6/11/19

RESPUESTAS


¿Los Premios Princesa de Girona fueron la previa de la previa del debate a cinco ofrecido por TVE? ¿Podemos votar a Ana Blanco en las elecciones del día 10 de noviembre? ¿Por qué no hay otro debate entre los asesores de los candidatos de los principales partidos políticos? ¿Hasta cuándo tendremos que escuchar la horripilante palabra “photocall” cuando los candidatos se hacen fotos delante de un fondo con logotipos? ¿Hasta cuándo las noticias falsas seguirán siendo “fake news”? ¿Por qué nadie le prestó un abrigo a María Casado, presidenta de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, mientras esperaba a los candidatos en la entrada del Palacio de Cristal? Si, al parecer, lo importante en un debate político ya no es lo que se dice, sino cómo se dice y el “lenguaje no verbal” de los candidatos, ¿qué sentido tiene escuchar el debate en la radio? ¿No echaron de menos el VAR en el debate cuando los candidatos vomitaban medias verdades o formidables mentiras? ¿Por qué debajo de los adoquines de Barcelona no está la playa, sino el bolso sin fondo de Mary Poppins-Rivera? ¿Quién ha decidido que la referencia de Pablo Iglesias a las limpiadoras y los trasplantes de riñón en los hospitales públicos son más demagógicas que la constante apelación al “diálogo” en Cataluña o la elección entre pensiones o autonomías que propone Abascal? ¿No le han dicho sus asesores a Pedro Sánchez que es de mala educación no responder a las preguntas directas? Si el dichoso, grimoso, infantiloide y antierótico “minuto de oro” en el que los candidatos compiten para ver quién es más ridículo y quién sirve de argumento a mayor número de “memes” es tan importante y decisivo, ¿por qué el debate duró casi tres horas? ¿Por qué TVE permitió que Pedro J. Ramírez pontificara sobe sí mismo e hiciera apología de su medio, que es lo que mejor sabe hacer, en los descansos del debate, en esa loca carrera del periodista riojano para convertirse en el Jordi Hurtado de la tertulia política? ¿Llegará el día en que los debates entre candidatos no serán necesarios porque, como en el inquietante relato “Sufragio universal” de Isaac Asimov, todas las decisiones las tomará un superordenador que solo necesitará el voto de un ciudadano determinado como representativo para ponderar el “factor humano”?

¿Y por qué todas estas preguntas parecen respuestas?

5/11/19

¡MOCHILERO!


—Se reía de sí mismo y hacía siempre el chiste de que él, que había empezado en el PSA, el Partido Socialista Aragonés, tenía que estar pendiente del PSA, el indicador del cáncer de próstata.
“Imprescindibles” es un gran programa de La 2, pero a veces hace trampa.
—El médico le dice: ‘No se preocupe, un 96% de los casos se curan’. Y dice: ‘Ya me ha jodido, doctor, yo siempre estoy con las minorías’.
La trampa es realizar un hermoso capítulo dedicado a alguien sabio, certero y querido.
—Empezaron a hacerle homenajes. Y a darle medallas. ‘¿A ti que te parecen tantas medallas?’. Y dice: ‘Pues que saben que me voy a morir’.
Alguien que debería seguir con nosotros en esos años finales que creemos tener tras el último recodo de la vida.
—Fue un robo del destino. Se había ido el abuelo de todos.

Para dedicar un programa maravilloso a José Antonio Laborteta basta con los testimonios de quienes tuvieron la suerte de tratarle. Pero también le dieron la palabra a él.
—El hombre más importante de la política aragonesa fue Joaquín Costa. Y en su epitafio pone ‘No legisló’. O sea, no hizo leyes. Yo ya he hecho leyes, con lo cual, mi epitafio será: ‘¡A la mierda!’. Fue a última hora, como a las once de la noche. Hago una interpelación a Álvarez-Cascos. Quedan 4 diputados del PSOE con 6 o 7 del PP. Hacen mucho ruido para descentrarme, pero, claro, eso no lo oye la gente. Y de pronto dicen: ‘Calla, cantautor de las narices’. Ahí yo ya me sentí ofendido… y a la mierda.
El momento es historia de la tele, del Congreso, de España. No se puede decir más con menos.
—¿Pero no puede uno hablar aquí o qué? Coño, a ver si no puede hablar uno aquí. ¡A la mierda, joder! Ustedes están habituados a hablar siempre porque han controlado el poder toda la vida, y ahora les fastidia que vengamos aquí las gentes que hemos estado torturados por la dictadura. ¡Eso es lo que les jode a ustedes, coño! ¡Y es verdad, joder! ¡A la mierda!
Luis Pastor remató explicando que le insultaban y le llamaban “mochilero”.

Coincidiendo con la reemisión de “Un país en la mochila”, La 2 dedicó ahí atrás este “Imprescindibles” a quien no se puede hacer mayor honor que llamarle “mochilero”.

4/11/19

EL LABERINTO DE CRETA


¿Y si cuando Cayetana Álvarez de Toledo dice “no” a “solo sí es sí” está diciendo lo contrario, está diciendo que sí, que solo sí es sí? Tal vez su manera de mostrar su apoyo al “solo sí es sí” sea decir “no” porque cuando dice “no” está diciendo “sí”. A ver por qué no va a poder ir por la vida diciendo “no” para decir “sí”. A lo mejor lo hace y no pasa nada porque en su círculo ya la conocen. “¿Quiere paella, doña Cayetana?”. “No, gracias”. Y le ponen una paella riquísima.

Otra cosa es lo que pasa en los debates televisados en los que participa la portavoz del PP. Ahí se forma un lío morrocotudo, claro, porque no está en su círculo y no la entienden. Por eso se monta la que se monta cada vez que aborda el problema del consentimiento que debe dar cualquier persona para mantener relaciones sexuales. Ya pasó en un debate televisado de la anterior campaña electoral y volvió a pasar el otro día en el “Debate a siete” en el que participó en La 1. Ella venga a decir “no” a “solo sí es sí” y la peña no la entendía. ¿Cómo que no?, decían los demás participantes sin entender nada. Y se echaban las manos a la cabeza. Y le pedían que rectificara. Y le decían que para luchar contra las violaciones y los abusos sexuales a las mujeres hay que empezar por dejar claro que solo sí es sí. Y ella venga a decir que no para dejar claro que sí. Venga a decir que solo sí es sí diciendo que no, que para ella es sí, ¿no? Pues adelante, no pasa nada, solo hay que saber entenderla.

Lo que sí estaría muy feo es que la razón por la que Cayetana dice “no” para decir “sí” fuera su condición de mujer. Que las mujeres dicen “no” cuando quieren decir “sí” es una machirulada que debe tirarse al mismo vertedero donde arrojamos que las mujeres no saben aparcar, que no valen para las matemáticas, y que una mujer sin hijos es como un jardín sin flores. Por eso debemos concluir que Cayetana es cretense. Le pasa lo mismo que le pasaba al viejo Epiménides, aquel paradójico cretense que decía que todos los cretenses mienten siempre. Da igual si mentía o no. “¿Unas aceitunas, don Epiménides?”. “No, gracias”. Y qué ricas estaban.

3/11/19

A LO MEJOR LA HUMANIDAD EXISTE

Poco a poco, sin llamar la atención, se van introduciendo en nuestro planeta. Son especialistas en pasar desapercibidas y no tienen ninguna prisa por completar la invasión a corto plazo. Saben esperar. Mire a su alrededor: algunas de las personas que le rodean son sus seguidoras fieles. No les gusta hablar de ello, y nunca lo reconocerán a no ser que usted rompa el hielo primero y confiese que también pertenece al mismo grupo de fanáticos. Es muy probable que usted ni siquiera sepa que existen e ignore por completo que ya tienen completamente infiltrados cuatro de los cinco continentes. No, no son los illuminatis, los extraterrestres del planeta Ummo o los crudiveganos. Son algo mucho más peligroso: ¡las telenovelas turcas!

Los críticos analizamos minuciosamente “Watchmen” o “Fleabag” o “Black mirror”. No nos verán deconstruir “Fatmagül”, “Sühan” o “El secreto de Feriha”. Entre otras cosas, porque no las vemos ni cocidos con pacharán. Sus seguidores no escriben blogs, no hacen cosplays, ni colapsan twitter con las resoluciones de las tramas. Tienen otro perfil mucho más discreto. Pero en este momento, noviembre de 2019, y tras poco más de un año de su llegada a Nova (Atresmedia) y Divinity (Mediaset), ya son las series más vistas en nuestro país. Y son también un bombazo de audiencia en Japón. Y en Noruega. Y en otros ciento cincuenta y tres -la cifra es rigurosa- países urbi et orbi.

Napoleón lo sabía: “Si todo el mundo fuera un único país, Estambul sería su capital”. En este momento, si todas las audiencias del mundo fueran una única audiencia, la estambulí “Fatmagül” sería su serie favorita. Máquinas de difundir estereotipos de clases sociales, sexos, edades, puritita ideología en HD, costumbrismo conservador y temáticas domésticas. No la verán en Netflix. O sí. A lo mejor resulta que la humanidad -así, tomada como un conjunto, como una unidad formada por algo en común que une a todos los seres humanos- sí existe y está más cerca de lo que pensamos. Otra cosa es que nos guste.

2/11/19

PIDO DESDE AQUÍ EL VOTO CONTRA MÍ


Me comprometo públicamente a votar al primer partido cuyo candidato cambie de opinión durante un debate electoral y pida el voto para otro partido diferente al suyo. ¿Por qué no? Iniciamos la semana de los debates electorales televisados. A cinco, a siete, públicos, privados, números uno, números dos. Se supone que un debate es una honrada confrontación de ideas en donde las partes se escuchan y sopesan las propuestas de los demás. En ámbitos como la ciencia es posible que los ponentes cambien de opinión durante un debate a la vista de los argumentos presentados por los demás. ¿Por qué da la risa imaginarse algo así en un debate político? ¿Por qué es imposible que el lunes Pedro Sánchez, por poner un ejemplo, quede unos segundos callado tras la intervención de Pablo Casado, por poner otro ejemplo, y diga “la verdad es que sus argumentos son muy potentes, me ha convencido, pido desde aquí el voto para el PP”?

Gracias a una preciosa paradoja, la persona que gana algo en una discusión es aquélla que la pierde, ya que corrige un error, mientras que la persona que gana la discusión es la que no gana nada, ya que se queda como estaba. Si yo defiendo que la capital de Francia es Roma y, gracias a una discusión que pierdo, descubro que es París, habré ganado mucho más que el que ya sabía que era París. Pero en política “ganar” y “perder” tienen otros significados, más relacionados con “matar” o “morir”, “aplastar” o “ser aplastado”, “ser el que manda” o “ser el que es mandado”.

No entiendo por qué. Y algo tan loco como que un candidato sea convencido por otro durante un debate electoral sería para mí un ilusionante indicio de que la política es algo racional y no una mera mezcla de poder, espectáculo y manipulación. Repito, votaré al partido cuyo representante termine un debate defendiendo a otro partido. No es paradójico, al revés, es coherente: la única forma de convencerme de que les vote va a ser que intenten convencerme de que no les vote.

1/11/19

FRANCIS FRANCO, FRANCO, FRANCO


Otra vez la tele tomada al asalto por una campaña electoral. Otra vez la agenda televisiva marcada por la agenda política. Cancelaciones, renovaciones y estrenos de programas, concursos y series sepultados por declaraciones, debates y entrevistas con las mismas variaciones, combinaciones y permutaciones de las mismas caras intentando que les hagamos caso otra vez. A este lado de la pantalla, los ciudadanos estamos tan hartos que pensamos que da igual quién nos hable y da igual lo que nos diga porque solo sabemos que estamos hartos. Sin embargo, anoche me sorprendí siguiendo con interés en la tele el inicio de la campaña electoral. Se lo debo a Francis Franco, nieto de Francisco Franco.

Por si su repentina omnipresencia televisiva en el proceso de transmomización del tirano fuera poco, “laSexta Noche” invitó el sábado a Francis, ya saben su apellido, para que se explayara. Más de treinta minutos de entrevista a tumba abierta son muchos minutos, pero antes de que pasaran dos ya se produjo el milagro. Tras una sorprendente defensa del espíritu de Montesquieu en la que el angelito denunció que en España “La separación de poderes deja mucho que desear”, este ángel nieto nos contó, otra vez, aquella vieja historia tan simpática: “Hay una frase de mi abuelo, muy buena, que muchas veces, cuando venía algún ministro, alguna persona, y le decía ‘me han dicho que va a cambiar tal ministro’, le decía: ‘pues mira, haga usted como yo, no se meta en política’. Yo abomino de la política. No es una cosa nueva”.

Tuvo que ser ahí. Oír esta batallita otra vez, oírla de sus labios y oírla con ese colofón me recordó que no debemos olvidar el noble sentido que los griegos dieron a la palabra “política”. Los humanos no somos dioses pero tampoco animales. Nos necesitamos unos a otros y participamos en el noble interés por la política, por todo aquello que nos afecta a todos, nos compete a todos y, mal que pese a algunos, es de todos. Feliz campaña electoral, ciudadanos, y muchas gracias a Francis Franco, Franco, Franco.