6/7/10

PATATAS CON SABOR A LOS SIMPSONS

Bien hecho, Arguiñano. Eso de dejar Telecinco para irte a Antena 3 ha sido un acierto. He leído que has terminado tu relación con la cadena de "Sálvame" por desacuerdos empresariales entre tu productora Bainet y la filial de Berlusconi, pero seguro que también han influido motivos estrictamente gastronómicos. Seamos sinceros: tus platos van a saber mucho más ricos en Antena 3 por la sencilla razón de que los alimentos muchas veces se contagian de los olores y los sabores que les rodean. No es lo mismo comer un pescado blanco después de un pote asturiano que después de una sopa de marisco; no sabe igual una tarta de chocolate si se ha guardado mucho tiempo al lado de un queso muy fuerte que si ha estado cerca de una mermelada de fresa.

Y tu programa, Karlos, se emitía justo después de "Hombres y mujeres y viceversa" y antes de las noticias de Telecinco y la peste fétida de "Sálvame". Confieso que a veces preparabas en tu cocina, por ejemplo, unas alcachofas son setas de cardo y se les notaba al final un gustillo desagradable a Pipi Estrada, a gente profundamente indeseable, no sé... como a tronista revenido. Hacías unas patatas a la riojana y a lo mejor te encontrabas al comerlas con algo duro en la boca que era una crónica de sucesos completamente sensacionalista acerca de un macabro suceso ocurrido en Mataró. Tú, que eres un magnífico cocinero, seguro que notabas que estar durante tantos meses tan cerca de "Sálvame" hacía que tus alimentos se pudrieran antes, estuvieran menos frescos, tuvieran ese sabor como a sobaquina de Belén Esteban que luego hay que andar disimulando con especias o con limón.

Te va a ir mejor en Antena 3. Cocinarás entre "La ruleta de la suerte" y "Los Simpsons", que son programas suaves que no contagian sus sabores a los alimentos que tienen cerca. Verás como tus recetas te salen más ricas y todos los que disfrutamos con la comida empezamos a seguirte con más interés. Que Telecinco se pudra ella solita en su propia salsa rosa.

5/7/10

MÁS ALLÁ DE LA BASURA

Ni muertos nos deja Telecinco en paz. No solamente los sin vergüenzas,- en dos palabras o en una, como prefieran-, de esa cadena se dedican a putear hasta la desesperación a cualquier persona viva que les apetezca, sino que ahora además han comenzado a grabar un espacio para ganar dinero a base de fingir que están manteniendo conversaciones con muertos pertenecientes al mundo del famoseo imbécil. Se trata de "Más allá de la vida", un programa de espiritismo presentado por Jordi González, -¡que no se le caiga la cara de vergüenza al aburridísimo joker de "La noria" por hacer estas mierdas...!-, y basado en los poderes (pfff...) de videncia (pfff...) de una medium llamada Anne Germain para contactar con los muertos (requetepfff...). Ya está grabado el primer espacio, en el que Carmen Martínez Bordiú habla con su hijo Francisco, fallecido en 1983, y se grabarán más con todos los muertos ilustres que pueblan los osarios de la teleinmundicia. A todos se nos ocurren quince o veinte casos.

Paso de ironías, guiños eruditos o ataques indirectos: esto es pura mierda. Es cierto que estoy poniendo al nivel de las heces a un programa que aún no he visto, pero yo también reclamo mi derecho a tener poderes de videncia para predecir el futuro. Soy un medium español y veo que "Más allá de la vida" va a ser un programa de mierda, realizado por profesionales de mierda, presentado por presentadores de mierda, con invitados de mierda, visto por espectadores de mierda y emitido en una cadena de mierda. Exijo que nadie me pida explicaciones y pruebas de mis afirmaciones superiores a las que se exigirán a la sinvergüenza, -en una palabra o en dos, como prefieran-, de Anne Germain por las suyas. Ójalá "Más allá de la vida" dure una mierda y rápidamente engrose el infierno de los programas muertos. Juro que ni siquiera entonces dejaré a ese programa en paz, y en la mínima medida de mis posibilidades mantendré vivo el recuerdo de la nueva ruptura de todos los límites de la telebasura que vuelve a protagonizar Telecinco.

4/7/10

LÉMURES DE VIENTRE ROJO

La territorialidad es una característica de algunas especies animales por la cual sus ejemplares marcan un territorio como propio y lo defienden de la presencia o de la explotación de otros miembros de la misma especie. El comportamiento territorial aparece ya muy al inicio del árbol evolutivo y puede reconocerse en clases de animales tan alejadas como algunos insectos, algunos peces o algunas aves. Discuten los etólogos la amplitud y la generalidad de la territorialidad entre las especies, pero incluso los más escépticos reconocen la existencia de una minoría de especies que delimitan con fronteras claramente definidas las zonas en donde cuidan de sus crías y consiguen sus alimentos. Esta demarcación puede hacerse mediante estímulos auditivos, visuales y muy habitualmente olfatorios referidos a la orina o las heces de los ejemplares. Existen claras muestras de comportamiento territorial entre los primates. Más concretamente, los humanos mostramos nuestra territorialidad fundamentalmente a través de dos conductas: la guerra y, como opción sustitutiva, el Campeonato Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010.

Claro, ustedes ya saben el resultado del partido. Yo no. Pero, haya ganado o perdido España, lo que decenas de millones de espectadores hicimos ayer delante de nuestros televisores tiene más que ver con la batalla de Stalingrado y las marcas de olor que usa el lémur de vientre rojo de lo que nos gustaría reconocer. No está claro si ver películas violentas hace aumentar o decrecer los impulsos violentos entre el público, o si ver películas pornográficas hace aumentar o decrecer ciertas conductas sexuales. Igualmente habría que estudiar si la exaltación del territorio que define eventos como el de ayer hace aumentar los afanes belicosos o si por el contrario tiene un efecto catártico al evacuar el patriotismo por una vía tan poco sangrienta. Esperemos que sea lo segundo, así la retransmisión de ayer habría cumplido una función social al presentarnos la lucha entre los lemures de vientre rojo españoles y sus conespecíficos paraguayos.

3/7/10

EN UN SEGUNDO, EN VEINTE SEGUNDOS



Me pongo a ver anuncios en la tele. El primero de ellos nos presenta una marca de queso poco conocida. En él una niña prueba una loncha y de pronto uno de sus peluches cobra vida. Ella misma se ve transportada a un país de las maravillas donde todo es brillante y fresco. Es un buen anuncio y provoca en el espectador sensaciones de naturalidad, de agrado, de apetencia hacia esa nueva marca de queso. Después se anuncia un tinte rubio para el pelo. Una hermosísima modelo suelta su cabellera al viento mientras suena una música de fiesta. Después mira a la cámara y alaba el producto diciendo que tiene las propiedades que toda mujer busca en un tinte. El anuncio tiene un formato clásico, de los que nunca fallan, y transmite éxito, belleza, juventud. Ya nada queda del capricho por el queso. Veo luego publicidad de un agua mineral y durante unos segundos me empapo de frescura, salud, delgadez. Después un insecticida: eficacia, limpieza. Luego una entidad bancaria: seguridad, riqueza, confianza, que me hacen olvidar la limpieza y la delgadez anteriores. Llega el nuevo anuncio de la Dirección General de Tráfico. Personas de todo tipo reciben llamadas que les informan de accidentes de sus familiares. "En un segundo te cambia la vida y nada vuelve a ser igual". La realización es perfecta y durante cuarenta segundos siento inquietud y me prometo que extremaré mis medidas de seguridad al volante. Luego llega un anuncio de un supermercado. Es divertido y asocia a la marca sugerencias de dinamismo, ahorro y satisfacción. Me río con el siguiente anuncio de telefonía móvil.

Cada veinte segundos quiere nacer un sentimiento, un conato de emoción diferente que ahoga a la anterior y será ahogada por la siguiente. Cada veinte segundos soy una persona diferente, triturado por esa máquina de picar identidades que es la publicidad televisiva. En veinte segundos te cambia la vida pero todo sigue siendo igual. No da tiempo a nada y la vida es una sucesión de situaciones en las que no da tiempo a nada. Tengan mucho cuidado en la carretera.

2/7/10

¿BAILARÁ FRAGA?

Es verdaderamente indignante contemplar cómo algunas personas utilizan su puesto en la función pública o su cargo político solamente como un trampolín desde el que acceder posteriormente a suculentos puestos en la empresa privada o en actividades profesionales particulares. Estamos hartos de ver a ex-ministros ingresar en consejos de administración de bancos, a ex-concejales arrimarse al sector de la construcción, -más aún de lo que lo llevaban haciendo-, cuando termina el periodo de su mandato; cuántas veces nos encontramos en multimillonarios puestos de consejeros de empresas multinacionales a políticos que ya habíamos olvidado y que acumularon gran cantidad de información e influencias mientras trabajaron en la administración pública.

El último de estos casos sangrantes es el de Manuel Fraga. Hemos descubierto esta semana que la carrera política del líder conservador gallego no fue más que una estrategia para poder terminar figurando en la plantilla de "El club del chiste", en Antena 3, que es a lo que Fraga verdaderamente siempre quiso llegar. Ministro de Información y Turismo entre 1962 y 1969 bajo la dictadura de Francisco Franco, embajador en Londres, vicepresidente del Gobierno de España entre 1975 y 1976, fundador de Alianza Popular primero y del Partido Popular después, eterno líder de la oposición contra Felipe González, presidente de la Xunta de Galicia desde 1990 hasta 2005; cargos y más cargos secretamente encaminados a conseguir influencias que le permitieran arrimarse a Martina Klein, Anabel Alonso o Leo Harlem y empezar a gozar de un abultado contrato en el ámbito de la empresa privada. Es cierto que el puesto de Fraga no tiene el prestigio de aquéllos en los que ahora se encuentran colocados Ángel Acebes o Eduardo Zaplana, pero ya desde Palomares sabíamos que es éste el ramo en el que el estadista gallego quería terminar.

Fraga, don Manuel, en "El club del chiste". Otro político que termina su carrera trabajando en un gran holding empresarial. ¿Bailará la canción del final junto a los demás humoristas?

1/7/10

HUEVO FRITO

Los del tiempo están enfadados. Podían estar contentos por estar libres de patrocinadores y disponer de espacio propio tras el “Telediario”, pero no lo están. Apostaría a que están mosqueados porque después de estudiar una carrera más difícil que un sudoku sexagesimal, trabajar con un aparato matemático complejísimo y aplicar modelos teóricos más sutiles que la teología de Duns Scoto, los espectadores seguimos resumiendo el pronóstico para mañana con sólo dos palabras: “huevo frito”. Ni siquiera decimos “nubes y claros”. Lo dejamos en “huevo frito”, que todos sabemos lo que quiere decir.

Así que ahora te pones a ver “El tiempo” y te colocan tal cantidad de datos, tablas y tecnicismos que parece que lo que estamos viendo es “El clima”. Son tan pesados como esos señores de los que habla Pancracio Celdrán, a los que se les pregunta la hora y te cuentan la historia del reloj. Uno quiere ver el pronóstico para los próximos días porque se va de vacaciones y hasta el último medio minuto te tienen en vilo contándote mil cosas que resultarían interesantísimas… si primero te hubieran dicho lo que querías saber y luego te dieran la lección del día.

Nosotros esperamos el pronóstico y ellos empiezan explicando el tiempo que hizo. Vale, pero aligera que tengo la maleta a medio hacer. Luego presumen de los aparatacos que tienen mostrando la evolución de imágenes del satélite Meteosat en el canal visible o las imágenes de radar de la Agencia Estatal de Meteorología, colocan unas cuantas expresiones resultonas como “formación de núcleos convectivos” o “descenso del aire frío de capas medias de la troposfera”, nos sepultan en datos de temperaturas registradas, borrascas, precipitaciones recogidas, isotermas e isobaras. Y rematan con fotos enviadas por los espectadores. Al final, muy al final, por fin vemos lo que nos interesa: los próximos tres o cuatro días, huevo frito.