarlo no, eso está tirado. Es muy posible que anteayer, por ejemplo, el señor se lo pasaría bomba en “El programa de Ana Rosa” interpretando su personaje mientras analizaba el caso ‘La Manada’. Allí estaba él, rodeado de mujeres y dispuesto a arremeter contra ellas como un caballero andante soltando mandobles a diestro y siniestro. Toma: “Yo querría saber si hay algún vídeo de la vida sexual de la víctima”. Toma: “¿Sobre las víctimas no se puede informar simplemente porque son víctimas?”. Y toma: “O sea, ¿solamente por el hecho de que alguien sea víctima, sobre ella no se puede decir la verdad?”.

Lo que tuvo que disfrutar en su posición protagonista. Porque ellas no eran nadie. Eran intercambiables. Todas se arremolinaban en torno a él manteniendo un discurso similar, lo que no es nada lucido en la tele. Y menos si ese discurso indiferenciado y común recoge la opinión de miles y miles de ciudadanas y ciudadanos que llevan días expresando su rechazo y enfado ante la sentencia judicial. Todo lo que pudieran decir ellas, estaba muy visto. A él, en cambio, daba gusto verlo. Tan original. Tan gallardo. Tan audaz.

Tuvo que pasárselo de rechupete viendo cómo él solito se bastaba y se sobraba para tenerlas a raya a todas. Daba igual lo que dijeran ellas, él tenía replica para todo. Qué digo réplica, si era él quien llevaba la voz cantante, si eran ellas las que trataban de atajar al interlocutor campeador, si eran ellas las que como una barahúnda de atacantes indisciplinadas y anónimas intentaban, sin conseguirlo, contenerle a él, el gran Arcadi Espada.

Al principio del debate, le habían presentado con una pequeña broma: “Bendito eres, entre todas las mujeres”. Y realmente lo fue. Interpretar el papel de abogado del diablo es fácil y agradecido. Es incluso necesario para que el pensamiento no se acomode ni apolille. Lo terrible es que al terminar la representación no puedas quitarte la máscara porque eres aquél a quien interpretas, porque eres realmente Arcadi Espada y tienes que volver contigo a casa.

4/5/18

PERIODISTAS DE LUTO


Cada viernes como hoy, en todos los informativos de la televisión pública. Cada vez que vea a una reportera, a una presentadora o a una corresponsal vestir de negro ante la cámara, sepa que, además de la noticia de la que le está informando, le está transmitiendo que esa información que usted está recibiendo quizá no sea veraz. Quizá haya sido redactada por una redacción paralela de contratados temporales afines o más sumisos a los intereses de la dirección. Quizá tan sólo se le esté contando una de las dos versiones en un conflicto, o sólo se le estén mostrando las imágenes que ratifican los relatos que convienen al Gobierno. Quizá se está contando la noticia de una forma intencionalmente confusa para favorecer que el espectador se distraiga al escucharla. En resumen, cada vez que hoy vea a una periodista vestida de luto en los informativos públicos sepa que le está diciendo “ahora usted está siendo manipulado”.

Según cuentan estas profesionales, ya no pueden más. El Partido Popular lleva siete meses bloqueando la puesta en marcha de la ley de reforma de RTVE, la única ley de la legislatura aprobada con el consenso de toda la oposición. Y las mil formas diarias mediante las que las noticias se tergiversan en su redacción, en su montaje, en su temporización, siempre a favor del Gobierno, les han llevado a iniciar un movimiento bajo los hashtags de #AsíSeManipula y #RTVEdeTodos, para que todos los españoles podamos entrar en Twitter y encontrarnos con un abrumador listado de casos en los que un periodista no ha podido realizar su trabajo con la fidelidad y la objetividad que sería exigible a los informativos que la ciudadanía paga con su propio dinero para mantenerse escrupulosamente informada de sus asuntos políticos.

Hoy es un viernes negro en la televisión pública. Se recuerda el fallecimiento de la pluralidad y la imparcialidad en las noticias que nos contarán durante el día. Y la única esquela que el Gobierno no va a poder impedir que veamos es el color de la ropa de las periodistas de luto.

3/5/18

¿DANI MATEO ES QUICKSILVER?


La palabra “ubicuo” es ubicua. Es decir, se encuentra en varios sitios al mismo tiempo. En botánica se denominan “ubicuas” a las plantas presentes en todos los continentes y mares; así, las algas son organismos ubicuos, ya que pueden encontrarse en todas las partes del planeta. En teología se usa la palabra “ubicuo” para referirse a un atributo de Dios, aquél que le permite estar en todas partes a la vez -bueno, en todas partes menos en el infierno, según las posturas del ubicuacionismo restrictivo-. En microbiología, la ubicuidad es una característica de ciertos microorganismos que les permite desarrollarse en medios sólidos, líquidos o gaseosos; es el caso del virus del herpes, que lo podemos encontrar en el aire, en la tierra o en las aguas.

Al uso botánico, teólogo o microbiólogo del término “ubicuo” hay que añadir ahora el uso televisivo. El pasado lunes Dani Mateo apareció simultáneamente en dos programas que se emiten en directo: “El hormiguero” y “El intermedio”. El hecho de que ambos espacios pertenezcan a Atresmedia podría apuntar a que ambos programas se realizasen en platós contiguos, y el pobre Dani hubiera podido obrar el fenómeno corriendo entre platós entre pregunta e intervención. Pero no: “El hormiguero” se emite desde la calle de Alcalá, 518, y “El intermedio” lo hace desde los estudios sitos en San Sebastián de los Reyes, a dieciséis kilómetros de distancia. Sólo el X-Men Quicksilver podría haberse movido tan rápidamente entre las preguntas de Pablo Motos y los pies del Gran Wyoming.

¿Es entonces Dani un alga, un dios, un virus del herpes? Tras descartar lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, ha de ser lo cierto. Descartando que el cómico haga la fotosíntesis, exista de forma previa al universo o carezca de células, la única explicación ha de ser que los programas en directo no se emiten en directo, al menos durante los largos puentes madrileños. Eso, o que Dani Mateo es Quicksilver, lo que explicaría su extraño estilo mutante.

2/5/18

INIESTA Y PENTESILEA


Supongo que el número de madridistas que vieron la “rúa” de celebración del doblete del Barça (beIN Sports, Teledeporte) es similar al número de catedráticos de ética que pueden resistir una reunión de antiguos presidentes de la Comunidad de Madrid sin echar la pota o el número de poetas que pueden participar en un congreso de letristas de canciones de Eurovisión sin que les estalle el cerebro. Entre uno y ninguno. La “rúa” culé es un espectáculo con un público tan específico que encontrar a un espectador que decide pasar la tarde viendo a un grupo de futbolistas con sombreros raros subidos a un autobús que parece pintado por Paco Clavel mientras miles de personas gritan y hacen fotos sin que ese espectador sea más culé que el himno del Barça es una aventura tan imposible, o más, que la de buscar un galés al que no le guste el rugby o un mexicano que reniegue del picante. Y, sin embargo, el próximo domingo juegan el Barça y el Madrid en el Camp Nou y la audiencia será un revoltijo de culés, madridistas, futboleros en general, catedráticos de ética, poetas, galeses, mexicanos y ciudadanos que saben que el lunes, a la hora del café, se hablará del Barça y del Madrid. Es el poder del fútbol. Además, este Barça-Madrid es muy especial porque será el último de Iniesta. Y el poder de Iniesta es incluso mayor que el poder del fútbol. Iniesta es tan grande que incluso puede convertirse en Pentesilea.

Pentesilea fue una reina amazona que luchó, junto con otras doce amazonas, en la guerra de Troya. Después de varias hazañas, Pentesilea se enfrentó a Aquiles, y el gran héroe griego la mató atravesando el pecho de la amazona con su lanza. En el último momento, cuando Pentesilea estaba a punto de morir, Aquiles se enamoró de Pentesilea y Pentesilea se enamoró de Aquiles. En el último partido de Iniesta con el Barça, puede que a algún madridista le ocurra como a Aquiles y, al clavar su blanca lanza en el corazón del futbolista que tanta guerra dio al Madrid, quede conmovido por su palidez, por su juego sutil, por su delicada manera de moverse por el terreno de juego y, en el último segundo, surja el amor entre el madridista y el culé. Incluso es posible que Iniesta, como Pentesilea, mire a los ojos del Madrid y, con su último aliento, se enamore también de un equipo sin el que la guerra de Troya futbolística sólo sería un partidillo de solteros contra casados. No sería un mal fin. Pero sería un mejor principio: el principio de que, en fútbol, las lanzas y el amor pueden ser compatibles.

1/5/18

LA TRIBU DE LOS DIENTES LARGOS


En conclusión, la tribu más numerosa del mundo es la tribu de los dientes largos. Habrá llegado a ella cualquiera que viera “Tribus viajeras”, el nuevo programa de viajes de La 2 para las noches del domingo.

Y eso que al principio no. Al principio la única conclusión posible de “Tribus viajeras” parecía que iba a ser qué pintaba Francine Gálvez, la presentadora con más altibajos de la televisión mundial, en un programa de viajes. Cualquiera puede encontrar en su pasado un programa por el que desconfiar de ella: presentó el “Telediario” con Ana Blanco, “Noche y día” con Isabel Gemio, “Rumore, rumore” con Jorge Javier Vázquez y “Aquí hay tomate” con Víctor Sandoval; fue capaz de presentar un delicioso concurso cultural como “Palabra por palabra” en La 2, y un reality asqueroso como “Confianza ciega” en Antena 3, de colaborar en “El programa de Ana Rosa” y de acabar de contertulia en “Amigas y conocidas”.

Pero al final resultó que no, al final la conclusión fue que la tribu más numerosa del mundo es la tribu de los dientes largos. Eso es porque hay programas de viajes de tres tipos: los que —visto lo hermoso del destino— dan ganas de realizar el viaje, los que —visto lo bien que están hechos— dan ganas de hacer el programa para realizar el viaje, y los que —visto lo bien que se lo pasa el presentador— dan ganas de ser el presentador para hacer el programa para realizar el viaje. En “Tribus viajeras” la presentadora asume un excesivo protagonismo porque en la tele actual los programas de viajes se empeñan en ser del tercer tipo. Este no lo consigue, pero da igual. Un viaje hermoso es siempre un viaje hermoso, y el primer destino, Senegal, se basta por sí solo para poner a los espectadores los dientes largos. Y eso sin necesidad de querer emular a una señora que dice “delante nuestra” a pesar de que de lo más potable de su currículum es haber presentado “Palabra por palabra”, un concurso pensado para fomentar el gusto por nuestra lengua.

30/4/18

EXPERTO EN EXPERTOS EN LIDERAZGO EMPRESARIAL Y POLÍTICO


Enhorabuena, es usted un experto. Es experto en expertos en liderazgo empresarial y político. ¿Mola, eh? ¡Es experto en expertos, experto de segundo grado, metaexperto! Hable con afectación, alce la barbilla, dese importancia. Y ya está. Ahora, a esperar que le llamen de la tele para exhibir su desbordante expertez.

Euprepio Padula lo hizo y le va bien. Encargó tarjetas de visita de “Experto en liderazgo empresarial y político” y a veces le llaman de “Espejo público”. Allí larga una mezcla de afirmaciones gratuitas y obviedades sonrojantes con aire doctoral. Luego dará cursillos, supongo. Lo último fue analizar la comparecencia de Cristina Cifuentes cuando dimitió.

“Esta cara es la cara de la ira, de la rabia, es el momento en el cual en un cierto sentido Cifuentes nos está diciendo: ‘lo han conseguido. He luchado 35 días para que realmente pudiera ganar este pulso a mis enemigos políticos’. Y con esta imagen, con este gesto —especialmente mira la frente, los labios— realmente la vemos desencajada, triste, derrotada”. Solo dice lo que todos sabemos, pero atribuyéndolo al vestido, la cara o los gestos.

“El color blanco no fue casual. ¿Qué quería decir? Es blanco virginal en el cual yo veo dos significados diferentes. Por un lado, demostración de transparencia, de limpieza, querer decir ‘yo no tengo culpas’. Pero tengo otra lectura. La realidad en la cultura budista: el blanco es el color de los funerales, quiere decir: ‘yo llego sin tener nada, y me voy sin tener nada’, por tanto, el blanco claramente es como un adiós, una despedida, en este caso una despedida muy triste”. Como los astrólogos, predice el pasado con exactitud pasmosa.

“Esa sonrisa es una sonrisa casi de alivio, pero la realidad en esta sonrisa es la derrota y realmente dice: ‘casi me siento aliviada; lo habéis conseguido, yo me voy, pero por lo menos es un descanso’. Es terrible”. Haga usted como él. Tan fácil como informarse sobre su vida y repetirlo después mirando su barba, su cara, su corbata: ya es usted experto en expertos en liderazgo empresarial y político.

29/4/18

MENSAJE DE ALERTA A LA POBLACIÓN


Mensaje de alerta a la población: Miguel Ángel Revilla ha publicado recientemente un nuevo libro y lo está promocionando por las diferentes cadenas. No pongan la televisión durante el próximo mes. Repetimos: las autoridades recomiendan encarecidamente que no enciendan su televisor durante las próximas cuatro semanas, salvo por motivos de fuerza mayor y bajo su estricta responsabilidad. A fecha de hoy, los servicios del Estado no pueden garantizar la seguridad de los espectadores.

La situación es crítica. Los expertos aseguran que no hay ningún programa que se pueda considerar completamente a salvo de peligro. No existe el riesgo cero. Obviamente, algunos espacios –“El hormiguero”, “Liarla Pardo”, “Al rojo vivo”- son considerados sumamente peligrosos, y contemplarlos es prácticamente una garantía de quedar expuestos al agente químico más irritante de la historia reciente de la política española. Pero nadie debe creerse a salvo por evitar programas de entrevistas o de debate político. No sería descartable una aparición de Revilla como invitado estrella en “Masterchef” o en “Fama – A bailar”. “First dates” está cada vez más abierto a nuevos perfiles de sus participantes y Revilla podría aparecer cenando anchoas de Santoña. Recuerden lo ocurrido durante las promociones de sus anteriores libros: tronista en “Mujeres y hombres y viceversa”, alcalde de Puente Viejo en “El secreto de Puente Viejo”, concursante en “Tu cara me suena” imitando a David Bustamante.

En caso de que sea estrictamente necesario poner la televisión, las autoridades recomiendan que se compruebe previamente el estado de las pilas del mando a distancia y que en ningún momento esté a más de un metro de distancia del espectador. Se pide paciencia a la población y se calcula que el peligro ya habrá desaparecido en junio. Se ruega que se difunda este mensaje de alerta entre comunidades de vecinos y centros sociales.

28/4/18

TÚ SÍ QUE VIOLAS


Después de la incomprensible sentencia del jueves he empezado a imaginarme a los magistrados como si fueran el jurado de “Got talent” o de “Factor X” o de “Tú sí que vales”. “Got talent Pamplona”. “Factor XXX”. “Tú sí que violas”. Están sentados en una mesa corrida. Todo muy hortera. Botones gordos de colores chillones. Paneles electrónicos en la parte frontal de la mesa. Un alguacil, al estilo de Santi Millán, hace pasar a los acusados hasta el escenario. Los miembros del jurado contemplan las imágenes de los hechos y empiezan a hacerles las preguntas que se les ocurren. Algunas son ingeniosas. Otras, banales. Algunas, generales. Otras, de detalle. Como cuando Jorge Javier Vázquez pregunta a un contorsionista cómo aprendió esa habilidad.

Y después uno de los tres dice “bueno, venga, chicos, vamos a votar”. Sé que esto que pido es muy difícil, pero, de alguna forma que no imagino, los jueces de los tribunales de justicia deberían, además de probar amplísimos conocimientos jurídicos en exámenes y oposiciones, superar alguna prueba que demuestre que viven en el mismo mundo en el que vive la ciudadanía. Que Risto Mejide, Eva Hache o Edurne vivan en los mundos de Yupi tiene consecuencias muy poco relevantes para nuestra sociedad. Pero que los magistrados vivan en una Babia oscura y ensimismada es una enfermedad gravísima para la democracia social, digna y justa de la que la inmensa mayoría de los españoles queremos participar.

Uno dice “pues para mí esto es abuso”, golpea el pulsador rojo y aparece la palabra “ABUSO” en el marcador electrónico de su lado. El segundo dice “pues yo veo violación”, pulsa el botón verde y aparece “VIOLACIÓN”. Todo depende del tercer miembro del jurado. Duda. Empieza a hablar. Parece que va a decantarse por la violación, pero en el último segundo pone una sonrisa pícara, cambia de opinión y proclama “¡abuso!”. “Lo sentimos, pero no pasáis a la siguiente fase de ‘Tú sí que violas’”. Una niebla helada y fétida lo invade todo.

27/4/18

PAQUIRRÍN DIMITE EN DIRECTO


De buen rollo: ojalá el Parlamento Europeo determine que en TVE hay censura y manipulación. Tener una tele pública que manipula y censura no mola, pero es peor tener una tele pública tan birriosa que ni siquiera hace las cosas mal por abuso, traición o vileza; sino por incapacidad, incompetencia y torpeza. Recemos para que las denuncias presentadas en Bruselas, acusando a TVE de violar los principios de objetividad, pluralidad e imparcialidad, lleguen a buen puerto y quede claro que si TVE incumple sus obligaciones legales es porque lo hace adrede.

El martes por la noche, Jorge Javier Vázquez contó a Andreu Buenafuente en “Late Motiv” que si “Sálvame” funciona es porque todo lo que sucede es verdad. Dos días después pudimos ver cómo se enteraba en directo, mientras presentaba “Sálvame”, de la dimisión de Cristina Cifuentes, algo que había ocurrido varias horas antes. Telecinco se puede permitir que Vázquez sea un pilar fundamental de la cadena porque es quien mejor maneja y se maneja en esa realidad paralela que sustenta el negocio, tan alejado de la realidad real. Pero también se lo puede permitir porque, llegado el momento, Telecinco es capaz de bajar de su nube y tocar el suelo. Como el jueves por la mañana, que como todas las grandes televisiones nacionales y muchas de las autonómicas, adaptó su programación al bombazo informativo del día y retransmitió en directo la dimisión de Cifuentes. Bueno, todas no, faltó una. No fue Telemadrid, que demostró ser una tele pública de verdad el día que dimitió quien supo sacarla del pozo en el que la había metido Esperanza Aguirre. La tele que faltó fue La 1, el gran buque insignia del Grupo RTVE.

A ver si tenemos suerte con el Parlamento Europeo. A ver si nos devuelve la esperanza en la profesionalidad de TVE. A ver si nos convence de que fue un maquiavélico plan sutilmente dispuesto por los taimados directivos de TVE el causante de que, en vez de retransmitirse en directo la dimisión de Cifuentes, La 1 se ocupara de la Feria de Abril, de vestidos de novia y de los hijos de Paquirrín.

26/4/18

PELLAS DEL SERRÍN DE LAS ASTILLAS DE LA LEÑA DEL ÁRBOL CAÍDO


Hacer leña del árbol caído ha pasado a la historia. Hoy es tarea imposible. En cuanto cae un árbol se congregan tales multitudes a su alrededor que no queda un hueco por el que acercarse para hacer siquiera un humilde hatillo de leña.

Media mañana de ayer, miércoles:
­—Vaya pillada, la de Cristina Cifuentes.
—Sí, sí. Pero, con máster o sin él, ahí está viendo pasar el tiempo, como la puerta de Alcalá.
—Esa no, la última; la pillada robando crema antiedad en un supermercado.
—¿Robando? ¡Ostras, rápido, manos a la obra!
—¿Para qué? A estas alturas ya lo sabe todo el mundo. En toda la mañana la tele no habló de otra cosa.
—Entonces déjalo, va a ser imposible. Media España habrá hecho ya miles de memes ingeniosísimos con imágenes de películas, series y fotos famosas sobre robos, cremas, robos antiedad y cremas antirrobo. Este no el mundo en el que vivíamos hace un puñado de años. A la velocidad de la luz se producen y circulan miles de chistes y juegos de palabras, miles de comentarios más o menos irónicos, más o menos hirientes, más o menos groseros, tronzando, partiendo y cortando el árbol caído.

El sostenella y no enmendalla del máster evitó una caída inmediata del árbol Cifuentes y eso permitió que a todo el mundo le fuera dando tiempo a hacer leña de su poda parcial. ¿Querías decir que Cifuentes era master del universo? Pues lo hacías. ¿Preferías decir que era master and commander? Pues tú mismo. Quien quiera hacer leña del árbol inclinado, que la haga. De hecho, así es como se hace leña hoy. Cuando al fin el árbol toca el suelo aquello es instantáneo. En segundos es un montón de leña recorriendo las redes sociales como una exhalación. Quien tarde unos minutos, tendrá que conformarse con hacer astillas de la leña cortada. En un par de horas, ya solo puede hacerse serrín con las astillas. Más tarde habrá que hacer pellas (pellets) con el serrín. Los guionistas de programas nocturnos como “El intermedio” o “Late Motiv” saben lo difícil que es calentar a esas horas un programa de humor haciendo pellas del serrín de las astillas de la leña del árbol caído.

25/4/18

MEÑIQUE DE GUARDIA


Diderot, que conocía bastante bien la naturaleza humana, estaba convencido de que un europeo compasivo se alteraría si recibiera la noticia de un horrible terremoto en China, se pondría triste, reflexionaría acerca de la precariedad de la naturaleza humana e incluso tendría en cuenta los efectos que produciría ese desastre sobre el comercio. Después, el europeo compasivo olvidaría el terremoto y se dedicaría a sus asuntos como si nada hubiera ocurrido. Si nos duele el dedo meñique, esa noche no dormiríamos; pero todos roncaríamos pacíficamente sobre los restos de millones de chinos a los que no hemos visto en nuestra vida. Y, sin embargo, algo tiene la muerte de los personajes del mundo espectáculo que está más cerca de nuestro dedo meñique que de los muertos en un terremoto en China.

Estas últimas semanas hemos perdido a Steven Bochco, el creador de la inolvidable serie “Canción triste de Hill Street”; a Milos Forman, el director de “Alguien voló sobre el nido del cuco” y “Amadeus”; a R. Lee Ermey el actor que interpretó al terrible sargento Hartman de “La chaqueta metálica”; y a Harry Anderson, el maravilloso juez Harold T. Stone de la serie “Juzgado de guardia”. Todos lamentamos la muerte de un chino en un terremoto, pero tengo que reconocer que algunos lamentamos la muerte de Bochco, de Forman, de Ermey y de Anderson mucho más de lo que Diderot podría entender. Sobre todo, en mi caso, la muerte de Harry Anderson. Seguro que David Hume tenía razón cuando decía que las consecuencias de un alejamiento en el espacio son mucho menores que las de un alejamiento en el tiempo, de modo que la mayor distancia del mundo no puede atenuar nuestras pasiones tanto como el paso de veinte años. Pero, aunque han pasado más de veinte años desde que me reía con “Juzgado de guardia” y, en especial, con el juez Stone que presidia un juzgado del turno de noche en Manhattan, mi pasión por el personaje no se ha debilitado y siento la muerte del actor que lo interpretó tanto como si me hubiera golpeado el dedo meñique con un martillo. Qué divertido era el juez Harold T. Stone, con qué sensibilidad resolvía los extraños casos que se presentaban en su juzgado y cómo conseguía llevar los juegos de magia a un juzgado sin que se notaran los trucos. Ahora que la crónica judicial es una parte de los telediarios tan importante como las noticias del tiempo o los deportes, sería estupendo que los jueces tomaran nota de la forma de trabajar de Harold T. Stone.

Ha muerto Harry Anderson, y al poder judicial le duele el dedo meñique.

24/4/18

LA RULETA DE LOS LICORES


Antes de comer se toma un vermú. En la sobremesa se toma un chupito. A partir del atardecer se toma un gintonic. Los amantes de los concursos antes de comer ven “La ruleta de la suerte”. En la sobremesa ven “Saber y ganar”. A partir del atardecer ven “Pasapalabra”. ¿Hay algún motivo para que esto sea así? Probablemente sí, pero desconocemos los aspectos nutritivos o televisivos de esta distribución del alcohol y los concursos a lo largo del día. Tenemos una palabra para describir la causa de un fenómeno cuya causa desconocemos: costumbre. A nadie se le ocurriría ponerse a beber chupitos a la 1 de la tarde o vermús a las 9 de la noche. No se pide un gintonic junto con el café de la comida. No se ve “Saber y ganar” de noche o “La ruleta de la suerte” por la tarde. Ningún programador que haya nacido en el planeta Tierra y lleve más de una temporada viviendo en nuestro país programaría “Pasapalabra” a la hora del aperitivo. No sabemos por qué es así. Simplemente, es así.

Y, sin embargo, ha ocurrido. El fin de “Cámbiame” ha llevado a Telecinco a intentar competir contra “La ruleta de la suerte” con una nueva versión de “Pasapalabra”, esta vez “en familia”. ¡A las 13:30! Como si al lado de un local histórico de vermús algún empresario avispado abriera un local especializado en gintonics justo antes de comer. Catapún. Batacazo. Por esas misteriosas leyes de la acción y la reacción, Jorge Fernández y su ruleta no sólo no perdieron espectadores, sino que están registrando los mejores resultados de los últimos tiempos, y Christian Galvéz no consigue que nadie entre en su establecimiento por mucho pepino que le eche -al gintonic-. Ríndanse a las leyes inmutables de la televisión: mientras la gente no tome vermús antes de la cena, no verá “Pasapalabra” antes de la comida. Y si no, que se lo pregunten a Jordi Hurtado, que, como todo el mundo sabe, lleva ofreciendo en la sobremesa chupitos de deliciosa sabiduría en “Saber y ganar” desde mucho antes de que existiera la televisión.

23/4/18

¡POR SAN JORGE!


Lo dijo el gran divulgador científico Carl Sagan en su última entrevista televisiva antes de morir: “Hay dos clases de peligros. Uno es que estamos organizando una sociedad basada en ciencia y tecnología, y nadie puede entender nada de ciencia y tecnología. Y esta mezcla combustible de ignorancia y poder tarde o temprano va a explotar en nuestras caras. Digo: ¿quién está dirigiendo la ciencia y la tecnología sino una democracia que no sabe nada sobre estas? Otro es que la ciencia es más que un cuerpo de conocimiento: es una forma de pensar, una forma escéptica de interrogar al universo con pleno entendimiento de la falibilidad humana. Si nosotros no somos capaces de hacer preguntas escépticas para interrogar a quienes nos dicen que algo es verdad, entonces estamos a merced del próximo charlatán político o religioso que aparezca”.

Como cada Día del libro, aquí acercamos la tele al libro y viceversa. Algo que antes ya hizo Sagan en “Cosmos” (1980). Como cuando visitó la antigua Biblioteca de Alejandría, o la actual de Nueva York: “Las grandes bibliotecas modernas, como la Biblioteca Pública de Nueva York, reúnen unos diez millones de libros […]. Si pudiera leer un libro a la semana en todo el periodo de mi vida adulta viviendo un período normal de años, al final acabaría leyendo unos cuantos miles de libros, no más […]. El secreto consiste en saber qué libros se deben leer”.

¿Qué libros leer? En el nuevo “Cosmos” (2014) da pistas su discípulo Neil deGrasse Tyson con un libro en la mano: “Este es el mismísimo libro que inspiró a Einstein cuando era joven. Denle un libro a un niño y cambiará el mundo. Miren esto. La primera página describe la sorprendente velocidad de la electricidad y de la luz. Einstein recordaba lo que había aprendido de niño gracias a este libro, y quizás por primera vez justo aquí se preguntó qué aspecto tendría el mundo si pudieras viajar a la velocidad de la luz”.

Recordemos esto cuando decidamos qué libros leer o qué tele ver, ¡por san Jorge! Y procuremos que los niños lean libros y vean programas que les ayuden a cambiar el mundo, o, al menos, a entenderlo y gobernarlo un poco mejor que lo hacemos nosotros.

22/4/18

NETFLIX Y EL EFECTO PLACEBO

McLuhan se quedó corto. El medio no es el mensaje. Ahora el mensaje es la cadena específica de televisión. Cuando se emitió “La casa de papel” el año pasado en Antena 3, la crítica coincidió en que Atresmedia había producido una serie digna, pero tampoco se exageraron los adjetivos. La audiencia había respondido moderadamente bien, con valores que se movían al principio alrededor del 15% y al final en torno al 10%. Todos consideraban que la historia del mayor atraco de la historia internacional estaba cerrada tras sus dos temporadas. Pero la compró Netflix, la incluyó en su base de series y ¡booom! En este momento es la serie no anglosajona más vista en el planeta. IMDb -la base de datos sobre cine y series más importante del mundo- la coloca por su índice de popularidad por encima de bombazos como “The Crown” o “The big bang theory”. Según las valoraciones de sus usuarios, “La casa de papel” está por delante de “Mad men” o “The handmaid’s tale”. ¡Y ya se anuncia su tercera temporada!

¿“La casa de papel” estuvo infravalorada en Antena 3? ¿Está sobrevalorada en Netflix? ¿O las dos cosas? Es, sin duda, una de las mejores series de nuestra historia -aunque en mi humilde y acertada opinión nadie le disputa el trono a “Fariña”- pero atisbo la sombra del efecto placebo tras la fiebre que despierta ahora el Profesor y su banda de atracadores disfuncionales. Se dice que el efecto placebo es una prueba de la capacidad de sugestión de la mente, pero en realidad es una prueba de la potencia de los contextos entre los que nos movemos. La pastilla vacía no producirá efecto recomendada por mi cuñado, pero sí lo hará prescrita por un prestigioso médico. Hoy por hoy, el doctor Netflix ha conseguido desbancar al mismísimo doctor HBO en prestigio y, por tanto, en efecto placebo. Ya no está claro si las series potencian a Netflix o Netflix potencia a las series, igual que ocurre con los médicos y los fármacos. Si no lo han hecho aún vean “La casa de papel”. Pero véanla en Netflix, no en Antena 3. Les gustará más.

21/4/18

SUCEDÁNEO DE LA VIDA DE VERDAD


Rescate a vida o muerte en “Supervivientes”. Las fuerzas de la naturaleza desatadas, la fragilidad del hombre frente a una tormenta y el mar embravecido, la emoción de enfrentarse al desastre y luchar por salvar la vida. “Supervivientes” ya está en condiciones ocupar toda la parrilla haciendo innecesarios también los informativos.

En la imprescindible novela “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, la felicidad se alcanza gracias al soma, una droga tan omnipresente y de acceso universal tan sencillo como “Supervivientes”. Si en “Un mundo feliz” medio gramo de soma equivale a medio día de descanso, en Telecinco medio día viendo “Supervivientes” equivale a medio gramo de soma. Y al día siguiente, más. Pero en esta equivalencia tan bonita y rentable había hasta ahora una sombra, un punto en el que “Supervivientes” cojeaba. Además de soma, en “Un mundo feliz” hay sucedáneos de situaciones vitales intensas como el embarazo o las pasiones violentas, con sus buenas descargas hormonales para que los felices habitantes realmente puedan vivir las turbulencias de una vida real de forma falsa y controlada. Telecinco intenta conseguir el manejo de este recurso en todos sus realities, pero ha sido en esta edición de “Supervivientes” cuando lo ha logrado

Esta semana, una impresionante tormenta no guionizada, desarmó los campamentos y los mil hilos de dimes y diretes que los guionistas habían ido tejiendo entre los participantes que fueron al programa a jugar a supervivientes, pero no tanto. Las imágenes de su rescate y la evacuación fueron un inesperado y eficaz sucedáneo de pasiones violentas. Ahora sí que da igual que los gobiernos europeos impidan a los valientes de Open Arms realizar su tarea humanitaria salvando a personas desesperadas que realmente se juegan la vida en el Mediterráneo. Ya no es necesario que nadie vaya allí a hacer lo que nadie hace y a mostrarnos lo que ocurre. Podemos sustituir la realidad por el medio gramo de soma que “Supervivientes” tan bien combina con medio gramo de sucedáneo de la vida de verdad.

20/4/18

LOS PUTOS DRIMS COM TRÚ



En serio, tenemos un problema. En el concierto de OT 2017 que emitió la televisión pública el pasado miércoles, Amaia y Ana Guerra cantaron al “sabor que tienen los sueños” en el tema “Todas las flores”. “Cuando estás a salvo en tu habitación, tiendes a soñar”, cantó Marina en el temazo “The voice within”. “¿Qué le ocurrió al sueño?”, se preguntaba Miriam en “What about us”. Alfred y Marina se lamentaban: “no sueñes, se acabó”, en “Don’t dream, is over”. “Nuestros sueños se hacen realidad”, aseguraba Roi en “Heaven”. Amaia y Alfred se miraban el uno al otro cantando “nuestros sueños se han hecho realidad”, en “City of stars”. El concierto también incluyó “Camina”, canción supuestamente escrita en grupo -es comprensible que los autores no quieran dar sus nombres- en donde se dice “aprendimos que los sueños se pueden alcanzar”.

Los putos drims com trú. Todos los autores que han escrito sobre el tema, todos, desde Platón a Skinner, han entendido que la educación de los jóvenes ha de ser ante todo un proceso de aprendizaje que pase por su sometimiento a la realidad social. Aunque sólo sea porque para poder cambiar la realidad hace falta estar dentro de ella. Hasta que llegó la televisión y la publicidad, y empezó a explotar comercialmente la idea de que, en el pulso entre el individuo y el mundo, es deseable que sea el individuo el que venza e imponga su subjetividad al mundo. “Quiero que la realidad sea lo que a mí me dé la gana”. Hace cien años se llamaba “tener caprichos” y era un defecto. Ahora se llama “hacer realidad los sueños” y es una virtud.

Tras cantar “Quédate conmigo”, Nerea se dirigió al público y les dijo “Sois maravillosos porque habéis cumplido mi sueño”. ¿De verdad yo soy el único que se echa las manos a la cabeza? Estoy seguro de que muchas de las chicas que gritaron al oírlo también decían que en ese momento se estaban cumpliendo sus sueños. No sé si los empresarios que ganaron cientos de miles de euros vendiendo tantos drims com trú llegaron a casa esa noche y dijeron a su pareja “esta noche mis sueños se han hecho realidad”.

19/4/18

LA SÉPTIMA TARDE


Analogía arquitectónica: no se puede cargar todo el peso de la bóveda de dos horas de programación en la tarde de los domingos sobre la piedra clave de la simpatía de una presentadora, ni siquiera cuando esa presentadora es Cristina Pardo. “Liarla Pardo” amenaza derrumbe, y no porque los arquitectos hayan elegido mal la dovela central de la crucería -si hay una periodista que puede sostener este programa sobre sus hombros es Pardo-, sino porque no han previsto otros elementos de apoyo que reduzcan las cargas verticales sobre la sonrisa de Cristina. Bastaría con unos arbotantes que recojan un poco de presión en el arranque de la bóveda con un poco más de volumen que Roberto Brasero o Gonzalo Miró. No es la fragilidad de la clave, sino la de las demás dovelas, la que pone en riesgo la estabilidad del edificio.

Analogía gastronómica: las especias pueden ser condimentos maravillosos dentro de recetas extraordinarias. Pero no pueden ser el ingrediente principal de dos horas de programa en la tarde de los domingos, ni siquiera cuando esa especia sea la simpatía de Cristina Pardo. El romero le va de maravilla al pollo; el tomillo, a la dorada; unos espaguetis a la albahaca pueden estar deliciosos. Pero un plato de romero solo, o de tomillo o albahaca sola, es imposible de comer. “Liarla Pardo” confía todo su sabor a la aromática sonrisa de Cristina, pero olvida que hace falta una buena carne o un buen pescado para que esa especia demuestre toda la riqueza de matices que contiene. Y eso que el comidista Mikel Iturriaga está entre sus colaboradores…

Analogía televisiva: cuidado con las fórmulas. No funcionan solas. No basta con poner una mesa de colaboradores, unos reportajes de calle y una entrevista para que el programa prenda en la programación. Ni siquiera con el apoyo de la simpatía de Cristina Pardo. Cada día de la semana, cada franja horaria tiene sus propias ecuaciones. Lo que funciona en “La Sexta noche” puede fracasar si se intenta convertir en “La séptima tarde”.

18/4/18

LA SONRISA Y EL PELO


André Malraux se preguntaba si la “Mona Lisa” de Leonardo da Vinci tendría la misma fama de la que goza hoy si estuviera en un Museo de Birmingham, y no en el Louvre. También habría que preguntase si la “Mona Lisa” sería hoy tan famosa si no hubiera sido robada en 1911 (antes, el cuadro sólo era conocido por muy pocos), o si la impresionante “Victoria de Samotracia” se habría convertido en un icono pop (la influencia de esta estatua llega incluso a la escena más conocida de la película “Titanic”, con Leonardo Di Caprio y Kate Winslet en la proa del barco con los brazos abiertos) si estuviera expuesta en una sala de un museo de Birmingham junto con otras estatuas, y no en la escalinata del Louvre. En esta línea, podríamos preguntarnos si Homer Simpson sería hoy tan famoso entre nuestra chavalería si los capítulos de “Los Simpson” se emitieran en La 2 (como ocurrió con las tres primeras temporadas) o en un horario poco atractivo. ¿Qué habría sido de “Los Simpson” si Antena 3 no la hubiera “robado” (es decir, comprado sus derechos), y si sus capítulos no se hubieran repuesto una y otra vez en la escalinata de la cadena hasta conseguir que todos nos aprendiéramos muchos diálogos de memoria? ¿”Los Simpson” en La 2 habrían pasado tan desapercibidos como la “Mona Lisa” en un museo de Birmingham?

Doctores tiene la Iglesia que pueden contestar a estas preguntas. Pero tengo otra pregunta, relacionada con “Los Simpson”, aún más difícil de contestar. El artista británico Nick Walker es autor de un fotomontaje titulado “Mona Simpson” en el que la “Mona Lisa” de Da Vinci aparece con el inconfundible pelo azul (y también con el collar rojo) de Marge Simpson. La mezcla de estos dos iconos pop produce una sensación extraña en el espectador, pero lo más extraño (o no) es que muchos jóvenes reconocen perfectamente el pelo de Marge Simpson pero no saben de quién es la cara que sonríe enigmáticamente. Es decir, Marge Simpson ya es más famosa que la “Mona Lisa”, una afirmación que, no entiendo por qué, no causará tanto escándalo como cuando John Lennon dijo que los “Beatles” se habían vuelto más populares que Jesucristo. Me parece muy bien que el pelo de Marge Simpson sea famoso, pero debería dolernos que la sonrisa de la Mona Lisa no lo sea tanto. ¿Solución? No sé. ¿Quizá más Arte en las escuelas y (seamos realistas y pidamos lo imposible) también en Antena 3?

17/4/18

ANA ROSA SÍ TIENE QUIEN LE ESCRIBA


Todos estamos con las víctimas y contra los verdugos, ¿verdad? Pues, en la tele, no. Y no hablamos de ficción. Nos parece despreciable el asesinato de un niño, y su madre merece todo nuestro apoyo. Pero después encendemos la tele y pasan cosas muy raras. Como lo que pasó la semana pasada.

Todos preferimos recibir la llamada telefónica de una madre que acaba de enterrar a su hijo agradeciéndonos nuestro apoyo, a recibir la carta desde la cárcel de la mujer que presuntamente lo asesinó intentando parecer guay y caernos bien, ¿verdad? Pues, en la tele, no. Y seguimos sin hablar de ficción.

El pasado miércoles, habló por teléfono con “Desaparecidos” (La 1) la madre de Gabriel, el niño asesinado en Almería. Quería agradecer al programa el apoyo ofrecido y el trabajo realizado para buscar a su hijo. Decía que le gustaría haber ido al programa, pero aun no estaba en condiciones de hacerlo. En realidad, sabía que nunca lo hará porque esa era la última emisión del espacio.

El día siguiente, “El programa de Ana Rosa” (Telecinco) no contó con una llamada así. En su lugar, recibió la carta de la presunta asesina desde la cárcel. Algo horrible. ¿Algo horrible? ¡Era el único programa de televisión que tenía en sus manos una carta manuscrita de la presunta asesina del crimen más mediático del año! Una materia prima así, bien cocinada, sirve para elaborar un menú degustación que llene el comedor de comensales. Y así ocurrió.

“Este tipo de programas tienen una respuesta más que mediática y no deberían desaparecer”, dijo la madre de Gabriel en “Desaparecidos” conocedora de que el espacio trataba los casos con un mínimo de respeto y realmente ayudaba. En la despedida, en “Desaparecidos” se comprometieron a no dejar sin atención los cientos de peticiones recibidas pese a su marcha. Ana Rosa Quintana no necesitó comprometerse a nada. Sigue en antena y por muchos años. Sabe qué cocinar y con qué ingredientes para su público. Un público que siempre está con las víctimas y contra los verdugos, pero no en la tele.