12/8/11

BARBARIDAD BÁRBARA

Esta semana, el canal TNT anuncia la programación de la película “Gladiator” emitiendo una especie de videoclip en el que se unen imágenes de Máximo luchando en el Coliseo de Roma con la voz del inolvidable payaso Fofó cantando “Había una vez un circo”. Genial. Eso sí, las aventuras de Máximo en el Coliseo nunca volverán a ser lo mismo. “¿Cómo están ustedeeeeeeeees?”. Y los romanos se levantan de sus asientos en el anfiteatro mientras escuchamos: “Bieeeeeeeen”. “Había una vez un circo, que alegraba siempre el corazón”. Y la pantalla se llena con la sangre de los gladiadores mientras el emperador Cómodo saca la lengua de placer. Tremendo.

Supongo que la serie “Spartacus: dioses de la arena” (lunes, Canal +) perdería gran parte de su potencia visual si la banda sonora de las horribles peleas en la arena de la escuela de gladiadores de Capua fuera “Había una vez un circo”, o si cada vez que Batiato se dirige a sus esclavos gladiadores escucháramos las notas de “Hola, don Pepito”. En la brutal serie, que narra los acontecimientos en la escuela de gladiadores propiedad de la casa Batiato antes de la llegada de Espartaco, hay mucha sangre, mucho sexo (a veces tan inquietante como el sexo enmascarado de la película de Kubrick “Eyes Wide Shut”) y frases demoledoras como: “Es una Gorgona con polla que convierte todo lo que mira en piedra”. Pero la sangre de los gladiadores que ensucia la arena sería menos terrible si sonara “Pepe, trae la escoba”. Las orgías sexuales en casa de Batiato serían menos orgías con la música de “La familia unida”. Las frases tremebundas lo serían menos si sonara a la vez “Susanita tiene un ratón”. Y si cada vez que aparece Lucrecia, la mujer de Batiato, escucháramos a Fofó decir: “Señorita, es usted muy bonita, y tiene cara de patata frita”, los niños podrían ver “Spartacus: dioses de la arena” sin que sus padres se agitaran incómodamente en el sofá.

La vida en la escuela de gladiadores de Capua es muy dura. O, como dirían los payasos de la tele, una barbaridad muy bárbara.

11/8/11

ZAP

Vaya día más largo. Por fin tenemos un rato para relajarnos viendo la tele tranquilamente. Después de tanto jaleo un rato viendo la tele antes de ir a dormir es lo mejor para desconectar. Por fin la paz, la tranquilidad, el relax, dejarse llevar sumergiéndose de lleno en una historia que nos aleje de la urgencia diaria.

A ver qué echan en La 1. No sé quiénes son esos. Mejor subo un canal, a ver si hay suerte. Mucho habla ese tío. ¿Qué dirá? A ver un canal más arriba. Esto parece una serie española. No conozco a los personajes. Da pereza ponerse a ver quiénes son. Subo un canal. Una película empezada. Qué pena, ¿de qué irá? Uno más. Anuncios. Otro más. Continúa el mismo anuncio. Otro más. Continúa el mismo anuncio. Pasar por estas cadenas que echan los mismos anuncios a la vez es un coñazo. Subo otro. Película empezada. Otro. Serie extranjera. Un día vi un poco y no estaba mal. Si eso luego vuelvo. Subo. Salen unos riñendo. Todos hablan a la vez y no entiendo nada pero me quedo mirando como un tonto hasta que ponen anuncios. A lo mejor ya terminaron los anuncios de antes. Bajo, bajo, bajo. Un concurso. No entiendo la dinámica. Bajo. Un programa de zapping. Ese resbalón tuvo gracia. Hay que ver qué perro más simpático. Otro que cae a la piscina. Vaya sueño. Mejor subo, subo, subo, subo, subo. Teletienda. Subo. Serie. Subo. Reportaje. Subo. Película. Una persecución. Le coge, le coge, le coge… por poco. Hala, qué exageración. Dispara, idiota. A que se la pegan. Menuda explosión. Subo. Tertulia de ultraderecha. Envía un SMS votando si crees que es un traidor o si es un incompetente. ¿De verdad hay pardillos que pagan por votar estas cosas? Subo. Anuncios. Subo. El mismo anuncio. Qué pesadez. Subo. Subo. Billar. Subo. Vídeo de un rapero. Subo. Dibujos animados. Subo. Un tiroteo. Cristales rotos. Llega la poli. Subo. Culebrón. Subo. Primer plano de un señor que va a decir algo, pero antes de que abra la boca subo. Subo, subo. Ay, que me pasé. Bajo. ¿Qué hora será ya? Un poco más de relax, de dejarse llevar sumergiéndose de lleno en una historia que nos aleje de la urgencia diaria, y a la cama.

10/8/11

BIODIARIO SE PASA DE FRENADA

Primero algunas preguntas. ¿Es elegante salir de casa con unas bolsas con papel, envases y vidrio que no conjuntan con la corbata, andar por la calle con ellas a la vista de todo el mundo, cruzar hasta los contenedores de reciclaje más próximos y echar cada material en su lugar? ¿Es refinado cerrar el grifo del lavabo y apagar la luz al salir de un servicio público si no es tu trabajo? ¿Puede un profesor considerar que el ejercicio de un alumno está bien presentado si lo hizo en papel escrito por las dos caras en vez de solo por una, que es más elegante? ¿Está bien vestida una persona que no trabaja con chaqueta y corbata en verano porque cree que no consumir aire acondicionado es más importante que una pasajera convención social originada en condiciones sociales ya superadas diferentes a las actuales? ¿Por qué un macarra y un hortera no va a pisar a fondo el acelerador para no quemar combustible de forma innecesaria si precisamente lo que quiere es demostrar que tiene dinero de sobra para quemarlo yendo a toda hostia por la carretera? ¿Tiene sentido que se le demuestre matemáticamente que el poco tiempo que se gana acelerando durante una hora es menor que el que gasta en escoger corbata, hacerle el nudo, ponérsela, abrochar la chaqueta y después esperar el ascensor en vez de bajar por la escalera veinte peldaños?

Pongámonos en lo peor: Luis Miguel Domínguez no tiene nada que hacer con su miniprograma “Biodiario”. Cada dos por tres nos lo tropezamos por La 2 intentando enseñarnos a vivir de forma más sensata, pero comete el error de presuponer que la peña prefiere ser razonable a hacer lo que le apetece o lo que le sale de las narices porque sí. Anna Grimau también lo intenta en Radio 5: “Haz gestos. Los pequeños gestos son poderosos. Haz gestos para conservar tu planeta vivo”. Viendo lo que se dice en el debate de los 100 o los 90 Km/h, y antes en el de los 110 o los 120, podemos ponernos chulos y responder: ¿Y quién le ha dicho a usted que quiero que me diga a mí cómo comportarme de manera más sensata?

9/8/11

EL ESPECTRO RADIOELÉCTRICO Y LOS ESPECTROS ESPECTRALES

Bueno, venga, pues vale. Nos rendimos. Aceptamos “espectro” como animal de compañía. Y admitimos que Anne Germain es médium y realmente entrevista espectros en “Más allá de la vida” (Telecinco) igual que en su día tuvimos que tragar con que al doctor Jiménez del Oso se le llamara “doctor” aunque no lo fuera porque no tenía el título académico. Ahora solo hace falta que el Estado Español lo reconozca también, cree una nueva categoría fiscal para que los que hasta ahora eran simples timadores que cobraban en negro sus conexiones telefónicas con el más allá pasen a cotizar como teleoperadores astrales, y remate el proceso de nacionalización de los recursos naturales nacionalizando también los recursos sobrenaturales.


¿Qué es eso de que la ley se conforme con establecer que el espectro radioeléctrico pertenece al Estado? ¿Qué es eso de limitarse cobrar a las empresas privadas por explotar el espectro radioeléctrico? Nacionalicemos, además del espectro radioeléctrico, también todos los demás espectros, sean los que sean y estén donde estén. Y si alguien quiere hacer negocio con un espectro, da igual cuál, que solicite una concesión y prepare la cartera para poner el huevo porque le va a costar una pasta. Anne Germain dice que los espíritus le dicen cuándo tiene que cobrar y cuándo no por prestar sus servicios, ya va siendo hora de que alguien le diga además a esta chica cuándo le toca pagar a ella.

De todas formas, como llevamos ya un año que no ganamos para sustos viendo cómo cada dos por tres Telecinco nos coloca sesiones a cual más infumables de la correveidile del más allá Anne Germain con todo tipo de fauna famosil, creo que se impone una moratoria de 50 años prorrogable por otros 50 durante los cuales no se podrá hacer espiritismo ni gilipolleces por el estilo. Sobre todo en la tele. Así, además de librarnos de “Más allá de la vida”, nos libraríamos de todos los echadores de cartas -y echadores de morro en todas sus variables- que pueblan la insondable y negra noche televisiva.

8/8/11

SEXO DESDE PRINCIPIOS DE LA HUMANIDAD

Es que me voy a la playa y hoy por la tarde no puedo ver el estreno de “Otra movida” en Neox. Así que no voy a poder contaros qué tal estuvo y esas cosas. Podía grabar el programa y verlo después, pero luego quedé para hacer parapente y doblar el chisme nos va a llevar horas. Pero no os preocupéis. Os dejo preparados en la nevera unos tupervares con todo listo para que os preparéis vosotros solitos la crítica televisiva. Solo tenéis que aliñarlo al gusto y calentarlo en el microondas.

El ingrediente fundamental es, claro, si el nuevo programa de Flo, Anna Simón y Dani Martínez es realmente otra movida, diferente al “Tonterías las justas” que hacían en Cuatro hasta hace un mes a la misma hora, o es la misma movida. Fijaros en cada detalle para que el plato quede consistente: las secciones, las imitaciones, los doblajes de Flo. Esto podéis rociarlo con un desconcertante promo del estreno que decía: “Quiero que toméis conciencia de que nada cambia: nos reiremos de todo, pero primero nos reiremos de nosotros. Evolucionaremos, cambiaremos y vendrá gente nueva”. ¿Nada cambia o hay cambios, en qué quedamos? Ahí tenéis donde morder.

Otro ingrediente es ver qué tal está Cristina Pedroche. Y no, no me refiero a eso, ay cómo sois, me refiero a que miréis a ver si parece que sigue en “Sé lo que hicisteis” o amplía horizontes. Fijaros también en si vale la pena la fuerte apuesta de Antena 3 promocionando un producto de Neox, que hasta castigó al pobre Bart Simpson a anunciarlo todos los días en la pizarra de la escuela. Y, allá vosotros, pero si yo tuviera que hacer la crítica de este estreno, la rebozaría en una comparación con su competidor directo: el “No le digas a mamá que trabajo en la tele” de Cuatro. Van dirigidos al mismo público, y si empataran, no hay duda: David Neox vencería a Goliat. Y la victoria parece fácil, basta con que en “Otra movida” nadie suelte una gilipollez como la que oímos estos días una reportera de “No le digas a mamá que trabajo en la tele”: “Los hombres han practicado sexo desde principios de la humanidad”. No me digáis que no es buena.

7/8/11

HALAGA LA GALA

A lo que llega uno. Años renegando de las galas televisivas y ahora se echan de menos. Años despotricando de que en la tele cualquier cosa se celebraba organizando una gala, de que “Murcia, qué hermosa eres” no se limitara a ser un verso encerrado en una zarzuela localista y se hubiera transformado en una hortera gala nacional que cada año nos machacaba las neuronas, de que las cadenas de televisión rellenaran la programación con galas los días que no se les ocurría otra cosa que hacer, y ahora estamos peor. Mucho peor.

Ahora las cadenas han descubierto que pueden producir programas mucho más baratos que las galas. Se pone a unos cuantos en un plató a gritar a la vez, a despellejar a la vez, a alborotar a la vez y ya está. Antes al hacer zapping se corría el peligro de encontrarse a una pareja de presentadores sonrientes. Ella era sosita, guapa y con vestido escotado; él simpático, feúcho y con pajarita). Uno hablaba mientras el otro sonreía y asentía con la cabeza para que viéramos que lo que decía el primero era verdad. Y entre actuación y actuación interpretaban diálogos surrealistas para dar paso al siguiente número.
- Con este calor apetece darse un chapuzón.
- Sí, pero estamos muy lejos del mar.
- No importa, nuestros próximos invitados son Los del Río y podemos refrescarnos con ellos bailando “Macarena”.



Hoy llaman galas a los concursos y sus sucedáneos. Se hace la gala de “OT” para que canten los concursantes, se hace la gala del programa anteriormente conocido como “Mira quién baila” para que bailen los concursantes, se hace la gala “Supervivientes” para que can… para que bai… para que los concursantes ofrezcan un pretexto para hablar de ellos durante horas. Las galas de hoy dan respigos, producen pesadillas y ganas de vomitar. Las galas de antes sí que eran buenas, solo daban respigos.