12/2/12

'MIX' TELEVISIVO

¡Españoles, agrupémonos todos! Quiero decir, ¡Españoles, a las barricadas! Si nos quieren llamar patrioteros, que nos lo llamen. Y si nos quieren acusar de chovinismo, pues que nos acusen. Soportaremos heroicamente ese galicismo tan poco español, tan ajeno al fetén espíritu cañí, tan…, pues lo digo, tan gabacho, qué cojones tanto circunloquio y tanto remilgo. ¡Españoles! A ver si ahora no vamos a poder llamar las cosas por su nombre en la noble lengua de Cervantes y de todos esos tan importantes y tan españoles que explican los profes en clase de literatura española.

A lo que iba. ¡Españoles! Lo ocurrido esta semana con los guiñoles franceses es intolerable. ¡Toda Francia riéndose de nuestros deportistas, acusándolos de doparse, ridiculizando sus gestas deportivas! ¿Vamos a soportar esta afrenta y encima quedarnos callados? ¡No! Hace muy bien en contestar Rubalcaba sin pelos en la lengua. La embajada española en Francia y el Consejo Superior de Deportes supieron ponerse en su sitio defendiéndonos como deben ante esta ofensa. El ministro de Asuntos Exteriores, el de Educación, Cultura y Deporte y el Gobierno entero reaccionaron como lo que son, como españoles. ¡Oh, diosa Mercedes Milá; oh, diosa, incluso tú bajaste del Olimpo “GH” para denunciar el oprobio y no parecer por un instante tan odiosa!

¡Españoles! ¡Los franceses se ríen con sus guiñoles del deporte español! ¿Es eso justo? ¡No! ¡Nosotros somos los que deberíamos reírnos de nuestro deporte con nuestros propios guiñoles! ¡Pero no podemos porque no tenemos guiñoles! Pues ya está bien: que vuelvan inmediatamente los guiñoles a nuestra tele. Igual que España necesita conservar el carbón en su mix energético con una finalidad estratégica, también necesita a los guiñoles en el mix televisivo. Estar sin guiñoles nos deja indefensos ante los guiñoles extranjeros. En situaciones de crisis podríamos contestar a los guiñoles franceses sin recurrir a personajes de carne y hueso de medio pelo, ¡lo haríamos por todo lo alto con nuestros propios guiñoles! ¡A las armas! ¡Por España! ¡Resucitemos nuestros guiñoles! ¡Antes de que en Francia hagan un guiñol de Urdangarín!

11/2/12

EL LUJO HIEDE

El lujo huele mal. No me lo parece, es que huele mal. Lo dijeron anteayer en Canal Historia: la ostentación huele que apesta. Eso explica muchas cosas. Por ejemplo, por qué cuando el miércoles por la noche veía usted “Comando actualidad” olía tan mal (peor que mal: olía a podre, a orines, a muerte. Olía mejor Dinamarca en tiempos de Hamlet). Es que el reportaje “Dinero llama a dinero” desveló que en España el mercado del lujo creció el año pasado un 25%. Por eso el hedor era insoportable.

El reportaje “Grandes descubrimientos: Antiguos plusmarquistas” de Canal Historia contó que el producto de lujo más caro de la historia de la humanidad es el tinte púrpura usado en la antigüedad por los emperadores y poderosos para teñir sus ropas (hoy se mantiene en la Iglesia, que en uno de sus habituales ejercicios de humildad viste a sus cardenales -purpurados- de púrpura). El tinte se obtenía de unos moluscos marinos y hacía falta matar 12.000 para obtener el apenas gramo y medio necesario para teñir una toga con la que hacer ostentación de riqueza ante la vulgar plebe, para marcar la diferencia separándose del plebeyo vulgo. Pero el tinte no dejaba de ser marisco podrido mezclado con orina, lo que lo convertía en uno de los peores olores de la antigüedad, lo que es mucho decir.

“Dinero llama a dinero” no habría olido mal si hubiera tratado simplemente de vestidos, joyas, coches, restaurantes y pisos. Pero es que detrás de estas palabras siempre decían “de lujo”. Y el hedor aparecía. Casualidad: “Comando actualidad” reemitió después “Barato, barato”. Pobres de nosotros. Por contraste, el hedor del lujo aumenta. Al día siguiente La 2 explicó en “Crónicas” el drama del paro con el ejemplo de Villacañas, un pueblo que pasó del pleno empleo al 23% de paro en cinco años. ¿Paro? Un 25% creció en España el olor a púrpura el año pasado. Menos mal que la reforma laboral resolverá esta situación maloliente, ¿verdad?

10/2/12

UNA MOSCA EN LA SOPA DE "SHERLOCK"

Camarero, por favor, hay una mosca en mi capítulo de “Sherlock”. ¿Cómo que no la ve? No, no me refiero a la mosca de siempre, la mosca que identifica la cadena en la esquina inferior derecha de la pantalla. Cuando uno va a comer a cualquier canal televisivo ya sabe que pida lo que pida se lo van a servir con una mosca corporativa en la parte de abajo del plato. Esa mosca no sabe a nada y no estropea el disfrute de la sopa. Pero es que esta vez en Antena 3 me han servido el capítulo de “Sherlock” con un pedazo mosca gigante, llena de reflejos verdes y naranjas, con ojos cuyas celdillas se ven a simple vista, para indicar que mañana van a emitir un nuevo capítulo de “Con el culo al aire”. Mírela, camarero, en la parte superior derecha de la pantalla, enorme, ocupando un diez por ciento del total de la imagen. Y se mueve, y a veces aparece en ella Paco Tous y saluda, y luego vuelve a leerse “Con el culo al aire - Mañana nuevo capítulo”. He venido a tomarme en Antena 3 una estupenda sopa de “Sherlock” y le exijo que me la retire y me traiga otra en donde no tenga que estar viendo esa mosca de reojo a un lado del plato.

¿El chef está enterado de esto? ¿La empresa de catering BBC sabe que en el restaurante Antena 3 añaden moscas a sus excelentes productos? “Sherlock” es un manjar tan delicioso, que pide tanta concentración y cariño para disfrutar de su explosión de sabores, que colocar per-ma-nen-te-men-te durante su emisión un anuncio de algo tan impropio como “Con el culo al aire” es como rematar la mejor vichyssoise del Ritz-Carlton con una cucaracha. A lo mejor esta mosca de patitas peludas y alas irisadas no molestaría tanto si me la hubiera encontrado tomando una sopa de “Ahora caigo” o una crema de “Atrapa un millón”. Pero en “Sherlock”... hombre, por dios, en “Sherlock”... Llévesela de aquí ahora mismo y tráigame una sopa de “Sherlock” limpia y en condiciones. Y no pido el libro de reclamaciones porque sospecho que también estará anunciando en cada esquina un nuevo capítulo de “Con el culo al aire”.

9/2/12

CAMPS ES INOCENTE

Tomad buena nota, productores de televisión. Coged un grueso rotulador indeleble y escribid en una hoja bien grande el siguiente texto: “‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’ Diez y pico por ciento de audiencia; ‘Crematorio’ Cinco y pico por ciento de audiencia”. Son datos reales referidos a los espectadores que la bazofia de Cuatro y la excepcional serie de laSexta consiguieron el pasado lunes. El reality mohoso de madres, hijos y novias desmielinizadas dobló en aceptación a la infernal historia del clan Bertoméu que Sánchez-Cabezudo ha sabido convertir en la mejor serie dramática de la historia de la televisión española reciente. Clavad con una chincheta esa hoja de papel en el lugar más visible de vuestros despachos. Quizá durante las próximas semanas se os presenten proyectos para vuestra valoración y debáis tomar decisiones acerca de posibles inversiones de millones de euros en programas de televisión. Mirad entonces el mensaje que tenéis colgando en la pared y obrad en consecuencia. Ya sabéis cuáles son nuestras preferencias. Dadnos lo que nos gusta y os haremos ganar mucho dinero.

Tampoco os estoy descubriendo nada que no supierais. “Los espectadores españoles prefieren la porquería a la calidad”. Es otra frase que deberíais tener siempre a la vista en vuestro lugar de trabajo. Puede ser vuestro salvapantallas. O la podéis incluir en vuestra tarjeta de visita. Repetidla mentalmentre diez veces antes de tomar cualquier decisión. Y, sobre todo, pasadnosla sin piedad por los morros a los críticos de televisión cada vez que descalifiquemos el trabajo que hacéis. Ensañaros cruelmente en recordarnos la audiencia que tuvieron “¿Quién quiere casarse con mi hijo?” y “Crematorio” el pasado lunes, como nos ensañamos cruelmente con vosotros para rellenar las miles y miles de líneas al año que estamos obligados a escribir sobre televisión. Tenéis razón, lo digo en serio. La gente tiene el poder. “¿Quién quiere casarse con mi hijo?” es el doble de bueno que “Crematorio” y Camps es inocente.

8/2/12

SUBMARINO BOWL

Ya está. Me gusta la Super Bowl, la final de la NFL, de la misma manera que me gustan las películas de submarinos. No entiendo nada de lo que pasa en un partido de fútbol americano y no entiendo nada de lo que dicen los tripulantes de un submarino, pero me puedo pasar horas (literalmente: un partido de fútbol americano es muuuuuuuuuuy largo) viendo cómo esos robocops con las camisetas de New England Patriots y New York Giants intentan llevar un balón picudo detrás de una línea, y me puedo pasar horas (literalmente: “El submarino”, la mejor película del género, es muuuuuuuuuy larga) escuchando al capitán de un submarino decir eso de “profundidad 150 pies”.

Cuando los comentaristas de Canal+ hablan de “primero y diez” y “cuarto down”, el “ser ahí” de Heidegger empieza a tener sentido. Cuando Denzel Washington ordena en “Marea roja” a su oficial de inmersión mantener la nave a 120 pies de profundidad con una inclinación de 5 grados, las subastas de deuda pública parece que tienen lógica. Cuando Eli Manning, quarterback de los Patriots, da un pase a los wide receivers, hasta la transformación de Mercedes Milá en un insecto después de un sueño intranquilo no parece el argumento de un relato de Kafka. Cuando escucho a Harrison Ford establecer la condición 15Q en la película “K-19”, ya no me sorprende que laSexta 3 ponga el cartelito de “mayores de 18” años en la película “Cuando ruge la marabunta”. La línea de scrimmage o las cinco yardas de penalización tras un holding ofensivo convierten a la política asturiana en un capítulo de “Barrio Sésamo”. El ángulo de proa en dirección 0-5-0 y los motores adelante 2/3 de la película “El submarino” hacen que el libro de instrucciones de un ordenador parezca un poema de Gloria Fuertes.

Me gusta la Super Bowl y me gustan las películas de submarinos, pero siempre vuelvo al Torneo de las Seis Naciones y al “Submarino amarillo” de los “Beatles”. Es decir, que Mercedes Milá me parece un personaje de Kafka y me sorprende que no sea obligatorio ver “Cuando ruge la marabunta” en Educación para la Ciudadanía.

7/2/12

NO SOY TRAIDOR

Charo, este domingo no te pierdas “Salvados”. Estás avisada. A las 9,30 de la noche en laSexta. Y los demás domingos de febrero, lo mismo. Y otro tanto igual en lo que dure al programa. Te lo digo porque no voy a hacer lo que hablamos el otro día antes del concierto de “Moonglow”. No te voy a mandar un correo electrónico semanal avisándote de lo mejor que echan en la tele para que no te lo pierdas. Podría hacerlo, pero es tontería esperar a analizar la programación de cada semana para evaluar cuál va a ser el mejor programa de la semana y avisarte después por correo. Mejor te aviso así, por adelantado, y avisada quedas. Y, ya puestos, aviso también a Modesto y a Mari y a María José y a Enrique y a todos vosotros.

Puede que “Salvados” no sea el mejor programa de entretenimiento porque los haya más entretenidos, pero es de los más entretenidos que hay. Puede que no sea el mejor programa informativo porque los haya que informen mejor, pero es de los que mejor informa. Puede que no sea el mejor programa de entrevistas porque haya entrevistas mejores, pero es de los que tiene mejores entrevistas. Puede que no sea el mejor programa de reportajes porque los haya con reportajes mejores, pero es de los que tiene mejores reportajes. Puede que no sea el mejor programa de humor porque haya otros con los que te rías más, pero es uno de los programas con los que te pones de mejor humor mientras lo ves. Así que puede que “Salvados” no sea el mejor programa en ningún campo en concreto, pero es el mejor en general.

Avisados estáis. Que no os pase más lo que os pasa ahora: que tenéis que buscar las últimas dos entregas de “Salvados” en Internet (dedicadas a los bancos y a la monarquía) porque un amigo traidor os echa en cara que no las hayáis visto… sin avisaros antes.