14 mayo 2013

FALLING SKIES


Si al menos mañana bajase inesperadamente del cielo un montón de naves extraterrestres provistas de unos rayos de colores que nos dejaran inmovilizados al tocarnos... Si tras unas horas de confusión total las naves anunciaran mediante grandes altavoces que se habían hecho con el control absoluto del planeta y que esa noche emitirían a través de Cuatro la proclama del nuevo orden galáctico al que la Tierra quedaba adherido desde entonces... Si al comenzar el programa viéramos a los veinticuatro pretendientes de “Un príncipe para Corina” ir apareciendo en pantalla, y uno a uno -el que tiene como modelo en la vida el personaje de Ken el de la Barbie, el que no soporta que exista gente fea y mucho menos que se atreva a salir a la calle, el que se define como alguien que tiene los ojos pues azules y la barbilla un poco cuadrado y los labios así como carnosos y claro la cara que voy a tener yo pues no la va tener nadie, el culturista interesado en el evangelismo...- se fueran arrancado la piel del rostro como una sola pieza, bajo la que apareciera la típica cara de extraterrestre de películas de extraterrestres, verde, llena de babas, con arrugas asquerosas... Si después de eso las propias Corina y Luján se pusieran al frente del grupo, se despegaran también la cara del frente de la cabeza, nos enseñaran un rostro purulento mezcla de pez abisal y caparazón de cangrejo Heike, y leyeran un comunicado con voz muy aguda diciendo que hace ya décadas que los extraterrestres se introdujeron en nuestra sociedad, que han ido ocupando lentamente puestos de relevancia en los gobiernos de Zapatero y Rajoy, entre los concursantes de “Gran Hermano” y los colaboradores de “Sálvame”, y que a través de “Un príncipe para Corina” se envió de forma codificada a las autoridades galácticas la información militar sobre nuestro planeta así como la señal para que procedieran a su invasión...

No sé... si al menos ocurriera esto o algo vagamente parecido a esto, todo lo que vimos en la pantalla durante el estreno de “Un príncipe para Corina” tendría un mínimo sentido y podríamos comenzar a organizar la Resistencia.