18/11/16

"ILUSIÓN", PRIMERA Y SEGUNDA ACEPCIONES



No entiendo por qué se ha criticado tanto el nuevo anuncio de la lotería de Navidad, siendo el único de estos últimos años en donde la lotería se ve reflejada tal cual es: una puñetera mentira basada en un engaño fruto de una equivocación y cuyas probabilidades de que se cumpla son sencillamente ridículas. La publicidad -lo sabemos todos- debería estar tipificada en el Código Penal como un subtipo de estafa. Salvo este spot, cuyo guion reproduce metasimbólicamente las características del propio producto anunciado. Es el único anuncio honrado que podemos encontrar en la programación actual. Como el mapa de Borges que no se distinguía del propio territorio cartografiado. Como el pelo de Trump, que forma un continuo con el oro de la escobilla de los váteres de la Trump Tower y los púbises rasurados de sus misses blancas. ¿Es la lotería un producto rancio? Pues es de justicia que también lo sea su anuncio. ¿Se basa la lotería en unas premisas engañosas e inverosímiles? Igualito que la historia de Carmina. ¿Nos estamos refiriendo a un suculento negocio que se reviste de emocionalidad barata? Pues eso es a la vez la lotería y su anuncio, y, ya de paso, la Navidad, la monarquía y el nacionalismo, hala.

Es cierto que la RAE define la ilusión como “esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo”. Es cierto, pero sólo como su segunda acepción, ya que la primera y principal entiende que la ilusión es un “concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos”. ¿Quién va a negar ahora que lo más definitorio de la lotería es la ilusión? ¿Quién es el desalmado que no se siente ilusionado por esa historia en donde el borde malcriado del nieto es el único que parece tener un mínimo de ética? Entramos en el periodo más oscuro del año y no sólo por aspectos astronómicos. Todos hablan de la ilusión en su segunda acepción, pero ocultan que la que verdaderamente practican es la primera. Sólo el publicista del anuncio de la lotería de este año reconoce abiertamente que todo es una puta mentira.

17/11/16

HABÍA UNO QUE SE LLAMABA DANI


Propongo invertir el tratamiento que reciben los monologuistas y los guionistas en “El club de la comedia”. Los monologuistas son los que interpretan el monólogo. Son, por ejemplo, Dani Mateo, Dani Rovira, Paula Prendes. Los guionistas son los que escriben esos monólogos. No voy a citar ninguno de sus nombres. ¿Por qué he podido poner ejemplos de monologuistas y no he podido poner ejemplos de guionistas? Pues porque el nombre de los monologuistas lo proclama Ana Morgade a los cinco vientos, aparece individualmente en letras grandotas y se mantiene en pantalla varios segundos mientras vemos imágenes del artista. El nombre de los guionistas, au contraire, no es anunciado por la presentadora, y únicamente aparece colectivamente en los créditos finales durante ocho décimas de segundo. Exactamente la mitad de tiempo que los mismos créditos dedican a reconocer el agradecimiento del programa a la franquicia que prestó los zapatos.

Los científicos que estudian los títulos de créditos -¿creditiólogos, creditiatras?, lo dejo a la elección del lector- han demostrado que hacen falta al menos cuatro segundos para leer una pantalla en la que aparecen siete nombres propios. No les cuento nada si los nombres son ajenos. Lo he intentado estas últimas dos semanas y sólo me ha dado tiempo a enterarme de que hay uno que se llama Gabriel. Sin negar en absoluto la contribución de los actores -para bien y/o para mal- al resultado final, no cabe duda de que el currazo y el mérito del resultado -bueno y/o malo- que tiene un programa como “El club de la comedia” depende diez veces más de los guionistas que de los monologuistas.

Y es por ello que propongo semejante cambio. Que Morgade vaya y diga “…y todo esto lo sabe bien el autor del próximo monólogo, que es ¡Gabriel Noséqué!”. Y la gente aplauda. Y se vea a Gabriel escribiendo el texto. Y levante la mirada y haga un gesto divertido. Y su nombre aparezca durante mucho rato. Y luego al final, en los títulos de crédito que nadie lee, se ponga el nombre de los actores que han salido ese día. Todos juntos. Seis, ocho décimas de segundo. Para que a la audiencia sólo le dé tiempo a enterarse de que había uno que se llamaba Dani.

16/11/16

METEORITO O COMETA


Me equivoqué.  Unos días antes de las elecciones en Estados Unidos reuní las fuerzas suficientes para ver el primer capítulo de la séptima temporada de “The Walking Dead”, y poco después de la victoria del bárbaro de color naranja decidí distraerme viendo el capítulo “Los perros de Riga” de la serie “Wallander” (La 2). Error. El espeluznante episodio de la serie de zombis desveló el misterio de quién fue la víctima del bate de béisbol espinado de Negan, ese tipo que convierte a un personaje como El Gobernador en un hippy un poco pasado de rosca, y el capítulo de “Wallander” nos llevó de paseo por la cara oculta de la condición humana de la mano de un detective radicalmente triste. Y, en medio, Donald Trump se convierte en presidente de Estados Unidos y nos larga un discurso moderadamente hipnótico en el que el hombre naranja se esfuerza en ocultar el bate de béisbol que le robó a Negan y los perros de Riga que esperan repartirse los cargos más suculentos. Es culpa mía. Elegí mal el “antes” y el “después” de la victoria de Trump.

Si antes de la tenebrosa noche electoral que nos enfrentó al hecho de que nos esperan cuatro años en el que Los Salvadores de “The Walking Dead” nos impondrán, con y sin bate de béisbol, su visión de la vida y del universo hubiera visto en TCM a Gene Kelly, Frank Sinatra y Jules Munshin cantando y bailando en “Un día en Nueva York”, puede que ahora no me sentaría a ver el telediario con la misma cara que pone Rick Grimes cuando escucha de rodillas a Negan. Puede que, si después de la noche política más triste y desgarradora desde aquella noche en que se perdió el referéndum sobre la OTAN, me hubiera metido en vena una ración completa de “¡Qué bello es vivir!”, ahora vería las cosas de otra manera y no creería que hay perros de Riga escondidos por todas partes. Quiero creer que el problema no fue la victoria de Trump, sino una elección equivocada de las series que sirvieron de aperitivo y de postre a esa victoria. Con “The Walking Dead” y “Wallander”, Trump me parece un meteorito que sobrevivió a su paso por la atmósfera que crearon los poéticos discursos de Obama y que impactará contra la superficie de la Tierra con la fuerza con la que el bate de Negan destroza las cabezas de Abraham y Glenn. Con “Un día en Nueva York” y “¡Qué bello es vivir!”, creo que Trump es sólo un cometa, es decir, una bola de nieve sucia que pasará muy lejos de la Tierra y que sólo dejará a su paso un rastro de gas. Meteorito o cometa, necesitamos las canciones de Frank Sinatra y la bondad de James Stewart para continuar con nuestras vidas.

15/11/16

SON LAS SERIES, ESTÚPIDO


Falta el dato fundamental. Llevamos una semana de análisis concienzudos acerca del resultado de las elecciones USA. Ya sabemos el sexo, la edad, la raza, la clase social, la religión, el número de habitantes de la ciudad donde viven, el índice de masa corporal, la ropa, lo que habían votado en anteriores elecciones, el número de hijos, el número de coches, el número de perros, el número de zapatos y el número de zapato, el lugar de nacimiento de sus antepasados, el nivel de colesterol malo, la orientación sexual, lo que desayunan, el nivel de estudios, dónde pasan las vacaciones, el signo zodiacal, el calibre de las armas que tienen en casa, el nivel de colesterol bueno, cómo celebran la navidad, las preferencias musicales y las horas que pasan viendo pornografía los votantes de Donald Trump y de Hillary Clinton. Pero seguimos sin entender nada de lo que ha pasado porque nadie se ha preocupado por investigar el dato fundamental: ¡¿qué puñetera televisión ve esta gente?!

No me refiero a informativos. Ya sabemos que la FOX fue pro-Clinton y la CNN pro-Trump -no, espera, al revés… no, espera, todos fueron pro-Trump… ¿o no?-. Me refiero a series. Ahí está la clave. No quiero ver Tennessee en rojo y California en azul. Quiero ver “Nashville” en rojo y “Californication” en azul. Quiero una lista en donde salga “The walking dead”, “The big bang theory”, “Modern family”, “Daredevil”, “The good wife”, “Stranger things”, “The get down”, al lado de su porcentaje de espectadores demócratas y republicanos. Eso es lo que nos daría la clave de lo que pasó. Los analistas distinguen “Estados seguros” (safe states) y “Estados pendulantes” (swing states), según esté claro o no a priori qué partido va a ser el más votado. Pues yo quiero saber cuáles son las safe series y las swing series, qué series tienen espectadores mayoritariamente demócratas o republicanos y cuáles oscilan de forma intermedia entre ambos. A lo mejor Clinton no perdió por no ocuparse correctamente de Florida. A lo mejor perdió por no deslizar algún mensaje pro-demócrata en “Juego de tronos”. O por no hacer un cameo.

14/11/16

THE CHRISTMAS SUNDAY

Una, denme una única razón que justifique que las tres películas de la tarde de ayer en Antena 3 hayan sido de temática navideña. ¿El Programador Loco de Atresmedia había consumido más psicofármacos de los habituales y traspapeló los títulos que todos los fines de semana saca del séptimo círculo del infierno? Inverosímil, eso podría justificar un telefilme navideño, dos a lo sumo, pero nunca tres de tres. ¿Desde la redacción de los informativos de Matías Prats jr. y Mónica Carrillo se ha filtrado alguna noticia inconfesable relacionada con el nombramiento de Donald Trump como commander in chief de los EE.UU. que ha hecho sospechar a la cadena que el fin del mundo ocurrirá antes del 25 de diciembre, y están queriendo rentabilizar el stock de telefilmes navideños que compraron este verano a los chinos? Nah, a Donald no le van a nombrar master and commander hasta enero, por lo que quedan domingos de sobra para emitir todas las tv movies que llevan la palabra “Christmas” en el título antes de que destruya el planeta. ¿Alguien se confundió el otro día en Antena 3 y en vez de retrasar una hora adelantó un mes? Pues tampoco, porque incluso para un equivocado 13 de diciembre la sobredosis de melaza navideña con la que nos provocaron un shock hiperglucémico ayer hubiera resultado excesiva e injustificada.

Así es el comportamiento humano: insondable e inexplicable. El nuevo ministro de Cultura destaca que “varias generaciones de españoles bailaron las canciones de Leonard Cohen”. En “La Sexta noche” se siguen refiriendo a Eduardo Inda como “periodista”. Y un responsable de Antena 3 mira el calendario, ve que estamos a 13 de noviembre y decide programar a las 4 de la tarde “Destinos entrelazados” (título original: “The Christmas spirit”), a las 6 de la tarde “Tienda de ilusiones” (título original: “The Christmas ornament”) y a las 8 de la tarde “Un hogar para Julia” (título original: “The Christmas bunny”). Mantengamos la esperanza: quizá el próximo día de Navidad nos ofrezcan películas de Semana Santa y el próximo Domingo de Resurrección podamos ver ya la primera refrescante gala del verano.

13/11/16

SO LONG, LEONARD


En la retransmisión anual de la entrega de los Premios Princesa (antes Príncipe) de Asturias, TVE y la Televisión del Principado de Asturias muestran las calles de Oviedo llenas de gente viendo pasar la comitiva camino del Teatro Campoamor donde se desarrolla la ceremonia. Un año de estos, no recuerdo cuándo, una señora explicaba alegremente a la cámara que ella no era muy de la Familia Real, pero el día de los premios siempre iba con las amigas a ver pasar los modelitos. Que la monarquía quede en esto, vale, pero da un poco de vértigo pensar que un año pasó ante estas amigas Leonard Cohen (o David Attenborough, Jane Goodall, Joan Massagué, Francis Ford Coppola, Peter Higgs y Mary Beard) y ellas solo se fijaron en que llevaba un sombrero de complemento.

Quienes no estábamos en las calles de Oviedo (y de estarlo, más que ver modelitos preferiríamos ponernos tras la pancarta de “Fartones” que cada año recibe “cariñosamente” a los reyes) pudimos ver emocionados a Cohen en directo por la tele desgranar en el Campoamor unas intensas y luminosas palabras de agradecimiento que como sus canciones, su voz, su mirada, nos dejaron con el alma aterida y el corazón ardiendo. Antes de marchar de Asturias, Cohen donó el premio a la Universidad de Oviedo para crear la Cátedra Leonard Cohen como punto de encuentro entre la poesía y la música. Gracias a él, entre otras maravillas, pudimos ver en el Paraninfo de la Universidad al gran Julián Hernández cantar y explicar en directo cómo y cuándo fue el gran estallido de “Miña terra galega”.

Como este es un artículo de crítica televisiva ahora debería contar la enorme cantidad de series que usaron canciones de Cohen para subrayar los momentos más intensos. En lugar de eso, quito Spotify y pongo en vinilo “So long, Marianne” para contarles que la muerte es terrible aun estando preparado para morir, pero al menos sabemos que es nuestra garantía de que Bob Dylan no puede faltar a recoger su premio Nobel para poder dedicárselo a Cohen. Bob Dylan también lo sabe, pero Bob es muy discreto y no dice nada. Será mejor así.