30/6/19

EN SUS ZAPATOS



La noche del pasado miércoles vi dos entregas seguidas de “Fuera de cobertura” en Cuatro. Y nada. Pensé que lo conseguiría porque este programa de reportajes está realizado por Alejandra Andrade, que desde “Callejeros” a “En tierra hostil”, pasando por “Encarcelados”, ha demostrado que conoce su oficio, pero me equivoqué. Nada de nada.

La primera entrega de “Fuera de cobertura” se centró en las duras condiciones en las que se encuentran miles de jóvenes españoles que están emigrando a Holanda para trabajar en empresas de trabajo temporal. Hice esfuerzos por entender a los holandeses preocupados por el problema de la inmigración, traté de comprender la amenaza que supone para ellos la llegada de personas extranjeras y sin dinero que trabajan para sobrevivir, pero no lo conseguí. Después “Fuera de cobertura” trató de las duras condiciones en las que se encuentran miles de jóvenes españoles que están emigrando a Gran Bretaña para trabajar como au pairs. Tampoco fui capaz de ponerme en los zapatos de los británicos preocupados por el problema de la inmigración que ven una amenaza en la llegada de extranjeros pobres que para sobrevivir se quedan con sus trabajos, y que, lejos de aprender inglés como pretenden, lo que están haciendo es enseñar español a sus niños siendo además chachas para todo a coste cero.

Tal vez la culpa del fracaso sea mía porque soy tan español y muy español que me hago trampas al solitario. Siendo tan patriota me pongo de parte de los españoles que nos muestra Andrade, por eso no termino de empatizar con la ultraderecha xenófoba holandesa y británica. Mejor cambiar de aires y de continente.

La imagen de un padre y su hija ahogados en el río Bravo recorre los telediarios. El agua mece levemente los cuerpos ya sin vida de estos maleantes criminales y violadores que organizados en peligrosas mafias tratan de evitar que América sea grande de nuevo. Nada. Sigo sin creérmelo. Seguiré intentándolo pero me temo lo peor. ¡Es tan difícil ponerse en el lugar de quienes no se ponen en lugar de los demás!

29/6/19

GOL DE OTEGUI


Televisión Española no puede decidir unilateralmente entrevistar a Arnaldo Otegui sin rendir cuentas a nadie. No está bien que Canal 24 Horas sea, porque sí, el altavoz del líder de EH Bildu. Es intolerable que TVE sirva en bandeja, por sus narices, contra la opinión de las víctimas del terrorismo y con la oposición de un buen puñado de partidos políticos elegidos democráticamente en las urnas, una pileta de agüita limpia y refrescante para que un tipo de su catadura moral se dé un chapuzón ante todos los españoles de bien salpicando barbaridades, para que se lave la sangre que aún tiene la desfachatez de justificar, para que blanquee su imagen tergiversando la historia, para que limpie y deje como los chorros del oro esa conciencia suya, alucinada y multiusos, que lo mismo fríe un cuento que cose una mentira.

Por eso fue una vergüenza que el Canal 24 Horas dispusiera, por su cuenta y riesgo, hacer una entrevista a Otegui, y la noche del pasado miércoles nos la tuviéramos que comer con patatas. TVE no puede guiarse por impulsos, no puede regirse por caprichos, ni puede estar al albur de las decisiones arbitrarias del jefazo o jefaza que le haya caído encima como consecuencia de los últimos vaivenes políticos. TVE debería haberlo entrevistado de oficio, por responsabilidad institucional, por higiene democrática.

De la misma manera que el presidente del Gobierno es, sea del partido que sea, el presidente de todos; a todos nos representan, nos guste o no, todos los partidos con representación parlamentaria. TVE tiene el deber de cumplir el mandato democrático de recoger la pluralidad ideológica que hay en nuestras instituciones. No puede permitir que unos partidos políticos elegidos democráticamente en las urnas decidan qué partidos políticos elegidos democráticamente en las urnas pueden salir en la tele pública y cuáles no. Si la entrevista a Otegui respondió a estos principios, hay que felicitar a TVE por hacer bien su trabajo. No queda otra.

28/6/19

CALOR ATÓMICO


El pasado miércoles, La 2 Noticias abrió su informativo con un análisis de la peligrosísima deriva chiflado-paranoica que inunda los despachos estadounidenses y rusos donde se cuecen las decisiones que nos afectan a todos y que, si no lo remedia la ciudadanía en su acción democrática, nos conducirá a una nueva escalada nuclear, un regreso a la guerra fría y un retorno de las películas inspiradas en el horror de la guerra atómica. Ese mismo miércoles, el telediario de La 1 comenzó con un larguísimo análisis de la ola de calor que nos ataca en verano, dedicó su parte central a esa misma ola de calor, y finalizó con un exhaustivo resumen del caluroso día veraniego que obligó a la ciudadanía a procurar no hacer deporte en las horas centrales del día, beber mucha agua y buscar la sombra.

La guerra nuclear y la ola de calor. ¿A quién le importa el aumento de las armas nucleares y el entierro controlado de los tratados que limitan ese armamento nuclear? A las Noticias de La 2. ¿A quién le importa el calorazo a finales de junio? A La 1. Somos humanos y, por tanto, nada de lo humano nos es ajeno. Pero del mismo modo que es difícil  entender que Paula Sainz-Pardo no conceda en La 2 ni un segundo al calor del verano, no comprendo el desdén de La 1 hacia el calor de la guerra atómica. ¿Se puede luchar contra el calentamiento global y contra las armas nucleares?  Por supuesto. Decía Stephen Hawking que incluso la gente que afirma que no podemos hacer nada para cambiar las cosas, mira antes de cruzar la calle. Incluso los que dicen que no podemos hacer nada contra el calentamiento global y contra la chifladura atómica tienen planes de pensiones o una lista de libros para leer con calma cuando se jubilen. Y algo que podemos hacer es exigir a La 1 que informe de los desafiantes cruces de miradas nucleares entre estadounidenses y rusos, y animar a La 2 para que, de vez, en cuando, nos trate como a vecinos que comparten un viaje en ascensor y comente que hace mucho calor y es difícil dormir por las noches.

Un apocalipsis nuclear tiene sitio en La 1 y un infierno de calor tiene un lugar en La 2. Así, cuando crucemos la calle por un paso de peatones, todos miraremos a la izquierda para parar las armas nucleares y a la derecha para tomar medidas contra el calentamiento global. El futuro nos atropellará, pero que no sea por no mirar en los telediarios lo que hay que ver.

27/6/19

PROGRAMA MASSIMINO


Cuentan que Polemón, que fue director de la Academia de Platón, permanecía totalmente inconmovible en los espectáculos teatrales, una conducta tan incomprensible para un griego como beber vino sin mezclar con agua. La impasibilidad de Polemón era tan extraordinaria que cuando el famoso actor Nicóstrato, a quien apodaban “Clitemnestra” (el teatro griego está lleno de fascinantes personajes femeninos, pero eran interpretados por hombres), leyó de forma conmovedora el texto de un poeta, no dio muestras de haber oído nada. Me pregunto si Polemón mantendría hoy su careto impasible y su pose indiferente ante el espectáculo que ofrecen tantas y tantas series televisivas que bucean en la naturaleza humana como los bajau se sumergen en las aguas de las Filipinas, Malasia e Indonesia para pescar a más de sesenta metros de profundidad. ¿Podría Polemón poner cara de Buster Keaton mientras ve un capítulo de “Black Mirror” o la brutal primera temporada de “Fargo”? ¿Sería capaz Polemón de hacer como que no ha oído nada después de escuchar los monólogos de Rust Cohle en “True Detective” o las sentencias de Tyrion Lannister en “Juego de tronos”? Vale, concedamos que Polemón es inmune al magnetismo de Clitemnestra y de Tyrion. ¿Qué podemos hacer? Solo se me ocurre convertir a Polemón en un astronauta.

A veces, alejarse es la única forma de entender lo que tenemos más cerca. En “Nuestro planeta” (La 2), la serie documental presentada por el actor Will Smith, el astronauta Mike Massimino (a quien recordarán por su divertidísima intervención en varios capítulos de “Big Bang”) dice que lloró de emoción cuando contempló el espectáculo del planeta Tierra desde el espacio. Creo que Polemón en el espacio también lloraría y entendería el valor de Clitemnestra y de todos los grandes personajes paridos por el genio humano. Y, del mismo modo que un Polemón astronauta entendería unas cuantas cosas, todos esos megaultranacionalistas acostumbrados a emocionarse, llorar y conmoverse con el espectáculo que ofrece su accidental lugar de origen entenderían muchas cosas si pudieran admirar el planeta Tierra como lo contempló Massimino en su paseo espacial. El programa Erasmus es una de las grandes ideas de la Unión Europea, y yo propongo un programa Massimino para enviar al espacio a los que, como Polemón con el teatro, son incapaces de conmoverse con el ser humano, ese ser que desde el espacio vive en un planeta sin fronteras. Por mucho que cueste, el programa Massimino sería barato.

26/6/19

¿ES APLICABLE EL CONCEPTO DE "SPOILER" A LOS CONCURSOS?


A ver, ¿se puede saber por qué todos los medios mantienen un secreto absoluto respecto del desenlace de nuestras series favoritas, pero sin embargo corren a publicar los resultados de nuestros concursos favoritos en cuanto se graban? O sea, ¿no se puede decir hasta pasados cinco años que en el capítulo final de “Juego de tronos” Fulanito mata a Menganita, pero se puede pregonar a los cuatro vientos que ya se ha grabado el programa de “Boom” en el que Los Lobos ganan el bote de seis millonacos y pico? ¿Es aplicable el concepto de “spoiler a los concursos o sólo a las series?

En su reciente tesis doctoral “Boundaries about conceptual análisis of tv contest shows: towards a phenomenological status of zapping under the Trump administration”, el comunicólogo Anthony Rich distingue dos tipos de concursos televisivos en función del interés que tiene su resultado final: aquellos concursos que pierden todo interés si ya se sabe el desenlace, -por ejemplo, el clásico “La ruleta de la fortuna”-, y aquellos concursos que siguen siendo interesantes aunque ya se sepa quién y qué va a ganar, -por ejemplo, el clásico “Un, dos, tres, responda otra vez”-. ¿Pertenece “Boom” al primer tipo o al segundo?

¿O a un tercero? ¿existe un tercer tipo de concursos que no ha contemplado Rich, aquéllos cuyo interés no disminuye, sino que aumenta una vez que se conoce el resultado? Es fácil adelantar que Antena 3 filtrará el día de emisión en el que Los Lobos se llevarán el bote, y previsiblemente las audiencias serán más millonarias que el premio. Es el spoiler paradójico, el aumento de los espectadores como consecuencia de eliminar el suspense acerca de lo que va a pasar. Hay quien se aísla del mundo para no conocer cómo termina “Juego de tronos” tras la emisión de su último capítulo. Yo me voy a encerrar para no saber qué día ganan Los Lobos el bote antes de que se emita el último capítulo de “Boom”.

25/6/19

BEATRIZ TALEGÓN VS MARÍA ELVIRA ROCA

En “Imperiofobia y leyenda negra”, la profesora María Elvira Roca desmonta todo el entramado que ha estado manteniendo durante siglos la idea de que España es un país inherentemente fallido, esencialmente retrógrado y oscurantista, un error que la historia terminará eliminando dado que es imposible de corregir. Roca analiza los orígenes de esta leyenda, compara el comportamiento de España con el de otros Estados que también formaron imperios y colonias ultramarinas, desvela las mil formas sutiles por las que los españoles hemos interiorizado de forma acrítica desde la escuela la versión historiográfica que de España dieron sus rivales y las consecuencias que eso está trayendo para nuestro país en la actualidad.

No tengo formación para juzgar el acierto de la profesora Roca. Pero su postura se tambalea tras la irrupción de Beatriz Talegón, otra destacada histor… eh… defensora de la homeopatía, que ha defendido la supremacía cultural catalana respecto a la española, ya que mientras que en dicha Comunidad Autónoma el programa más visto son los informativos de TV3, en el resto del Estado español ese liderazgo lo ostenta “Sálvame”. Quizá los españoles fueron menos crueles en Sudamérica de lo que los británicos fueron en Norteamérica. Quizá
el catolicismo sea menos racista, fanático e intervencionista del Estado que el protestantismo. Pero seguimos siendo un país de mierda porque vemos “Sálvame”. Cataluña haría bien en independizarse.

Sí tengo formación para juzgar la solemne majadería de la homeópata Talegón, que hace aguas desde la selección de las muestras -en donde, por ejemplo, no se controla el papel de variables económicas- hasta la consideración de que cualquier informativo ha de ser mejor que cualquier programa del corazón. La leyenda negra tiene una nueva variante: la leyenda negra televisiva. Y el supremacismo tiene un nuevo subtipo: el supremacismo televisivo. Ahora sólo nos queda contemplar algún debate entre Roca y Talegón. Para echarnos a llorar, digo. O a reír.