23/1/20

QUERIDOS SÚBDITOS


Abandono la crítica televisiva e ingreso en la familia real española. Esto no es capricho por ver en los telediarios la voluntad del príncipe Enrique y su esposa Megan de independizarse de la corona británica. Es consecuencia del reportaje que dedicó al Megxit “Audiencia abierta”, un maravilloso programa vintage que cada sábado La 1 canta las virtudes de nuestra familia real arropándola con noticias de otras familias reales. Es importante que los súbditos sepáis que no estamos solos, que hay más países coronados, todos con reyes glamurosos y sobradamente preparados para garantizar el bienestar del populacho.

“Audiencia abierta” muestra que la monarquía no es un sistema injusto que impone privilegios porque sí. El año pasado vimos cómo bastó que el rey Juan Carlos comunicara que abandonaba la actividad pública para que el sistema dejara de imponerle nada y le dejara hacer su real gana. Ahora basta que el príncipe Harry y señora comuniquen su deseo de abandonar la familia real británica, independizarse económicamente y alejarse de la corona para que así sea. La reina Isabel hizo una reunión en un palacio que tenía a mano —¿el de Sandringham?, pues ese—, con los príncipes Carlos y Enrique, tras lo que comunicó su real voluntad de aceptar sus voluntades reales: “Harry y Meghan han dejado claro que no quieren depender de fondos públicos en sus nuevas vidas…”, etc. No obstante, establece un período de transición en el que tienen que contentarse con que los ingresos públicos se les retiren gradualmente y deben vivir entre Canadá y Reino Unido.

Bien, pues yo también comunico mi voluntad. Quiero ingresar en la familia real española y depender económicamente de ella, para lo que aceptaré que el rey se reúna en algún palacio para hacer un comunicado en el que su voluntad acepte la mía. Y si establece un período de transición en el que he de contentarme con que los ingresos se me adjudiquen gradualmente y debo vivir entre mi casa y un palacio con servidumbre, lo acepto. Es mi voluntad. Se acabaron las imposiciones. Queridos súbditos, ¡viva la monarquía!

22/1/20

ANDREU, SILVIA Y EL ARCA DE NOÉ


Los humoristas Andreu Buenafuente y Silvia Abril presentarán la XXXIV edición de los Premios Goya y, aunque la actividad de Andreu y Silvia no se agota en su condición de “humoristas”, está claro que han sido elegidos como presentadores, conductores o maestros de ceremonia precisamente porque son “humoristas”. Vale. ¿Por qué los presentadores de unos premios cinematográficos en España, Estados Unidos o Corea del Norte no solo tienen que ser graciosos sino, lo que es más difícil, hacer gracia? Buenafuente reconoce  que es más de Billy Cristal que de Ricky Gervais, pero no entiendo por qué a nadie le interesa si Buenafuente o Abril son más de Descartes o de Hume, de los Beatles o de los Rolling Stones, de Ana Blanco o de Ana Pastor, de Góngora o de Quevedo, de Marilyn Monroe o de Ingrid Bergman, del Cid o de Espartaco, de Marco Polo o de Magallanes, de Edison o de Tesla, del Barça o del Real Madrid, de carne o de pescado, de “Los Simpson” o de “Padre de familia”, de “Los Soprano” o de “Breaking Bad”, de ciencias o de letras, de erotismo o de pornografía, de rock o de pop.

San Agustín afirma que es más fácil saber que Dios es trino que conocer cuántas especies de animales entraron en el arca de Noé. Supongo que los que organizan galas como la de la XXXIV edición de los Premios Goya creen que es más fácil convencer a la audiencia para que dedique unas horas de su vida a ver una entrega de premios si los presentadores son humoristas que si son cualquier otra cosa almacenada en la bodega del arca de Noé. Pero la comedia es un asunto tan difícil como la Trinidad, y del mismo modo que san Agustín se pasa de frenada filosófica cuando dice que conocemos por revelación que Dios es trino, nos pasamos de listos cuando miramos por encima del hombro a los que se pelean con la naturaleza de la risa. ¿Por qué hay que poner a dos humoristas en una gala de entrega de premios? ¿Por qué no dos físicos, o dos cocineros, o dos atletas de fondo, o dos turistas accidentales, o dos poetas, o dos mimos? ¿Por qué no dos políticos? ¿O dos botánicos? Dos cómicos como Buenafuente o Abril no son necesariamente más cinéfilos que dos físicos o dos poetas. Y, sin embargo, si dos poetas o dos físicos presentaran la XXXIV edición de los premios Goya, todos esperaríamos que fueran graciosos. Es más fácil saber que los presentadores de una gala están obligados a ser graciosos que conocer cuántas especies animales caben en esa maravillosa arca de Noé que es el cine.

21/1/20

LOS HIJOS SON DE LA TELEVISIÓN

Pues ni de los padres, ni del Estado: los hijos son de la televisión. A ver si nos enteramos. “Ser de” tiene un montón de significados: yo soy de Asturias, soy de la familia de los Rico, soy del Atlético de Portugalete, soy de izquierdas, soy de carne y hueso, soy de los que lo dejan todo para el último momento… En muy pocas ocasiones, “ser de” implica “ser propiedad de”; de hecho, los seres humanos no somos propiedad ni de nuestros padres ni de los Estados en donde vivimos, así que la polémica entre la ministra Celaá y Pablo Casado no tiene mucho sentido. Pero si damos a “ser de” el vago significado de “estar determinado por”, “ser el resultado de”, “estar muy influido por”, entonces no cabe duda: los hijos son de la televisión.

Cuando declinaba la influencia de la televisión sobre nuestros jóvenes, llegaron Netflix, HBO, Amazon, y la caja tonta, -ahora, la tableta tonta-, volvió a recuperar su puesto de consejera espiritual y formadora moral de la futura ciudadanía. Importan un pito las charlas que la escuela programe sobre tolerancia hacia el colectivo LGBT+. Ya pueden los padres sermonear día y noche a su prole sobre la lacra del racismo. Lo que los niños opinen dentro de diez años sobre la homosexualidad, la inmigración o la religión va a depender de “Sex Education”, “Mesias” y “Élite”. Por una vez, el pin parental verdaderamente importante es el original, el televisivo.

Y conviene no olvidar que, a estos efectos, la televisión no son unas ondas que viajan mágicamente por el aire, sino unos señores muy aburridos que fuman puros, se reúnen en consejos de administración y viven por y para las cuentas de beneficios. No se entiende que algunos grupos políticos pongan el acento en la pequeña influencia que ejerce la escuela en una sociedad democrática y se lo quiten al gigante lavado de cerebro que ejercen las empresas que nadie ha elegido, salvo que justamente sientan que esa pequeña influencia amenaza, aunque sea mínimamente, la ideología mayoritaria de los medios de comunicación privados.

20/1/20

CUQUI


Respecto del trabajo de dirección que realiza Jon Fraveau en la serie “The Mandalorian”, sería interesante destacar que su concepto de la escena supone un avance en relación con… ¡ay, dios mío!, ¿pero tú has visto lo cuqui que es Baby Yoda? El uso del formato de serie dentro del universo de Star Wars permite una interesante mezcla de géneros que ahonda las claves icónicas de… ¡pero qué cosa más cuquiiiii! ¡Pero si lo único que apetece hacer es cogerlo y apachucharlo todo a besos! A pesar de tener que medirse contra una plantilla de actores legendarios que han copado la lista de las nueve películas principales de la saga, y a pesar de que su rostro sólo es visible en una breve secuencia del capítulo final, Pedro Pascal consigue… ¡ay, por favor, que vuelva a salir Baby Yoda! ¡Qué mono, por dios! ¿Pero cómo se puede ser tan cuquiiiii? Pero mira qué ojinos pone, ayyyyy, que muero de amor, ¡y con esas orejinas tan cuquiiiiiiiiis! Mira cómo coge el cuenquito de agua, ¡qué cuquiiiiiii!

Señores de Disney, aprendan la lección. Me imagino que producir “The Mandalorian” les ha costado una pasta loca. ¿Para qué han soltado tanta telita a directores, guionistas, actores y sabe dios cuánta gente más, si al final la palabra más repetida en las redes sociales bajo el hashtag #TheMandalorian es “cuqui”, en referencia al muñequito de Baby Yoda? Lo cuqui es la nueva fuerza que mueve el mundo, el nuevo espíritu de los tiempos, el alfa y el omega, el arjé. Ante lo cuqui palidece una referencia al cine de John Ford, se vuelve irrelevante el montaje, da exactamente igual que la trama parezca un queso de Gruyer o un queso de Chesire. Lo cuqui es tan cuqui que hasta la palabra "cuqui" es cuqui. Pongan a un becario a dirigir y a un ayudante del becario a escribir los guiones; pero paguen como se merece a los cuquinólogos, los cuquiatras, y los cuquinistas, las profesiones con más futuro de la actualidad -por cierto, ¿alguien ha leído ya “El poder de lo cuqui”, de Simon May? Yo lo tengo pendiente, pero tiene buena pinta-.

19/1/20

ESPAÑOLES, LA TELE... NO HA MUERTO


El estreno de “Sánchez y Carbonell” la noche del jueves en La 2 estuvo lleno de trampas, todas hechas con el material más resistente que la humanidad conoce, la nostalgia. No fue, sin embargo, uno de esos programas moñas en los que la gente se pone pesada hablando de los viejos tiempos, sonríe con una mirada bobalicona y aburre a las piedras. “Sánchez y Carbonell” fue un programa nostálgico sin pretenderlo porque trató de ser un programa de televisión con todas las letras, y no se puede hacer televisión —ni ninguna otra actividad humana, claro— sin tener en cuenta su historia.

Y qué grandes fueron las trampas que usaron. Fue trampa el homenaje al gran maestro José María Íñigo, a “Directísimo”, al gran timador Uri Geller, a la gran artistaza Lola Flores, al dadaísta comunicado de Arias Navarro, a los estudios Buñuel (desgraciadamente destruidos sin que nadie pague por tamaña tropelía), a “La bola de cristal”, al inolvidable Pedro Reyes (¡viva Pedro Reyes!), a “El peor programa de la semana” (al que tanto nos recuerda), incluso, y sin pretenderlo, al “Un, dos, tres, responda otra vez” a través del supuesto cascote rescatado de los estudios Buñuel, hecho de cartón piedra igual que tantos decorados del mítico concurso.

Aquel falso cascote, al que bromeando llamaban “el formato”, servía a “Sánchez y Carbonell” de conexión con los anteriores “Alaska y Segura”, “Alaska y Coronas”, “Torres y Reyes” y, en fin, la historia de la televisión, que es nuestra historia. Qué gran homenaje a la tele es decir que las caras cambian, pero los formatos permanecen. Al final, el público votó que Elena Sánchez y Pablo Carbonell reprodujeran en el plató el gran momento en el que La Faraona perdió un pendiente en el fragor del directo, y no el comunicado de Arias Navarro. Sin embargo, nos fuimos a la cama con aquel histórico mensaje resonando en nuestras cabezas, aunque, después de tantas emociones, con un importante cambio: “Españoles, la televisión… no ha muerto”. La semana que viene, más.

18/1/20

REÍRSE DE NO PODER REÍRSE


Hace bien quien critica a RTVE porque RNE entrevistó a Quim Torra y Canal 24H recogió la entrevista. Pero, sobre todo, hace bien RTVE al entrevistar en RNE a Torra y  recoger la entrevista en Canal 24H.

Hace bien quien critica a Vicente Vallés porque en “Antena 3 Noticias 2” hizo una entrevista a Pablo Iglesias que no fue un masaje servil (lo que parece que le convierte en un franquista, neonazi, machirulo y mercenario de la derecha). También hace bien quien critica a Vallés porque antes hizo una entrevista a Santiago Abascal que tampoco fue un masaje servil (lo que hizo de él un pijoprogre, prosoviético, feminazi y mercenario de la izquierda). Pero, sobre todo, hace bien Vallés por hacer entrevistas que no son masajes y por abrir el micrófono para que le respondan.

Se trata, otra vez, de libertad de expresión, de que hay que hablar con libertad  pero también de que hay que abrir canales para poder hacerlo, de poder contestar pero también de poder preguntar. Viendo la nueva afición de Pedro Sánchez a las comparecencias sin preguntas ante periodistas que no pueden hacer periodismo, dice Ana Pastor (acaba de volver con “¿Dónde estabas entonces?”) que es lamentable no responder preguntas, se llame uno como se llame, Rajoy o Sánchez.

Vox quiere implantar en la escuela un pin parental que permita a los padres poner a sus hijos unas anteojeras que les dejen ver solo lo que ellos autoricen. No defienden la pluralidad educativa y el derecho a una respuesta crítica y discrepante, sino una voz monocorde y repetida. No es buena idea ni para la escuela ni para la tele ser simples cajas de resonancia de una ideología y unos prejuicios. Por eso hizo bien Soy Una Pringada al visitar “El Hormiguero” y hacer de él un programa más incómodo y abierto a palabras y sorpresas fuera de guion. Y “El Intermedio” cuando, por miedo a las denuncias, hizo un chiste con el hecho de que Dani Mateo no se atrevía a hacer un chiste sobre Carrero Blan… Reírse de no poder reírse es otra forma —estupenda— de defender la libertad de expresión.

17/1/20

ANOTACIONES A UNA LOCUCIÓN

Locución que realiza Ramón Gener al comienzo de cada capítulo de “This is art”: “Me encanta la gente. Me encanta toda esa maravillosa gente que es capaz de expresarse a través del arte para compartir lo más universal: las emociones. Me encanta inspirarme, rebelarme, enamorarme y llorar frente a un cuadro, frente a una escultura o frente a una canción. Me encanta el arte porque al contemplarlo todos, absolutamente todos podemos emocionarnos y convertirnos en algo único y distinto. Porque el arte sólo existe si hay alguien que lo admira. Porque en realidad la obra de arte eres tú”.

Locución que realiza Ramón Gener al comienzo de cada capítulo de “This is art”, anotada por mí: “Me encanta la gente (¿esto no es un programa sobre arte? ¿me he equivocado y esto es Telecinco?). Me encanta toda esa maravillosa gente que es capaz de expresarse a través del arte (¿pero te encanta toda la gente o sólo la que se expresa a través del arte?) para compartir lo más universal (“compartir lo universal”, seguro que se va a referir a la racionalidad, al lenguaje, a la ciencia…): las emociones (ah, pues no, fíjate). Me encanta inspirarme (me la sopla), rebelarme (me la suda), enamorarme (me la pela) y llorar (ya estaba tardando lo de llorar) frente a un cuadro, frente a una escultura o frente a una canción (a ver, “frente a un cuadro” vale, “frente a una escultura” vale, pero ¿“frente a una canción”?). Me encanta el arte porque al contemplarlo todos, absolutamente todos, podemos emocionarnos y convertirnos en algo único y distinto (yo no: acabo de contemplar “Sin título, nº 61” de Mark Rothko y no me he convertido en nada único ni distinto). Porque el arte sólo existe si hay alguien que lo admira (falso, si hay alguien que no lo admira, también). Porque en realidad la obra de arte eres tú (poto, ¿es que no hay nadie en la academia que proteste formalmente por la banalización cursi y barata que este tío hace del arte a diario en la televisión pública?)”.

16/1/20

GWYNETH, DENTRO DE SU VAGINA

Habrán leído la noticia: Goop, la empresa de placebos cursis con la que Gwyneth Paltrow se está forrando, ha puesto a la venta al precio de setenta euros velas que desprenden el olor de la vagina de la ¿actriz? Aclaremos la cuestión: no es que los perfumistas de Goop hayan hecho con Gwyneth un cunninasus y después hayan reproducido en el laboratorio la experiencia. Fue la ¿estrella? la que, paseándose por sus dominios, comentó tras oler unas velas aromáticas “wow, this smells like my vagina”. Un listo al que le pagan por tener este tipo de ideas captó rápidamente el potencial aforístico del comentario, mandó renombrar las velas como “Huelen como mi vagina” y ponerle un cero más al precio. Se agotaron en cuarenta y ocho horas.

¿Por qué esas velas le olieron a Gwyneth como su vagina? La respuesta está en “The Goop lab”, el apestoso publirreportaje sobre esta empresa de timos con el que Netflix intenta que todos nosotros, no sólo las velas, olamos a flujo de ¿artista? Más concretamente, la respuesta está en el póster de la serie. Permítanme que se lo describa: en él se ve a Paltrow tan sonriente, tan delgadita, tan mona, tan cuqui, dentro de… cómo explicarlo… una especie de diseño fusiforme concéntrico formado por varias capas de labios de un tono rosita cada vez más oscuro. No hace falta ser devoto de Freud ni de la Virgen de Guadalupe para saber que la ¿modelo? está dentro de su propio coño, más o menos a la altura del ligamento uterosacro.

¿Cómo no le van a oler las velas a su vagina? Le huelen las velas, los cuarzos, las tisanas y su empresa entera. Cuando se vive dentro de uno mismo, el mundo tiene una textura secretada, una querencia a moco cervical de la que es difícil librarse. Todo en “The Goop lab” huele a vagina, salvo los honorarios de la ¿intérprete? Recuérdese lo que dijo Vespasiano cuando su hijo le recriminó que gravara con tasas el tráfico de orina: “Pecunia non olet”, algo así como “Las velas olerán como tu vagina, Gwyneth, pero los setenta pavos que pagan estos tarados no huelen a nada”.

15/1/20

ZAPEOS EN LA OSCURIDAD


El documental de animación “2001. Destellos en la oscuridad” (TCM) recrea la famosa entrevista que Stanley Kubrick concedió a la entrevista Playboy en la que el director estadounidense desvela algunas claves de la película “2001: una Odisea del espacio” y plantea fascinantes preguntas acerca del ser humano, el universo y la probabilidad de vida extraterrestre. El actor Keir Dullea, protagonista de la película, presta su voz a Kubrick, así que no es fácil sacarse de la cabeza la imagen del monolito negro y del astronauta David Bowman cenando en una habitación estilo Luis XVI. Pero, en estos tiempos bárbaros, sobre todo es imposible olvidar la gran lección metafísica del maestro Kubrick: “Lo más aterrador del universo no es que sea hostil, sino que sea indiferente”.

Los viejos dioses griegos eran muy, muy, muy difíciles de ver porque no solo la naturaleza gusta de ocultarse, como decía Heráclito de Éfeso, sino también la fauna divina, incluidos los unicornios. Los ricos de hoy, como los dioses y unicornios de ayer, también se ocultan en yates, palacios o villas campestres, mientras que si hacemos caso a Canal Historia da la impresión de que los extraterrestres están por todas partes. Pero Kubrick nos enseña que, si hay vida extraterrestre, lo aterrador no es que decidan visitar el planeta Tierra para esclavizarnos y robar nuestros recursos en plan “Independence Day”, sino que les seamos tan indiferentes como lo es un poeta para una vaca. Los hombres no les eran indiferentes a los dioses del Olimpo y los ciudadanos no somos indiferentes a los Berlusconis y Ronaldos del mundo, pero no significamos nada para E.T. Como mucho, los extraterrestres colocarían por ahí un monolito parecido al de “2001: una Odisea del espacio” por la curiosidad de saber cuándo vamos a autodestruirnos. Pero ahora que nos vuelven a torturar con el horror de “Supervivientes” y esos concursantes que se ocultan en una isla para que los veamos, es el momento de aprender la lección de Kubrick y aterrorizar a Telecinco con nuestra indiferencia. Los dioses griegos en el Olimpo, los ricos en sus yates, los concursantes de “Supervivientes” en su isla y los espectadores zapeando en la oscuridad entre Zeus, Berlusconi y Cristina Cifuentes (o no) armados con un mando a distancia muy parecido al monolito de “2001: una Odisea del espacio”. Mola.

14/1/20

MINISTRO MÀXIM


Màxim Huerta de ministro. Ministro da igual de qué, ministro de cualquier cosa, ministro por ser ministro. Es necesario que Pedro Sánchez le ponga el puesto delante como si fuera un capote, Màxim embista y deje la tele y a nosotros en paz.

¿Que ya hay mucha gente en el Gobierno? Coño, pues por eso. Ya vieron los informativos de ayer. Por uno más que hubiera entre el tropel de gente que estuvo prometiendo cargos en aquel camarote de los Marx no pasaría nada. Se añade a Màxim al montón, se le hace ministro de alguna cosina poco importante donde se entretenga pero no pueda hacer daño, y se le hace firmar un contrato de exclusividad que haga incompatible su ejercicio ministerial con el trabajo en televisión por siempre jamás. Qué felicidad.

Y Celia Villalobos de ministra. Ministra da igual de qué, ministra de cualquier cosa, ministra por ser ministra. Es necesario que Sánchez le ponga el puesto delante como si fuera un capote, Celia embista y deje la tele y a nosotros en paz.

Sumándola también a ella al Gobierno, Sánchez dejaría de ser criticado por estar al frente de un Ejecutivo numerosísimo de 23 miembros, solo por detrás del último que presidió Adolfo Suárez que tuvo 24, y pasaría a ser felicitado por batir un nuevo récord de España teniendo 25. Batir récords mola, eso ya no lo critica nadie.

No es buen momento para remodelar el Gobierno la semana de su estreno, es cierto, pero se trata de una emergencia nacional. El pasado verano, La 1 estrenó “A partir de hoy”, uno de esos espacios tontorrones que se estrenan en verano para tapar huecos, con el exministro socialista Máxim Huerta al frente. Aquel programa matinal de mesa camilla continuó en otoño sumando la exministra popular Celia Villalobos a la plantilla de colaboradores para que no notara tanto que se le estaba haciendo un favor a Màxim. Y esta semana, justo desde ayer, le han dado más tiempo a “A partir de hoy”, y pasa de durar una hora a hora y media. ¡Al día! ¿Esperamos a que la desgracia sea mayor o le damos otra vuelta a la puerta giratoria para que ambos dejen la tele y a nosotros en paz?

13/1/20

VEO, VEO


Como cada enero, haremos la predicción para el año nuevo televisivo. Las predicciones que salen del tarot, el horóscopo, o que simplemente se sacan de la manga como esta, no tienen ningún valor, pero son tan fáciles de hacer y gente con tantas tragaderas, que resistirse es imposible.

En 2020 seguirán triunfando en la tele personajes, como el Maestro Joao o Íker Jiménez o Carmen Porter. Seguirán soltando sus ocurrencias sobre cómo es el mundo creyendo que es el mundo quien debe adaptarse a lo que ellos dicen, y no lo que ellos dicen al mundo. Y seguirán encontrando personas que se crean sus pamplinas. Para completar el círculo, también seguirán triunfando en la tele algunas de estas personas que se creen cualquier gilichorrada, individuos que no pasaron por la escuela o la escuela no pasó por ellos. Como Gianmarco, a quien Telecinco trasplantó desde Italia a “GH VIP” para protagonizar este gran momento: tras una de las mil discusiones aburridas de la casa, el Maestro Joao le hizo el gesto de la cruz, y el hombretón quedó muerto de miedo y acabó llorando porque, decía, un adivino le había lanzado una maldición.

En 2020 también volverán a emitir la gala “Inocente, inocente” y un famoso volverá a tragarse una broma con fenómenos paranormales, espíritus y tonterías así. En 2019, le tocó a la jueza de “Got Talent” Edurne. Entre otras muchas pamplinas, creyó que sus canciones oídas al revés confirmaban que era la encarnación del último mensajero que anunciaba una profecía tibetana, creyó que se comunicaba telepáticamente —cuando simplemente le pusieron unos cascos (“Esto es una diadema que conecta hemisferios”, le dijeron)—, creyó que querían secuestrarla vampiros energéticos para dominar el mundo, y creyó explicaciones como esta: “Esas tres franjas que mi compañero lleva pintadas en la frente son el wifi del universo, lo que nos conecta con la energía. Son tres franjas que representan los tres estados del universo, porque en la vida cuando lo que quiere ser y es, no es cuando lo que no es, es”.

Veo, veo, que en 2020 seguiremos tan ceporros como en 2019.

12/1/20

CIFUENTES, DI QUE SÍ

Vaya lío, Cristina, el de estos días con la oferta de participación en “Supervivientes”. Primero se publicó que habías aceptado. Después, que no. Hace tres días volvimos a leer en la prensa que sí. Ayer, que no. No sé en lo que quedará al final el asunto, pero por si acaso, por si aún estamos a tiempo de influir en tu decisión, te suplico, te ruego, te imploro de rodillas poniendo los ojitos del gato con botas de Shrek: Cifuentes, por favor, di que sí.

Di que sí. Di que sí. Sé que tu participación en el show de Mediaset es políticamente incorrecta, pero ¿cuándo te ha importado ser políticamente incorrecta? Quizá estés recibiendo presiones de tu exentorno pepero, pero ¿cuándo se ha visto que tú te hayas dejado presionar? Seguramente estás dudando, en parte te atrae la idea y en parte no, ¿no es ésa la definición de las aventuras a las que hay que decir sí en esta vida? La política ha perdido su rock and roll desde que te fuiste. Necesitamos que vuelvas para que vuelvas a marcar el camino que otros seguirán: ¿quién fue la primera en hacerse esos tatus tan molones? Tú. ¿Quién fue la primera en protagonizar un escándalo en la Rey Juan Carlos, que después tantos copiaron con mucho menos salero? Mi CC. ¿Quién estableció el primer vínculo ontológico entre la corrupción política y la delincuencia común? La antigua presidenta de la Comunidad de Madrid, ante la que la actual presidenta de la Comunidad de Madrid no es digna ni de desatar la correa de su sandalia.

Di que sí y ve a “Supervivientes”. Haz un último servicio a la democracia. Alguien tiene que romper el hielo y ser incomprendida vanguardia del futuro de la expolítica. Te criticarán, seguro, pero no dudes de que después de ti irán Soraya, Mariano, Rosa, y, con el tiempo, Pablo, Irene, el otro Pablo, Cayetana, Adriana, el otro otro Pablo, Inés… ¡Albert, imagínate a Albert! Veremos a Pedro y a Santiago demacrados en gayumbos peleando por conseguir un coco en un cayo de Honduras, y todo te lo deberemos a ti. Di que sí, Cris, qué más te da…

11/1/20

EL NIÑO QUE MIRABA LOS ESCAPARATES



Señores publicistas de televisores OLED, sabemos que están ustedes muy nerviosos con el magnífico producto que tienen entre manos. La tecnología OLED supone un importante avance en la ya de por sí sorprendente calidad de imagen de las pantallas actuales. La potenciación del color negro permite resaltar los contrastes de forma más brillante y expresiva. Pero, por favor, no hagan anuncios en donde nos muestran lo bien que se ven las imágenes en los televisores OLED, porque los vamos a ver en nuestros televisores no OLED y, por tanto, no vamos a poder apreciar los magníficos contrastes que poseen sus monitores en nuestros monitores.

La situación es semejante a la que ocurrió en la década de los setenta, cuando llegaron a nuestro país los televisores en color. Todos los anuncios se centraban en el mensaje “vean, vean lo bien que se ven los colores en nuestros televisores”. ¡Pero aquellos anuncios los veíamos en nuestros antiguos televisores en blanco y negro! Recuerdo ser un niño y desesperarme con aquella contradicción lógica. Me paraba delante de los escaparates de las tiendas de electrodomésticos a la vuelta del colegio, y veía un anuncio de televisores en color Telefunken en un televisor en color Philips. La imagen era estupenda: ¿el mérito correspondía a Telefunken o a Philips?

Era muy joven para entender que cuando se nos muestra producto en un anuncio comercial, lo de menos es que dicho producto se muestre correctamente al espectador, y lo de más es que el texto del anuncio ponga ese producto por las nubes. Cuarenta y muchos años después ya no me desespero con el anuncio de televisores LG OLED. Sus imágenes se ven en mi televisor no OLED igual que cualesquiera otras, obviamente. Pero, aunque me divierte pensar que si yo pudiera apreciar la calidad de las imágenes OLED en mi monitor no OLED quedaría demostrado que no necesito un televisor OLED, pediría a los publicistas un poco de respeto para aquel niño que miraba los escaparates en los años setenta y no entendía nada.

10/1/20

SER COCINERO


Los niños españoles necesitan más vacaciones de Navidad. Las dos semanas actuales valen para hacer vida familiar, descansar del primer trimestre de curso y arrancar el segundo con fuerza, pero tienen un problema grave: “MasterChef Junior” dura más de dos semanas y a los chiquillos no les da tiempo a verlo todo. Por eso habría que prolongar sus vacaciones, para que pudieran seguir viendo la tele hasta las tantas, levantándose tarde, y así labrarse un futuro de fama, éxito y dinero a espuertas cocinando.

No hay más que ver la programación televisiva infantil que el Estado ofrece en su principal cadena pública, La 1, para darse cuenta de que la vuelta al cole después de Reyes es demasiado precipitada. Con unas semanas más sin clase los chavales ganan más que pierden. Se quedarán sin unas cuantas clases sin importancia, pero ganarán algo mucho más valioso: tiempo para empaparse de “MasterChef Junior” sin que ese incordio de los estudios interfiera, sin que esos horarios tiránicos les obliguen a ir a clase a una hora loca en la que deben dormir para recuperarse de haber trasnochado viendo en la tele este maravilloso programa educativo. Es al Estado a quien corresponde adaptar el calendario escolar a tan importante oferta formativa audiovisual que el propio Estado ofrece.

Antes de que llegara “MasterChef Junior” valían unas vacaciones navideñas más cortas. Y todavía valen en los países donde no emiten este programa. O en países donde sí lo hacen, pero no lo tienen en un altar como aquí porque consideran importante que los niños perciban como valiosas viejas profesiones sin perfil culinario, como ser investigador, abogado, médico o profesor. Pero en España, donde somos más listos que nadie, donde aspiramos a que nuestro país sea un gigantesco parque temático al que vengan muchos turistas de vacaciones, donde los niños tienen que entender que ser cocinero es lo más importante que pueden ser de mayores, habrá que adaptarse a los tiempos.

9/1/20

TENTACIONES


Hoy Mediaset estrena “La isla de las tentaciones”, qué peligro. Nos hace una oferta de contenidos a la que es difícil resistirse. Varias parejas aceptan ganarse un dinerito muy rico y muy fácil a cambio de consentir que se haga de su posible fidelidad y más que posibles infidelidades un espectáculo televisivo. ¿No empiezan a notar ya la tentación?

Para añadir emoción, los participantes serán tratados como sacos de hormonas que vivirán a cuerpo de rey en esos complejos hoteleros de lujo con los que sueñan quienes están dispuestos a recorrer medio mundo para encerrarse en paraísos artificiales en los que hacer lo mismo que puede hacer al lado de casa, pero con un pulserita que da derecho a barra libre. Tan concupiscible oferta se completará con acceso libre y gratuito a los cuerpos de varios chicos y chicas contratados por Mediaset que les estarán rondando constantemente dispuestos a todo, y que supongo que cobrarán un extra por cada concursante que consigan llevarse al huerto. Ya estaría bien que nos contaran qué baremos establecen sus contratos y en concepto de qué se establecen los pagos por estos servicios. Un castizo que no conociera la sofisticación y refinamiento de la tele actual lo llamaría prostitución, porque consiste en la misma compraventa de cuerpos de toda la puñetera vida, pero eso es porque un castizo no sabe nada ni de lenguaje audiovisual ni de índices de audiencia.

Hoy Mediaset estrena “La isla de las tentaciones” y lo hace en dos cadenas a la vez, Cuatro y Telecinco, para que la tentación sea doble. “La única manera de librarse de la tentación es ceder ante ella”, decía Oscar Wilde. Él sí que sabía. Cuando hoy nos sentemos a ver la tele seamos valientes y arrojémonos en brazos de la tentación. Si este programa horroroso nos repele, si nos apetece ver cualquier otra cosa en cualquier otra cadena, si nos tienta la tentación que vive en el canal de arriba, el de al lado, o el de debajo, cedamos y vayamos allí. Ceder a la tentación es la mejor manera de librarse de “La isla de las tentaciones”, el programa menos tentador del año.

8/1/20

EL UNIVERSO, JERUSALÉN Y CATALUÑA


David Ben-Gurión, que fue primer ministro israelí, estaba convencido de que el conflicto entre árabes y judíos no tiene solución porque los árabes y los judíos quieren la misma tierra para sus pueblos. Y ahí seguimos. Sin embargo, sí hay una solución viable que podría poner fin al conflicto y que el filósofo esloveno Slavoj Zizek resume así: retirada de los israelíes de Cisjordania y Gaza, establecimiento de un Estado palestino y alcanzar un compromiso respecto a Jerusalén que podría ser su transformación en un enclave extraestatal controlado por una fuerza neutral internacional. ¿Es una solución razonable? Parece que sí. O  no. Porque los hechos demuestran que lo razonable o lo justo no existe. Solo existe lo razonable o justo para los árabes y lo razonable o justo para los judíos. Y, si eso es así, entonces Ben-Gurión estaba en lo cierto. No hay solución al conflicto entre árabes y judíos.

¿Tiene solución el conflicto político catalán? Parece que no, si tenemos en cuenta que ni siquiera hay acuerdo en aceptar que el conflicto en Cataluña es político. El debate de investidura de Pedro Sánchez se convirtió en un no-debate entre árabes y judíos. Seguro que muchos ciudadanos se acostaron ayer asombrados de que los argumentos de Sánchez y sus aliados no sirvieran de base para un acuerdo universal de mínimos, y estoy convencido de que muchos ciudadanos se fueron a la cama estupefactos ante la incapacidad de la izquierda para entender los argumentos de los que no se quitan el nombre de España de la boca. Dicho de otro modo, si uno ve LaSexta le parecerá que las soluciones propuestas por los árabes son razonables, pero si uno ve Trece creerá que las soluciones que aportan los judíos son justas. Y ahí seguimos. Cuando las cuestiones políticas y las cadenas televisivas se convierten en antinomias de la razón pura, como diría Kant, es que tenemos conflicto para rato o, como apostillaría Ben-Gurión, para siempre. Según Kant, la razón humana cae en la autocontradicción cuando intenta ir más allá de los sentidos al responder a preguntas como si el universo tiene un comienzo en el tiempo o es infinito, porque es posible dar argumentos válidos en un sentido y en otro. Hay argumentos de Trece a favor de la finitud del universo y argumentos de LaSexta a favor de la infinitud. Argumentos que demuestran que el Apocalipsis está cerca y argumentos que dejan claro que estamos ante un nuevo Génesis. ¿Tiene solución esta antinomia? La solución es seguir argumentando. El problema es terminar a tiros, como árabes y judíos, o en un duelo a garrotazos como el que pintó Goya.

7/1/20

LA VIRGEN LAVA PAÑALES


RTVE despidió el año dando caña. Parecía un inocente viaje al siglo XIX para recordar a la gran Concepción Arenal, pero las verdades como puñetazos caían en el presente. “Ella dice que cómo puede ser que una mujer sea jefe del Estado —caso de la reina Isabel II— y que no pueda ser funcionaria de aduanas; cómo puede ser que las mujeres llenen las iglesias, atiendan los altares, limpien, estén allí protegiendo el oficio religioso y no puedan dar la eucaristía”.

Respecto a lo primero que plantea, hoy la mujer ya puede ser funcionaria de aduanas, pero, ojo, aún tenemos un rey elegido por el procedimiento de mirar cuál de los descendientes reconocidos del rey anterior dispone de la inestimable cualidad política de tener pene. Respecto a lo segundo, la situación de la mujer en la Iglesia sigue igual. Que el otro día en el Vaticano el papa repartiera hostias en forma de manotazos es solo una anécdota, lo esencial es que aquella devota mujer que los recibió estaba detrás de la valla que protegía al papa. Se le permite estar delante de la valla para limpiar, pero no para consagrar y repartir hostias.

Mientras RTVE daba caña en “La historia de cada día” —un estupendo programa dedicado a la historia de Radio 5—, Telecinco daba vueltas a cómo seguir rentabilizando su “Gran Hermano” a pesar de que la violación que consintió en una edición anterior hizo huir a los anunciantes. A ningún jefazo se le ocurrió aún pedir perdón por la nefasta gestión de esta agresión a una mujer que estaba indefensa, pero sí han tenido la idea de prolongar el último “GH VIP” con otro nombre: “El tiempo de descuento”. La triste imagen que dan de la mujer en su gran escaparate audiovisual les preocupa menos que la cuenta de resultados. No son monstruos, solo trasladan a la tele el triste aire que respiramos. La iluminación navideña de mi calle tenía la silueta de una mujer rezando arrodillada en actitud de sumisión. Necesitamos más Concepción Arenal y menos villancicos en que la Virgen lava pañales y los tiende en el romero, los pajarillos cantando y el romero floreciendo.

6/1/20

ERROR EN CUATRICROMÍA


No, no es verdad que dos millones trescientos mil españoles usen diariamente el teletexto de las cadenas generalistas de televisión. Ni de coña. Esta semana este servicio ha sido noticia debido a que la BBC ha anunciado el fin de su sistema de teletexto. La noticia ha causado una conmoción similar a la que se produjo el año pasado cuando en Rusia se anunció el fin de los transportes de telegramas a caballo en medio de la estepa nevada. Y rápidamente la Asociación de Amigos del Teletexto y de Aquellas Maquinitas que se Enchufaban al Televisor para Jugar al Ping-Pong con Píxeles -el nombre es inventado, pero el dato que les voy a dar ahora es rigurosamente cierto- ha recordado que en España el teletexto sigue siendo un servicio muy demandado, usado por dos millones trescientos mil espectadores a diario.

A ver, no nos flipemos. Dos millones trescientos mil teletextibers no se alcanzan ni sumando todos los usuarios de este horror en cuatricromía desde Edison hasta nuestros días. Sólo el sistema numérico de acceso a sus páginas provocó más alcoholismo que el “Goles son amores” de Manolo Escobar. Entonces, ¿cómo se alcanza esa cifra millonaria? Muy sencillo: el error, el error humano, esa bendita variable que explica desde la aparición del reggaetón hasta la hemeroteca de Pedro Sánchez. Unos cuarenta millones de españoles presionando botones del mando unas cincuenta veces al día permiten esperar unos millones de errores por puritito azar y fallo psicomotor. El botón del teletexto suele estar al lado de botones muy usados. Se pulsa el botón por error; la pantalla se llena de píxeles rojos, azules, verdes y amarillos...

El espectador se siente protagonista de “Stranger things”, grita y apaga el televisor. Pero en el contador ya queda registrado un nuevo uso del teletexto. No puede hacer nada por impedirlo, y sólo le queda envidiar a los británicos que, a partir de esta semana, apretarán el botón por error sin ser transportados a la década de los ochenta. 

5/1/20

WITH A LITTLE HELP FROM MY FRIENDS


En 1990, TVE empezó a emitir una serie nostálgica en la que la voz de un adulto, en el papel de narrador, contaba desde el presente cómo recordaba su infancia, cómo iba creciendo y cómo le marcaban sus experiencias con sus padres, su hermano y su hermana —ambos mayores que él—, su amigo del alma y su novia de siempre. Los recuerdos arrancaban en 1968, pero no en el día que Massiel ganó el “Festival de Eurovisión”. Tampoco era el narrador Carlitos, ni los padres eran Merche y Antonio Alcántara, el amigo no era Josete y la novia no era Karina. Porque la serie de la que hablo era “Aquellos maravillosos años”, no “Cuéntame cómo pasó”. Aunque once años después, ya en 2001, acabaría siéndolo en forma de plagio (“homenaje”, para los amigos).

El pasado jueves, los Alcántara celebraron la Nochebuena de 1990 en La 1. Cuando en la cena encendieron la tele, vieron el mensaje del rey y “El precio justo” con el veterano Joaquín Prat diciendo “¡A jugaaar!”. Casi 23 años antes habían encendido su primer televisor para ver “Eurovisión”. Y falta una década para que comience el juego de espejos. Para entonces, la serie se ambientará en 2001, el año en que se estrenó. Los Alcántara podrán poner la tele en 3D para verse a sí mismos en 2001 poniendo la tele en color para verse a sí mismos en 1968 poniendo la tele en blanco y negro para ver “Eurovisión”.

Pero mientras llega ese día mágico en que colapsará el continuo espacio-tiempo, en “Cuéntame cómo pasó” deberían hacer un homenaje a “Aquellos maravillosos años”. Es de justicia. Que se olviden del rey y de “El precio justo”. Sería estupendo ver, en cualquiera de los próximos capítulos, a los Alcántara encendiendo la tele para ver cómo viven los Arnold, acordándose de Carlitos al ver a Kevin, comentando lo alucinante que sería que alguien plasmara sus vidas en una serie como aquella, y bromeando con el papelón que un día haría Ana Torroja versionando el “Cuéntame” de Fórmula V para sustituir la apertura de Joe Cocker versionando el “With a little help from my friends” de The Beatles.

4/1/20

TODO EL AÑO ERA NOCHEVIEJA


La televisión va a ir desapareciendo a medida que pasen los años. La televisión tal y como la entendemos: una pantalla grande, fija en el altar de la casa, alrededor de la que se reúnen familia y amigos para ver programas que interesan a un amplio perfil de gente y que se emiten a una hora determinada. El tamaño, la visión en grupo, el carácter generalista de los contenidos y el horario se van a ir perdiendo. Y lo último en desaparecer, la última isla que quedará a flote en el hundimiento global de este medio de comunicación, será la retransmisión de las campanadas de fin de año desde la Puerta del Sol.

Primero desaparecerán las series, el cine y todo tipo de ficciones, que se adaptarán al nuevo formato de las tabletas y la visión individual a la hora que apetezca. Después desaparecerán los informativos, ya que las redes sociales ofrecerán a sus usuarios una selección de noticias mucho más personalizada y mucho más sesgadas a la medida de lo que pueden ofrecer las cadenas tradicionales; ¿para qué escuchar opiniones que no nos gustan pudiendo limitarnos a atender a las que sí nos gustan? ¿quién va a querer ver en Antena 3 un debate sobre la nueva república de Catalunya con seis viejos tertulianos fijos cuando puede seguir en twitter una discusión en la que se puede elegir a los cien participantes preferidos entre una oferta de treinta millones de opinadores? Los deportes tardarán más tiempo en desaparecer, pero algún día los avances en realidad virtual y tecnologías 3D permitirán seguir la liga de fútbol de una forma mucho más inmersiva e intensa de lo que permite la experiencia actual de mirar a una pantalla.

Sólo las campanadas seguirán aunando visión en grupo, carácter generalista, horario fijo y pantalla grande. Pedroche, Igartiburu, Padilla, son los últimos neandertales en las cuevas de Gibraltar esperando la extinción. Se recibirá al año nuevo, y los jóvenes besarán a los ancianos pidiéndoles que les cuenten una vez más cómo era vivir en aquel mundo del siglo XX en el que todo el año era Nochevieja.

3/1/20

JOHN FORD = 65 x JON FAVREAU

¿De verdad hacen falta mil seiscientos setenta y seis trabajadores para producir un capítulo de “The Mandalorian”? Lo pondré en número para que confirmen que no lo han leído mal: 1676. No cien. Ni doscientos. La sucesión de nombres en los créditos finales era tan prolija que me propuse contarlos. Habrá alguna gente, que no me conoce, que creerá que estoy vacilando. Otros, los que sí me conocen, saben que no miento. Alrededor del quinientos hubo momentos de vacilación en donde valoré mandarlo todo al cuerno y hacer la columna de hoy sobre José Mota. A eso de los ochocientos comencé a sufrir calambres, de tanto pulsar el play y el pause. Pero me mantuve firme tumbado en el sofá hasta que, cerca del mil, entré en un estado de meditación vipassana en donde el yo se disolvió en el cosmos y pude seguir contando los nombres con desapego experiencial. Casi lamenté llegar al final: mil seiscientos setenta y seis.

La crítica ha puesto por las nubes a “The Mandalorian”. La enésima reinvención del western, esta vez en un escenario galáctico. La solidez narrativa que le falta a la saga madre de “Star Wars”. John Ford en Alderaan. Pero, aunque el minucioso ejercicio de estilo que es la serie de Disney+ le obligue a guardar ciertos parecidos con Ford, hay un aspecto en donde ambos se diferencian significativamente: en los créditos de “La diligencia” se cuentan veintiséis nombres -también los acabo de contar, ha sido más fácil; ni calambres ni estados alterados de conciencia-, mientras que en los créditos del trabajo de Jon Favreau aparecen sesenta y cinco veces más. ¿De verdad es sesenta y cinco veces más complicado producir un capítulo de “The Mandalorian” que una película como “Centauros del desierto”, o será más bien que cada cineasta de la mitad del siglo XX valía por sesenta y cinco cineastas actuales?

Y, como última reflexión, ¿cómo carajo esperan que nos leamos mil seiscientos setenta y seis nombres en setenta segundos?

2/1/20

ELEGIR ENTRE DIFERENTES

Nos pretenden convencer de que debemos elegir entre Anne Igartiburu y Cristina Pedroche. Entre Leticia Sabater y Tamara Falcó. Insisten en plantear la oposición entre estos dos estilos como si agotaran el abanico de posibilidades, lo cual nos aboca a interminables discusiones acerca de cuál de los dos extremos nos representa mejor y añade sofisticados matices al concepto de “mal menor”. Tamara contra Cristina. Leticia contra Anne. La elegancia contra el chonismo. Este insidioso y sesgado enfrentamiento se libra cada día del año en nuestra televisión, pero en la nochevieja alcanza su momento de mayor intensidad.

Pero no es así. Especialmente en la nochevieja. No tenemos por qué elegir entre Anne Igartiburu y Cristina Pedroche. Podemos mandar a freír monas a las dos a la vez gracias a que contamos con Virginia Díaz y sus maravillosos “Cachitos de hierro y cromo”. Contra la elegancia, el recordatorio de su fecha de caducidad y su posterior conversión en un pastiche kitsch. Contra el chonismo, la defensa de un entretenimiento basado en dar una vueltina más a las cosas y la confianza en la capacidad del espectador para agradecerlo. Contra el costumbrismo, el costumbrismo reflejado en un espejo cóncavo en el Callejón del Gato. Contra los clichés, los clichés con notas a pie de página.

Otra televisión no sólo es posible, sino que ya es real. Que Anne y Cristina compitan en “Masterchef Celebrity” o en “Tu cara me suena”, pero que nadie pretenda convencernos de que su enfrentamiento va más allá del que mantienen marcas comerciales con diferentes perfiles de público, aunque fabricadas por la misma empresa. Puestas la una al lado de la otra, podemos dejarnos engañar por las apariencias y creer que son diferentes; pero añadiendo a Virginia Díaz a la imagen, las primeras se vuelven prácticamente gemelas y se colocan a años luz de la presentadora de “Cachitos”. No debemos elegir entre iguales. Debemos elegir entre diferentes.