30/6/08

PORQUE ESTÁ AHÍ

La vacuna del sida, el descifrado del disco de Festos, la fusión en frío, el hallazgo de pruebas irrefutables de la existencia del bosón de Higgs, el descubrimiento de la tumba de Alejandro Magno, la enumeración de las características que tendrá la novela más importante del siglo XXI para poder escribirla yo. Hay montones de cosas que “están ahí” pero nadie hizo todavía.

La curación del cáncer, la llegada del hombre a Marte, la explicación de la extinción del hombre de Neandertal, el fin del hambre en el mundo, el freno a la desertificación, la creación de una célula viva en el matraz de un laboratorio, la explicación del interés de los espectadores por ver en la tele a Belén Esteban cuando blanca y radiante bala la novia. La cantidad de cosas que “están ahí” es infinita, sólo hace falta que alguien se ponga a ello.

La lectura en una tarde de la “Fenomenología del espíritu” de Hegel realizando anotaciones en los márgenes, la conclusión de las obras de “La Sagrada Familia” en Barcelona, la creación de una Casa de Cultura en Peñamellera Baja, la erradicación de la poliomelitis, la explicación racional y detallada de todas y cada una de las gilichorradas de las que vive Íker Jiménez en “Cuarto milenio”. Mira que hay oferta de cosas que “están ahí”, pero nada, los aventureros de “Al filo de lo imposible” siguen empeñados en seguir los pasos de George Leigh Mallory, el hombre que pagó con su vida el empeño por ser el primer hombre en escalar el Everest. ¿Por qué subir a la montaña?, le preguntaron. “Porque está ahí”, contestó. Los viernes por la noche Jesús Calleja está también empeñado en engolarse en un montón de sitios inaccesibles que “están ahí”. Tanto "Desafío extremo" procura una forma de vida épica y en ocasiones una muerte más romántica que la de Lord Byron. Otros somos menos ambiciosos y nos conformamos con otros cientos, miles de cosas, que también están ahí.

29/6/08

FALSIFICACIONES

Gracias a la tele, el viernes empezamos haciendo “Teledeporte” en La 2 a las 6 de la mañana sin necesidad de mover un solo músculo, sin sudar, sin esfuerzo. Después con la “Teletienda” de la Sexta vamos de tiendas sin tener que ir de tiendas, ver escaparates o entrar en probadores. Más tarde “El zapping de los surferos” de Cuatro nos permite hacer zapping sin el engorro de tener que hacer zapping, con lo fastidioso que es tener que andar apretando botones en el mando a distancia. Luego, tras mirar “La mirada crítica” de Telecinco sin hacer ninguna crítica a lo que miramos, en “Los desayunos de TVE” nos ofrecen el primer bocado del día dejándonos en ayunas. “Saber vivir” hace posible vivir la vida a tope desde el sofá del salón, igual que le ocurrió a Homer Simpson el día que descubrió que había sobrevivido a la muerte por comer pez fugu en el restaurante japonés “El Sumo Feliz”. Después podemos tener la mala fortuna de ver “La ruleta de la fortuna” y de cocinar con Arguiñano sin sal, sin colorantes, sin grasas animales, sin ingredientes, sin hacer la compra y, en definitiva, sin cocinar gracias a que la tele cocina por nosotros sin ensuciar la cocina. Tras no comer lo que no cocinamos podemos ir de viaje sin movernos con las “Guías Pilot” de La 2, sumergirnos en plena naturaleza sin salir de casa y hacer bricolaje sin clavar un clavo, que para eso ya está “Bricolocus”. Aunque habrá quien prefiera un sucedáneo de auténticas emociones con los culebrones de la Primera, o estrechar lazos de amistad con los amigos de “Friends” con los que jamás cruzará una palabra. Después “Alta tensión” no da calambre, “Diario y Medio” no es un diario, “España directo” está repleto de reporteros que no son otra cosa que intermediarios y “Está pasando” nos muestra lo que nunca nos pasa a nosotros. Ya de noche, Cuatro dedica “Callejeros” a las falsificaciones. Nos quedamos tranquilos pensando que a nosotros nadie nos da gato por liebre.

28/6/08

A UN AMIGO DESCONOCIDO AÚN


Quizá un día tu amigo Dexter te salve la vida

Santiago Auserón, a quien anteayer entrevistó Lorena Berdún en “Balas de plata”, cantaba hace años “A un amigo desconocido aún”. Este artículo está dedicado a uno de ellos. Se llama Dexter Morgan, viene de Estados Unidos, hace meses que está aclimatándose en la cadena Fox y ahora viene a pasarse el verano en Cuatro los miércoles por la noche. Ustedes sabrán si quieren dejarle entrar en sus casas.

Viendo “Dexter” uno encuentra rastros de viejos amigos. Es la mejor manera de empezar una nueva amistad. Dexter está interpretado por quien fue David Fisher en “A dos metros bajo tierra”, sigue rodeado de muertos como ocurrió en aquella funeraria que tantas alegrías nos dio en la vida, y aún conserva el doblaje de quien, si el oído no nos falla, dobló al joven indio Ed Chigliak en “Doctor en Alaska”. De todas formas habrá quien le ponga reparos: Dexter da una curiosa vuelta de tuerca a la fascinación que la cultura pop siente por los psicópatas y los polis retorcidos. Él es las dos cosas a la vez.

Hacer amigo de un tipo así no es recomendable. Dexter mata con la precisión, la frialdad y la eficacia del mejor cirujano. No tiene sentimientos y eso da miedo. Pero sólo mata a los malos, y esto es peor aún: su capacidad para juzgar sin juicio y decidir quién merece vivir y quién no está fuera de discusión. ¿Es cierto que la justicia no es justa y necesita justicieros que vayan por libre? ¿Hace falta que un asesino asesine a los asesinos para que aprendan a no asesinar? ¿Puede perfeccionarse la pena de muerte en este ojo por ojo si conseguimos que un policía psicópata bueno ejecute a los psicópatas malos?

Los miércoles, tras dos capítulos de “Dexter”, podemos irnos a la cama sintiendo empatía por un tipo que no tiene sentimientos, lo cual no deja de ser un problema lógico que hubiera encantado a Bertrand Russell. Será mejor que tengan cuidado con sus amigos, amigos. Desconocidos aún.

27/6/08

LOS EJÉRCITOS Y LOS SOLDADOS

Mucho discuten los teóricos de las retransmisiones televisivas futbolísticas la oposición entre los planos cortos -en donde se ven únicamente a las individualidades de los jugadores controlar el balón, hacer un pase en profundidad o escupir- y los planos generales -que permiten apreciar la colocación de todos los jugadores en el campo, la estrategia de los equipos y el contexto global en el que tiene lugar cada jugada-. Quizá no se dan cuenta, pero optar por usar mayoritariamente uno u otro tipo de plano en la realización de una retransmisión tiene implicaciones de largo alcance en lo que al concepto de "partido de fútbol" y "enfrentamiento" en general se refiere.

Algunas batallas las ganan los ejércitos, otras las ganan los soldados. Algunos partidos de fútbol los ganan los equipos, el conjunto, otros los ganan los jugadores, las individualidades. El equipo alemán derrotó a Portugal y ese partido pidió planos generales, abiertos, para poder ver al conjunto germano en su totalidad de un golpe de vista. Pero Croacia fue derrotada por los jugadores turcos, más concretamente por Nihat, y eso pidió planos cortos, cortísimos, picados sobre jugadores concretos que revelen cada detalle del juego. Deportivamente ayer podían ocurrir dos cosas: que ganara España o que ganara Rusia, pero televisivamente las dos cosas que podían ocurrir es que ganaran los ejércitos o que ganaran los soldados. En la hierba peleaban futbolistas, en sus televisores la batalla se establecía entre realizadores de retransmisiones futbolísticas.

(NOTA FINAL: Efectivamente, están ustedes en lo cierto: esta columna se escribe antes del partido de hoy -digo, de ayer, digo, de hoy, del España-Rusia, vamos- y como no tengo ni idea de lo ocurrido en el estadio Ernst Happel no me ha quedado más remedio que escribir una columna plomazo que no interesará medio bledo al espectador, tanto si está resacoso porque se acostó a las cinco de la mañana razonablemente cocido como si la frustración le hace querer cambiar de tema y dejar de hablar de fútbol. Ójala la falta de interés sea debida al primer motivo).

26/6/08

DOS HORAS SIN GRAVEDAD

Hoy jueves, a las 20:45, se va a abrir una brecha en el continuo espacio-tiempo audiovisual en donde van a dejar de regir las leyes televisivas. Durará dos horas y es la primera vez que ocurre algo semejante en la historia del medio. Hoy jueves, a las 20:45, Cuatro va a emitir el partido que enfrentará a España contra Rusia en la semifinal de la Eurocopa, es decir, Cuatro se va a llevar el cien por cien de la audiencia. Seguro. Cien por cien, ni siquiera el noventa y nueve coma noventa y nueve. Y si resulta que hace falta llegar a la tanda de penaltis para resolver el encuentro podrían llegar a registrarse máximos históricos del ciento treinta y cinco o ciento cuarenta por cien. No importa lo que hagan las demás cadenas. La competencia futbolística acabará con la competencia televisiva desde las 9 hasta las 11 de la noche. La Primera, Antena 3, Telecinco y La Sexta podrán programar lo que quieran sin importarles en absoluto la audiencia. Va a ser cero. Pocas veces tiene lugar en Occidente un experimento de esta envergadura.

¿Que quieren programar una copia piratísima del último Indiana Jones comprada en una manta a la puerta de la emisora? Sin problema, la SGAE en pleno, como un sólo hombre, estará viendo Cuatro. Nadie se enteraría. ¿Que resulta que a un directivo de Telecinco le hace ilusión difundir a nivel nacional el vídeo de la Primera Comunión de su primogénito? Pues adelante, aunque debe saber que el primogénito estará viendo Cuatro en ese momento. Ni siquiera dejará grabando en vídeo el vídeo. Para qué, si ya lo tiene. ¿Tienen pendiente la ejecución de alguna sentencia judicial que les obliga a realizar una rectificación pública en horario de máxima audiencia, quieren pasar a la historia como la primera cadena comercial europea que dedicó dos horas del prime time a leer a Proust en francés? No encontrarán un momento mejor. Dos horas sin competencia, es decir, dos horas sin gravedad flotando por el espacio mientras observan cómo toda la audiencia gira alrededor de Cuatro.

25/6/08

LAS PIJAS GILMORE

Sabemos que un peinado, un polo o unos zapatos pueden ser pijos, pero ¿puede ser pija una bicicleta? Sí, basta con que aparezca recorriendo las calles de Stars Hollow en un capítulo de "Las chicas Gilmore". Puede ser pija una forma de hablar, una falda o un póster colgado en la habitación de un adolescentes, pero ¿puede ser pijo un helado? Sí, basta con que Rori Gilmore se lo esté comiendo en el bar de Luke mientras charla con Lorelai acerca de que el gran problema de los Estados Unidos es que en ocasiones las copas en las que se sirven los helados no hacen juego con el color que el helado va tomando a medida que se derrite. Puede ser pija una canción, un esmalte de uñas o unas sábanas, pero ¿puede ser pijo un atardecer? Claro, todos los días el sol pijo se pone pijamente sobre el pijo horizonte de Connecticut y, tras una noche pija, vuelve a salir igual de pijo por el oriente para comenzar otro día pijo en "Las chicas Gilmore".

Y mira que la serie me gusta. Pero al igual que "Daños y perjuicios" se define con la palabra "tensa", "Mad men" es "humeante", "Prison break" es "exagerada" y "Perdidos" es... es... "Perdidos", "Las chicas Gilmore" se asocian inevitablemente al concepto "pijo", subvariante "pijo pijo", un pijo tan pijo que a su lado Rachel la de "Friends" parece la colega choni poligonera de la Juani. ¿Cómo son los diálogos de "Las chicas Gilmore"? Brillantísimos, trepidantes, de lo mejor que se ha escrito en los últimos años. ¿Cómo son los personajes de "Las chicas Gilmore? Encantadores, curiosos, en la mejor tradición del género "la vida en la aldea". ¿Cómo son las tramas de cada capítulo de "Las chicas Gilmore"? Interesantes, ingeniosas, de las que hacen que mires sonriendo a tu compañero de sofá tres o cuatro veces por capítulo. Y, así en conjunto, como valoración general de toda la serie, ¿cómo es "Las chicas Gilmore"? Pija. Pija hasta romper el pijómetro. Y nada me gustaría más en el mundo que escuchar el divertidísimo y sorprendente diálogo pijo que Rori y Lorelai mantendrían si llegaran a leer esta columna.