12/3/14

FRANK Y LA GRAVITACIÓN UNIVERSAL

Es seguro que la famosa manzana que, según dicen, inspiró a Newton a preguntarse por qué las cosas caían perpendiculares al suelo y que, más tarde, llevaría a sir Isaac a presentar la ley de la gravitación universal, no cayó justo encima de la cabeza del gran científico. Los seguidores de la segunda temporada de “House of Cards” (Canal+ Series) no tenemos tanta suerte. La manzana nos cae en la cabeza. Y hace daño.

No sé ustedes, pero yo llegué a creer que el Gobernador, ese miserable hijo de puta que tanto miedo nos dio en “The Walking Dead”, había cambiado. Me engañó. Con el congresista Francis Underwood de “House of Cards” me volvió a pasar lo mismo. Casi le había perdonado sus horribles crímenes y absoluta falta de compromiso moral con algo que no fuera su propia ambición cuando, de repente, asesina a la periodista Zoe Barnes en el primer capítulo de la segunda temporada arrojándola a las vías del metro. La manzana nos golpeó a todos en la cabeza, despertándonos de nuestro sueño de paz y amor. Como la inmensa mayoría no somos Newton, tuvimos que esperar a que el mismo Frank nos revelase la ley de la gravitación universal de la alta política: “Los que tratamos de estar en lo más alto de la cadena trófica, no debemos mostrar compasión. Sólo hay una norma: cazar o permitir que te cacen”. El congresista Underwood de “House of Cards”, el Gobernador de “The Walking Dead”, el examish Kay Proctor de “Banshee” y tantos otros son los Isaac Newton de la ley de la gravitación de la alta cadena trófica. Da igual que estemos en Washington, en un mundo dominado por los zombis, en un pueblecito de Pensilvania o en Madrid. No hay compasión.

No diré, como Cifra en “Matrix”, que la ignorancia es la felicidad. Pero saber que la vida consiste en cazar o ser cazado le deja a uno mal cuerpo y un bonito dolor de cabeza. Newton nos explicó cómo funciona el mundo físico y el congresista Frank Underwood nos explica cómo funciona el mundo político. Y resulta que la ley de la gravedad, esa ramera despiadada según Sheldon Cooper, es más compasiva que un político como Frank porque la gravedad nunca habría tirado a Zoe a las vías del metro.

11/3/14

CUÉNTAME QUIÉN LO ENCARGÓ


El presidente del Gobierno debería dar un paso al frente y asumir su responsabilidad en la manipulación a la está sometida la serie “Cuéntame cómo pasó”. Y si no un ministro. Que un ministro reconozca de forma oficial lo que se rumorea extraoficialmente: que desde arriba se ordenó a los responsables de la serie que escamotearan la aplastante victoria electoral del PSOE en otoño de 1982. Y si nadie en el Gobierno tiene la valentía de asumir la intromisión, que le den indicaciones a Leopoldo González-Echenique, presidente de RTVE, para que vuelva a comparecer en el Congreso a hablar de este asunto como hizo hace apenas tres semanas. Pero que ahora, en vez de negar la intromisión en “Cuéntame”, la reconozca.

No aseguro yo, quita, quita, que estas directrices hayan existido de verdad. De eso no tengo ni idea. Lo que quiero decir es que, existieran o no unas “órdenes”, “indicaciones” o simples “sugerencias” venidas desde arriba, lo que está sucediendo en “Cuéntame” esta temporada es justo lo que habría hecho un grandioso equipo de profesionales al que le hubieran hecho semejante encargo. Las tramas dieron un giro de una serie intergeneracional para ver en familia a una serie que ya no se sabe qué es, que pierde el rumbo, que abandona ese terreno cómplice que tan buenos resultados les daba para hacer cosas como dedicar todo un capítulo delirante a un Carlitos atormentado por un trauma que no interesa a nadie. Y, de remate, los cuernos de Antonio a Merche.

Los magníficos profesionales que lograron que “Cuéntame” convirtiera la victoria socialista en una derrota, el entusiasmo en decepción, la celebración de la noche electoral en un fracaso familiar, la esperanza por una nueva época en el desengaño por una traición, se merecen que alguien dé aún más relevancia a su trabajo y proclame que no solo han logrado lo imposible, sino que encima obedecían órdenes. Al fin y al cabo, si se hubiera tratado de un encargo, nadie lo habría hecho mejor.

10/3/14

INCRÉDULOS Y PROSELITISTAS

Señora Defensora del Espectador: exijo mis quince minutos semanales de ateísmo en mi televisión pública. Tengo derecho a ellos. Quince minutos a primera hora del domingo en La 2. Al lado de judíos, musulmanes y protestantes. Si a ellos se les cede un espacio televisivo propio para proclamar que todas las religiones están equivocadas menos la suya, yo quiero que se me ceda otro espacio televisivo igual para proclamar que todas las religiones están equivocadas incluidas las suyas. Los datos me apoyan; y no estoy hablando de los datos que proceden del estudio de un cosmos en el que no se ven dioses por ningún lado, me refiero a los datos sobre el número de españoles que opinan como yo y el número de españoles que opinan como los judíos, los musulmanes o los protestantes.

Según un barómetro del CIS de diciembre de 2012, un 1% de nuestra población profesa una fe evangélica cristiana, un 0,6% se adhiere a la fe musulmana, y menos de un 0,1% afirma ser creyente en la fe judía -un inciso: en nuestro país hay muchísimos menos judíos que budistas o mormones, y aquéllos gozan de programa de televisión propio mientras que éstos no-. Un 9% de los españoles se declara ateo y un 15,7% se declara agnóstico; juntando ambas posturas se obtiene una cantidad quince veces mayor que la que se logra sumando a protestantes, musulmanes y judíos. Y, sin embargo, en las mañanas del domingo podemos encontrarnos con “Shalom”, con “Islam hoy” y con “Buenas Noticias TV”, pero no aparece por ningún lado algo que pudiera llamarse “Pensamiento escéptico”, “Sin dioses” o “Esto no hay quien se lo crea TV”.

Y me parece intolerable. Intolerable e indignante. Por encima de su étimo, el ateísmo no es sólo la mera negación de las religiones, sino que es una postura filosófica y vital propia que tiene el mismo derecho a encontrar un altavoz en la televisión pública que las creencias en dioses como Jesús, Alá o Jehová. Somos incrédulos, proselitistas y queremos los quince minutos semanales de pantalla que se regalan a los demás para proclamar nuestra falta de fe. Conteste, por favor, señora Defensora del Espectador.

9/3/14

DIATRIBA CONTRA LAS REPOSICIONES

Lo dejó escrito Gabriel Celaya, y, por tanto, tiene que ser cierto: las estatuas de mármol no están quietas, se mueven con el paso de los siglos. En bajar sus párpados pesados tardan más de mil años. Más de mil cuatrocientos en abrir una mano. De igual manera estoy seguro de que algún detalle cambia cada vez que Antena 3 repone la mañana de los sábados el “Tu cara me suena” de la noche de los jueves. Los grabo, los comparo píxel a píxel y siempre encuentro algún movimiento de un dedo de Manel Fuentes que no estaba en el original, un carraspeo subliminal, un pie que se apoya en el suelo con otro ángulo.

Las reposiciones de los capítulos de “Castle” en Cuatro también caminan como buzos por el fondo del silencio. Beckett mira con admiración disimulada a Castle, pero en la siguiente reposición pocas semanas después la admiración está teñida de un ay de deseo que no aparecía la vez anterior. Es un cambio sutil, como el que podría notar usted en este mismo texto si lo vuelve a leer nada más terminarlo. Y lo mismo ocurre con “Los Simpsons”: la huella de Homer en el sofá, un grado de diferencia en la inclinación del cuadro de la salita en cada reposición. Quizá hagan falta millones de reemisiones para que cambie por completo el argumento o la resolución de un capítulo, pero terminará ocurriendo. Si contamos con el tiempo suficiente todo, incluso lo imposible, termina ocurriendo.

Nada se repite, nada está quieto ni existen las reposiciones exactas. Todo está vivo, incluso lo muerto, aunque con frecuencia su vitalidad sea tan leve, tan ralentizada que pasa inadvertida a nuestras vidas fugaces como un temblor de un agua muy subterránea. Quizá hagan falta milenios para poder percibir el cambio que reside en todo, lo errado de la distinción entre lo orgánico y lo inorgánico. Todo está vivo, incluso los muertos, esos muertos egoístas, que nos hacen llorar y no les importa, que parece que se quedan quietos en los lugares más inconvenientes, insensibles, distantes, tercos, fríos, y que, sobre todo, no tenemos forma de matar -también lo dejó escrito Ángel González, y, por tanto, también tiene que ser cierto-.

8/3/14

"OPERACIÓN COPENHAGUE"



Imágenes de la capital de Dinamarca. Voz en off: “La situación económica española provocó que las autoridades europeas, especialmente alemanas, impusieran ciertas medidas al gobierno español para evitar la intervención o incluso la salida del euro de nuestro país”. Imágenes de Merkel, Rajoy y Zapatero. “Muchas de estas medidas son conocidas por todos, pero la desclasificación de papeles secretos del Estado mayor alemán ha permitido desvelar la existencia de acuerdos que se habían ocultado a la opinión pública hasta hoy”. Primer plano de un documento en alemán con la firma de Zapatero, Rajoy y el Rey en la parte de abajo. “Según lo que nuestro equipo de investigación ha descubierto, España no sólo aceptó recortes en el gasto público y una dura reforma laboral, sino que además se comprometió a no ser nunca un rival del resto de países europeos en Eurovisión, enviando canciones que jamás pudieran superar el puesto decimoquinto. De no ser así, España sería intervenida inmediatamente”.

Declaraciones de José María Íñigo: “Bueno, a mí esto se me comunicó en una reunión en la Zarzuela, con instrucciones estrictas de mantenerlo en secreto. Al parecer, Portugal e Irlanda se negaron a aceptar estas condiciones y ya se sabe lo que les ocurrió. A Merkel le gusta mucho el pop alemán y el de los países bálticos. Lo que no es cierto es que yo sustituyera a Uribarri porque éste se negara a participar en esta operación”. Imágenes de Daniel Diges, Lucía Pérez, El Sueño de Morfeo. Voz en off: “Desde entonces todas las canciones con las que España ha participado en este festival de la canción han sido horrorosas, y nuestro país ha quedado por debajo del puesto vigésimo en la mayoría de las ocasiones. El acuerdo especificaba que la recuperación económica española no tendría lugar hasta que nuestro representante en Eurovisión quedase directamente en último lugar". Imágenes de Ruth Lorenzo. "La canción ‘Dancing in the rain’ de la murciana Ruth Lorenzo ha sido seleccionada para competir el próximo mes de mayo en Copenhague”.

7/3/14

A QUAGMIRE LE GUSTA "EL PRÍNCIPE"

Ya dijimos lo guapos que son los protagonistas de la serie “El Príncipe” de Telecinco. Visto lo visto esta semana, añadimos que también tiene grandes guionistas.

Tras una cabecera a lo “Corrupción en Miami” (versión patria), el capítulo quinto arrancó por todo lo alto. Dos polis discuten sobre qué hacer con un compañero del que sospechan y al que tienen amarrado a una silla. Para subrayar la tensión, cambian de escenario y muestra la cortina entreabierta de una ducha. La cámara se acerca. Vemos un hombro, un cuello, una cara. Es Fátima, la guapa protagonista. La cámara enfoca la ducha echando agua. ¿Homenaje a “Psicosis”? No. Se enjabona el hombro, las piernas, y se le ven los pechos. Será eso. Sigue enjabonándose para dejar claro lo importante que es la higiene. Fuera del baño, su hermana la apura: la esperan. Volvemos dentro, no sea que no veamos cómo se quita el jabón. Lo vemos. Abre la cortina y no descubre el agua que salió por no cerrar bien la cortina, que es lo que nos pasa a todos.

Después, Fátima toma el sol en biquini con dos amigas. Preocupada, les cuenta que se acostó con chico, pero se casará con otro. Para subrayar la tensión, una amiga dice “Bueno, y ahora…” y se quita la parte superior del biquini. La otra la secunda. Intentan que Fátima las imite. “Ayúdame, que a esta la desnudamos”. Hay risas y forcejeos hasta que llega un chico guapo y se tapan, pero no mucho, dejando claro lo importante que es tomar el sol en la síntesis de vitamina D.

Por último, un poli está en la cama con su amante quejándose de lo mal que van las cosas. Para subrayar la tensión, ella dice: “¿Quieres un vaso de agua”. Como sí quiere, se levanta con calma, se pasea por la habitación y se viste una blusa despacito para dejar claro que las prisas no son buenas.

Glenn Quagmire, el salido de “Padre de familia”, también piensa que “El Príncipe” tiene grandes guionistas. Toma, toma.