03 julio 2010

EN UN SEGUNDO, EN VEINTE SEGUNDOS



Me pongo a ver anuncios en la tele. El primero de ellos nos presenta una marca de queso poco conocida. En él una niña prueba una loncha y de pronto uno de sus peluches cobra vida. Ella misma se ve transportada a un país de las maravillas donde todo es brillante y fresco. Es un buen anuncio y provoca en el espectador sensaciones de naturalidad, de agrado, de apetencia hacia esa nueva marca de queso. Después se anuncia un tinte rubio para el pelo. Una hermosísima modelo suelta su cabellera al viento mientras suena una música de fiesta. Después mira a la cámara y alaba el producto diciendo que tiene las propiedades que toda mujer busca en un tinte. El anuncio tiene un formato clásico, de los que nunca fallan, y transmite éxito, belleza, juventud. Ya nada queda del capricho por el queso. Veo luego publicidad de un agua mineral y durante unos segundos me empapo de frescura, salud, delgadez. Después un insecticida: eficacia, limpieza. Luego una entidad bancaria: seguridad, riqueza, confianza, que me hacen olvidar la limpieza y la delgadez anteriores. Llega el nuevo anuncio de la Dirección General de Tráfico. Personas de todo tipo reciben llamadas que les informan de accidentes de sus familiares. "En un segundo te cambia la vida y nada vuelve a ser igual". La realización es perfecta y durante cuarenta segundos siento inquietud y me prometo que extremaré mis medidas de seguridad al volante. Luego llega un anuncio de un supermercado. Es divertido y asocia a la marca sugerencias de dinamismo, ahorro y satisfacción. Me río con el siguiente anuncio de telefonía móvil.

Cada veinte segundos quiere nacer un sentimiento, un conato de emoción diferente que ahoga a la anterior y será ahogada por la siguiente. Cada veinte segundos soy una persona diferente, triturado por esa máquina de picar identidades que es la publicidad televisiva. En veinte segundos te cambia la vida pero todo sigue siendo igual. No da tiempo a nada y la vida es una sucesión de situaciones en las que no da tiempo a nada. Tengan mucho cuidado en la carretera.